REPUBLICA
BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD
YACAMBÚ - CONVENIO UNET
DOCTORADO
EN GERENCIA
FASE
II
Línea
de Investigación: Gerencia y Prospectiva para
MOMENTO
2:
Autora: Onelymar Salas
MARCO TEÓRICO
Determinación de los Antecedentes
La búsqueda de los antecedentes para la
presente información se hizo un poco
difícil, tomando el título del la tesis
no se encontró sobre la cultura tributaria y el desarrollo de
estrategias para la formación del contribuyente. Por consiguiente, se tuvo que
desglosar para hacer la búsqueda por separado: De tesis que hablaran de la
cultura tributaria por un lado y estrategias gerenciales para la formación del
contribuyente, por el otro o sobre estrategias gerenciales; o sobre formación o
capacitación del contribuyente. Se encontró muy poco con relación con el nivel
de doctorado. Es probable que la búsqueda no fuera lo más exhaustiva posible,
por eso reduciendo más el campo de búsqueda se encontró lo siguiente:
Lugo, J. (1999). En su trabajo de grado
denominado “Problemática en
Igualmente, Requena
(1996) en el trabajo de grado denominado “El
Control Fiscal de
Por su parte, García y Otivar
(2000), presentaron un trabajo ante
El presente trabajo se vincula con la
investigación ya que analiza la evasión fiscal y el trabajo que se está
llevando lo analiza.
Es pertinente aclarar algunos
términos que se usaran en este trabajo,
para tener precisados los conceptos y definiciones que se emplearan en el
desarrollo del marco teórico. Entre otros se tienen:
Contribuyente: Es el obligado al
cumplimiento de las prestaciones tributarias y es sobre quien se verifica el
hecho imponible.
Tributo, tributaria: Relacionado con el pago de
impuestos. Hace referencia a la cantidad de dinero que debe pagar un ciudadano
al estado, mediante reglas establecidas (Leyes, Códigos, Decretos, normas
menores, etc) para que pueda hacer frente a la carga
y servicios públicos. Estos desgravámenes, se hacen
en concordancia del usufructo que obtiene el ciudadano en sus actividades
laborales.
Impuesto: Consiste en la realización
íntegra de los elementos que constituyen el hecho imponible, realización que
convierte al sujeto pasivo en deudor de la hacienda pública aunque todavía por
cantidad líquida. El sujeto pasivo está obligado a presentar la oportuna
declaración tributaria para que
Ingresos
Tributarios:
Son prestaciones comúnmente en dinero, que el Estado exige en ejercicio de su
poder de imperio a los particulares, según su capacidad contributiva, en virtud
de una Ley, para cubrir los gastos que demandan el cumplimiento de sus fines.
Bases Teóricas
De acuerdo con el título y el
objetivo principal de investigación se
determinan los principales conceptos, definiciones y teorías que sustentarán la investigación en sus diferentes posturas,
interpretaciones y análisis a los que se llegará. Así, los
aspectos que se desarrollarán son
En relación a las fuentes que proveerán la
información necesaria y pertinente, para el desarrollo del trabajo en curso,
inicialmente y para efectos de este informe se relacionarán las fuentes secundarias
basadas en la documentación impresa buscada y obtenida por diversos medios.
Por su parte, las fuentes primarias se
estarán sustentando según autores como Sabino (2000), Hurtado y Toro (1999),
Martínez (2000) expertos en metodología de la investigación, tanto cuantitativa
como cualitativa, será la técnica de la observación participante por parte de
la investigadora y tesis y en la técnica de la entrevista a profundidad
que se hará a expertos en Derecho
Tributario: en Estrategias Gerenciales y a algunos gerentes y ejecutivos del SENIAT; y por qué no a Profesores universitarios, como
garantes de las teorías más usadas y manejadas en las casas de estudios
superiores.
De las fuentes secundarias además de las
ya mencionadas anteriormente se tienen varias, la que se han consultado y
referido en este informe se
presentan al final del mismo, sin querer
afirmar que se agote la búsqueda necesaria. Se presentan continuación algunos principios,
definiciones y teorías como fundamento epistemológico para el trabajo a desarrollar.
El uso de la palabra cultura fue
variando a lo largo de los siglos. En el latín hablado en
Desde el siglo XVIII,
el romanticismo impuso una diferencia entre civilización y cultura. El primer
término para nombrar el desarrollo económico y tecnológico, lo material; el
segundo para referirse a lo "espiritual", es decir, el "cultivo"
de las facultades intelectuales. En el uso de la palabra "Cultura"
cabía, entonces, todo lo que tuviera que ver con la filosofía, la ciencia, el
arte, la religión, etc.
