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La polémica se sirve con receta

 Ya es posible adquirir la pastilla postcoital, más conocida como la píldora de día después, en las farmacias, eso sí, con receta médicas. Este medicamento, que vende en cajas de dos comprimidos por un precio aproximado de tres mil pesetas y bajo el nombre de Norlevo, en honor al principio activo que lo compone (el levonorgestrel, una hormona sintética similar a la progesterona), está indicado como anticonceptivo de emergencia, siendo posible su administración dentro del plazo de las 72 hora siguientes al coito. Precisamente su condición de anticonceptivo ha sido el punto que más polémica ha levantado, sobre todo por las críticas que la iglesia ha expresado en torno a su comercialización.  

PILAR MUÑOZ
De hecho, el mismo principio activo que lo forma, en menor dosis y administrado a diario, se usa también como una píldora anticonceptiva convencional y el que sólo deba usarse en situaciones de emergencia se debe simplemente a que su eficacia es moderada, en concreto, un 85%. Hasta ahora, en España el sistema de anticoncepción de emergencia más utilizado era el método Yuzpe, que consiste en una combinación de estrógenos y gestágenos que se debe tomar también en las primeras 72 horas después del coito.

Para evitar confusiones el propio Ministerio de Sanidad y Consumo se ha apresurado a tomar cartas en el asunto, para evitar las confusiones que las opiniones de diversos sectores y la novedad del propio producto están empezando a crear entre la población. En primar lugar, recalca que no debe utilizarse como un método anticonceptivo habitual, sino que está pensado para situaciones de urgencia. Esto explica porque en España se ha considerado adecuado exigir, para su compra, la receta médica.

No hay que olvidar que la aprobación de este medicamento se ha producido a través del procedimiento de registro europeo y, en el caso de España, se ha aceptado como anticonceptivo de urgencia, siempre que se use dentro de las 72 horas posteriores a la relación sexual. Aún así, el ministerio ha reconocido que el mecanismo de acción de la píldora no se conoce completamente, aunque siempre ha puntualizado que se sabe que funciona a nivel del ovario, impidiendo la fecundación de un óvulo presuntamente fecundado.

El medicamento en cuestión está compuesto por dosis altas de un progestágeno, el lebonorgestrel. Cada comprimido contiene 750 microgramos de esta sustancia. Su eficacia media para evitar el embarazo es del 85% cuando la primera pastilla se toma antes de que transcurran 72 horas del coito, pero lo mejor es darse toda la prisa posible, porque la eficacia es máxima (95%) si se empieza el primer día tras el coito, y menor cuanto más tarde (85% en el segundo día y 58% en el tercero). No importa cuando se tome la primera pastilla dentro del plazo permitido, pero siempre es esencial tomar la segunda 12 horas después de la primera. Luego, hasta que llegue la primera menstruación, es preciso evitar el coito o practicarlo usando muy cuidadosamente un preservativo u otro método de barrera, ya que las dos pastillas no ofrecen ninguna protección durante ese periodo.

La comercialización de la píldora postcoital (o del día siguiente) ha desatado, tal y como cabía esperar, las más duras críticas por parte de los obispos españoles, que han asegurado sin dudarlo que este anticonceptivo de emergencia provoca un aborto, lo que en su opinión reduce su uso a un mero asesinato. Sin embargo, la sociedad científica no lo ve de esta manera. El consenso científico internacional recogido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el embarazo empieza con la implantación del embrión en el útero, y no con la fecundación del óvulo por el espermatozoide, y el mecanismo de acción de la píldora postcoital no hace otra cosa que prevenir la ovulación, fecundación o la implantación, por lo que se excluye que pueda tener efecto alguno sobre el embrión ya implantado.

Los farmacéuticos opinan
Los representantes de algunos colegios farmacéuticos también se han unido al coro de voces que se ha levantado al unísono contra la píldora del día después, pero en su caso no porque la consideren abortiva sino por el excesivo precio, unas 3.100 pesetas, al que se venderá. De hecho, el coste del sistema que venía utilizándose hasta ahora como anticonceptivo de emergencia era cinco veces inferior al de la nueva píldora postcoital, siendo ambos prácticamente lo mismo.

Antes, los anticonceptivos orales habituales de ingestión diaria se administraban en dosis más altas -el llamado pildorazo- para que funcionaran como anticonceptivos de emergencia. Algunos médicos optaban por cuatro pastillas en dos tomas y otros llegaban hasta las diez grageas en cinco veces, y el precio de todo ello no llegaba a las 500 pesetas. Por su parte, la administración argumenta que sí existen cambios sustanciales, ya que la nueva píldora tiene menos efectos secundarios.

Mientras tanto, los gobiernos regionales de Galicia, Comunidad Valenciana, Navarra y Cataluña se han apresurado a señalar que no financiarán la píldora. De hecho, la propia ministra de Sanidad, Celia Villalobos, ya ha descartado que el Sistema Nacional de Salud se plantee costearla, alegando que no es un asunto prioritario.

 

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