omem42 

AL DESAPARECER  SU SOMBRA,(sin color al frente de su cuerpo) SE MIRA ASI:  

SU SOMBRA SE CONVIERTE EN UN PERRO Y UN GATO, SUS ETERNOS COMPAÑEROS DE AVENTURAS.

                                                              

                                                                             

DESPUES DE ENTERARTE, Y SI LO DESEAS; SUGIERE ENLACE O PAGINA A UN AMIGO/A.

"ONCE TUMBAS, VOLUMEN 10"

Guillerto mira fijamente a las nubes que cambian su forma, en su imaginación, las nubes se transforman en varias figuras extrañas, incluyendo la figura de una semilla humana gigante; y piensa que algunas figuras, semejan la cara quemada por el sol y los blancos cabellos del viejo Antonieto; el viejo quien en la mente de Guillerto, ya se había convertido en una semilla humana, y de cuando en cuando, en voz alta Guillerto menciona la palabra: "Iré", y lo hace con tal determinación, que hasta un ciego podría mirar el resultado final, Guillerto iría; El insiste que asistirá, aún en contra de la voluntad de Marieta, se trata de personalmente darle el último adiós al cadáver del viejo Antonieto; de ser testigo de la siembra en la fosa de aquella inerte semilla humana; semilla de origen extranjero, que en tierras Veracruzanas de la República Mexicana, algo llamado destino plantó y múltiples frutos produjo.

-Andamos corriendo la voz del fallecimiento de don Antonieto, murió entero, no quiso vivir incompleto- y Marielo continúa diciendo: 

-Son los mismos pajarracos que de niño conocí allá en el Rancho La Gloria, me acuerdo muy bien de ellos, la diferencia en ellos ahora, es que el loro no tiene las plumas de la cabeza amarillas como antes, las tiene cenizas o algo blancuzcas, y el cotorro no tiene plumas del todo coloradas o rojas, está pelón, o si son plumas las que no le miré, las tiene del color de su pico, coloradientas- 

Actualmente Mariela tiene como negocio, un puestecito de jugos de naranja en el mercado municipal de la ciudad, y le ha dicho a Guillerto, que El tiene que quedarse y abrir el establecimiento, solo mientras Ella está ausente acompañando en su último viaje a la semilla, o sea, al cadáver del viejo Antonieto; el asunto es que Guillerto ha contradicho a su madre diciendo que no desea quedarse a vender los jugos, Guillerto repite que irá al sepelio del viejo y le ha dicho a Marieta, que si El no va al sepelio, cuando Ella regrese, El ya no estará en la vivienda, que se irá para siempre de la casa; a lo que Marieta no le da mucha importancia, Ella piensa que son amenazas del caprichudo de Guillerto y sin agregar otra palabra, prepara lo necesario para dirigirse al Rancho La Gloria, en la calle fuera de la vivienda, Agapolio la espera en un jeep que por su trabajo tiene a su cargo, vehículo propiedad de Pemex, lo acompañan Galdino y Hedilbertino, son tres de los hijos de la abuela, la tercer esposa de aquella humana semilla, semilla la cual sepultó a sus dos primeras esposas muchos años atrás, pero no podrá sepultar a la tercera, se cambiaron los papeles, por la tercera esposa, será nuevamente la semilla, esta vez, debajo de la tierra sembrada, y de acuerdo a estadísticas verbales, de los treinta y tres hijos que aquella semilla produjo en tres diferentes parcelas, o sea, en tres diferentes esposas; once en cada una de Ellas; únicamente en su sepelio estarán presentes nueve de Ellos, dos de la segunda parcela o esposa, quienes son Feliciana y Justimiano, los otros siete son Agapolio, Galdino, Hedilbertino, Renaldo, Epistafio, Antonino e Isabela, hijos de la tercera esposa o parcela; la abuela, pero de acuerdo a las estadísticas antes mencionadas, entre amigos y nietos, nietas, bisnietos, bisnietas, tataranietos, tataranietas y currucucunietos etc., etc., presentes en el sepelio, habrá más de mil trescientos sesenta personas; excluyendo a los cuatro hijos de Marieta: "lo que indica que Guillerto no fue", y muy probable, excluyendo también a otros mil trescientos sesenta, o tal vez un millar más, a los que el cotorro y el loro, la noticia de la muerte de aquella humana semilla, no alcanzaron a llevar; y no la llevaron, de acuerdo a Marielo, porque el tiempo lo utilizaron narrando el suceso de como murió el viejo Antonieto: 

