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El
Mayor Descubrimiento |
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¡Cuántas
personas a diario transitan por las calles y caminos de este mundo sin
prestar atención o simplemente ignorantes del riesgo que corren sus
vidas! Viven llenas de problemas y perplejidades y no saben adónde acudir
en busca de soluciones.
Se
dice que al Dr. James Y. Simpson, descubridor de la capacidad anestésica
del cloroformo, y de algunas otras cosas, en cierta ocasión se le preguntó
cuál había sido su descubrimiento más importante. El respondió: "Fue
descubrir que yo era un pecador y que Jesucristo era mi Salvador."
Ciertamente todos debemos estar de acuerdo con esta declaración. Esta hace
una significativa diferencia en nuestras vidas. El
descubrimiento del Dr. Simpson abarca dos áreas importantes.
Primero, el reconocer que por nosotros mismos somos incapaces de vencer la
naturaleza pecaminosa que hemos heredado y de la cual debemos despojarnos
para poder alcanzar la verdadera felicidad. Segundo, que nuestro
maravilloso Dios, ha provisto en su infinito amor y
misericordia, un rescate; la persona del Señor Jesucristo, que es
capaz de librarnos de las garras del mal que habita en
nosotros.
Sin
embargo, aunque tenemos un Salvador, el cual estuvo dispuesto a pagar el
precio de nuestra maldad, no nos impone el aceptar su rescate.
Si
deseas beneficiarte de su labor debes pedirle que viva en tu vida y
familiarizarte con Él mediante el estudio diario de su Palabra.
Comunícate con Él mediante la oración en esos momentos de perplejidad y de
prueba que con frecuencia se presentan en tu vida y Él te llevará en sus
brazos.
Descubre que no tienes que vivir víctima de las consecuencias del pecado,
sino que hay un nombre, que es sobre todo nombre, que al invocarlo trae
consuelo y al ser guiados por Él se alcanza una transformación tal que nos
lleva a disfrutar de una vida mejor.
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