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CUBA
Monopolio y control de la conciencia
Por Eulalia Cárdenas San Martín *

Hoy nos enfrentamos a las más universales, graves y angustiosas situaciones que haya conocido la humanidad… la cuestión de si vamos o no a sobrevivir… No hay otra forma de comenzar a enfrentarse a esas realidades que tomar primero conciencia de ellas […]
Solo con un gigantesco esfuerzo y el aporte moral e intelectual de todos podemos enfrentar un futuro que objetivamente se vislumbra desesperado y sombrío, en especial para los pueblos del Tercer Mundo.
Fidel Castro (1)

Los estudios acerca de la conciencia y del papel protagónico del factor subjetivo para la solución de los problemas del mundo; así como, los dirigidos a conocer el monopolio mediático y la manipulación del capitalismo sobre dicho factor, necesitan tener en cuenta las reflexiones sobre esta importante temática.

Fidel Castro, en reiteradas ocasiones, se ha referido a cómo el Estado capitalista se ha convertido en una poderosa maquinaria para el dominio de la conciencia. Pues, una vez recorrida la época del imperialismo colonial como vía principal para establecer dominios políticos económicos y culturales, y tras los procesos emancipatorios de las colonias, el capitalismo buscó nuevos métodos de predominio a través del neocolonialismo, fenómeno este que con la división del mundo en dos sistemas sociales diametralmente opuestos el capitalismo y el socialismo–, impuso la conquista de nuevos espacios de dominación que corresponden al pensamiento y al sentimiento humano.

Son frecuentes en los discursos del Presidente cubano sus críticas a la sociedad de consumo capitalista, al conjunto de medios cada vez más artificiales y «endulzados» que la oligarquía financiera transnacional utiliza para eternizar su dominio, pretendiendo mostrar a la sociedad capitalista como una sociedad bondadosa y bienhechora, basada en los principios de igualdad, libertad y fraternidad. El Comandante en Jefe de la Revolución Cubana en la clausura del VIII Congreso de la Federación Latinoamericana de Periodistas, calificó de abominable a la sociedad capitalista ya que «[…] no solo encamina la humanidad hacia su exterminio físico, sino que la destruye espiritualmente; convierte cada ser humano en un egoísta, en un competidor ciego el uno del otro, en enemigo de todos los demás… en avaros, egoístas, falsos, mentirosos»(2). Y más adelante, refiriéndose a la falsedad de su sistema educacional afirmó: «Si solo tienen el concepto de la competencia y de la lucha individual entre todos los seres humanos, si solo creen en el poder de sus armas y de sus riquezas, ¿cómo pueden ser educados en un concepto humanista del mundo del mañana?»(3).

El monopolio imperial sobre los medios de difusión como mecanismo para establecer su pretendido dominio sobre el control de la conciencia.

En el Mensaje a la Primera Cumbre Iberoamericana en Guadalajara, México, el 18 de julio de 1991, al analizar el monopolio imperial sobre los medios de información masiva y de propaganda, y los objetivos que persigue la oligarquía financiera con ellos, Fidel Castro aseguró: «Las nuevas tecnologías de la información […] dominadas totalmente por las transnacionales de los países industrializados, no están en función de nuestro desarrollo, cultura e identidad, y se convierten en mecanismos de manipulación, formación de corrientes de opinión y dependencia» (4).

Estas reflexiones del líder de la Revolución Cubana demuestran que las fuerzas revolucionarias tienen una tarea impostergable: descubrir el manto ideológico con cuya ayuda la burguesía se reviste de una falsa imagen de universalidad humana y mostrar al mundo sus intereses reales.

Con el derrumbe de los modelos del socialismo en la ex Unión Soviética y en los países de Europa Oriental y su tránsito hacia el capitalismo; así como el fracaso de los modelos neoliberales, se ha hecho más evidente la capacidad del capitalismo de disimular su verdadera identidad, pues la oligarquía financiera internacional se ha percatado de que es incapaz de resolver problemas tan graves para la humanidad como el déficit alimentario, el analfabetismo, la insalubridad y el cada vez más creciente abismo entre ricos y pobres. En virtud de tales razones, el capitalismo necesita hoy más que nunca adoptar disfraces y buscar medios artificiales de penetración en la psicología humana y es hacia este objetivo que encamina todos sus objetivos y recursos.

La producción ideológico-cultural del capitalismo monopolista transnacional hoy día se auxilia de toda una suerte de mecanismos y medios para manipular la subjetividad humana en función de sus intereses y tratar de legitimar dicho sistema.

