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La guitarra siempre ha sido el instrumento ícono del rock. Desde los tiempos de Hendrix, Clapton o Beck, hasta ahora.
Llegados a este punto, en 1983 apareció el primer album en solitario de un semidesconocido guitarrista sueco, llamado Yngwie J. Malmsteen. Nacido en Estocolmo y ferviente admirador de Ritchie Blackmore, Bach o Paganini, había montado un par de proyectos en su tierra natal. El nombre de uno de ellos, Silver Mountain, muestra claramente cuales eran sus influencias. Después de esto, emigró a Estados Unidos y formó parte de grupos como Steeler o Alcatrazz, empezando a aparecer los primeros rumores sobre ese guitarrista increíble que tocaba más rápido que nadie. Y es cuando edita su primera obra "Rising Force" cuando el fenomeno explota. Es este el disco fundamental del Metal Neoclásico, el que inspiró todo lo que vino despues. Superdotado tecnicamente, Malmsteen podía desarrollar las ideas clásicas en un contexto rock casí sin límites. Sus versiones en este disco de obras clásicas como el mítico Adagio de Albinoni son modélicas. Además, su banda, a la que también denominó Rising Force era fabulosa, con los hermanos Johansson a la batería y teclados, Marcel Jacob al bajo (todos estos importados de Suecia), y un jovencísimo Jeff Scott Soto de vocalista. Músicos, los cuatro, extraordinarios.
Pero todavía podemos encontrar múltiples influencias neoclásicas en los grupos actuales. Quedan muchos grupos escandinavos que recrean hasta el último detalle el sonido de los Rising Force, el tratamiento que tienen los grupos de heavy épico de los solos o melodías sería inconcebible sin el Neoclásico (el ejemplo más claro, Rhapsody), y grupos progresivos actuales tan importantes como Symphony X, oscilan entre la influencia y la copia de Malmsteen, por no hablar del caso de Stratovarius,que ya entra en lo delictivo.