Clanbook

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Libro Uno : Los Ravnos.

Conocí a los gitanos de pequeño, mientras crecía en Bélgica tras la primera guerra mundial. Era 1923 y tenía nueve años. Mis padres me había advertido acerca de los gitanos; eran ladrones y atracadores que disgustaban rompiendo las leyes y que viajaban constantemente para escapar de la furia de las autoridades locales.

Pero la gente que se hallaba reunida dentro del semicírculo de grandes carromatos cubiertos no parecían atracadores. Los risueños y juguetones niños hacían lo mismo que yo. Las ancianas arrimadas al fuego no tenían aires de malicia. Los gitanos de piel oscura que hablaban entre ellos no mostraban el miedo de la policía que terminará apareciendo para echarles fuera. Vestirían andrajosos, pero no me parecían ladrones.

Tres niños se me acercaron y me contemplaron con el mismo asombro con el que yo les miraba a ellos. Uno me habló en un dialecto rudimentario del francés y me preguntó si no tenía miedo de ser visto en su compañía. Yo respondí sinceramente que no. Les encantó, y se mostraron orgullosos de presentarme al resto de los miembros de su numerosa familia, que ellos llamaban kumpania. El niño que me había hablado me dijo que su nombre era Panash, me invitó a comer y yo acepté con educación.

Esa noche comiendo en platos de metal alrededor del fuego, los gitanos me preguntaron lo mismo que Panash: ¿no me preocupaba ser visto con los rom? De nuevo respondí que no tenía nada que temer. Los hombres rieron profundamente, y preguntaron si quizá no quería cambiar mi modo de vida por el suyo. Lo pensé un momento mirando los carromatos, los perros y la luz del fuego reflejada en sus rostros. Asentí con la cabeza y dije que lo cambiaría todo al instante.

Los hombres dejaron de reír. Me miraban con asombro; les parecía imposible que un niño gaje pudiese vivir como ellos. Indudablemente, ningún niño romaní podría llevar de buena gana la vida de un gajo. Panash rió escandalosamente y me llamó romaní-gajo, lo cual asumí como un cumplido.

No volví a casa esa noche, ni al día siguiente, y cuando la kumpania desmontó el campamento y condujo sus carromatos hacia el este me fui con ellos.

 

Estuve casi medio año viajando con los rom hasta que la policía me encontró y me devolvió con mi familia. Pero la carretera había echado raíces en mi corazón, y ya no volvía a estar contento viviendo como los gaje. Mi madre lloró y mi padres y yo tuvimos amargas palabras, pero al final, apesadumbrados me permitieron pasar medio año viajando con mi familia adoptiva romaní. Este modo de vida duró un tiempo, hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial, cuando abruptamente perdí el contacto con la kumpania...

Era de dominio publico que los Nazis perseguían a los gitanos, al igual que judíos y homosexuales, y asumí que esa era la suerte a que había caído sobre mi familia rom. Habían sido llevados a los campos de concentración y asesinados. No esperaba volver a verlos de nuevo.

No obstante, mientras viajaba por el sur de Francia en una fría noche de otoño de 1948 me topé con un campamento rom. Me acerque con el saludo tradicional que había aprendido, y me sobresalté al ver a mi amigo de la infancia Panash venir a recibirme. Nos reímos de nuestra buena suerte y me condujo al campamento, donde otros miembros de mi antigua kumpania me dieron la bienvenida calurosamente. Animado, le pregunté cómo había sobrevivido a la guerra, y porqué no había mantenido contacto. Panash me miro con extrañeza y me dijo que no podía hablar sobre ello.

Me invitaron a sentarme entre ellos y a contarles mi vida desde la última vez que nos vimos. Asentí con la cabeza y observé que los miembros de mi antigua kumpania se sentaban lejos del resto, que nos miraban con suspicacia. Me pregunté qué habrían hecho para ser tratados de aquella manera.

Les conté mi huida de mi familia a Suiza para escapar de la ocupación Nazi, y de mis esfuerzos por encontrar a la kumpania durante la guerra. Les hablé del trabajo que había emprendido mientras vivía e Suiza y de mi idea de escribir un libro sobre mis experiencias con los rom. Panash frunció el entrecejo y me preguntó por qué quería escribir sobre ellos. Les dije que quizá otros gaje leyeran el libro y vieran a los rom como yo los veía.

Una leve risa turbada recorrió a los reunidos y Panash sonrió misteriosamente. Se levantó del fuego, y escondió su rostro entre las sombras. Me indicó que le siguiera y empezó a andar en la oscuridad. El resto me observó cuidadosamente, y por primera vez en 20 años me sentí incomodo en su presencia.

Me levanté dubitativo y le pregunté a Panash a dónde me llevaba. Volvió la cabeza y las luces de la hoguera se reflejaron en sus ojos. ‘Ven’, -dijo sosegadamente- ’Ven y conocerás a Jhinvé, y sabrás cómo hemos sobrevivido al Holocausto’.

Le seguí, aunque no recuerdo porqué. Fuimos al extremo más alejado del campamento, a un carromato que desde fuera no parecía diferente del resto: tirada por caballos, con sus ollas y cacerolas a los lados, con una tela a modo de toldo y delgadas puertas de madera. Llamó a la puerta y una voz débil y ligera le invitó a entrar.

Jhienvé era una vieja romaní vestida con una falda floreada de colores y una blusa holgada; amuletos y talismanes adornan sus orejas y cuello. Aunque era pequeña parecía llenar el carromato con su presencia, y a pesar de ser una autentica rom estaba enormemente pálida, casi enferma. Recibió a Panash calurosamente pero sus ojos se volvieron fríos cuando me vio entrar detrás. Miraba despectiva mi pelo rubio y mis ojos azules, y preguntó a Panash porqué le había traído un gajo. Hablaba en un dialecto del romaní diferente a cualquiera que hubiese oído hablar; sus palabras parecían más puras de las de Panash, menos influidas por los demás idiomas europeos. Casi no podía entenderla.

Panash se arrodilló y pidió disculpas, y entonces le explicó que yo era el hermano adoptivo del que le había hablado tan a menudo. Jhienvé me observó cuidadosamente un momento y su mirada dura se suavizó. Señaló unos cojines en el suelo y nos sentamos.

Jhienvé me pregunto sobre mí: mi familia, mis viajes, mi vida con Panash y la kumpania. Respondí a sus preguntas. Aunque me sentía incómodo por el modo en que sus ojos oscuros y tristes observaban a los míos. Al final le conté mi idea, mis planes para narrar la historia de los verdaderos rom a los gaje, para que así pudiesen vivir en paz.

Jhienvé sonrió y las arrugas de su cara se convirtieron en profundos surcos. Su jovial sonrisa no cuadraba con el dolor y el desprecio de sus ojos. Ella y Panash se miraron, se volvió hacia mí y me hizo de nuevo la misma pregunta que ya me habían formulado hacía años: ¿cambiaría mi modo de vida por el suyo? Fruncí el ceño y le expliqué que ya lo había hecho. Ya no era más gajo que ella, le dije. Su sonrisa se ensanchó, pero su mirada se hizo más severa.

‘¿Deseas saber la verdad de las cosas romaní-gajo?’ susurró ‘¿Deseas conocer los secretos oscuros de los rom? Acércate’, siseó moviendo el dedo, ‘ y te contaré lo que yo ya se’ El cambio en su cara me sobresaltó, pero la mano de Panash en mi espalda me hacía avanzar, hasta que de repente los ojos de Jhienvé alcanzaron tal tamaño que casi ignore su garras destrozando mis ropas, o sus colmillos rasgando mi garganta.

Sentí una euforia sin límite; de repente me dejó y me sentí mareado y débil, como si fuese a morir. Resbalé y caí mientras ella se arrodillaba sobre mí, escupiendo en su mano y colocando la palma en mi boca. ‘Aprende esto , romaní-gajo’, entonó burlona mientras yo lamía el salado fluido. ‘Has sido engañado. Será bueno que en el futuro demuestres más astucia’.

Me contó entonces de los muertos que acechan en los márgenes de nuestras vidas. Me contó acerca de los Condenados, del clan Ravnos, de sus batallas por la supervivencia y de su persecución a manos de los gaje, tanto Vástagos como ganado. Me contó sus orígenes en las noches del Edén y su confrontación sin fin con los mulo. Y cuando acabó mientras en el horizonte empezaba a clarear, le pregunté si podía usar el nuevo don que me había sido concedido para escribir una crónica sobre la verdadera historia de los Ravnos, como había intentado escribir la de los rom. Al escuchar esto simplemente rió, con un sonido seco y amargo.

Cuando deje el campamento ya no era Humano.

Desde entonces he viajado por toda Europa y América, volviendo a aprender aquello que ya creía conocer. He pasado muchos años tratando de averiguar la verdad sobre mi clan: sus costumbres, sus facciones, sus secretos. He hablado con los antiguos y con otros como yo, y he prestado atención. La verdad es que no sé mucho más que cuando respiraba, y estoy seguro que la mitad de mis conocimientos no son más que mentiras sobre mentiras, porque los Hijos de Caín no son más que mentirosos, y mi familia más que la mayoría.

No obstante, lo que tienes en tus manos es el fruto de mi trabajo. Este libro reúne una parte de las historias, cuentos y costumbres que han hecho al clan Ravnos tan extraño para el resto del a Estirpe, como los rom lo son para los gaje.

Sólo puedo esperar que mi esfuerzo sirva para algo bueno, los prejuicios están tan arraigados entre los Malditos, y ningún otro clan ha sido tan poco tolerado como el Ravnos. Desde la Segunda Ciudad hemos sido cazados. Desde nuestros orígenes hemos vivido aparte de los demás vástagos, pero leyendo esto espero que veas porqué, mitigando tu recelo.

Te comunicaré las únicas verdades que conozco, muchas de las cuales engendran más mentiras. Con esas verdades y mentiras llega la responsabilidad que ahora compartes.

 

Vocabulario Ravnos.

Los Ravnos comparte un idioma con los rom vivos, un idioma desconocido para los forasteros. Esta lengua llamada romaní, tiene sus raíces en el sánscrito, pero ha adaptado muchos términos e inflexiones de otras fuentes. No obstante, hay algunas palabras que los Ravnos usan exclusivamente, o que tienen un significado diferente para ellos. Estos términos se indican aquí.

Amria: Maldición gitana.

Baro: Literalmente ‘hombre grande’. El líder de una Kumpania Gitana o Ravnos.

Draba: Talismán o amuleto.

Gajo: Literalmente ‘campesino’. Cualquier no gitano, mortal o vástago.

Gaje: Plural de gajo.

Georgio: Ravnos de origen no gitano, gajo Ravnos.

Juvindo: Literalmente, ‘vivo’. Un miembro humano de los rom.

Kaen: El nombre Romaní de Caín, el primer vampiro y padre de todos.

Kris: Juicio gitano

Krisatora: Aquellos que presiden un Kris.

Kumpania: banda de gitanos o Ravnos.

Kumpaniyi: Plural de kumpania

Marhime: Literalmente, "corrupto". El estado de un objeto o persona poco claro o corrompido.

Mulo: Literalmente, "muerto". Termino despectivo para los vampiros no Ravnos.

Patshiv: Una especie de "reunión del clan" Ravnos: Fiesta que ocurre cuando dos kumpaniyi se encuentran mientras viajan.

Patshiva: Plural de patshiv.

Phralmulo: Ravnos con antepasado gitano.

Samajadi: Literalmente, "herencia familiar". Una draba pasada de sire a chiquillo entre los vampiros Ravnos.

Sarrath: El nombre Ravnos para el primer Lupino caminante Silencioso.

Hijos de Sarrath: tribu de Lupinos conocida como los Caminantes Silenciosos.

Shanglo: Policía; el termino también puede aplicarse a un oficial de la justicia vampírica: Justicar, Serafín o Sheriff de la ciudad.

Tumnimos: Abrazo vampírico.

Tzaddik: Sinónimo de baro, usado por Ravnos de África y Asia.

Vurdon: Refugio y vehículo de los Ravnos. En Europa, un carromato cubierto... En América, los Vurdon son frecuentemente vagones o furgonetas.

Vurma: Literalmente, "Senda". Las rutas que siguen las kumpaniyi.

Wuzho: Literalmente, "puro". Lo contrario que Marhime. También un Ravnos de la familia Tsurara de gitanos, secta radical dedicada a combatir las amenazas sobrenaturales.

 

Libro dos : Los perseguidos

Somos famosos por nuestras narraciones. Es, quizás, él único aspecto en el que mi gente y los gaje están de acuerdo. Para los Ravnos, las narraciones sirven diversos propósitos. Las historias siempre han sido la mayor de las diversiones, algo que aviva al tiempo la imaginación de jóvenes y ancianos. Contar cuentos puede ser el último recurso para lograr unas últimas monedas, ya que pocos gaje no se desprenden de su dinero ante una buena historia (o incluso ante una mala como demuestra la basura que los gaje llaman bestsellers y taquillazos). Y lo más importante, las narraciones sirven como una comunicación secreta, una manera de pasar información de importancia de una forma difícil de interpretar por los atentos oídos de nuestros enemigos.

Las historias que mi gente cuenta son épicas en su alcance, y más aún en sus contradicciones. Cada Familia tiene a buen seguro un punto diferente de vista de cada suceso; cada kumpania narra el cuento con un héroe diferente. De hecho, al escuchar la misma historia contada por diferentes Ravnos, puede parecer que mi clan esta constituido en su totalidad por jactanciosos y liantes. Puede parecer que las historias que contamos solo sirven para satisfacer nuestro orgullo. ¡ Bien... quizá, pero mira tus propios anales, Vástago!

No tiene importancia. Para los Ravnos, el conocimiento del pasado no tiene la misma utilidad que para los gaje. La verdad de un suceso, el héroe, el villano las circunstancias, no son tan importantes como su significado, la lección que debe aprenderse y compartir.

El más grande entre los mitos es el de nuestra creación, la historia de nuestro fundador. Es una de las primera leyendas que un joven Ravnos aprende. Y de la misma manera que Jhienvé me contó el relato os lo contaré a vosotros.

 

El hijo favorito de Kaen.

