Primer Objetivo

 

 

Evaluar las estrategias gerenciales implementadas hasta ahora, para el fomento de la cultura tributaria en Venezuela y en otros países.

 

Desde sus orígenes, la obligación de tributar fue producto de la dominación, es decir, de la imposición del dominador sobre el dominado, así fuera en su carácter de gobernante, conquistador o simple opresor, siempre que se valiese de la fuerza en cualquiera de sus múltiples formas convencionales e históricas, incluyendo la magia y el dominio de la mujer sobre el hombre o de éste sobre aquélla, del mayor sobre el menor, del viejo sobre el joven o viceversa, del rico sobre el pobre, del sano sobre el enfermo. Prácticamente no existieron límites, al menos en el pasado más remoto, para poder discernir en dónde terminaba una relación sana y en dónde comenzaba una relación opresiva -entendida en su sentido tributario o suubordinante, definitivamente coactivo y bárbaro-.

 

Pero esta obligación primitiva de tributar debió manifestarse en toda una vastísima pluralidad de formas: desde la entrega al opresor del propio cuerpo, el trabajo y la vida, hasta una entrega puramente transitoria, tanto del cuerpo, como de los bienes o propiedades y, sobre todo, del trabajo y del tiempo.

 

Por eso representa un significativo salto la conversión del tributo en impuesto a través del establecimiento formal de la norma de corte legislativo.  Se requirieron muchos siglos de una opresión que parecía eterna e insalvable en forma alguna, para que poco a poco ese proceso de "suavización" llegara a cristalizar en una institución de apariencia jurídica que le llamara tributo o impuesto, en donde el Estado trató de justificar la subsistencia de su aparato gubernativo a través del acopio de recursos por vía impositivo, pero si bien es obvio que existe tal necesidad social, también es obvio que no se justifica la "institución" por la necesidad particularista y, desde luego, mucho menos por el poder coercitivo de la ley que la impone, al menos en términos de razón, de lógica, de justicia y de verdad.

 

El tributo e impuesto en la historia era sinónimo de fuerza, coerción, coacción y hasta agresión, ya que, de otro modo, sería difícil que quienes sufren tales servidumbres los cumplan alegremente. Por ende, el gobierno de todos los tiempos actúa sobre el gobernado, sea que lo considere como siervo, vasallo, súbdito, etc., o que incluso deje de considerarlo con calificativo alguno, como un simple forzado. Un Estado puede forzar a obedecer al pueblo, pero no a que se convenzan de un error, y eso es justamente lo que al final ocurre: se instrumenta el mandato imperial, el dictado faraónico, la Bula papal, el edicto real, etc. hasta llegar a la ley en el Estado moderno, y con ello basta para que todos los siervos, vasallos, súbditos, ciudadanos, o como se quiera llamar, -porque lo único que en realidad cambia es la época y la denominación-, se pongan a tributar o se les castigue por no hacerlo.

 

En suma, pues, el tributo o impuesto es un gravamen que el Estado impone para sufragar la subsistencia del aparato burocrático, prioritariamente; para la ejecución de algunas obras públicas. A efecto de imponerlo se auxilia ahora de la ley. Pero los juristas no tienen por qué sentirse obligados a teorizar sobre ello.

 

Durante tres mil años anteriores a Jesús, fueron desarrollándose toda clase de construcciones megalíticas en las que se sacrificaron las vidas y trabajos de centenares de miles de seres humanos, incluso de familias enteras, para levantar pirámides, murallas, tumbas, templos, puentes y caminos que sirviesen al amo en sus modalidades de príncipe, de conquistador, y de cruzado. Lógicamente, no puede decirse que la existencia de tales tributos impuestos a la fuerza pudiesen representar el inicio del derecho ya que sigue resultando absurda la licencia que suelen tomarse muchos tratadistas en el sentido de calificar como "derecho del más fuerte" a lo que jamás podrá ser derecho sino simple arbitrariedad.

 

Pero, después de Jesús, tampoco cambiaron las cosas: en el Imperio Romano, por ejemplo, antes y después del propio Jesús, se inventaron y florecieron diversas figuras recaudatorias, como el diezmo -renta directa- o "decuma"; el estipendio, o "stipendium"-tributo fijo en dinero-, también calificado como "tributum"; la cuota; la tasa aduanera -tanto marítima como fronteriza sobre mercancías y otros bienes-; la renta provincial -toma de posesión de los bienes territoriales a título de derecho de guerra-; la requisa -gasto de administración militar consistente en alojamiento, abrigo, leña y utensilios a las tropas-; la carga comunal -construcción y conservación de vías militares y gastos normales del ejército a cargo de las demás milicias-; la exacción -entrega de toda clase de regalos y dádiivas a magistrados y publicanos, así como acantonamiento de tropas, alojamientos a sus turbas y comitivas, almacenaje y conducción de sus bienes, custodias de toda clase de personas y riquezas en los caminos, el trabajo público -participación directa en construcciones de toda índole, incluyendo caminos y puentes-; la explotación provincial -simple saqueo de riquezas de las colonias por mera disposición imperial-; etc., es decir, toda clase de cargas y abusos, incluso hasta el extremo de que el nombre mismo de recaudador de tributos siguiese siendo equivalente al de ladrón o malhechor digno de muerte.

 

Ahora bien, las manifestaciones del tributo fueron cambiaron a lo largo del tiempo y del espacio. Hace 3,000 años, Salomón, reputado como el Rey Sabio, manifiesto muestras de esta despotismo, tanto en sus propias expresiones como en sus actos: "Sea nuestra fuerza norma de la justicia, que la debilidad, como se ve, de nada sirve"; y, en complemento, nada dudó para enviar muchas centenares de miles de siervos con el fin de talar los cedros del Líbano a efecto de ponerlos luego a construir con sus maderas los palacios y embarcaciones de los que disfrutaba, incluso estableciendo tributos por el tránsito de bienes en su territorio y disponiendo de sus súbditos sin limitación alguna.

 

Confucio reiteradamente manifestaba, hace 2600 años, que "Sólo hay un medio de acrecentar las rentas públicas de un reino; que sean muchos los que produzcan y pocos los que disipen, que se trabaje mucho y que se gaste con moderación.  Si todo el pueblo obra así, las ganancias serán siempre suficientes. Como puede verse, ya 2.400 años antes de Adam Smith y su "Riqueza de las Naciones", Confucio, de quien también se afirma que fue recaudador de impuestos, se estaba refiriendo, en su terminología moralizante, a las mismas cuatro máximas de éste -proporcionalidad, certidumbre, comodidad y economía- aunque ligeramente matizadas.  Y es que la problemática de la arbitrariedad, la injusticia, la inequidad, el dispendio, el enriquecimiento ilícito, la opresión, la corrupción pública y hasta la rebelión están latentes en cada una de sus expresiones como hierros candentes que testimonian la marca o el sello de todas esas épocas.

 

Ahora bien, en el mismo escenario salomónico, diez siglos después del Rey Sabio, Mateo fue reclutado por Jesús ordenándole dejar la odiada actividad de recaudador de impuestos para que le siguiera.  Igualmente significativa es la referencia evangélica a los publícanos en general.  Y no debe olvidarse que tres de los cuatro evangelistas refieren el pasaje de la moneda y el César, tanto por evidenciar la forma como se quiso tentarle con el temor y la duda sobre la licitud del tributo, como por querer inducirle a la contraposición confesa con el propio César.

 

De todo ello se desprende, pues, una inocultable referencia a la problemática tributaría en la que resulta palmariamente evidente que el tributo jamás dejó de representar un motivo de duda, temor e ineludibilidad con el que la humanidad tuvo que subordinarse a los dictados de cualquier César si no quería verse en condiciones de tragedia.  Toda victoria guerrera, desde los tres mil años anteriores hasta la época de Jesús, y aún hasta mucho después, solía concluir con la erección de monumentos o la inscripción, en cualquier parte, de los dictados de los conquistadores o vencedores para efectos del pago de tributos de toda índole, tan rígidos e imperativos que no dejaban lugar alguno a duda sobre las consecuencias de su incumplimiento.

