Risa, única y burlona,
entre las cuatro paredes
quedó presa y quedó sola.
Entonces, entonces vienes
y escribo todos los versos,
¡qué imbéciles fueron mis sienes,
se dejaron seducir!
Pues discreta nunca eres,
que quieta nadie te sabe.
Invocas los versos y a veces
invocas miedo y coraje.
De tí no saldrán las mieles
como de flor las abejas.
En tí la razón no viene,
de tí la misión no vale.
¿Pues quién no se embelesaría
si, con tristeza o alegría,
abrís aquella fiel ventana
que de éxtasis es fontana?
De suaves notas el delirio
y de cantares el sendero.
De par en par como alba pura,
el velo blanco si fulgura
me hace gozar la madrugada
y los brillos de la enramada.
En su balcón tiene sembrados
rosales de espinas coronados.
¿Pues quién no entristecería
si, en tu cuita y tu agonía,
cerraís aquella ventana
de mil botones la fontana?
Los luceros han alumbrado
la tierra seca del tejado.
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Última actualización: 9 de Enero del 2001.