Las nuevas corrientes teóricas de
sociología3 y la antropología4 contemporáneas redefinieron
este término, contradiciendo la conceptualización
Romántica. Se entiende cultura en un sentido social. Cuando se dice "
cultura China", " cultura Maya" se está haciendo uso distinto de
aquel, se refiere a los diversos aspectos de la vida en esas sociedades. En
general, hoy se piensa a la cultura como el conjunto total de los actos
humanos en una comunidad dada, ya sean éstos prácticas económicas, artísticas,
científicas o cualesquiera otras. Toda práctica humana que supere la naturaleza
biológica es una práctica cultural.
Este sentido de la palabra cultura
implica una concepción mucho más respetuosa de los Seres Humanos. Primero,
impide la discriminación entre "hombres cultos" y "hombres
incultos" que el término podía tener desde el romanticismo; Se hablará de
diferencias culturales, en todo caso. Segundo, también evita la discriminación
de pueblos que, como los nativos de América, fueron vistos por los europeos
como "salvajes" por el solo hecho de tener "cultura"
distinta.
Resumiendo, este uso actual del
término cultura designa, como se dijo arriba, el conjunto total de las
prácticas humanas, de modo que incluye las prácticas: económicas, políticas,
científicas, jurídicas. Religiosas, discursivas, comunicativas, sociales en
general, bien sea de un colectivo muy amplio o de dimensiones medianas, o más
restringido e incluso el individuo. Algunos autores prefieren restringirse el
uso de la palabra cultura a los significados y valores que los hombres de una
sociedad atribuyen a sus prácticas.
Esta es la razón por la cual cuando
se estudia la cultura se prefiere el sentido segundo de los mencionados
párrafos arriba, el de los significados y valores que los hombres atribuyen a
su praxis; así, en las ciencias sociales, el sentido de la palabra
cultura es más amplio, la cultura abarca el conjunto de las producciones
materiales (objetos) y no materiales de una sociedad (significados,
regularidades normativas creencias y valores)
En
relación a los empleos que se haces de
Estos son: Un estado desarrollado de
la mente. (Utilizamos este significado para decir que una persona sabe mucho o
que conoce de arte o que se relaciona con alguna de estas actividades).
(Resultado). Los procesos por los cuales se alcanza ese desarrollo o estado,
("Los intereses Culturales"; "las actividades Culturales")
(camino; proceso).Los productos a través de los cuales se alcanza dicho
desarrollo (básicamente, los considerados productos culturales, como los
cuadros las obras musicales y las obras literarias) (medios que ayudan al
camino)
La cultura o civilización, en
sentido etnográfico amplio, es aquel todo complejo que incluye el conocimiento,
las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera
otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la
sociedad.
Edward Tylor
La cultura incluye todas las manifestaciones de los hábitos
sociales de una comunidad, las reacciones del individuo en la medida en que se
van afectadas por las costumbres del grupo en que vive, y los productos de las
actividades humanas en la medida que se van determinadas por dichas costumbres
También se tienen otras
definiciones como la de Franz Boas
(1930) la de Malinoswki
(1931) o la de W.H.Goodenough, las cuales se
ampliarán posteriormente. Así como la de
Clifford Geertz
(1966) o más recientemente la de M. Harris (1981).
Todas ellas contribuirán a esclarecer lo relacionado a la cultura tributaria.
Esta expresión contiene muchas connotaciones.
Por una parte, no es posible
controlar la evasión fiscal que representa miles de millones de bolívares, así
como persuadir a los ciudadanos de tributar con generosidad y justicia,
sino se logra forjar una verdadera cultura tributaria, que no existe en este
país. Y para ello, se requiere de una política educativa cimentada en una
profundización de la cultura y la ética cívica. Por otra, con el actual esquema
tributario no se podrá disponer de los recursos para una educación
pública de calidad y al alcance de todos (as).
Se acentúa en el papel de la
educación para forjar una cultura tributaria porque hay que reconocer los
límites de la ley y los medios represivos en éste como en casi todos los campos
de la vida social. Por supuesto que tampoco se trata de un problema que
se solucione exclusivamente por la vía educativa. Se requiere un acercamiento
más integral. Pero descuidar este componente fundamental nos aleja de la meta.