Su objetivo fundamental es que los oprimidos acepten la opresión como un estado natural, lo que sería un éxito para la política hegemonista del capital financiero transnacional, pues el dominio y manipulación de la opinión pública, del factor subjetivo, se ha convertido en un instrumento muy barato del Estado capitalista mundial, ya que domina al individuo sin una violencia visible.

En varias ocasiones, nuestro Comandante en Jefe se ha referido a los diferentes mecanismos de los cuales se vale el capitalismo para tratar de imponer su dominio sobre el factor subjetivo, fenómeno este que no solo afecta a los países de América Latina y el Caribe, sino que hasta el llamado Viejo Mundo (5) se ve afectado. En Europa, los seriales de televisión y las películas que se difunden son en su gran mayoría de procedencia norteamericana, lo que propicia que implanten en ellos su ideología, su filosofía de la vida, su forma de pensar y de ver al mundo. El monopolio informativo difunde reflexiones y conceptos destinados, esencialmente, a la defensa y promoción de la ideología neoliberal: diseñan, producen y distribuyen el tipo de ideología que defiende sus intereses y, además, regulan cómo se consume la misma. La posibilidad real de que la clase que tiene en sus manos los medios fundamentales de producción sea a su vez el poder espiritual dominante fue ya expresada por Marx y Engels en la Ideología Alemana. (6)

Para que se tenga una idea real de las dimensiones de este proceso, basta saber que Rupert Murdoch, conocido como el Zar de los medios de comunicación, puede llegar con sus televisoras al 75% de la población mundial. Entre sus propiedades está el mayor imperio mediático mundial, formado por 800 sociedades enclavadas en 52 países. Murdoch posee 22 canales de televisión en Estados Unidos y en el Reino Unido, es dueño de los periódicos The Time, The Sunday Time y The Sun y de la cadena Sky Televisión de 33 canales. En Australia controla el 60% de los periódicos y en Asia, el satélite de comunicaciones Star TV (7).

El monopolio que posee las grandes transnacionales sobre los medios de difusión masiva y de propaganda, posibilita que el mecanismo de producción de ideas del capitalismo esté en completa armonía con el sistema de reproducción capitalista. Haciendo una crítica al sistema y a sus medios de difusión, Fidel expresó que: «[…] casi todo lo que circula en el mundo es pura manufactura yanqui, cultura enlatada» (8).

La forma en que la burguesía pretende establecer su monopolio sobre la producción espiritual de la sociedad solo puede comprenderse si se conocen las circunstancias dentro de las cuales el modo de producción material capitalista genera, reproduce, y modifica de manera constante las configuraciones ideológicas que le son necesarias para eternizar sus relaciones de poder. Su estudio debe partir de la comprensión de esta sociedad no como un todo indefinido, o improvisado, se trata evidentemente, de un modo de producción espiritual armónico que pretende subordinar a su movimiento todas las restantes formas de producción. En el Manifiesto del Partido Comunista, C. Marx y F. Engels previeron que, debido al impetuoso desarrollo de la ciencia y de la técnica, la burguesía obliga a las naciones, si no quieren sucumbir, a adoptar el modo burgués de producción. Dicho de otra manera, la burguesía pretende forjar un mundo a su imagen y semejanza, y para ello se valen del dominio casi absoluto que poseen sobre los medios de difusión masiva y de propaganda.

La burguesía no ha tenido siempre la misma reproducción ideológica. En sus inicios planteaba la necesidad de formar un hombre en correspondencia con la época de auge del desarrollo del capitalismo; hoy emplea mecanismos ideológicos más sutiles y sofisticados, dirigidos a falsear la realidad, a sustituir la esencia por la apariencia; además, por el alejamiento de los conocimientos teóricos. El capitalismo propaga el culto al dinero, a los autos, a la tenencia de bienes materiales y a muchos otros objetos que estimulan el espíritu consumista e individualista de esa sociedad. Todos los medios están en función de la legalización de su poder económico y de justificar su comportamiento político y militar. Y como ha precisado el compañero Fidel, con una producción ideológica burda y huérfana de ideas. Los mecanismos utilizados por la burguesía monopolista transnacional, intentan manipular la conciencia mediante su capacidad de falsear y ocultar la realidad de los acontecimientos, de lo contrario, ¿cómo se explica que la mayoría del pueblo norteamericano haya apoyado la invasión a Iraq?; ¿o que el 41% de las personas encuestadas crea aún que Saldan Hussein fue quien planeó los ataques terroristas del 11 de septiembre, o que a pesar de todas las pruebas reveladas, todavía el 38% de los norteamericanos considere que el ex presidente iraquí tenía armas de destrucción masiva?

La respuesta se encuentra en el papel desempeñado por los medios de difusión masiva y propaganda, además de la manipulación que se hace de la opinión pública y de la psicología de las masas a través de ellos.

