
�Est�n todos listos?- pregunt� el Juez.
S� Su Se�or�a. � Contestaron al un�sono los integrantes de ambas comisiones.
Muy bien, entonces declaro oficialmente abierta la sesi�n. Como es costumbre comenzaremos escuchando a la Comisi�n de Castigo, para despu�s de cada una de sus intervenciones, prestar atenci�n a lo que la Comisi�n de Defensa tiene que decirnos al respecto. �Est� claro?.
S� Su Se�or�a. � Respondieron las dos comisiones, al tiempo que intercambiaban miradas de desaf�o.
Entonces, no se hable m�s y comencemos.- declar� con voz solemne el Juez.
El representante de la Comisi�n de Castigo avanz� hac�a el frente, y comenz� su exposici�n.
Estamos aqu� reunidos, despu�s de haber analizado minuciosamente el caso, para recomendar lo que consideramos en nuestra deliberaci�n, la sanci�n apropiada.- expres� en tono firme, mientras sosten�a su mirada segura en los ojos del representante de la Comisi�n de Defensa. Despu�s continu�: Es de todos conocido las faltas que esta entidad ha cometido a lo largo de muchas de sus encarnaciones, y en especial en la �ltima. Por esta raz�n, no le har� perder su tiempo Su Se�or�a enunciando estas faltas. Y si usted me lo permite, me referir� �nicamente a los castigos que esta comisi�n ha decidido imponerle al Alma en cuesti�n.
Adelante, su petici�n es aceptada.- respondi� paciente el Juez.
Gracias Su Se�or�a, tratar� de ser lo m�s breve posible...
Eso espero � le interrumpi� El Juez � comience por favor.
Visiblemente nervioso le contest� � Si claro Se�or � y tomando aire, despu�s de una pausa continu�:
Esta Comisi�n ha dictaminado una serie de sucesos que deber� vivir en la siguiente encarnaci�n el alma objeto de este juicio, con el fin de ser castigada por su comportamiento anterior.
Nacer� en un pa�s con grandes carencias en el �mbito del bienestar social y econ�mico. Ser� var�n, el mayor de dos hermanos. Y tanto �l como su hermana menor nacer�n con una enfermedad cong�nita...
En ese momento se escuch� un gran murmullo entre los asistentes que hab�an acudido a presenciar el juicio.
El Juez lanz� su mirada a la Comisi�n de Defensa y pregunt� intrigado: �Conoc�an esta decisi�n?.
S� Su Se�or�a.- Respondi� tranquilo el representante.
Y... �no tiene alguna objeci�n al respecto?.
No Su Se�or�a. Ninguna.- Le respondi�, retando con su mirada, al representante de la Comisi�n de Castigo.
Nuevamente se oy� un gran murmullo en la sala y el Juez, aliviando la tensi�n exclam�: Siendo as�, puede continuar con su exposici�n.
Gracias Su Se�or�a. � y confiado prosigui� con su ponencia � es durante sus primeros diez a�os de vida que se desarrollar� esta enfermedad. Sus m�dicos la detectar�n desde los dos a�os y ser� v�ctima de estudios muy molestos y dolorosos desde muy temprana edad. Ser� hospitalizado en un sin n�mero de ocasiones en esta primera d�cada. Conocer� desde muy joven la muerte, ya que presenciar� el fallecimiento de varios ni�os de su edad que al igual que �l estar�n internados por estudios similares. Aproximadamente al final de estos diez a�os, se enterar� por sus doctores, que su enfermedad no tiene cura y que su vida terminar� en cualquier momento. Y no s�lo eso, comprender� tambi�n que su �nica hermana, correr� la misma suerte...
En ese momento, el silencio de la sala se inund� de reproches, que mezclados con gestos y el desapruebo de miradas enardecidas, reprobaban la crueldad de la sentencia impuesta por la Comisi�n de Castigo.
Visiblemente consternado, El Juez dirigi� sus ojos a los del representante de la Comisi�n de Defensa invit�ndolo a expresar alguna objeci�n por todo lo que se acababa de escuchar en el recinto.