Para forjar una cultura tributaria
se requiere también de un Estado que rinda cuentas claras a los ciudadanos del
uso que le está dando a los recursos que ellos aportan; asimismo que se
fortalezca a los gobiernos locales y que las comunidades tengan una
participación cualitativa en la formulación de las políticas de desarrollo
local; esto es parte de la cultura. Por otra parte, el concepto de servicio
público no debe abaratarse, como sucede cuando al usuario se le trata
como pordiosero o como un cliente de segunda categoría. Sólo es eficiente el
servicio que humaniza. Ser tratado con dignidad y con servicios de calidad es
una condición para que el ciudadano sienta que vale la pena tributar con
generosidad.(Vega, A. 2003)
Estrategias Gerenciales
El significado del término
estrategia, proviene de la palabra griega Strategos, jefes de ejército; tradicionalmente utilizada en el terreno de
las operaciones guerreras. En los últimos años el concepto de estrategia
ha evolucionado de manera tal que, sobre la base de este ha surgido una nueva
escuela de administración y una nueva forma de dirigir a las organizaciones,
llamada "administración estratégica". El empleo del término
estrategia en administración significa mucho más que las acepciones militares
del mismo.
La estrategia en administración, es
un término difícil de definir y muy pocos autores coinciden en el significado
de la estrategia. Pero la definición de estrategia surge de la necesidad de
contar con ella. Los últimos veinte años fueron cinco veces más turbulentos que
los ochenta años anteriores. Los cambios tecnológicos, políticos, la economía
global y la crisis social creciente, confirman que el mundo plantea novedad,
diversidad y transitoriedad.
Por estrategia para la
administración básicamente se entiende la adaptación que se hace de los
recursos y habilidades de la organización al entorno cambiante, aprovechando
las oportunidades y evaluando los riesgos que se presentan en función de
objetivos y metas. Se recurre a las estrategias en situaciones inciertas,
cuando éstas no están estructuradas, no son controlables, es decir en aquellas
situaciones donde hay otro bando cuyo comportamiento no podemos pronosticar.
Tener un propósito estratégico implica tener una visión sobre el futuro; esto
debe permitir orientar, descubrir, explorar.
En ese mismo orden de ideas y en
relación a la organización. El sentido
de la orientación debe responder a estas interrogantes: ¿Qué empresa queremos
ser?, ¿Adónde queremos llegar? Una de las claves empresariales es tener claro
el negocio actual y futuro, no se puede decidir sin saber adonde se quiere
llegar.
Por su parte, el término
estrategia que en la actualidad se empleó
inicialmente en la administración empresarial, también se hizo aplicable a la
didáctica y a la pedagogía. Así, en este ámbito se entiende por estrategias
pedagógicas aquellas acciones que realiza el docente, con el propósito de
facilitar la formación y el aprendizaje de las disciplinas educativas en los
estudiantes. Para que no se reduzcan a simples técnicas y recetas deben
apoyarse en una rica formación teórica de los maestros, pues en la teoría
habita la creatividad requerida para acompañar la complejidad del proceso de
enseñanza - aprendizaje.
Gerenciar el Siglo XXI
La gerencia contemporánea está colmada de
recetas, las mismas sugieren pasos precisos y consecutivos para que las sociedades,
las empresas y hasta el mismo individuo logre alcanzar el éxito deseado.
Títulos tan prometedores como “Los Once Mandamientos de la gerencia del
Siglo XXI” de Mattew
J. Kiernan y “Las
7 cybertendencias del siglo XXI”
de Chuck Martín, entre otros de la misma calidad y
alcance, inspiran en quienes los leen una sensación de tranquilidad al observar
que aquellos que saben, los verdaderos expertos, han descifrado el futuro
administrativo, gerencial, tecnológico y social, según el caso, y lo han puesto
a la mano de cualquiera que se interese en ello. Y así es. Quienes se preocupan
por ofrecer una visión más amplia y humana también se esfuerzan por encontrar
formulas y recetas que faciliten el entendimiento de los nuevos paradigmas y, obviamente,
su adaptación a la cultura organizacional y al pensamiento gerencial que impera
en el presente.