 

En el siglo de Constantino ya las famosas gabelas o "gabellas" en su sentido más amplio de cargas, servidumbres y gravámenes- y capitaciones -o individualizaciones "por cabeza&" de los tributos- eran vigentes y ordinarias.  El impuesto predial se consideraba inseparable del fundo, llegándose al punto de que se considerara ilícito comprar o vender cosas sin impuesto, es decir, que sin impuesto el comprador no podía poseer, no había cosa sin tributo. En la Edad Media tampoco acusa cambio alguno con respecto al pasado.  Los señores feudales obligaban a sus siervos y vasallos tanto a la prestación de servicios personales como al pago de toda clase de prestaciones en dinero o en especie.  Las personas implicaban participar activamente en los compromisos bélicos del amo, atender sus tierras y animales, producirle vinos y otros alimentos, permitirle la auto-adjudicación de sus propiedades cuando no dejaban herederos.  Las de pago implicaban desde los clásicos "diezmos" hasta el impuesto a la barba instituido por Pedro el Grande, pasando por los gravámenes al peaje, al paso de puentes o ríos, a la impartición de justicia, a los calificativos de nobleza, a la expedición de toda clase de títulos y órdenes, al tránsito por carreteras, puentes y muelles.

 

Ciertamente, las "instituciones" medievales en materia tributario evolucionaron a través de los siglos mediante atenuaciones de unas y recrudecimientos de otras, pero no debe perderse de vista que la Edad Media comprende un milenio y que ni el Renacimiento ni la llamada Edad Moderna lograron grandes progresos con respecto a la figura tributario original.  No puede negarse u ocultarse que a lo largo de toda la historia ha prevalecido la rapiña militar, el sojuzgamiento masivo, la explotación inmisericorde, el centralismo desbordado y la rapacidad gubernativa.  Hacerlo equivale a "tapar el sol con un dedo".

Es decir, que la humanidad se pasó casi cinco milenios o, por lo menos, unos 3,300 años, en los que tuvo la noción de lo tributario como algo fatal e inevitable, incluyendo la aceptación sumisa de él como mandato divino, ni siquiera susceptible de sospechas sobre la posibilidad de incumplirlo, su pena de incurrir en un atentado hasta con respecto a la propia divinidad, confusamente entendida en la personificación del príncipe, las fuerzas de la naturaleza y una mezcolanza de magia, oscurantismo, brujería y fanatismo.

 

Ahora bien, si después de 4,800 años el tributo cambió de disfraz y se convirtió en impuesto, es porque se comenzaron a cocinar las ideas de que la vida en sociedad debía ajustarse a la normatividad de las leyes, de que debía encumbrarse la noción del derecho, de que la democracia implicaba darle una connotación de ciudadano igualitario a todo habitante de la comunidad, de que la necesidad de respetar un orden convivencias podría asegurar alguna clase de crecimiento económico, de que se vivía en sociedad merced a un consentimiento tácito calificable como contrato social, de que la paz y el orden podrían permitir una armonización universal.

 

Con el "Contrato Social" se logró inculcar en la conciencia colectiva la idea de que todos somos iguales, que todos ejercemos nuestra voluntad a plenitud, que esa manifestación de voluntad tiene un denominador común, y que ese punto de coincidencia consiste en aceptamos recíprocamente dentro de un contexto de libertad, de respeto, de convivencia y de consenso.  El tributo podría ser la parte desagradable de ese consenso, pero cabe aceptarlo en aras del clima de libertad que el Estado permite en merced al pago de las funciones públicas preconvenidas.  Ya el autoritarismo sería inaplicable: el gobierno es producto del consenso de una manifestación colectiva voluntaria en tenerlo y mantenerlo y, por supuesto, el impuesto es una forma de servir finalmente a la sociedad misma.

 

Pero lo verdaderamente insultante, al menos a la inteligencia, es la cantidad interminable de supuestos "principios de los impuestos" que surgieron de las obras doctrinarias de los más insignes y connotados tratadistas del tema.  Y junto a tales "principios", la cantidad interminable de motivos de distracción a los que se acudió para acabar de remachar el clavo: Jarach se ocupó del 'hecho imponible"; Sáinz de Bujanda, del "hecho generador de la obligación tributario"; Mayer, de la "determinación"; Bielsa, de la "voluntad de la ley"; etc.; es decir, que todos preadmiten la existencia y justificación legal del tributo y sólo se limitan a cuestionar las sutilezas o bizantinismos en los que cabe perderse para dar la idea de que se conoce el tema y se ahonda en la investigación de sus matices más profundos.  Lógicamente, nuestro malinchismo crónico, no nos impidió acudir a todos ellos y a muchos más para hacer el remedo o la imitación de una supuesta especulación jurídica, allí donde jamás existió algo más que una pura justificación de los actos del Estado, tanto en el establecimiento disfrazado del viejo tributo, como en la evidente impotencia de indagar verdaderamente a fondo.

 

Y en medio de ese desconcertante antagonismo postural se manifiesta siempre, como común denominador, la obligación de pagar el tributo sin cuestionamientos de alguna clase.  Ninguno de los tratadistas jurídicos se plantea la duda, siquiera, así fuese al mero nivel de sospecha, sobre sí el tributo tiene alguna justificación, ya no legal, sino en términos de justicia, de rebasamiento de la arbitrariedad histórica de la que surgió.  En otras palabras, que la vieja ocurrencia del francés aquel que afirmara que “en esta vida todo tiene remedio, menos la muerte y los impuestos", ni siquiera les ha merecido la sospecha de que se trate de una verdad a medias, porque sólo la muerte es ineludible sin duda alguna, mientras que los impuestos no revisten la misma propiedad.

 

Entonces, prevalece la fuerza del poder, aunque ahora oculto en los ropajes de la ley, para seguir manteniendo tributantes; subsiste la praxis de la coacción para ejercer el imperio del poder, disimulada en la inobservancia de la obligación, con el objeto de seguir sojuzgando a los gobernados; se exhibe la hipótesis de que se contribuye al gasto público y que todo ello es en beneficio de la propia colectividad, aunque ahora bajo la sombra de la demagogia que se escuda en la técnica presupuestaria, con la finalidad de hacer aparecer al Estado como benefactor, pese a que la recaudación sólo esté sirviendo para satisfacer el costo del aparato gubernativo.

 

En consecuencia, los nuevos tratadistas de la realidad -no teoría- tributario, tendrán que ser, antes que nada, honestos y realistas; buscar como función esencial la implementación de los medios necesarios para que cada Estado del planeta encuentre las formas de obtener recursos para su subsistencia sin dañar la economía, el bienestar y la salud de los gobernados, pero siempre atentos a la situación particular que cada país permite.

 

Es necesario la retribución de los impuestos por los derechos, para que a los ciudadanos les quede perfectamente clara la contraprestación por lo que recibe cuando lo requiere y no la noción de la tribulación ciega que a nadie satisface; y en otros más, para concluir el ejemplo, -y también quizá a la mayoría-, a lo mejor resulta aconsejable reducir radicalmente el aparato burocrático, la legislatura y el poder judicial, atentos a la idea de que es la calidad y cantidad de los servicios que se reciben lo que justifica la existencia misma del gobierno y no así la ciega noción de que hay que mantenerlo independientemente de que crezca y se reproduzca como la verdolaga mientras se manifiesta como absolutamente inútil e injustificado.

 

El sistema tributario agentino, como es sabido que Argentina, es un país federal o fiscalmente descentralizado en su organización entre los distintos niveles de gobierno. Si bien la Nación se formó por un conjunto de provincias que delegaron ciertas funciones que le eran propias, ello ocurrió a mediados del siglo pasado, cuando se dicta la Constitución de 1853. En lo que se refiere a recursos, el sistema sigue estando muy centralizado al nivel del gobierno central, ya que por ejemplo los impuestos directos, que según la Constitución pertenecen a las provincias, sólo pueden ser recaudados por la Nación "por tiempo determinado y cuando medien circunstancias extraordinarias". Por esta razón, el impuesto a la Renta o Ganancias, que se aplica desde 1935 siempre rige por un plazo de diez años, que periódicamente se renueva. Lo mismo sucede con el impuesto a los bienes personales, activos de empresas.

