La lucha contra la evasión tributaria y el contrabando
constituye hoy en día un tema central en las agendas políticas de los
países latinoamericanos, debido a su elevado impacto en la estabilidad
económica, en las estrategias de desarrollo y en la gobernabilidad en
general. Aunque las estrategias de control o fiscalización tributaria son
fundamentales en dicha lucha, resulta claro que el esfuerzo por controlar
el cumplimiento tributario y generar un riesgo creíble ante el
incumplimiento no basta por sí solo para vencer las prácticas de evasión.
Es necesario desarrollar una cultura tributaria, que permita a los
ciudadanos concebir las obligaciones tributarias como un deber sustantivo,
acorde con los valores democráticos. Un mayor nivel de conciencia cívica
respecto al cumplimiento tributario, junto a una percepción de riesgo
efectivo por el incumplimiento, permitirá a los países de la región
disminuir los elevados índices de evasión y contrabando existentes.
Desarrollar dicha cultura no es, sin embargo, una tarea fácil, pues
requiere la convergencia de políticas de control con políticas de carácter
educativo. El presente trabajo tiene por objetivo presentar un conjunto de
estrategias educativas que las administraciones tributarias (nacionales,
subnacionales e incluso locales) pueden implementar con la finalidad de
desarrollar una cultura tributaria sólida, potenciando además sus acciones
de fiscalización.
En la primera sección del trabajo se aborda el problema de la
legitimidad social de las acciones de fiscalización o control, proponiendo
que ella depende en gran medida del grado de rechazo social hacia las
conductas de incumplimiento tributario. Se intenta mostrar que la
valoración social del incumplimiento tributario se basa en las
percepciones que la colectividad tiene de la administración tributaria,
del sistema tributario y de la relación del Estado con los ciudadanos. El
contexto cultural descrito sugiere que cierto tipo de acciones educativas
pueden converger con las de fiscalización, en orden a modificar aquellas
percepciones que refuerzan el incumplimiento, consolidando así la
legitimidad social de la fiscalización tributaria.
Asumiendo dicha intuición, la segunda sección explora el posible
carácter educativo de las políticas públicas, concluyendo que dicho
carácter está presente cuando las políticas se proponen explícitamente
generar consenso social en torno a los valores que las fundamentan. A
partir de dicha premisa, la tercera sección del trabajo propone tres
estrategias capaces de potenciar el carácter educativo de las acciones de
la administración tributaria. Ellas consisten en: a) acciones de
publicidad y difusión sobre los valores que deben motivar al ciudadano a
cumplir con sus obligaciones tributarias, b) acciones de formación en
valores ciudadanos y educación tributaria en el medio escolar, y c)
acciones de formación de conciencia tributaria en colectividades
específicas.
La cuarta y última sección analiza en detalle cada una de las
estrategias propuestas, precisando los objetivos, recursos, competencias
técnicas, líneas de acción y posibles riesgos que ellas implican. Para
ello se recurre a experiencias realizadas en algunos países de la región,
tratando de extraer lecciones y sugerencias para su posible aplicación por
otras administraciones tributarias de nivel nacional, subnacional o local.
J.C.C.V.