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¿A qué llamamos anorgasmia?

  Numerosas mujeres sufren en silencio este problema. Pero, ¿qué es realmente la anorgasmia?. Por anorgasmia se entiende aquella disfunción sexual que le impide a la mujer lograr el orgasmo en sus relaciones sexuales.  Aunque, hay que aclarar que esta definición no es totalmente cierta, pues está comprobado que, salvo raros casos de problemas psiquicos profundos, todas las mujeres son capaces de alcanzar el orgasmo.

YOLANDA BARBERÁN

¿Cuál es el problema entonces? Muy fácil, la falta de información sobre sexología e incluso el desconocimiento de la propia sexualidad femenina hace que muchas mujeres sigan considerando éste como un tema tabú.

Es lamentable o cuanto menos descorazonador que en los albores del siglo XXI, la población femenina aún no hayamos tomado conciencia de nuestro cuerpo y de nuestras necesidades. Por eso no es de extrañar que la mayoría de los problemas sexuales que sufren las mujeres tenga que ver con una deficiente o escasa información. De hecho, muchas mujeres son iniciadas en el sexo por el varón, sin pensar que éste, tiene un cuerpo y unas necesidades diferentes a las nuestras, lo que hará que sólo conozcan una parte de la sexualidad.

Hay que tener presente que en cuestión de sexo, como en tantas otras, el aprendizaje es muy importante, y por eso, no es de extrañar que el origen de muchas anorgasmias femeninas se encuentre en una lamentable primera experiencia, pues contrariamente a lo que se suele pensar, las mujeres jóvenes no suelen alcanzar el orgasmo, lo que les lleva a un estado de frustración que poco a poco deberá ir desapareciendo con la experiencia, pues, la mujer debe aprender a tomar conciencia de su cuerpo y de sus necesidades como persona y como amante.

El sexo no es algo innato sino más bien algo aprendido, como puede ser bailar, y por tanto es importante que nos informemos, que dialoguemos y que experimentemos de manera activa, pues muchas son las mujeres que a pesar de tomar la iniciativa, una vez en la cama se resignan a ser el elemento pasivo, siendo dicha pasividad la que precisamente favorece la falta de orgasmo. Para encontrar el camino del placer, es importante hallar nuevas posturas, fantasías y juegos amorosos que contribuyan a revitalizar nuestro amor y autoestima y que hagan sentir a nuestros compañeros que realmente deseamos hacerles el amor.

Muchas mujeres se sorprenderían del peso tan grande que le quitarían a su compañero, al dejar de hacerles el único responsable del éxito conyugal, sin mencionar el hecho de que la igualdad de los sexos estrecharía enormemente los lazos de la pareja, pues para poder gozar de una buena relación sexual, hay que tener primero una buena relación tanto verbal como corporal, pues si bien es cierto que la inmensa mayoría de los hombres busca su propia satisfacción en el coito, las mujeres somos víctimas y responsables al mismo tiempo de nuestro silencio, de no atrevernos a pedir o a innovar, como si esperásemos eternamente a que el varón adivine nuestros deseos, nuestras necesidades.

Para la sexualidad femenina, es realmente importante la sensualidad, el erotismo, los mal llamados juegos preliminares, pues en la mayoría de los casos se reduce precisamente a eso, a juegos preliminares en lugar de auténticos juegos sexuales, que es lo que debería ser, iniciándose a su vez la penetración o cópula demasiado deprisa, lo que resulta fatal para nosotras, pues al no hallarse nuestro cuerpo lo suficientemente excitado, resultará imposible alcanzar el orgasmo. Y precisamente aquí, es donde encontramos el origen y la solución del problema, casi podríamos reducir el problema de la anorgasmia a un mero problema de coordinación sexual con nuestro compañero, por tanto, en nuestra mano está y por añadidura, en la de nuestra pareja, encontrar la solución.

 

Anorgasmia: disfunción sexual femenina

Hoy en día la mujer reivindica su derecho al placer sexual y empiezan a conocerse cada vez más las causas de las dificultades para experimentar un orgasmo.


ENPLENITUD
En ocasiones, la falta de deseo por el cansancio de la semana u otros factores, así como la falta de excitación sexual hacen que la mujer no llegue al orgasmo. Pero en estos casos, se trata de trastornos momentáneos que es necesario prever con la pareja, brindándose un mayor tiempo para alcanzar la excitación o para ver si hay algo que esté ocurriendo y que sea necesario hablar.