En los viejos tiempos, tras la expulsión de nuestra gente de la Primera Ciudad, vagaron por los desiertos durante largos años. Viviendo de los necios gaje y dependiendo sólo de sí misma, floreció la primera kumpania. Pero a medida que iba floreciendo también creció, y no paso mucho tiempo antes de que los pasos de los baros siguiesen diferentes Vurma. Por lo que la kumpania se dividió, y cada familia Rom tomó su propio camino. Estos fueron pues, los primeros vestigios que se formaron de los Phuri Dae, Los Urmen, y los Ravnos. Su travesía fue como el fluir del agua marchando de su fuente y no hubo mala voluntad, porque incluso entonces eran los Rom y siempre ha sido ese nuestro modo de vida.

En estos tiempos nuestra familia no era conocida como Ravnos. Éramos llamado los Powara, y vivíamos junto con los hijos e hijas de Sarrath. debido a la pasión natural de los Rom por viajar y los objetivos de sus hermanos Lupinos, los Powara se convirtieron en una familia extremadamente nómada, incluso para nuestra gente.

Con el paso del tiempo, un hombre llamado Tshurka se convirtió en baro de los Powara. Era querido por la kumpania, ya que era tan invencible como los mismos rom, y hablaba con sabiduría y certeza. El guió a los Powara con sus ojos fieros y su sonrisa arrogante que atemorizaba y aturdía a los gaje, ya que había aprendido a mostrar únicamente los poderes más simples de su sangre.

El hermano de Tshurka se llamaba Punjika, y era el más anciano de los hijos de Sarrath que viajaban con la kumpania. Por cada razón que hacia a Tshurka ser baro de los Rom, Punjika lo era de los lupinos. En respuesta a la fulgurante sonrisa de Tshurka, Punjika exhibía la apasionada rabia de los de su especie. A veces guiaba a los Lupinos lejos de la kumpania durante días, incluso semanas, para volver con unos cuantos de ellos que marcharon. Por eso Tshurka no le tenía en estima, y una rivalidad creciente latía oculta mientras la kumpania recorría la tierra.

Una noche, mientras Tshurka y su gente cocinaban su cena alrededor del fuego, un extraño surgió del a oscuridad y se quedó quieto en un extremo del campamento, apoyándose en el Vurdon de Tshurka. Los perros corrieron hacia él, ladrando y gruñendo, pero les calmó con un gesto de su mano y unas palabras amables; los perros inclinaron la cabeza y se arrodillaron a sus pies , tocando la tierra polvorienta con sus vientres.

Los Powara miraron fijamente al extraño, ya que nunca habían visto a sus perros tan fácilmente calmados por los gaje. Y el extraño era un gajo, ya que sus brillantes ojos y pálida piel eran tan extraños a los oscuros rom como la luna llena lo es al sol de mediodía. Por un momento los Powara sintieron el mismo miedo que los gaje sentían por los Rom. Punjika, no obstante, olió el aroma del Tumnimos en él, y con furia saltó desde el fuego para echar al intruso.

Tan pronto como Punjika se levantó para enfrentarse al extraño, una segunda figura apareció al lado del gajo y se le acercó para tomar su fría mano. Y los Powara contemplaron asombrados como Laetshi, la hija más joven de Tshurka, guiaba al hombre hacia el campamento y, sonriendo, le pedía que se sentase con ellos en el fuego. Gruñendo, Punjika se enfrentó inmediatamente con Tshurka, diciendo que no compartiría el fuego con ese hombre.

Estuviese Tshurka dominado por el poder del extraño o tuviese fe en la confianza que su hija había mostrado, o únicamente para enfadar al Punjika, no se sabe, pero con mirada fija, el baro dijo a su hermano que echar a un extraño no era la forma de ser Rom. Mientras veía la cara de Punjika oscurecerse, Tshurka añadió sonriendo que debía sentarse antes de que trajese el deshonor al alma de su padre. El gajo observo a Tshurka y Punjika con interés, pero no dijo nada mientras los hermanos discutían. Finalmente, Punjika se alejó rabiando del fuego, lanzando maldiciones al misterioso extraño. Muchos de los Lupinos marcharon tras su líder, pero pronto el campamento se tranquilizó de nuevo. Por segunda vez, Laetshi le indicó al extraño que se sentase entre ellos , y él accedió sonriendo enigmático a la joven Romaní .

Por un momento el silencio cayó sobre la reunión, y entonces Tshurka le preguntó al gajo acerca de sus viajes. El extraño suspiró profundamente, pero asintió y comenzó a narrar su historia.

El extraño contó a los Powara la destrucción de la primera ciudad, el engaño y la traición que habían echado por tierra los logros de los gaje. Les contó su marcha de la ciudad poco después de su destrucción, cómo odiaba su soledad, como la de una bestia de carga. Habló con ello con una profunda y lejana tristeza, como un hombre que recuerda el crimen por el que le condenaron.

Los Powara le preguntaron por qué le pesaba tanto eso, ellos también habían sido expulsados, pero de su divorcio con los gaje habían obtenido orgullo, no culpa. El extraño no pudo más que agitar la cabeza, ya que no había experimento más que culpa y contrición desde sus primeros recuerdos. Él era un monstruo, dijo, un asesino que había sido maldito a no caminar nunca más entre los hijos de Eva.

Tshurka desecho esos abusos e invitó al extraño a viajar con ellos tanto como quisiese. Después de todo, dijo el baro, eres como nosotros, salvo que en que no tiene kumpania. El hombre miró con asombro a Tshurka, ya que nunca había pensado que le pudiesen aceptar en su desgracia. Con una amplia sonrisa aceptó el ofrecimiento, y el extraño fue bienvenido entre los Powara. Entre los gaje era llamado Caín, hijo de Adán y hermano de Abel, pero para los Powara fue conocido como Kaen.

Naturalmente, Punjika no estaba contento con lo que había ocurrido. No obstante antes las peticiones de le esposa de Tshurka, continuó en la kumpania, aunque prometió no compartir nunca su Vurdon o su fuego con Kaen. Y mantuvo su promesa aún con el paso del tiempo.

A lo largo de los viajes Tshurka averiguó qué era en realidad Kaen: un shilmulo, uno de los fríos muertos de las leyendas y los mitos. Aunque Tshurka no expulsó a Kaen de la kumpania, el baro le prohibió alimentarse de cualquiera de los Powara. Kaen aceptó, pero en su corazón ya había empezado a traicionar esa promesa.

Kaen llego a ser bien visto entre los Powara, aunque Punjika y el resto de los Lupinos le seguía mostrando desdén y aversión. Entre los Rom que más admiraban a Kaen estaba, Ravnos, el primogénito de Tshurka. Era considerado un joven temerario, con excesivo fuego en sus ojos, y demasiadas nubes en sus pensamientos. Con el tiempo decían se convertiría en un baro capaz, pero no hasta que las pasiones de la juventud diesen paso a la confianza de un adulto.

Ravnos pasaba muchas noches con Kaen en el vurdon de su padre, aprendiendo tanto como podía sobre los shilmulo y sus maneras. Tshurka se mostraba receloso de la manera en que los ojos de su hijo brillante cuando Kaen hablaba de su vida sin fin, pero confiaba en la promesa. En su ingenuidad, Tshurka había garantizado, sin saberlo el nacimiento de nuestro clan.

Una noche, mientras la kumpania acampaba en las afueras de una de las aldeas de los gaje, los Powara se sobresaltaron al oír un grito lejano pidiendo ayuda. Sabiendo que Tshurka y algunos hombres más no había vuelto de la aldea, Ravnos guió a un grupo de Rom, temiendo en su corazón la muerte de su padre. Cuando llegaron a la plaza del pueblo los temores se vieron confirmados.

Los Powara, parecía, no habían sido los únicos visitantes del pueblo. Un grupo de shilmulos [vampiros] había acudido también esa noche para alimentarse de los gaje. Cuando su festín se vio interrumpido por Tshurka y sus hombres, los mulos cayeron sobre ellos como animales enrabiados, atraídos por el poder de la sangre Romaní. Aunque lucharon con fuerza, Tshurka y otros Powara cayeron pronto ante la fuerza de su atacantes no muertos.

Al acercarse Ravnos y sus seguidores, los shilmulo se levantaron y lamieron sus heridas, ansiosos por beber más de los corazones de los rom. Uno de los mulo aguantaba el cuerpo sin vida de Tshurka en una mano, mientras la oscura sangre del baro aún goteaba de su dentadura. Rió ante los atemorizados Powara y dejo caer el cuerpo de Tshurka, a sus pies. ‘Este es el destino’, dijo, ‘que os espera a todos vosotros , perros vagabundos’.

Viendo a su padre tendido en la tierra Ravnos lloró, y entre lagrimas lanzó una terrible amria [maldición] sobre el mulo. Los mulo nunca había visto semejante furia y retrocedieron, espantados y confusos. Quizá sintieron las marca de Kaen sobre el chico, o quizá el poder de su sangre, pero huyeron temiendo la maldición que Ravnos les enviara al más horrible de los infiernos.

Ravnos alzó el cuerpo de su padres y lentamente regresó al campamento. Volvía con un propósito claro, y sus pasos le dirigieron a la puerta del vurdon de Kaen. Éste le estaba esperando, pues había visto lo que había ocurrido esa noche.

Ravnos rogó al shilmulo que le diese el tumnimos a su padre, pero Kaen sabía que el cuerpo de Thsurka se había enfriado y que su alma había marchado más allá del alcance del abrazo eterno. Ravnos explotó en una rabia fútil y volvió sus llameantes ojos hacia los de Kaen.

No hicieron falta palabras, Kaen cogió al joven entre los brazos. Lloró sangre en su pecho, y entonces bajó sus labios al cuello del joven.

Cuando Ravnos salió del vurdon se encontró a Punjika esperando. Saludo fatigosamente a su tío y le habló de la muerte de Tshurka y de la nueva vida que le había concedido Kaen. Pero Punjika había sentido ya el cambio en su joven sobrino, y no pudo contener más su furia. Su cuerpo se retorció con el cambio y avanzó con las garras preparadas para el ataque.

En una veloz carrera, Kaen se interpuso entre Ravnos y Punjika. Sintiendo la dentadura y las guerras del monstruo sobre él, levantó al hombre bestia como si de un juguete se tratara y lo arrojó a través del campamento. Punjika aulló de dolor al caer al suelo. Los otros Lupinos se entregaron a su rabia y se transformaron en monstruosas criaturas. Giraron sus rostros feroces hacia Kaen y murmuraron sobre su muerte a medida que se acercaban a su vurdon. Ravnos, aun débil del tumnimos, era incapaz de invocar la fuerza para actuar.

Pero no fue Ravnos quien paró a los exaltados lupinos, ni la fuerza sobrenatural de Kaen. Fue Laethsi, aun una niña, que se detuvo entre los furiosos hombres lobos y sus presas shilmulo. Fue Laetshi quien paró a los Lupinos, y fue Laetshi quien habló entonces de sus visiones. Lo hizo con una sabiduría y una gracia que contradecía su joven cuerpo, e incluso los Hijos de Sarrath no pudieron negar su poder.

Laetshi les contó los sueños que la habían acosado por la noche: sueños de hombres monstruosos que destruirían a los Powara mientras dormían, bebiéndose su sangre y sus almas. Les contó que había visto a Kaen en sueños y que le había buscado, para que así pudiese llevar su sangre a los Rom.

Ravnos ha sido elegido, dijo, para liderar una nueva familia, para proteger a los Rom del resto de los shilmulo. Sin Ravnos, continuó, los Powara, e incluso los Rom, acabarían sirviendo a los mulo al igual que muchos gaje. Como habían tomado a Tshurka, caerían sobre todos los Rom tratándose de hacerse con los poderes de la sangre. Sólo aceptando la sangre de Kaen, dijo podría liderar Ravnos a su nueva familia para detenerles. Suplicó a Punjika que dejase a un lado su rabia. Todos eran Rom, y tan seguro como que él era su tío, Ravnos era aún su hermano.

Punjika estaba profundamente conmovido por la pasión mostrada por Laetshi, y retrocedió. Pero su rabia no desapareció por completo. Con su despiadada lengua maldijo a Kaen y a su sangre, y reunió a su gente a medida que hablaba. Los hijos e hijas de Sarrath, dijo, no viajarían con los shilmulo nunca más. Si era su destino que Ravnos guiara una nueva familia que así fuese, pero sería el fin de los Powara.

Y realmente lo fue.

Punjika guió a los hombres lobo lejos de Kaen y sus chiquillos, lejos de Laetshi, lejos de los Rom que eligieron quedarse. Llamó a su nueva familia los lupinos, y hasta nuestros días no volverían a hablar de los Powara. Aunque nos conocen como sus primos su rabia es aún fuerte, y su lucha contra sus enemigos no ha cesado.

Los restantes Rom miraron a Ravnos como su baro; Ravnos, entonces, se volvió a Kaen; pero Kaen había presenciado la visión de Laetshi, y sabía que no podía seguir viajando con los Rom. Enseñó a su chiquillo a usar los poderes con los que hemos crecido: a comunicarnos con las bestias salvajes para que nuestros caballos no nos temiesen, a encontrar vitalidad para poder soportar los castigos de los shanglo con resistencia sobrehumana. Pero nuestro don más preciado, nuestro Quimerismo, era desconocido incluso para Kaen, el sire de todos los shilmulo. Fue Laetshi quien enseñaría este don a Ravnos, y continúa siendo nuestro más guardado secreto. Tras marchar Kaen a través del desierto, el joven baro y su familia continuaron su errar sin fin. Pero desde ese día nos llamamos Ravnos.

 

 

 

Ravnos y Ennoia.

Las leyendas sobre nuestro fundador [del clan Ravnos] no terminan ni en estas noches distantes. Muchos cuentos son contados acerca del sufrimiento de nuestro fundador a manos de los gaje, de su huida de un enfadado shilmulo y su triunfo sobre los otros temerarios clanes. Aunque estas historias son abundantes, no hay ninguna prueba de su validez. Sin embargo, si un mito se presenta igual que una verdad aceptada, podría explicar las similitudes superficiales entre los clanes Ravnos y Gangrel.

