Primer Objetivo
Evaluar las estrategias gerenciales implementadas hasta
ahora, para el fomento de la cultura tributaria en Venezuela y en otros países.
Desde
sus orígenes, la obligación de tributar fue producto de la dominación, es
decir, de la imposición del dominador sobre el dominado, así fuera en su
carácter de gobernante, conquistador o simple opresor, siempre que se valiese
de la fuerza en cualquiera de sus múltiples formas convencionales e históricas,
incluyendo la magia y el dominio de la mujer sobre el hombre o de éste sobre
aquélla, del mayor sobre el menor, del viejo sobre el joven o viceversa, del
rico sobre el pobre, del sano sobre el enfermo. Prácticamente no existieron
límites, al menos en el pasado más remoto, para poder discernir en dónde
terminaba una relación sana y en dónde comenzaba una relación opresiva
-entendida en su sentido tributario o suubordinante, definitivamente coactivo y
bárbaro-.
Pero
esta obligación primitiva de tributar debió manifestarse en toda una vastísima
pluralidad de formas: desde la entrega al opresor del propio cuerpo, el trabajo
y la vida, hasta una entrega puramente transitoria, tanto del cuerpo, como de
los bienes o propiedades y, sobre todo, del trabajo y del tiempo.
Por
eso representa un significativo salto la conversión del tributo en impuesto a
través del establecimiento formal de la norma de corte legislativo. Se requirieron muchos siglos de una opresión
que parecía eterna e insalvable en forma alguna, para que poco a poco ese
proceso de "suavización" llegara a cristalizar en una institución de
apariencia jurídica que le llamara tributo o impuesto, en donde el Estado trató
de justificar la subsistencia de su aparato gubernativo a través del acopio de
recursos por vía impositivo, pero si bien es obvio que existe tal necesidad
social, también es obvio que no se justifica la "institución" por la
necesidad particularista y, desde luego, mucho menos por el poder coercitivo de
la ley que la impone, al menos en términos de razón, de lógica, de justicia y
de verdad.
El
tributo e impuesto en la historia era sinónimo de fuerza, coerción, coacción y
hasta agresión, ya que, de otro modo, sería difícil que quienes sufren tales
servidumbres los cumplan alegremente. Por ende, el gobierno de todos los
tiempos actúa sobre el gobernado, sea que lo considere como siervo, vasallo,
súbdito, etc., o que incluso deje de considerarlo con calificativo alguno, como
un simple forzado. Un Estado puede forzar a obedecer al pueblo, pero no a que se
convenzan de un error, y eso es justamente lo que al final ocurre: se
instrumenta el mandato imperial, el dictado faraónico,
En
suma, pues, el tributo o impuesto es un gravamen que el Estado impone para
sufragar la subsistencia del aparato burocrático, prioritariamente; para la
ejecución de algunas obras públicas. A efecto de imponerlo se auxilia ahora de
la ley. Pero los juristas no tienen por qué sentirse obligados a teorizar sobre
ello.
Durante
tres mil años anteriores a Jesús, fueron desarrollándose toda clase de
construcciones megalíticas en las que se sacrificaron las vidas y trabajos de
centenares de miles de seres humanos, incluso de familias enteras, para
levantar pirámides, murallas, tumbas, templos, puentes y caminos que sirviesen
al amo en sus modalidades de príncipe, de conquistador, y de cruzado. Lógicamente,
no puede decirse que la existencia de tales tributos impuestos a la fuerza
pudiesen representar el inicio del derecho ya que sigue resultando absurda la
licencia que suelen tomarse muchos tratadistas en el sentido de calificar como
"derecho del más fuerte" a lo que jamás podrá ser derecho sino simple
arbitrariedad.
Pero,
después de Jesús, tampoco cambiaron las cosas: en el Imperio Romano, por
ejemplo, antes y después del propio Jesús, se inventaron y florecieron diversas
figuras recaudatorias, como el diezmo -renta directa- o "decuma"; el estipendio, o "stipendium"-tributo
fijo en dinero-, también calificado como "tributum";
la cuota; la tasa aduanera -tanto marítima como fronteriza sobre mercancías y
otros bienes-; la renta provincial -toma de posesión de los bienes
territoriales a título de derecho de guerra-; la requisa -gasto de
administración militar consistente en alojamiento, abrigo, leña y utensilios a
las tropas-; la carga comunal -construcción y conservación de vías militares y
gastos normales del ejército a cargo de las demás milicias-; la exacción
-entrega de toda clase de regalos y dádiivas a magistrados y publicanos,
así como acantonamiento de tropas, alojamientos a sus turbas y comitivas,
almacenaje y conducción de sus bienes, custodias de toda clase de personas y
riquezas en los caminos, el trabajo público -participación directa en
construcciones de toda índole, incluyendo caminos y puentes-; la explotación
provincial -simple saqueo de riquezas de las colonias por mera disposición
imperial-; etc., es decir, toda clase de cargas y abusos, incluso hasta el
extremo de que el nombre mismo de recaudador de tributos siguiese siendo
equivalente al de ladrón o malhechor digno de muerte.
Ahora
bien, las manifestaciones del tributo fueron cambiaron a lo largo del tiempo y
del espacio. Hace 3,000 años, Salomón, reputado como el Rey Sabio, manifiesto
muestras de esta despotismo, tanto en sus propias expresiones como en sus actos:
"Sea nuestra fuerza norma de la justicia, que la debilidad, como se ve, de
nada sirve"; y, en complemento, nada dudó para enviar muchas centenares de
miles de siervos con el fin de talar los cedros del Líbano a efecto de ponerlos
luego a construir con sus maderas los palacios y embarcaciones de los que
disfrutaba, incluso estableciendo tributos por el tránsito de bienes en su
territorio y disponiendo de sus súbditos sin limitación alguna.
Confucio
reiteradamente manifestaba, hace 2600 años, que "Sólo hay un medio de
acrecentar las rentas públicas de un reino; que sean muchos los que produzcan y
pocos los que disipen, que se trabaje mucho y que se gaste con moderación. Si todo el pueblo obra así, las ganancias serán
siempre suficientes. Como puede verse, ya 2.400 años antes de Adam Smith y su "Riqueza de
las Naciones", Confucio, de quien también se afirma que fue recaudador de
impuestos, se estaba refiriendo, en su terminología moralizante, a las mismas
cuatro máximas de éste -proporcionalidad, certidumbre, comodidad y economía-
aunque ligeramente matizadas. Y es que
la problemática de la arbitrariedad, la injusticia, la inequidad, el dispendio,
el enriquecimiento ilícito, la opresión, la corrupción pública y hasta la
rebelión están latentes en cada una de sus expresiones como hierros candentes
que testimonian la marca o el sello de todas esas épocas.
