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América XXI
Mov. de Solidaridad Bolivariana
Solidaridad con Cuba
Cuba frente a la crisis del primer mundo
El PT-Brasil se apronta a gobernar
Presentación de Crítica de Nuestro Tiempo en Asunción
 

 

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URUGUAY
A mitad del mandato de Tabaré Vázquez
Por Julio A. Louis

Se ha llegado a la mitad del período del gobierno de mayor apoyo popular en la historia uruguaya. El presidente Tabaré Vázquez -que conserva la mayor adhesión a esta altura de su mandato- hizo su balance. El balance para Crítica de Nuestro Tiempo partirá de nuestras afirmaciones a días de iniciada la gestión (No. 31, abril de 2005).


I. Los puntos de partida

En síntesis, los puntos de partida de dicho análisis fueron:
- apreciamos que tres claves definirían la actitud del gobierno: el Tratado Bilateral de Inversiones acordado por el gobierno de Jorge Batlle con Estados Unidos a ser refrendado, la negociación frente a la deuda externa y la actitud ante la lucha, la organización y la concientización popular;
-sostuvimos que "el gobierno será fiel al programa (del Frente Amplio) si enfrenta los obstáculos que le oponga el bloque dominante y derrota a la línea conciliadora en su seno; y sólo saldrá adelante si gobierna con el pueblo y para él".
-expusimos: "La transición uruguaya, avanzar desde el gobierno al poder, sería exitosa si consiguiese: a) el pasaje de Uruguay de la condición de estado tapón a la de articulador del bloque sudamericano; b) la renegociación favorable de la impagable deuda externa en los términos actuales; c) la defensa de las empresas públicas y de los recursos del país -primero el agua-en consonancia con los veredictos populares de los plebiscitos de 1992 y de 2003; d) la democratización de la sociedad y del estado; e) el funcionamiento del Uruguay productivo; e) la ejecución urgente de un plan de emergencia social.
No es ni una revolución socialista, ni siquiera una transición de Nueva Democracia o de Revolución Nacional y Popular previas. Pero sí son pasos hacia una correlación de clases que abra el cauce hacia transformaciones más profundas";
-señalamos que "el regreso a la democracia después de los regímenes de la Doctrina de la Seguridad Nacional fue acotado y tutelado por las Fuerzas Armadas, cuestión a resolverse en el futuro".
-escribimos "que las tendencias marxistas no pueden limitarse a una alternancia de partidos con los conservadores, sino que su objetivo es el poder, cuya conquista abarca un período prolongado, en el cual el bloque político-social alternativo, tiene que disputarle también la hegemonía ideológica al bloque del gran capital, apostando al desarrollo autonómico de las intersociales, cooperativas, sindicatos, entidades culturales, ecologistas, deportivas, de minorías marginadas, etc".
-y por último: "En síntesis: vale afirmar que el gobierno, y más ampliamente, el régimen político puede no controlar al Estado (como no lo controla en Uruguay; y es posible que se dé -si choca con el Estado y el poder dominante- que, junto al movimiento popular, luche por transformar revolucionariamente al Estado, para lograr el poder y una nueva hegemonía".

En números anteriores de Crítica de Nuestro Tiempo hemos escrito acerca de la fuerza política triunfante: un amplísimo frente, que se conformó agregando a las clásicas organizaciones clasistas, otras expresiones ideológicas burguesas y en algunos casos, conciliadoras con el bloque dominante y con los organismos internacionales de crédito.

Reiteramos, porque algunos de quienes callaron a esa apertura indiscriminada, ahora descubren traidores por doquier, cuando en verdad, habían blanqueado con intenciones revolucionarias a quienes nunca lo fueron.


II. La correlación de fuerzas internacionales en Uruguay

Uruguay por situación geográfica y por ser Montevideo capital del Mercosur, debe ser nexo integrador y potenciar al bloque sudamericano. Por momentos su gobierno lo asume: tal es el compromiso de Vázquez para interceder ante Paraguay y Brasil a fin de que sus parlamentos aprueben el ingreso definitivo de Venezuela al bloque regional. Pero, reflejando la heterogeneidad y sus contradicciones, tiende a equilibrar entre diferentes potencias para situarse en presuntas mejores condiciones.