Otros ejemplos que muestran el modo alevoso que utiliza el gobierno norteamericano para manipular la opinión pública están en:
• La manera en que justifican y llaman «embargo» al inhumano y genocida bloqueo económico impuesto contra Cuba por más de cuatro décadas.
• Las constantes acusaciones de país terrorista que se le hacen a Cuba, mientras callan los múltiples actos terroristas que ellos ha realizado o apoyado contra Cuba y contra el mundo.
• La encarcelación y privación de los más esenciales derechos humanos a los cinco héroes cubanos que trataban de evitar las acciones terroristas de la mafia miamense.
• Las falsas acusaciones de una productora de armas biológicas hechas contra nuestro país.
• El modo tan bochornoso y ofensivo que desatan infundios para pretender vincular a Cuba con el narcotráfico internacional, el turismo sexual y la pornografía infantil.
• Las campañas mentirosas que se han orquestado contra Cuba, las presiones diplomáticas y los chantajes contra los países miembros de la Comisión de Derechos Humanos.
• La pretensión de querer desacreditar la imagen de Fidel Castro al desatar una mentirosa campaña que lo ubicaba en un séptimo lugar entre los millonarios del mundo.
• La tergiversación de los verdaderos objetivos de solidaridad y humanismo que tiene la presencia de los médicos y paramédicos cubanos y de los técnicos y especialistas del deporte y la cultura física en otros países.
• La forma en que se mintió y se engañó al pueblo venezolano a través de los medios de información masiva y de propaganda cuando se pretendió despojar del poder a Hugo Chávez a través de un golpe de Estado y después cuando cesó el contrato de la Rctv.

Estos ejemplos contienen el objetivo, en esencia, de mantener y arreciar el bloqueo económico impuesto a Cuba y a contar con pretextos para posibles agresiones militares contra los pueblos de Cuba, Venezuela o de cualquier otro país, cuya política interna y externa no sean del agrado de Washington. En virtud de tales razones el discurso de la oligarquía financiera transnacional va dirigido contra todos aquellos modelos de democracia y de derechos humanos que no sean copias fieles del fetichismo mercantil de la sociedad de consumo, y que no rindan culto a antivalores del capitalismo tales como el egoísmo, el individualismo y el tener sobre el ser.

En el Informe Central al V Congreso del PCC, caracterizando el actual discurso ideológico del capitalismo, Fidel recordó: «[…] La mentira … la infamia que producen en serie las potencias imperialistas […] que consiste en envenenar las mentes […] en engañar al hombre […] en envilecerlo, convencerlo, incluso de que ser esclavo es bueno, que es noble, que es santo, que es un sistema de derechos humanos […] que la humanidad todo tiene que esperarlo del capitalismo, y que las horribles desgracias del mundo no tienen nada que ver con el capitalismo. Y según esa filosofía, ni las colonias, ni el coloniaje, ni la esclavitud, ni el exterminio, ni el genocidio, ni todos los crímenes que se han cometido en la historia humana en nombre del egoísmo y las ambiciones del capitalismo, nada tienen que ver con este sistema (9).

Sin embargo, vemos que existen realidades evidentes antes las cuales, cínicamente, estos medios, callan. Preguntémonos, ¿cuál ha sido la respuesta de los medios de difusión estadounidenses ante la ofensiva israelí contra los pueblos árabes? ¿Por qué apoyan el veto de su gobierno ante cualquier tipo de sanción propuesta en el Consejo de Seguridad de la ONU contra el gobierno de Israel? ¿Por qué han actuado de manera tan desvergonzada en el caso Posada Carriles, aun enfrentando el rechazo de la comunidad mundial? ¿Por qué no difunden la desigualdad tan profunda que existe en la distribución de los productos en EE.UU. donde el 20% de la parte más pobre de la población recibe el 2,5% de los ingresos del país y el 20% de los más ricos recibe el 49% de los ingresos?

Pretensión de imponer al mundo un tipo de sociedad y un modelo cultural único y la necesidad de las fuerzas revolucionarias de quebrar esta invasión.

Al criticar los diferentes métodos utilizados por el capitalismo para manipular las mentes, Fidel hace referencia a la forma tan pérfida en que las grandes transnacionales, con el uso desmedido que hacen de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, pretenden enajenar a los pueblos y hacer del individuo un ser adormecido y mecánico, incapaz de pensar, de crear y de cuestionar por sí solo; que simplemente se limite a consultarlo todo a través de los medios de comunicación masiva y de propaganda. Se refiere a las consecuencias que ha traído este proceso de globalización neoliberal no solo en el orden económico, sino también en lo ético y en lo cultural. En esta reflexión, el jefe de la Revolución Cubana exclamó: «Envidia se siente a veces de la época tribal […] porque eran más libres de pensar, nadie pensaba por ellos, ni siquiera el hechicero de la tribu […] Hoy, prácticamente se impide que las masas piensen, de lo contrario, no se estaría tomando Coca Cola en lugares del mundo donde jamás oyeron hablar de Coca Cola y […] tenían refrescos mucho más agradables, o no se estarían comiendo la famosa McDonald’s […]» (10).

