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La Mancha de Rolando “Y ya no somos lo que fuimos ayer” Por Leandro Vecino. Una gran cantidad de estudiantes de la UNICEN disftutaron del show de La Mancha. “Empezamos tocando en bares, en lugares pequeños, pizzerías. Tomábamos nuestra camioneta y nuestros instrumentos y salíamos a la ruta, con amigos. Ver que ustedes se sepan los temas es una alegría enorme”. Eso dijo Manuel Quieto, líder de “La Mancha de Rolando” en una de las tantas veces en las que su voz ronca sonó sin melodía delante del micrófono. La banda de Avellaneda deslumbró al público que se acercó hasta el gimnasio del club Racing. El show lo tuvo todo: buen sonido, intensidad, momentos para el descanso con melodías suaves, y la estridencia que toda banda de rock regala para el agite del público. Pero sobre todo, La Mancha dejó en claro una vocación y un compromiso musical que hace a los buenos artistas, exponiendo en sus letras y en las palabras de su líder, cada vez que se dirigió al público, posturas y mensajes frente a temas sociales y políticos de relevancia para nuestra época. Una visión total, música como testimonio de su tiempo: esa parece ser su propuesta. La melodía de “Antes” –con un piano que recuerda a las piezas clásicas– le dejó lugar a “Chino”. Luego llegaron la versión completa de “Antes”, “Cabrón”, “Arde la ciudad”, “Buscar” y “Dónde vamos?”. También hubo tiempo para los covers: “Me estás atrapando otra vez” –incluido en el último tributo a Andrés Calamaro–, “Mi semilla” –de los uruguayos de la Vela Puerca–, “Intoxicado” –perteneciente a Viejas Locas- y una chacarera del ex V8 y Hermética, Ricardo Iorio. El final se lo llevaron “A vivir”, “Mago de la lluvia”, “Calavera” y “Siempre esperando”, el tema que los hizo sonar por primera vez en las radios. “Años atrás no creíamos en este destino”, “Y ya no somos lo que fuimos ayer”, frases que quedan de las letras de La Mancha, reveladoras y casi proféticas de su carrera musical. La banda prometió volver a fin de año, con sus instrumentos y su carrera en pleno ascenso a cuestas, un presente que hace inimaginable saber a dónde van. Seguramente, “donde nadie estuvo”.
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