El representante de la Comisi�n de Defensa, con s�lo un adem�n le respondi� desde su lugar que no ten�a nada que objetar obligando al Juez a que diera la indicaci�n de continuar.
Para ese momento, el representante de la Comisi�n de Castigo se mostraba muy seguro ante la negativa de cualquier objeci�n. Y aprovechando el momento continu� su discurso.
- Quiero hacer especial �nfasis en el hechho de que los sucesos que he descrito son los �sucesos mayores� que habr� de sufrir. Sin embargo, existe una serie de �sucesos menores� que deber� padecer en su primera d�cada de existencia como parte del castigo que le hemos sentenciado. A continuaci�n citar� s�lo algunos de estos �sucesos menores�:
Tendr� varios accidentes conduciendo bicicletas, carros deslizadores, patinetas y patines. Esto, por supuesto, le ocasionar� raspones severos, moretones y descalabros. Ser� v�ctima de agresiones de perros, cuyas mordeduras permanecer�n siempre en su recuerdo y le ocasionar�n un gran temor hac�a estos animales hasta ya una edad avanzada. Tambi�n, a los seis a�os, ser� intervenido de nuevo quir�rgicamente para extraerle las anginas que a�os antes no fueron exitosamente retiradas. Jugando, sufrir� ca�das severas: una de un �rbol y otra de un segundo piso. Recibir� una paliza por parte de sus compa�eros de primaria... y recibir� algunos golpes en peleas con sus compa�eros de escuela y sus vecinos. Esto, repito, es s�lo muestra de algunos de los �sucesos menores� que deber� sufrir.
Para ese momento, toda la audiencia estaba ya bastante molesta con la actitud y lo dicho por el representante de la Comisi�n de Castigo. El coraje y la impotencia se expresaban ahora tambi�n, adem�s de las miradas de sorpresa, en palabras y ademanes de reclamo a la Comisi�n de Defensa.
�Orden, orden!, les pido por favor que guardemos silencio para poder escuchar lo que la Comisi�n de Defensa tiene que decir � exigi� el Juez levantando la voz m�s de lo acostumbrado.
El silencio absoluto se apoder� de pronto del lugar. Todos los ojos expectantes, inquisidores, se clavaron en la figura del representante de la Comisi�n de Defensa. �ste, se acerc� al estrado y simplemente expres�: No tengo nada que decir.
La audiencia estall� en reclamos y el Juez tuvo dificultades para recuperar la calma y ordenar el seguimiento de la exposici�n.
El representante de la Comisi�n de Castigo asinti� y dirigiendo un gesto burl�n a su contrincante, continu�:
Hasta ahora, la audiencia � volte� hac�a la sala � ha escuchado lo que hemos sentenciado para su primera d�cada de encarnaci�n. Nuestro castigo no termina ah�, muy por el contrario, Yo dir�a que apenas empieza... Me explico: A los once a�os, la enfermedad cong�nita terminar� con el funcionamiento de sus dos ri�ones, que como ustedes bien saben, son �rganos esenciales de un cuerpo f�sico encarnado por cualquiera de nosotros. Para ese momento el diagn�stico de sus doctores ser� el de �Insuficiencia Renal Terminal�. Sufrir� los s�ntomas de esta enfermedad y las burlas y apodos de sus compa�eros de escuela. Su salud ir� decreciendo hasta dejarlo pr�cticamente al margen de cualquier actividad normal de un ni�o de su edad. El color de su piel; las n�useas y mareos; el cansancio extremo y la ausencia total de apetito; ser�n s�lo algunas de las razones por las que empezar� a sentirse distinto de los dem�s. Las visitas a muy diferentes especialistas, los estudios m�dicos de todo tipo, las jeringas, las inyecciones y los hospitales se convertir�n en su rutina diaria. Y a los trece a�os, ser� objeto de uno de los peores castigos de una existencia humana: entrar� en tratamiento de hemodi�lisis. Pasar� seis horas del d�a, tres veces por semana en un hospital, en donde ser� conectado durante cinco horas a una m�quina, sin la que no podr� vivir m�s all� de una semana.