El gobierno de Vázquez se congratula de que voceros de Estados Unidos indiquen a Uruguay como aliado estratégico en la región, recibe a George Bush, admite la ayuda humanitaria del Comando Sur dotando de una policlínica a la barriada popular de Santa Catalina (Montevideo), destaca los acuerdos comerciales con EE.UU., quien hábilmente, se muestra comprensivo ya que ha definido a Uruguay como territorio estratégico para socavar al Mercosur y aislar a Venezuela. Sin embargo, también recibe varias visitas del presidente bolivariano Hugo Chávez, incrementa el intercambio comercial con Venezuela, acuerda vitales negocios energéticos, acepta toda clase de apoyos económicos de ella, elogia su generosidad y propone su ingreso al Mercosur. El Presidente también ha viajado a la Unión Europea, lo hará a Oriente, etc. Y en última instancia, se recuesta en Brasil -que ha ejercido presión efectiva para que Uruguay no firme un Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE.UU. so pena de su exclusión del Mercosur- y se beneficia del Fondo de Compensaciones del Mercosur patrocinado por Brasil, mientras los capitales brasileños toman posiciones claves en diversos rubros: frigoríficos, tierras, banca, arroz, energía.

Uruguay oscila entre Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil y Venezuela. De ellos el más influyente es Brasil, primer comprador en 2007 y el de mayor aquiescencia popular, pues hay aún temor y desconfianza en Chávez en sectores medios y atrasados en el desarrollo de su conciencia, y sentimiento antiyanqui en amplios estratos de población. No obstante, el modelo elogiado por el Poder Ejecutivo y Astori, es Chile, ejemplo de apertura neoliberal al mundo.


III. El conflicto con Argentina

El conflicto con Argentina por la instalación de dos plantas productoras de pasta de celulosa (queda solo la de Botnia) en la margen oriental del río Uruguay, complica el panorama regional.

La relación entre el presidente Néstor Kirchner y el candidato y luego presidente Vázquez, comenzó siendo excelente (la ovación que recibió Kirchner durante la transmisión del mando de Vázquez fue significativa).

Sin embargo, el Frente Amplio recibió como legado un Tratado de inversiones con Finlandia -que había votado en contra- que le asegura a Botnia la protección de sus inversiones para construir su planta. Protección, que vale aclarar, recoge con satisfacción el Ministro de Economía Danilo Astori. Ahora bien, según el gobierno de Argentina, Uruguay no comunicó la instalación y violó el Estatuto del río. Según el de Uruguay, Argentina fue comunicada y aceptó el emprendimiento. Es difícil para quien no es experto en la materia, expedirse. Lo seguro es que a las protestas argentinas, Uruguay ha ofrecido un monitoreo conjunto en el río ante la posible contaminación y extremado las garantías de seguridad. Pero, otra cosa más gravitante y la de fondo, es que en el Norte se ha decidido que América Latina será en los próximos 15 años la principal productora mundial de pasta de celulosa. Resolución de la que no han participado nuestros pueblos ni gobiernos.

Entonces, ¡cómo ubicarse? Según la Asamblea Ambientalista de Gualeguaychú su lucha es por relocalizar la planta para que no contamine el río frente a su ciudad. El gobierno argentino la ha apoyado. Pero, si la planta contaminase allí, contaminaría en cualquier otro lugar del Uruguay o de la región. De continuarse su lógica, hecha la relocalización los beneficiados por el traslado, harían otra movilización con los mismos objetivos hasta obtener otra relocalización, la que obligaría a los nuevos beneficiados a pasarle la pelota (la planta) a otros desgraciados. ¿Esta metodología es aceptable desde un enfoque internacionalista o de la construcción de unidad sudamericana ? No. Se trata de un planteo miope e inaceptable. Además, estimula el nacionalismo ramplón, de Patria Chica, porque siguiendo tal lógica, si Argentina no acepta que Uruguay le contamine un río común, ¿por qué puede contaminar -Riachuelo mediante- el Río de la Plata, también común?

Después los eslabones agravantes: cortes de puentes, contrarios a los acuerdos del Mercosur, con graves perjuicios al pueblo uruguayo y mínimos (si los hubo) a Botnia, propuesta de Kirchner aceptada por Uruguay para que el rey de España mediara (la unidad sudamericana garantizada por España y la Unión Europea), campañas de agravios sobre ambos gobiernos y peor, contra el otro pueblo, nos hacen sospechar la presencia de la intriga fabricada o estimulada por EE.UU. La derecha uruguaya se refugia en la protección que Bush ha ofrecido: llámeme cuando lo precise, palabras más, palabras menos, le habría dicho a Vázquez.

Pero ninguno de los gobiernos ha planteado la única solución válida: que el Mercosur asuma una postura conjunta sobre las plantas de celulosa, la soja transgénica o cualquier otra producción peligrosa. Sólo una resolución común, y gobiernos que planten con firmeza a los Estados sudamericanos frente a las trasnacionales y al imperialismo, planificando su economía, garantizará el futuro de nuestros pueblos. Sin embargo los gobiernos progresistas no se atreven. Y el espíritu internacionalista, o de legítima Patria Grande, brilla por su ausencia en el Cono Sur.


