CONSTRUCCIÓN DEL CONTROL CIUDADANO EN EL ESPACIO DE LO PÚBLICO EN
VENEZUELA. UNA APROXIMACIÓN HIPOTÉTICA[1]
Omaira
De León
Resumen
El artículo tiene como
objetivo formular algunas proposiciones hipotéticas sobre la construcción del
control ciudadano en el espacio de lo público en Venezuela, considerando las
experiencias de control ciudadano, desarrolladas por las organizaciones
públicas y comunitarias, como estrategia de redimensionamiento y revalorización
de la democracia representativa hacia la construcción de la nueva relación
Estado-Sociedad. Concluye que de las realidades participativas han surgido un
conjunto de datos, en los cuales se sustenta la premisa de que el control
ciudadano en el espacio de lo público representa una estrategia de redimensionamiento
y revalorización de la democracia representativa hacia la construcción de la
nueva relación Estado-Sociedad. Esto significa que las experiencias de control
ciudadano desarrolladas por las organizaciones públicas y comunitarias han
definido un conjunto de variables normativas, institucionales, sociológicas y
psicológicas, a través de las cuales se puede formular o reformular la
estructura lógica y formal de las teorías sobre la participación ciudadana
existente en la actualidad.
Palabras Clave: Ciudadano, democracia
participativa, gestión pública.
Introducción
Durante
los últimos veinte años, el aumento de la participación de los ciudadanos en el
espacio de lo público fue creando las condiciones para el redimensionamiento y
revalorizaación de la democracia en la gran mayoría de los países europeos,
latinoamericanos y asiáticos (Cunill, 1991; Levy, 1998; Cardozo, 2005;
Sintomer, 2005; Blanco y Font, 2005), despertando gran interés en los
políticos, gobernantes, académicos y en los organismos internacionales. Se
trata por lo demás, de un proceso que ya ha sido incluido en numerosas
constituciones y legislaciones de diversos países del mundo, tanto
desarrollados como en vías de desarrollo. No obstante, su implementación se
encuentra todavía en sus
inicios, por lo cual las
experiencias desarrolladas en el espacio de lo público han creado diferentes
modelos de control ciudadano, como se esta experimentando en los actuales
momentos en Venezuela.
El
presente artículo tiene como objetivo formular algunas proposiciones
hipotéticas sobre la construcción del control ciudadano en el espacio de lo
público en Venezuela, considerando las experiencias de control ciudadano, desarrolladas
por las organizaciones públicas y comunitarias, como estrategia de redimensionamiento
y revalorización de la democracia representativa hacia la construcción de la
nueva relación Estado-Sociedad. Estas proposiciones hipotéticas parten de la
premisa de que los ciudadanos ahora pueden participar, no sólo en el diseño,
formulación y ejecución de las políticas públicas, sino también en el control
de gestión de esas políticas.
1. Teoría y método
1.1. Direccionalidad teórica
1.1.1.
Control
y participación ciudadana
Es importante aclarar el uso del término control ciudadano y no el
de control social. La gran mayoría de los autores del tema de participación
ciudadana se refieren al control ciudadano como el control social,
diferenciando su uso del ámbito político al exclusivamente social, otros lo
utilizan para enfatizar la relevancia de lo social en el espacio de lo público,
reconociéndole al individuo su capacidad de interactuar con el Estado sin
mediador. Para nosotros estas concepciones se recogen en el término control
ciudadano, pero éste se diferencia de las mencionadas, en cuanto considera al
ciudadano-individuo lleno de valores y principios que le otorga la facultad de
intervenir en el espacio de lo publico, partiendo de su mundo subjetivo de
vida, para la construcción o reconstrucción de las interacciones
inter-subjetivas en el redimensionamiento y revalorización de la relación
Estado-sociedad.
Podría definirse el concepto de
participación como toda acción colectiva de individuos orientada a la
satisfacción de determinados objetivos, individuos adultos que actúan sobre la
base de su mundo subjetivo de la vida. La consecución de tales objetivos supone
la existencia de una identidad colectiva anclada en la presencia de valores,
intereses y motivaciones inter-subjetivas que dan sustento a la existencia de
un grupo.
De
esta manera, se puede definir la participación como un proceso que
involucra activa y equitativamente a los agentes interesados en la formulación
de políticas y estrategias de desarrollo de las comunidades que conforman su
mundo subjetivo de vida y en el análisis, planeación, implementación, monitoreo
y evaluación de actividades del desarrollo.
