One night, five years ago
I was in a nightclub and I saw the
most astonishing girl
I went up to her, I was sure she
would say no.
But she said yes. She said yes.
A whole lot of awful things she
went through
as a child, and as a young woman
too.
But she didn’t bitch for long
And then her luck began to change
Chorus:
Now you’re up in Norway with a fake
suntan,
A deceived husband and a million
dollar in your hands.
I still recall the taste of her lips
And I miss the round shape of her
ass and her hips.
But when I’m on the internet
And she shows me her breasts
I feel lucky even though I’m here
all alone
And she’s so far away
So far away
Now you’re up in Norway with a fake
suntan,
A deceived husband and a million
dollar in your hands
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Tracks:
1. Up in Norway
2. Black Wine [instrumental]
Música & Letra:
Octavio M.
Grabado en
octubre/noviembre 2007.
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Comentario:
Esta canción tiene su origen en un partido de fútbol: Rusia-Inglaterra, por las eliminatorias para la Eurocopa 2008. Me desperté especialmente al mediodía para ver ese partido. Cuando llegó el entretiempo seguía muy somnoliento, y además algo fastidiado por la victoria parcial de Inglaterra – yo hinchaba para Rusia, que con ese resultado veía minadas casi todas las chances de clasificar para la Euro. Mientras esperaba que comenzara el segundo tiempo y que se enfriara mi té, agarré la guitarra. Durante el partido se me había aparecido una idea, más que nada en cuanto a sonidos o atmósfera – lo cual no me suele suceder. Así que traté de encontrar las notas que quedaran bien con los sonidos que me imaginaba agregaría después (una batería con distorsión, etc).
Al comenzar el segundo tiempo yo seguía bostezando y probando acordes y maneras de rasguear las cuerdas. Entre sorbos de té y vistazos a la pantalla, compuse el punteo del puente del verso (la parte que dice “but she said yes...”), prendí la pc, grabé todo en tres minutos, por si lo olvidaba, y con la guitarra a cuestas volví a concentrarme en el partido, apenas un par de minutos antes de que Rusia empatara de penal. Instantes después Pavlyuchenko puso el 2 a 1 para los rusos, resultado final de un partido emocionante y trascendente en sumo grado.
Lo mismo que en “Cannot help her anymore”, la letra comenzó con una improvisación. Un tipo recuerda algo acontecido hace cinco años, en un boliche. Yo personalmente detesto la nostalgia. Y tal vez el personaje de la canción también, pero hay ciertas cosas que le gusta recordar, porque siguen siendo relevantes. En este caso, el deseo que le provoca una mina. Deseo y también cierta admiración, le genera, como expresa en la segunda estrofa: a diferencia de muchas personas sufrientes, esta mina eligió no revolcarse en su propia miseria, no enorgullecerse de las cosas terribles que le pasaron, no vivir quejándose, y en algún punto, su suerte cambió y ahora tiene una vida soñada: está en Noruega, tiene un marido rico que le da todos los gustos, y lo mejor de todo, tiene un trabajo que lo obliga a pasar la mitad del tiempo en otra ciudad o en una planta petrolífera en medio del mar, de modo que ella puede tener innumerables aventuras amorosas con los más apuestos hombres. Usa mucho bronceador instantáneo en crema, porque a los tipos de esas zonas le resultan exóticas las minas bien tostadas, aparentemente.
Respecto a si la canción está basada en una historia real, algunos detalles sí, pero la trama general no. A mi jamás se me habría ocurrido que una mina latina viviendo en esas partes del mundo iba a gastar grandes sumas de dinero en bronceador instantáneo. De hecho, yo no siquiera sabía que existía tal producto.
En algún punto el espíritu de la canción me recordaba a las letras de Jarvis Cocker, esa cosa de hablar de temas muy concretos y carnales, de poder mencionar directamente las partes del cuerpo de una mina, sin llegar a ser vulgar, y además expresando sentimientos profundos. Siempre admiré en Jarvis su manera natural de hablar de estas cuestiones – que al fin y al cabo son naturales. Jarvis no llega a tener tal cinismo como para decir que no siente nada, o que no se enamora de las minas: tan sólo nos deja en claro que si se enamora, tiene mucho que ver con lo carnal.
Aquí un tipo siente nostalgia por una amante que tuvo hace cinco años, la cual ahora vive muy lejos. Ni se engaña a sí mismo, ni trata de engañarnos a nosotros, respecto a qué le genera esa nostalgia (“...I miss the round shape of her ass and her hips”).
Ahora debe contentarse con mirarla por webcam de vez en cuando, y masturbarse contemplando el sublime espectáculo en que consiste el cuerpo de su antigua (pero todavía muy joven) amante. Algunos dirían que esto es patético, pero el protagonista de la canción tal vez diría que masturbarse viendo a esta mina tocarse los senos fue una de sus mejores experiencias sexuales, y que prefiere eso antes que tener relaciones con otra mina cualquiera que no le guste tanto como aquella. Además, está el plus de la higiene: con esa clase de actividades sexuales uno no se ensucia, como ocurre con el contacto con otros, y lo mejor, no corre riesgo alguno de contagiarse enfermedades. De todos modos, podemos admitir que este sujeto no es de lo más normal. No creo que en mis canciones habiten muchos sujetos normales...