IV. Las clases sociales en el Uruguay actual

En ausencia de estudios actuales reconocidos, tan sólo expondremos tendencias incuestionables. La pregonada burguesía nacional, o más propiamente, los sectores no trasnacionalizados o poco trasnacionalizados, están en acelerada reducción. Por ejemplo, el economista José María Quijano ha expresado que la tendencia a la compra de tierras de parte de capitalistas argentinos, brasileños, estadounidenses o europeos, ofreciendo sumas importantes de dinero, acelera la venta de los latifundistas nacionales, que se transforman en rentistas felices, depositando sus capitales en bancos extranjeros. La Dirección de Estadísticas Agropecuarias (Diea) afirma que entre principios de 2000 y mediados del 2006 se ha vendido casi el 24% de la superficie agropecuaria. Los precios se multiplicaron por 2.5. Es importante la presencia de compradores extranjeros.

La perspectiva dominante de esos sectores burgueses se limita a propiciar un TLC con EE.UU., según el cual podrían vender las materias primas en mejores condiciones. Salvo dos, las cámaras empresariales abogan por dicho TLC, al igual que los partidos tradicionales.

En el bloque alternativo, el proletariado, o más ampliamente, los trabajadores, están en crecimiento cuantitativo y cualitativo. Ha crecido la producción, la ocupación, el salario real y para los sectores marginados el Plan de Emergencia -ahora continuado por el de Equidad- equivale a disponer de dinero que no poseían, significando su reincorporación al mercado consumidor y en parte, al laboral. Hay una sindicalización creciente, favorecida por disposiciones gubernamentales tales como la aprobación del fuero sindical, la anulación de la autorización para que la policía desalojara los establecimientos ocupados o la convocatoria a los consejos de salarios, caídos en desgracia desde hacía años en aras de la desregulación laboral, que incluyen por primera vez, a trabajadores rurales y al servicio doméstico. Se han conseguido más de 400 acuerdos. El salto cualitativo de la clase en su conciencia, se expresa en la movilización y lucha del PIT-CNT, que tiende a vanguardizar a las grandes mayorías, convocando a un Segundo Congreso del Pueblo, a imagen y semejanza del habido por los años 60, prolegómeno de la constitución del Frente Amplio.
Las clases y sectores medios -fuertes históricamente- han visto mejoradas sus condiciones de vida, aunque la aplicación de la Reforma Tributaria los afecta y distancia del gobierno. No obstante, conservan la hegemonía en el gobierno, aunque son fuertemente presionados por el bloque de poder dominante y por la creciente organización de los trabajadores y oprimidos.


V. Rumbo y contradicciones del gobierno


A la luz de estos datos de la realidad ¿qué decir de la gestión del gobierno? Se imponen dos grandes conclusiones. La primera: este gobierno es diferente y -para las clases populares- mejor que los anteriores, porque no representa al bloque dominante. La segunda, este gobierno está lejos de enfrentar al bloque dominante y se mantiene en una zona de graves indefiniciones. Es un gobierno estilo ola marina pues como decía la letra de una canción caribeña "tiene un motor que camina p 'alante, tiene un motor que camina p atrás". La unidad dialéctica de estos aspectos no es comprendida por los dogmáticos que confunden radicalidad y revolución con proferir epítetos injuriosos y promover pedreas desubicadas, con lo que no consiguen más que alejarse de las masas populares. La segunda afirmación no agrada a los conciliadores, que no enfrentan al bloque dominante ni enfilan hacia una definida transición, con el objetivo de acercar la hora de la Revolución Socialista. Se aferran al cuento de hadas del capitalismo bueno.

Por otra parte es equivocado cualquier análisis que desconozca que la base geopolítica de la soberanía uruguaya pasa por la asunción de su debilidad, inserto entre vecinos fuertes y en una región de dura pugna entre estadounidenses y europeos. Por consiguiente, Uruguay no puede desprenderse de la situación de Argentina y de Brasil e iniciar un proceso de revolución profunda por su exclusiva cuenta, como el de Cuba o aún el de Venezuela; pero tampoco puede desprenderse de ellos, como apuestan los partidos tradicionales y el equipo económico del gobierno, para un acercamiento estrecho con EE.UU., si no fuera convirtiéndose en una base político-militar enfilada contra esos vecinos. Esta conclusión es el abecé a asimilar, tras más de dos siglos de historia.

Precisamente en derredor de la política económica y las relaciones internacionales fuertemente condicionadas por ella, pugnan desde el primer día, tendencias antagónicas en el gobierno, que ha hecho concluir bien al PIT-CNT que estamos frente a un gobierno en disputa.