 

 En cambio, según las normas de la Constitución, los impuestos indirectos pueden ser aplicados tanto por la Nación como por las provincias, por lo que rige el sistema de concurrencia de facultades tributarias. Es así que debido a las normas Constitucionales y limitaciones del régimen de coparticipación, las provincias solo aplican cuatro impuestos: 1) sobre ingresos brutos; 2) sobre inmuebles; 3) sobre automotores y 4) el de sellos.

 

En la actualidad, el sistema tributario argentino basa su recaudación principalmente en los impuestos indirectos que gravan la capacidad contributiva del consumo (IVA, internos, combustibles) trasladables al consumidor final. No toma en cuenta a los impuestos directos que gravan las capacidades contributivas de rentas y patrimonio (ganancias, ganancia mínima presunta y bienes personales). Esta composición de la recaudación impositiva, determina que el sistema tributario Argentino, y no por casualidad sea regresivo, es decir impacta en mayor medida en los sectores de menores recursos. Los impuestos vigentes son el impuesto a las ganancias, impuesto a la ganancia mínima presunta, al patrimonio y el impuesto al valor agregado entre otros.

 

En Argentina, las estrategias que se han implementado para el fomento de la cultura tributaria; son: Seminarios internacionales de educación tributaria, con la finalidad de realizar debates entre los delegados de cada país que  ayuden a contribuir al cambio social y con ello a un mundo mejor; Capacitar a los docentes para que puedan trabajar con sus alumnos distintos aspectos vinculados a la Educación Tributaria, con el objeto de adquirir herramientas para educar en valores y desarrollar contenidos de formación ética y ciudadana vinculados con el sentido social de los impuestos y la revalorización de los espacios e instituciones públicas; Juegos diseñados para que los chicos puedan aprender de forma divertida sobre cultura ciudadana con su familia, en su escuela y con sus amigos; Publicaciones entretenidas, curiosas, interesantes, atractivas, con historietas, juegos y cuentos; Participación en ferias en el stand los chicos pueden leer distintas revistas, pueden usar juegos de mesa en parejas; Diferentes concursos como “Mi Factura, por favor”, Propuestas antievasión que consiste en que los adolescentes presentes diferente propuestas para colaborar en la modificación de la cultura tributaria, Obras de Teatro, Museo Histórico de los Impuestos  abierto desde el año 1974 con la finalidad de ilustrar al público en general, sobre el desarrollo histórico de los impuestos y sus instituciones y el desarrollo de las actividades de los valores en juego cuyo objetivo es integrar a través del deporte a alumnas y alumnos de escuelas públicas y privadas, hace foco en valores tales como el trabajo en equipo, la solidaridad, la cooperación y el respeto a las reglas, en el juego primero, y en nuestra vida como ciudadanos después.

 

 

En Chile, los primeros intentos por imponer un impuesto a la renta derivan de dos leyes, de 1924 y 1925, que establecieron seis impuestos de categoría, y el actual Global Complementario, respectivamente. El Impuesto a las ventas y servicios en la actualidad el IVA (Impuesto al Valor Agregado), se regulo con el Decreto Ley 825, del año 1974; asimismo, se establecieron impuestos especiales al consumo; también existe el Impuesto Territorial, el Impuesto a las Asignaciones Hereditarias y Donaciones e Impuestos a Beneficio Municipal.

 

Dentro de las estrategias implementadas en este país para fomentar la cultura tributaria en la ciudadanía, se puede mencionar: Recepción de denuncias de evasión con carácter confidencial; Guía educativas escolares, guías de ayuda tributaria para el contribuyente, estas publicadas en el portal fiscal; Portal de Educación tributaria SIIeduca el cual ofrecer un servicio a través de Internet, destinado al mundo de la educación y formación de los estudiantes, a través de situaciones prácticas y aplicadas a la vida cotidiana, para así generar puentes de comunicación con quienes serán los nuevos y futuros usuarios de nuestros servicios.

 

En Colombia, el sistema fiscal colombiano se encuentra regulado por el Decreto n 624 de 1989, denominado genéricamente "Estatuto Tributario". El sistema tributario comprende impuestos de carácter nacional, departamental y municipal. Los impuestos de carácter nacional son los de la renta, el impuesto al valor agregado (IVA), el de ganancias ocasionales, el impuesto del timbre y el impuesto de las remesas; los impuestos departamentales son el de la gasolina y el de consumo de licores; por último, los municipales son el impuesto predial y el de industria y comercio.

 

 

En España, la estructura actual nace en 1845, se mantuvo hasta 1964
(1ª reforma: se agruparon normas tributarias para ser más comprensibles) y en 1977 hubo otra reforma que estableció las bases del sistema Fiscal actual. Entre los impuestos directos tenemos el impuesto sobre la renta, impuesto de sucesiones y donaciones, y el impuesto al patrimonio; en los indirectos el impuesto al valor agregado, impuesto aduanero; y demás tasas y contribuciones especiales.

 

En cuanto a las estrategias implementadas para el fomento de la cultura tributaria, se puede mencionar dos, consideradas la más importantes: La normativa impuesta en el Código Penal correspondiente al fraude a la hacienda pública; asimismo esta administración tributaria española viene realizando una planificación estratégica desde el año 1994, como bien es sabido el fraude no es, un fenómeno estático. La economía está en permanente evolución y surgen nuevas modalidades de fraude. Los defraudadores adaptan su comportamiento en función de los sistemas de control existentes, por lo que, si éstos permanecen invariables, la eficacia de los controles se reduce. Por  ello, la agencia tributaria va adaptando el modelo de control a las nuevas modalidades de fraude que se vayan planteando.

 

Dentro del área de la Unión Europea los nuevos esfuerzos se dirigen a tratar de cerrar las brechas en los sistemas de control que originó la supresión de los controles fronterizos intracomunitarios y la plena libertad de movimiento de personas, bienes y capitales. Aparte de las iniciativas comunitarias, muchos de los Estados están tratando de desarrollar nuevos enfoques. Sólo a título de ejemplo, en Bélgica se ha creado un Centro Nacional de Investigación del Fraude y en Alemania una Unidad de Coordinación de la Inspección con la Policía Fiscal.

 

El Servicio de Rentas Internas de Estados Unidos (I.R.S.) ha elaborado un Plan Estratégico 2005-2009 donde se aprecia el cambio hacia un mayor énfasis en el control tributario. Áreas como el abuso de la norma, los esquemas de defraudación con la utilización de paraísos fiscales, y el establecimiento de buenas prácticas y normas de comportamiento para los profesionales del campo tributario reciben una atención prioritaria. Otras administraciones del área anglosajona, como Canadá o Australia, están desarrollando también iniciativas en este campo.

 

Entre las estrategias implementadas por la superintendencia de Administración tributaria en Guatemala para fomentar la cultura tributaria, encontramos: El Portal de Cultura Tributaria, el cual es un Programa Permanente de Cultura Tributaria que responde a una estrategia de largo plazo orientada al objetivo de hacer sostenible el cumplimiento voluntario de las obligaciones tributarias con base en principios, valores y actitudes congruentes con el deber ciudadano de contribuir a que el Estado de Guatemala cumpla con sus fines constitucionales.

 

El Programa se articula en torno a tres ejes de trabajo: información, formación y concienciación, en tanto que sus proyectos y actividades se inscriben en tres esferas de proyección pública, interrelacionadas entre sí: la educación, la divulgación y la promoción de la participación social; estas acciones están dirigidas tanto al contribuyente actual como al futuro contribuyente (niños y jóvenes), al no contribuyente y, en general, a las personas, empresas e instituciones vinculadas directa o indirectamente con los procesos de recaudación tributaria en Guatemala.