Tras la partida de Kaen, Ravnos guió a la kumpania con pasión e imaginación. Socorrido por las visiones de su hermana, la familia creció fuerte de nuevo, y Ravnos abrazó a varios chiquillos de entre ellos. Sin embargo, Laetshi no aceptaría los tumnimos de su hermano, y creció como una bella mujer.

Ravnos y su familia llegó a establecerse ante las puertas de una gran ciudad. Su belleza y majestad rivalizaba con Enoch, pero de las calles manaba un aura de muerte, y los Ravnos sabían que habían encontrado la ciudad de los mulos. Lleno de coraje, los Ravnos establecieron su campamento a las afueras de la ciudad, y se prepararon para aventurarse en la ciudad en busca de la comida y la sangre acumuladas tras sus muros.

Así pues empezaron a encender sus fogatas, sin embargo, su atención fue arrastrada hacia una joven mujer que había sido expulsada de la ciudad por el shanglo. Joven y bella, parecía como si pudiera haber sido una hija de los Rom, con ojos oscuros y cabellos negros. Varios de los Rom se acercaron a ella, con el joven Ravnos encabezándolos.

Ellos la llamaron ya que ella estaba maldiciendo a los guardias, quienes no pusieron atención a su veneno. Ella volvió su rostro a los Rom recién llegados, y con recelo observó sus movimientos, y Ravnos la ofreció su hospitalidad. Al principio, la mujer joven frunció el ceño escépticamente, pero cuando vio a los niños jugar en el campamento aceptó la invitación de Ravnos y se unió a ellos.

Su nombre, dijo, era Ennoia, y ella había estado viviendo en la gran ciudad durante un tiempo hasta que uno de sus amantes, celoso de su infidelidad, había usado su influencia para marcarla como una ladrona y desterrarla de la ciudad. Aunque Laetshi, ahora una mujer madura, desconfiaba de la historia de Ennoia, su hermano estaba profundamente conmovido por su crisis, e impulsivamente la invitó a quedarse entre ellos. Ennoia aceptó, y la ruina de nuestro fundador fue ya asegurada.

Ennoia y Ravnos se hicieron amigos rápidamente; ella había viajado mucho, como él, ellos gastaron largas noches contándose uno a otro historias de sus viajes. Sus incursiones en la ciudad fueron llenadas con muchas aventuras, pero aquellas historias han sido ya olvidadas. Aunque los otros Rom crecieron cansados de su estancia en la gran ciudad, Ravnos era contrario a marcharse, parecía como si estuviese bajo el hechizo de Ennoia. El tiempo pasó, y la amistad entre Ravnos y Ennoia se transformó en una emoción más profunda, y se convirtieron en amantes. No paso mucho hasta que ella buscase nuestra sangre.

Como la familia de Ravnos se divertía a las puertas de la ciudad durante tanto tiempo, atrajeron la atención de los amos de la ciudad, los otros hijos de Kaen. Ellos se enfurecieron por los engaños y los trucos astutos de los Ravnos, porque ello era un estorbo para su control sobre los gaje. Cuando sus espías aprendieron que el líder de los gitanos era un shilmulo, ellos se encolerizaron aún más, y establecieron que tenían que matarlo. Estos intentos fallaron, y los mulo sólo podían gritar su furia a las gélidas, poco compasivas estrellas.

Ennoia, por su parte, también estaba creciendo hastiada de su no-vida con los Ravnos. Como hija de Lilith, no estaba acostumbrada a seguir las órdenes de un hombre, incluso aunque fuera el baro de su familia adoptada. Las semillas de traición empezaron a crecer en su corazón, hasta que una noche ella se aventuró sola en la gran ciudad, para encontrar al mulo que la gobernaba.

Ella trazó un terrible trato con los antiguos no-muerto; ella les entregaría a Ravnos, y con su muerte, ella sería el nuevo baro. A cambio, ellos recuperarían su honor perdido y el control sobre las gentes de la ciudad. Ella estaba de acuerdo en guiar a los problemáticos gitanos lejos de la ciudad a cambio de su ayuda, y cuando el trato fuese cumplido, se escabulliría del campamento Ravnos.

Ennoia fue con Ravnos y le habló de un gran tesoro de oro que el shilmulo de la ciudad guardaba en su sala del tesoro. Sería divertido, razonó ella, tomar el oro y esconderlo luego ver a los estúpidos mulo gemir por las murallas de su propia ciudad para encontrarlo. Ravnos, todavía cegado por su amor de Ennoia, accedió a ello.

Cuando iban a abandonar el campamento, Laetshi apareció ante ellos. Ella aconsejó a su hermano que se quedase; después de todo, el amanecer pronto se alzaría ante ellos. No le haría ningún bien encontrarse atrapado en la ciudad cuando el sol se eleve. Los mulo, dijo ella, tenía muchos espías y agentes leales a ellos, los cuales podrían fácilmente encontrarlo mientras dormía. Ella le recordó los intentos que habían hecho para acabar con él, de las dificultosas escapadas que había hecho en las semanas precedentes.

"No temas," dijo Ravnos. "Mi destino no termina aquí. Con el amanecer los mulo serán destrozados en su propia ciudad, y estaré despierto y de vuelta en mi vurdon bajo edredones." Y con eso, dejó a Laetshi, y descaradamente se aventuró en la ciudad con Ennoia.

Tal y como su hermana había temido, Ravnos y Ennoia no regresaron al amanecer.

Preocupada por la vida de su hermano, Laetshi usó su poderosa Visión para encontrarlo. Y lo encontró, enclavado en el tejado del gran templo, ardiendo por el sol. Su gritó colapsó su mente, y Laetshi lloró, porque sabía que no podría alcanzarlo a tiempo para salvarlo. Ella le alargó su mano, y confortó la asustada mente de su hermano cuando su no-vida se extinguía. Cuando ya toda su sangre fue abrasada, los hermanos se despidieron por su trágica muerte.

Después de que se fuera, Laetshi secó sus ojos y sus visiones se acabaron --- y un sólo pensamiento pasó a través del frío viento. ¿Dónde estaba Ennoia? Su hermano había sufrido en soledad sobre el tejado; Ennoia no estaba con él. De nuevo, usó su Visión, esta vez para encontrar a la amante, amiga e hija de su hermano. Laetshi la encontró durmiendo tranquilamente, arropada en la profunda oscuridad de la guarida de los mulo, soñando con su vuelta a los Ravnos para tomar su lugar como nueva baro.

Viendo esto, Laetshi cayó en un frenesí que habría llenado de terror el corazón del más bravo Lupino. Ella destrozó las herramientas que la proveyeron de la Visión; se araño la cara hasta sangrar. Y como los otros juvindo vieron horrorizados, ella quemó el vurdon que Ennoia compartió con Ravnos, profiriendo maldiciones entre las llamas. Y cuando su furia finalmente se calmó, Laetshi contó a los Ravnos lo que había ocurrido, y les instruyó para hacer las preparaciones a lo que iba a acontecer.

En las noches siguientes, Ennoia dejó las maravillas de los mulo, ensayando la historia con la que ella habría engañado a los otros Ravnos. En su imprudencia, diría ella, Ravnos había llevado los cofres de los vástagos de la ciudad demasiado lejos, y había sido capturado por los secuaces de éstos. Ella había logrado la manera de escapar, encontrando refugio en un granero cercano, donde ella había escapado de la destrucción del sol y de los sirvientes de los mulo. Las últimas palabras de Ravnos habían sido que ella los llevaría lejos de este lugar, como baro, y lideraría a los Ravnos.

Cuando alcanzó el campamento, sin embargo, encontró rápidamente que su crimen ya había sido descubierto. Fue acorralada por varios hijos de Ravnos, y la llevaron ante la asamblea de los Rom. Presidiendo la asamblea estaban los antiguos que la servirían como sus krisatoria.

Laetshi lo había hecho bien: Había usado la poca fuerza que le quedaba para convocar a los antiguos de la familia juntos, de manera que ellos podrían aprobar el solakh para Ennoia tan grande como el pecado cometido por ella. Incluso Pujinka había contestado a la llamada, y él sonrió a Ennoia con tanta furia que heló su sangre.

Y entonces el kris de Ennoia comenzó. Duró toda la noche; las acusaciones de Laetshi fueron duras y detalladas, y Ennoia se encontró incapaz de responder. Cuando la krisatoria empezó a hacerla preguntas, ella encontró sus engaños repentinamente transparentes, sus excusas débiles e inútiles. Laetshi habló de nuevo, revelando las visiones que ella había recibido de la traición de Ennoia a su sire. Impacientándose por su solakh, la asamblea de los Rom profirieron amenazas a Ennoia, que se comportaba desafiante según la ceremonia se celebraba. Cuando la noche estaba terminando, ella empezó a maldecir también a los Rom, hasta que finalmente la krisatoria no fue capaz de mantener el orden.

De repente, la asamblea de los Rom sintió un gran poder alrededor de ellos, y el silencio se hizo el amo y señor. Ennoia se encontró en un inmenso malestar, cuando ella sintió la presencia de una rabia mayor que la que todos los Rom juntos habían mostrado. Y de las sombras, Kaen avanzó a la luz del fuego. Varios de los Ravnos se inclinaron ante él con las manos en la cabeza, pero toda su furia inhumana estaba centrada en Ennoia, que se estremecía según él iba acercándose.

En el silencio que se siguió, Kaen señaló a la krisatoria. "No quería ofender," comenzó, "por mi intromisión en esta kris. Tshurka me enseñó bien esta tradición. Vengo a aprobar el juicio sobre esta desgraciada criatura que ha destruido a mi más amado hijo."

La krisatoria había sido arrojado dentro de la confusión. ¿Quién era este gajo, dijeron, para aprobar el juicio? Nunca antes había ocurrido tal hecho. Empezaron a discutir entre ellos, pero fue la voz de Pujinka la que se alzó, clara y fuerte, sobre la del resto.

"Soy Pujinka, hermano de Tshurka y baro de los Lupinos," gritó. "Soy el tío de Ravnos, y soy yo el más antiguo entre los Powara. Este mulo es tan padre de Ravnos como Tshurka lo era. Su solakh se establecerá en lugar del mío, porque su furia para con esta mujer es seguramente tan grande como la nuestra."

La krisatoria se silenció, desde hacía muchos años la familia Powara había hablado tan sólo en privado, dejando todo a un kris. Después de un rato, ellos renunciaron a hablar de establecer el solakh de un extranjero ente ellos.

Asintiendo a Pujinka, Kaen poco a poco se acercó a Ennoia. Se alejaba temerosa de él, pero el poder de sus palabras la paralizó... Su voz era muy suave, pero sus ojos traicionaban su salvaje furia. De pie ante ella, Kaen empezó con el solakh de Ennoia

Eres como una bestia - y en bestia te convertirás. Desnudada estás del amor y lealtad de tu familia; aunque nunca puedas parar tus éxodos, siempre viajarás sola. Nunca de nuevo conocerás la alegría de la compañía. Cuando la rabia te llene, cuando caigas a las tentaciones que te llevaron a llevar a mi hijo a la destrucción, entonces verás algo más que un reflejo. Hecho está, también, el robo de la magia de los Ravnos de tu sangre. En vez de ello, aprenderás a emular al animal que eres. Dormirás en el suelo, como los muertos, para nunca jamás conocer la comodidad de un vurdon. No serás más un Ravnos. Ahora ve, y que sepas que ya no eres nada.

Cuando Kaen finalizó, los Rom quedaron enmudecidos, nunca antes habían oído tan terrible maldición. Pausándose sólo para asentir de nuevo a Pujinka, Kaen desapareció en la noche.

Ennoia gruñó enmudecida por la furia y el horror. Cayendo a cuatro patas como un animal, y con lágrimas de sangre que se deslizaban por su cara, que portaba ya algo parecido a un hocico, huyó silenciosamente hacia el interior de la noche. En las noches posteriores, Ennoia ha extendido su sangre --- y la maldición de Kaen. Una vez del clan Ravnos, vagó por el mundo de tinieblas, la fundadora del clan llamado Gangrel.

Extraños Observando.

Ahora ya conoces el antiguo origen; sin embargo, nuestra historia no acaba ahí. A lo largo de la historia de los gaje, los Ravnos hemos estado presentes. Aunque la Estirpe siempre ha intentado prohibirnos la entrada a sus prisiones amuralladas, nos hemos reído de su locura y hemos andado entre ellos de todas maneras. Hemos hecho nuestros sus tesoros, sus esclavos han saciado nuestra sed y hemos seducido a sus siervos a nuestro servicio. Y la ultima noche, cuando los dioses muertos se alcen coléricos de sus tumbas, dejaremos con risas a los gaje en sus doradas tumbas y saludaremos.

 

El mundo Antiguo.

Mi clan se hizo mayor en las tierras lejanas, en las llanuras del Sur y el este. Los Ravnos permanecieron en el valle del Indo durante un tiempo, próximos a la ciudad que los mortales llamaban Mohenjo Daro. Caminaron entre los Dradividanos, trataron con los ancianos vampiros que mandaban sobre ellos y vieron al resto de Hijos de Caín conducir sus ejércitos de carros hacía el valle en misiones de conquista y pillaje. Los carros de Mohenjo Daro fueron aplastados y huyeron hacia el Este, pero antes maldijeron a sus enemigos cainitas y juraron venganza, en nombre de Kali y Yama. El resto ha olvidado esto, pero los Ravnos no.

Cuando los Hijos de Sarrath se alzaron para combatir a Set, muchos de sus primos Ravnos estaban presentes para ayudarles. Aunque los shilmulo fueron capaces de confundir a las fuerzas de Set, ni el esfuerzo combinado de estas dos familias gitanas fue suficiente para acabar con el Antediluviano.

Cuando los caminantes silenciosos fueron forzados a abandonar Egipto, muchos de los Ravnos que habían acudido en su ayuda fueron capturados por la hueste del anciano. Mediante engaños, todos salvo un puñado de esos shilmulo lograron escapar pero de aquellos que no lo lograron no se volvió a oír nada.