Una tendencia es la timoneada por el ministro Astori y el equipo económico, que cuenta con el apoyo interno de las fuerzas provenientes, en general, de tiendas ajenas a la izquierda (Partido Demócrata Cristiano y fracciones desprendidas de los partidos tradicionales). Desde antes de la asunción del gobierno, Astori lidera un ala pro-imperialista: ha puesto todas las objeciones posibles al Mercosur, elogiado a los organismos internacionales de crédito, apoyado el Tratado Bilateral de Inversiones con EE.UU., puesto sobre la mesa un TLC con EE.UU., también ha votado a la dirección del BID al colombiano Moreno, candidato de EE.UU. contra el de Brasil, y se ha distanciado del Banco del Sur, criticando el estilo confrontativo de Chávez, etc. Y sobre todo, ha acordado con el FMI condiciones leoninas para el pago de la deuda externa, según el ex Secretario General del Partido Socialista (PS), diputado Roberto Conde, hoy presidente del Parlamento del Mercosur. Condiciones que imponen el recetario de siempre y el compromiso de fuertes sumas al pago de los intereses; después, en consonancia con los vecinos -pero en el caso uruguayo sin recursos propios y asumiendo nuevas deudas con mejores condiciones de pago- adelantó los pagos al FMI (deuda soberana la ha llamado). El eje de la orientación de esta tendencia radica en la receta mil veces fracasada, de apostar al desarrollo en base a la inversión extranjera. El país productivo sustentado en esa inversión extranjera lleva al gobierno a defenderlas, incluidas las que se amparan en Tratados que el Frente Amplio votara en contra, como el acordado con Finlandia. Y a silenciar o a no tomar decisiones, sobre el proceso de extranjerización de la tierra y de la industria, asumiendo el equipo económico que no importa la procedencia del capital, en consonancia con la línea de los tratados de inversiones, que aún sitúan en mejores condiciones al capital extranjero que al nacional.
Desde luego, Astori ha sido apuntalado en sus decisiones neurálgicas por los partidos tradicionales, las cámaras empresariales y los organismos internacionales de crédito. Recién ha sido criticado por la Reforma Tributaria que el gobierno deja como blanco fácil a la oposición.
Una gama de tendencias afines procedente de la izquierda clásica: tupamaros, socialistas, comunistas, etc., oscila entre apoyar al gobierno (salvo el PC, todos votaron un inicuo Tratado de Inversiones con EE.UU tan sólo modificado por Vázquez para que no afectara al Mercosur), o a los movimientos sociales que chocan contra él (a favor del aborto, por la anulación de la ley de caducidad, contra la presencia de Bush, contra los tratados de inversiones y de libre comercio con EE.UU., etc.). Estas fuerzas expresan con inconsecuencias las críticas de amplios sectores sociales y de la militancia, descontentos con el rumbo adoptado. Quieren torcerle el brazo a Astori sin provocar su caída. Entre tanto la percepción popular extendida es que no se ven mejoras, porque la política económica ha aumentado la concentración de la riqueza y la desigualdad. Muchos proponen generalizar el modelo productivo de Alur (Alcoholes del Uruguay) que apuntalado por Venezuela ha reactivado la industria azucarera en el litoral norte.

Por fin, el 26 de Marzo y la Corriente de Izquierda, rechazan totalmente la acción del gobierno, se alían con la ultra-izquierda enemiga del Frente Amplio, y se apartan de las expresiones de masas, como el proyectado Congreso del Pueblo o la marcha anti-Bush convocada por las principales organizaciones. Para ese conglomerado todos los demás son traidores.

Mientas el timonel Tabaré Vázquez obra como lo que ha sido y es: dirigente sin militancia en los años previos o los años de la dictadura militar, de escasa formación ideológica, empresario médico y dirigente deportivo enraizado en un barrio obrero (La Teja), de fuerte personalidad y capacidad de mando. Su práctica de gobierno es inclinarse bien a la derecha, tensar la cuerda y transar cuando valora que se rompe. Así propuso -siendo candidato presidencial- como ministro de Economía a Enrique Iglesias (director del BID) para transar con Astori (la derecha del Frente); abogó por no perder el último tren de un TLC con EE.UU. para transar en un Tifa (Acuerdo Marco de Inversiones y Comercio), especie de carta de intención que no asegura más que la disposición a negociar; propuso un reencuentro de los uruguayos, con desfile militar incluido, poniendo punto final al nunca más hermanos contra hermanos para transar en un acto sin calor de pueblo, con presencia de militares y de dirigentes políticos de todos los sectores y sin las organizaciones de masas, en el que cada uno interpretó a su antojo el nunca más .


