REPUBLICA
BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD
YACAMBÚ - CONVENIO UNET
DOCTORADO
EN GERENCIA
FASE
II
Línea
de Investigación: Gerencia y Prospectiva para la Educación del III Milenio.
MOMENTO
1:
LA
CULTURA TRIBUTARIA Y EL DESARROLLO DE ESTRATEGIAS GERENCIALES PARA LA FORMACIÓN
DEL CONTRIBUYENTE
Autora: Onelymar Salas
Contextualización
del Problema
La tributación desde tiempos inmemoriales
ha constituido para los reinos, países, naciones y confederaciones de naciones,
una urgente fuente de ingresos para los
fiscos o arcas nacionales, los mismos han servido para múltiples funciones. El
también llamado impuesto ha sido utilizado por los mandatarios como recursos
para cubrir diversas necesidades reales para el pueblo o la nación, como para
cumplir demandas de grupos o sectores
específicos y compromisos políticos nacionales e internacionales y, hasta,
satisfacer caprichos personales o familiares del o los gobernantes de turno.
Sin embargo, en los estados modernos no siempre
se hizo énfasis en una cultura del tributo.
Bastamente conocido es que en Venezuela,
como país cuya primordial fuente de ingresos se ha derivado históricamente del
petróleo e hidrocarburos y de la explotación de las riquezas provenientes de
recursos no renovables, por lo cual no se había concedido real importancia al
tema de la tributación ya que la renta petrolera sustituía el esfuerzo que los
ciudadanos debían aportar en la construcción de un país, lo que se traducía en
un escaso nivel de madurez tributaria. Hoy, y desde hace algunos años, esa
realidad ha cambiado en forma drástica, y la constatación de que los recursos
petroleros no son suficientes y además volátiles, ha llevado a ponerle atención
a la materia tributaria, especialmente por parte de los gobiernos de turno.
En otras palabras es obvio que el
venezolano, es un pueblo que no está acostumbrado al pago de impuestos. La
socialización que se ha establecido para asumir la obligación del pago del
tributo es coercitiva y coaccionante; por la vía de la presión y la sanción
constante. Por eso, de igual manera, ha generado los múltiplos artilugios
dolosos, trampas y estrategias ilegitimas, para evitar el pago de impuestos,
todo lo cual, se debe a la falta de conciencia tributaria, como la han tenido
otros países que poco a poco han ido sembrando esa cultura del pago del
tributo; entre sus ciudadanos.
Se tiene entonces, que históricamente el
sistema tributario venezolano es reciente y lleno de lastres de incumplimientos
evasivos. Los
cambios profundos que trae aparejados cualquier proceso de transformación, han
requerido la adopción de ciertas estrategias que permitan lograr eficientemente
los objetivos planteados. La primera de dichas estrategias se inició en el año
1989, con la propuesta de una Administración para el Impuesto al Valor
Agregado, que luego fuera asumiendo paulatinamente el control del resto de los
tributos que conformaban el sistema impositivo nacional para ese momento.
A mediados de 1994, se
estructuró un programa de reforma tributaria, dentro de un esfuerzo de
modernización de las finanzas públicas por el lado de los ingresos, que en
Venezuela se denominó "Sistema de Gestión y Control de las Finanzas
Públicas" (conocido por sus siglas de Proyecto SIGECOF), el mismo fue
estructurado con el apoyo del Banco Mundial, propiciando la actualización del
marco legal y funcional de la Hacienda Pública Nacional. Dicha reforma seguía
las tendencias que en ese mismo sentido se habían generalizado en América
Latina, como consecuencia de la crisis de deuda pública de la década de los 80,
conjuntamente con los programas de reforma del Estado y de ajuste fiscal
entendidos como posibles soluciones a dicha crisis.
Dentro del marco así creado,
también se consideró importante dotar al Estado venezolano de un servicio de
formulación de políticas impositivas y de una administración tributaria, cuya
finalidad declarada por el primer Superintendente Nacional Tributario en el año
1996 consistía en "reducir drásticamente los elevados índices de evasión
fiscal y consolidar un sistema de finanzas públicas, fundamentado básicamente
en los impuestos derivados de la actividad productiva y menos dependiente del
esquema rentista petrolero". Nace así uno de los intentos, pero a cierto
nivel de la población, para ir
introduciendo la conciencia tributaria.