En el 420 antes de Cristo, unos 10.000 artistas fueron ‘importados’ a Persia por Bahram Gour, y había Ravnos entre ellos. Esos Ravnos hicieron uso tanto de su talento musical como del quimerismo, ganándose así a los mortales. No obstante no empezaron a viajar en masa desde el este y el sur hasta mucho después. Aunque no queda constancia exacta del porque de ese repentino éxodo, una historia sugiere que nuestro clan fue expulsado del desierto debido a multitud de campañas assamitas organizadas para destruir al clan y esclavizar a los pocos que sobreviviesen a las masacres. Cuando los errantes Ravnos se encontraron por primera vez con los assamitas, así cuenta la historia, invitaron a los extraños a sus campamentos en un intento de relacionarse con el resto de los shilmulo. Este gesto fue premiado con sangrienta violencia; los asesinos vieron a mi clan únicamente como un paso mas en su camino de diablerie.

Por razones ya olvidadas, las kumpaniyi del clan fueron marchándose lentamente de su tierra natal y empezaron a caminar por las amplias tierras del viejo mundo.

 

La edad media.

A lo largo de la edad media, los georgio Ravnos se habían extendido a lo largo de eurasia, creando una red de contactos en el mercado negro y supuestamente célebres ‘puertos libres’ donde el mercado florecía. Algunos Ravnos también cuidaban las rutas comerciales entre la Europa continental y el misterioso Oriente y se aprovecharon en gran medida del creciente interés Europeo en las tierras exóticas.

A lo largo de las costas del Mediterráneo, los Ravnos empezaron a construir baluartes en las ciudades de los gaje. A través de su influencia en la floreciente hampa, mis sires se encontraron compitiendo con los Setitas que también se habían interesado en estos mercados. En un raro gesto, los Ravnos cerraron un trato con los Seguidores y perdonaron, aunque no olvidaron, cualquier ofensa pasada. Desgraciadamente, mis sires se negaron a escupir en sus manos al cerrar el trato, ya que se sabe que los Setitas no tienen honor. Y hubo malentendidos inevitables, y violentas disputas ininterrumpidas en lo que podrían haber sido pacíficas noches en Bagdag, Alejandría y Constantinopla.

En el Este de Europa, los Ravnos se infiltraron descaradamente en los desmoronados dominios Tzimisce. Los vaivodas se mostraron incapaces de controlar el flujo de gitanos shilmulo, y empezaron a utilizar sus esclavos gaje para destruirlos. En las caóticas batallas que siguieron los Tzimisce se encontraron con que sus más preciados tesoros, caían en manos Ravnos. Muchos de esos tesoros están en nuestro poder convirtiéndose en shamadadji de incalculable valor para las familias afortunadas que los controlan, aunque es inteligente no enseñarlos cuando se pasa por territorio Sabbat.

Cuando los cruzados llegaron, los invasores extranjeros no encontraron resistencia entre nuestro clan. A medida que las guerras estallaban, los Ravnos dieron la bienvenida a sus nuevos salvadores. Aunque nuestra verdadera religión no cambió aceptamos los sermones de los cruzados citando un viejo proverbio gitano: ’May mishto les o thud katar i gurumni kai tordojol’ [nota del que escribe: menuda pedazo de chorrada lo de este idioma que se inventan] (es más sencillo ordeñar a una vaca que se quede quieta). Mientras los Setitas y Assamitas luchaban como chacales ante el avance del cristianismo, los Ravnos fueron a por negocio, quedándose en el proceso con los tratos comerciales desatendidos por los Seguidores.

 

La edad de los gitanos.

Fue durante el renacimiento cuando los gitanos empezaron a crecer en le Europa occidental. De hecho, la naciente literatura de la época empezó a idealizar a los Rom por sus enigmático aspecto y misteriosas habilidades, y los artistas gitanos eran muy apreciados en ferias y festivales gaje. Naturalmente, muchos de mi clan se ocultaban entre las kumpaniyi que recorrían los nuevos territorios.

Por primera vez los Ravnos tenían acceso a las largo tiempo prohibidas fortalezas de los mulo, y rápidamente recogieron los frutos de esta aceptación. Muchos miembros de mi clan sirvieron como artistas en estas cortes, donde fueron conocidos por sus potentes ilusiones y rápido ingenio. Aunque los gaje se burlaban de ellos por su salvaje apariencia y oscura tez, eran los Ravnos quienes reían más alto mientras marchaban con el dinero de los mulo.

No obstante, Europa no fue otro Edén para mi gente, especialmente para los juvindo. A lo largo de sus viajes encontraron desprecio y prejuicios de los gaje urbanos, no familiarizados con el estilo de vida de los gitanos. En los conflictos subsiguientes muchas kumpaniyi fueron ahuyentados de las comunidades gaje, y las rápidas represalias de los Ravnos fueron más perjudiciales que beneficiosos; pasaban por una ciudad desplumando de dinero, propiedades y sangre a los aturdidos gaje. Aunque motivados por buenas intenciones, sus crímenes únicamente reforzaron la opinión de los gaje sobre los Gitanos atracados, mentirosos, hechicero y ladrones.

Los georgio también caminaban por aquí; muchos depredadores Ravnos solitarios causaron problemas sin fin tanto a mulo, gaje y gitanos, mientras la misteriosa familia Chozzai se establecía en ghetos judíos y Shtetls del este de Europa. Estos Ravnos estrechos de miras hicieron lo que pudieron para proteger a esta gente casi tan oprimida como los Rom. Y muchos Chozzai llegaron a tener grandes conocimientos de las artes de la caballería.

 

El nuevo mundo.

Al igual que todos los shilmulo, salvo los mas deprimidos, los Ravnos rápidamente se fascinaron con la idea de un continente inexplorado. A medida que las colonias surgían a lo largo de la costa, los barcos del viejo continente llevaban kumpaniyi enteras de Ravnos como polizones al nuevo mundo. Muchos de estos eran georgio, huyendo de los gaje o de la justicia gitana por crímenes y atrocidades, y hasta hoy en día los Ravnos de América son conocidos como desechos e intrusos.

Cuando estos primeros Ravnos empezaron a vagar por la tierra, encontraron a un gran número de sorpresas esperándoles. El clan Gangrel había ya influido en los nativos americanos, que rehuían cualquier contacto. Muchas de las tribus tenían aliados entre los lupinos, y los hombres Ravnos tuvieron que emplearse a fondo para evitar la matanza por parte de los hombres lobo americanos. Únicamente mediante el uso ingenioso del quimerismo para desviar las fuerzas de la naciente camarilla, el Sabbat y los Lupinos en una sangrienta guerra a tres bandas, lograron escapar a la aniquilación. Aún entonces, muchos, Ravnos consideraron juicioso cruzar los Apalaches hacia lo desconocido.

A medida que viajaban hacia el oeste, hicieron un asombroso descubrimiento entre los nativos americanos de esa región. Sus tribus albergaban shilmulo que poseían habilidades como las de los Ravnos. Estos Vástagos conocían leyendas de sus orígenes en una lejana tierra, y tenían en gran estima los tótems embaucadores del cuervo y del coyote. Los Ravnos llamaron a estos shilmulo los ‘Ravnos Neve’ (nuevos Ravnos), y muchos idealistas del clan se aliaron con estos nativos en su sangrienta y finalmente infructuosa resistencia ante los colonos gaje (me entristece decir que muchos de los georgio’ se negaron a escupir en su mano mientras trataban con los Neve). Extrañamente, persisten historias de los Ravnos Neve, aunque se piensa que esta línea de sangre fue conducida a la extinción a manos de soldados gaje.

Al llegar la revolución americana, todas y cada una de las grandes ciudades estaban controladas por los mulo y los Ravnos se mantuvieron al margen de lo que percibían como una pelea entre gaje. Para ellos resultaba ridículo jurar lealtad a cualquier gobierno, ya que eran un síntoma de la enfermedad de los gaje. Cuando América logró su independencia, mi clan no lo celebró; bajo los gobernantes británicos, los Rom eran en gran medida ignorados ante asuntos administrativos más urgentes.

Con el paso del tiempo, no obstante, los Ravnos se fueron acostumbrando a la vida en América. Muchas familias viajaban entre el viejo y el nuevo continente, manteniendo contacto con los Rom europeos. Otras kumpaniyi permanecieron en América, perdiendo con el tiempo sus lazos con los Ravnos europeos. Estas familias no son bien vistas por los phralmulo tradicionalistas.

 

La Segunda Guerra Mundial.

Cuando los ejércitos del tercer Reich comenzaron a marchar, los Ravnos entraron en una fase de incredulidad, igual que muchos miles de juvindo tras la sorpresa inicial ante los movimientos de tropas, los Rom y los Ravnos se acostumbraron rápidamente a convivir con aquellos soldados marchando al paso de la oca. ¿Y por qué no? Eran educados, les encantaba la buena comida y las canciones y dejaban viajar libremente a los gitanos.

Entonces las cosas cambiaron. La comida se racionó; muchos murieron de hambre durante la severa escasez. Mediante engaños, Ravnos phralmulo fueron capaces de aprovisionar a las kumpaniyi, forjando alianzas en el mercado negro de comida y obteniendo documentación falsificada. A corto plazo, mi clan empezó a monopolizar dichas actividades y a distribuir cartillas de racionamiento robadas y documentos de identidad falsificados a muchos de los grupos de la resistencia.

No obstante, a medida que las deportaciones continuaban y la persecución de judíos y homosexuales llegaba su extremo, mi clan afrontaba también un nuevo problema: kumpaniyi enteras también estaban desapareciendo, y salieron a la luz noticias de la infiltración entre las filas Nazis de parásitos de la camarilla, en particular de los Tremere. Pronto llegaron noticias de la matanza sistemática de gitanos en los campos de concentración, y los peores temores de los gitanos se confirmaron: los Nazis intentaban destruir completamente a los Rom, y los siempre oportunistas Tremere, viendo un fin para los vástagos gitanos que recordaban sus crímenes y ultrajaba su sensibilidad, planearon usar el genocidio de los gaje como una tapadera para erradicar a los Ravnos. Tras siglos de persecución y desafío, parecía que la Camarilla estaba preparada para jugar su última baza.

[Nota del que escribe: la cosa es mucho mas complicada, para ello me remito al suplemento del Elíseo, en el que se nos cuenta como hay una sociedad de antiguos que intentan evitar la llegada de la gehena matando al ser que la traerá, este ser es una hija de lilith, y será reconocida porque tendrá una medialuna en el cuello, el problema es que en una reunión de esta secta apareció un Ravnos (en realidad era un malkavian) que convenció a estos tipos de que la supuesta hija nacería entre los gitanos, por consiguiente a los tipejos estos no se les ocurrió otra cosa que promover el genocidio entre los Ravnos para evitar que la hija de lilith naciese. Ahora viene lo mejor, me remito a otro suplemento el Hijos de la Noche, donde hay un caitiff de 15ª (si habéis leído bien: 15ª) que curiosamente tiene la marca de la media luna , y no es una mujer sino un hombre, con lo que esta secta está como loca buscando al elegido. Espero haber aclarado las dudas]

Este conocimiento creó un cisma dentro del clan Ravnos. Muchos creían que continuar en Europa solo aceleraría su destrucción, que su supervivencia dependía de huir al Norte de África, o incluso más lejos, a América. Otro grupo habló y predicó el letargo como método para escapar de la persecución nazi. Mientras la guerra hiciese estragos, los Ravnos podrían dormir plácidamente bajo tierra y levantarse para encontrar el conflicto resuelto.

Otros miembros de mi clan no reconocieron la derrota tan rápido. Adquiriendo armas e información de los grupos de resistencia a los que habían aprovisionado, estos Ravnos volvieron sus energías de las actividades criminales y se implicaron en la insurrección directa y la guerra de guerrillas contra los Nazis. Las campañas organizadas por mi clan fueron devastadoras, habiendo permanecido en las sombras de los gaje durante incontables generaciones, los Ravnos eran capaces de viajar en secreto, golpear a sus enemigos y desaparecer de nuevo sin dejar ni rastro de su paso. Con astucia en las preparaciones y caos en las agresiones, los Ravnos ralentizaron las operaciones de sus opresores en muchas zonas. Pero éramos pocos, y los ejércitos del Reich demasiados para poder ser parados.

Muchos de los juvindo no estaban acostumbrados a tanta violencia, y eligieron vivir tal y como lo habían hecho siempre, viajando en paz. Estos no combatientes fueron rápidamente culpados de los crímenes de mi clan, y acorralados por las tropas Nazis. Los Ravnos pronto descubrieron que no podrían continuar luchando sin sacrificar a su gente.

Por miedo a la extinción, unos pocos intentaron asaltar algunos campos de concentración. Descubrieron una abominable verdad: muchos de los vampiros de Europa, sí, incluso, el noble ‘Inconnu’, acechaban los campos de noche, explotando el alambre de púas nazi como particular pasto... Y ante tanto vástago ni siquiera los Ravnos podían prevalecer, y por eso Aushwitz y Belsen, Treblinka y Ponari y el resto permanecieron hasta el final de la guerra.

Añadiendo el insulto a la injuria, otras bandas de georgio y phralmulo también se infiltraron en los campos, pero se alimentaban de los Rom capturados en vez de ayudarles. No fue la única razón por la que tantos Rom cayeron víctimas del tifus y la disentería, pero su alimentación descuidada sin duda agravó la transmisión de enfermedades. Desgraciadamente, el clan entero pagó un gran precio por los ataques de esos traidores shilmulo. Incluso hoy, muchos de los juvindo creen que los Ravnos estaban entre los clanes que usaban los campos para grandes banquetes de sangre.

Al final la guerra acabó y mi gente volvió a recuperar su forma de vida... y no vida. La lucha había dispersado a mi clan. Muchas familias habían huido a América, mientras que aquellos que se habían quedado habían abrazado a Rom minusválidos e incluso gaje, deshonrando y debilitando así la sangre de Ravnos.

En los primeros meses después de la guerra, fue tal el odio irracional de la camarilla que muchos Ravnos se unieron al Sabbat creyendo que los enemigos de nuestros enemigos serán nuestros amigos. Los hemos perdido completamente, ahogados en la vauldiere de sus aliados marhime. Otros Ravnos se obsesionaron con la venganza, y ellos también se separaron de sus familias. La vergüenza que los antiguos que sobrevivieron sentían, pudo ser escuchada en las calamitosas predicciones de la caída de todo el clan. Sí, los espantosos sucesos de esos tiempos alterarían dramáticamente el clan para siempre.

