Comunidad Andina - Secretaria General Agenda Social
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Participación Ciudadana

Reflexiones sobre la participación ciudadana en la construcción de la Comunidad Andina

Secretaría General de la Comunidad Andina
Mayo de 1999

A partir de 1989 el proceso andino de integración retoma un particular dinamismo con el inicio de las reuniones presidenciales periódicas, que suman once a la presente fecha, en las cuales los mandatarios andinos han dado pautas precisas de trabajo y han fijado el rumbo de la integración en sus vertientes económica, cultural y social, a través de sus directrices y mandatos.

En el Manifiesto de Cartagena de Indias, que recoge la declaración de la reunión de Presidentes realizada los días 25 y 26 de mayo de 1989, con ocasión del vigésimo aniversario del Acuerdo de Cartagena, éstos señalan: "Este proceso de integración no ha logrado aprovechar plenamente los elementos unificadores potenciales que existen entre nuestros pueblos, pues ha prevalecido una visión eminentemente comercial del proceso de integración. Expresamos nuestra convicción de que la integración andina es un proceso global que se orienta hacia la consolidación de la identidad subregional y a la realización de objetivos compartidos por los Estados Miembros".

En la reunión de Quito, realizada el 5 de septiembre de 1995, los Presidentes Andinos acuerdan "que los programas y acciones que se desarrollen en el marco de la integración subregional andina deberán considerar la situación social de los Países Miembros y, por lo tanto, deberán tener como prioridad la eliminación de la pobreza, la afirmación de la identidad cultural andina, la atención de las necesidades básicas de zonas deprimidas y la participación plena de todos los actores de la integración, como elementos fundamentales para el perfeccionamiento y desarrollo de las democracias en la subregión andina".

En uno de los documentos anexos a la misma reunión de Quito, titulado "Nuevo Diseño Estratégico", al hacerse referencia a los retos del siglo XXI, se señalan tres grandes líneas de acción por las cuales deberá discurrir la integración andina en los próximos años: "a) la profundización del proceso; b) su proyección externa; y, c) el desarrollo de una agenda social en la tarea de la integración."

Por otra parte, la Carta Social Andina, adoptada por el Parlamento Andino en su Décimo Periodo Ordinario de Sesiones, celebrado en la Paz, Bolivia, del 28 al 30 de septiembre de 1994, señala en su parte II, titulada "Integración Social y la erradicación de la pobreza" lo siguiente: "6. Fortalecer las agrupaciones locales y comunitarias, como mecanismos de incorporación social al desarrollo y la integración; 7. Contribuir a crear una conciencia comunitaria andina, mediante la difusión de la importancia y necesidad de la integración; 10. Desarrollar programas y adoptar políticas armonizadas, tendentes a facilitar la participación social y económica, para lograr una mejor redistribución de la riqueza y erradicar la pobreza en la subregión.

Por último, el Décimo Consejo Presidencial Andino, reunido en Guayaquil, Ecuador, los días 4 y 5 de abril de 1998, en el aparte titulado "Agenda Social y Participación Ciudadana" instruyó al Secretario General de la Comunidad Andina "para que presente al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores en reunión ampliada, una propuesta de participación organizada de la sociedad civil en la construcción de la Comunidad Andina, la cual deberá ser complementaria a la participación empresarial y laboral" (Acta de Guayaquil, 51).

Es evidente, entonces, el propósito del Consejo de Presidentes y del Parlamento Andino, de alcanzar los siguientes objetivos: i) Fortalecer los proceso democráticos en los países andinos como un requisito indispensable para favorecer el proceso de integración; ii) Llevar el espíritu y la voluntad integracionista a la sociedad civil organizada, complementaria al sector laboral y empresarial de los países miembros, promoviendo el conocimiento entre ellas y contribuyendo a crear mecanismos de comunicación, cooperación e integración; y, iii) Propiciar el diseño de una agenda social comunitaria que establezca planes de acción conjuntos para la erradicación de la pobreza, la lucha contra la marginalidad y el mejoramiento de la calidad de vida de la población en los países miembros de la subregión.

Al mismo tiempo, los indicadores revelan que la lucha contra la pobreza y la marginalidad constituye uno de los grandes desafíos de la Subregión Andina en las próximas décadas. A pesar de la significativa inversión social realizada por el sector público, los organismos multilaterales de desarrollo y el sector filantrópico nacional e internacional las cifras de pobreza y el grado de desigualdad continúan siendo un problema de enormes dimensiones para todos los países miembros que dificulta, a su vez, el proceso de integración.

El problema desborda la propia capacidad del sector público y se entiende cada vez más como un reto que debe ser necesariamente abordado por las sociedades en su conjunto, mediante alianzas estratégicas del sector público, sector privado y sociedad civil organizada.

La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) señala que "el desarrollo participativo es esencial por, al menos, dos razones: a) fortalece a la sociedad civil y a la economía aumentando el poder de grupos, comunidades y organizaciones para negociar con instituciones y burocracias, influyendo en las políticas públicas y creando un control sobre el poder del gobierno; y, b) mejora la eficiencia, eficacia y sostenibilidad de los programas de desarrollo". La OCDE define el desarrollo participativo o participación popular como "el proceso a través del cual los individuos intervienen activamente en la toma de decisiones que afectan sus vidas. La participación popular puede involucrar dificultades y largos procesos, pero trae muchos beneficios: el aporte del conocimiento local a las actividades; mayor correspondencia de los objetivos y los resultados con las necesidades reales; mayor eficiencia y honestidad por parte de los funcionarios y contratistas, al estar bajo supervisión pública; y generación del sentido de pertenencia de la actividad por parte de las organizaciones comunitarias de base. La participación puede también conducir a cambios en el conocimiento, habilidades y distribución de poder en individuos y comunidades, contribuyendo a lograr una mayor equidad social".

Vista desde este modo, la participación puede convertirse no sólo en una aspiración para la profundización y fortalecimiento del sistema democrático, sino en una herramienta poderosa para el cambio social esperado legítimamente por pueblos que integran la subregión.

Abrir los canales con la red de organizaciones de distinto orden que reflexionan y actúan en la problemática social de los países miembros; promover el conocimiento y cooperación entre ellas; facilitar el intercambio de experiencias, puntos de vista y discusión de políticas ante problemas similares; e incorporar los temas de la integración en sus planes y proyectos, constituye un paso fundamental para el diseño de una agenda social consensuada para la subregión andina y favorece definitivamente a la creación de un sentimiento comunitario que sea asumido como propio por una amplia representación de las sociedades de los países miembros.



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