-Me dijo el loro;  (Marielo continúa diciendo), que el viejo montó en su caballo y al potrero se lanzó, reata en mano, con la intención de lazar a un rebelde becerro que del corral se salió, que el becerro se refugió entre altos huizaches y cardonales, pedazo de tierra, donde son muy común las víboras venenosas, el viejo sin parar, al becerro siguió hasta que el animal de dicho pedazo de tierra salió, pero antes del viejo del pedazo de tierra salir, una víbora llamada "cuatro narices", en la pantorrilla derecha lo mordió, el viejo Antonieto al sentir la mordida, bajó del caballo, se quito el fajo, o sea el cinturón, y lo ciñó con fuerza y triple vueltas en la parte de arriba de su rodilla de la pierna mordida, montó nuevamente en su caballo y a lazar al becerro se dirigió, lo cual logró y a punta de reata, al becerro hasta el corral, casi a rastras llevó; entre tanto el cinturón se aflojó y por la pantorrilla resbaló hasta el zapato, en el transcurso de todo ese tiempo, el veneno circuló en la pierna del viejo; don Antonieto después de encerrar en el corral al becerro, se llegó a la vieja casona y a la abuela le dijo: 

-Me voy a descansar a la cama, me mordió un cuatro narices, por favor llévame la cena a la cama- 

La abuela alarmada, en lugar de la cena, le llevó a un curandero; el curandero dijo que tenía que amputar de inmediato la pierna; y lo inesperado del caso ocurrió, don Antonieto dijo: 

-No, no habrá amputación, prefiero morirme completo porque en pedazos no pienso vivir ni un solo minuto, usted váyase al diablo matasanos y tú abuela, traedme la cena. 

Y así, el viejo Antonieto sacando un revolver de abajo de la almohada, repitió: 

-En pedazos no viviré, al que intente cortarme la pierna, ¡lo mato!.

Nadie se atrevió a arrimársele, y con la pistola en la mano, el viejo, sin cenar expiró. Marielo recalcó, como presumiendo de serio: 

-El cotorro no abrió el pico, tenía los ojos cerrados, el loro le dio un aletazo y ya despierto el cotorro, los dos en el espacio se perdieron volando , y de pronto escuché unas voces, unas voces que en nada entendí, se oían como un murmullo, como un eco, me fijé para todos lados y como nada miré, la puerta cerré y media vuelta me di.

En el velorio de aquella anciana semilla, semilla a la que en vida se le conoció por el nombre de Don Antonieto, y a quien Guillerto llamó abuelito y Marieta le llamó padre; no siendo ni lo uno ni lo otro para madre e hijo; un caso extraño, en ese velorio no se apareció ningún rezandero de los conocidos en el área, razón por la cual, Marieta, se encontró envuelta en la necesidad de actuar como tal, e incluso, después del sepelio; se quedó en el Rancho La Gloria por nueve días rezando el novenario, por tal motivo, y también por la desaparición en Tampico de Guillerto, en el establecimiento o negocio de venta de jugos; no hubo negocio, el lugar permaneció cerrado, y durante dicho tiempo, una vecina amiga de Marieta, atendió y cuidó a Marielo, Ruleto y Luperta, amiga que a la vez, preocupada por el paradero de Guillerto, envió un mensaje a Marieta, mensaje que nunca a su destino, a tiempo llegó; y hasta en el último rosario, ya casi al terminar o concluir el novenario, al Rancho La Gloria dos hombres extraños llegaron, uno de ellos saluda diciendo:

-Con la venia señoras y señores, por favor permitid presentarme, soy Casimiro el rezandero de siempre, y lamento el haber tarde llegado, pero para recompensar a tal hecho, he traído conmigo a mi colega Coíndo, para que El dirija los coros del rezo, la ocasión lo amerita.