Por lo tanto, es lógico preguntarse por
qué si se poseen estas formulas administrativas que tanto bien han generado en
otras empresas y latitudes aún existen organizaciones y sociedades donde
resulta difícil desarrollar políticas con el mismo éxito aún cuando en
apariencia se han seguido los mismos pasos o se han aplicado las mismas
formulas. Pues bien, la respuesta a veces resulta ser muchas veces más simple
de lo que se espera y tal vez sea esa extrema sencillez la que la hace
imperceptible en algunos casos: Las empresas y gerentes que han logrado aplicar
con éxito las formulas propuestas y existentes han reducido a dos principios
universales cualquier receta que se ha escrito o planteado.
Este fenómeno de la simplificación de los
pasos no es nuevo e históricamente se encuentra en casi todos los
acontecimientos más importantes en la historia, la religión, la política, la
economía y la sociedad.
Pero antes de entrar en materia es
fundamental señalar que no siempre las cosas simples, en apariencia, son
simples en contenido, pues en la mayoría de los casos tales expresiones exigen
una madurez y capacidad de comprensión superior a otros elementos donde se emplean
mayores recursos para ser explicados y difundidos, por lo que es importante
hacer a un lado los paradigmas que se posean y se concentre el pensamiento en
lo esencial de sus postulados y explicaciones, pues es la única manera de
observar de manera holística lo que se desea expresar
con la finalidad de modificar el desempeño de las personas y a través de ellos
el de la organización donde laboran mejorando así el concepto de la gerencia
que se poseía hasta el siglo pasado y ofreciendo dos pilares fundamentales para
gerenciar en este nuevo siglo.
Ahora bien de acuerdo a los autores antes
mencionados, el primer principio
universal dice: “Satisfaga al cliente
sobre todas las cosas”. Es una respuesta involuntaria, automática
y mecánica pensar en el cliente en tercera persona, pues el vocabulario que se
ha enseñado hasta el presente acerca del mismo se orienta a visualizarlo como
un ente distinto a la persona que demanda productos o servicios, que suele
pagar por ellos y es la pieza más importante, el motor, lo único que importa
para la empresa y, en términos económicos, quien la sostiene con su consumo.
Pero el concepto que se posee del cliente es limitado e incluso insuficiente.
El cliente ha sido clasificado en dos
grandes grupos conocidos: Los clientes
externos, aquellos que no tienen relación directa con el personal que
labora en la empresa pero que se benefician de sus productos y servicios, estos
están a su vez divididos en edades, segmentos, preferencias y toda una serie de
importantes subdivisiones que facilitan su estudio y penetración desde el punto
de vista de la mercadotecnia y las ventas. Los clientes internos son aquellos que laboran en las organización
y que también demandan atención pero en otros niveles más administrativos. Esta
clasificación es cierta y útil en la mayoría de los casos pero no es suficiente
para cumplir con lo que expone el primer principio universal para gerenciar en el siglo XXI.
El concepto al que arguye el primer
principio es igual al que el autor ha denominado “el cliente trigésimo” y se refiere a la existencia de tres entes
involucrados, interdependientes e inseparables asociados a esa palabra.
Así el concepto del cliente trigénimo está expuesto en la siguiente formula: CLIENTE = RECURSO HUMANO = PROVEEDOR
Lo anterior facilita la comprensión del
principio que exige “satisfacer al cliente sobre todas las cosas” porque
homologa tres conceptos aislados y los vincula de manera expresa. La
visualización del cliente como un ente externo a llevado a las organizaciones
ha orientar sus esfuerzos para satisfacer la demanda de productos y servicios
de acuerdo a los estándares de calidad más exigentes, si corresponde a su
visión ser reconocidos por la excelencia que ofrecen, pero a la vez ha dirigido
la practica a exigir que su personal se comprometa de tal forma con la
operación de la empresa que, en algunos casos, se incurre en excesos y
omisiones que atentan contra la vida social y expresión cultural que el
individuo requiere para mantenerse equilibrado y altamente productivo.
Existen empresas que exigen a su gente
ofrecer un trato educado, fraternal y comprensivo a sus clientes que no es
experimentado por sus trabajadores, lo que traduce el mensaje distorsionado que
emiten a su personal en una presión psicológica que los estresa e impulsa a
acumular decepciones, frustraciones e incluso algunos resentimientos hacia el
estilo gerencial que se resiste a impulsar con el ejemplo lo que exige que su
gente demuestre. Sencillamente observan al personal como empleados y no como
clientes. Como se puede apreciar esto
significa un cambio radical y revolucionario en las estrategias novedosas para desarrollar la gerencia.