Ahora
bien, en el mismo escenario salomónico, diez siglos después del Rey Sabio,
Mateo fue reclutado por Jesús ordenándole dejar la odiada actividad de recaudador
de impuestos para que le siguiera.
Igualmente significativa es la referencia evangélica a los publícanos en
general. Y no debe olvidarse que tres de
los cuatro evangelistas refieren el pasaje de la moneda y el César, tanto por
evidenciar la forma como se quiso tentarle con el temor y la duda sobre la
licitud del tributo, como por querer inducirle a la contraposición confesa con
el propio César.
De
todo ello se desprende, pues, una inocultable referencia a la problemática
tributaría en la que resulta palmariamente evidente que el tributo jamás dejó
de representar un motivo de duda, temor e ineludibilidad
con el que la humanidad tuvo que subordinarse a los dictados de cualquier César
si no quería verse en condiciones de tragedia.
Toda victoria guerrera, desde los tres mil años anteriores hasta la
época de Jesús, y aún hasta mucho después, solía concluir con la erección de
monumentos o la inscripción, en cualquier parte, de los dictados de los
conquistadores o vencedores para efectos del pago de tributos de toda índole,
tan rígidos e imperativos que no dejaban lugar alguno a duda sobre las
consecuencias de su incumplimiento.
En
el siglo de Constantino ya las famosas gabelas o "gabellas"
en su sentido más amplio de cargas, servidumbres y gravámenes- y capitaciones
-o individualizaciones "por cabeza&" de los tributos- eran vigentes y
ordinarias. El impuesto predial se
consideraba inseparable del fundo, llegándose al punto de que se considerara
ilícito comprar o vender cosas sin impuesto, es decir, que sin impuesto el
comprador no podía poseer, no había cosa sin tributo. En
Ciertamente,
las "instituciones" medievales en materia tributario evolucionaron a
través de los siglos mediante atenuaciones de unas y recrudecimientos de otras,
pero no debe perderse de vista que
Es
decir, que la humanidad se pasó casi cinco milenios o, por lo menos, unos 3,300
años, en los que tuvo la noción de lo tributario como algo fatal e inevitable,
incluyendo la aceptación sumisa de él como mandato divino, ni siquiera
susceptible de sospechas sobre la posibilidad de incumplirlo, su pena de
incurrir en un atentado hasta con respecto a la propia divinidad, confusamente
entendida en la personificación del príncipe, las fuerzas de la naturaleza y
una mezcolanza de magia, oscurantismo, brujería y fanatismo.
Ahora
bien, si después de 4,800 años el tributo cambió de disfraz y se convirtió en
impuesto, es porque se comenzaron a cocinar las ideas de que la vida en
sociedad debía ajustarse a la normatividad de las leyes, de que debía encumbrarse
la noción del derecho, de que la democracia implicaba darle una connotación de
ciudadano igualitario a todo habitante de la comunidad, de que la necesidad de
respetar un orden convivencias podría asegurar alguna clase de crecimiento
económico, de que se vivía en sociedad merced a un consentimiento tácito
calificable como contrato social, de que la paz y el orden podrían permitir una
armonización universal.
Con
el "Contrato Social" se logró inculcar en la conciencia colectiva la
idea de que todos somos iguales, que todos ejercemos nuestra voluntad a plenitud,
que esa manifestación de voluntad tiene un denominador común, y que ese punto
de coincidencia consiste en aceptamos recíprocamente dentro de un contexto de
libertad, de respeto, de convivencia y de consenso. El tributo podría ser la parte desagradable
de ese consenso, pero cabe aceptarlo en aras del clima de libertad que el
Estado permite en merced al pago de las funciones públicas preconvenidas. Ya el autoritarismo sería inaplicable: el
gobierno es producto del consenso de una manifestación colectiva voluntaria en
tenerlo y mantenerlo y, por supuesto, el impuesto es una forma de servir
finalmente a la sociedad misma.
Pero
lo verdaderamente insultante, al menos a la inteligencia, es la cantidad
interminable de supuestos "principios de los impuestos" que surgieron
de las obras doctrinarias de los más insignes y connotados tratadistas del
tema. Y junto a tales
"principios", la cantidad interminable de motivos de distracción a
los que se acudió para acabar de remachar el clavo: Jarach
se ocupó del 'hecho imponible"; Sáinz de Bujanda, del "hecho generador de la obligación
tributario"; Mayer, de la
"determinación"; Bielsa, de la
"voluntad de la ley"; etc.; es decir, que todos preadmiten
la existencia y justificación legal del tributo y sólo se limitan a cuestionar
las sutilezas o bizantinismos en los que cabe perderse para dar la idea de que
se conoce el tema y se ahonda en la investigación de sus matices más
profundos. Lógicamente, nuestro malinchismo crónico, no nos impidió acudir a todos ellos y
a muchos más para hacer el remedo o la imitación de una supuesta especulación
jurídica, allí donde jamás existió algo más que una pura justificación de los
actos del Estado, tanto en el establecimiento disfrazado del viejo tributo,
como en la evidente impotencia de indagar verdaderamente a fondo.
Y
en medio de ese desconcertante antagonismo postural se manifiesta siempre, como
común denominador, la obligación de pagar el tributo sin cuestionamientos de
alguna clase. Ninguno de los tratadistas
jurídicos se plantea la duda, siquiera, así fuese al mero nivel de sospecha,
sobre sí el tributo tiene alguna justificación, ya no legal, sino en términos
de justicia, de rebasamiento de la arbitrariedad
histórica de la que surgió. En otras
palabras, que la vieja ocurrencia del francés aquel que afirmara que “en esta
vida todo tiene remedio, menos la muerte y los impuestos", ni siquiera les
ha merecido la sospecha de que se trate de una verdad a medias, porque sólo la
muerte es ineludible sin duda alguna, mientras que los impuestos no revisten la
misma propiedad.
Entonces,
prevalece la fuerza del poder, aunque ahora oculto en los ropajes de la ley,
para seguir manteniendo tributantes; subsiste la praxis de la coacción para
ejercer el imperio del poder, disimulada en la inobservancia de la obligación,
con el objeto de seguir sojuzgando a los gobernados; se exhibe la hipótesis de
que se contribuye al gasto público y que todo ello es en beneficio de la propia
colectividad, aunque ahora bajo la sombra de la demagogia que se escuda en la
técnica presupuestaria, con la finalidad de hacer aparecer al Estado como
benefactor, pese a que la recaudación sólo esté sirviendo para satisfacer el
costo del aparato gubernativo.