 

Un mundo de gitanos.

Somos gente viajera. Nunca hemos sido los suficientes como para instalarnos, al fin y al cabo.

Durante nuestra marcha sin fin, nosotros los Ravnos hemos experimentado de primera mano todos los peligros, misteriosos, enemigos y aliados sobre los que los tímidos mulo susurran en sus refugios. Gracias a nuestra buena relación con nuestras familias juvindo, hemos disfrutado también indirectamente del mundo del día.

No obstante allá donde mi clan ha ido hemos encontrado miedo, prejuicios y odio. A menudo precedidos por representantes del clan Gangrel, los Ravnos hemos hecho frente a una gran oposición resultado de los crímenes y mentiras de ese clan marhime. Países enteros parecían decididos a cerrar las fronteras a mi clan, aunque sus intentos fueron cómicamente fútiles.

Pese a esta adversidad, los Ravnos hemos conseguido diseminar nuestra sangre por el mundo, y muchas familias han sido importantes en sus respectivos países.

 

Europa.

Desde el renacimiento. Los Ravnos hemos visto Europa como una brillante joya de oportunidades. Por todas partes siempre hemos encontrado nuestros ‘servicios’ en gran demanda: adivinación, entretenimiento y tráfico de información o mercancías ilegales. Aunque muchos Ravnos viajan hacia Europa y fuera de ella, algunas kumpaniyi se han establecido en la región , relacionándose tanto con gaje como con mulo.

En España, los Ravnos de la familia gitana [nota del que escribe: gitanos de España, los de la tierra]. Son conocidos por su talento en el cante y la danza, y continúan siendo invitados a las fiestas toreador españolas. Los Juna de Inglaterra han sobrevivido a los múltiples intentos de destrucción de la monarquía dirigida por los mulo, y ahora viajan libremente por las onduladas colinas y las majestuosas montañas de Gran Bretaña. En Alemania, los Sinti fueron haces años una facción importante en el mercado negro de Berlín Este. Cuando el muro cayó, debido en gran medida a la influencia Ventrue, perdieron su posición ante las impacientes garras de Giovanni y Lasombra.

Para los Ravnos que han elegido permanecer itinerantes, Europa es aún una ruta de viaje favorita, donde la vida es sencilla bajo las sombras de la poderosa Camarilla. Mientras los mulo maquinan contra el Sabbat y contra ellos mismos, los Ravnos son a menudo ignorados, una oportunidad que pocos de mi clan dejarían pasar a la ligera.

 

Europa del este.

Creyéndola los gaje la tierra natal de los Rom, esta región está poblada por phralmulo de varias familias. En Hungría y Rumania aún vagan familias nómadas de Rom, aunque los conflictos con Tzimisce, Gangrel solitarios y manadas de Hombres lobo son comunes. Los Ravnos de estos países aún viven como hace siglos; gran parte de la tierra permanece libre de la influencia de los tiempos modernos, y es por ahí por donde muchas kumpaniyi aún circulan. No obstante, muchos Ravnos evitan escrupulosamente el antiguo bloque Soviético, ya que los hechos sucedidos allí no son para los tímidos.

 

La Antigua Unión Soviética.

Hace tiempo, las abundantes estepas de la madre Rusia eran terreno libre, atrayendo tanto a Ravnos como a juvindo a su fértil seno. No obstante, desórdenes políticos y luchas étnicas convirtieron la antigua Unión soviética en un desecho. Muchos shilmulo desaparecieron en el caos de la época, y la estirpe empezó a murmurar acerca de fuerzas oscuras, largo tiempo dormidas, que bullían tras el telón de acero.

Debido a esto la región es rehuida por los mulo, pero familias especialmente valientes de Ravnos continúan viajando por las vastas tierras que una vez formaron el bloque Soviético. Estos intrépidos phralmulo han jurado lealtad a la legendaria antigua Durga Syn, y ella supuestamente les ha contado muchos de los secretos que transpira la vieja Rusia.

Asia.

No son para los Ravnos las húmedas mazmorras de los mulo de Europa. Las estrellas brillando sobre las caravanas en pleno desierto, el gemido de las flautas en los templos de las selvas, el olor de las flores de loto tras estanques cristalinos, esto es lo que alimenta a los Ravnos. Por consiguiente, han deambulado por las tierras de Asia, donde el resto de los hijos de caín temen pisar. De todos los clanes, nosotros somos los que más conocemos acerca de la misteriosa estirpe de oriente, aunque incluso entre los míos este conocimiento es un secreto bien guardado, y las relaciones están lejos de ser totalmente amigables (después de todo, uno no puede ver durante mucho tiempo montones de ópalos, estatuas de oro de Buda y la corona esmeralda del Maharajá sin sentir la necesidad de tomarlos prestados...).

Muchas familias de Georgio, y unas pocas phralmulo, frecuentan el Oriente. Una en particular, los Vrita, tiene fama de haber unido las creencias del hinduismo con las enseñanzas del camino de la paradoja. Los Vritra han formado débiles alianzas con algunos de los shilmulo hindúes, y se han extendido rumores de que estos enigmáticos vástagos son los primeros convertidos a este camino.

Aunque la Asia continental es rehuida por los mulo, unas pocas kumpaniyi son toleradas en estas tierras, especialmente la familia Kalderash, cuyos viajes le han llevado hasta Bactria y la China Occidental. No obstante, los Kalderash han advertido que los vástagos nativos de la región no aceptarían una gran afluencia de nuestro clan. A no ser de que tengan negocios con los Kalderash, muchas familias no viajan a estos territorio

África.

Tras siglos de disputa contra Setitas y Assamitas, todas las familias tradicionales han abandonado el desierto, buscando una mayor promesa de futuro en las tierras más allá de la arena.

Los Ravnos que han elegido permanecer afrontan los mismos peligros que sus sires. Los Setitas están firmemente asentados en Egipto, y no toleran nuestra presencia en El Cairo, su baluarte. No obstante, durante la IIGM y después de ella conseguimos asegurar un lugar en Tánger, donde los Ravnos que huían de Europa iban a obtener documentación falsa o un rápido pasaje a otra parte del mundo. [Nota del que escribe: si no me equivoco Tánger esta en manos de los Setitas, en particular de un príncipe que es el protector de Set, pero que ha dejado el gobierno un poco de lado... lo digo de memoria y sin poder consultar (arghhh se han llevado mi libro!!!), para mas información leer ’Mundo de Tinieblas’, ‘ Hijos de la Noche’].

Al sur de Costa de Marfil, los grupos errantes de cazadores son tan viejos como el tiempo, y no sorprende que los Ravnos moren entre ellos. En conflicto constantes con los Lupinos y cambiaformas aún más raros, estos resistentes shilmulo han conseguido permanecer libres, viajando con los masai y otras tribus nómadas.

Aunque no han acumulado ni dinero ni fama, estos Ravnos africanos parecen contentos con viajar por tierras rara vez visitadas por los mulo.

 

América.

Aunque kumpaniyi de casi toas las familias gitanas viajan por el nuevo mundo, tanto Norteamérica como Sudamérica están realmente controladas por los Georgio

En los estados Unidos, bandas errantes de Georgio aterrorizan los campos, cometiendo saqueos en las cuevas de tesoros tanto de la camarilla como del Sabbat. Para evitar ser capturados se han aliado con gaje de su misma calaña, formando facciones de moteros como los Angeles del Infierno o grupos de bandas callejeras como los míticos Bloods y Crips. Otros georgio han optado por seguir a los jóvenes que viajan con festivales y grupos musicales.

Todos estos georgio parecían irremediablemente atraídos hacia el llamado ‘Estado Libre’ establecido por el clan brujah durante los años 50. La rabia de los Idealistas rivaliza con la del príncipe más reaccionario cuando son los blancos de nuestras bromas, pero eso hace el juego más divertido, me dicen. La presencia de los georgio más violentos puede ayudar a explicar la naturaleza anarquista de muchas de las ciudades del sur de California.

En los territorios Sabbat de Sudamérica, no obstante, reina el caos. Poca información fiable se ha filtrado desde esas regiones, pero las historias narran terribles banquetes de sangre y la conversión forzada de muchos georgio a la condición de anti-tribus. Aunque los peligros de la zona son obvios, los georgio parecen creerse invencibles y continúan yendo a ciudades como Cancún o Río de Janeiro.

 

Libro Tres: Los Perdidos

Quizá lo más difícil de entender de acerca de los rom sea su cultura, también es el caso de los Ravnos. Mi clan aprecia su libertad y tradiciones por encima de todo lo demás; en nuestro orgullo, rara vez nos preocupamos de explicarle a otros shilmulo nuestras acciones o creencias.

No obstante, hemos tentado con audacia la paciencia de los mulo, provocándoles contra nosotros. A través de la historia, los gaje han intentado repetidamente asimilar o destruir a mi clan y a los rom de los que provenimos. Aunque siempre escapamos de las trampas de los mulo, explicaré un poco acerca de nuestra cultura para que la próxima vez que vosotros, gaje, busquéis a tientas vuestros monederos vacíos o nos maldigáis mientras nos largamos riendo en vuestros coches tengáis más conocimiento a cambio.

 

Gente Dividida.

Para empezar cualquier discusión sensata sobre los Ravnos, debemos hablar en términos de separación: no simplemente de nuestra separación del mundo de los gaje, sino de la enajenación de nuestras familias respecto de las otras. Para los forasteros, parece como si no hubiera unidad entre los Ravnos, Muchos mulo creen que no solo robamos a los gaje, sino también a nosotros mismos. Éste es le resultado más visible de las constantes disputas y prejuicios que nos acosan desde dentro.

 

Cuando un mulo habla de un Ravnos, está hablando únicamente de los shilmulo, ya que es lo único que conoce. No obstante, los Ravnos somos primero y por encima de todo una familia, con tanta sangre viva como no-muerta. Incluso en ámbitos más profundos, los no-muertos del clan Ravnos estamos divididos en tres, los phralmulo, los georgio y los antitribu. Todas estas facciones están en conflicto constante, y solo entendiendo estos conflictos es posible comprender al clan.

 

Los Phralmulo.

El término phralmulo se refiere a los Ravnos que una vez fueron Rom. Al crecer en una kumpania, se beneficiaron de una rica tradición y cultura. Desde la infancia muchos Rom, y especialmente aquellos de la familia Ravnos, están al tanto de la existencia de los shilmulo. Aunque esto sea algo de lo que enorgullecerse, otras familias se sienten a disgusto con la presencia de vampiros en una kumpania.

La más importante de estas familias es la Tsurara, o tribu del cuchillo. Es una de las familias Gitanas más jóvenes, y ha jurado destruir a todos los shilmulo tanto Gaje como Romaní. Sus antiguos enseñan a los jóvenes que todos los shilmulo son marhime, y que los vampiros Romaní traen la desgracia a la naturaleza y a la Sangre.

En general, sin embargo, los Ravnos de todas las familias trabajan unidos para conseguir sus fines. Aunque no son rechazados por sus familias juvindo tras el tumnimos, todos los shilmulo Romaní son considerados parte de la familia Ravnos tras su muerte y renacimiento.

Los Ravnos eligen a su progenie entre los rom por diversas razones. Los neonatos son escogidos por su fuerza de voluntad o por ser listos e inteligentes, o sencillamente porque sus sires son incapaces de verlos crecer y morirse. A muchos Ravnos se les concede el tumnimos para preservar sus poderes de Sangre. Esto puede parecer contradictorio, ya que el abrazo niega a los Ravnos el uso de las afinidades de la sangre (ver el suplemento de Mundo de tinieblas: Gitanos), pero en algunos casos se le proporciona a estos phralmulo la sangre Romaní que necesitan para usar los poderosos talentos por los que fueron abrazados. No obstante, esto siempre se hace con gran cuidado, para revenir desastres.

Aunque los Ravnos (mortales y vástagos) son considerados una familia en sí misma, también incluyen subfamilias creadas a partir de matrimonios o del tumnimos. Muchas constan de muchos típicos phralmulo; algunas de las más interesantes vienen a continuación.

Phuri Dae.

Algunos Ravnos abrazados entre los videntes Phuri Dae mantienen sus vínculos con su familia, aunque su verdadera familia sera siempre los Ravnos. Los Phuri Dae suelen poseer Auspex entre sus disciplinas, y son los más al corriente de la Yihad (entienden, a diferencia de muchos otros que forman parte de ella, les guste o no). En los últimos años algunos Phuri Dae han empezado a hablar de la Gehena y de una ‘hija de Eva’ con una luna creciente como marca de nacimiento. Otros Ravnos no saben que hacer con las visiones de los Phuri Dae, aunque la subfamilia se ha mostrado siempre extraordinariamente precisa en sus profecías.

Urmen.

Igualmente, hay algunos entre estos amantes de las hadas que no pueden soportar cortar sus lazos con el mundo del sol. Los Ravnos Urmen suelen dominar la disciplina de quimerismo rápidamente, y prefieren pasar su tiempo entre los bosques, junto con sus parientes feéricos. Algunos Urmen sin escrúpulos, me cuentan, tienen un motivo más oscuro para hacer esto: disfrutan del embriagador poder de la vitae de hada, y estos maliciosos vampiros se especializan a menudo en perseguirlas y matarlas por su sangre. Aunque esta práctica ha hecho ganar comprensiblemente muchos enemigos a los Urmen, la ingestión de sangre faerica evoca toda una serie de raros poderes. Se sabe que los Ravnos que se alimentan de esta sangre han acabado destruyendo pueblos enteros con gran alboroto, y gracias a magias salvajes.

 

Vritra.

La familia Vritra no es phralmulo y no sigue nuestro camino, pero clama que su linaje se remota a los más viejos Rom, y por eso le concedemos el honor. Esta vieja familia, me cuenta, mora en las ciudades y tierras vírgenes de India y Paquistán. Sus tradiciones nos son poco conocidas, pero parecen seguir rígidas reglas de niveles sociales, etiqueta, y se dice que tienen tratos con los misteriosos vampiros originarios de Asia. Nuestros antiguos susurran que los Vritra conocen muchos secretos del camino de la paradoja, y algunos han surgido ocasionalmente de Oriente para ayudarnos cuando algún peligro directo amenazaba a los Rom. No han pedido ayuda similar de nosotros.

