
Para quienes han tenido una ni�ez bordada por el cari�o de los suyos, los miedos infantiles tal vez se limitaban al t�pico miedo a la oscuridad o al imaginario coco, pero tristemente una buena parte de nuestra ni�ez tiene que enfrentar miedos mucho m�s reales al haber sido arrojados al mundo sin la protecci�n de una familia, y al estar expuestos a la crueldad humana, a los malos tratos, los golpes y los abusos a los que deben enfrentarse para sobrevivir en un mundo deshumanizado, que cada vez da menos cabida a la inocencia infantil.
Dejando a los psic�logos el estudio del origen de esos miedos, la realidad es que pocas cosas nos dan seguridad en esta vida, que es de por s� insegura. �Que hacer entonces en un mundo inseguro?, �Vivir con la angustia a flor de piel?, �Permitir que la ansiedad consuma nuestros d�as en la tierra?, �C�mo hacer entonces frente al t�pico miedo a lo desconocido?.
Tal vez valdr�a la pena empezar por comprender que la incertidumbre es parte natural de la vida, y que hay posibilidades reales de que el dolor nos robe la salud Y de que perdamos a quienes queremos Y de que presenciemos injusticias intolerables Como igualmente real es que tengamos la fortuna de vivir una vida feliz y saludable, que aunque el dolor se haga presente, lo utilicemos para hacernos crecer y aprender de el las lecciones que tiene que ense�arnos, y dejar de sufrir por peque�eces.
Parece que una formula eficaz para acabar con esos miedos es empezar por enfrentarlos. Dicen que el miedo es m�s cobarde que nosotros y que tan pronto lo miremos de frente, �ste comenzar� a retirarse. Pocos �xitos tan satisfactorios como vencer un miedo a�ejo, que muchas veces al enfrentarlo y hacerlo huir nos demuestra que no era ni tan serio ni tan poderoso como lo pensamos. Su �nico poder era el que nosotros le d�bamos al permitirle robarnos la paz.
Como un prop�sito concreto le invito a enfrentar sus miedos, que en el peor de los casos puede quedar en un simple ejercicio de autoconocimiento, que ya de por s� ser�a muy �til, pero en caso de �xito, si logramos de verdad deshacernos de esos miedos, andaremos por la vida, como dice un Cantor, m�s ligeros de equipaje. Int�ntelo, no tiene usted nada que perder.