En
consecuencia, los nuevos tratadistas de la realidad -no teoría- tributario,
tendrán que ser, antes que nada, honestos y realistas; buscar como función
esencial la implementación de los medios necesarios para que cada Estado del
planeta encuentre las formas de obtener recursos para su subsistencia sin dañar
la economía, el bienestar y la salud de los gobernados, pero siempre atentos a
la situación particular que cada país permite.
Es
necesario la retribución de los impuestos por los derechos, para que a los
ciudadanos les quede perfectamente clara la contraprestación por lo que recibe
cuando lo requiere y no la noción de la tribulación ciega que a nadie
satisface; y en otros más, para concluir el ejemplo, -y también quizá a la
mayoría-, a lo mejor resulta aconsejable reducir radicalmente el aparato
burocrático, la legislatura y el poder judicial, atentos a la idea de que es la
calidad y cantidad de los servicios que se reciben lo que justifica la
existencia misma del gobierno y no así la ciega noción de que hay que
mantenerlo independientemente de que crezca y se reproduzca como la verdolaga
mientras se manifiesta como absolutamente inútil e injustificado.
El sistema tributario agentino,
como es
sabido que Argentina, es un país federal o fiscalmente descentralizado en su
organización entre los distintos niveles de gobierno. Si bien
En cambio, según las normas de
En la actualidad,
el sistema tributario argentino basa su recaudación principalmente en los impuestos
indirectos que gravan la capacidad contributiva del consumo (IVA, internos,
combustibles) trasladables al consumidor final. No toma en cuenta a los
impuestos directos que gravan las capacidades contributivas de rentas y
patrimonio (ganancias, ganancia mínima presunta y bienes personales). Esta
composición de la recaudación impositiva, determina que el sistema tributario
Argentino, y no por casualidad sea regresivo, es decir impacta en mayor medida
en los sectores de menores recursos. Los impuestos vigentes son el impuesto a
las ganancias, impuesto a la ganancia mínima presunta, al patrimonio y el
impuesto al valor agregado entre otros.
En Argentina, las estrategias
que se han implementado para el fomento de la cultura tributaria; son: Seminarios
internacionales de educación tributaria, con la finalidad de realizar debates
entre los delegados de cada país que
ayuden a contribuir al cambio social y con ello a un mundo mejor; Capacitar
a los docentes para que puedan trabajar con sus alumnos distintos aspectos
vinculados a
En Chile, los primeros intentos por imponer un impuesto a la renta derivan
de dos leyes, de 1924 y 1925, que establecieron seis impuestos de categoría, y
el actual Global Complementario, respectivamente. El Impuesto a las ventas y
servicios en la actualidad el IVA (Impuesto al Valor Agregado), se regulo con
el Decreto Ley 825, del año 1974; asimismo, se establecieron impuestos
especiales al consumo; también existe el Impuesto Territorial, el Impuesto a
las Asignaciones Hereditarias y Donaciones e Impuestos a Beneficio Municipal.
Dentro de las
estrategias implementadas en este país para fomentar la cultura tributaria en
la ciudadanía, se puede mencionar: Recepción de denuncias de evasión con
carácter confidencial; Guía educativas escolares, guías de ayuda tributaria
para el contribuyente, estas publicadas en el portal fiscal; Portal de
Educación tributaria SIIeduca el cual ofrecer un
servicio a través de Internet, destinado al mundo de la educación y formación
de los estudiantes, a través de situaciones prácticas y aplicadas a la vida
cotidiana, para así generar puentes de comunicación con quienes serán los
nuevos y futuros usuarios de nuestros servicios.
En Colombia, el sistema fiscal colombiano se encuentra regulado por el
Decreto n.º 624 de 1989, denominado genéricamente
"Estatuto Tributario". El sistema tributario comprende impuestos de
carácter nacional, departamental y municipal. Los impuestos de carácter
nacional son los de la renta, el impuesto al valor agregado (IVA), el de
ganancias ocasionales, el impuesto del timbre y el impuesto de las remesas; los
impuestos departamentales son el de la gasolina y el de consumo de licores; por
último, los municipales son el impuesto predial y el de industria y comercio.
En España, la estructura actual nace en 1845, se mantuvo hasta 1964
(1ª reforma: se agruparon normas tributarias para ser más comprensibles) y en
1977 hubo otra reforma que estableció las bases del sistema Fiscal actual.
Entre los impuestos directos tenemos el impuesto sobre la renta, impuesto de
sucesiones y donaciones, y el impuesto al patrimonio; en los indirectos el
impuesto al valor agregado, impuesto aduanero; y demás tasas y contribuciones
especiales.
En cuanto a las
estrategias implementadas para el fomento de la cultura tributaria, se puede
mencionar dos, consideradas la más importantes: La normativa impuesta en el
Código Penal correspondiente al fraude a la hacienda pública; asimismo esta
administración tributaria española viene realizando una planificación
estratégica desde el año 1994, como bien es sabido el fraude no es, un fenómeno
estático. La economía está en permanente evolución y surgen nuevas modalidades
de fraude. Los defraudadores adaptan su comportamiento en función de los
sistemas de control existentes, por lo que, si éstos permanecen invariables, la
eficacia de los controles se reduce. Por ello, la agencia tributaria va adaptando el
modelo de control a las nuevas modalidades de fraude que se vayan planteando.
Dentro del área de
El Servicio de Rentas Internas de Estados
Unidos (I.R.S.) ha elaborado un Plan Estratégico
2005-2009 donde se aprecia el cambio hacia un mayor énfasis en el control
tributario. Áreas como el abuso de la norma, los esquemas de defraudación con
la utilización de paraísos fiscales, y el establecimiento de buenas prácticas y
normas de comportamiento para los profesionales del campo tributario reciben
una atención prioritaria. Otras administraciones del área anglosajona, como
Canadá o Australia, están desarrollando también iniciativas en este campo.
Entre las estrategias implementadas por la superintendencia
de Administración tributaria en Guatemala para fomentar la cultura tributaria, encontramos: El Portal de
Cultura Tributaria, el cual es un Programa Permanente de Cultura Tributaria que
responde a una estrategia de largo plazo orientada al objetivo de hacer
sostenible el cumplimiento voluntario de las obligaciones tributarias con base
en principios, valores y actitudes congruentes con el deber ciudadano de
contribuir a que el Estado de Guatemala cumpla con sus fines constitucionales.