Estas ideas de Fidel evidencian cómo constituye un objetivo de la ideología burguesa, atar a los individuos a un ideal, a un modelo de sociedad, sea este viable o no para el ciudadano, o para los pueblos; lo importante es conducirlos a que consideren este ideal de sociedad burguesa como valor absoluto y universal. Ciertamente, ese ideal sería la sociedad norteamericana como el modelo de sociedad a imitar– , sociedad en que todo se compra y se vende, y donde los lujos se convierten en necesidades. Obviamente no es objetivo de la oligarquía financiera transnacional que todos los países alcancen tales niveles de vida pues, como lo ha planteado nuestro Comandante en Jefe, sería imposible que todos alcanzaran un nivel de vida como el norteamericano, pues para ello harían falta cuatro planetas Tierra. Estados Unidos consume el 53% del petróleo mundial, aproximadamente 24,4 millones barriles de petróleo diarios gasto que es similar al de los países miembros de la OPEP-, y se calcula que para el 2020 importará el 62% del petróleo mundial. ¿Serán acaso tolerables tales niveles de consumismo para países como China y la India? Evidentemente, no.

Para imponer a toda costa los valores del modo de vida norteamericano Estados Unidos acude a la simplificación de todo aquello que sea de su interés, por lo que no van más allá de la apariencia externa de los objetos, esto nos quiere decir que solo pueden apropiarse de las cosas esquematizándolas, ridiculizándolas, caricaturizándolas y privándolas de su verdadera esencia y de su sensibilidad. Es este y no otro, el modo estadounidense de globalizar.

Como consecuencia de la influencia de la revolución informática con sus potentes ordenadores y los sistemas de multimedia incluidas las autopistas de la red de Internet- transitan imágenes e informaciones de todo tipo, que entrelazan los lugares más apartados, zonas urbanas y rurales, naciones, grupos étnicos con costumbres y culturas diferentes.

Nos hallamos, aparentemente, ante un proceso de interrelación e intervínculo de la esfera espiritual a nivel universal, que podría ser de beneficio incuestionable. Sin embargo, es un proceso que, desde el punto de vista valorativo y cualitativo, resulta alarmante, pues acaso podrán estos beneficios estar al alcance de todos los ciudadanos, es decir podrán servir por igual, tanto a aquellos sectores más privilegiados económicamente que puedan utilizar una tecnología más sofisticada, como a aquellos que no lo son. La gran problemática radica en cuestionar a qué clase social sirven los propósitos de los medios y, por consiguiente, qué valores le imprimen a la subjetividad humana y al comportamiento social del individuo, pues sus revistas y periódicos no inculcan en el hombre cualidades tales como el humanismo, la honradez, el colectivismo, sino que están abarrotadas, como lo analiza Fidel, de «[…] ilustraciones que leen los pordioseros en las calles de cualquiera de nuestras capitales, anunciándoles ese lujoso automóvil con sus acompañantes femeninas, y hasta un yate […]»(11). Y como también, apuntó: «Hay montones de páginas que están dedicadas a la publicidad de la prostitución de mujeres y hombres»(12).

Este hegemonismo mediático concuerda con la pretensión de imponer el modelo cultural homogeneizante y estandarizado de la sociedad capitalista. Con él se aspira a implantar una monocultura consumista y desnacionalizada, que aniquile fronteras, estados, relaciones sociales, políticas, gustos, tradiciones artísticas y culturales. Es decir, instaurar patrones culturales foráneos que disuelvan la identidad y la cultura autóctona de los pueblos, reduciendo las mismas a la categoría de expresiones primitivas y folklóricas. Esta tendencia a la homogeneización de los patrones culturales impulsada por las transnacionales, cada día es más marcada.

El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en una Conferencia Magistral en la Universidad Autónoma de Santo Domingo alertó: «Por todos los medios están tratando de introducir el virus ideológico, dividir, desmoralizar […]» y más adelante agregó: «Estamos padeciendo un problema terrible y es el de la agresión a nuestras identidades nacionales, la agresión despiadada a nuestras culturas, como jamás ha ocurrido en la historia, la tendencia hacia una monocultura universal»(13). En otra ocasión, Fidel expresó: «[…] la globalización de la cultura, de la monocultura, o se podría decir mejor la globalización de la incultura, la globalización del salvajismo […] de la violencia, de los vicios, de la corrupción, de los hábitos de pensar y de ver las cosas de modo egoísta, prepotente e imperial»(14).