VI. El programa y el grado de cumplimiento

Veremos aspectos básicos de los ejes temáticos del programa del Frente Amplio votado y su grado de cumplimiento.

El primero es el país productivo: en lo sustancial propone solucionar la carga de la deuda externa sin allanarse ante las imposiciones o condicionamientos de los organismos internacionales de crédito, crear fuentes de trabajo, reactivar el aparato productivo, promover un rol activo del Estado en la política de tierras, en la industria, en la investigación científica y tecnológica; reformar el sistema financiero, fortalecer a la banca pública, controlar la especulación y la fuga de capitales, reformar el sistema tributario, fomentar el cooperativismo.

Vázquez subraya en su balance el "contexto macroeconómico estable y favorable a la inversión productiva"; afirma que "no habrá cambios en la política económica" ; publicita que "disminuyó el monto y mejoró el perfil de la deuda pública" ; destaca que "el ahorro en el pago de intereses y el sobre cumplimiento de otras metas" ha generado mayores ingresos fiscales destinados a fortalecer el gasto social, en tanto que el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa indica que la relación Deuda /PBI pasó de 110 a 60%. Sin embargo, el gravoso pago de los intereses de la deuda, obliga a una gran estrechez. Y la admisión del libre mercado sin la firme intervención estatal demuestra la fragilidad del gobierno. El ministro José Mujica ha acrecentado su fama con el asado del Pepe, acuerdo de palabras y de comprensión con la industria frigorífica para la baja de los cortes populares por unos meses; estos días ha intentado rebajar el precio del pollo, pero el compromiso no fue respetado por las patronales. Fijar precios, intervenir el mercado no es de recibo del equipo económico ni menos del bloque dominante.

El presidente destaca que los activos de reserva, el PBI, la inversión bruta y el comercio exterior han mejorado, que las exportaciones de bienes y servicios han aumentado de 3 mil a 6 mil millones de dólares (entre 2005 y 2007), que la industria ha crecido por encima del 10%, que el desempleo ha descendido del 13% en diciembre de 2004 a 9.7% en el tercer trimestre de 2007 y la tasa de empleos ha subido del 50.8% a 56.5%.

Resalta que por primera vez en muchos años una crisis financiera (la de Cofac) se resolvió sin liquidar la institución y sin que el Estado pusiera dinero (subrayo: gracias a la cooperación venezolana a través del Bandes). Respecto a los Entes del Estado indica su fortalecimiento: plan de saneamiento y suministro de agua potable (el agua quedó casi en su totalidad en manos del Estado después del plebiscito de 2004 y de acuerdos del gobierno), la telefonía estatal extiende servicios y rebaja tarifas, Ancap (Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Pórtland) hace una fuerte inversión tecnológica, la Administración de Puertos trabaja 18 proyectos de infraestructura, etc. En cambio, nada comenta del informe del Banco Central que afirma que en 2006 salieron 778 millones de dólares para los bancos extranjeros (ladiaria 16/7). O que el proyecto de dotar de autonomía al Banco Central (acordado con el FMI) presentado por el ministerio de Economía se ha detenido ante la férrea oposición de la bancada de legisladores.

Los opositores en el gobierno a la línea económica defienden las relaciones con Venezuela y con los países de la región y el papel de los entes estatales en la construcción del país productivo. En especial es clave el rol de Ancap, firmante de vitales acuerdos energéticos con Venezuela, con los que se abastecerá del total de sus necesidades de crudo y procesará un excedente para vender en la región, lo que implica transformaciones en la refinería de La Teja, (con aportes de 600 millones de dólares de Pdvsa), a la par que ha comprado 300 estaciones de Texaco, controla el 65% del mercado interno en el área de combustibles y busca petróleo en aguas territoriales.

En materia agropecuaria el gobierno subraya que el número de deudores morosos se redujo en 61% mediante cancelaciones o convenios de pago. Por otra parte se ha reglamentado la tenencia de tierras, prohibiendo los propietarios innominados (las Sociedades Anónimas), lo que la reacción califica de inconveniente porque hará perder inversiones. Pero no se ha avanzado en la pregonada consigna popular de la tierra para quien la trabaja. El gobierno no frena la extranjerización y concentración de la propiedad. Es más, el Banco de la República la alienta -entendiendo que es buena señal que los inversionistas vengan- en tanto que el ministro de Agricultura Mujica ha planteado poner limitaciones. Mientras tanto el campo uruguayo ha entrado desde 2003 en la era de la globalización. Muy buenos precios por las materias primas e irrupción de capitales extranjeros para las plantaciones de eucaliptos, soja, oleaginosos, etc. La trasnacionalización se acelera, sobre todo la brasileña, facilitada por la apertura financiera y la legislación favorable, que el gobierno mantiene.