Despu�s, a los quince a�os, para prolongar m�s esta existencia de sufrimiento, le ser� trasplantado un ri��n. Un ri��n de un cuerpo muerto, pues haremos que ninguno de sus seres cercanos pueda darle ese �rgano. Sentir� el dolor de una operaci�n. Sufrir� las consecuencias de una medicina humana que todav�a no tendr� soluci�n al problema del rechazo del �rgano trasplantado. Sus deseos de ser como los dem�s se ver�n desechos, cuando por los medicamentos, su crecimiento se detenga y se quede para el resto de su existencia humana, de una talla muy por debajo del promedio. Adem�s, por estos mismos medicamentos, su apariencia f�sica cambiar� dr�sticamente, especialmente su rostro; situaci�n que le generar� una terrible inseguridad y un consecuente alejamiento de las mujeres de su edad. Esta gordura de su cuerpo y cara causada por las medicinas, har� incluso que rechace ser captado por una c�mara fotogr�fica. En esta condici�n vivir� toda su adolescencia -. Dicho lo anterior, hizo una pausa y se acerc� a sus compa�eros de la Comisi�n de Castigo.
La audiencia estaba acostumbrada a escuchar castigos de todo tipo en juicios similares, pero �ste parec�a no tener paralelo alguno. Muchos de los presentes ya no hablaban, no comentaban, ni reclamaban. Era como si estuvieran concentrados en tratar de comprender lo que escuchaban. Otros m�s, lanzaban reclamos a la Comisi�n de Defensa y algunos ped�an al Juez que terminara con el juicio.
Nuevamente el Juez invit� a la Comisi�n de Defensa a tomar la palabra, pero ante su negativa no tuvo otra opci�n que indicarle al representante de la Comisi�n de Castigo que continuara con su exposici�n.
Como les comentaba � nuevamente volte� hac�a la audiencia � este medicamento lo afectar� de manera permanente desde su adolescencia, que es justo cuando los Humanos afirman su propia identidad.
Siete a�os m�s tarde, sufrir� una de las dos grandes p�rdidas de su existencia y con ella sentir� el inmenso dolor que esto conlleva. Me refiero a la muerte de su �nica hermana. Dos a�os m�s joven que �l, ella morir� a los veinte a�os de la misma enfermedad cong�nita; tras haber llevado una vida similar, despu�s de un trasplante fallido de ri��n y un largo tratamiento de hemodi�lisis. Y con ella se ir� para siempre el �nico refugio de comprensi�n y solidaridad de su enfermedad. A partir de ese momento, un nuevo fantasma entrar� en su vida: me refiero al fantasma de la soledad.
Pocos a�os despu�s, durante un largo viaje, solo y lejos de su pa�s y de sus familiares; el ri��n que le hab�a sido trasplantado dejar� de funcionar; caus�ndole nuevamente los problemas propios de la Insuficiencia Renal. Se hospitalizar� durante dos semanas, en dos ocasiones, en pa�ses lejanos y de idiomas desconocidos para �l. Y finalmente ser� regresado a su pa�s natal, para comenzar de nuevo con el tratamiento de hemodi�lisis; cortando as�, todas sus ilusiones por viajar y encadenando otra vez, su existencia a una m�quina.
Esta vez fue el propio Juez quien interrumpi�: �no cree usted que es demasiado?, �realmente un alma que no ha hecho otra cosa m�s que vivir su encarnaci�n con los defectos y faltas que cualquier alma tiene al encarnar en materia, merece este tipo de castigo? � y clavando su mirada en el representante de la Comisi�n de Defensa, le pregunt� - �usted qu� opina?.
El representante de la Comisi�n de Defensa se acerc� al representante de la Comisi�n de Castigo y le pregunt�: �ha usted ya finalizado?.
- No, todav�a no � le contest� ufano.
- Entonces, no tengo nada que decir, Su See�or�a. Dijo para asombro de todos.