Al obviar esta condición trigénima del cliente quienes gerencian
al personal están visualizando solo una parte de lo que realmente han de cuidar
y desarrollar a lo largo de la operación administrativa, es lo mismo que ocurre
con el ejemplo del iceberg: la masa más pesada y grande no está a la vista pero
ello no significa que no existe y que no pueda impactar a la empresa.
Lo interesante de este concepto es que no
hay discriminación en el papel que juega cada individuo en la sociedad, la
empresa donde labora o el ambiente en el que se desenvuelve, todos son clientes
y sus requerimientos deben ser satisfechos por encima de todas las cosas. Pero
si todos son clientes ¿quiénes tienen la responsabilidad de satisfacerlos? El
concepto del cliente trigénimo homologa también al
concepto del proveedor orientando su comprensión a que también se es
responsable de satisfacer la demanda que realiza el cliente aún cuando se trate
de sí mismo.
En la medida que las organizaciones
comprendan la profundidad de este principio comenzará a gerenciarse
de una manera más objetiva y dinámica donde a través de la satisfacción de los
empleados, se logrará generar un clima apropiado para la oferta de productos y
servicios que redundarán en beneficio directo de quienes las dirigen y/o se
benefician de ella.
Ahora bien, ¿cómo es posible medir el
impacto que este principio tiene en la empresa? La respuesta se encuentra
asociada a varios factores administrativos y gerenciales. En primer lugar debe
entenderse que un gerente que se sienta insatisfecho, y así lo exprese, con las
herramientas que posee dentro de la organización, entendiéndose por éstas
humanas, presupuestales y tecnológicas,
no puede transferir impulso a los procesos que en ella se generan, ello
impacta al clima organizacional y por ende a la empresa. Las organizaciones
deben hacer estudios objetivos de los elementos que ofrecen y/o de los cuales
carecen y cómo ello impacta la visión interna del negocio y la manera en que se
siguen posprocedimientos establecidos.
Por consiguiente, lo expresado
anteriormente no significa la inversión o el gasto para lograr niveles de
satisfacción haciendo uso del dinero, pues es sabido que tales medidas son
momentáneas y efímeras pues una vez aplicadas pierden su impacto en el corto
plazo, por lo que se debe orientar el estudio a una visión medular que facilite
la selección correcta del los individuos que la integran y la nivelación de las
expectativas del personal pre-existente a través del
uso de la coestima como herramienta.
Una vez realizado esos pasos, la
organización debe orientarse a gerenciar con base a
las expectativas de sus primeros clientes (ellos mismo) para así poder ofrecer
lo que realmente se posee.
Es normal que tales afirmaciones puedan
sonar utópicas, principalmente si se posee una visión tradicional de lo que es
una empresa y su finalidad en el mercado, no obstante es prudente realizar la
siguiente reflexión: Si el mercadeo se dedica a estudiar, clasificar y orientar
sus esfuerzos a satisfacer las necesidades de los consumidores e incluso a
creer nuevas necesidades y tales practicas se han realizado con éxito haciendo
uso de una concepción limitada del cliente ¿cuántas cosas se pueden alcanzar
ahora? Gerenciar en el siglo XXI
exige poseer una visión más amplia de aquello que creíamos conocer.
El Segundo
principio universal: es: “Valore a la
gente como a usted mismo” Para realizar cambios
conductuales en las personas se requiere algo más que la exigencia de ello o el
modelamiento, se requiere autoridad moral. Las
personas no pueden demandar respeto y lealtad si no son capaces de respetar y
son infieles a sus principios, por lo tanto este principio proporciona una de
las competencias más complejas que han de poseer quienes se consideren gerentes
en el nuevo siglo.
Valorar a las personas no ha de ser
considerado un cliché o una frase digna de ser escrita, repetida y citada para
parecer ante quienes se enfrentan a ella verdaderos entes sensibles a su
contenido y extensión. Se trata de una actitud particular, propia y personal
que se ha de desarrollar, madurar y poseer sin que importe para ello el nivel
de conocimiento o cargo que se posea en una empresa.
Todas las personas poseen el mismo valor,
social, organizacional y gerencialmente hablando,
pues de no ser así se estaría hablando de la existencia de una raza
completamente extraña y ajena genéticamente a la humana, cuyas condiciones
habrían de ser tales que su valor pueda ser cuantificado de manera totalmente
distinta a la nuestra.
Este segundo principio demanda la
comprensión única de la importancia que las personas poseen dentro y fuera de
la empresa y exige trasladar la frase “no hay cliente pequeño” al argot
organizacional en cuanto al concepto que se posee del capital humano.
