
Something’s
going on inside
my
baby’s twisted little mind.
She’s
been taking pills again
slashing
on her pretty veins
She
won’t wax her pubic hair
wants
me to stay away from there
She
stopped going to her shrink
when
she was told she shouldn’t drink –
so much.
Chorus:
I
cannot help her anymore
I
cannot stand her anymore
Her
face shows there’s something wrong
but
she wont say what’s going on
Snorting
way too many lines
yelling
even when I’m nice –
to her.
I
am getting sick and tired
she’s
always awkward and wired
She’s
been talking suicide
while
playing with her knives.
I
hope this time she really means it.
I
cannot help her anymore
I
cannot stand her anymore
So
many nights
of
arguments and fights,
I
ain’t gonna miss her,
she’s
truly gorgeous but just won’t listen.
Here
comes another breakdown
she’s
reaching over another razor.
There
goes another vein,
this
time I’ll just watch her fade away.
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Tracks:
2. As she faded away [instrumental]
Música & Letra: Octavio M.
Grabado en octubre/noviembre 2007.
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Comentario:
“Algo está ocurriendo en la pequeña y retorcida mente de mi chica”, nos cuenta un sujeto con mucha tranquilidad, casi como si le hiciera gracia, y así empieza todo.
Cualquier canción en la que se hable del vello púbico de una mina, no puede tener intención alguna de resultar seria. Así que la canción comienza siendo explícitamente tonta. Un tipo habla sobre la mina con la que anda, una chica con problemas, tendencias autodestructivas, y con una notoria ausencia de deseo sexual – la mina deja de depilarse, se deja crecer un terrible arbusto, como señal de que el tráfico no es bienvenido en la zona. Lo único que le faltaría a la mina de la canción es ponerse un cartelito en el área que diga “fuera de servicio”.
Pero
entonces llega el estribillo, en donde el narrador deja de ocultarse tras tanta
ironía y comentario sarcástico, y revela su profunda resignación y hastío:
“Ya no puedo ayudarla más / ya no la soporto más”. Entonces, entre esos
arpegios, uno puede intuir un verdadero dolor.
Creo que las mejores canciones (o las mejores obras de arte en general – y las canciones pop difícilmente llegan a ser obras de arte) son aquellas que tienen algo universal, que son capaces de tocar una fibra en cientos de personas distintas, sin llegar a la vulgaridad. Y aquí se habla de un sentimiento lamentablemente más común de lo que se cree, en las relaciones de pareja: cómo el amor puede convertirse en profunda apatía y hasta se pueda llegar a desear que el otro se muera, sin necesariamente odiarlo.
Si bien no tuve una relación de pareja en la cual me pasara eso, conozco el sentimiento, sé como se siente estar tan harto de alguien como para llegar a desear que se muera. Conocí a personas que hablaban sobre matarse, inclusive sosteniendo un cuchillo en sus manos – lamentablemente no lo hicieron. No diré más pues no tengo interés en relevar mucho sobre mi vida privada.
“Ahí va otra vena, esta vez simplemente miraré como se desvanece”, dice el sujeto, ya cansado de las crisis de su chica, de tener que llamar una ambulancia, limpiar la sangre y demás. Así que esta vez, simplemente la mira muy tranquilo, sentado en un sillón con un trago en la mano mientras ella se desangra.
Después de esa tensión enorme, desgastante, y a medida que se apaga la vida de la mina y se termina la canción, llega el descanso del protagonista, la liberación, y en esos acordes finales de guitarra, se escucha la aceptación del destino trágico de su amante. Una especie de final feliz para una historia tormentosa.