UNIVERSIDAD YACAMBÚ
VICERRECTORADO DE INVESTIGACIÓN Y
POSTGRADO
INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO
SOCIALIZACIÓN Y
PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN EL CONTROL DE
Abog. Omaira de León
C.I.
3.192.481
San Cristóbal, Octubre de 2006
CONTEXTUALIZACIÓN
En
la actualidad venezolana en particular y latinoamericana en general, es
imposible no hablar de participación ciudadana cuando se trata el tema de
gobierno y/o de la sociedad. Y ello es así, porque este concepto es
consustancial al de democracia y gestión pública con el crecimiento, en cuanto
colabora, en términos generales, en el acceso de mayores niveles de
transparencia y legitimidad de las autoridades gubernamentales y las decisiones
que éstas toman con las políticas públicas (Paz, 2003).
Lo anterior parece
demostrar, por una parte, que la ciudadanía tiene un enorme deseo de intervenir
en el espacio de lo público estatal y pasar a formar parte de los actores e
individuos involucrados en el diseño, formulación, control y evaluación de las
políticas públicas, y por otra, que los esfuerzos que durante años han venido
realizando distintas entidades e individuos de la sociedad por promover el
acercamiento entre las autoridades gubernamentales y la ciudadanía, comienzan a
dar los frutos que se buscaban con el reconocimiento jurídico de la
participación ciudadana (Viciano, 2006).
En
otras palabras, en América Latina el tema de la participación ciudadana en el
control de la gestión pública de los diferentes niveles territoriales de
gobierno se ha convertido en un área de gran preocupación para académicos,
políticos y gobernantes, como lo resaltan los estudiosos de esta materia, entre
ellos Cunill (2000), Brugué,
Gomá y Subirats (2005) y El Troudi,
Harnecker y Bonilla-Molina (2005), centrándola en el
redimensionamiento y revalorización de la democracia representativa a través de
la aprobación de normativas jurídicas y acciones gubernamentales dirigidas a
fomentar la participación de ciudadanía en la formación de las políticas
públicas.
Los
académicos, políticos y gobernantes abordan
con enfoques diferentes, o en algunos casos similares, la ciudadanización
de lo público, pero dejan a un lado, con las normativas jurídicas y las acciones
gubernamentales, la asociación teórica y/o empírica de la participación
ciudadana con la socialización del control ciudadano, como verdadero proceso de
cambio y transformación del modelo de Estado democrático-representativo por un
Estado democrático-participativo: construir las condiciones socioculturales
para el ejercicio del control fiscal de las nuevas generaciones de ciudadanos.
En
el paso de una generación a otra, los agentes de socialización pueden
considerar el proceso de redimensionamiento y revalorización de la democracia
representativa como asunto axiológico y ontológico para que los actores
estratégicos e individuales del sistema político puedan reconstruir realmente
la estructura funcional de la gobernabilidad democrática, donde el individuo,
en su proceso de crecimiento (infancia, niñez, adolescencia) internalizará los principios y valores del sentimiento de
control para actuar, al asumir su rol de ciudadano, en la construcción de la
legitimidad y credibilidad de las instancias y espacios participativos en
relación Sociedad-Estado.
Por lo tanto, la socialización
y participación ciudadana en el control de la gestión pública de los gobiernos,
se manifiesta como un elemento central para la consolidación de la democracia
participativa. Ello, en virtud de que permiten la creación de una cultura de
control ciudadano en la relación Estado-Sociedad, una ciudadanía con valores y
principios más claro entorno al manejo de los recursos públicos y su corresponsabilidad
en el mismo, y el fortalecimiento del pluralismo requerido por la democracia.
Pero para que la ciudanización de lo público sea
efectiva se requiere, entre otros asuntos, una nueva forma de pensar, obrar y
actuar de los ciudadanos en el diseño, formulación, ejecución, control y
evaluación de las políticas públicas, además de los marcos institucionales
necesarios para su desarrollo y aplicación.
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Durante
los últimos veinte años, el aumento de la participación de los ciudadanos en el
espacio de lo público fue creando las condiciones para el redimensionamiento y revalorización
de la democracia en la gran mayoría de los países europeos, latinoamericanos y
asiáticos (Cunill, 1991; Levy,
1998; Cardozo, 2005; Sintomer,
2005; Soteldo, 2006; Blanco y Font,
2005), ha despertado gran interés en los políticos, gobiernos y en los
organismos internacionales. Se trata por lo demás, de un proceso que ya ha sido
incluido en numerosas constituciones y legislaciones de diversos países del
mundo, tanto desarrollados como en vías de desarrollo. No obstante, su
implementación se encuentra todavía en sus inicios y la
socialización de control ciudadano de las nuevas generaciones en pocas
excepciones.