El Programa se
articula en torno a tres ejes de trabajo: información, formación y
concienciación, en tanto que sus proyectos y actividades se inscriben en tres
esferas de proyección pública, interrelacionadas entre sí: la educación, la
divulgación y la promoción de la participación social; estas acciones están
dirigidas tanto al contribuyente actual como al futuro contribuyente (niños y
jóvenes), al no contribuyente y, en general, a las personas, empresas e
instituciones vinculadas directa o indirectamente con los procesos de
recaudación tributaria en Guatemala.
Entre los proyectos y actividades que podemos
encontrar en el portal de cultura tributaria, encontramos: juegos,
publicaciones, biblioteca virtual,
sorteos, zonas de opinión, actividades, y demás, dirigidos a
contribuyentes, profesionales, estudiantes, y a la población en general.
El sistema tributario en Perú, está marcado por dos momentos
diferentes: antes y después de la llegada de los españoles. Desde esta
perspectiva hay que entender que el desarrollo del proceso a través del cual el
Estado recibe bienes (moneda, especie o trabajo), para cumplir con las
funciones que le son propias (como realizar obras o brindar servicios para el
bien común), va a ser distinto en ambos periodos. Mientras que en el mundo
andino éste se dio a través de la reciprocidad, entendida como un intercambio
de energía humana, fuerza de trabajo o de "favores"; en el mundo
occidental, se dio un proceso que produjo como resultado la entrega de dinero o
productos a la autoridad, en términos muchas veces coercitivos.
Comprender la
sociedad y economía andina prehispánica, implica entender a pueblos en los que
no existió el comercio, la moneda ni el mercado, pero sí el intercambio, por lo
que acumularon recursos para posteriormente ser redistribuidos. Esto se dio a
través de los dos medios organizadores de la sociedad y economía andina: la
reciprocidad y la forma particular de redistribución. Ambos sustentados en las
relaciones de parentesco.
Los principales
impuestos nacionales vigentes de los peruanos son el Impuesto a
Entre las
estrategias gerenciales para el fomento de la cultura tributaria implementadas
por la superintendencia nacional de administración tributaria de Perú, se
encuentra el Programa de Educación Tributaria y Aduanera que se enmarca en el
nuevo rol de establecer un nuevo vínculo con el ciudadano contemplando las
diversas dimensiones y finalidades de la tributación, su papel social y moral y
su importancia para el desarrollo del país.
Por ello el
objetivo del Programa concierne a desarrollar conciencia ciudadana y tributaria
en la población para promover el cumplimiento voluntario de las obligaciones
tributarias, asimismo prevenir los delitos tributarios y aduaneros.
Este programa brinda:
programas escolares, docentes y universitarios, programa público en General e
interno, web educativa, biblioteca virtual, y
publicaciones.
Entonces, la
cultura tributaria ha sido preocupación, en los últimos tiempos, de los
gobiernos de los distintos países, ya que son los ejecutores de las políticas
de Estado para la recaudación, el cumplimiento de los impuestos y la
disminución de la evasión tributaria. Por esta causa se han estado
implementando diversa acciones y actividades que contribuyan a reformular la mentalidad que el colectivo tiene con
relación al impuesto. Mediante estrategias de variadas manifestaciones, tanto
los organismos encargados de la tributación como los gobiernos mismos en
general, se han propuesto generar un cambio de conciencia en los ciudadanos con
respecto al pago del tributo e ir diluyendo la animadversión que hasta ahora se ha tenido, propiciando un
cambio en la concepción de la cultura tributaria.
Es
necesario precisar que las normas tributarias forman parte del conjunto de
reglas que debe cumplir un individuo adulto dentro de una cultura
democrática. En este sentido, es
esperable que todo sujeto, al ejercer la ciudadanía, sea consciente de que los
efectos del incumplimiento son negativos para el conjunto de la sociedad, que
repruebe y actúe contra la evasión, que tenga una postura crítica y
participativa frente a los requerimientos del Estado. Lamentablemente, los índices actuales de
evasión y contrabando muestran que la cultura tributaria no se encuentra
instalada aún en la sociedad venezolana. Para instalarla no se puede esperar a
que los ciudadanos sean adultos.
Otra de
las concepciones que hay que dejar claras es que la tributación afecta
principalmente los intereses materiales, concretos y personales de cada individuo.
Constituye un espacio privilegiado para poder observar el grado de coherencia
entre normas, valores y actitudes que se dan entre personas y grupos (eso son elementos fundamentales de una
cultura). Entonces, la conciencia tributaria es un claro indicador del modo en
que se ha desarrollado una moral ciudadana; es probable que en el plano de los
juicios morales, el ciudadano esté plenamente de acuerdo con el cumplimiento de
la obligación tributaria porque asume que es un deber cívico. Sin embargo, es
también posible que tales convicciones se debiliten considerablemente cuando
pase al plano de la acción.
En este
sentido, la formación de valores y la convivencia democrática apuntan al
desarrollo de la conciencia tributaria de los ciudadanos para que puedan
orientarse de modo racional y autónomo en aquellas situaciones donde los
intereses personales y los colectivos entren en conflicto. Así, el
incumplimiento de la obligación tributaria provoca un perjuicio colectivo.
Quien evade una obligación tributaria, retiene una parte de los recursos de la
comunidad para utilizarlos en su propio beneficio. Quien decide el destino de
los fondos públicos, es el Estado, en la confección de su presupuesto. Por eso,
cuando se quieren implementar acciones que tengan como fin proponer un cambio
en el concepto de cultura tributaria en la ciudadanía, estas deben
comenzar por tomar en cuenta este aspecto ético consciencial
de cada ciudadano pero también del
colectivo; se hace referencia aquí a valores.
Ahora bien, como
resultado de la búsqueda e indagación sobre
estrategias implementadas en otros países se encontraron propuestas muy
interesantes y que según boletines oficiales de países como México y algunos países Europeos, se están
constantemente implementando estas acciones como estímulo a los contribuyentes,
tanto naturales como jurídicos a que paguen el impuesto, y como una manera de
superar la evasión fiscal cuando esta aumenta o alguna estrategia anterior
entra en obsolescencia.
