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La relajación está especialmente indicada en los
trastornos de tipo psicosomático y en todas aquellas alteraciones en
que la ansiedad o angustia es la que provoca los desórdenes
funcionales. Como hábito psicoprofiláctico podría estar indicada para
la mayoría de la población en todas aquellas situaciones estresantes
de la vida diaria como los exámenes, el estrés laboral, las relaciones
conflictivas, etc.
El
objetivo fundamental de los métodos de relajación consiste en la
producción bajo control del propio sujeto de estados de baja activación
del sistema nervioso autónomo. Estos estados de baja activación se
logran como una consecuencia del establecimiento de determinadas
actitudes y actividades cognitivas. Su logro repercutirá en un mayor
autocontrol de sus conductas emocionales, comportamentales e
intelectuales. Usted no debe intentar esforzarse en lograr directamente
la relajación. Toda actitud de esfuerzo o de mantenimiento de una
expectativa de logro de relajación va a ser contraproducente ya que
contribuirá a producir un estado exactamente opuesto a lo que se
pretende.
La actitud básica debe consistir en la eliminación de toda expectativa
de "tener que hacer" o "tener que lograr". Debe
centrarse en las tareas que a continuación se describen poniendo toda
la atención posible en su realización y consecuentemente tratando de
evitar cualquier tipo de representación ajena a la tarea.
Se debe confiar en que la relajación se producirá como un efecto
colateral a la realización de la tarea.
Un ejercicio de relajación es mejor hacerlo en una habitación con poco
ruido y poca luz, preferiblemente en una postura de decúbito supino
(boca arriba) sobre una cama. Sin embargo, algunos de ellos pueden
hacerse sentado y en condiciones de ruido y luminosidad variables.
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Método de Representaciones Numéricas
El método de representaciones numéricas tiene como objetivo conseguir
un correcto auto-control psicoemocional en situaciones estresantes
puntuales.
Esta técnica rápida y sencilla para disminuir la ansiedad consiste en
representar mentalmente el número 10.000, preferiblemente de forma que
quede dibujado como en una pizarra en el campo de la conciencia. Se le
restan dos unidades a este número y representamos el número
resultante, eso es el 9.998. Se restan otras dos unidades y se
representa el número resultante siguiente. Se debe realizar esta
actividad repetidamente durante 15 minutos, hasta que los pensamientos
negativos desaparezcan de nuestra mente.
Método del doctor Herbert Benson
Herbert Benson es uno de los científicos más destacados que iniciaron
el estudio de la meditación trascendental, y ha intentado
desmitificarla proporcionando las siguientes instrucciones sencillas
para conseguir la relajación:
Sentarse o estirase en silencio en una postura cómoda.
Cerrar los ojos.
Relajar a fondo todos los músculos del cuerpo dejándolos
"sueltos", apoyados en la superficie donde nos encontremos,
como si tuviéramos la sensación de que esa parte nos pesara más de la
cuenta.
Empezar por los pies, pensar que nos están pesando, que se apoyan
libremente sobre el sofá, cama, etc., avanzar lenta y progresivamente
esta sensación de pesadez con el resto del cuerpo: las piernas, las
manos, los brazos, el abdomen (sentir que toda la espalda se apoya
relajadamente sobre la superficie donde nos encontremos) y así hasta
los músculos de la cara. Mantenerlos relajados.
Respirar por la nariz. Tomar conciencia de la respiración. Al aspirar,
decirse a sí mismo la palabra "uno", luego "dos", y
así progresivamente. Respirar con naturalidad, no profundamente.
Continuar durante diez a veinte minutos. Pueden abrirse los ojos, para
comprobar el tiempo, pero no utilizar un despertador ni un sistema de
alarma. Al terminar, permanecer sentado durante algunos minutos más,
primero con los ojos cerrados y después abiertos. No levantarse hasta
que hayan pasado algunos minutos.