Asimismo, el destacado intelectual Ignacio Ramonet, en su obra Propagandas silenciosas, al realizar un análisis de la expansión ideológico-cultural del imperialismo se refiere a la existencia de híbridos que poseen una mentalidad norteamericana en un cuerpo europeo, a ello pudiéramos añadir, también, en un cuerpo latino, asiático o africano. En ocasiones, la enajenación llega a tales proporciones que, como afirmara el compañero Fidel: «Nadie se toma la molestia de pensar: es la moda tal, si la falda larga o corta, si el jabón tal y más cual, el refresco este o el otro, o el whisky de tal tipo. Ya casi nadie piensa, lo lee en los periódicos, en las revistas, o lo aprende en los spot de televisión o en las películas»(15).

Mediante ídolos, imágenes y estereotipos como si los seres humanos fueran robots computarizados se les orienta el ropaje a vestir, las películas o seriales que deben ver y las imágenes de ellos mismos que desean proyectar. Todo esto en el contexto del más absoluto irrespeto a la multinacionalidad y al pluralismo racial de los pueblos. Ya en sus tiempos los clásicos fundadores del marxismo y del leninismo sentenciaron que, como merced al rápido perfeccionamiento de los instrumentos de producción y al constante progreso de los medios de comunicación, la burguesía arrastra a la corriente de la llamada civilización a todas las naciones. Tal y como lo expresara Fidel, los ideólogos de la burguesía pretenden imponer al mundo un modelo de consumo y de vida, irrealizable en un planeta donde habitan más de 6.500 millones de personas, No tiene sentido, destaca el primer Secretario del CC del PCC, ir a África con el modelo de despilfarro de la sociedad de consumo, allí donde las personas mueren de enfermedades curables, donde la esperanza de vida apenas rebasa los 55 años, donde la cantidad de teléfonos celulares que existen es similar a los que hay en ciudades como Tokio y Manhattan. Hasta los pordioseros, son influenciados por esta propaganda y puestos a soñar con el cielo. Influyen, con un tipo de sociedad que además de enajenante, desigual e injusta, es insostenible económica, social y ecológicamente (16).

Quizás, lo más alarmante sea el hecho de que muchos copian esos estereotipos por sus propias voluntades y deseos sin que, aparentemente, nadie se lo imponga: cabellos lacios en pieles morenas, no precisamente por efecto del sol; cabellos rubios en rostros de ojos achinados y de pómulos salientes; pitusas y zapatillas extremadamente calurosas a 33° Celsius de temperatura. Las llamadas comidas rápidas norteamericanas, que inundan las calles del mundo y han llegado a instalarse, incluso, en países tan seguidores de las tradiciones culinarias como China y la India. Estas son parte de las imágenes que llegan a los países a través de los medios de información masiva y de propaganda. Es el pase de entrada al mundo de hoy, dominado por el fetichismo mercantil y los negocios.

En más de una ocasión, Fidel ha significado que no estamos asistiendo a un mundo que conjugue la riqueza de los bienes culturales de muchos países, sino por el contrario, vamos hacia un orden mundial que inexorablemente destruye las tradiciones, costumbres y culturas autóctonas de los pueblos. Cabe recordar que, la verdadera esencia de la patria está en su identidad nacional, en su cultura y en su historia. Muy difícilmente, sin apropiarse de ellos las personas puedan algún día organizarse en pos de alcanzar algún objetivo por el bien común.

El mundo ya está siendo dominado por una subcultura consumista y privada de raíces, que no respeta fronteras, tradiciones, gustos y que distorsiona la historia real de los pueblos, en detrimento de su verdadera identidad cultural.

Bajo los efectos del monopolio que tienen los centros multimillonarios de los medios de comunicación, se difunden de manera incontrolable creaciones culturales alienantes, que en virtud de la competencia y gracias al dinero, prevalecen frente a creaciones culturales autóctonas. Las consecuencias de este proceso pueden ser incalculables, ya que acarrearían, no solo la pérdida de nuestras tradiciones y costumbres, sino que conduciría también a una ruptura y a una renuncia de nuestro pasado y de nuestra historia.

Para tener acceso y participación protagónica en el mundo informativo y cultural se necesita del dinero y de la infraestructura técnica que solo poseen los países ricos y los sectores privilegiados del resto del mundo.