R�pidamente el representante de la Comisi�n de Castigo tom� la palabra - bien, entonces proseguir� con la descripci�n del castigo.- hizo una pausa y continu� � a los pocos meses de estarse hemodializando, ser� intervenido para extraerle el ri��n trasplantado, este hecho acabar� bruscamente con su ilusi�n de que ese ri��n le durar�a el resto de su vida y que ya nunca volver�a a padecer el sufrimiento de una Insuficiencia Renal. Adem�s, un mes m�s tarde volver� a ser intervenido quir�rgicamente por un error causado en la propia extracci�n del ri��n. Y antes de recuperarse por completo, a tan s�lo 20 d�as, sufrir� la m�s grande y fuerte operaci�n de su existencia humana: una pericardiotom�a. Operaci�n a coraz�n abierto, que le ocasionar� un paro cardiaco, un paro respiratorio, una larga estancia en terapia intensiva, el colapso de sus pulmones y el inevitable crecimiento del coraz�n a mediano plazo, con la posibilidad incluso, ahora, de una Insuficiencia Cardiaca...
Todos estos sucesos generar�n en �l la firme convicci�n de que pronto morir�. Sin embargo, haremos que esto no suceda y tras a�o y medio de hemodializarse, ser� otra vez trasplantado. De nuevo el ri��n ser� cadav�rico, pues no contar� con nadie en condiciones de don�rselo.
En esta ocasi�n permitiremos que viva varios a�os en una aparente estabilidad y sin ning�n �suceso mayor�. Es m�s, le permitiremos contraer matrimonio, pero s�lo para que experimente la otra gran p�rdida de su vida humana. Y me explico: doce a�os despu�s de su segundo trasplante, en el momento en el que m�s creer� que por primera vez todo marcha bien en su existencia, tendr� problemas irreconciliables con su esposa y en tres meses se divorciar�n. Este suceso le afectar� incluso mucho m�s que la muerte de su hermana y le doler� m�s que cualquier estudio y operaci�n que hubiera sufrido. Ser� tal su dolor, que en pocas semanas su salud se ver� deteriorada al grado de acelerar su rechazo cr�nico y llevarlo de nuevo a la Insuficiencia Renal Terminal. Pasar� meses de insoportable dolor, se refugiar� en su soledad y terminar� por sufrir un nuevo paro cardiaco que lo llevar� al umbral de abandonar su cuerpo f�sico. Ser� atendido en terapia intensiva y de nuevo su existencia ser� prolongada por la hemodi�lisis. Su ri��n dejar� de funcionar. Sufrir� alteraciones en su metabolismo, que lo har�n abandonar muchos de los alimentos habituales para �l, as� como los l�quidos; ya que su cuerpo no podr� eliminarlos, caus�ndole gran hinchaz�n y presiones altamente peligrosas. Pero sobre todo, su existencia, su bienestar y sus d�as volver�n a depender otra vez de una m�quina. Y en esta tercera ocasi�n, por tiempo indefinido...
Un gran silencio se apoder� del recinto. Esta vez no hubo reclamos, ni ademanes. El discurso escuchado hasta ese momento simplemente hab�a dejado sin habla a todos los que ah� presentes, abarrotaban la sala.
El primero en reaccionar fue el Juez, quien desconcertado alcanz� tan s�lo a preguntar: ahora si... �es todo?.
Tranquilo, seguro de su triunfo, el representante de la Comisi�n de Castigo contest� en voz alta, asegur�ndose de ser escuchado por todos: S� Su Se�or�a, como todos sabemos la ley indica que los castigos impuestos antes de cualquier encarnaci�n, aplican �nicamente para los primeros 38 a�os de vida humana. A ra�z de ese momento, cualquier castigo que sufra el alma encarnada, ser� consecuencia directa de su comportamiento durante esos primeros 38 a�os. De esta forma ya no nos compete el seguir imponiendo las sanciones. El alma objeto de este juicio, tendr� 38 a�os de edad cuando viva esta tercera ocasi�n de hemodi�lisis. Hasta ah� intervenimos nosotros, en adelante todo depender� de �l...