Sin embargo, hay otras situaciones en las que la mujer no logra tener un orgasmo, por más que se haya excitado y que desee a su pareja. A la frustración lógica por este problema suele agregarse la ocasionada por la propia autoexigencia de quienes sienten culpa por tener este problema, o piensan que es responsabilidad suya.

El orgasmo es parte de un proceso al que la mujer se debe ir acostumbrando y aprendiendo, no así en el hombre que suele llegar al clímax en forma "menos aprendida".

Existe el caso de algunas mujeres que nunca han alcanzado el orgasmo, pero que igualmente pudieron disfrutar del placer de la relación sexual y por lo tanto, el tema no les preocupa tanto. En otros casos, hay mujeres que "fingen" el orgasmo para no incomodar al compañero o porque llegar a él no les resulta tan importante.

Sin embargo, por lo general esto es perjudicial, sobre todo cuando intervienen factores que no son hablados en forma abierta, ya sea para no hacer sentir al hombre menos viril, o porque en ocasiones el hombre no "sabe" cuáles son los puntos que más excitan a la mujer y esta no lo guía hacia ellos.

También la eyaculación precoz del hombre suele afectar el logro del orgasmo en la mujer, provocándole una mayor presión o falta de intensidad en la relación dado el cansancio del hombre después de eyacular.

Años atrás, la mujer vivía su sexualidad de forma más reprimida y menos liberada, y no importaba tanto que alcanzara o no el orgasmo, por eso muchas mujeres no se atrevían a comunicar su falta de placer en la relación y los inconvenientes que tenían para alcanzar el orgasmo. Ni siquiera se preocupaban en averiguarlo y las que sí lo sentían como un inconveniente, temían manifestarlo o lo hacían en forma muy prudente.

Hoy en día, la mujer disfruta del sexo tanto como el hombre, y si ambos no se satisfacen mutuamente, no existe compatibilidad o hay algo que es necesario mejorar. También es cierto que la mujer suele llegar más tarde que el hombre al orgasmo, por lo tanto su pareja debe hace lo posible para "esperarla" y darle el tiempo para que ella también alcance el placer.

Causas de la anorgasmia
Por lo general la anorgasmia se produce como consecuencia de la falta de experiencia sexual, falta de liberación de la mujer por buscar aquello que le produce placer por pudor, falta de mayor juego erótico en la pareja, inhibiciones, represiones antiguas o de la cultura, experiencias negativas anteriores, un deseo por impresionar a la pareja en la relación descuidando las necesidades propias, mitos religiosos y otros.

También pueden haber factores predisponentes como el cansancio, el enojo con su pareja, poca autoestima, la excesiva ansiedad, la falta de acompañamiento de la pareja, o simplemente la represión de sus deseos y necesidades.

Algunas veces, la dificultad para alcanzar el orgasmo es temporal, y por lo tanto, si lo habla con su pareja abiertamente lo puede solucionar. En otras, puede requerir la consulta a un profesional.

El médico se encargará de ver si existe alguna enfermedad que condiciona la aparición de esta disfunción sexual. Hoy en día, consultar al médico por los problemas sexuales es tan común como consultar por cualquier otra enfermedad. Puede darse el caso que la mujer esté tomando otros medicamentos que impidan llegar al orgasmo, o que el método anticonceptivo que elijan las esté afectando. Hay mujeres que manifiestan tener sequedad vaginal, por lo que necesitan de mayor lubricación para que no sufran de irritaciones o molestias con la introducción del pene.

Puede ocurrir que el problema sea de origen psicológico, más que orgánico, y haya mucho para charlar o analizar: que la relación esté pasando por un período conflictivo, remordimientos o sentimiento de culpa hacia la pareja, falta de juego amoroso o de disfrute conjunto de la relación y esto sea algo que se puede modificar, ya sea mediante el diálogo con la pareja o con la ayuda de un terapeuta. Hay médicos que suelen aconsejar a sus pacientes la práctica de ejercicios específicos como los de Kegel, que permiten desarrollar los músculos que se encuentran en la parte externa de la vagina, y que contribuyen a experimentar placer.

En otros casos, hay un problema de falta de creatividad o imaginación en la relación que hace que esta se haya vuelto monótona, ya sea porque siempre se practica en un mismo lugar o de la misma manera. La fantasía, que es necesario alimentar, implica mayor liberación de la libido y puede ser estimulada mediante películas eróticas, libros, recetas afrodisíacas, que hacen de cada relación una diferente y sin igual.

 

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