Así,
compartimos los planteamientos de Castells(1986), en cuanto considera a
la participación como un esfuerzo organizado que se lleva a cabo dentro de las
instituciones para incrementar el acceso y el control sobre los recursos por
parte de los agentes interesados, así como la toma de decisiones relacionada
que contribuye a lograr sistemas de vida y desarrollo sostenibles. Aún más, la
participación es contemplada como un proceso interactivo que lleva hacia un
continuo proceso de reajuste de las relaciones entre los diferentes agentes
involucrados en una sociedad, para incrementar el control e influencia de estos
agentes sobre las iniciativas de desarrollo que afectan sus vidas.
La
participación comprende tanto a los entes colectivos organizados con cierta
permanencia, como a las agrupaciones coyunturales y transitorias que se formen,
también a la posibilidad de intervención de carácter individual que pueda
plantearse de acuerdo a las circunstancias de cada caso. A fin de desagregar el
concepto, una primera instancia de la participación es la información: con
ella, las personas dejan de ser objetos pasivos de las políticas, porque
aparecen ante nuestro discernimiento con formas definidas, y esto abre la
posibilidad de promoverlas, favorecerlas o interpelarlas. Pueden, incluso, caer
en el área de desinterés, pero este desinterés será fruto de una decisión y no
del desconocimiento. La metodología que favorece esta instancia participativa
son las propias de una política de comunicación institucional, incluidas las
reuniones informativas o ámbitos de recepción de consultas, a fin de abrir la
posibilidad de esclarecer conceptos.
Una
instancia superior de participación es la consulta: el sujeto es consultado
acerca de la decisión a tomar, y esto puede ser, según lo haya diseñado el
decisor, vinculante o no vinculante con la decisión que finalmente tomará. El
viejo derecho administrativo, que propone informes técnicos y dictámenes
legales antes de producir el acto administrativo, reflejo legal de la decisión,
se ve así enriquecido por una instancia que, superando la cuestión legal y la
cuestión técnica, se instala en la gobernabilidad: en la aceptación social de
la decisión.
Una
tercera instancia participativa se refiere al protagonismo social: los
participantes son protagonistas del destino de la comunidad, de su proyecto
colectivo, y por lo tanto hacen su aporte desde el mismo momento de gestación
del proyecto de gobierno comunitario en relación directa a la gestión pública. Estos
conceptos como compromiso y militancia están íntimamente vinculados a este
protagonismo, ya que en estos casos el proyecto de vida personal, familiar y/o
grupal, son parte del proyecto comunitario.
A
estas tres instancias propuestas por Castells, le agregamos una, la cual sería
realmente la primera instancia, moviendo secuencialmente las posiciones de las
demás instancias. Esta instancia es la socialización de la ciudadanía, desde la
infancia y la niñez, abarcando la adolescencia y la juventud, hasta la edad
adulta. En este proceso, el individuo internaliza el mundo subjetivo de vida en
el tiempo y espacio de una comunidad (Berger y Luckman, 1968).
Estas instancias en la práctica
configuran modelos participativos. De manera que las teorías y los métodos
facilitan factores conceptuales/empíricos que definen el redimensionamiento y
revalorización de la democracia representativa.
1.1.2. Participación ciudadana en el
redimensionamiento y revalorización de la democracia representativa
El
discurso de la participación ciudadana no puede separarse de su entorno
histórico; así ha sido concebido por los estudiosos de la materia, entre ellos Castells
(1986) y Cunill (1997). Este concepto esta inserto en la modernidad, es
decir, en el logro de una sociedad donde la participación se construye a través
de la representatividad democrática. Los teóricos de la marginalidad tal como Harnecker
(2000), lo plantearon como un instrumento para incorporar a los sectores
marginados a la dinámica del desarrollo. Y finalmente para otros autores, como Volvió
(1996) y Darherndof (1992), plantean la participación ciudadana como
elemento que hace frente a la pérdida de representatividad del sistema
político. Por estos motivos, los gobiernos y los partidos la plantean como un
instrumento óptimo para crear una nueva relación concertada entre
sociedad-Estado.
La
participación ciudadana desde el punto de vista conceptual y práctico puede
considerarse también un concepto polisémico que carece de una conceptualización
univoca y que se vincula a categorías teóricas como ciudadanía, Estado,
democracia, sociedad, poder, entre otras, donde sobre abundan posiciones
teórico practicas muchas veces en abierta contradicción, es decir, con una alta
carga valorativa a la participación ciudadana (Baño, 1997).