Los
países de América Latina y el Caribe, viven un proceso de profundo y
acelerado cambio con relación a las tendencias de democratización,
reformas económicas y descentralización, que implican la transformación
del papel del Estado y, por ende, su relación con la sociedad,
con miras a que la participación de los ciudadanos en los ámbitos social,
económico y político, sea puesta en práctica, y constituya un componente
esencial de la vida democrática de los países.
Esta situación fue
percibida por
En tal sentido, las exigencias de la
ciudadanía, en el ejercicio de sus legítimos derechos, de una mejor gerencia y
de un uso más racional del erario público por parte de las entidades públicas,
que generan bienes y servicios, su interés por la efectiva rendición de cuentas
de parte de los gobernantes, la aplicación de acciones eficaces que disminuyan
o eviten la corrupción y el fraude contra el patrimonio público, entre otros
temas, representan grandes desafíos para las Entidades de Fiscalización
de las naciones, que debería enfrentar con una estrategia de socialización del
control ciudadano, crear en las nuevas generaciones el sentimiento de control,
sustentado en los valores y principios de responsabilidad, transparencia,
legalidad y legitimidad en el procesamiento de los recursos para implementar
las políticas públicas.
En
este contexto, Venezuela no escapa a las tendencias de cambio referidas
anteriormente, se ha iniciado un proceso de reflexión y búsqueda de mecanismos
que permitan ampliar y habilitar espacios, para que dicha participación se haga
realidad, proporcionándoles a los ciudadanos los medios necesarios para su
implementación Se espera, de este modo, fortalecer la democracia como régimen
político y hacer de ella una cultura, un sistema de vida, para brindarle una
mayor legitimidad a la acción gubernamental.
Si
bien la Constitución de
En
otras palabras, el control ciudadano se ha previsto como un mecanismo a través
del cual se contribuye a democratizar las diferentes entidades de la
administración pública y como un instrumento necesario para promover e impulsar
la democracia participativa. Sin embargo, se observa que la capacidad y el
interés en participar están fuertemente limitados por condiciones históricas,
socioculturales e institucionales. Al respecto Poggi
y Tiramonti (2004), señalan:
La historia nacional e institucional y la
escasa tradición democrática, no ha permitido arraigar en las instituciones los
valores participativos. Por otra parte, ciertos condicionantes socio-culturales
restringen la participación de algunos individuos: entre ellos se pueden
destacar el nivel de instrucción, la valorización social de la actividad
participativa y el grado de interés que despierte la materia donde se va
a participar (p. 9).
Generalmente
se considera, que la participación ciudadana es deseada y buscada por los
actores sociales, quedando la institucionalización formal a discrecionalidad de
las organizaciones públicas, especialmente los órganos de control externo.
Muchas veces esto es efectivamente así. En otros casos, se incentiva la
participación y el control ciudadano, que se cree deseado, pero es,
en realidad, temido y evitado tanto en el ámbito sociopolítico como
gubernamental, como una resistencia al cambio que puede originar en las
actitudes y opiniones de las generaciones futuras. Es entonces, cuando se
deben generar estrategias para promover e impulsar los valores y principios del
control ciudadano, conciente que los resultados de esas estrategias se verá a
lo largo plazo, pero es la hora de dar el salto adelante en la construcción de
la cultura ciudadana.
En
los diferentes niveles territoriales de gobierno, la intervención de la
ciudadanía en los asuntos públicos no esta acompañada de un proceso de
socialización del control ciudadano, entendido este como la transferencia de
valores y principios del control fiscal a los individuos en sus fases de
crecimiento (infancia, niñez, adolescencia), una generación de ciudadanos que
creará patrones de comportamiento en el espacio de lo público diferentes a la
generaciones anteriores (las actuales), quienes han sido incorporados,
principalmente, por los órganos de control externo estadales, a los procesos de
capacitación y formación técnica para el diseño, formulación, control y
evaluación de planes y proyectos de inversión pública.