Una gerencia que se preocupe por dar valor
a su gente es una gerencia de impacto que entiende y practica la
responsabilidad social que posee con el entorno y por lo tanto genera en quienes
la experimentan identificación con ella y compromiso consigo mismos.
Quien valora a la gente como a sí mismo no
puede ofrecer productos o servicios que dañen, menoscaben o degraden de alguna
forma a sus clientes, a su personal y a sus proveedores, ni pondrá en
condiciones de riesgo, excesos, peligrosas exposiciones o cualquier otro
extremo a quienes fungen de colaboradores en su empresa; pero ello exige a su
vez la posesión de una auto-imagen lo suficientemente amplia, objetiva, madura
y retadora, pues no se puede valorar a terceros si se menosprecia a si mismo o
se siente en alguna manera inferior a quienes lo rodean. Es sencillo, no se
puede ofrecer lo que no se posee, ni se puede recibir lo que no se ha otorgado.
En relación a la palabra estrategia,
Diversos autores están de acuerdo en señalar que no existe un consenso respecto
a las actuales definiciones de estrategia (Burgois
1980; Ginsberg 1984; Gluck,
Kaufman & Walleck 1982;
Hambrick 1980, 1983). Entre las causas de desacuerdo
estos autores citan que: el concepto de estrategia es complejo, la estrategia
es muldimensional, debe ser situacional y relativa a
la industria, es el resultado de modelos mentales diferentes, la dificultad de
operacionalización empírica del concepto de estrategia.
Mintzberg (1988) señala que la definición de
estrategia variara según sea considerada como: un plan, un patrón de conducta,
una posición o una perspectiva.
Chaffee (1985) indica que las definiciones pueden ser
agrupadas en tres modelos diferentes, los cuales reflejan las preferencias
semánticas y los diferentes puntos de vista de los autores. Estas agrupaciones
son presentadas en los siguientes modelos:
Modelo Lineal: El cual asume que la estrategia consiste
en integrar las decisiones, acciones o planes para alcanzar los objetivos de la
organización. Los términos asociados a este modelo son: planeamiento
estratégico, formulación e implementación estratégica.
Las definiciones que corresponden a este
modelo pertenecen a los siguientes autores Chandler
1962; Cannon 1968; Learned,
Christensen, Andrews & Guth 1969; Gilmore 1970; Andrews 1971; Child 1972, Drucker 1974, Paine & Naumes 1974; Glueck 1976, Lorange & Vancil 1976; Steiner & Miner 1977.
Modelo
adaptativo: Que considera la
estrategia como un medio para lograr un "match" entre la organización
y su entorno. Los términos asociados son: management
estratégico, elección estratégica, diseño estratégico, fit
estratégico, nicho.
Modelo
Interpretativo: Que asumen
que la estrategia esta basada en un contrato social y que su objetivo es atraer
a los individuos para cooperar en un intercambio de beneficio mutuo. Los
términos asociados son: normas estratégicas.
El modelo se refleja en la siguiente
definición: "...orienting metaphors constructed for the purpose of
conceptualizing and guiding individual attitudes of organizational participants"
Esto indica que " el concepto de estrategia y de
planificación estratégica no cesan de evolucionar y no cesan de ser objeto de
controversia entre los autores (Atkout). Esta
dificultad ocasiona que las investigaciones hayan concentrado su atención en
explorar 'middle range' relationships (relacionadas a un particular
"contexto") más que la búsqueda de una "grand
theory" de estrategia (Ginsberg
y Venkatraman 1985).
En un análisis sobre la planificación
estratégica aplicada a los negocios, Hofer y Schendel (1978) señalan que las definiciones de estrategia
difieren en tres áreas: (1) en la amplitud
del concepto de estrategia de negocios (2) en los componentes
considerados (3) en la inclusión del
proceso de formulación estratégica.
Bases legales
Esta investigación revisa las Leyes, Reglamentos y
resoluciones que norman para ayudar a la enseñanza de la cultura tributaria en el venezolano:
Por lo que el Código Orgánico Tributario (2001), es
una herramienta de lucha para el combate a la escasa cultura tributaria de los
contribuyentes y el loable propósito de la rectificación de alguna actitud
remisa al cumplimiento voluntario y adecuado de sus obligaciones tributarias
por parte de los obligados tributarios, mediante la aplicación de la normativa
contenida en el Título III De los Ilícitos
Tributarios y las sanciones.
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