En todo ello hay una realidad: el monopolio incontrastable y creciente de los medios de comunicación y de divulgación masiva en poder de las transnacionales norteamericanas es fabuloso. Baste conocer los datos aportados por Fidel en agosto de 1998 y que hoy son más elevados.

• El 50% de los filmes que se exhiben en el mundo.
• Del 75% al 80% de las series de televisión.
• El 70% de los videos.
• El 50% de los satélites por los que se puede llegar a todas partes.
• El 60% de las redes mundiales.
• El 75% de la información de Internet.
• 65 millones de televidentes fuera de Estados Unidos ven programas norteamericanos (17).

La mayoría de los seriales y programas norteamericanos rinden culto a antivalores tales como la violencia, la pornografía, la drogadicción, al no castigo a los robos y en ocasiones ni el crimen.

Todos estos medios, asegura Fidel, están al servicio de las concepciones de la globalización neoliberal y «Son fuente de ideología poderosísima, de información, de creencias, costumbres, capaces de transformar muchas cosas»(18).

Ante el mundo subdesarrollado se impone la necesidad de la integración, unirse, crear conciencia y enfrentarse, pues de lo contrario cada minuto en que esta causa sea postergada será aprovechado para beneficio de un proceso de globalización y hegemonismo de la vida espiritual de la sociedad impuesto desde los grandes centros de poder, para suprimir al sujeto protagónico llamado a llevar a vías de hecho la ejecución de un proyecto ideológico-cultural en su sentido amplio que sea lo más genuino y auténtico posible.

Evidentemente, el proceso de expansión de las transnacionales en estos países ha conducido a la privatización de los sistemas comunicativos, ya que las grandes corporaciones han logrado apoderarse de los principales paquetes de acciones de la información y, como consecuencia, los pocos medios de comunicación que antes intentaban tener una programación oriunda y auténtica, se convierten en eco de la producción espiritual y de los patrones de las grandes transnacionales. A eso llaman «libertad de prensa».

Al cuestionarse el uso que hace el mundo capitalista de estos medios Fidel pregunta y responde: «¿Qué interés pueden tener determinados sectores […] los reaccionarios y los oligarcas en enseñar a leer y escribir al pueblo? Temen que el pueblo sepa leer y escribir […] Hay países en África que tienen el 87% de analfabetos, y si acaso un 15% o un 16% de cobertura escolar […] háblese de los que no tienen cobertura escolar […] de los que llegan a sexto grado para ver si puede hablarse después de un desarrollo industrial, del uso de Internet y formación de investigadores y científicos. Es increíble la forma en que le toman el pelo a los pueblos, para decir después que viven en sistemas democráticos»(19).

Ante tales realidades se hace impostergable levantar las banderas de la cultura de la resistencia, y que la lucha por el logro de una cultura general integral, tenga en cuenta los logros de la cultura universal pero que sea defensora de nuestras raíces, como lo enseñó Martí: «Injértese en nuestras repúblicas el mundo, pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas»(20).

Es inadmisible que el monopolio actual sobre los centros emisores de las grandes transnacionales lleve inevitablemente a un proceso de recolonización sobre el pensamiento y la conducta de nuestros pueblos. Estamos convocados a la formación de sujetos realmente protagónicos, que no sean simplemente entes pasivos receptores de esos mensajes ideológico-culturales, sino que al contrario, estén capacitados para elaborar una concepción del mundo bien diferente a la que se propone a través de estas imágenes y símbolos. La relación entre el mensaje que se emite y el individuo receptor no puede ser una relación de causa y efecto, pues la misma está mediada por disímiles agentes ideológico-culturales y tecnológicos presentes en la cotidianidad, que se resumen en la conciencia de cada individuo y se van a manifestar en su comportamiento cotidiano.

Fidel Castro, en diversas ocasiones, ha insistido en que ante los intentos de Estados Unidos de imponer una cultura hegemónica en el mundo es necesario sembrar conciencia e ideas revolucionarias en las masas, de modo tal que los seres humanos estén capacitados para cuestionar, indagar y trazarse por sí mismos sus proyectos de vida de acuerdo a sus necesidades; como único se logra este propósito es creando una masa de individuos verdaderamente cultos. La máxima martiana, llevada a vías de hecho por el jefe de la Revolución Cubana, de que sin cultura no hay libertad posible, ha alcanzado expresión suprema en la batalla de ideas que hoy protagoniza el pueblo de la mayor de las Antillas.

Reiteradamente Fidel ha hecho alusión a la necesidad de que las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones sean empleadas en beneficio de las grandes mayorías, como lo ha materializado Cuba a través de sus diversos programas sociales, en los que se han invertido cuantiosos recursos, pero racionales, en llevar estos beneficios a los más recónditos lugares del país.