Ese cambio tan relevante se
logró a través de la creación del Servicio Nacional Integrado de Administración
Tributaria, (en lo adelante SENIAT, hoy en día se le conoce como Servicio
Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria), mediante Decreto
Presidencial Número 310 de fecha 10 de agosto de 1994, como un Servicio con
autonomía financiera y funcional y con un sistema propio de personal, en
atención a las previsiones respectivas de nuestro Código Orgánico Tributario. Finalmente,
a partir de la reciente promulgación de la nueva Constitución en diciembre de
1999, luego del particular proceso constituyente vivido en el país, el Sistema
Tributario en Venezuela ocupa un lugar destacado en los presupuestos de la
República, toda vez que se adelanta, una vez más, un proceso de reforma
tributaria tendiente a mejorar el sistema tributario Venezolano. A tal efecto,
ya existen legislaciones entre las que se pueden mencionar la Ley de Hacienda
Pública Estadal.
Se estudia, también, la aplicación de un nuevo y especial tributo
al cual se le ha denominado "Monotributo", el cual pechara los
ingresos del sector de la economía informal, es decir el comercio informal. Asimismo,
ya está en vigencia un nuevo tributo
derivado de la no menos polémica Ley de Tierras y Desarrollo Agrario. Se ha
sabido por informaciones extra-oficiales que el Ministerio de Agricultura y
Tierras tiene una lista con más de 300 fincas que están reportadas como ociosas
y abandonadas, a las cuales se les aplicará todo el peso de la Ley de Tierras y
Desarrollo Agrario. Este es el contexto
sociohistórico en el cual se
pretende realizar el presente trabajo; ubicando la investigación en el ámbito
de la región andina, específicamente el Estado Táchira como área aplicativa de
la investigación, pero proyectiva hacia
todo el ámbito nacional, por estar constituido todo el territorio nacional en
iguales condiciones, en relación a la cultura tributaria.
Planteamiento del Problema
La relación individuo–Estado
sigue siendo un campo de observación inagotable para los diversos profesionales
que estudian la sociedad, como sociólogos politòlogos, sicòlogos antropólogos,
entre otros; y su estudio involucra múltiples dimensiones y mediaciones en uno
u otro sentido de esa relación. Así, articulados a aquélla, hay dos hechos de
carácter individual que involucrando propósitos y repercusiones colectivas,
revelan pormenores de esa compleja relación, se trata del voto y el impuesto;
por lo menos, actualmente en Venezuela. El devenir de ambas instituciones es la
historia de la lenta construcción de los Estados modernos, si bien el impuesto
aparece primero como soporte material y
tangible de ese proceso en Occidente.
Ya, desde el siglo XII, para
enfrentar las reacciones y oposiciones que el cobro violento y arbitrario de
los tributos suscitaba entre los individuos de distintas condiciones sociales,
los gobernantes fueron inventando y mejorando prácticas, procedimientos y leyes
(todas ellas estrategias) para apropiarse de los recursos de la gente en
trabajo, especie o dinero (Méndez, 2003). Si el impuesto aparece estrechamente
relacionado a los procesos de
estructuración de los Estados, aunque parezca paradójico, también ha estado
vinculado a las conquistas libertarias y de participación de los ciudadanos ante la cosa pública desde el
siglo XVIII y XIX. Desde entonces se formalizó como un deber sostenido por un
marco jurídico e institucional y luego nutrido de aquello que en las últimas
décadas se ha identificado como cultura tributaria.
Por otra parte, cabe aclarar
también, lo que se entiende por gestión, para precisar el aspecto económico de
la cultura tributaria. En ese sentido la gestión tributaria o ingresos
públicos, como también se le llama, hace referencia al conjunto de acciones en el proceso de la gestión
pública vinculado a los tributos, que aplican los gobiernos, en su política
económica. Los tributos, son las prestaciones en dinero que el Estado, en su
ejercicio de poder, exige con el objeto de tener recursos para el cumplimiento
de sus fines.
La Gestión Tributaria es un elemento
importante de la política económica, porque financia el presupuesto público; Es
la herramienta más importante de la política fiscal, en él se especifican tanto
los recursos destinados a cada programa como su financiamiento. Este
presupuesto es preparado por el gobierno central y aprobado por la Asamblea, es
un proceso en el que intervienen distintos grupos públicos y privados, que
esperan ver materializadas sus demandas. Es un factor clave que dichas demandas
se concilien con las posibilidades reales de financiamiento, para así mantener
la estabilidad macro económica. La pérdida de control sobre el presupuesto es
fuente de desequilibrio e inestabilidad con efectos negativos insospechados.
