Nacido
en Capital pero criado en las Tierras Saladas, comenzó a tocar la guitarra a
los quince años, cuando se dio cuenta de que tenía que hacer algo más de su
vida que mirar Los Expedientes X y masturbarse (únicas actividades que
realizaba entonces – aunque no al mismo tiempo, por lo general).
A
los diecisiete conoce, por intermedio de un personaje endeble llamado Emilio, a
Cristian A., con quien tras unos cuantos meses de realizar actividades vandálicas
varias, entablaría una fructífera sociedad musical, crucial para su formación.
Tras
librarse del baterista con el que venía tocando Cristian, un ser mediocre en el
plano musical y cobarde para el vandalismo llamado Marquitos, dan forma a un
proyecto que denominan Parafernalia, componiendo y grabando más de 50
canciones en el período 2000-2002, la cuales están desparramadas a lo largo de
cuatro discos con paupérrima calidad de sonido (los muchachos no tenían
recursos, pero lo compensaban con increíble talento), todos ellos sin nombre
salvo por el último, “Mariquita”, obra conceptual sobre las andanzas
de un travesti, el cual incluía joyas inapreciables como “Mamadas a un
vagabundo”, “Balada para Mengele” y el tema título.
Siendo que tanto Octavio como Cristian eran discapacitados sociales (Octavio sigue siéndolo), no les interesaba actuar en vivo – solo lo hicieron en dos ocasiones, ambas resultando en un completo bochorno.
Al mismo tiempo, graba por su cuenta, siempre con portaestudio, “Exacto” (2000); “La venganza de un solitario”/ otro disco sin nombre (ambos 2001); “La experiencia sensible” (2002); y “Los escombros” (2002/2003). También en 2003 proyecta un disco llamado “Todos los paisajes posibles” (una cita de Rimbaud), pero el gran caos de su vida le impide grabarlas (sólo hay algunos demos, con varias canciones compuestas tanto en música y letra que permanecen sin grabar).
A partir de 2004 comienza a colaborar magistralmente con su amigo, el poeta Germánico, llamando a la banda formada por ambos Abril Blanco (nombre elegido porque sonaba poético y al mismo tiempo no significaba nada), grabando desde entonces de manera algo más prolija y profesional unas treinta canciones que, lo mismo que todo lo anteriormente hecho, nunca nadie jamás escuchó.
En 2006, sumergido de pleno en el mundo de la pornografía, y buscando una música adecuada para potenciar el efecto de las imágenes, comienza a experimentar con elementos electrónicos, dando esto como resultado un nuevo proyecto, ya perfilado como solista, que es lo más lógico teniendo en cuenta su carácter irredimiblemente solitario. Aun así, pierde tiempo valioso ayudando a gente desagradecida a la cual mejor no nombrar.
En 2007 comenzó a boludear haciendo canciones en inglés, hasta que se dio cuenta que estaban buenas y lo que comenzó como un juego dio como resultado algunas buenas canciones, en las cuales más allá de la ironía tan propia de este individuo, se expresan ciertas ideas serias, incluso profundas.
El comienzo de 2008 lo encuentra de vacaciones en Turquía. A su regreso, se hunde en una profunda depresión, tras mudarse y pasar unos seis meses sin computadora – es decir, sin la posibilidad de grabar música, y lo que es más importante, su gran fuente de inspiración: sin poder ver porno.
Que la música diga lo que resta por decirse. Y que por favor, no se me tome demasiado en serio.