| Curiosidades de la Historia Nunca encontró una razón
para que le guste la historia? No podía superar esa
materia en sus estudios? Bueno, no vamos a intentar
convencerlo de estudiar, pero diviértase con las
extravagancias que nos depararon los antepasados...
Qué dirá usted de aquellos rudos
centuriones romanos cuando sepa lo siguiente? Antes de
las batallas se hacían la manicura y se depilaban el
vello de las piernas.
Como consecuencia de la sequía que
asolaba el departamento mexicano de Las Castañas, en
1833, el Alcalde mayor del pueblo decretó:
Art.1: Si en ocho días desde la fecha, no llueve
abundantemente, nadie irá a misa ni rezará.
Art.2: Si la sequía dura ocho días más, serán
quemadas las iglesias, conventos, capillas...
Art.3: Si tampoco llueve en otros ocho días, serán
degollados los clérigos, frailes, monjas, beatas y
santurrones.
Además añadía: "Y por el presente se conceden
facultades para cometer toda clase de pecados, para que
el Supremo Hacedor entienda con quién tiene que vérselas".
La noticia fue publicada en el diario La Libertad.
Afortunadamente, llovió.
La historia contó también con una
buena cantidad de "sucios".
El famoso Rey Sol, Luis XIV de Francia, se bañaba dos
veces al año.
Para la Reina Isabel de Aragón, España, había que bañarse
"solo recién nacido y en víspera de una boda".
El genio Leonardo de Vinci se acostaba con las botas
puestas, a las que consideraba una segunda piel.
De San Antonio se desconocía cuando se bañaba (lo que
presagia un largo tiempo) , él argumentaba que no lo hacía
"para evitar el placer de tocar su propio cuerpo"..
según sus conceptos.
El canto (borde) estriado de las
monedas se originó como un sistema de seguridad. Antes
de la aparición de los billetes de banco, las monedas se
fabricaban en metales nobles, como oro y plata, y algunas
personas las limaban un poco por los bordes, para vender
después el polvillo obtenido. Las estrías en el canto
eran una manera de asegurarse de que la moneda no había
sido limada.
La palabra fornicar, viene del latín
fornice, que significa "curvatura interior de un
arco", ya que bajo las bóvedas de los puentes y
callejones era donde se podían alquilar los servicios de
las prostitutas romanas.
Antes del descubrimiento de la
anestesia en 1842, los médicos intentaban narcotizar por
diversos medios a los pacientes que debían operar.
Semiasfixiarlo, emborracharlos, congelar la parte del
cuerpo que debían intervenir o hacerles inhalar los
humos de plantas narcóticas quemadas eran los
procedimientos más comunes. Claro que en esos mismos
tiempos anteriores a la anestesia, la reputación de los
cirujanos venía dada por la rapidez y destreza con que
manejaban el escalpelo o el bisturí.
En el siglo 18, el doctor William Chelseden, de Londres,
tardaba menos de un minuto en cortar, meter el dedo y
extraer una piedra de la vejiga urinaria de un paciente.
Mas tarde en el siglo 19, el doctor Robert Liston se hizo
famoso por el tiempo que tardaba en amputar una pierna,
menos de 30 segundos.
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