Más allá de la realidad virtual:  La realidad aumentada ha puesto en evidencia las limitaciones de los cascos de realidad virtual. Esta técnica combina la tecnología 3D con un aporte de información suplementaria, como puede ser la sobreimpresión  de cifras en la pantalla. Así los operarios reciben sobre sus anteojos datos de la labor que realizan.

 

      

Como en otros muchos dispositivos, los diseños de los automóviles del futuro pasan, antes incluso de convertirse en prototipos, numerosas y exigentes pruebas exclusivamente basadas en la realidad virtual.

El ciberdiseño depara cada día nuevas sorpresas. La realidad virtual en tres dimensiones, que desde los años noventa ha transformado el diseño industrial, ha visto como nacían técnicas hermanas que incluso superaban sus posibilidades. Ahora, la tecnología de moda  es la realidad aumentada (AR), que permite unificar la imagen más realista con la continua actualización de datos.

Las ventajas que aporta esta técnica, sin embargo, no ha impedido que otras tecnologías, como la ya célebre CAVE de realidad virtual en 3D, sigan siendo una de las principales armas para los diseñadores industriales que, antes de presentar prototipos  de productos  o proyectos tales como automóviles o, incluso, exploraciones petrolíferas, pueden conocer cada una de sus posibilidades con un desembolso económico mínimo.

Cuando uno entra en una de estas salas conocidas como CAVE, inmediatamente se siente como transportado a un espectacular minicine en tres dimensiones en el que tanto el techo como el suelo se han convertido en pantallas. Allí, en un cubículo de aproximadamente nueve metros cuadrados, pueden ubicarse hasta diez personas.

En el interior de la Cave, las paredes, el suelo y el techo están compuestos de pantallas que proyectan imágenes tridimensionales. Para la persona que esta dentro de esta habitación de cristal, la sensación es muy realista.

Su objetivo, desde luego, no es ver la última película de acción ni disfrutar la más moderna versión de un videojuego.

El CAVE está destinado a simular, en su versión más cercana a la realidad, toda clase de productos y proyectos industriales. Se trata del sistema de realidad virtual (VR) más avanzado dedicado al uso profesional. Sobre las pantallas, los expertos analizan cualquier proceso sin poner en marcha una cadena de montaje. Todo aparece tal cual funcionaría en la vida real, pero a un costo infinitamente menor.

El CAVE, situado en el centro de Alemania, es invención de una española. Hace ocho años, la murciana Carolina Cruz-Neira imaginó un cine 3D para profesionales. Hasta entonces, los sistemas de realidad virtual requerían del empleo  de un casco unipersonal con pantalla incorporada. "El casco, además de aislar, es muy incómodo", explica la investigadora, que es directora asociada del Centro de Aplicaciones de Realidad Virtual de la Universidad de Iowa. "Y como yo hacía ballet, pensé que se podía desarrollar una especie de escenario, un teatro en el que un equipo de persona trabajara conjuntamente", afirma.

Su genial idea provocó la revisión del concepto de trabajo en realidad virtual. Alos más de 60 CAVES que existen en diversas instituciones hay que sumar otros 400 artefactos que utilizan tecnología directamente derivada de este invento.

El sector automotriz es uno de los que más aprovecha este sistema. El instituto Fraunhofer de Diseño Computarizado (IGD), donde también funciona el equipo, trabaja codo a codo con BMW. Juntos realizaron un análisis de las condiciones de luminosidad que se producen en los vehículos en ambientes nocturnos.

La firma automovilística aportó un avanzado modelo del automóvil en versión CAD-Diseño asistido por computador, en sus siglas inglesas - y el CAVE permitió representar cada uno de los puntos de luz presentes  en el habitáculo, su intensidad y color. Gracias al estudio de los resultados, los fabricantes han mejorado las condiciones de seguridad  y el diseño interior del vehículo.

En el caso de la Universidad de Iowa, el laboratorio de Cruz-Neira colabora con un consorcio automotriz estadounidense, que se ocupa de analizar el papel, en la seguridad de la conducción que tienen los sistemas GSM de navegación, unos dispositivos  que ayudan a fijar la posición  de automóvil sobre la superficie terrestre. Esto es, intentar descubrir si estos aparatos, que poseen pantallas pueden distraer a quien conduce.

En la CAVE de Iowa se introduce a un grupo de expertos que observan  a un conductor  sometido a peligrosas experiencias en calles y rutas virtuales. Todos ellos analizan la relación entre GSM y fiabilidad en la conducción y, en su caso, pueden corregir las deficiencias. Dentro de este grupo se encuentran diferentes profesionales : un ingeniero, que conoce a la perfección el funcionamiento mecánico del vehículo; un experto en seguridad, que analiza las respuestas  las respuestas del piloto en situaciones limite, e incluso un responsable de marketing, que estudia los aspectos comerciales de las posibles modificaciones que se introducirán.

 

 

 

 

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