Visto
así, se define la participación ciudadana como “todas aquellas experiencias que
remiten a la intervención de los individuos en actividades públicas para hacer
valer intereses sociales” (Cunill 1991: 49). Es importante destacar que
la participación ciudadana se reinstaló con fuerza como concepto en la
comunidad académica y política a partir de la década del ochenta y en especial,
en la década del noventa del siglo XX (Soteldo, 2006). La incorporación
del tema de la participación en la agenda de los distintos gobiernos de América
Latina ha sido progresiva y por varias motivaciones. Una de ellas, fue el
reconocimiento de la incapacidad del Estado para atender de manera eficaz y
eficiente la diversidad de demandas y problemas de su entorno específico.
Otra
causa promotora de la participación, fue la necesidad de democratizar las
relaciones entre el Estado y la sociedad como un elemento modernizador y de
refrescamiento de la democracia como sistema político. Una tercera vía, resultó
del propio desarrollo de la sociedad que, en combinación con el surgimiento de
nuevos liderazgos políticos en Latinoamérica contribuyeron de igual manera, a
abrir espacios para la participación de particulares en la gestión pública, en
cuanto a la formulación, control y evaluación de las políticas públicas.
De esta manera, la democracia y su sistema
representativo ven en la participación un elemento clave para el
fortalecimiento de las oportunidades que la misma ofrece, se justifica un
proceso de transformación que tienda a una verdadera participación de los
ciudadanos en el manejo de los recursos públicos, rescatando el espacio de lo
público de las manos de los políticos y los tecno-burócratas.
Igualmente,
la aparición de nuevos enfoques gerenciales y de reforma del Estado,
propiciaron nuevas formas de rendición de cuentas y de control de la gestión
pública; mediante incorporación de las comunidades y de sectores sociales
específicos, lo que se conoce como la nueva gestión pública, a partir de los
años noventa, profundizándose éste nuevo enfoque gerencial en los primeros años
del Siglo XXI.
En
total, la situación planteada ha definido un conjunto de factores que
convierten a la participación ciudadana en la gestión pública como la forma que
promueve el redimensionamiento y revalorización de la democracia
representativa, construyendo los caminos hacia la democracia participativa, es
decir, el fin del Estado democrático-representativo, y el advenimiento del Estado
democrático-participativo; construcción que se puede convertir en una realidad
en el mundo subjetivo de la vida, cuando la socialización del
ciudadano-individuo comience arrojar sus resultados.
1.2.
Método
El
método mas completo es el método hipotético-deductivo, diferenciando su uso en
el paradigma positivista, ya que en él se plantea una hipótesis que se puede
analizar deductiva o inductivamente y posteriormente comprobar en el mundo
subjetivo de la vida de los individuos, es decir, que se busca que la parte
teórica no pierda su sentido, por ello la teoría se relaciona posteriormente
con la realidad, sin prender modificarla, sino comprenderla (Ochoa: S/A).
Así, los fundamentos del método hipotético-deductivo se relacionan los
lineamientos metodológicos de una de las corrientes hermenéutica. En otras
palabras, el método de estudio que se utilizará en la investigación pertenece a
la corriente hermenéutica. En esta corriente J.G. Droysen (citado en
Rodríguez de Rivera: S/A) distingue tres tipos de métodos:
a. El
método especulativo, orientado
al conocimiento puro para describir la realidad del mundo (filosofía y
teología).
b. El método explicativo, tal como se practica en
la física al referir efectos a causas, estudios causales.
c. El método
del comprender, tal como se
realiza en el conocimiento histórico, de textos del pasado, al asociarlo
directamente con la fenomenología nos da como resultado la comprensión del
mundo subjetivo de la vida.
El último método de la corriente
hermenéutica, presenta una de las características para abordar el realidad
subjetiva objeto de estudio de la presente investigación, ya que incluye otros
métodos, el inductivo o el deductivo, de manera opcional. De esta manera, se puede formular hipótesis
partiendo de premisas generales o particulares que describen o explican la
participación ciudadana en el control de la gestión pública.
2. La nueva realidad sociedad-Estado en
las normativas jurídicas
Venezuela
no escapa a las tendencias de cambio político e institucional, se ha iniciado
un proceso de reflexión y búsqueda de mecanismos que permitan ampliar y
habilitar espacios, para que dicha participación se haga realidad,
proporcionándoles a los ciudadanos los medios necesarios para su implementación
Se espera, de este modo, fortalecer la democracia como régimen político y hacer
de ella una cultura, un sistema de vida, para brindarle una mayor legitimidad a
la acción gubernamental.
