

omem42
AL DESAPARECER
SU SOMBRA,(sin color al frente
de su cuerpo) SE MIRA
ASI:


SU
SOMBRA SE CONVIERTE EN UN PERRO Y UN GATO, SUS ETERNOS COMPAÑEROS DE
AVENTURAS.

DESPUES
DE ENTERARTE, Y SI LO DESEAS
;
SUGIERE ENLACE O PAGINA A UN AMIGO/A




En
la antiguedad, muy pocas
ciudades fueron consideradas dignas de ser habitadas por
los Dioses, Dioses más habituados a las esferas celestes que
a los dominios humanos. Teotihuacan fue una de ellas, y para haber alcanzado el
rango de ciudad mística tuvieron que transcurrir mil años de civilización que
hoy se respira entre sus amplias avenidas que marcan los rumbos del universo y
cuyo esplendor emana de plazas y pirámides de proporciones ciclópeas
penetrando los muros estucados de imágenes primigenias de la naturaleza y
figuras de un mundo espiritual casi olvidado. Urbe divina y humana, plena de
calles y habitaciones, que vivió una actividad ferviente, a la cual entraban y
salían hombres y mercancías hacia el valle de México, Puebla, Tlaxcala e
incluso hasta la Mixteca y Tehuantepec. ¿Cómo pudo surgir tal prodigio de
piedra en un valle que, comparado con el de México, aparece yermo, sujeto a las
lluvias del temporal y con unos cuantos pozos de agua?. Estudios arqueológicos
han mostrado que Teotihuacan era, 600 años a.C., una aldea que comenzó a
elaborar objetos de piedra pedernal obtenida de la zona. El excedente de este
producto permitió un incipiente intercambio con otras regiones y posteriormente
establecer un eficiente comercio y agricultura planificada a partir del siglo II
a.C. Desde entonces los conocimientos desarrollados por las culturas preclásicas
fueron concentrándose en torno a un centro político y religioso que duraría
hasta el siglo IX de nuestra era. El grado de refinamiento y difusión de la
cultura teotihuacana ha sido clasificado como la época Clásica de la América
Meridional. La expresión más evidente del paso de las generaciones y pueblos
que habitaron este sitio, -a tan sólo 50 km al Noreste de la ciudad de México-
están los restos arqueológicos de la ciudad y las innumerables piezas de fina cerámica
esparcidas por algunas partes del mundo; el centro ceremonial, trazado como un gran símbolo de
dos ejes; el Norte-Sur denominado Calzada de los Muertos del que parten, como
alas de una mariposa edificios, palacios, plazas y adoratorios, y a la cabeza la
gran pirámide de la luna; y a un costado la mole inmensa de la pirámide del
Sol, la dualidad creadora de la naturaleza y de los hombres que levantaron los
muros de tezontle, cal y canto; varios siglos después de abandonada, otros pueblos
llamaron al sitio “Ciudad de los Dioses”, no sin razón, pues su existencia
estuvo regida por profundas convicciones religiosas y normas de vida en torno a
los ciclos de la naturaleza, la siembra, la cosecha, la lluvia y una cosmogonía
de estrechas relaciones fenomenológicas cuya expresión calendárica y astronómica
se reflejó en la construcción de la ciudad; en ello radica la
importancia de las pirámides, que a diferencia de las egipcias son escalonadas
y se dividen en cuerpos horizontales para servir de plataforma a un templo, estos niveles son, además, elementos simbólicos de los supramundos a manera de
una montaña metafísica, su cuadratura es expresión de una naturaleza dominada de lo armonioso e
inmutable, sin dejar de ser emulación de los cerros "morada del agua";
las pirámides teotihuacanas hacen de su silueta un sello de
taludes y tableros que se repiten a manera de cantos sagrados. Al sentido
vertical lo complementa su base cuadrangular y su posición precisa con respecto
al trayecto de los astros. En efecto, la orientación de la Pirámide del Sol
tiene una inclinación de 17º de la dirección del polo terrestre, lo que
apunta hacia el polo magnético y permite al sol coincidir en el Cenit del
centro de la pirámide los días 20 de mayo y 18 de junio. Son más las características
astronómicas de esta y otras pirámides mesoamericanas, pero en el caso de
Teotihuacán, el conjunto de templos y edificios rodeado por una urbe mimetizada
de campo, crean un espacio magnífico que permite establecer vínculos olvidados
entre el hombre y la naturaleza. Así como el sol y el viento de los espacios
abiertos impresionan y evocan el trabajo colectivo, en los edificios de orden
civil, palacios, plazas y mercados nos adentramos a un mundo más rico y cercano,
y en especial los patios propician una sensación de serenidad, como en
el caso del perteneciente al palacio de Quetzalpapálotl "ave-mariposa",
con sus
columnas labradas, cornisas policromadas y almenas; Teotihuacan no sólo es una
ciudad monumental, si no que también es un sitio donde la pintura de murales permite
discurrir en el mundo de las figuras místicas, de dioses, jaguares, seres de la
noche y cielos acuáticos; el arte teotihuacano no se detiene en lo exterior y
crea su microcosmos de vasijas y objetos ceremoniales que, ensayados por siglos,
alcanzaron la perfección, es así como la ciudad contenía barrios
especializados de artesanos que proveían a la ciudad y a zonas tan alejadas
como Oaxaca y Yucatán, así mismo, y como correspondía a una ciudad cosmopolita,
la ciudad llegó a tener sus barrios de grupos mayas y zapotecas. Esta presencia
teotihuacana entre pueblos alejados también creó rivalidades que se acentuaron
hacia el siglo VII; y para entonces la urbe que había crecido a costa de tierras
de cultivo, importaba materia prima y agotaba los recursos naturales comenzó a
entrar en crisis, y para el siglo IX otras ciudades de tradición teotihuacana
rebasaban a la metrópoli tales como: "Tajín, Cholula y Xochicalco"; lo
que fue sucesivo, de acuerdo al Dios Mictiantecuhtli, Teotihuacan contó más el numero de muertos que la habitaban, pero
la presencia de dicho Dios se extendía a toda mesoamérica. Y los nuevos grupos que fueron llegando a la
región, y que establecieron nuevas ciudades, retomaron el modelo teotihuacano y
elaboraron una compleja mitología en torno a la tradición mística religiosa. En
especial destaca la figura de Ce-Acatl Topiltzin Quetzalcóatl en quien se reúnen
la idea civilizadora y el culto agrícola; de igual manera la fuerza fecundadora
y destructora del agua se complementa en el llamado dios Tláloc. En uno de los
edificios correspondiente al grupo llamado Ciudadela es posible ver, traducido
en piedra y estuco, las figuras labradas de estas dos deidades. El efecto de
contemplar una urbe semidesierta por los toltecas y más tarde en los mexicas
sugirió la idea de los cataclismos, cuya expresión literaria es la leyenda del
Quinto Sol que en suma es la recreación periódica del universo y cuyo último
escenario fue precisamente la ciudad de los dioses. Cumplido el término de esa
era, a la llegada de los europeos en el siglo XVI, los modelos de vida, patrones
urbanísticos, ciclos de producción y vida social teotihuacana se reflejan aún
en el espejo de lo que fue su cultura y actualmente, Teotihuacan y sus
Pirámides es uno de los sitios más frecuentados por el turísmo Nacional y Extranjero.

"mi
sobrino Emmanuel y su mamacita"
"Las
fotografías expuestas fueron tomadas por mi hermano menor profesor Raúl
Delgado Delgado, Licenciado en Matemáticas, no es fotógrafo, pero parece
profesional en eso".



EL PERRO,




Y
EL GATO