Como es verificable, la importancia de la
tributación es muy elevada, sin embargo
en países como Venezuela, esto no ha llegado a formar parte de la conciencia
del deber y derecho del colectivo. De ahí se desprende la necesidad urgente de
incentivar esa conciencia del tributo para ir generando una cultura
tributaria positiva, no punitiva, que se
vea más allá, solo del aporte económico por parte del contribuyente, sino de
los aportes, en conjunto con los entes gubernamentales, del beneficio colectivo.
Además, hay que considerar que la gestión
tributaria incentiva el crecimiento a determinados sectores, por ejemplo,
otorgando exoneraciones, incentivos. De este modo la gestión tributaria es un
elemento importante porque va ayudar a crecer y mantener la economía, en la medida que los indicadores
de gestión se hayan llevado en forma eficiente a través de estrategias
(Recaudación, presentación de la Declaración Jurada, para detectar el
cumplimiento de los contribuyentes). La gestión tributaria óptima es aquella en
la que la política fiscal es estable y el Sistema Tributario eficiente
(diseñado para nuestra realidad). Si la gestión tributaria es óptima atrae
inversión Política Fiscal en Venezuela.
Por otra parte, de acuerdo al titulo del
trabajo, es obvio que el aspecto educativo es una variable fundamental en el
momento de buscar un cambio paradigmático en el proceder general de una
colectividad, una región, un pueblo y hasta de una nación y un país. Por eso se
habla de la formación, más que educación. En ese sentido, expertos en procesos
educativos como Coll (1996), Ríos Cabrera (1999), Villarroel (1994) concuerdan
en la diferencia que existe entre la educación o el proceso educativo, y la
formación. Se colige que lo educativo es un proceso más específico, determinado
por reglas, normas y basado en teorías mucho más investigadas, probadas y
comprobadas.
Generalmente, la mayoría identifica lo
educativo, con los procesos oficiales y formales, aunque se sabe que también
existe la educación no oficial e informal. Igualmente, lo educativo casi todos
tienden a establecerlo como una actividad más propia de las primeras edades de la población humana. Por
el contrario la formación y lo formativo, siempre refiere a una connotación
conceptual y aplicativa, a un ambiente más amplio en cuanto a edad,
condiciones, propósitos, aspecto social y hasta empresarial; así como en lo
relativo a contenidos, finalidad, infraestructura, espacios empleados para su
ejecución, técnicas y métodos para impartir dicha formación, entre otros
aspectos. Así mismo, la formación, no necesita de la aprobación oficial, sino
de la aceptación de los interesados.
Se puede, igualmente realizar de manera
formal o informal, los recursos con los cuales se puede impartir una formación,
aunque se relacione con los procesos educativos, son más amplios y variados y,
en algunas circunstancias, menos exigentes; además, se puede recurrir a la
publicidad por ejemplo, a los organismos gubernamentales y no gubernamentales,
o los mecanismos de creación de conciencia y hasta a la cohesión y presión. Es en este ámbito donde
tienen cabida las estrategias gerenciales para la formación del contribuyente,
objetivo principal del presente trabajo.
En otro orden de ideas, la cultura
tributaria necesita de acciones que puedan hacer tomar conciencia de la
importancia del tributo. Sus acciones tienen que estar basadas en elementos
sólidos de administración e incluso de
marketing. En este aspecto es donde la gerencia entra en juego. Entendida esta,
la gerencia, como una actividad y postura empresarial, más que como una simple función de un cargo; en
ese sentido, gerenciar se convierte en un arte más que una ciencia aunque tenga
mucho de ella; pues implica para la persona que la ejerza una amplitud muy
grande del manejo de un conjunto de
conocimientos: administrativos, empresariales, sicológicos, económicos de
marketing, sociales, educativas y hasta de cultura general.
Se dice también que la gerencia implica
una vocación y una mística, comandada por un manejo escrupuloso y efectivo del
liderazgo, tanto personal como institucional o colectivo. Claro está, hoy día
hay carreras universitarias y cursos especializados en formar líderes; sobre
todo empresariales y especialmente en el campo de la gerencia empresarial, que
se incluye la parte administrativa y la de mercadeo. Por esta vía se puede
manejar también, la formación del contribuyente.
Con relación a las estrategias gerenciales
es necesario aclarar la profusión de información conceptos y definiciones
acerca de la estrategia como palabra, conceptos, utilización y connotación
activa en los procesos gerenciales, administrativos y de mercadeo. En ese
sentido, la estrategia en administración, es un término difícil de definir y
muy pocos autores coinciden en el significado de la estrategia. Pero la
definición de estrategia surge de la necesidad de contar con ella. Los cambios
tecnológicos, políticos, la economía global y la crisis social creciente,
confirman que el mundo plantea novedad, diversidad y transitoriedad.