 

 Entre los proyectos y actividades que podemos encontrar en el portal de cultura tributaria, encontramos: juegos, publicaciones, biblioteca virtual,  sorteos, zonas de opinión, actividades, y demás, dirigidos a contribuyentes, profesionales, estudiantes, y a la población en general.

 

El sistema tributario en Perú, está marcado por dos momentos diferentes: antes y después de la llegada de los españoles. Desde esta perspectiva hay que entender que el desarrollo del proceso a través del cual el Estado recibe bienes (moneda, especie o trabajo), para cumplir con las funciones que le son propias (como realizar obras o brindar servicios para el bien común), va a ser distinto en ambos periodos. Mientras que en el mundo andino éste se dio a través de la reciprocidad, entendida como un intercambio de energía humana, fuerza de trabajo o de "favores"; en el mundo occidental, se dio un proceso que produjo como resultado la entrega de dinero o productos a la autoridad, en términos muchas veces coercitivos.

 

Comprender la sociedad y economía andina prehispánica, implica entender a pueblos en los que no existió el comercio, la moneda ni el mercado, pero sí el intercambio, por lo que acumularon recursos para posteriormente ser redistribuidos. Esto se dio a través de los dos medios organizadores de la sociedad y economía andina: la reciprocidad y la forma particular de redistribución. Ambos sustentados en las relaciones de parentesco.

 

La Estructura Tributaria se baso en el Decreto Supremo No 287-68-HC que tuvo vigencia en la década del setenta, y en el Decreto Legislativo No 200 del 12 de junio de 1981. donde los principales tributos de este periodo histórico fueron: Impuesto a la renta, Impuesto al patrimonio, Impuesto a las ventas, los servicios, la producción y el consumo, Impuesto a las importaciones  e Impuesto a las exportaciones.

 

Los principales impuestos nacionales vigentes de los peruanos son el Impuesto a la Renta; Impuesto General a las Ventas; Impuesto Selectivo al Consumo; Impuesto Extraordinario de Solidaridad; y Derechos Arancelarios; para los Gobiernos Locales: Impuesto Predial; Impuesto de Alcabala; e Impuesto al Patrimonio Vehicular.

 

Entre las estrategias gerenciales para el fomento de la cultura tributaria implementadas por la superintendencia nacional de administración tributaria de Perú, se encuentra el Programa de Educación Tributaria y Aduanera que se enmarca en el nuevo rol de establecer un nuevo vínculo con el ciudadano contemplando las diversas dimensiones y finalidades de la tributación, su papel social y moral y su importancia para el desarrollo del país.

 

Por ello el objetivo del Programa concierne a desarrollar conciencia ciudadana y tributaria en la población para promover el cumplimiento voluntario de las obligaciones tributarias, asimismo prevenir los delitos tributarios y aduaneros.

 

Este programa brinda: programas escolares, docentes y universitarios, programa público en General e interno, web educativa, biblioteca virtual, y publicaciones.

 

Entonces, la cultura tributaria ha sido preocupación, en los últimos tiempos, de los gobiernos de los distintos países, ya que son los ejecutores de las políticas de Estado para la recaudación, el cumplimiento de los impuestos y la disminución de la evasión tributaria. Por esta causa se han estado implementando diversa acciones y actividades que contribuyan a reformular  la mentalidad que el colectivo tiene con relación al impuesto. Mediante estrategias de variadas manifestaciones, tanto los organismos encargados de la tributación como los gobiernos mismos en general, se han propuesto generar un cambio de conciencia en los ciudadanos con respecto al pago del tributo e ir diluyendo la animadversión  que hasta ahora se ha tenido, propiciando un cambio en la concepción de la cultura tributaria.

 

Es necesario precisar que las normas tributarias forman parte del conjunto de reglas que debe cumplir un individuo adulto dentro de una cultura democrática.  En este sentido, es esperable que todo sujeto, al ejercer la ciudadanía, sea consciente de que los efectos del incumplimiento son negativos para el conjunto de la sociedad, que repruebe y actúe contra la evasión, que tenga una postura crítica y participativa frente a los requerimientos del Estado.  Lamentablemente, los índices actuales de evasión y contrabando muestran que la cultura tributaria no se encuentra instalada aún en la sociedad venezolana. Para instalarla no se puede esperar a que los ciudadanos sean adultos.

 

Otra de las concepciones que hay que dejar claras es que la tributación afecta principalmente los intereses materiales, concretos y personales de cada individuo. Constituye un espacio privilegiado para poder observar el grado de coherencia entre normas, valores y actitudes que se dan entre personas y grupos  (eso son elementos fundamentales de una cultura). Entonces, la conciencia tributaria es un claro indicador del modo en que se ha desarrollado una moral ciudadana; es probable que en el plano de los juicios morales, el ciudadano esté plenamente de acuerdo con el cumplimiento de la obligación tributaria porque asume que es un deber cívico. Sin embargo, es también posible que tales convicciones se debiliten considerablemente cuando pase al plano de la acción.

 

En este sentido, la formación de valores y la convivencia democrática apuntan al desarrollo de la conciencia tributaria de los ciudadanos para que puedan orientarse de modo racional y autónomo en aquellas situaciones donde los intereses personales y los colectivos entren en conflicto. Así, el incumplimiento de la obligación tributaria provoca un perjuicio colectivo. Quien evade una obligación tributaria, retiene una parte de los recursos de la comunidad para utilizarlos en su propio beneficio. Quien decide el destino de los fondos públicos, es el Estado, en la confección de su presupuesto. Por eso, cuando se quieren implementar acciones que tengan como fin proponer un cambio en el concepto de cultura tributaria en la ciudadanía, estas deben comenzar  por tomar en cuenta  este aspecto ético consciencial de cada ciudadano  pero también del colectivo; se hace referencia aquí a valores.

 

Ahora bien, como resultado de la búsqueda  e indagación sobre estrategias implementadas en otros países se encontraron propuestas muy interesantes y que según boletines oficiales de países como México  y algunos países Europeos, se están constantemente implementando estas acciones como estímulo a los contribuyentes, tanto naturales como jurídicos a que paguen el impuesto, y como una manera de superar la evasión fiscal cuando esta aumenta o alguna estrategia anterior entra en obsolescencia.

 

En lo relativo a  Venezuela, la historia del sistema tributario  comienza desde la aparición del Impuesto sobre la Renta en el año de 1943, luego  los impuestos tradicionales Aduanales y de las municipales los que utilizaron para la corrupción y evasión;  la primera de las estrategias se inició en el año 1989, con la propuesta de una Administración para el Impuesto al Valor Agregado, primer impuesto generalizado para la población. Se hizo necesario dotar al Estado venezolano de un servicio de formulación de políticas impositivas y de una Administración Tributaria, cuya finalidad consistía en "reducir drásticamente los elevados índices de evasión fiscal y consolidar un sistema de finanzas públicas; surge, entonces, el Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria, (en adelante SENIAT) Naciendo así uno de los intentos de ir produciendo el concepto del impuesto, pero en cierto nivel de la población, para ir introduciendo la conciencia tributaria. En otros países, aunque no en todos, desde mucho tiempo atrás existían ya estas instituciones muy bien organizadas; lo que no quita el hacho de que muchas veces  esas acciones necesiten ser renovadas y adaptadas a los nuevos tiempos y a la mentalidad de las nuevas generaciones.

Pero en el caso venezolano, los resultados no fueron los que se esperaba, la corrupción y los altos índices de evasión y las componendas de las grandes empresas con los gobiernos no permitieron consolidar una conciencia de tributación base de la cultura tributaria aunque se consiguió la promulgación de la legislación necesaria. No se hizo lo que en otras partes; la misma debió ir acompañada al mismo tiempo, de la demostración del gobierno con hechos concretos de los beneficios que estos pagos aportaban para todos. Por ejemplo en algunos países centroamericanos, las más altas entradas al fisco nacional están basada en los impuestos en general, por lo que los gobiernos se ven en la necesidad de estar difundiendo relación de la inversión de tales ingresos; no solo de los impuestos internos y aduaneros, sino de los del turismo, como están haciendo también, incluso en países como Cuba.