En lo relativo a Venezuela, la historia del sistema tributario comienza desde la aparición del Impuesto
sobre
Pero en el caso
venezolano, los resultados no fueron los que se esperaba, la corrupción y los
altos índices de evasión y las componendas de las grandes empresas con los
gobiernos no permitieron consolidar una conciencia de tributación base de la
cultura tributaria aunque se consiguió la promulgación de la legislación necesaria.
No se hizo lo que en otras partes; la misma debió ir acompañada al mismo
tiempo, de la demostración del gobierno con hechos concretos de los beneficios
que estos pagos aportaban para todos. Por ejemplo en algunos países
centroamericanos, las más altas entradas al fisco nacional están basada en los
impuestos en general, por lo que los gobiernos se ven en la necesidad de estar
difundiendo relación de la inversión de tales ingresos; no solo de los
impuestos internos y aduaneros, sino de los del turismo, como están haciendo
también, incluso en países como Cuba.
Sin embargo, a
partir de la promulgación de la nueva Constitución en diciembre de 1999, luego
del particular proceso constituyente vivido en el país, el Sistema Tributario
en Venezuela ocupa un lugar destacado en los presupuestos de
De ahí que esto
último se haga sumamente necesario, cuando se quiere generar una nueva forma de
pensar con respecto al tributo; más adelante se hablará de la importancia de la
transparencia del gobierno, como representante del Estado ante la ciudadanía,
si se quiere que el colectivo responda. Porque no se pueden ocultar realidades.
Para todos es evidente que la relación del ciudadano con el Estado parece estar
caracterizada por un conjunto de ideas que pautan el comportamiento entre uno y
otro actor y forman parte de lo que se puede llamar imaginario colectivo. El
ilícito, el delito, la desconfianza y el descreimiento, son algunas de estas ideas
que, ya sean míticas o reales, tienen un lugar destacado a la hora de revisar
lo que se es como ciudadano.
Esto se afirma,
porque para nadie es un secreto que a lo
largo de la historia y, en particular, durante los últimos cincuenta años,
gobiernos corruptos cometieron actos
ilícitos muy graves en nombre del Estado que colaboraron con el fortalecimiento
de estas ideas. Si bien esto puede explicar el sentimiento de desconfianza del
ciudadano ante el poder político, de ningún modo puede justificar la comisión
de un ilícito. Sin embargo, la inobservancia a las normas jurídicas y sociales,
la falta de sanción ante el incumplimiento de contratos de convivencia -tanto explícitos
e implícitos-; elementos fundamentales de la democracia, forman parte de un conjunto
de comportamientos naturalizados, con el cual se identifica cualquier
ciudadano. Entonces, en este marco, la evasión impositiva, el contrabando, el
trabajo “en el mercado negro”, por ejemplo, son vistos por algunos ciudadanos
como una forma ingeniosa, digna de la “viveza criolla”, de reintegrarse a sí
mismos tributos que consideran injustos al ser reclamados por un estado
“corrupto” o “ineficiente”.
Ahora bien, es claro
que este no es el caso solo de Venezuela, en consecuencia, las reformas tributarias,
del nuevo siglo, se han venido fomentando en una gran mayoría de los países de
la región y de otras partes del mundo; como una necesidad de sincerar las recaudaciones y hacer una
distribución más justa de los dineros obtenidos por medio de las mismas, que
según se verificó, en la mayoría de los países han aumentado considerablemente.
Estas recaudaciones han hecho que los gobiernos implementen estrategias más
efectivas, no solo para la recaudación, sino que en muchos países como
Argentina, Colombia, Perú, y países centroamericanos como Guatemala, Costa Rica
y hasta México, han estado precedidas por convenciones, foros, talleres, entre
otros, conformados de manera multidisciplinaria para proponer y estudiar
actividades y acciones que mejoren la tributación, pero al mismo tiempo vayan
incentivando la conciencia del ciudadano con respecto al impuesto,
contribuyendo a la transformación de la visión de una cultura tributaria
negativa hacia una concepción del tributo que sea más positiva.
Entre otras, de las
estrategias implementadas en Venezuela están las relacionadas con el aspecto
educativo; así
Igualmente, debido a que mucho del personal era neófito, en la nueva
administración y sin experiencia, sobre todo en las altas esferas ejecutivas,
se propuso y realizó el envío de Gerentes regionales de tributos internos y
funcionarios del SENIAT a conocer las estrategias implementadas en otros países
sobre la educación tributaria, como la que se hizo con el envío de personas a
la ciudad de Buenos Aires Argentina entre el 03 al 17 de Marzo del 2006. Pero
como se ha verificado, con estrategias de índole educativa se considera que no
es suficiente propiciar la cultura tributaria, aunque en la mayoría de los
países es una práctica muy preciada; por
lo que se hace necesario reforzar estas con otro tipo de acciones propias de la
gerencia empresarial, objetivo principal del presente trabajo.
Sin embargo, estas estrategias basadas en el aspecto educativo, no es
exclusivo de Venezuela, de hecho al revisar lo que en otras naciones se ha
hecho, esta fue una de las que se
repitió y se siguen implementando en países
donde se ha presentado problemas graves de evasión. Así por ejemplo, Abad A (2007), en uno de los foros de Cátedra Abierta de Responsabilidad Social y
Ciudadana en
Buenos Aires, criticó la
cultura de la informalidad, los paraísos fiscales, la falsificación marcaria y el trabajo en el mercado negro, a la vez que
destacó la necesidad de "impulsar la educación tributaria desde la escuela
primaria" y que los funcionarios de
Igualmente, como resultado de ese foro surgen
dos campañas relacionadas con este
aspecto, una sobre el nuevo plan de capacitación de la “Campaña de Prácticas
educativo-laborales en el sector turismo”, como una manera de incentivación
tributaria entre los empleados de este sector.
La otra campaña, relacionada, ya en el ámbito de la educación superior,
con
En otros países,
también se enfatiza este aspecto pedagógico, presentando variaciones
imaginativas, fuera del ámbito formal educativo; así en el caso específico de
Colombia, se ha implementado la estrategia pedagógica de la enseñanza a través
del ejemplo con el fin de incentivar la creación de la cultura del pago del
tributo. Se propuso el “día clave con pago” En el “día clave con pago” se
realizaría una jornada destinada al pago de impuesto por placas y rodamiento
(Marzo 15 de 2006) y pago de impuesto predial (Enero 16 de 2007). En este día,
el Alcalde, Gobernador, funcionarios de despacho de Alcaldía y Gobernación,
otros funcionarios públicos e invitados especiales, tendrían una cita con el
fin de “pagar” los impuestos en un centro de acopio. Sería muy interesante, y
preferiblemente, que todos fueran vestidos de un solo color, el cual, bien
pudiera ser blanco (o rojo). Allí, Todos realizarían una actividad de enseñanza
a través del ejemplo para incentivar la cultura del pago.