Un tema especialmente polémico es la Reforma Tributaria (Impuesto a las Retribuciones de las Personas Físicas, Irpf). Forma parte del ciclo reformista promovido por el gobierno concebido en base al principio de justicia social -con un objetivo de redistribución- y al de participación democrática de los involucrados. La Reforma Tributaria tiende a recaudar de acuerdo a los ingresos de las personas y empresas para una redistribución. Sin embargo, Astori ha dicho que "en esta etapa nos hemos cuidado muchísimo de no ahuyentar al capital, hay que ir despacio y con mucho cuidado". Hubo un largo y duro forcejeo entre el Ministro y los legisladores, que terminaron imponiendo modificaciones positivas. ÀPero cuál es el resultado? La Red de Economistas de Izquierda del Uruguay (Rediu) sostiene que se privilegia al capital y castiga al trabajo. También explica que de 1 millón 168 mil personas que reciben ingresos computables como rentas del trabajo, un 54% no se perjudica ni beneficia, un 29% pagará menos y un 17% pagará más. En cambio, el economista Gabriel Papa -en el semanario Brecha- considera que el 80% de los trabajadores y 450 mil pasivos no pagarán más.

Es un avance pero hay mucho para corregir, es la opinión prevaleciente. El economista J.M. Quijano subraya que es un sistema más simple, con menos impuestos, que avanza y que las grandes fortunas son parcialmente gravadas. El senador Eduardo Lorier (Partido Comunista) cree que se "debió gravar más al capital y no tanto a las clases medias". Para el PIT-CNT "es una reforma que implica un avance pero desde nuestro punto de vista de clase, aún falta mucho por profundizar hacia un sistema tributario en términos de equidad, para que efectivamente pague más el que tenga más".

Mientras tanto, desde agosto ha aumentado la inflación respecto a lo previsto. La reacción pone el grito en el cielo, pero el Equipo de Investigación del Instituto Cuesta-Duarte del PIT-CNT afirma que los precios al consumo acumulan un alza del 8.22% desde comienzos del año y de 9.03% en los últimos 12 meses. Concluye que está en niveles bajos comparado con los promedios históricos de 40% anual en los últimos 25 años. El crecimiento de la demanda externa (altos precios de los rubros que el país exporta), los de demanda interna (ha aumentado el consumo gracias a la mejora de los ingresos) y la influencia de la debilidad del dólar son los factores operantes. La situación provoca la multiplicación de reclamos salariales, medidas del gobierno para detener la suba de precios y críticas opositoras.

El segundo eje es La democratización de la sociedad y el Estado. Propone fortalecer las empresas públicas estratégicas, democratizar los medios de comunicación y de formación, participación ciudadana en la vida política (Juntas Locales), fin del clientelismo, de la corrupción y de los abusos, cumplimiento del artículo 4¼ de la Ley de Caducidad, condena al terrorismo de Estado, puesta en vigencia de las recomendaciones sobre Derechos Humanos de los organismos internacionales, aprobación de una política nacional de Defensa opuesta a la de la Doctrina de la Seguridad Nacional con visión latinoamericana.

El gobierno nacional y los ocho departamentales en manos del Frente, han dado pasos tales como eliminar el artículo único en Rendición de Cuentas que impedía el debate parlamentario, el patrocinio de debates sobre la reforma de la salud, de la educación (con la presencia de miles de docentes), de la Defensa Nacional (con participación de Fuerzas Armadas, Universidad, académicos y técnicos), de la Seguridad Social, etc. También se han constituido Juntas Locales en los departamentos (alrededor de 30 sólo en Canelones), que permite la presencia gobernante de la ciudadanía en ciudades y pueblos. Por otro lado, organismos internacionales destacan el descenso de los niveles de corrupción que sitúan a Uruguay en el segundo lugar (después de Chile) en el concierto latinoamericano y el vigésimo séptimo a nivel internacional. Pero lo más trascendente es la orientación que da cumplimiento al artículo 4¼ de la Ley de Caducidad, que posibilita investigaciones a los militares en caso de violaciones registradas fuera del país, en actos de corrupción, o a los civiles implicados, etc. Vale recordar, que la Ley de Caducidad fue votada para amparar a los criminales de la Doctrina de la Seguridad Nacional bajo presión del desacato militar ante la convocatoria a los juzgados. No obstante, los autores de esa ley tuvieron que hacer algunas inevitables exclusiones señaladas. Pero durante cuatro presidencias, tampoco el Poder Ejecutivo habilitó investigaciones aún en esas exclusiones. Otra ha sido la conducta de Vázquez y en consecuencia, los principales militares y policías acusados por violaciones a los Derechos Humanos están presos, así como el presidente golpista Juan María Bordaberry y su canciller, Juan Carlos Blanco; los jefes militares concurren a los juzgados, el ex dictador general Gregorio çlvarez está siendo indagado; se han excavado predios militares y encontrado restos humanos, los jefes militares han reconocido que hubo desapariciones y vuelos de la muerte ajusticiando a los prisioneros trasladados, todo lo cual parecía impensable tiempo atrás. No obstante, el gobierno (cumpliendo con el programa) no ha anulado la Ley de Caducidad (tiene votos en las Cámaras para hacerlo) lo que ha motivado que se constituyese una Comisión Nacional por la Anulación, con las principales entidades de masas y varios legisladores del Frente Amplio.