En Cuba la televisión es educativa, pues contribuye a formar en el hombre normas de comportamiento social, valores y convicciones, porque le enseña a pensar, a razonar. Para los países pobres es una desventaja no poseer grandes cadenas de medios de difusión masiva. Fidel enseña que: «Los mensajes no solo tienen que ir hacia las víctimas, deben ir también hacia los victimarios […] hay mucha gente que piensa, pero que nunca se ha encontrado con un argumento, sino únicamente los que ve en la televisión, los que lee en los periódicos, y son todos instrumentos al servicio de un sistema económico y social de explotación y dominación»(21).

El líder de la Revolución Cubana, ha tratado en innumerables ocasiones acerca de los gastos mínimos de un programa radial orientado a la eliminación del analfabetismo muy inferior a los millones de dólares que se utilizan anualmente en hacer la guerra, o dicho de otra manera, en crear armas, que no matan la incultura ni el analfabetismo, sino que destruyen los patrimonios culturales de los pueblos y matan a los analfabetos. Ha hecho referencia a flagelos que dañan hoy las sociedades latinoamericanas como el hambre, la miseria, la violencia y la drogadicción y llama la atención sobre la relación inversamente proporcional que existe entre estos y la cultura.

En esta empresa constituye algo paradigmático el programa de alfabetización Yo sí puedo, liderado por Cuba, que hoy se aplica en muchos países, a través del cual cientos de miles de personas, de la más humilde procedencia, han convertido en realidad un sueño que creían inalcanzable.

Obviamente, la resistencia ante la avalancha de la globalización ideológica-cultural del capitalismo ha de ser organizada, con preferencia, desde los movimientos y organizaciones populares y desde espacios de producción intelectual comprometidos con este fenómeno. Al hacer una reflexión acerca de lo insostenible del capitalismo y la inevitabilidad de su destrucción como sistema económico social, Fidel es concluyente al decir que una de las formas de enfrentar y de salir de las grandes crisis es sembrar ideas y sembrar conciencia, «[…] hay que creer en las leyes de la historia, las que conocemos por haber meditado sobre ellas, las que conocemos por las deducciones, las que hemos conocido por el estudio y la observación de las realidades»(22).


Conclusiones

En la actual etapa de desarrollo del capitalismo monopolista transnacional, el proceso de expansión del capitalismo a las esferas de la ideología y de la cultura ha alcanzado magnitudes nunca antes imaginadas. Tras la falsedad de la libre circulación de ideas, libertad de expresión, independencia y objetividad de la información, se esconde un auténtico monopolio de la comunicación, que haciendo uso de la censura, rechaza las producciones e informaciones generadas en otros espacios, impidiendo que en la mayoría de los países del mundo las estrategias comunitarias estén basadas en las relaciones económicas y culturales nacionales.

Ante tales realidades se hace imprescindible diferenciar los procesos de información cultural que están diseñados con el objetivo de enriquecer y hacer más amplia la cultura universal, como los que hoy en día se desarrollan de forma particular en países de América Latina como Cuba, Venezuela y Bolivia y, a nivel regional, a través del ALBA, de aquellos que están dirigidos a subvertir y condicionar el modo de pensar de las personas a un modelo cultural único y estandarizado. Lo internacional y lo global no pueden basarse en la negación del rescate y la reivindicación de lo particular, es esta la impostergable tarea que se alza hoy día ante las fuerzas de izquierda y progresistas de este mundo, empeñar todo nuestro ímpetu en ampliar las brechas y fisuras que van surgiendo en los intentos del capital monopolista de dominar el mundo a través de la fuerza del poder mediático.

La postura parcializada de las grandes transnacionales de la información a favor de los intereses de los países desarrollados demanda acciones conjuntas del mundo subdesarrollado en aras de la creación de los centros de información alternativos del Tercer Mundo, que difundan la verdad acerca de nuestros países, en este sentido debemos señalar las diferentes propuestas realizadas por la Cumbre de los Países No Alineados, celebrada en La Habana, en el año 2006. Además, para evidenciar cuán previsor y agudo ha sido el pensamiento de Fidel Castro Ruz en esta temática, concluimos con una de sus ideas que demuestra el porqué y el cómo estamos llamados a ampliar las fisuras que resquebrajen el monopolio imperial sobre el factor subjetivo: «Aunque ellos sean los dueños de los medios masivos más importantes del mundo, de los medios de comunicación, nosotros […] cada vez que podemos transmitir un mensaje, lo transmitimos por todos los medios […] tenemos posibilidad de hacer llegar nuestros mensajes de distintas formas […] podemos llegar a través de satélites […] nuestro mensaje. Y por Internet, a cualquier rincón de la Tierra»(23).