 

Sin embargo, a partir de la promulgación de la nueva Constitución en diciembre de 1999, luego del particular proceso constituyente vivido en el país, el Sistema Tributario en Venezuela ocupa un lugar destacado en los presupuestos de la República, toda vez que se adelanta, una vez más, un proceso de reforma tributaria tendiente a mejorar el sistema tributario Venezolano. Esta fue una de las estrategias que más resultados han dado, aunque ha acentuado más el aspecto coactivo y punitivo; pero si se tiene en cuenta  lo que afirma  Katherine Baer  (2006, del Departamento de Finanzas Públicas del Fondo Monetario Internacional (FMI)  que ésta es una de las tácticas más efectivas y que falla en la mayoría de los países de la región; se entiende, además de otras razones la actuación del Estado venezolano. Pero aunque esta esté dando resultados positivos como afirma esta experta, sin embargo, debe seguirse insistiendo en la retribución por parte de los entes gubernamentales de demostraciones en las cuales se de a la ciudadanía pruebas claras de los usos de esos recaudos.

 

De ahí que esto último  se haga sumamente necesario,  cuando se quiere generar una nueva forma de pensar con respecto al tributo; más adelante se hablará de la importancia de la transparencia del gobierno, como representante del Estado ante la ciudadanía, si se quiere que el colectivo responda. Porque no se pueden ocultar realidades. Para todos es evidente que la relación del ciudadano con el Estado parece estar caracterizada por un conjunto de ideas que pautan el comportamiento entre uno y otro actor y forman parte de lo que se puede llamar imaginario colectivo. El ilícito, el delito, la desconfianza y el descreimiento, son algunas de estas ideas que, ya sean míticas o reales, tienen un lugar destacado a la hora de revisar lo que se es como ciudadano.

 

Esto se afirma, porque para nadie es un secreto  que a lo largo de la historia y, en particular, durante los últimos cincuenta años, gobiernos corruptos cometieron  actos ilícitos muy graves en nombre del Estado que colaboraron con el fortalecimiento de estas ideas. Si bien esto puede explicar el sentimiento de desconfianza del ciudadano ante el poder político, de ningún modo puede justificar la comisión de un ilícito. Sin embargo, la inobservancia a las normas jurídicas y sociales, la falta de sanción ante el incumplimiento de contratos de convivencia -tanto explícitos e implícitos-; elementos fundamentales de la democracia, forman parte de un conjunto de comportamientos naturalizados, con el cual se identifica cualquier ciudadano. Entonces, en este marco, la evasión impositiva, el contrabando, el trabajo “en el mercado negro”, por ejemplo, son vistos por algunos ciudadanos como una forma ingeniosa, digna de la “viveza criolla”, de reintegrarse a sí mismos tributos que consideran injustos al ser reclamados por un estado “corrupto” o “ineficiente”.

 

Ahora bien, es claro que este no es el caso solo de Venezuela, en consecuencia, las reformas tributarias, del nuevo siglo, se han venido fomentando en una gran mayoría de los países de la región y de otras partes del mundo; como una necesidad  de sincerar las recaudaciones y hacer una distribución más justa de los dineros obtenidos por medio de las mismas, que según se verificó, en la mayoría de los países han aumentado considerablemente. Estas recaudaciones han hecho que los gobiernos implementen estrategias más efectivas, no solo para la recaudación, sino que en muchos países como Argentina, Colombia, Perú, y países centroamericanos como Guatemala, Costa Rica y hasta México, han estado precedidas por convenciones, foros, talleres, entre otros, conformados de manera multidisciplinaria para proponer y estudiar actividades y acciones que mejoren la tributación, pero al mismo tiempo vayan incentivando la conciencia del ciudadano con respecto al impuesto, contribuyendo a la transformación de la visión de una cultura tributaria negativa hacia una concepción del tributo que sea  más positiva.

 

 Entre otras, de las estrategias implementadas en Venezuela están las relacionadas con el aspecto educativo; así la Superintendencia Nacional Aduanera y Tributaria y el Ministerio de Educación y Deporte concertaron la aplicación de un programa de difusión de información tributaria orientada a la población docente de educación inicial, nivel preescolar de los distintos Distritos y Municipios de la Región de los Andes denominado Programa “Tico en la Educación Inicial”. Posteriormente, se extendió a otros niveles del sistema educativo  y a otras regiones del país pero no se atacó el problema por su parte más álgida los contribuyentes activos, sus efectos no se pueden ver todavía, con esto también los expertos están de acuerdo.

 

Igualmente, debido a que mucho del personal era neófito, en la nueva administración y sin experiencia, sobre todo en las altas esferas ejecutivas, se propuso y realizó el envío de Gerentes regionales de tributos internos y funcionarios del SENIAT a conocer las estrategias implementadas en otros países sobre la educación tributaria, como la que se hizo con el envío de personas a la ciudad de Buenos Aires Argentina  entre el 03 al 17 de Marzo del 2006. Pero como se ha verificado, con estrategias de índole educativa se considera que no es suficiente propiciar la cultura tributaria, aunque en la mayoría de los países es una práctica muy preciada;  por lo que se hace necesario reforzar estas con otro tipo de acciones propias de la gerencia empresarial, objetivo principal del presente trabajo.

 

Sin embargo, estas estrategias basadas en el aspecto educativo, no es exclusivo de Venezuela, de hecho al revisar lo que en otras naciones se ha hecho,  esta fue una de las que se repitió y se siguen implementando en países  donde se ha presentado problemas graves de evasión. Así por ejemplo, Abad A (2007), en uno de los foros de Cátedra Abierta de Responsabilidad Social y Ciudadana  en Buenos Aires, criticó la cultura de la informalidad, los paraísos fiscales, la falsificación marcaria y el trabajo en el mercado negro, a la vez que destacó la necesidad de "impulsar la educación tributaria desde la escuela primaria" y que los funcionarios de la Administración Federal de Ingresos públicos se transformen "en servidores públicos" que atiendan "a ciudadanos, que tienen derechos y obligaciones, y no sólo a contribuyentes", como una manera  de reconstruir la cultura tributaria.

 

 Igualmente, como resultado de ese foro surgen dos campañas relacionadas con  este aspecto, una sobre el nuevo plan de capacitación de la “Campaña de Prácticas educativo-laborales en el sector turismo”, como una manera de incentivación tributaria entre los empleados de este sector.  La otra campaña, relacionada, ya en el ámbito de la educación superior, con la Cátedra libre y abierta para la incentivación de la cultura tributaria, la cual se desarrolla con la colaboración de varias universidades y centros de investigación de la Argentina y de otros países, con la participación de profesores de esas casas de altos estudios, empresarios y representantes de distintas confesiones religiosas; aunque no explican con claridad como aplicarlas.

 

En otros países,  también se enfatiza este aspecto pedagógico, presentando variaciones imaginativas, fuera del ámbito formal educativo; así en el caso específico de Colombia, se ha implementado la estrategia pedagógica de la enseñanza a través del ejemplo con el fin de incentivar la creación de la cultura del pago del tributo. Se propuso el “día clave con pago” En el “día clave con pago” se realizaría una jornada destinada al pago de impuesto por placas y rodamiento (Marzo 15 de 2006) y pago de impuesto predial (Enero 16 de 2007). En este día, el Alcalde, Gobernador, funcionarios de despacho de Alcaldía y Gobernación, otros funcionarios públicos e invitados especiales, tendrían una cita con el fin de “pagar” los impuestos en un centro de acopio. Sería muy interesante, y preferiblemente, que todos fueran vestidos de un solo color, el cual, bien pudiera ser blanco (o rojo). Allí, Todos realizarían una actividad de enseñanza a través del ejemplo para incentivar la cultura del pago.

 

De todas formas, hay que dejar claro, que estas estrategias relacionadas con lo educativo, y lo pedagógico; y como además, se están redescubriendo en algunos países y en otros se están, hasta ahora, implementando; y que según la opinión de  Roca, Carolina (2005) son estrategias de largo plazo, cuyos resultados se irán viendo poco a poco, están  orientadas al objetivo de hacer sostenible el cumplimiento voluntario de las obligaciones tributarias con base en principios, valores y actitudes congruentes con el deber ciudadano de contribuir a que el Estado cumpla con sus fines constitucionales. De ahí puede surgir un programa viable que se articule en torno a tres ejes de trabajo: información, formación y concienciación; para lo cual se pueden estudiar las formas de implementar estrategias viables.

 

 Sin embargo no es solo en el campo de la educación formal donde pueden proliferar estas estrategias, que ya la mayoría de los gobiernos de los países, de una u otra manera  lo han venido implementando; sino también, de manera informal, y a través de las asociaciones gubernamentales y no gubernamentales, de las asociaciones vecinales, consejos comunales, incluso en las  instituciones privadas como colegiaturas de profesionales, clubes y hasta en las reuniones de condominios, y aún en los partidos políticos  se pueden utilizar foros, talleres, conferencias, como una manera de empezar a difundir la información acerca de la necesidad y de la importancia, en la democracia, de una cultura de tributación; acciones que luego pueden profundizarse mediante mesas técnicas de trabajo,  para discutir las estrategias de aplicación.

 

Otras de las estrategias que se han utilizado en Venezuela están relacionadas con el enfoque lúdico, la factura premiada para generar conciencia en la exigencia de  la factura donde el comerciante registre el cobro y pago del IVA; esta es una forma de hacer tomar conciencia tributaria a la mayoría de los no contribuyentes directos. En ese sentido, mediante sorteos o cantidades de facturas acumuladas la persona recibe un premio, de esa manera se va acostumbrando a  pedirla, aunque el negociante esté renuente a hacerlo; esta estrategia resulta efectiva, de hecho se emplea en otros países, pero tiene la dificulta que el efecto de este mecanismo se agota pronto y hay que estarla renovando constantemente la incentivación del premio a conceder. Parecido a esta está también el descuento porcentual, como táctica, a quienes paguen los impuestos por adelantado y/o presenten claro y preciso la declaración sin buscar un elevado porcentaje de deducciones dudosas; esto se utiliza más en países desarrollados, y con una cultura tributaria más madura. En la empresa privada por ejemplo, como las telefónicas  de celulares implementan esta estrategia entre sus clientes.

 

En una especie de híbrido entre el aspecto lúdico y la utilización de la publicidad, se ha implementado la estrategia de la lotería tributaria, en países como Guatemala, a través de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT)  y en pro de una mayor capacitación de la ciudadanía y de llegar de manera mas precisa a ésta; por segundo año consecutivo y tomando como base el éxito alcanzado en 2006, en marzo se iniciaron las actividades de la Lotería Tributaria. Según información del mismo organismo gubernamental, con un registro de más del 100%  número de facturas y cantidad en dinero reportado en las cuatro regiones del país, se llevaron a cabo el sábado 24 de marzo, los sorteos en Sacatepéquez, Alta Verapaz, Suchitepéquez y San Marcos.

 

Los mismos estuvieron muy concurridos y con la alegría de una fiesta, que es la forma en que estos sorteos son esperados por los pobladores de la localidad que se visita. De la misma manera, ahora los sorteos no sólo son esperados con entusiasmo y expectativa, sino que ya son vistos como una tradición, en donde las personas aprenden que sus aportes se transforman en obras de beneficio para su comunidad, a través de la solicitud de su factura (SAT: cultura tributaria, 2007)

 

También, se están implementando estrategias relacionadas con la publicidad, mediante vallas, murales y graffiti, así como la utilización de los medios masivos de información a través, sobre todo, de la televisión y aunque en menor proporción de la radio y la prensa escrita sobre todo en los períodos claves de declaración  para contribuyentes formales, activos, naturales o jurídicos , sin embargo no se les ha sacado todo el provecho posible; hasta ahora aunque ha aumentado la recaudación, no se puede hablar de conciencia tributaria, se hace más que todo por temor. Cabe aclarar en este espacio que en la mayoría de los países de la región, la cobranza coactiva de los impuestos es responsabilidad del poder judicial, mientras que en Venezuela se encarga el mismo ente tributario, para lo cual tiene un conjunto personal que se entrena para eso, junto con le apoyo de las fuerzas armadas.

 

Sin embargo es una estrategia que en muchos países y regiones no es bien vista, la sociedad ha avanzado, el colectivo, así como el individuo hoy día está mas informado, piensa y es más consciente de los procesos de socialización. Para el estudio de la socialización, de acuerdo con Aguirre, E. (2004) la línea de investigación se fundamenta en una perspectiva interaccionista; paradigma que en las ciencias sociales y en especial en el campo de la psicología social, ha sido retomado en los últimos años como un medio alternativo para entender la adaptación de las personas al medio y la manera como logran la transformación de éste. El germen de esta corriente se remonta a la psicología social desarrollada en el transcurso de las tres primeras décadas del siglo XX, en Chicago, y que se expresa, principalmente, en los trabajos de Cooley, Dewey y Mead, quienes resaltan el papel de la comunicación y de las condiciones simbólicas en la formación de la persona.

 

En esta corriente se enfatiza el papel activo del comportamiento humano y su estrecha relación con los contextos sociales, pero separándose, de las concepciones que ven lo psicológico-social como un producto exclusivamente socio-cultural o como una manifestación de lo psicológico en lo social. Por lo tanto, no se acepta que el comportamiento de las personas sea el fruto de la incidencia que sobre él tengan determinados estímulos, sino el resultado de la asimilación e integración de los modelos normativos, lingüísticos, valorativos, en otros términos el juego interactivo entre los condicionantes psicológicos y los socio-culturales.

 

Además, se reconoce la importancia que tiene el poder emplear un amplio espectro de metodologías de investigación, por el reconocimiento explícito del grado de complejidad que manifiesta esta relación entre lo psicológico y lo social en el desarrollo de los seres humanos. En este ámbito entra la cultura tributaria, mediante mecanismos publicitarios, pero que lleguen a la conciencia del individuo y se conjugue con el pensar y el sentir del colectivo, ofertándole oportunidades de asimilarlo y brindándoles maneras y formas de concienciarlo, respondiendo de manera positiva y no por los medios coactivos que, por el contrario siempre obtendrán la reacción de rechazo.

 

Por eso, en consonancia con lo afirmado anteriormente, el Acuerdo 119 de 2004 del plan e desarrollo económico, 2004-2008 “contra la pobreza y la exclusión”, del Consejo de Bogotá, busca propiciar el crecimiento real de los ingresos y la disminución de la evasión mediante acciones de carácter persuasivo y disuasivo, el pago oportuno de los tributos, contribuciones, participaciones y tasas, estímulos al cumplimiento de las obligaciones fiscales; fortalecimiento de un modelo de atención para contribuyentes; consolidación del Sistema de Información Tributaria; reordenación de la gestión de cobro; fortalecimiento de la gestión de fiscalización y creación de herramientas tecnológicas y jurídicas para el monitoreo, bajo los principios de solidaridad y de responsabilidad.

 

Aquí cabe la opinión de muchos autores y expertos quienes afirman que a la base de una cultura tributaria está o debe estar el ingrediente ético de los valores, toda sociedad debe propiciarlos. Así, en la Conferencia Técnica “Administración Tributaria Viable, Estado Viable del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT, 2005), celebrado en Cartagena de Indias, Colombia 26 al 29 de septiembre de este año, se afirmaba:

 

Partimos de la base filosófica y pedagógica que postula que los valores son tales cuando se cristalizan en actitudes y comportamientos concretos, comprometidos con la realización de los propios proyectos de felicidad y las perspectivas comunes de vida. Es por ello que consideramos necesario que la Educación Tributaria parta del trabajo en torno a los valores. Así, es que entendemos a la solidaridad social, como la base de la cultura tributaria. El respeto a las normas, el compromiso social, la responsabilidad, la honestidad, la equidad y la justicia son valores que en igual medida contribuyen a su desarrollo.