Kalderash.

La familia Kalderash ha viajado por un vurma más lejano aún; sus pasos les han llevado por los escondrijos más remotos le Lejano Oriente. Aún más, trafican con los vampiros que impiden la expansión de los mulo por China y Japón (¡y es aquí donde reside la locura de los mulo, que prefieren dar al traste con sus no vidas que simplemente pedir consejo a los humildes Ravnos!).

Los Kalderash son una familia rica; en sus negocios( y uno sospecha que en asuntos más turbios) con los mulo de Oriente han amasado riquezas y samadji de todo tipo. Pero en su soledad se han convertido en extraños para nosotros, y raramente participan en una patshiv.

Wuzho.

Los phralmulo provienen de todas las familias, incluso de la Tsurara. Los Ravnos tsurara, son una casta realmente salvaje. Se llaman a si mismo familia Wuzho y son los autoproclamados protectores de los Ravnos, jurando destruir al resto de los shilmulo. Tememos a esos fanáticos porque han provocado demasiados sucesos en el pasado para proteger la sangre del clan, destruyendo decenas de vástagos al intentar eliminar a nuestros enemigos. Muchos Ravnos intentan estar informados de por dónde viajan los Wuzho, sabiendo que los Ravnos pueden sufrir cazas de sangre en esas regiones en los siguientes años.

Los Georgio.

Estos Ravnos comparten nuestra sangre sin compartir nuestra cultura. Abrazados del mundo de los gaje, los georgio han traído la vergüenza sobre el clan Ravnos y no han inspirado más que desprecio a ojos del resto de los vástagos. Aunque los georgio no son exclusivamente una línea de sangre americana, gran parte de ellos permanecen en el Nuevo mundo.

Al ser la secta más joven de los Ravnos, no tienen una verdadera historia que contar. No han desarrollado una cultura independiente y no tienen un sistema uniforme de valores y creencias; solo unas pocas familias de georgio conocen la historia y tradiciones del clan. Quizá el único rasgo que hayan heredado es su orgullo. Al igual que los phralmulo, se niegan a inclinarse ante otros mulo. No obstante, incluso en su desafío, traen la vergüenza sobre su sangre.

Cuando los mulo hablan de traiciones, robos e imprudencia de los Ravnos, hablan más que probablemente de los georgio. Sin el beneficio de la cultura Romaní, estos shilmulo no llegan a entender los impulsos de su sangre y recurren a caprichosos robos y engaños.

Vagando en bandas a las que llaman equivocadamente kumpaniyi, la mayoría no están contentos hasta que han saqueado todo lo de valor de sus objetivos antes de moverse a otra ciudad, como langostas arruinando la cosecha.

Durante los años que siguieron a la segunda mundial, los georgio de América se aliaron con anarquistas, esperando poner a la camarilla de rodillas. En ocasiones lograban el control. Aunque fueron lo suficientemente precavidos como para evitar la extinción, hicieron la vida mucho más difícil para los phralmulo; muchos rom inocentes sufrieron por lo crímenes de sus compañeros de clan gaje.

Para no ser eclipsados, los georgio se volvieron contra sus aliados, revelando sus planes y refugios a los shanglo. El caos resultante hundió a las ciudades en luchas durante meses e incluso años, permitiendo a los georgio saquear todo aquello que deseasen. Recogiendo sus botines en sus vurdon, los georgio, huían de las ciudades dejando a los mulo sumidos en conflictos cuidadosamente orquestados en los que ambos bandos intentaban adivinar la identidad de sus adversarios.

A finales de los 60, no obstante, sufrieron un cambio inesperado. Debido a los dramáticos sucesos de esos años, bandas de georgio se encontraron viajando entre una nueva hornada de ‘gitanos Americanos’, los hippies y beatniks que protestaban por la participación americana en la guerra de Vietnam. Debido a esta relación, una nueva generación de georgio fue abrazada entre estos grupos. Naturalmente, estos jóvenes Ravnos no pudieron clamar las ansias de su sangre, y las ocasionales confrontaciones violentas entre los shanglo y este pacífico movimiento se agravaron por los crímenes de los neonatos contra el ‘poder establecido’.

Los georgio tienden a escoger a su progenie basándose en su habilidad para engañar a otros. A menudo intentan estafar al futuro neonato antes del abrazo, como una ‘prueba’ de habilidad. Piratas informáticos, timadores, ladrones profesionales y pandilleros forman sus filas. No obstante, los georgio de la época de Woodstock han abrazado a músicos alternativos, actores y poetas.

La Maldición de la Sangre.

Se piensa en nosotros que somos un clan de ladrones y mentirosos. La mayoría de los vampiros cree que nuestras tendencias criminales están cimentadas en nuestra sangre, que la maldición de kaen provoca en nosotros la indiferencia ante la ley y el orden.

Al igual que tantas opiniones sobre los gaje, esta es tanto mordazmente acertada como notablemente imprudente. Las ansias que fluyen en la sangre del clan Ravnos son criminales, sí, pero únicamente para los gaje. Extraemos nuestras ideas de lo bueno y lo malo de nuestra herencia gitana.

Los rom definen robar como extraer codicia. Hacer pacer a los caballos en los pastos de otro no está mal; la hierba crecerá allí de todas maneras. Coger un par de tijeras no es un crimen si tu pelo necesita un corte, [Nota del que escribe: entonces no estaría mal robar un coche para abandonarlo, total necesitabas el coche para ir de un lado a otro... pero claro no se puede robar por el puro placer de hacerlo], y un gitano no lamentará la pérdida de ese objeto si se ha hecho para servir. Para los Rom, robar sólo se convierte en un crimen cuando está motivado por el deseo; coger algo únicamente porque lo quieres está mal, y dichas ofensas están severamente castigadas.

Al igual que los rom, nosotros no damos importancia a las posesiones, ni a la propiedad, ni a la posición del gobierno; lo únicos que valoramos es nuestra libertad, el derecho a vivir como siempre lo hemos hecho, viajando y viviendo en un mundo diferente al de los otros shilmulo. No obstante, innumerables generaciones de Ravnos se han visto forzadas a luchar por su libertad, contra gobiernos que les impedían moverse o ejércitos que les destruirían completamente. Para mi clan, estas acciones son criminales de por sí, perpetradas por monstruosos gaje y completas bestias.

Para tomar represalias con los que nos oprimen, damos la vuelta al tablero y robamos y dañamos aquello que nuestros adversarios más aprecian: sus coches, sus yates, su dinero, su profesión y reputación. Para el clan Ravnos el crimen no es un modo de no-vida, sino un arma que usar contra los mulo que nos sojuzgan. Nosotros los Ravnos no robamos simplemente por el placer de robar, robamos por el placer de saber que hemos dañado a nuestros enemigos.

La sangre de los phralmulo, no obstante, difiere en gran medida de la de los georgio. Aunque los prhalmulo entienden los propósitos de nuestros engaños, los georgio estamos a menudo confusos por los impulsos de nuestra sangre Ravnos. Mientas que se puede decir que la maldición de la sangre de los phralmulo se manifiesta en una total y compulsiva violación de las absurdas leyes de los gaje, la maldición de sangre de los georgio se centra en una particular clase de crimen, a la que los georgio se deben constantemente resistir. Es el precio que los georgio deben pagar por desechar su herencia.

Sí nuestra sangre nos empuja a mentir, timar y robar. Pero no se debe nunca decir que los Ravnos somos un clan poco fiable; mostrando confianza y fe un Ravnos, y tu gaje, puedes reducir el peligro de verte liberado de tus posesiones. Aunque esto pueda parecer de locos cuando se trata con los rebeldes georgio, los phralmulo están atados por un gran sentido del honor a aquellos que les son honorables... normalmente. Sin embargo, debe hacerse notar que algunos clanes han cometido tan grandes ofensas contra el clan que ni si quiera la buena voluntad les puede salvar de nuestra cólera. A estos desafortunados mulo les extiendo mi piedad, pero no mi simpatía.

 

Los Antiguos.

A menudo se dice que pocos Ravnos llegan a los doscientos años. Aquellos que ganan la poción de antiguo, sin embargo, logran un puesto de honor en la sociedad Ravnos. Preservan los conocimientos del clan y vigilan su destino, actuando con una sabiduría y una visión obtenidas a través de siglos de experiencia.

De todos los Ravnos, únicamente los antiguos conocen los verdaderos propósitos del clan. Solo ellos saben que, al igual que los gitanos fueron perdonados para siempre por Cristo por los pecados de mentir y robar, los Ravnos fueron absueltos de su maldición por Kaen. Fueron Abrazados para corregir la injusticia de los mulo, y existen para servir la voluntad de Kaen en la noche de la Gehena, luchando contra las maquinaciones de los díscolos y rapaces chiquillos de Kaen. ¿Es esto verdad, o únicamente un anhelado deseo? Únicamente en la gehena, susurran los antiguos, será la verdad revelada.

 

La dualidad del deseo.

La cohabitación entre kumpaniyi errantes de juvindo y sus familiares shilmulo es siempre tensa, debido al gran número de tentaciones que acosan tanto a los vivos como a los no muertos. En muchos casos, incluso un único vampiro puede significar la destrucción para una kumpania no preparada, a no ser que se tomen cuidadosas medidas para impedir que los deseos vampíricos se conviertan en incontrolables.

Los shilmulo que viajan con estas kumpaniyi encuentran difícil controlar sus ansias de alimentarse de Rom vivos, recobrar así sus afinidades perdidas tras el tumnimos. Aunque pueda parecer inofensivo tomar un poco de sangre de los juvindo, el subidón de sangre gitana puede convertirse en adictivo. Familias enteras han sido asesinadas por un shilmulo al cual protegían, al apoderarse de él el ansia de sangre y el frenesí.

Para los juvindo, el atractivo del tumnimos puede ser difícil de resistir. Enfrentados cada noche con la posibilidad de la inmortalidad, muchos jóvenes Rom se ven atraídos hacia sus compañeros Ravnos y se convirtieron gustosamente en marionetas para estos shilmulo. Muchos han perdido sus vidas o se les ha concedido el tumnimos sin el consentimiento paterno, algo que puede dividir a toda una familia.

 

Kris.

Parecemos gente sin ley para los gaje, que viajan constantemente para librarnos de cualquier responsabilidad. En cierto modo, es verdad; mi gente no se cree sujeta a las leyes de los gaje o a las tradiciones de los mulo. No obstante, cada cultura tiene sus doctrinas, y lo Ravnos (y los rom de los cuales provienen) no son una excepción.

Para resolver las disputas, los Ravnos las presentan ante un concilio de antiguos en una ceremonia llamada Kris. Es un tipo de juicio, aunque difiere en mucho de lo que los gaje considerarían ley o justicia.

Pocos crímenes dictan la formación de una Kris, aunque sólo sea porque pueden pasar semanas o meses antes de que la disputa sea resuelta. Hasta que unas cuantas kumpaniyi se encuentren en la carretera, puede no haber los suficientes antiguos presentes para presidir la ceremonia como jueces, la krisatora. Son ampliamente respetados y nunca están compuestas únicamente por shilmulo. De hecho, algunos Kris son retrasados porque la tradición dicta la presencia de no menos de cuatro krisatora, dos vivos y dos no muertos. Los Ravnos con prisas han recurrido en ocasiones a la táctica de secuestrar y forzar a jóvenes juvindo para actuar como jueces, lo que puede ser bastante desconcertante para los rom que únicamente conocían a los no muertos como leyendas.

 

Acusación.

Cuando la Kris finalmente se reúne, las reclamaciones y violaciones se presentan sin ningún orden estipulados. El grupo agraviado habla a los rom reunidos y a la krisatora en particular, dando a conocer la naturaleza de los crímenes y cualquier otra información que considere necesaria. También puede pedir a la krisatora una resolución en concreto, o una sentencia favorable a ellos.

Las ofensas más comunes llevadas ante una Kris están relacionadas con el robo. Puedes reírte, querido lector, pero para un Ravnos, robar a otro miembro del clan es uno de los más serios crímenes. Otros delitos van desde desvelar secretos del clan a romper un juramento (en oposición a una mera promesa, que no se cierra con el sagrado apretón de manos) o a conceder el tumnimos a alguien que no lo desee.

Se da entonces una oportunidad al acusado de defenderse o admitir su culpa. Si el acusado admite su culpa, la krisatora dicta sentencia. Con mucho, la sentencia más común es la maldición en una ceremonia llamada solakh o fallo. No obstante, la naturaleza del delito puede a menudo influir en el temperamento y severidad del castigo, incluyendo el destierro.

Si el acusado se declara inocente, cualquier orador puede añadir información adicional que posea. Si la acusación no es rechazada por nuevas evidencias (lo que en determinados casos conduce al Solakh del acusador), el acusado tienen la oportunidad de volver a responder. Si mantuviese su inocencia, el Solakh daría comienzo.

 

Solakh.

Es en este punto de la Kris cuando los forasteros dejan de comprender su valor, y aunque los gaje nada saben de honor, y por tanto una maldición no les parecerá una sentencia poderosa. Para los rom, y para los Ravnos, las maldiciones encierran un poder vital y peligroso. Pueden provocar enfermedades, achaques e incluso la muerte. Entre los Ravnos no hay prisiones, ni ejecuciones, ni trabajos forzados o asilos. El Solakh sigue siendo la forma más efectiva de impartir justicia.

El acusado es reprendido con diversas maldiciones, o amria, cada una más terrible que la anterior. Tras cada maldición el acusado asiente diciendo ‘bater’, que significa ’que así sea’. Las maldiciones crecen y crecen en horror hasta que tanto la krisatora como el acusado están satisfechos. Aunque el proceso es perturbador para los forasteros, debe hacerse notar que todas las maldiciones son condicionales; están diseñadas para tener efecto si el acusado es en verdad culpable. Si es inocente, el Solakh nunca le obsesionará.

El Solakh es una poderosa herramienta; abundan cuentos sobre un shilmulo que ardió en llamas por el poder de una amria lanzada sobre él. Aunque el acusado rehuse creer en el poder de las maldiciones, eso no las convierte en ineficaces. Tal es el poder de nuestra sangre, y poder de la Kris.

 

Patshiva.