(*)-. MsC. Profesora auximilar del ITM José Martí
(1).- Fidel Castro: La crisis económica y social del mundo, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 1983, pp. 6-7.
(2).- Fidel Castro en la clausura del VIII Congreso de la Federación Latinoamericana de Periodistas, el 12 de noviembre de 1999, en Fidel Castro: Tercer Mundo, globalización y unipolaridad, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2000, p. 265.
(3).- Ibídem. p. 266.
(4).- Fidel Castro R.: Mensaje a la Primera Cumbre Iberoamericana en Guadalajara, México, el 18 de julio de 1991. Capitalismo actual. Características y contradicciones. Neoliberalismo y Globalización. Selección temática 1991-1998, Editora Política, La Habana, 1999, p. 11.
(5).- Estados Unidos solo importa el 1% de los seriales de televisión y de sus películas, mientras inunda el mundo con los suyos. A través de Hollywood, ellos controlan el 85% del mercado fílmico mundial, a pesar de ocupar el cuarto lugar en la producción de filmes. (Revista Bohemia del 23 de febrero de 2001.)
(6).- «La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello […] de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan […] las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente». Carlos Marx y Federico Engels, «La ideología alemana», O. E. en 3 tomos, t. 1, pp. 45-46.
(7).- Omar González Jiménez: «Paradojas de la globalización: aún estamos vivos», revista Cuba socialista, N° 12, p. 12.
(8).- Fidel Castro Ruz en la clausura del VIII Congreso de la Federación Latinoamericana de Periodistas, el 29 de septiembre de 1999, en Fidel Castro: Tercer mundo, globalización y unipolaridad, Ob. Cit., p. 33
(9).- «Informe Central al V Congreso del PCC», Granma, 29 de octubre de 1997, La Habana, p. 5.
(10).- Fidel Castro Ruz: Discurso en el Encuentro Internacional de Economistas, Palacio de las Convenciones, 15 de febrero de 2002, Suplemento especial de Granma, La Habana, p. 3.
(11).- Fidel Castro Ruz en la clausura del VIII Congreso de la Federación Latinoamericana de Periodistas, el 29 de septiembre de l999, en Fidel Castro: Tercer mundo, globalización y unipolaridad, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2000, p. 33.
(12).- Fidel Castro Ruz: Discurso en la Sesión constitutiva de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su quinta legislatura, 24 de febrero de 1998, La Habana. Fidel Castro: Capitalismo actual. Características y contradicciones. Neoliberalismo y globalización. Selección temática 1991-1998, Editora Política, La Habana, 1999, p. 155.
(13).- Fidel Castro Ruz: «Conferencia Magistral convocada en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Privada de América», efectuada en el Centro de Eventos y Convenciones, República Dominicana el día 24 de agosto de 1998, Granma, 28 de agosto de 1998, p. 11.
(14).- Fidel Castro Ruz: Discurso en la clausura del primer encuentro nacional de presidentes de cooperativas de crédito y servicios, 3 de junio de 1998. La Habana, en Fidel Castro: Capitalismo actual. Características y contradicciones. Neoliberalismo y globalización. Selección temática. 1991-1998, p. 178.
(15).- Fidel Castro Ruz: Discurso en el Encuentro Internacional de Economistas, Palacio de las Convenciones, 15 de febrero de 2002, Suplemento especial, p. 3.
(16).- Fidel Castro Ruz: Tercer mundo, globalización y unipolaridad, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2000, p. 170.
(17).- Ver Fidel Castro Ruz: «Conferencia Magistral convocada en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Primada de América, efectuada en el Centro de Eventos y Convenciones, República Dominicana el día 24 de agosto de 1998, Granma, 28 de agosto de 1998, p. 11.
(18).- Ibídem.
(19).- Fidel Castro Ruz: Discurso pronunciado en la clausura del IV Encuentro Internacional de Economistas, Granma, Suplemento especial, 15 de febrero de 2002, p. 5.
(20).- José Martí: «Nuestra América», Casa de las Américas, La Habana, 1974, p. 24.
(21).- Fidel Castro Ruz: Tercer mundo, globalización y unipolaridad, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2000, p. 170.
(22).- Fidel Castro Ruz: Discurso pronunciado en el IV Congreso internacional de economistas, Granma, suplemento especial, 15 de febrero de 2002, p. 7.
(23).- Fidel Castro Ruz: Tercer mundo, globalización y unipolaridad. Discursos y declaraciones sobre los problemas actuales del mundo subdesarrollado, enero de 1999-septiembre de 2000, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2000, p. 323.


 
 
 

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