De todas formas, hay que dejar claro, que estas
estrategias relacionadas con lo educativo, y lo pedagógico; y como además, se
están redescubriendo en algunos países y en otros se están, hasta ahora, implementando;
y que según la opinión
de Roca, Carolina (2005) son estrategias
de largo plazo, cuyos resultados se irán viendo poco a poco, están orientadas al objetivo de hacer sostenible el
cumplimiento voluntario de las obligaciones tributarias con base en principios,
valores y actitudes congruentes con el deber ciudadano de contribuir a que el
Estado cumpla con sus fines constitucionales. De ahí puede surgir un programa
viable que se articule en torno a tres ejes de trabajo: información, formación
y concienciación; para lo cual se pueden estudiar las formas de implementar
estrategias viables.
Sin embargo no
es solo en el campo de la educación formal donde pueden proliferar estas
estrategias, que ya la mayoría de los gobiernos de los países, de una u otra manera
lo han venido implementando; sino
también, de manera informal, y a través de las asociaciones gubernamentales y
no gubernamentales, de las asociaciones vecinales, consejos comunales, incluso
en las instituciones privadas como
colegiaturas de profesionales, clubes y hasta en las reuniones de condominios,
y aún en los partidos políticos se
pueden utilizar foros, talleres, conferencias, como una manera de empezar a
difundir la información acerca de la necesidad y de la importancia, en la
democracia, de una cultura de tributación; acciones que luego pueden
profundizarse mediante mesas técnicas de trabajo, para discutir las estrategias de aplicación.
Otras de las estrategias que se han utilizado en Venezuela están
relacionadas con el enfoque lúdico, la factura premiada para generar conciencia
en la exigencia de la factura donde el
comerciante registre el cobro y pago del IVA; esta es una forma de hacer tomar
conciencia tributaria a la mayoría de los no contribuyentes directos. En ese
sentido, mediante sorteos o cantidades de facturas acumuladas la persona recibe
un premio, de esa manera se va acostumbrando a
pedirla, aunque el negociante esté renuente a hacerlo; esta estrategia
resulta efectiva, de hecho se emplea en otros países, pero tiene la dificulta
que el efecto de este mecanismo se agota pronto y hay que estarla renovando
constantemente la incentivación del premio a conceder. Parecido a esta está
también el descuento porcentual, como táctica, a quienes paguen los impuestos
por adelantado y/o presenten claro y preciso la declaración sin buscar un
elevado porcentaje de deducciones dudosas; esto se utiliza más en países
desarrollados, y con una cultura tributaria más madura. En la empresa privada
por ejemplo, como las telefónicas de
celulares implementan esta estrategia entre sus clientes.
En una especie de híbrido entre el aspecto lúdico y la utilización de la
publicidad, se ha implementado la estrategia de la lotería tributaria, en
países como Guatemala, a través de
Los mismos estuvieron muy concurridos y con la alegría de una fiesta,
que es la forma en que estos sorteos son esperados por los pobladores de la
localidad que se visita. De la misma manera, ahora los sorteos no sólo son esperados
con entusiasmo y expectativa, sino que ya son vistos como una tradición, en
donde las personas aprenden que sus aportes se transforman en obras de
beneficio para su comunidad, a través de la solicitud de su factura (SAT:
cultura tributaria, 2007)
También, se están implementando estrategias relacionadas con la
publicidad, mediante vallas, murales y graffiti, así como la utilización de los
medios masivos de información a través, sobre todo, de la televisión y aunque
en menor proporción de la radio y la prensa escrita sobre todo en los períodos
claves de declaración para
contribuyentes formales, activos, naturales o jurídicos , sin embargo no se les
ha sacado todo el provecho posible; hasta ahora aunque ha aumentado la
recaudación, no se puede hablar de conciencia tributaria, se hace más que todo
por temor. Cabe aclarar en este espacio que en la mayoría de los países de la región, la
cobranza coactiva de los impuestos es responsabilidad del poder judicial,
mientras que en Venezuela se encarga el mismo ente tributario, para lo cual
tiene un conjunto personal que se entrena para eso, junto con le apoyo de las fuerzas
armadas.
Sin embargo es una
estrategia que en muchos países y regiones no es bien vista, la sociedad ha
avanzado, el colectivo, así como el individuo hoy día está mas informado,
piensa y es más consciente de los procesos de socialización. Para el estudio de
la socialización, de acuerdo con Aguirre, E. (2004) la línea de investigación
se fundamenta en una perspectiva interaccionista; paradigma que en las ciencias
sociales y en especial en el campo de la psicología social, ha sido retomado en
los últimos años como un medio alternativo para entender la adaptación de las
personas al medio y la manera como logran la transformación de éste. El germen
de esta corriente se remonta a la psicología social desarrollada en el
transcurso de las tres primeras décadas del siglo XX, en Chicago, y que se
expresa, principalmente, en los trabajos de Cooley, Dewey y Mead, quienes resaltan el papel de la comunicación
y de las condiciones simbólicas en la formación de la persona.
En esta corriente se
enfatiza el papel activo del comportamiento humano y su estrecha relación con
los contextos sociales, pero separándose, de las concepciones que ven lo
psicológico-social como un producto exclusivamente socio-cultural o como una
manifestación de lo psicológico en lo social. Por lo tanto, no se acepta que el
comportamiento de las personas sea el fruto de la incidencia que sobre él
tengan determinados estímulos, sino el resultado de la asimilación e
integración de los modelos normativos, lingüísticos, valorativos, en otros
términos el juego interactivo entre los condicionantes psicológicos y los
socio-culturales.
Además, se reconoce
la importancia que tiene el poder emplear un amplio espectro de metodologías de
investigación, por el reconocimiento explícito del grado de complejidad que
manifiesta esta relación entre lo psicológico y lo social en el desarrollo de
los seres humanos. En este ámbito entra la cultura tributaria, mediante
mecanismos publicitarios, pero que lleguen a la conciencia del individuo y se
conjugue con el pensar y el sentir del colectivo, ofertándole oportunidades de
asimilarlo y brindándoles maneras y formas de concienciarlo, respondiendo de
manera positiva y no por los medios coactivos que, por el contrario siempre
obtendrán la reacción de rechazo.