Nuevamente el silencio rein� en el lugar. Esta vez era un silencio expectante. La tensi�n brotaba de todos los ojos de la audiencia. Las miradas se cruzaban. Cada uno quer�a decir algo, hacer algo, gritar algo; pero nadie sab�a qu�, ni se atrev�a a ser el primero en expresarse.
Todo estaba suspendido, cuando lentamente, el representante de la Comisi�n de Defensa se acerc� al estrado, inclin� su cabeza frente al Juez a modo de reverencia y volte� con rapidez para encarar al representante de la Comisi�n de Castigo. � Entonces... �ha usted terminado ya su exposici�n?- le pregunt� tranquilo.
- Si, as� es � contest� desconfiado el reppresentante de la Comisi�n de Castigo.
- �Ya no va a agregar absolutamente nada?-- insisti�.
- No... ya no tengo nada que decir.
- Muy bien, que quede entonces en actas y.... ahora soy yo, quien tiene algo que a�adir.
- Empezar� diciendo que no vamos a cambiarr nada de lo impuesto por la Comisi�n de Castigo.
- ��C�mo?!, �quiere decir que aceptan todoo lo dictaminado?.- pregunt� confundido el Juez.
- As� es Su Se�or�a.
La audiencia se volc� sobre �l, descargando todo su enojo y frustraci�n.
Tranquilos, volteo hac�a la sala y comenz� su discurso: Como todos sabemos, el objeto de cualquier encarnaci�n en un cuerpo humano, es para crecer, para aprender y con ello ser mejores.
Sabemos tambi�n que uno de los m�s eficaces modos de aprender, es el dolor. Para conocer y gozar las maravillas de la luz, hay que conocer la oscuridad. Para regocijar nuestro esp�ritu con la alegr�a, se debe alguna vez haber sentido la tristeza. De la misma manera, el dolor nos abre las puertas a sentimientos y percepciones nuevos, y empuja al Alma a apreciar mucho m�s cualquier suceso y momento, por m�s m�nimo o cotidiano que �ste sea.
Sin embargo, y apoyando esta dualidad Universal de la que les hablo, hemos decidido agregar a la existencia humana de esta alma, varios factores externos que har�n que este exagerado castigo, se convierta en el mejor y m�s eficaz aliado de su aprendizaje. Y volteando hac�a el representante de la Comisi�n de Castigo, agreg�: Creo que la Comisi�n de Castigo no podr�a habernos facilitado de un modo mejor las cosas.
Comenzar� hablando de algunos factores externos que ser�n pilares en la formaci�n de su car�cter: contar� con una madre de la que a trav�s de su cari�o, de su entrega, compa��a y tes�n; aprender� la fortaleza, la tenacidad, la seguridad, el amor al deporte, la conciencia de la salud integral y por supuesto el significado y la importancia del enorme amor de una madre. De su padre aprender� el valor de la palabra dada, la responsabilidad del compromiso, la bendici�n del trabajo, la ternura, la aceptaci�n de los dem�s y claro, la importancia y responsabilidad de haber nacido var�n. De ambos aprender� el amor a la naturaleza; la sabidur�a que encierran los viajes; el respeto a cualquier manifestaci�n de vida, en especial la de los animales; y el dif�cil arte de la convivencia en pareja. Habr� una tercera persona: su Nana. De ella aprender� lo que es el amor incondicional y la lealtad. Y aprender� con sus m�s de 35 a�os de cotidiano contacto, a que el Ser humano se manifiesta de muchas formas, culturas y razas; y que todas ellas, sin excepci�n, merecen el mismo trato y respeto. De su hermana aprender� la alegr�a, a trav�s de su convivencia conocer� la compasi�n y la camarader�a. La experiencia de su hermana le dar� la fuerza y el coraje para vencer cualquier obst�culo que pueda aparecer en su existencia humana. Adem�s, ser� piedra angular, para que a�os despu�s del fallecimiento de ella, opte decididamente por ayudar a todo aquel que padezca la misma enfermedad de �l y su hermana. Y finalmente, haremos que uno de nuestros m�s grandes y evolucionados compa�eros se contacte con �l a partir de su ni�ez y para siempre, con la inmensa tarea de ser su gran gu�a y compa�ero. Esta entidad se presentar� como el m�dico que le salvar� la vida a los doce a�os y gracias a �l aprender� la invaluable virtud de la gratitud.