No todas las reuniones de kumpaniyi a lo largo de la carretera están causadas por un suceso tan sombrío como un Kris. De hecho, las Kris son la excepción a la regla, y la regla son las patshiv, elaboradas y costosas fiestas que fortalecen los lazos entre los Ravnos. Permiten la oportunidad de bailar, cantar y compartir historias de nuestros viajes y hazañas.

Algunas patshivas se alargan durante varias noches, sostenidas por la buena voluntad de los Ravnos y el dinero que se pueda desplumar en la zona. Una gran cantidad de delitos acompañan a las patshiv, y las ciudades que las acogen se sumen a veces en el caos al buscar los Ravnos los ‘suministros’ que necesitan. Supermercados, bancos de sangre y tiendas de saldos se llevan la peor parte, pero se sabe que a veces la fiesta se lleva a burdeles, galerías de arte y hospitales.

La Patshiva son lo más parecido a reuniones de clan que tienen los Ravnos. Son tan impredecibles como las errantes kumpaniyi, y se celebran en cualquier lugar donde se encuentren bandas nómadas de Ravnos. A través de historias y canciones se transmite información de importancia, y durante todo el tiempo nadie en la kumpania conoce el hambre o la tristeza.

 

Samadji: Reliquias de Poder.

Muchos rom son diestros en el arte de crear talismanes, llamados draba. No obstante, esto también se pierde para los shilmulo de la familia Ravnos. Aunque los miembros de mi clan son obsequiados frecuentemente con draba por parte de otros gitanos, estos artefacto pueden perder su poder durante la vida sin fin de los Ravnos. Esto no ocurre con los poderosos draba llamados samadji. Estos objetos han retenido su poder durante siglos, pasados de sire a chiquillo a través de la historia.

Los samadji, de hecho, parecen extraer su energía de los Ravnos que lo llevan. Aunque este proceso es imposible de explicar, es cierto que los samadji pueden adquirir nuevos poderes a través de las experiencias de sus dueños, llegando a convertirse en poderosos artefactos y tesoros celosamente guardados por las familias que los poseen.

Abundan historias sobre poderosos samadji capaces de transportar kumpanias enteras lejos del peligro, pero existen historias más creíbles acerca de objetos que conceden a sus poseedores una suerte milagrosa, o poderes no asociados con las disciplinas Ravnos. Existen también mitos acerca de samadji malditos, objetos que sólo llevan la desgracia a aquellas familias obligadas a cargar con ellos. Estos objetos sólo pueden ser regalados sabiéndolo el otro, y es que aquellos que llevan samadji malditos son incapaces de deshacerse de ellos de cualquier otra manera.

 

La senda de la paradoja.

[nota del que escribe: curiosamente los de WW no han incluido la senda de la paradoja en este libro, muy curioso... ¿será para que te compres otro libro? ¿Para hacer más dinero?... bueno el caso es que me he tomado la molestia de buscar donde esta y la incluyo a continuación (si no me olvido de hacerlo...).... la senda esta al final de todo].

 

Origen y Creencias de la senda.

Muchos creen que el origen de la senda está en Roma, pero los verdaderos orígenes son en realidad mucho más viejos, datando de las primeras noches de los Ravnos. Sus Seguidores creen que la realidad se está volviendo más estática a medida que el tiempo pasa, y que la creatividad y el libre pensamiento se están desvaneciendo de la conciencia popular. La hipótesis se refuerza con las enseñanzas de algunos lupinos, que ven la degradación como una consecuencia del ‘progreso’ humano, igual que la familia Urmen creen que la magia deja lentamente el mundo mientras la ciencia sigue ‘justificando’ todos los sucesos que antes eran grandes misterios. Este efecto, dicen los Urmen, es dañino para los feéricos, ya que los aleja del mundo. [Nota del que escribe. Uhmmm esto me recuerda al mago, con la tecnocracia... o al hombre lobo con Pentex... curioso].

Los Seguidores de la senda creen que es solo cuestión de tiempo que la realidad se detenga y se convierta en un cementerio de entropía, falto de nuevas ideas e inspiraciones. Los principios de la filosofía dictan que su objetivo principal es ‘liberar’ las energías primordiales del cambio, que ellos llaman ‘weig’, mediante la destrucción de objetos y personas que los acumulan.

Sin embargo, existe otra creencia sostenida por algunos Seguidores que puede ayudar a explicar un segundo objetivo de la Paradoja. Ellos cuentan la historia del verdadero quimerismo, el poder original que laetshi enseñó a Ravnos, y que él a su vez nos enseñó a nosotros, su progenie. Según la historia, cuando el weig era abundante los Ravnos no solo podían retorcer y dar forma a la percepción de la realidad en sí. Sin embargo, a medida que los antediluvianos se hacían más poderosos y acumulaban más weig, esta habilidad se perdió.

Liberando el weig atrapado, afirman los Seguidores, le darán a la magia y al pensamiento creativo un ‘punto de partida’, resultando con el tiempo en la formación del vórtice, el teórico motor de fuerzas incontrolables que una vez gobernó la creación. Los caminantes silenciosos cuentan historias de una entidad llamada Wyld que actúa como catalizador caótico para el pensamiento creativo e incluso la evolución. El vórtice y el Wyld, por otra parte, pueden estar relacionados con algunas creencias Urmen acerca del manantial primario de los seres feéricos.

 

Seguidores de la Senda.

Dado que la popularidad de la senda ha crecido y bajado a lo largo del tiempo, no es sorprendente que los Ravnos que la siguen sean de un variado origen y herencia. Cada vez que la senda se pone de moda se logran conversos, pero cada nuevo grupo distorsiona los principios de la filosofía para sus propios fines.

Algunos de los más viejos Ravnos son Seguidores de la senda, habiendo jurado devolver el poder del vórtice a un mundo que ha olvidado lo que una vez conoció. Estos antiguos son bastante poderosos, y buscan continuamente objetos de poder y Matusalenes en letargo para poder destruirlos.

Tras la segunda guerra Mundial, un grupo de Ravnos supervivientes se unió a los Seguidores de la senda, pero por razones que les deshonraron a ojos de sus sires. Estos jóvenes seguían la filosofía para sus propios fines, a menudo usando sus enseñanzas como una excusa para beber la sangre manchada de los vampiros de otros clanes

Artes de Poder.

A medida que mi clan envejecía, nuevos poderes han sido descubiertos y refinados. Durante nuestro errar sin fine hemos encontrado maneras de remodelar o alterar nuestras disciplinas para ayudarnos mejor en nuestras disputas contra los gaje y los mulo.

 

Canción Profunda (Animalismo Nivel Seis).

El origen de este poder es desconocido pero los Ravnos gitanos (en español en el original, se refiere a los gitanos españoles) han reclamado la responsabilidad de su creación. Parecido a canción de la serenidad, este poder permite influir en el humor de la audiencia cantando. Sin embargo, en este nivel puede inducirse cualquier emoción deseada; a través de la letra de la canción un Ravnos puede intentar alterar las pasiones de sus oyentes. La gente afectada por canción Profunda es frecuentemente manipulada por el cantante. Si se les infunde amor o pesar pueden ser desplumados, y si sienten odio o ira provocados violentamente, o incitados a una revuelta.

Sistema: El Ravnos tira Manipulación + Música con la fuerza de Voluntad del oponente como dificultad. Se necesitan tres éxitos para alterar el estado emocional del oyente. Si se fracasa, el objetivo manifiesta la emoción deseada, pero centrada únicamente en el cantante. Aquel que escucha la canción no recuerda nunca su verdadero poder, acordándose sólo de que le impresionó hondamente la actuación. Los efectos de Canción Profunda duran más o menos una hora o, en caso de fracaso el resto de la noche.

 

Fata Amria (Quimerismo Nivel Seis).

Al usar este poder, un vampiro Ravnos puede imponer una poderosa maldición sobre un objetivo. Invocando el poder de su sangre, el Ravnos ‘ata’ un efecto ilusorio al objetivo, que se manifiesta cada cierto tiempo. Los efectos de Fata Amria varían desde meras molestias momentáneas a cosas potencialmente letales, según la dureza de la maldición y el número de éxitos obtenidos.

Sistema: Una Fata Amria cuesta un punto de Fuerza de Voluntad. El Ravnos maldice verbalmente al objetivo y tira Manipulación + Intimidación, con la fuerza de Voluntad del objetivo como dificultad. El número de éxitos determina la potencia del objetivo, tal y como muestra la tabla. El efecto de ejemplo es únicamente una guía; la forma en que el Fata Amria se manifiesta se basa únicamente en la naturaleza de la maldición que le acompaña.

Nota: Una Fata Amria solo tiene la eficacia que crea el objetivo. Si teme profundamente el poder de la maldición está se manifiesta repetidamente hasta que el objetivo domine su miedo.

1 éxito Efectos molestos; el objetivo pierde dos dados de una reserva concreta.

2 éxitos Efectos menores; la dificultad suben en dos en una circunstancia dada.

3 éxitos Efectos mayores; el objetivo falla automáticamente una acción en concreto en un momento crucial.

4 éxitos Efectos serios; el objetivo falla automáticamente ciertas acciones en momentos de tensión.

5 éxitos Efectos desastrosos; el objetivo falla todas las acciones relacionadas con un atributo, Habilidad o Disciplina.

 

Sobrecarga Sensorial (Quimerismo nivel Ocho).

Sobre estimulando los cinco sentidos, un Ravnos puede incapacitar físicamente a un oponente. Aunque éste puede continuar consciente, es incapaz de moverse o hablar de forma coherente; está efectivamente desconectado del mundo exterior, exceptuando sus gritos.

Sistema: El personaje tira Inteligencia + Ocultismo, con la fuerza de Voluntad del oponente como dificultad. La duración de la sobre carga sensorial vienen determinada por el número de éxitos mostrados en la siguiente tabla:

1 éxito Un turno

2 éxitos Una escena

3 éxitos Una Hora

4 éxitos Seis Horas

5 éxitos Un día

 

Maestría de Fatuus (Añadido).

Además de la habilidad ya descrita en la guía del jugador, los Ravnos ganan un beneficio adicional al dominar este nivel de quimerismo, aunque en la mayoría de los casos ni el poseedor lo sabrá. Al alcanzar la Maestría de fatuus, las ilusiones creadas por el personaje también se manifiestan en la Penumbra y en las tierras de las sombras, y parecen convincentes para cualquiera que vea la escena desde allí. Sin embargo, un Ravnos que no pueda escudriñar esos lugares es incpaaz de afectarlas directamente.

 

Pseudocegera (Añadido).

Además de los beneficios ya explicados de este poder, un Ravnos que haya dominado Pseudocegera se muestra impasible ante los efectos del Delirio y las apariencias feéricas. Los Ravnos que puedan ver cualquier objeto quimérico o animales provenientes del ensueño como si estuvieran encantados.

Nuevas Habilidades.

A elección del narrador, los personajes phralmulo pueden coger cualquiera de los nuevos talentos, técnicas y conocimientos de Mundo de Tinieblas: Gitanos. Estas habilidades ayudan a completar la vida normal del personaje como Gitano.

Los personajes Abrazados dentro del clan (y que son por tanto georgio) no pueden empezar con estas habilidades, pero sí comprarlas normalmente con puntos gratuitos o de experiencia.

 

Méritos y defectos.

Los personajes Ravnos pueden escoger estos Méritos y defectos además de los listado den la guía del Jugador de Vampiro.

 

Amuleto Samadji (Mérito de 1-4 puntos).

Tu familia o sire te han obsequiado con un objeto de poder. Se espera de ti que lleves esta drabba poderosa hasta que abraces tu propia progenie, y le pases entonces el obsequio. Los niveles de poder del samadji varín enormemente; un samadji puede reducir la dificultad de determinadas acciones(1-2 puntos), o incluso proveer al usuario con poderes equivalentes a disciplinas, como Presencia Invisible. El samadji puede ser activados de diferentes maneras. Diséñalo con el narrador que le asignará una puntuación final.

 

Lealtad de familia (Mérito de 2 puntos).

Durante tus viajes, te has ganado el favor de una familia mortal de gitanos. La familia te ayuda en tus hazañas cuando es posible, proveyéndote un refugio donde ocultarte o sirviéndote de transporte entre una ciudad y otra. Todas las dificultades de interacción social con la familia se reducen en dos. Mientras no abuses de su confianza, no se separará de ti. Nota: No puedes escoger Lealtad de familia con las familias tsurara o Ravnos.

 

Phralmulo (Mérito de 3 puntos).

Fuiste abrazado entre los Rom, de una de las familias de poder. Debido a tu herencia eres capaz de recuperar las afinidades de la sangre alimentándose de rom, y puedes empezar con habilidades y trasfondos solo disponibles para personajes gitanos. Además los personajes phralmulo no necesitan escoger un crimen específico como debilidad; los phralmulo muestran un general, pero compulsivo desprecio e indiferencia hacia todas las leyes de los gaje. Nota: sin este mérito, se asume que un personaje Ravnos es un georgio.

 

Enemistad de Familia (defecto de 2 puntos).

Debido a un acto de traición, o quizás a un malentendido, te has ganado el desprecio de una de las familias. No te ayudará de ninguna de las maneras, y puede incluso alertar a tus enemigos de tu presencia en una ciudad. Hasta que redimas tu culpa, ya sea a través de la lealtad no recompensada o una increíble astucia, interferirá con tus planes y oscurecerá tu nombre allá donde viaje. Nota: no puedes escoger enemistad de famlia con las familias Tsurara o Ravnos.

 

Marhime (defecto de 3 puntos).

Has cometido algún grave crimen contra los rom y eres rehuido por sus familias (incluida la Ravnos). Aunque no maquinan contra ti evitan el contacto, al poder contaminarse (la dificultad de todas las acciones sociales con otros gitanos aumentan en dos). Limpiar tu crimen será una ardua tarea; hasta que seas redimido por un kris, no podrás viajar en compañía de tu gente más de unas pocas noches antes de que te echen.

 

Enemigo Wuzho (defecto de 2 puntos).

Has llamado la atención de un Wuzho. Este enemigo es bastante poderoso, ya que solo desea acabar contigo. Aunque no se te opone directamente, trabaja para frustrar tus planes cuando es posible, destruyendo tus lazos familiares o enfadando a otros mulo contra ti; espera la noche en la que no seas capaz de defenderte contra él.