Por eso, en
consonancia con lo afirmado anteriormente, el Acuerdo 119 de 2004 del plan e desarrollo económico, 2004-2008
“contra la pobreza y la exclusión”, del Consejo de Bogotá, busca propiciar el crecimiento real de los ingresos y la disminución de
la evasión mediante acciones de carácter persuasivo y disuasivo, el pago
oportuno de los tributos, contribuciones, participaciones y tasas, estímulos al
cumplimiento de las obligaciones fiscales; fortalecimiento de un modelo de
atención para contribuyentes; consolidación del Sistema de Información
Tributaria; reordenación de la gestión de cobro; fortalecimiento de la gestión
de fiscalización y creación de herramientas tecnológicas y jurídicas para el
monitoreo, bajo los principios de solidaridad y de responsabilidad.
Aquí cabe la opinión de muchos
autores y expertos quienes afirman que a la base de una cultura tributaria está
o debe estar el ingrediente ético de los valores, toda sociedad debe
propiciarlos. Así, en
Partimos de la base
filosófica y pedagógica que postula que los valores son tales cuando se
cristalizan en actitudes y comportamientos concretos, comprometidos con la
realización de los propios proyectos de felicidad y las perspectivas comunes de
vida. Es por ello que consideramos necesario que
Por
esto, se considera que es perfectamente viable acudir a todos los ámbitos de la
sociedad como mecanismo a través de los cuales se puede incentivar estos
aspectos fundamentables, para dirigirlos a ir reformulando las concepciones de
una cultura tributaria. Entonces, la tarea integral debe centrarse en dos
cuestiones: facilitar las condiciones para discernir aquello que no debe
moralmente hacerse de lo que sí se puede y, en segundo lugar, facilitar las
condiciones para conciliar lo que realmente se hace, con lo que moralmente se
cree que se debe hacer; en otros términos, trabajar para reflexionar acerca de
la congruencia entre el decir y el hacer.
Ahora bien, como se ha podido verificar, con relación a otros países, es
variada la batería de estrategias que se implementa y emplean para hacer que se
pague el impuesto, o para evitar la evasión; en algunas ocasiones y algunos
países, incentivar y mantener una cultura de tributación ganada desde hace
mucho tiempo. Para autores como Coelho, I., K. Baer
y G. Ludlow (2005), la mayoría de los países han
implementado medidas coercitivas, educativas, publicitarias, respaldadas por
Instituciones y organismos propios así como por legislaciones que se están
constantemente revisando y renovando, para actualizarlas y que respondan a
nuevas situaciones y necesidades, al igual a las que se han empleado aquí en el
país.
Pero se han utilizado
algunas que están adaptadas a estos tiempos globalizados y los nuevos adelantos tecnológicos, en
países desarrollados con economías consolidadas, como los estados unidos y países europeos donde se está empleando la
red electrónica para llegar más directamente y personalizada al contribuyente,
se ha denominado el Gobierno Electrónico, componente
de
En
efecto, el Gobierno Electrónico, componente de
Sin
embargo la definición comúnmente aceptada, dice que
Con
relación al uso de las Tecnologías de Información y Comunicación dentro de la
concepción de
Es tan actualizado
este sistema que
Otra estrategia
que se ha venido extendiendo por varios países es la descentralización del tributo,
ya que en una región o en una localidad es más fácil llevar el control, tanto
mediante mecanismos tradicionales como innovadores, se puede tener un mejor
registro; por ejemplo, en los Estados Unidos y en algunos países
latinoamericanos, a modo de prueba (por ejemplo Perú) han combinado esta
estrategia con la red electrónica, avisando a cada contribuyente sus fechas de
pago y el correspondiente monto, sin los desgravámenes, ya que estos los tiene que hacer el usuario.
También es más fácil para el gobierno regional o local demostrar en qué se
invierten los impuestos de los ciudadanos.
Parafraseando a Brondolo, John
D. (2001) se puede afirmar que la provisión eficiente de bienes (servicios)
públicos financieramente responde a la aplicación del “principio de beneficio”.
Este principio supone que los consumidores financian el costo de producción y provisión de los
bienes públicos por medio de pagos (tributos e
impuestos), los cuales a su vez corresponden estrictamente al beneficio
recibido, lo cual es más hacerlo en una
región o localidad, aparte de que esta sea pequeña o grande. Por eso, en un
sistema descentralizado, las condiciones que el sistema fiscal debe cumplir
ameritan un análisis más riguroso, pues no sólo tienen connotaciones
individuales, sino también regionales. En principio, bajo un esquema
descentralizado, es deseable que los impuestos sean “neutrales”; un impuesto
“neutral” reduce la posibilidad de existencia de exceso en el gravamen y el
usuario entiende mejor por qué tiene que pagarlo.
Igualmente se toman en consideración a los sectores
populares, que respaldados en los medios de comunicación, en los que participan los tres niveles de
gobierno, para que los ciudadanos valoren el esfuerzo y los costos que implica
llevar los servicios hasta sus hogares, para que, con base en ello, haya
racionalidad y cuidado en el uso de los mismos, se han establecido subsidios
para los sectores más vulnerables, mediante descuentos especiales para personas
de la tercera edad, personas discapacitadas, jubilados, pensionados y viudas,
una manera de hacer conciencia para incentivar la cultura tributaria.
De igual manera se están aprovechando las
colectividades, impulsadas por le gobierno o bien las que surgen de manera
voluntaria en entes privados o las denominadas ONGs, No hay duda según ICCO, (2003)
de la importancia de las ONG de derechos humanos, sindicatos, iglesias y otros
en liberar a países latinoamericanos de la dictadura o a Sudáfrica del régimen
de apartheid. Según las estadísticas de los Informes de Desarrollo del PNUD, se
realizaron mejoras en el ámbito mundial en tres dimensiones básicas del
desarrollo humano: una vida larga y saludable, el conocimiento y una calidad de
vida decente. Con todo, y como resultado de, entre otras cosas, cambios en los
puntos de vista del rol del estado y el aumento de disponibilidad de apoyo de
donantes directos bilaterales y multilaterales, las ONGs
nacionales e internacionales experimentaron un rápido crecimiento tanto en
tamaño como en número.