El tercer eje es el de Política sociales: prioriza al tercio que vive en la pobreza, propone un Plan Nacional de Alimentación, un Sistema Nacional Integrado de Salud coordinando salud pública y privada, transformar la orientación educativa enfilada hacia un Sistema ònico de Educación y un Plan Nacional de Viviendas.

Durante los dos primeros años se instrumentó un Plan de Emergencia (Panes). A pesar de las críticas recibidas a diestra y siniestra, se registró un descenso de la pobreza de 31.9% al 24.3% y de la indigencia del 3.9% al 1.4% entre diciembre de 2004 y diciembre de 2006: en otras palabras la indigencia y la pobreza no han desaparecido, pero hoy hay 50 mil indigentes y 300 mil pobres menos que hace dos años y medio afirma Vázquez. Y la tasa de mortalidad infantil descendió de 13.2 por mil en 2003 a 10.5 en 2006, mientras que en Bella Unión (donde ha entrado a funcionar la planta de Alur (Alcoholes del Uruguay) dependiente de Ancap, se pasó de 55 a 13 por mil; el Plan de Emergencia constató que muchos uruguayos carecían de documento de identidad. Y se avanza -tanto con los amparados por el Plan de Emergencia como en términos más generales- en la universalización de la educación preescolar, la asistencia de la salud bucal, la salud ocular (Operación Milagro), los programas de Aulas y Maestros Comunitarios, la erradicación del analfabetismo (se ha alfabetizado al 80% de los analfabetos), incluyendo al método cubano (más de 10 mil personas).

El Plan de Equidad que subroga al de Emergencia pretende pasar de compensar a la pobreza con el llamado ingreso ciudadano a la inclusión como sujetos de derecho: desde 2008 se les asignará Asignaciones familiares y Pensiones a la vejez y en paralelo con el programa de Trabajo Protegido se inserta a los desocupados en el mercado de trabajo formal colaborando en el pago de salarios con las empresas contratantes, casi una revolución social y cultural, según Raúl Zibechi, periodista de Brecha.

La reforma hacia un Sistema Nacional Integrado de Salud tiende a unificar en un solo sistema la fragmentación actual de los prestadores de servicios (sector público y privado), universaliza la cobertura, fortalece a Asse (organismo de salud estatal), otorga libre opción entre el sistema público y privado, fija el aporte por núcleo familiar de acuerdo a un porcentaje de los ingresos, resuelve que las instituciones perciban cuotas en función de su edad y por lo tanto del gasto promedio de los usuarios (favoreciendo la afiliación de los más ancianos, aquellos que más gastan) y amplía la cobertura. Expertos de salud mundial la elogian. Pero toca privilegios corporativos de médicos y empresarios, lo que ha desatado un duro conflicto con renuncias masivas de los anestesistas, uno de los sectores mejor retribuidos.

En referencia a la salud también, Uruguay es el primer país de América y el séptimo del mundo libre de humo de tabaco prohibido en lugares públicos. También se ha activado la lucha contra el narcotráfico y la drogadicción, en especial contra la pasta base que se extiende entre los menores de 21 años de los sectores más pobres.

Pese a las fuertes críticas opositoras por el incremento del gasto público, el gasto social del Estado pasó del 40% al 49% elaborándose una Ley de Presupuesto Nacional cuyas prioridades son la educación, la salud, la seguridad y la infraestructura.