Así, por estrategia para la
administración, básicamente se entiende la adaptación que se hace de los
recursos y habilidades de la organización al entorno cambiante, aprovechando
las oportunidades y evaluando los riesgos que se presentan en función de
objetivos y metas. Se recurre a las estrategias en situaciones inciertas,
cuando éstas no están estructuradas, no son controlables, es decir en aquellas
situaciones donde hay otro bando cuyo comportamiento no podemos pronosticar.
Tener un propósito estratégico implica tener una visión sobre el futuro; esto
debe permitir orientar, descubrir, explorar, en relación a la organización.
Diversos autores están de acuerdo en
señalar que no existe un consenso respecto a las actuales definiciones de
estrategia (Burgois 1980; Ginsberg 1984; Gluck, Kaufman & Walleck 1982;
Hambrick 1980, 1983). Entre las causas de desacuerdo estos autores citan que:
el concepto de estrategia es complejo; la estrategia es multidimensional; debe
ser situacional y relativa a la industria o empresa en cuestión; es el
resultado de modelos mentales diferentes; la dificultad de operacionalización
empírica del concepto de estrategia.
Mintzberg (1988) señala que la definición
de estrategia variará según sea considerada como: un plan, un patrón de
conducta, una posición o una perspectiva. Igualmente, Chaffee (1985) indica que las definiciones
pueden ser agrupadas en tres modelos diferentes, los cuales reflejan las
preferencias semánticas y los diferentes puntos de vista de los autores. Estas
agrupaciones son presentadas en los siguientes modelos:
Modelo Lineal: El cual asume que la estrategia consiste
en integrar las decisiones, acciones o planes para alcanzar los objetivos de la
organización. Los términos asociados a este modelo son: planeamiento
estratégico, formulación e implementación estratégica; en ese orden estricto
para obtener resultados. Este modelo está reflejado en la definición de
Las definiciones
que corresponden a este modelo pertenecen a los siguientes autores
Modelo
Adaptativo: Que considera la estrategia como un medio para lograr un
"match" entre la organización y su entorno. Los términos asociados
son: management estratégico, elección estratégica, diseño estratégico, fit
estratégico, nicho. Este modelo está reflejado en la definición de Hofer
(1973): "...concerned with the development of a viable match between the
opportunities and risks present in the external environment and the
organization's capabilities and resources for exploiting those
oportunities".
Las definiciones que corresponden a este
modelo pertenecen a los siguientes autores Hofer 1973; Guth 1976; Miles, Snow,
Meyer & Coleman 1978; Miller & Friesen 1987; Mintzberg 1978; Dill 1979;
Steiner 1979; Rumel 1979; Hambrick 1980; Quinn 1980; Kotler & Murphy 1981;
Green & Jones 1981; Gluck & al.1982; Miles & Cameron 1982;
Galbraith & Shendel 1983.
Modelo
Interpretativo: Que asumen que la estrategia está basada en un contrato social y que su
objetivo es atraer a los individuos para cooperar en un intercambio de
beneficio mutuo. El modelo se refleja en la siguiente definición: "...orienting
metaphors constructed for the purpose of conceptualizing and guiding individual
attitudes of organizational participants". Las definiciones asociadas
a este modelo pertenecen a los autores (*): Pettigrew 1977; Van Cauwenbergh
& Cool 1982; Dirsmith & Covaleski 1983; Chaffee 1984.
La diversidad de criterios para definir la
estrategia nos lo resume Aktouf cuando indica que " el concepto de
estrategia y de planificación estratégica no cesan de evolucionar y no cesan de
ser objeto de controversia entre los autores (Atkout). Esta dificultad ocasiona
que las investigaciones hayan concentrado su atención en explorar 'middle
range' relationships (relacionadas a un particular "contexto") más
que la búsqueda de una "grand theory" de estrategia (Ginsberg y
Venkatraman 1985).
En relación a la naturaleza, Mintzberg
(1988) nos dice que la definición de estrategia variara, según sea considerada
como: un plan, un patrón de conducta, una posición o una perspectiva. De esta
diversidad de concepciones sobre la naturaleza de la estrategia, retenemos
aquella que considera la estrategia como un patrón de conducta (Porter 199). La
razón de esta elección es que: un factor común a las definiciones es
considerar, la estrategia como conducta organizacional, que posee una secuencia
de análisis, diagnostico y uso de recursos para alcanzar los objetivos ( Hofer
y Schendel 1978).
