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El
vaginismo y sus causas

El vaginismo
es una forma de disfunción sexual que se caracteriza por la
contracción involuntaria de los músculos perivaginales. El
vaginismo constituye una de las principales causas de no consumación
del matrimonio.
YOLANDA BARBERÁN
Esto hay que tenerlo bien claro desde el principio, y debe ser asumido
por ambos miembros de la pareja. Así pues, el vaginismo no depende de
la voluntad de la mujer, sino que se trata de un acto reflejo. De hecho,
las mujeres que sufren de vaginismo, suelen ser mujeres totalmente
deseantes y orgásmicas que no pueden controlar su rechazo muscular a la
penetración, ya sea por el pene, un dedo o un simple tampón.
Las
causas del vaginismo pueden ser varias, pudiendo diferenciar dos grandes
grupos: las causas de origen orgánico y las de origen psicológico.
Causas orgánicas
Para determinar una posible causa orgánica, la mujer deberá someterse
a un examen ginecológico. Las principales causas orgánicas son:
- La existencia de
alguna cicatriz en la entrada de la vagina como consecuencia de un
parto traumático, un aborto, una violación, etc.
- Una insuficiencia
hormonal originada por falta de estrógenos, como en la menopausia.
- Una infección,
causada en la mayoría de sus veces por alguna enfermedad de
transmisión sexual y que hace que la vagina se inflame hasta el
punto de que el contacto sexual resulte imposible.
- El uso de
desodorantes íntimos irritantes, por eso, no cesaremos de repetir,
que el lavado de los genitales externos con agua y jabón, es el
mejor tipo de higiene.
- Alergia al caucho del
diafragma o del preservativo.
- Una manipulación
brusca del clítoris durante los juegos preliminares.
- Una masturbación
brusca con un vibrador.
- El uso continuado de
prendas excesivamente ajustadas (tejanos, por ejemplo).
- La existencia de algún
tumor.
- También se han dado
casos muy raros en los existe alguna anomalía congénita de la
vagina que impide la penetración.
Causas psicológicas
Una vez descartadas las causas orgánicas, podemos hablar de causas
psicológicas, cuyo denominador común es el temor, lo que hace que la
contracción muscular se adelante a la penetración. Las principales
causas psicológicas son:
- El sentimiento de
culpabilidad que algunas mujeres experimentan al sentir placer,
sobre todo aquellas que fueron educadas por tabúes religiosos.
- El disgusto por el
sexo, ya sea como consecuencia de la educación recibida o por
alguna experiencia traumática, como un intento de violación o
incesto.
- Los traumas
infantiles de carácter sexual, son la causa más relevante del
vaginismo. Estas niñas suelen construir un muro a su alrededor difícil
de destruir, que les reportará importantes consecuencias afectivas
y sexuales en el futuro. De hecho, suelen ser más importantes las
consecuencias psíquicas del suceso, que éste en sí mismo.
- El mal manejo de la
agresividad.
- La frustración que
supone el fracaso reiterado de las primeras experiencias sexuales.
- La ignorancia de la
anatomía, tanto propia como del compañero.
- El miedo inconsciente
al dolor o a un posible embarazo.
- La creencia de
ciertos mitos de la virginidad, como el de la ruptura del himen y la
sangre, sin saber que en las primeras relaciones no tiene por qué
haber ni sangre ni dolor.
Tratamiento
del vaginismo
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Como
en la mayoría de los problemas sexuales, la información sobre
este tipo de temas es fundamental. En el caso concreto del
vaginismo, además de información impresa, resulta imprescindible
una información gráfica de las zonas genitales, pues muchas
mujeres han sido educadas de tal manera que desconocen su propia
anatomía sexual.
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YOLANDA BARBERÁN
Una vez recibida esta información, es conveniente que la mujer observe
sus propios genitales con la ayuda de un espejo e incluso que se decida
a explorarlos, al igual que se aconseja que ésta, juguetee con el pene
de su compañero, pues es la mejor manera de que la mujer tome
conciencia de que los genitales de ambos se adaptaran perfectamente.
Toda mujer debería saber que cuando se halla excitada y por
consiguiente, su vagina bien lubricada, ésta se adaptará perfectamente
al tamaño del pene; además, la vagina es un músculo que no tiene
terminaciones nerviosas que puedan producir dolor.
En
muchos casos, una buena información sobre el tema puede acabar con el
problema, pero en otros no, para estos últimos, aconsejamos la visita
al sexólogo, donde éste optará por el tratamiento más adecuado. Será
imprescindible que la pareja que acuda a la sexoterapia sea sincera al
100%, de lo contrario el tratamiento estará abocado al fracaso.
Aunque
existen diversos tratamientos, aquí sólo expondremos los más
habituales.
- Método
de la hipno-desensibilización
Este tratamiento es el que ofrece mejores resultados para aquellos
vaginismos causados por miedos, fobias o sentimientos de
culpabilidad. Éste, utiliza la hipnosis, pues esta comprobado que
la relajación reduce la ansiedad. Antes de su inicio, el médico
hará un informe en el cual quedará reflejado todos los miedos que
angustian a la mujer. Posteriormente, y siempre bajo hipnosis, se le
mostraran a la mujer, de manera gradual, imágenes generadoras de
ansiedad, según ésta las vaya aceptando. Unicamente cuando ella
sea capaz de imaginar la penetración, estará preparada para ello.
- Desensibilización
mediante el tacto vaginal
En este método, que también se realiza bajo hipnosis, el médico
aconseja a la mujer que introduzca su dedo índice bien lubricado
dentro de la vagina, si es capaz de soportarlo introducirá dos, y
luego tres. Primero será el médico quien introduzca los suyos,
siempre bien lubricados, para enseñarle a la paciente como debe
llevar a cabo el tacto vaginal, al mismo tiempo que le enseña a
respirar, a relajar el abdomen... Todo esto, se realizará de forma
paulatina, según el grado de aceptación de cada mujer, pues para
que el éxito este asegurado, el tacto vaginal nunca debe producir
dolor. Hasta que la mujer no sea capaz de introducirse un tampón y
conservarlo durante 24 horas puesto, o soporte que sea su compañero
sexual el que sea el autor del tacto vaginal, no estará preparada
para la penetración.
- El
uso de dilatadores vaginales
En este método, el médico, después de haberle enseñado a la
mujer el procedimiento de autohipnosis, le indica a ésta que meta
su dedo en la vagina. Luego le proporciona un dilatador de plástico
bien lubricado, del mismo tamaño que su dedo, y le indica que se lo
introduzca en su cavidad vaginal, y le aconseja a la mujer que se lo
lleve a su casa para practicar. Pasados unos días este dilatador
será sustituido por uno de mayor tamaño, y así sucesivamente
hasta que la mujer logre introducirse un dilatador, siempre bien
lubricado, del tamaño semejante al pene del hombre. Llegados a este
punto, se recomienda a la mujer que practique el coito con su
marido, procurando siempre una buena lubricación en la zona.
Sea
cual sea el tratamiento utilizado, se aconseja la total ausencia de
relaciones sexuales mientras éste dure, pues cada tentativa negativa,
induce a una mayor angustia, y por tanto, a la agravación del problema.
Por el contrario, es muy aconsejable que la mujer practique
contracciones vaginales y anales, el llamado pipí-stop, que harán que
la mujer sienta un mayor dominio sobre sus genitales.
Una
vez finalizado el tratamiento, cuando la mujer se siente con ganas de
intentar el coito, la posición más recomendable es la de Andrómaca, o
mujer cabalgante, posición que le permitirá controlar el grado de
penetración. Aunque, lógicamente, si ella esta más cómoda en
cualquier otra posición, no tiene ninguna importancia, siempre y cuando
sea la mujer la que lleve la iniciativa.
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