No preocuparse por conseguir un nivel de relajación profunda. Mantener
una actitud pasiva y dejar que la relajación se presente según su
propio ritmo. Si aparecen pensamientos perturbadores, debe intentar
ignorarlos no ocupándose de ellos y volviendo a repetir
"uno". Con la práctica, la respuesta sobrevendrá sin apenas
esfuerzo. Debe practicarse esta técnica una o dos veces al día, pero
no durante las dos horas siguientes a una comida, porque los procesos
digestivos interfieren en el surgimiento de la respuesta relajante.
Método de Relajación Muscular
Esta técnica comprende unos ejercicios muy sencillos y precisa en total
de unos veinte minutos de desarrollo. Muchas personas la han encontrado
útil para afrontar de modo específico sentimientos de ansiedad y
nerviosismo, pero también constituye una forma eficaz de relajarse
después de un día agotador. Para conseguir mejores resultados, deberá
escoger un lugar en el que pueda estar tendido. Es importante completar
los ejercicios sin quedarse dormido, aunque probablemente deseará
dormir al terminar el período de relajación.
Para empezar, afloje cualquier tipo de ropa que lo apriete y quítese
los zapatos. Ahora tiéndase. A lo largo de los ejercicios relajará
progresivamente cada parte de su cuerpo, empezando por los pies y
acabando por los músculos de la cara.
Para todas las partes del cuerpo se aplican las mismas instrucciones,
que son las siguientes:
Cierre los ojos y ponga en tensión una parte de su cuerpo (por ejemplo
los pies). Mantenga esta tensión hasta contar 5. Mientras cuenta,
procure aumentar la tensión: 1 (fuerte), 2 (un poco más fuerte), 3
(todavía más fuerte), etc. hasta el máximo que pueda.
Inspire profundamente y al hacerlo libere la tensión que había cogido.
Repítase: relájate, relájate, relájate.
Concéntrese sucesivamente en cada parte de su cuerpo. En cada fase,
tense y relaje los músculos según las instrucciones:
- Pies: engarfie los pies y ténselos vigorosamente, manténgase así
unos segundos. Relájelos.
- Tobillos: dirija las puntas de los pies hacia su cuerpo y tense los músculos
de las pantorrillas manteniendo la tensión. Relájese.
- Nalgas: empuje fuertemente las nalgas contra la silla, sofá, cama o
suelo. Relájese.
- Abdomen: tense el abdomen como si esperara encajar un puñetazo en el
estómago. Relájese.
- Pecho: tense los hombros apretando las palmas de las manos una contra
otra. Relájese.
- Hombros: tense los hombros encogiéndolos tan altos como pueda. Relájese.
- Garganta: tense la garganta hundiendo la barbilla en el pecho. Relájese.
- Nuca y cabeza: presione con la nuca y la cabeza contra la parte
posterior de los hombros. Relájese.
- Cara: arrugue la frente y apriete, luego relájese. Arrugue las cejas
y apriete, relájese. Cierre los ojos apretando fuertemente, relájese.
Apriete las mandíbulas y los dientes, relájese. Apriete los labios
vigorosamente y luego deje que se entreabran lentamente.
Observe en todo momento el contraste entre la tensión y la relajación.
Ahora, con los ojos todavía cerrados, experimente la energía que su
cuerpo le está proporcionando: un sentimiento de potencia y calor, tal
vez incluso un leve hormigueo. Finalmente, vuelva a cada parte de su
cuerpo, dígale sencillamente que se relaje cinco veces. No tense los músculos.
Intente conseguir una relajación más profunda. A medida que repite la
palabra "relájate", deje que su mente se vacíe por sí misma
de pensamientos.
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Ejercitar el cuerpo, hacer
deporte, caminar, bailar o respirar tienen claros efectos terapéuticos,
y se consideran un espléndido recurso para reducir la ansiedad, la
tensión, la agresividad y la frustración. Además, aumentan la sensación
de bienestar, mejoran el sueño y el apetito, y fomentan la concentración
y la creatividad. En sentido inverso, potenciar la mente a través de la
meditación y la relajación, mejora la salud, aumenta la longevidad y
la resistencia a la enfermedad.
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