La problemática consiste,
fundamentalmente, en la necesidad de cambiar
la forma paradigmática con que se aborda la cultura tributaria para transformarla en una manera efectiva de
contribución que produzca beneficios
para todos La mentalidad a cambiar
involucra tanto al ciudadano contribuyente, como al ente pechador y
gubernamentales para que esos beneficios
sean distribuidos equitativamente y
alcance para una mayoría,
“proporcionando la mayor cantidad de felicidad al pueblo”, principio
fundamental de la democracia. También por que a pesar de la legislación
existente, los ciudadanos, no cuentan con un
modelo ejemplarizante de referencia sociopolítica de deberes y derechos ante el
Estado que les brinde lecciones y
orientaciones específicas respecto a los impuestos como un deber y también como
un derecho de participación ante la cosa pública.
Justificación de la
Propuesta
Las
evidencias recientes muestran que un estudio acerca del impuesto implica conocer
las reacciones que éste provoca en la ciudadanía. La institución del impuesto
ha evolucionado durante siglos y a pesar de la progresiva infraestructura y
administración aparejada a su creación y mantenimiento, aun no se deslastra de la representación colectiva
que los individuos de ella se han formado en distintas épocas en medio de
diferentes regímenes políticos y
ambientes culturales. Si los significantes o relaciones preceden a los
significados, entonces respecto al impuesto, la historia antigua y aún la
reciente muestran que esas relaciones siempre se han desenvuelto en medio de
una fuerte carga negativa frecuentemente asumida como una coacción odiosa.
Sobre el impuesto en general abundan en el verbo del hombre de calle, en diferentes
sociedades, alusiones peyorativas que dan señas de su incidencia y peso en la
vida cotidiana.
La visión negativa que se tiene del tributo, se ha convertido en un
paradigma casi ancestral que de una u otra forma necesita ser cambiado para
beneficio de los ciudadanos. De ahí la importancia de la presente
investigación cuando se propone buscar
la manera de superar esa cultura tributaria negativa por un paradigma mas
consensuado con el cual se den beneficios mutuos; para la ciudadanía como para
los entes gubernamentales, quienes al final son los verdaderos beneficiarios,
la proponer estrategias
gerenciales que coadyuven a la formación del contribuyente en Venezuela,
incentivando la cultura tributaria.
Desde le punto
de vista teórico se aportará nueva información sobre los contenidos de la
cultura tributaria y las estrategias
para le formación del contribuyente, proponiendo soluciones a un problemática y
organizando una información que se encuentra muy dispersa y poco utilizada.
Metodológicamente se están aportando
metodología novedosa, técnicas,
instrumentos y herramientas valiosas para el ejercicio del desempeño gerencial
en un campo poco competido y poco abordado con efectividad. Para esto se
enfocará la misma desde un punto de vista fenomenológico y mediante una metodología etnográfica.
Institucionalmente
se justifica la investigación por cuanto
cumple con los requisitos que exige la Universidad para el doctorado y desde el
punto de vista de la institución nacional
los organismos encargados de la tributación
podrán tener una herramienta con la cual podrán mejorar la cultura
tributaria; lo mismo repercutirá socialmente ya coadyuvará a la colectividad a
ir transformando su mentalidad hacia la solidaridad y la democracia realmente
participativa, hacia un desarrollo endógeno
se convierta en beneficio fundamentalmente para el colectivo nacional.
Objetivos
de la Investigación
Objetivo General
Incentivar la cultura tributaria mediante
el desarrollo de estrategias gerenciales que coadyuven a la formación del
contribuyente en Venezuela.
Objetivos Específicos
Definir los conceptos fundamentales de
cultura tributaria, estrategias gerenciales y formación del contribuyente.
Especificar las distintas estrategias que
se pueden implementar a nivel gerencial para la incentivación de la cultura
tributaria.
Analizar las condiciones existentes y las
necesarias para la propuesta de la formación del contribuyente en tributación.
Diseñar estrategias gerenciales aplicables
desde cualquier organismo gubernamental para coadyuvar a la incentivación de la
cultura tributaria en el país.
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Santre, Fernando y Navarro, Andrea (2002).
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Cronograma de Actividades
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Actividades por Realizar |
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AÑO 2006 |
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DIC |
ENE |
FEB |
MAR |
ABR |
MAY |
JUN |
JUL |
AGOS |
SEPT |
OCT |
Nov. |
Dic. |
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Fase de observación de situación del problema. |
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Definición de situación Problemática. |
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Planteamiento del Problema. |
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Búsqueda de información pertinente. |
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Desarrollo del marco teórico. |
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Definición de la Metodología. |
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Elaboración de técnicas e instrumentos. |
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Aplicación del instrumento. |
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Elaboración del Informe Final. |
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Fuente: