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José María Aznar: “ETA y Bin Laden son lo mismo”
España - 1/17/2002
En una entrevista exclusiva
con el diario El País de España el presidente de este país comparó a la ETA con
Bin Laden.
Pregunta. El
compromiso europeo de Silvio Berlusconi está en tela de juicio. ¿Qué opina
usted?
Respuesta. En Europa
se juzga con demasiada ligereza a Italia. Si otro país europeo hubiera cambiado
de ministro de Exteriores, no se habrían suscitado tantas preguntas. ¿Existe
alguna decisión de fondo, alguna orientación del Gobierno o el Parlamento
italianos que permita afirmar que Italia ha cambiado de orientación con
respecto a Europa? Yo no sé de ninguna.
P. La orden europea
de detención no se habría aprobado sin una enorme presión de los Catorce sobre
Berlusconi.
R. Sí, pero se tomó
la decisión.
P. Y los procesos
emprendidos por la justicia italiana y el juez Garzón en España contra
Berlusconi, ¿también son investigaciones hechas a la ligera?
R. Nunca opino sobre
los asuntos en manos de la justicia. Como presidente del Consejo Europeo, deseo
una Italia muy comprometida en el proceso europeo, y, como presidente del
Gobierno español, creo que el Gobierno italiano mantiene sus orientaciones de
forma sustancial.
P. ¿Qué significa
“Más Europa”, el lema de su presidencia, para la lucha antiterrorista?
R. Quiere decir
hacer las cosas. Tenemos el contexto, las normas; ahora hay que ponerlas en
práctica, trasladarlas a las legislaciones nacionales. Es preciso que cada vez
más países se comprometan a actuar en el plazo más breve posible. En esta etapa
fundamental, el centro de atención lo forman la seguridad, el intercambio de
informaciones y la financiación del terrorismo. La otra gran prioridad es la
cooperación con EE UU, en materia de seguridad, pero también en los aspectos
judicial y penal.
P. ¿Cómo colaborar
con EE UU, que aplica la pena capital y utiliza tribunales de excepción?
R. Sería extraño que
todos nos pusiéramos de acuerdo para decir que el terrorismo es la mayor
amenaza y colaborásemos en todos los ámbitos menos el judicial. Conozco las
dificultades. Los europeos tienen una postura muy clara sobre la pena de
muerte, que se refleja en sus legislaciones; la nuestra prohíbe la extradición
a un país en el que esté en vigor dicho castigo. El problema de los tribunales
de excepción es un asunto distinto, del que debemos hablar entre nosotros, porque
afecta a la organización de la jurisdicción de un país y es muy distinto de la
pena de muerte.
P. Según usted,
poner nombre al terrorismo es inaceptable. Pero ¿es lo mismo Bin Laden y ETA?
R. Desde luego. Yo no
hago ninguna distinción entre los terroristas. Hacerla es empezar a perder la
lucha. Por supuesto, dentro del respeto a la legalidad, pueden existir
instrumentos y formas diferentes de luchar contra el terrorismo.
P. España ha querido
incluir Batasuna en la lista de las organizaciones terroristas, pero este
escaparate político de ETA es un partido legal. ¿No es pedir a Europa que se
encargue de hacer su trabajo?
R. No he intentado
incluir a Batasuna en esa lista, lo que hemos hecho ha sido proporcionar los
nombres de personas que pertenecen a Batasuna y han sido condenadas por
terrorismo. Queremos que eso se sepa. Es posible que la justicia española tome
la decisión de prohibir Batasuna. En tal caso, actuaremos en consecuencia, pero
será una decisión de la justicia.
P. ¿Ha mejorado la
cooperación con Francia?
R. Valoro mucho la
colaboración francesa. El terrorismo no comenzó el 11 de septiembre, pero la
forma de verlo en Europa sí ha cambiado desde esa fecha. Ya no es problema de
unos pocos, sino de todos. La época en la que se compraba la seguridad, en la
que había comprensión hacia la amenaza, está caduca.
P. Francia tiene
también un problema con Córcega. ¿La respuesta pasa por dar más autonomía a las
regiones?
R. No mezclemos las
cosas. El terrorismo busca el poder y, para obtenerlo, utiliza el terror, con
una coartada como la nacionalista o con cualquier otra. A propósito del
regionalismo, creo en una Europa cada vez más integrada y en una pluralidad
europea apoyada en la diversidad de sus Estados nacionales. Las regiones tienen
sus vías de participación, que es preciso mejorar sin transformar su naturaleza
política. Las relaciones de la Unión deben establecerse con los Estados
miembros y, por tanto, las discusiones sobre las competencias sólo pueden
llevarse a cabo entre la Unión y dichos Estados. Yo no creo en las disputas
semánticas. Podría decir que soy partidario de una Europa federal integrada.
Pero entonces, para explicarlo, tendría que decir muchas tonterías. Es un
debate que no me interesa. Europa consiste en cosas concretas: el euro, la
política judicial, el espacio de seguridad, el mercado único y las políticas
comunes, etcétera. Después, se le podrá dar el nombre que se quiera.
P. ¿Se puede ampliar
si los irlandeses rechazan el tratado de Niza?
R. Está claro que
no. Habrá que encontrar una fórmula.
P. ¿Cómo se va a
hacer avanzar la liberalización de la electricidad en la cumbre de Barcelona,
justo antes de las elecciones francesas?
R. No se trata de
colocar a nadie en situaciones insuperables, sino de avanzar de forma
razonable. A medio plazo, no es posible la coexistencia entre empresas
privatizadas en mercados liberalizados y empresas públicas en mercados
protegidos. Las normas deben ser iguales para todos: no es cuestión de ideología,
sino de mercado único.
Nota Completa:
ElPais.es
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