En aquél sitio, por un instante, reinó el silencio total, más, al mirar la concurrencia hacia la puerta y ver en la entrada el vacío, entre los concurrentes se escucharon preguntas de asombro, y Marieta que hincada en silencio rezaba, bruscamente se puso de pié y a la puerta se dirigió con el rosario en su mano, como formando una cruz y en voz alta diciendo: 

-Aléjense espíritus del mal, alejaos de aquí, dejad en paz descansar a mi padre.

Palabras que Marieta varias veces repitió acompañada en forma de coro por algunos de los asistentes; de pronto callan al escucharse, sin a nadie mirarse, estas palabras:

-Señora Marieta, señoras y señores, yo no soy espíritu maligno, yo soy Coíndo, un simple rezandero y para quitar de sus mentes; lo de espíritu del mal, y en forma muy particular a usted señora Marieta; le aviso que aquí su presencia ya sobra, pero que allá en Tampico, en su casa hace falta, regrese, Guillerto se encuentra perdido, y sus otros tres hijos, necesitan de usted con urgencia, una vecina y amiga suya, hace ocho días le envió a usted este mensaje.

Marieta dio media vuelta encarándose con los asistentes, en su rostro se refleja una preocupación extraña, y de toda la concurrencia fluían murmullos semejando el rezo, murmullos que Marieta interrumpe diciendo:

-Agapolio, es hora de que yo regrese a Tampico, hazme el favor de llevarme, que la abuela y los otros se queden, después regresas por Ellos.

Y el susurro del aire, los azotes del viento en la maleza, continuaron su marcha; mejor dicho, la rutina de ecos que no todos escuchan; susurro y ecos producidos por algo, algo que no todos miran...Continúa y continúa.

 

EL PERRO, Y 3 DIFERENTES PERSONALIDADES DEL GATO

 

Omem42:- Hay mucha diferencia de esta ciudad y las regiones de donde venimos, ojalá no nos pudra la atmósfera, el aire que aquí se respira, no es limpio, me parece que está contaminado y con extraños fantasmas se adorna... ¿Fantasmas extraños?, ... ¿Extraños en qué?...¡No lo sé!, ¿lo saben ustedes?.

El gato:- Una de mis personalidades, eso si sabe, pero el asunto, es que no se sabe cual es esa de mis personalidades Omem42, y por lo tanto, lo siento mi amigo.

El perro:- Lo simpático de todo, es que después de tantos años, muy a pesar de tus imaginarias personalidad gaturro, continuamos unidos a ellas, y a todo esto, ¿a qué es a lo que aquí hemos venido?.

El gato:- Te das cuenta Omem42, el canino ya está tan viejo, que ni cuenta se dio de la misión que yo y tú, haciéndola de pajarracos y espíritus del mal, recientemente hemos cumplido.

El perro:- Como siempre gaturro, el asno por delante... ¡yo y tú!; gaturro indecente, tu nunca podrás ya cambiar ni educarte, pero tienes la disculpa de no saber cual de tus personalidades se expresa cuando cometes errores; algo que a Omem42 y a mí, siempre nos ha faltado, y lo más triste; es que continuará faltándonos, con una sola personalidad por ahora vivimos, aunque yo, tiempo atrás fui un humano, obvio es que otra personalidad también tuve...

CONTINUA Y FINALIZA LA SAGA EN VOLUMENT ONCE...pulsa oncetumbas vol.11

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EL PERROY EL GATO.

AGRADECEN SU ATENCION Y LOS INVITAN A LEER TODAS SUS PASADAS Y PROXIMAS AVENTURAS LIGADAS EN LA WEB, A LA PAGINA PERSONAL DE GUILLERMO, MIL GRACIAS.

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