Actitud hacia Otros.

He incluido aquí una serie de opiniones de antiguos y neonatos, georgio y phralmulo. Estas afirmaciones van desde las sabias a las incendiarias. ¿La verdad? Eso, querido lector, debes decidirlo tú.

Brujah. Hablan mucho acerca de cambiar las cosas, pero sus palabras y amenazas están vacías salvo que les vuelcas loco. En este caso, lánzales algún objeto pequeño y brillante para mantenerlo ocupados mientras te marchas.

Caitiff. En vez de buscar algo de orgullo o convicción se limitan a golpear las puertas de la camarilla toda la noche, pidiendo entrar. A su favor, los sin clan tienen bastante idea de lo que ocurre en una ciudad, y un poco de caridad en el momento adecuado te proporcionará un amigo para la no vida; la suya, naturalmente, no la tuya.

Gangrel. Se supone que estamos emparentados, pero tienen un serio problema con nosotros, no m preguntes por qué. Como nunca llevan nada de valor y tienen unas uñas grandes y antipáticas, mi consejo es que los dejes en paz. A no ser, naturalmente, que veas una oportunidad de conducirles al frenesí y verles brotar pelo de sus orejas.

Malkavian. Ignorante es el mulo que nos compara con estos triste no muertos. Son verdaderamente una línea arruinada. No hay arte ni, peor aún, diversión en sus bromas; sus travesuras son tan instintivas como la meada del perro que marca su territorio

Nosferatu. Tenemos un pacto no escrito con las ratas de cloacas; les dejamos en paz (como si tuviesen algo de valor) y ellos ‘olvidan’ que nos han visto entrar en la ciudad (como si fuéramos una amenaza para sus planes). Les dejamos tener sus alcantarillas, ellos nos dejan divertirnos. Además, les encanta vernos volver locos a los estirados Ventrue y los narcisistas Toreador. Si te ves incapaz de escapar de la furia de los shanglo puedes encontrar asilo entre ellos, pero el precio, y el hedor, pueden ser altos.

Toreador. De todos los clanes que nos han denunciado como enemigos, los toreador han hecho el peor trabajo por demostrarlo. Aunque adoran la pompa y la ceremonia de su posición, cuando sus reuniones acaban prefieren vernos danzar a echarnos. Engáñales, róbales e incluso compadécete, pero no les odies. En verdad, sus corazones se pararían si dejásemos de bailar.

Tremere. Sus mohosos y viejos libros hacen buena leña, y se sacan buenos precios por sus pequeñas chucherías en la tienda de empeños. Créeme: son más arrogantes que poderosos. Intentaron eliminarlos durante la guerra de Hitler, y fallaron. Sabiendo eso, no te andes con bromas.

Ventrue. Señores feudales o magnates corporativos: algunas cosas nunca cambian, por desgracia. Nos odian porque no participamos en los juegos de poder que inventaron, por lo que nos echan de sus ciudades. Pobrecitos. La mayoría están tan hambrientos de poder que no abren los ojos, y los ciegos son fáciles presas. Aquí tienes una buena: averigua cual es su sangre preferida y usa Quimerismo para hacer que un holgazán rancio se parezca a eso. Sus caras son divertidísimas tras unos sorbos.

Lasombra. Dios les ha quitado su reflejo. Es apropiado, pienso, que nosotros les quitemos el resto de cosas.

Tzimisce. Estas viejas glorias parecen presas fáciles, ¿verdad? Pues no lo son. Evítalos, evítalos, evítalos. Es tentador engañarles, pero si la cagas te retorcerán la cabeza hasta convertirla en un globo.

(Primer aviso: a veces tienen material tan interesante en sus viejas criptas que vale la pena el riesgo).

(Segundo aviso: si te cogen ... Oye, has sido advertido).

Ravnos Antitribu. Tal y como va el sabbat, no son tan malos. Piensan bastante como nosotros, y echan cebos como los mejores entre nosotros. Pero a pesar de las similitudes, se cuidadoso en no tirarte hacia ellos demasiado rápido. Observa que su manada es su familia, no nosotros. Recuerda eso antes de hablar con ellos.

Assamitas. Estos son los chicos que traen de cabeza a los mulo, y eso nos encanta. También parece que no dan un duro por nosotros, y eso todavía nos gusta más. Comparten nuestro odio hacia los tremere, y conozco a un Chupón que convenció así a un assamita para que acabase con unos pocos enemigos suyos. Funcionó con él, pero personalmente no recomendaría de imitarle. Morirías antes que kennedy si te pillan en una treta semejante.

Giovanni. Perfecto, seré directo: son mafiosos grandes, peludos, pasados de peso e inmortales, con mansiones increíbles y maseratis color rojo remolacha, se pavonean con un aura de misterio, controlan tesoros artísticos, dinero y sangre en sus cajas de seguridad. ¿Se supone que tengo que estar asustado? Con su ocultismo de andar por casa, caen en los más simples timos. Deja que te cuente: lo más peligroso acerca de los giovanni es que tardan semanas en darse cuenta de que han sido timados

Seguidores de Set. Adoro a estos gilipollas. Están tan obsesionados con corromper que te darán cualquier cosa, dinero drogas, armas, lo que sea. Con enemigos como estos ¿ quien necesita amigos?

La Yihad. Je. Vaya juego de locos al que juegan los gaje. Cuando el último capítulo de la Yihad haya sido escrito, serán sin duda los Ravnos los que cuente el relato a la luz de sus fuegos.

Caminantes Silenciosos. Te puedes sentar frente a ellos en la kumpania, y enfundarán sus garras y te tolerarán. Una vez fuera de la kumpania, todo eso se acaba; los lupinos son su mayor familia, y la luna les ordena destruirnos sin piedad. Si estás arrinconado por una manada, suplica piedad en nombre de tu antiguo parentesco. No les parará, pero quizá se queden quietos el tiempo suficiente como para invocar un fantasma y escapar.

Magos. La mayoría de los chupones piensa que los magos son una panda de ratones de biblioteca, nosotros les conocemos mejor. Son una panda de ratones de biblioteca con material interesante para tomar prestado. A parte de eso he oído rumores de compañerismo entre Ravnos el camino de la paradoja y un grupo de magos llamados merodeadores; una alianza.

Wraiths. Aunque elogiamos a los espíritus de nuestros ancestros, estos miserables seres son llamados trushale adji, las lamas sedientas. Son de poca importancia para nosotros, pero hay médiums entre los juvindo que buscan a menudo su guía.

Seres Feéricos. Ciertas familias de los Ravnos tienen relación con estos seres, y por lo que he oído, están todos moribundos. Los duendes, no los Ravnos. Son poderosos aliados, pero traen una tonelada de problemas con ellos si viajan con nuestras kumpaniyi. He oído rumores también que les atrae nuestro Quimerismo como si pudieran olerlo, pero no me gusta pensar demasiado en ello, me vuelve paranoico.

 

Personajes Especiales : Ravnos Legendarios.

 

Ivan kreyenko.

Tanto los Justicar de la camarilla como los serafines de la mano negra maldicen el nombre de Ivan kreyenki, aunque es solo el último de los muchos alias bajo los que ha cometido crímenes a través de los años. Kreyenko sabe lo que es el infortunio, ya que ha sido buscado por todas las organizaciones desde la Inquisición hasta el círculo Interno de KGB. Ante tal persecución el gitano responde con un saludo y una carcajada espontánea, consiguiendo la enemistad personal del Justicar gangrel .

Recientemente ha amenazado las nacientes estructuras de poder de la Europa del reste, afiliándose con el mercado negro y la mafia rusa. Se piensa que tiene contactos con sus compañera de clan Durga Syn. A la que ayuda en sus maquinaciones contra Baba yaga; por otra parte, muchas de las hazañas de Kreyenko parece motivadas por el capricho y el propio interés.

Una cosa es cierta: Kreyenko, en cualquiera de sus identidades ha estado presente en los grandes sucesos de la historia de la estirpe. Se cree que el y su Quimerismo han sido responsables de las muchas apariciones de Caín, y el culto crepuscular de la gehena le preguntaría gustoso acerca de lo que sabe de la ‘Hija de Eva’ [Nota del que escribe. Este grupo fue el promotor del genocidio de los ravnos, lo explique arriba]. Dada la disposición de Kreyenko y su historia es poco probable que se pare a charlar del tema.

 

 

La senda de la paradoja.

Externamente, el clan ravnos parecería el más humano de los vampiros independientes. Después de todo, los ravnos tienden a ser estafadores amistosos, no asesinos despiadados, corruptores ni nigromantes viles. No se interesan de forma activa en los intereses vampíricos más brutales y por ello, se creen que poseen algunos vestigios de moral y de naturaleza mortal.

Hay pocas ideas que pudieran ser más ingenuas.

Los pocos que realmente han comprendido los juegos ravnos han salido conmocionados. Para los ravnos que siguen la senda de la paradoja, la no vida no es más que un sueño y las criaturas vivas, meramente fantasmas.

La senda de la Paradoja enseña que toda la existencia es fluida y maleable. Nada es permanente ni real. El universo es un torbellino, siempre cambiante, y todo en ello se compone de cantidades variables de materia etérea. Los que siguen esta senda denominan a esta materia ‘weig’.

En su estado natural, el weig fluye, quiera o no, de ser en ser, de objeto a objeto, creando y destruyendo sin preocupación. Un objeto dado puede estar lleno de weig en un momento y al instante siguiente vacío. Así es el cambio, así es la existencia.

Sin embargo, hace tiempo inmemorial, se cometió una gran blasfemia. Doce seres que estaban momentáneamente llenos de grandes cantidades de weig decidieron retenerlo en lugar de arrojarlo al vacío cuando llegó el momento. Entonces estos seres comenzaron a absorver aún más weig; el suficiente para darles poder y moldear a voluntad el caos que les circundaba. Estos doce seres se convirtieron en los vampiros antediluvianos y precedieron a esculpir la realidad dentro de una forma fija que les permitiría retener su weig, y con ello, su poder.

Como ni siquiera ellos podían resistir completamente la llamada del universo para liberar su weig, los antediluvianos exudaban periódicamente pequeñas cantidades de su weig moldeándolas a su imagen, así se crearon otros vampiros. De la misma forma que sus progenitores consumen de forma blasfema el weig del universo, también los vampiros consumen la esencia de la vida en la tierra: la sangre. Por supuesto, los antediluvianos planean reabsorver su weig cuando llegue el momento. En esa noche – la noche de la Gehena o el Flujo- los doce antediluvianos, actuando en concierto y devorando el poder de sus hijos, planean moldear permanentemente el universo para convertirlo en el reino mausoleo estancado que es su ideal.

La abominación de los antediluvianos en el anonimato. Un ser-torbellino, que recibió inteligencia momentánea gracias a una fluctuación en el weig, decidió combatir a los Antediluvianos recién creados en el terreno de ésos. Este ser retuvo su propio weig, consiguiendo con ello el suficiente poder para enfrentarse con los antediluvianos, de hecho, como para convertirse en uno de ellos. Este ser engendró el clan Ravnos para que le ayudase y se convirtió en el 13er antediluviano, aunque solo los Seguidores de esta senda saben que este antediluviano existe sólo para frustrar los planes de los demás.

Los ravnos que pertenecen a esta senda aprenden su razón de vivir. Destruir la creación blasfema de los antediluvianos, esa cosa a la que se conoce por realidad. Para alcanzar esto, aprenden a dominar su weig interno para la producción de efectos de alteración de la realidad. En los niveles inferiores de poder estos efectos no son más que ilusiones, pero según el ravnos va haciéndose más poderoso, los efectos aumentan de potencia gradualmente.

Los ravnos de esta senda tratan activamente de alterar la percepción de la realidad de los demás. Sus métodos favoritos son el engaño y el robo, armas sorprendentemente eficaces. Después de todo, un viejo tremere que pierda los pantalones durante un cónclave también perderá el respeto de sus iguales y su confianza en sí mismo; además, con eso se altera todo el cónclave. Así, de un solo golpe se debilita a un poderoso peón de los antediluvianos, al clan tremere y a la camarilla.

En último termino, sin embargo, habrá que liberar el weig en el torbellino. Los ravnos son estudiantes avanzados de esta senda lo intentan activamente. Buscan objetos que retengan weig -‘objetos mágicos’, fetiches Lupinos y similares- y los destruyen. Los miembros más poderosos de esta senda buscan a vampiros con grandes cantidades de weig –de baja generación- y hacen lo mismo.

Aunque muchos de los Seguidores de esta Senda son anarquistas, no todos lo son, ya que esta actitud será previsible. De hecho, ha habido ocasiones en las que dos miembros de la senda han combatido en bandos contrarios, y posteriormente se han reído y regocijado de todo el caos que incitó en su batalla.

 

Ética.

La realidad es lo que uno haga de ella.

Libera el weig en el torbellino.

Esta existencia es una mentira, un sueño febril de los antediluvianos dormidos, diseñado para engatusarnos hacia un letargo en vigilia. Solo los dones de nuestro fundador nos permiten desenmarañar el tapiz para volver a tejerlo de nuevo.

Cuanto más lejos se está de los Antediluvianos, menos real se es; esto no quiere decir necesariamente que ser real te haga superior.

La noche del flujo –la gehena- se acerca. Cuanta más realidad se pueda alterar entre hoy y esa noche, más confusos estarán los antediluvianos y más probable será que el Flujo sea mejor.

Engañar, confundir y humillar a otros vástagos, y en particular a los que gozan de la estima de los antediluvianos, desconcierta a los antiguos y ayuda a nuestra guerra. Además, es divertido.

Historia.

Esta senda apareció entre los ravnos en los últimos días del imperio romano. Se cree que los ravnos Seguidores de este clan tuvieron mucho que ver con la caída del Imperio como ataque contra los lasombra y los ventrue, rígidos y aburridos). Desde esos días, los Seguidores de este clan han luchado constantemente contra los malvados pensamientos póstumos de los antediluvianos. Las viles creaciones de la sociedad, la ley, la forma, la materia y la realidad estructurada. Los avances en la física cuántica bien podría ser resultado de los esfuerzos de los fieles a esta senda.

 

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