Si
bien la Constitución de
3. Control ciudadano y democracia
participativa
En
la actualidad venezolana en particular y latinoamericana en general, es
imposible no hablar de participación ciudadana cuando se trata al tema de
gobierno y/o de la sociedad. Y ello es así, porque este concepto es
consustancial al de democracia y gestión pública con el crecimiento, en cuanto
colabora, en términos generales, en el acceso de mayores niveles de
transparencia y legitimidad de las autoridades gubernamentales y las decisiones
que éstas toman con las políticas públicas (Paz, 2003).
Lo anterior parece demostrar, por una parte,
que la ciudadanía tiene un enorme deseo de intervenir en el espacio de lo
público estatal y pasar a formar parte de los actores e individuos involucrados
en el diseño, formulación, control y evaluación de las políticas públicas, y
por otra, que los esfuerzos que durante años han venido realizando distintas
entidades e individuos de la sociedad por promover el acercamiento entre las
autoridades gubernamentales y la ciudadanía, comienzan a dar los frutos que se
buscaban con el reconocimiento jurídico de la participación ciudadana (Viciano,
2006).
4. Control ciudadano
4.1.
Conceptualización
El
control ciudadano se puede entender como una forma de intervención de los
ciudadanos en el espacio público, especialmente en lo referente a la
fiscalización, inspección y vigilancia de las obras de infraestructuras y
programas sociales administradas y
ejecutadas por los gobiernos de los diferentes niveles territoriales, asumiendo
así la responsabilidad y compromiso de gobernar conjuntamente con los
gobernantes.
4.3.
Características del control ciudadano
La forma como se concibe e
implementado el control ciudadano en los diferentes niveles territoriales de
gobierno, se ha configurado en el espacio de lo público las siguientes características:
a) La
corresponsabilidad en la formulación, ejecución, control y evaluación de las
políticas públicas;
b)
La búsqueda de la transparencia de las políticas públicas;
c) El
ejercicio de los derechos ciudadanos en la función pública;
d)
La legitimación de las accione gubernamentales están en el reconocimiento de la
ciudadanía.
c)
Redimensionamiento de la democracia representativa.
4.2. Modelos de Control Ciudadano
4.2.1.
Modelo normativo-institucional
Las organizaciones públicas
venezolanas han implementado el control ciudadano en los diferentes sectores
populares, dando cumplimiento a las normativas constitucionales y legales. Se
trata de que la gran mayoría de las dependencias, órganos y entes públicos han implementado
estrategias y acciones para fomentar y promover la participación de los
ciudadanos, comunidades organizadas y organizaciones sociales en la gestión
pública, instruyendo y capacitando en la ciudadanía en los métodos y técnicas
de control social, resaltando en ellos los principios de corresponsabilidad,
transparencia y legalidad.
En Venezuela los Órganos de Control
Externo, entre ellos el de los estados Aragua, Bolívar, Lara, Trujillo y Zulia,
consideran en la práctica gubernamental este modelo normativo-institucional como
un cumplimiento normativo a través del cual han creado en su estructura
organizativa unidades orgánicas de atención y/o participación ciudadana; concibiendo
así a la ciudadanía como actor estratégico para la reconstrucción de la
estructura funcional del Estado, construyendo así los caminos institucionales y
culturales para la instauración de la democracia participativa, pero partiendo
siempre del deber ser.
3.2.2. Modelo de construcción
comunitario
Los habitantes de los barrios, caseríos
y poblados, comprometidas con su desarrollo comunitario, ahora con el
reconocimiento normativo-institucional de la participación ciudadana en el
control de la gestión pública, han tomado la iniciativa de la creación de la
figura de
Los ciudadanos y comunidades
organizadas deciden la creación de la figura de la contraloría social en los
barrios y/o caseríos de las principales ciudades de Venezuela, en las cuales
los ciudadanos consideran necesario el establecimiento de mecanismos de control
a la administración pública. Así, en los espacios públicos donde las
comunidades organizadas y las organizaciones sociales interactúan fueron
creando la figura de la contraloría social, designada o eligiendo en una
asamblea de ciudadanos al vecino que ejercería tal cargo.