Estas ser�n las herramientas que tendr� para salir adelante. Ahora mencionar�, c�mo algunos de los sucesos, junto con el gran apoyo de estos seres al lado suyo, lo ayudar�n de igual manera a ser mejor.
El trato normal por parte de sus padres, sin muestras de l�stima por su enfermedad, har� que nunca se sienta menos o incapaz. Se comportar� siempre como cualquier persona de su edad. Y esto le llevar� a hacerse de muchos y muy buenos amigos, desde muy ni�o. Amistades incluso, que perdurar�n m�s de 30 a�os. Con ellas aprender� el significado del amor fraternal, de la solidaridad y la confianza. Ser�n siempre, pacientes receptores de sus miedos, enojos y decepciones en
muchos de sus momentos dif�ciles.
A trav�s de sus distintas escuelas gozar� la maravilla de ser ni�o, adolescente y finalmente adulto joven. Sabr� que es necesario convivir y que el Ser Humano requiere de sus semejantes, no s�lo para salir adelante, sino para crecer. Su Insuficiencia Renal temprana, le ense�ar� el gran valor que es la vida, as� como la importancia y responsabilidad de cuidarla. A trav�s de las burlas y apodos de sus compa�eros conocer� el orgullo y la tolerancia. La primera hemodi�lisis lo proveer� de algo que ser� fundamental en toda su existencia: la capacidad de adaptarse a cualquier circunstancia. Con su primer trasplante sabr� que el Ser Humano es capaz de so�ar, de tener ilusiones y experimentar� por vez primera la esperanza. Por la deformaci�n de su cuerpo y rostro debido a los medicamentos, le daremos la oportunidad de valorar la importancia que tiene la entereza del esp�ritu y la personalidad, sobre la apariencia f�sica. M�s tarde, la muerte de su hermana le har�n sentir lo que es el vac�o y el verdadero dolor, pero ser� justo esto lo que lo impulse a tratar de escaparse negando su realidad y salir de su pa�s natal por un periodo de 12 meses. Y ser� esta larga ausencia la que terminar� de forjar su car�cter, su fortaleza y su decisi�n de seguir siempre adelante; a trav�s de todas las experiencias, momentos y personas que encontr� en su camino. La segunda hemodi�lisis, le har� saber que nada es permanente, que todo es cambio, que despu�s de la calma siempre habr� una nueva tormenta; pero tambi�n, que siempre detr�s de �sta, habr� calma otra vez. Con las tres intervenciones quir�rgicas y en especial con la pericardiotom�a, sentir� m�s que nunca la presencia de Dios. Y comprender� que existe un orden divino universal y que el hecho de estar encarnado, no es m�s que la gran oportunidad de crecer, aprendiendo y cumpliendo el trabajo que cada alma tiene encomendado. Pero comprender� tambi�n, que uno de los grandes retos de la existencia humana, es precisamente, llegar a conocer y poder vivir el significado de cada vida. Despu�s, el periodo de �aparente calma� como le llama el comisionado de castigo, lo aprovechar� para vivir, conocer y aprender distintas actividades, oficios y pa�ses. Hasta sus 38 a�os, que es hasta donde nos compete, ser� siempre su propio jefe, para esto fundar� tres empresas. Terminar� su formaci�n acad�mica y har� incluso, estudios de postgrado. Tendr� la gran dicha de conocer el amor de pareja, a trav�s de sus distintas compa�eras. Llegar� a conocer 40 pa�ses alrededor del Mundo. Incursionar� en tres idiomas, adem�s del suyo. Practicar� varios deportes, entre ellos el vuelo libre en ala delta gracias al cual, sentir� en su rostro y esp�ritu, la libertad de un ave. Tambi�n ejercer� el descenso de r�os, deporte que le permitir� estar en hermosos lugares en los que