Entonces, el gran desafío para las ONGs es desarrollar su nuevo papel en la social civil
global emergente, vincular temas locales a temas globales y enlazar las luchas
locales por la justicia, erradicación de la pobreza y paz con las luchas
globales. Las organizaciones de la sociedad civil han mostrado en los últimos
años que, a través de campañas eficaces y aplicando una enorme presión, se
pueden lograr resultados concretos. La movilización local de gente con VIH/SIDA
en países como Sudáfrica y Brasil ha transformado las políticas sanitarias
mundiales. La presión mundial de grupos de derechos humanos y otras
organizaciones han contribuido al establecimiento del tribunal penal
internacional. La campaña Jubilee 2000 que comenzó en
1996 en el Reino Unido se convirtió muy rápidamente en un gran movimiento
internacional haciendo campaña a favor de la cancelación de la deuda de los
países pobres. Su gran influencia en la sociedad y los estados y otras
organizaciones, haciendo cambiar en cierta medida la mentalidad de las colectividades;
por consiguiente, es una herramienta idónea para el incentivo de la cultura
tributaria.
Una estrategia interesante y poco común es la que
se ha implementado en México, que consiste en otorgar un estímulo fiscal a los contribuyentes, que
consistente en aplicar un crédito fiscal derivado de los gastos e inversiones
en investigación y desarrollo de tecnología contra el impuesto sobre la renta
que tenga a su cargo en la declaración anual del ejercicio en el que se
determina dicho crédito y para los ejercicios siguientes hasta agotarlo. Para
la aplicación del estímulo –por el cual hay que concursar- se creó un comité
interinstitucional integrado por representantes del Conacyt,
de
Otros, a lo mejor
mas sencillos y aparentemente menos importantes, pero que pueden ser efectivos
si se saben aplicar son los recortes de impuesto que se han hecho por razones varias o exoneraciones, que también
aquí se hacen. En los países de
Finalmente, para Katherine Baer (2006), para incentivar la cultura del
tributo, es necesario fortalecer la capacidad de fiscalización. La
fiscalización debería ser el corazón de una administración tributaria, ya que
debe convertirse en el elemento fundamental para combatir el fraude fiscal.
Ello requiere que se le dote de recursos humanos adecuados, bien capacitados y
suficientemente motivados para el ejercicio de su función. Igualmente deben
establecerse aplicaciones informáticas específicas de apoyo para la selección
de contribuyentes con criterios de riesgo y para el seguimiento y control de
los planes de fiscalización, previamente aprobados por la dirección de la
administración tributaria.
En definitiva, todas
las estrategias que se implementen deben conllevar un compromiso tanto de parte
de la institución pública de la tributación como de la ciudadanía. Por eso se
debe enfatizar que en su calidad de ciudadano y cliente fundamental, así como
tiene obligaciones en el ámbito tributario, también tiene derechos, como son: A
ser bien atendido, en forma cortés y justa, sin
discriminación alguna, sea por su sexo, edad, creencias o nivel cultural,
social o económico. A ser informado de sus obligaciones tributarias y de los
requisitos de los diferentes trámites, especialmente a los contribuyentes que
tienen mayores dificultades, permitiendo así una verdadera igualdad ante todo;
así como a que el costo y el tiempo para cumplir con sus obligaciones
tributarias sea el mínimo posible y a ser tratado con transparencia y de manera
expedita en los procesos de fiscalización.
Además, de igual
modo, cualquier actividad que se proponga para incentivar la cultura
tributaria, debe hacer surgir en el ciudadano, contribuyente o no, una
conciencia de que no hay nación que pueda existir sin el aporte de la
ciudadanía para mantener la estructura estatal. Los impuestos permiten la
existencia de una educación gratuita, de hospitales públicos, de espacios de
saber abiertos a todos como bibliotecas y museos, de espacios de recreación
comunes como plazas y parques, de sistemas de justicia, seguridad y seguridad
social; debe quedar explicito que el petróleo que ha mantenido al país en las últimas
décadas no es suficiente; porque cuando
estos servicios y espacios públicos no tienen los recursos necesarios para
sostenerse correctamente, los niños son los más afectados. Porque un país en el
que se cumplen los derechos humanos básicos es un país más justo, menos pobre, más desarrollado.
De ahí que
definitivamente, la falta de pago de
impuestos impacta directamente sobre los más débiles, ya que provoca una
degradación en la educación de aquellos que no pueden –o no desean- pagar
escuelas privadas, en la salud de quienes no pueden contratar planes de
medicina prepaga, en la seguridad de todos los habitantes, en la subsistencia
de aquellos que dependen de planes sociales; en fin, la falta de pago de
impuestos, el trabajo no registrado y el contrabando provocan una disminución
general de la calidad de vida de cualquier país. En el caso específico del
ámbito al cual se delimitó el trabajo, es una zona fronteriza, por eso, donde
el contrabando y la evasión de responsabilidades ciudadanas se dan con mas facilidad, la
incentivación a una cultura tributaria, tiene que ir aunada a una base
pedagógica ética, donde se prime la asimilación de valores relacionados con la
solidaridad y la democracia.
Referencias
Abad A (2007) Cátedra Abierta de
Responsabilidad Social y Ciudadana 2007 Segunda sesión -26 de abril http://www.foroecumenico.com.ar/catedra207.htm
Aguirre, E. (2004). Representaciones Sociales y Análisis
del Comportamiento Social. En E. Aguirre (Ed.), Diálogos
3. Discusiones Actuales en Psicología. Bogotá: Universidad Nacional de
Colombia
Brondolo, John
D. (2001), “La deuda tributaria y la cobranza coactiva”, documento de trabajo,
Washington, D.C., http://www.eclac.cl/publicaciones/xml/1/27951/lcg2324e_CapII.pdf (Consulta 20 de Junio de 2007)
Coelho,
I., K. Baer y G. Ludlow
(2005), “Coordinación de la política tributaria y la administración tributaria
y aduanera”, documento preparado para la cuarta Conferencia regional de
Centroamérica y
ICCO, (2003) Organización Intereclesiástica
para Cooperación Desarrollo, Apartado Postal 151, 3700 AD Zeist,
Países Bajos, Internet: www.icco.nl / E-mail: [email protected]
Katherine Baer
(2006). La administración tributaria en América Latina: algunas
tendencias y desafíos. Publicaciones del Departamento de Finanzas del Fondo
Monetario Internacional (FMI).
Ley del Impuestos sobre
Roca, Carolina (2005) El Programa Permanente de
Cultura Tributaria. Reformas y Desarrollo de los Municipios Argentinos. Buenos aires
SAT: cultura tributaria, 2007.
Actividades para incentivar de