Sin
embargo, existen órganos de control externo estadales que han establecido un
esquema de excepcionales, que apunta hacia la socialización del control
ciudadano, apuesta a la creación de una nueva generación de ciudadanos, como se
observa en las contralorías de los estados Táchira, Portuguesa y Nueva Esparta,
han implementado programas educativos denominados la Contraloría va a la
Escuela, cada una de ellas tiene sus particularidades propias, es decir, han
configurado en la práctica modelos de socialización del control ciudadano, que
tienen sus factores diferenciales uno de los otros, en cuanto a la filosofía de
gestión, métodos y técnicas de desarrollo del modelo, perfil del personal
encargo de los programas de formación de los niños y niñas, entre otros
aspectos (CGET, 2006, CGEP, 2006; GGENE, 2006).
En
este orden de ideas, se debe señalar que un poderoso obstáculo al
avance de la participación y el control ciudadano, se halla en los intentos
reiterados en la realidad de coparla, para fines de determinados grupos, pero
con la socialización del control ciudadano el objeto de cambio es el niño, el
beneficiario la relación Estado-Sociedad. Por ello, el clientelismo, una de las
formas favoritas que adopta la manipulación, queda con la estrategia reducida a
meras intenciones de las generaciones actuales; el discurso ofrece promesas muy
amplias de participación, para ganar apoyos temporarios, pero con las nuevas
generaciones de ciudadanía la participación en la gestión pública como
categoría discursiva del poder y la autoridad queda en manos de los ciudadanos.
Incluso
sistemáticamente, en los intentos manipulatorios, se
trata de relegar a los líderes auténticos de los ciudadanos, las organizaciones
sociales y las comunidades organizadas, y de impedir que surjan los genuinos.
Se procura asimismo, crear líderes a dedo, que puedan ser en definitiva un
punto de apoyo para otros proyectos. Cuando la ciudadanía percibe las intenciones
reales, se produce un efecto de frustración. No sólo se resistirá a participar,
sino que habrá quedado predispuesta, en contra de cualquier intento posterior,
aun cuando sea genuino. Por lo tanto, el requisito más importante y decisivo a
tenerse en cuenta es que las autoridades locales, deben tener la firme voluntad
política, de compartir parte de su poder con sus ciudadanos.
Lo
expuesto anteriormente, origina que en la realidad es muy pobre la
participación real, y se practica a través de una concepción instrumentalista de las políticas públicas, que reduce los
valores y principios a un mero discurso de los actores e individuos de la
actual generación, en un escenario donde la delegación de la autoridad de
gobernar fue transferida en el acto del voto por los ciudadanos a los políticos
y gobernantes. De manera que la socialización del control ciudadano se
convierte en el medio de redimensionamiento y revalorización de la democracia,
por lo cual los aportes que están generando las contralorías estadales
mencionadas merece su estudio y construcción de proposiciones teórica frente el
vacío existente.
Frente
a esta situación, es importante aclarar que la socialización del control
ciudadano no niega la capacitación y formación técnica de los ciudadanos, por
el contrario, la acepta como un complemento en la construcción de la cultura
participativa, ya que en los agentes de socialización los órganos de control
externo se categorizan como secundarios en la triada
familia-sociedad-escuela, mientras que las instituciones educativas básicas
(escuelas), conjuntamente con el espacio familiar, son los agentes primarios de
la socialización, por lo cual la capacitación de las generaciones actuales
contribuye a crear las condiciones socioculturales futuras entorno al ejercicio
de la ciudadanía de la función pública.
Por
consiguiente es necesario, apuntalar hacia acciones que permitan aprovechar el
potencial, de nuevas experiencias innovadoras hacia la
socialización del control ciudadano, para fomentar la participación de los
ciudadanos, organizaciones sociales y las comunidades organizadas en el diseño,
formulación, ejecución, control y evaluación de las políticas públicas como una
experimentación social y compleja (Cunill,
1997; Vieira, 1998; Ramos, 2003). El involucramiento
es una exigencia interna de la naturaleza misma del ser humano.
Las
ideas expuestas, acerca de la dinámica de la participación y el control
ciudadano en la relación Estado-Sociedad, han creado algunas
expectativas entorno a la socialización del control ciudadano hacia las
cuales se orienta la investigación. Por ello, es importante dar respuesta a las
siguientes interrogantes:
-
¿Cuáles son las bases axiológicas y ontológicas de las normativas jurídicas que
regulan la participación ciudadana en el control de la gestión en Venezuela?