 

 

Por esto, se considera que es perfectamente viable acudir a todos los ámbitos de la sociedad como mecanismo a través de los cuales se puede incentivar estos aspectos fundamentables, para dirigirlos a ir reformulando las concepciones de una cultura tributaria. Entonces, la tarea integral debe centrarse en dos cuestiones: facilitar las condiciones para discernir aquello que no debe moralmente hacerse de lo que sí se puede y, en segundo lugar, facilitar las condiciones para conciliar lo que realmente se hace, con lo que moralmente se cree que se debe hacer; en otros términos, trabajar para reflexionar acerca de la congruencia entre el decir y el hacer.

 

Ahora bien, como se ha podido verificar, con relación a otros países, es variada la batería de estrategias que se implementa y emplean para hacer que se pague el impuesto, o para evitar la evasión; en algunas ocasiones y algunos países, incentivar y mantener una cultura de tributación ganada desde hace mucho tiempo. Para autores como Coelho, I., K. Baer y G. Ludlow (2005), la mayoría de los países han implementado medidas coercitivas, educativas, publicitarias, respaldadas por Instituciones y organismos propios así como por legislaciones que se están constantemente revisando y renovando, para actualizarlas y que respondan a nuevas situaciones y necesidades, al igual a las que se han empleado aquí en el país.

 

Pero se han utilizado algunas que están adaptadas a estos tiempos globalizados  y los nuevos adelantos tecnológicos, en países desarrollados con economías consolidadas, como los estados unidos  y países europeos donde se está empleando la red electrónica para llegar más directamente y personalizada al contribuyente, se ha denominado el Gobierno Electrónico, componente de la Sociedad de la Información, parte del concepto que se tiene de esta sociedad, si bien existen dos formas de denominar a la Sociedad de la Información: Economía Digital por los EEUU y Sociedad de la Información por el entorno europeo; Su principal objetivo de desplegar servicios principalmente en Internet, modernizando el Estado, obteniendo como resultando un control y gestión más ágil, transparente y efectivo de la administración pública.

 

En efecto, el Gobierno Electrónico, componente de la Sociedad de la Información, parte del concepto que se tiene de esta sociedad, si bien existen dos formas de denominar a la Sociedad de la Información: Economía Digital por los EEUU y Sociedad de la Información por el entorno europeo; así, en el Perú se ha internalizado la denominación europea, y se suscribe en la Declaración de Bávaro, la definición: “sistema económico y social donde el conocimiento y la información constituyen fuentes fundamentales de bienestar y progreso, que representa una oportunidad para nuestros países y sociedades, si entendemos que el desarrollo de ella en un contexto tanto global como local requiere profundizar principios fundamentales tales como el respeto a los derechos humanos dentro del contexto más amplio de los derechos fundamentales, la democracia, la protección del medio ambiente, el fomento de la paz, el derecho al desarrollo, las libertades fundamentales, el progreso económico y la equidad social”.

 

Sin embargo la definición comúnmente aceptada, dice que la Sociedad de la información es un estadio de desarrollo social caracterizado por la capacidad de sus miembros (ciudadanos, empresas y Administración Pública) para obtener y compartir cualquier información, instantáneamente, desde cualquier lugar y en la forma que se prefiera; ambos conceptos recogen ampliamente la idea de cambios que suceden y se extienden en todas direcciones, y no sólo en el entorno económico.

Con relación al uso de las Tecnologías de Información y Comunicación dentro de la concepción de la Sociedad de la información, en Chile, recientemente se ha implementado el Servicio de Impuestos Internos (SII) La Misión del Servicio como Institución del Estado es: ser responsable de administrar con equidad el sistema de tributos internos, facilitar y fiscalizar el cumplimiento tributario, propiciar la reducción de costos de cumplimiento, y potenciar la modernización del Estado y la administración tributaria en línea; lo anterior en pos de fortalecer el nivel de cumplimiento tributario y del desarrollo económico de Chile y de su gente". Para eso, se han enfatizado los servicios de gobierno electrónico que permiten a los contribuyentes completar todo su ciclo de cumplimiento tributario en la Oficina Virtual del Servicio en Internet (www.sii.cl). La visión que se persigue apunta al desarrollo de una administración tributaria “On Line” con un uso intensivo e inteligente de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC). Se busca que los contribuyentes puedan no sólo cumplir de manera más simple, expedita y a menor costo, sino que al hacerlo también se les facilita y moderniza la administración de sus negocios.

 

Es tan actualizado este sistema que la Institución espera ser reconocida como una de las administraciones tributarias más modernas del mundo, con altos y crecientes niveles de eficacia en su accionar, operando bajo estándares de calidad que constituyan un modelo para otras instituciones similares, aportando efectivamente al desarrollo económico del país, liderando el proceso modernizador del Estado, y con funcionarios plenamente competentes, probos y comprometidos con los objetivos estratégicos de la organización. En efecto, los contribuyentes deberán percibir que el servicio que les proporciona el Servicio de Impuestos Internos, está siempre en un contexto de justicia y equidad, que les facilita cada vez más el cumplimiento voluntario de sus obligaciones tributarias, mediante la entrega de servicios que hagan esta tarea cada vez más simple y a menor costo, por lo tanto, estará contribuyendo a ir reformulando, entre los ciudadanos la concepción sobre la tributación que estos tiene.

 

Otra estrategia que se ha venido extendiendo por varios países es la descentralización del tributo, ya que en una región o en una localidad es más fácil llevar el control, tanto mediante mecanismos tradicionales como innovadores, se puede tener un mejor registro; por ejemplo, en los Estados Unidos y en algunos países latinoamericanos, a modo de prueba (por ejemplo Perú) han combinado esta estrategia con la red electrónica, avisando a cada contribuyente sus fechas de pago y el correspondiente monto, sin los desgravámenes, ya  que estos los tiene que hacer el usuario. También es más fácil para el gobierno regional o local demostrar en qué se invierten los impuestos de los ciudadanos.

 

Parafraseando a Brondolo, John D. (2001) se puede afirmar que la provisión eficiente de bienes (servicios) públicos financieramente responde a la aplicación del “principio de beneficio”. Este principio supone que los consumidores financian  el costo de producción y provisión de los bienes públicos por medio de pagos (tributos e  impuestos), los cuales a su vez corresponden estrictamente al beneficio recibido, lo cual es más hacerlo  en una región o localidad, aparte de que esta sea pequeña o grande. Por eso, en un sistema descentralizado, las condiciones que el sistema fiscal debe cumplir ameritan un análisis más riguroso, pues no sólo tienen connotaciones individuales, sino también regionales. En principio, bajo un esquema descentralizado, es deseable que los impuestos sean “neutrales”; un impuesto “neutral” reduce la posibilidad de existencia de exceso en el gravamen y el usuario entiende mejor por qué tiene que pagarlo.

 

Igualmente se toman en consideración a los sectores populares, que respaldados en los medios de comunicación, en los que participan los tres niveles de gobierno, para que los ciudadanos valoren el esfuerzo y los costos que implica llevar los servicios hasta sus hogares, para que, con base en ello, haya racionalidad y cuidado en el uso de los mismos, se han establecido subsidios para los sectores más vulnerables, mediante descuentos especiales para personas de la tercera edad, personas discapacitadas, jubilados, pensionados y viudas, una manera de hacer conciencia para incentivar la cultura tributaria.

 

De igual manera se están aprovechando las colectividades, impulsadas por le gobierno o bien las que surgen de manera voluntaria en entes privados o las denominadas ONGs, No hay duda según ICCO, (2003) de la importancia de las ONG de derechos humanos, sindicatos, iglesias y otros en liberar a países latinoamericanos de la dictadura o a Sudáfrica del régimen de apartheid. Según las estadísticas de los Informes de Desarrollo del PNUD, se realizaron mejoras en el ámbito mundial en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: una vida larga y saludable, el conocimiento y una calidad de vida decente. Con todo, y como resultado de, entre otras cosas, cambios en los puntos de vista del rol del estado y el aumento de disponibilidad de apoyo de donantes directos bilaterales y multilaterales, las ONGs nacionales e internacionales experimentaron un rápido crecimiento tanto en tamaño como en número.