4.2.3. Modelo de socialización del
control ciudadano
Los
académicos, políticos y gobernantes
abordan con enfoques diferentes, o en algunos casos similares, la
ciudadanización de lo público, pero dejan a un lado, con las normativas
jurídicas y las acciones gubernamentales, la asociación teórica y/o empírica de
la participación ciudadana, la socialización del control ciudadano, como
verdadero proceso de cambio y transformación del modelo de Estado
democrático-representativo por un Estado democrático-participativo: construir
las condiciones socioculturales para el ejercicio del control fiscal de las
nuevas generaciones de ciudadanos.
En
el paso de una generación a otra, los agentes de socialización pueden
considerar el proceso de redimensionamiento y revalorización de la democracia
representativa como asunto axiológico y ontológico para que los actores
estratégicos e individuales del sistema político puedan reconstruir realmente
la estructura funcional de la gobernabilidad democrática, donde el individuo,
en su proceso de crecimiento (infancia, niñez, adolescencia) internalice los
principios y valores del sentimiento de control para actuar, al asumir su rol
de ciudadano, en la construcción de la legitimidad y credibilidad de las
instancias y espacios participativos en relación Sociedad-Estado.
En
visto de esta óptica, la socialización del control ciudadano en los
individuos de los diferentes estratos sociales, se ha convertido en un modelo
de internalización y externalización de los valores y principios de la gestión
pública, bajo la concepción de la democracia participativa. Este modelo nació
en
Contraloría
A
través de éste modelo la socialización y
participación ciudadana en el control de la gestión pública de los gobiernos,
se manifiesta como un elemento central para la consolidación de la democracia
participativa. Ello, en virtud de que permiten la creación de una cultura de
control ciudadano en la relación Estado-Sociedad, una ciudadanía con valores y
principios más claro entorno al manejo de los recursos públicos y su
corresponsabilidad en el mismo, y el fortalecimiento del pluralismo requerido
por la democracia. Pero para que la ciudanización de lo público sea efectiva se
requiere, entre otros asuntos, una nueva forma de pensar, obrar y actuar de los
ciudadanos en el diseño, formulación, ejecución, control y evaluación de las
políticas públicas, además de los marcos institucionales necesarios para su
desarrollo y aplicación.
Conclusiones
El
proceso de cambio y transformación de la relación Sociedad-Estado experimenta
en diferentes espacios territoriales innovaciones en las prácticas
participativas, que pretenden generar una intervención directa de la ciudadanía
en la gestión pública de los gobiernos regionales y locales, pero sobre la base
de los valores y principios del control fiscal. Por ello, los Órganos de
Control Externo de los estados han puesto en marcha un conjunto de estrategias
y acciones, mediante las cuales se fueron creando condiciones para el
desarrollo de tres tipos de experiencias de control ciudadano:
normativa-institucional, comunitaria y socialización del control ciudadano.
De las
realidades participativas han surgido un conjunto de datos, en los cuales se
sustenta la premisa de que el control ciudadano en el espacio de lo público
representa una estrategia de redimensionamiento y revalorización de la
democracia representativa hacia la construcción de la nueva relación
Estado-Sociedad, dando uno de los aportes más significativos al proceso de
consolidación de la democracia participativa. Esto significa que las
experiencias de control ciudadano desarrolladas por las organizaciones públicas
y comunitarias han definido un conjunto de variables normativas,
institucionales, sociológicas y psicológicas, a través de las cuales se puede
formular o reformular la estructura lógica y formal de las teorías sobre la
participación ciudadana existente en la actualidad.
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Estatal en
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apellidos NOMBRE FECHA DE NACIMIENTO lugar de nacimiento profesion DIRECCION
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Elena 15
de Noviembre de 1.947 Barquisimeto
Edo. Lara Abogado Calle
Principal Los Kioscos, Urb. La Rosareña Nº 49, San Cristóbal 7ma
Avenida, Edificio Centro Cívico, Torre “B”, Piso 2 (0276)3416898
– (0276)3415236 |
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formacion profesional |
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UNIVERSITARIA |
Universidad Católica Andrés Bello. Ext. Táchira Título Obtenido ABOGADO |
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POSTGRADO |
Diplomado en Control de
Universidad Nacional Experimental del Táchira
(UNET) Experto en Dirección y
Gestión Pública Local Universidad Carlos III, Madrid, España Especialista en
Gerencia Pública Universidad Nacional Experimental del Táchira
(UNET) Magíster en Dirección y
Gestión Pública Local Universidad Carlos III, Madrid, España Especialista en Derecho
Administrativo Universidad Católica del Táchira (UCAT) |
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