-
¿A través de los fundamentos teóricos de
la participación ciudadana actuales se puede abordar el estudio de la
socialización del control ciudadano en los diferentes niveles territoriales de
gobierno?
-
¿Cuáles experiencias de participación ciudadana en el control de la gestión
pública desarrolladas por los órganos de control estadal han promovido la
socialización del control ciudadano?
-
¿Cuáles son los resultados de la socialización del control ciudadano en la
gestión pública?.
- ¿En qué se diferencia la experiencia de la
socialización del control ciudadano de las demás experiencias de participación
ciudadana en el control de la gestión pública desarrolladas por los órganos de
control estadal?
OBJETIVO GENERAL
Explicar
la participación ciudadana en el control de la gestión pública de los
diferentes niveles territoriales de gobierno en Venezuela, partiendo de las
experiencias de socialización del control ciudadano desarrolladas por las
contralorías estadales, como estrategia de redimensionamiento y revalorización
de la democracia representativa hacia la construcción de la nueva relación
Estado-Sociedad.
OBJETIVOS ESPECIFICOS
1.
Determinar las bases axiológicas y ontológicas de las normativas jurídicas que
regulan la participación ciudadana en el control de la gestión pública en
Venezuela.
2. Construir las categorías y sub-categorías
conceptuales del proceso de socialización del control ciudadano experimentado
por las contralorías estadales de Táchira, Portuguesa y Nueva Esparta.
3.
Establecer los resultados de la socialización del control ciudadano en la
gestión pública, promovida por las contralorías estadales de Táchira,
Portuguesa y Nueva esparta.
4. Determinar las diferencias de la experiencia de la
socialización del control ciudadano desarrollada por las contralorías estadales de
Táchira, Portuguesa y Nueva Esparta con las experiencias de
participación ciudadana en el control de la gestión pública de los estados
Zulia, Lara, Trujillo, Guarico y Aragua.
JUSTIFICACION
La
importancia y necesidad de la participación ciudadana ha devenido en tema
recurrente y aceptado, de modo general, en la mayoría de países
latinoamericanos, entre ellos Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador,
México y Venezuela (Velásquez,1998;
Soteldo, 2006), sin procesamiento alguno con
la socialización, como se mencionó anteriormente. El creciente valor atribuido
a la ciudadanía en el pensar y el quehacer local, nacional e internacional
tiene como trasfondo una redefinición de la relación Estado-Sociedad (Ramos,
1999).
La
participación ciudadana en el control de la gestión pública es vista como un
factor democratizador de
La
socialización del control ciudadano representa un nuevo concepto analítico en
la ciudadanización de lo público, que necesita el desarrolle
de un sistema de proposiciones teóricas y empíricas, considerando el método
hipotético-deductivo, axiológico y ontológico. Por ello, hay que revisar los
postulados teóricos vigentes acerca de la participación ciudadana, la
democracia y la gestión pública, identificar sus factores ontológicos y
axiológicos similares y diferenciales, que sirvan de soporte de la construcción
de las categorías y sub-categorías entono con la
socialización del control ciudadano
Técnicamente
el estudio se justifica, porque la bibliografía consultada genera un conjunto
de preocupación frente a la profundización del tema desde la despectiva
conceptual normativa-institucional y el desarrollo de los modelos teóricos de
la democracia participativa, que dejan a un lado la variable socialización del
control ciudadano. Metodológicamente, constituye un aporte a la investigación de
la nueva gestión pública, al desarrollar nuevos instrumentos de recolección de
datos generados por la implementación de los programas de contraloría va a la
escuela en las instituciones educativas seleccionadas por las contralorías
estadales de Táchira, Portuguesa y Nueva Esparta, como también por los métodos
de interpretación de esos datos.
Los
resultados de la investigación serán de utilidad para ciudadanos, políticos,
gobernantes y académicos, interesados en
conocer y ampliar las fronteras del conocimiento sobre el tema de participación
de los ciudadanos, organizaciones sociales y las comunidades organizadas en la
gestión pública, diferenciándose de los parámetros conceptuales y técnicos de
los controles clásicos aplicados a la Administración Pública (Groisman y Lerner, 2000). De
manea que el abrirá un camino para futuros estudios que se realicen dentro de
éste ámbito tanto en Venezuela como en América Latina.
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