Entonces, el gran desafío para las ONGs es desarrollar su nuevo papel en la social civil global emergente, vincular temas locales a temas globales y enlazar las luchas locales por la justicia, erradicación de la pobreza y paz con las luchas globales. Las organizaciones de la sociedad civil han mostrado en los últimos años que, a través de campañas eficaces y aplicando una enorme presión, se pueden lograr resultados concretos. La movilización local de gente con VIH/SIDA en países como Sudáfrica y Brasil ha transformado las políticas sanitarias mundiales. La presión mundial de grupos de derechos humanos y otras organizaciones han contribuido al establecimiento del tribunal penal internacional. La campaña Jubilee 2000 que comenzó en 1996 en el Reino Unido se convirtió muy rápidamente en un gran movimiento internacional haciendo campaña a favor de la cancelación de la deuda de los países pobres. Su gran influencia en la sociedad y los estados y otras organizaciones, haciendo cambiar en cierta medida la mentalidad de las colectividades; por consiguiente, es una herramienta idónea para el incentivo de la cultura tributaria.

 

Una estrategia interesante y poco común es la que se ha implementado en México, que consiste en otorgar un estímulo fiscal a los contribuyentes, que consistente en aplicar un crédito fiscal derivado de los gastos e inversiones en investigación y desarrollo de tecnología contra el impuesto sobre la renta que tenga a su cargo en la declaración anual del ejercicio en el que se determina dicho crédito y para los ejercicios siguientes hasta agotarlo. Para la aplicación del estímulo –por el cual hay que concursar- se creó un comité interinstitucional integrado por representantes del Conacyt, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y de la actual Secretaría de Economía. Esta es una estrategia dirigida a las grandes empresas y consorcios y hasta Universidades privadas; un sector muy influyente en cuanto a tributación se refiere; no deja de ser un estímulo a incentivar la cultura tributaria. En estos niveles de la producción.

 

Otros, a lo mejor mas sencillos y aparentemente menos importantes, pero que pueden ser efectivos si se saben aplicar son los recortes de impuesto que se han hecho  por razones varias o exoneraciones, que también aquí se hacen. En los países de la Unión Europea, los países de Europa oriental y los países de la ex Unión Soviética, se emplea una estrategia que deja ver las buenas intenciones del ente de la tributación, es la de devoluciones del IVA como porcentaje de la recaudación bruta del mismo, que se hace a quienes han pagado mucho al fisco por razón de este impuesto y el ente se encarga de devolver una especie de excedente; esto implica un buen manejo de la recaudación y mucha honestidad en la administración del mismo, pero al tiempo, es una manera de demostrar y dejar claro los destinos que tienen los dineros fruto de la recaudación, demostrando su transparencia y buenos deseos.

 

Finalmente, para Katherine Baer  (2006), para incentivar la cultura del tributo, es necesario fortalecer la capacidad de fiscalización. La fiscalización debería ser el corazón de una administración tributaria, ya que debe convertirse en el elemento fundamental para combatir el fraude fiscal. Ello requiere que se le dote de recursos humanos adecuados, bien capacitados y suficientemente motivados para el ejercicio de su función. Igualmente deben establecerse aplicaciones informáticas específicas de apoyo para la selección de contribuyentes con criterios de riesgo y para el seguimiento y control de los planes de fiscalización, previamente aprobados por la dirección de la administración tributaria.

 

En definitiva, todas las estrategias que se implementen deben conllevar un compromiso tanto de parte de la institución pública de la tributación como de la ciudadanía. Por eso se debe enfatizar que en su calidad de ciudadano y cliente fundamental, así como tiene obligaciones en el ámbito tributario, también tiene derechos, como son: A ser bien atendido, en forma cortés y justa, sin discriminación alguna, sea por su sexo, edad, creencias o nivel cultural, social o económico. A ser informado de sus obligaciones tributarias y de los requisitos de los diferentes trámites, especialmente a los contribuyentes que tienen mayores dificultades, permitiendo así una verdadera igualdad ante todo; así como a que el costo y el tiempo para cumplir con sus obligaciones tributarias sea el mínimo posible y a ser tratado con transparencia y de manera expedita en los procesos de fiscalización.

 

Además, de igual modo, cualquier actividad que se proponga para incentivar la cultura tributaria, debe hacer surgir en el ciudadano, contribuyente o no, una conciencia de que no hay nación que pueda existir sin el aporte de la ciudadanía para mantener la estructura estatal. Los impuestos permiten la existencia de una educación gratuita, de hospitales públicos, de espacios de saber abiertos a todos como bibliotecas y museos, de espacios de recreación comunes como plazas y parques, de sistemas de justicia, seguridad y seguridad social; debe quedar explicito que el petróleo que ha mantenido al país en las últimas décadas  no es suficiente; porque cuando estos servicios y espacios públicos no tienen los recursos necesarios para sostenerse correctamente, los niños son los más afectados. Porque un país en el que se cumplen los derechos humanos básicos es un país más justo, menos pobre, más desarrollado.

 

De ahí que definitivamente, la falta de pago de impuestos impacta directamente sobre los más débiles, ya que provoca una degradación en la educación de aquellos que no pueden –o no desean- pagar escuelas privadas, en la salud de quienes no pueden contratar planes de medicina prepaga, en la seguridad de todos los habitantes, en la subsistencia de aquellos que dependen de planes sociales; en fin, la falta de pago de impuestos, el trabajo no registrado y el contrabando provocan una disminución general de la calidad de vida de cualquier país. En el caso específico del ámbito al cual se delimitó el trabajo, es una zona fronteriza, por eso, donde el contrabando y la evasión de responsabilidades  ciudadanas se dan con mas facilidad, la incentivación a una cultura tributaria, tiene que ir aunada a una base pedagógica ética, donde se prime la asimilación de valores relacionados con la solidaridad y la democracia.

 

 


Referencias

 

 

Abad A (2007) Cátedra Abierta de Responsabilidad Social y Ciudadana 2007 Segunda sesión -26 de abril http://www.foroecumenico.com.ar/catedra207.htm

 

Aguirre, E. (2004). Representaciones Sociales y Análisis del Comportamiento Social. En E. Aguirre (Ed.), Diálogos 3. Discusiones Actuales en Psicología. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia

 

Brondolo, John D. (2001), “La deuda tributaria y la cobranza coactiva”, documento de trabajo, Washington, D.C., http://www.eclac.cl/publicaciones/xml/1/27951/lcg2324e_CapII.pdf (Consulta 20 de Junio de 2007)

 

Coelho, I., K. Baer y G. Ludlow (2005), “Coordinación de la política tributaria y la administración tributaria y aduanera”, documento preparado para la cuarta Conferencia regional de Centroamérica y la República Dominicana sobre la coordinación de las políticas tributaria y financiera, 29 y 30 de junio

 

ICCO, (2003) Organización Intereclesiástica para Cooperación Desarrollo, Apartado Postal 151, 3700 AD Zeist, Países Bajos, Internet: www.icco.nl / E-mail: [email protected]

 

Katherine Baer  (2006). La administración tributaria en América Latina: algunas tendencias y desafíos. Publicaciones del Departamento de Finanzas del Fondo Monetario Internacional (FMI).

 

 

Ley del Impuestos sobre la Renta (2002), art. 219, Diario Oficial de la Federación Mexicana

 

 

Roca, Carolina (2005) El Programa Permanente de Cultura Tributaria. Reformas y Desarrollo de los Municipios Argentinos. Buenos aires

 

SAT: cultura tributaria, 2007. Actividades para incentivar de la Cultura Tributaria. http://portal.sat.gob.gt/ct/portal/index2.php?option=com_rss&no_html=1, consulta realizada 14 de Julio de 2007.

 

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1