nadie hab�a estado antes y gozar de la grandiosa y perfecta armon�a de la naturaleza. Se volver� completamente vegetariano y con ello, adquirir� la conciencia de la gran importancia de la salud integral y el cuidado del cuerpo f�sico, as� como de su estrecha relaci�n con el Universo. Y gracias a esta filosof�a de vida, incorporar� a su existencia, el gran valor de la autodisciplina. Ya al final de este periodo, experimentar� el momento m�s feliz de su vida humana, me refiero al proceso y suceso de su matrimonio. Y con esto, introspectar� la gran importancia y enorme valor del compromiso y la palabra dada. Sin embargo, lo m�s importante de todos estos a�os, ser� el m�s grande aprendizaje que cualquier alma puede tener, y me refiero, al valor del servicio a sus semejantes. Conocer� sus frutos y vivir� el incomparable gozo y la gran bendici�n que es el agradecimiento de aquellos a quien se brinda el servicio. Todo esto, debido a que dedicar� gran parte de su tiempo a la ayuda desinteresada a personas con su mismo padecimiento.
Y efectivamente, despu�s de estos felices a�os, vendr� el m�s grande de sus dolores: los problemas con su esposa y su divorcio. Pero de la misma magnitud de su sufrimiento, ser� su aprendizaje. Aprender� que siempre hay otra manera de ver y percibir las cosas: la del otro. Por vez primera comprender� realmente que para entender a alguien, es imprescindible estar, verdaderamente en su lugar. Y eso no es todo, vivir� y sentir� tambi�n, las infinitas bondades de otorgar el perd�n y de ser perdonado...
Y finalizo esta exposici�n, agregando que todos los �ltimos sucesos m�dicos, incluyendo su tercera ocasi�n en hemodi�lisis, le har�n sentir la fragilidad de la vida y con ello, la constante presencia de la muerte. Vivencias que reafirmar�n sus ganas de seguir siempre luchando a pesar de lo que sea, pero con la plena conciencia de que todo termina; de que es la oportunidad de aprender y disfrutar, la compa�era diaria de cualquier existencia humana; y de que es precisamente con las peque�as acciones de todos los d�as, que cada quien, va forjando su propio destino...
Nadie en la sala dijo nada. Esta vez el silencio se adue�� por completo del lugar y no hubo quien se atreviera a desobedecerlo. Sin embargo, algo hab�a cambiado. Los rostros y las miradas ya no eran m�s de enojo y reclamo; en su lugar, aparec�a una gran tranquilidad, una gran dicha. La dicha de confirmar que la Ley Universal nunca se equivoca y que cada quien tiene, ni de menos, ni de m�s, justo lo que se ha ganado.
De pronto, la �nica voz en la sala con la autoridad para romper el momento, satisfecha exclam�: Que se acerque al estrado, el alma objeto de este juicio.
Lentamente la entidad, que hab�a permanecido quieta y en absoluto silencio, se dirigi� hasta el Juez.
Ahora ya sabe lo que va a encontrar en su pr�xima encarnaci�n. Sin embargo... � y dirigi�ndose a la audiencia, el Juez continu� � es por la Ley, que cada alma tiene el derecho del �libre albedr�o� y usted... � volte� para mirarlo � usted, no es la excepci�n. As� que s�lo me resta preguntarle: �acepta usted para su pr�xima encarnaci�n, todo lo aqu� dictaminado?.
Y el alma simplemente y sin vacilar contest�: S� Su Se�or�a, acepto.
El veinticinco de noviembre de 1961, naci� en la ciudad de M�xico un ni�o, que confiado, sin saber lo que le esperar�a, abri� por primera vez sus ojos al Mundo.
Dos a�os despu�s, en la misma ciudad, nacer�a su �nica hermana...
�Ser insuficiente renal, es una oportunidad, no un castigo�. El hombre de papel.