Las reformas pues, tienen una orientación diferente de las neoliberales.
El cuarto eje temático es el de la Inserción Internacional definida en base a la no intervención, autodeterminación, solución pacífica de conflictos, defensa de los derechos humanos, antimperialismo, impulso del Mercosur y unidad latinoamericana, oposición al Alca. He analizado las presiones fuertes al respecto y las líneas antagónicas del gobierno. Una reseña contradictoria de hechos no pueden excluir al inmediato restablecimiento de relaciones con Cuba, al ingreso del Grupo de los 20 en la OMC, a la votación opuesta a EE.UU. en la OEA acerca del Secretario General, pero también a la presencia de tropas uruguayas en Haití comandadas por Brasil y a la postura crítica del Mercosur que como dice la revista brasileña Valor está "bordeando el alambrado expresión común de los gauchos de la frontera, que se refiere a personas y animales insatisfechos con el medio en el que se sienten prisioneros que deciden caminar bordeando la cerca hasta encontrar un agujero".


VII. Perspectivas para el futuro inmediato

Los partidos tradicionales, las cámaras empresariales, las trasnacionales, los medios masivos de comunicación acentúan sus críticas. Por ejemplo, un periodista de televisión, tras señalar que la pasta base es la droga de más baja calidad, consumida sólo en Argentina y Uruguay, remata: "Aquí consumimos pasta base y asado del Pepe". La perspectiva de la reacción es TLC con EE.UU., alejamiento del Mercosur, más libre mercado, menos libertades públicas. La contrarrevolución. Sintomático: en un mismo día hubo discursos llamando a la unidad de la derecha de tres ex presidentes: Jorge Batlle, Julio María Sanguinetti y Luis A. Lacalle, rechazados todavía por otras figuras. El primero, como siempre locuaz, llamó a una cruzada contra el Estado totalitario (igual que lo que sucede en Venezuela, este señor parece no vivir en Uruguay) en base a cinco puntos: la reinserción internacional (TLC con EE.UU., replanteo-alejamiento del Mercosur), seguridad (que significa más represión sin abolir las causas sociales de la delincuencia), libertad de educación (equivalente a eliminar la participación popular y las incorporaciones tales como educación sexual o la enseñanza de la historia reciente), derogación del impuesto a las personas físicas y cambios en la matriz energética (oposición a los acuerdos con Venezuela).
Pero ahora, además, la huelga de los anestesistas intenta arrastrar al cuerpo médico, como hace meses se intentó otra de los camioneros, rápidamente sofocada por el gobierno. Y en otro orden, Mujica destaca que muchos empresarios remarcan los precios sin razón aparente, fuera de las especulativas o del propósito deliberado de golpear al gobierno.
Mientras, este gobierno asemeja a un equilibrista cuyo destinos posibles son dos: o cambia el rumbo hacia la planificación, el acotamiento del libre mercado, un estado fuerte e intervencionista y hacia una nacionalidad unificada sudamericana, latinoamericana y caribeña, esto es, define una transición al socialismo, o es barrido por la reacción ante el desconcierto popular. Ya hay quienes desde nuestras filas critican con dureza al gobierno por estar matando la esperanza.

Es que el gobierno no se define por romper la condición de Estado tapón y pasar a ser articulador. Ha tirado para adelante el pago de la fraudulenta deuda externa. La concepción del país productivo es campo de batalla. Firmó un tratado Bilateral de Inversiones con EE.UU. nefasto, frenó a último momento un TLC, tiene una línea de defensor del libre mercado que provoca carestía, etc. Pero hay mayores regulaciones laborales, acuerdos gravitantes con Venezuela, avances en derechos humanos, atención a la pobreza e indigencia. La Ola Marina, en fin. Lo que es suficiente, no obstante, para que el Banco Mundial descendiera 34 lugares a Uruguay como país atractivo para los hombres de negocios, ubicándolo en el sitial 98.

Entonces, la izquierda clasista, socialista, ¿cómo no debe pararse?

No como lo intenta la autodenominada verdadera izquierda. Ningún análisis de clases, de conciencia de clase, de correlaciones, de geopolítica regional. Como en el famoso tango de Discépolo Cambalache, "todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor": el gobierno, el régimen, el Estado, el poder trasnacional, frenteamplistas, blancos, colorados, Bush, Chávez. Confunden radicalidad y revolución con insultos y pedreas sin importar dónde, cuándo y a quién. Cuando las organizaciones de masas convocan actos o marchas contra el imperialismo, se marginan para convocar a otros actos o marchas más radicales. Sin interpretarlas quieren que las masas los sigan, alejándose de ellas. Ignoran o desconocen la enseñanza de Lenin de ir un paso delante de las masas, sólo un paso. Como decía Trotsky: "Los ultraizquierdistas detienen su análisis justo donde acaba de comenzar. Oponen un esquema prefabricado a la realidad. Ahora bien, las masas viven en la realidad. Debido a esto, el esquema de los sectarios no tiene ni la más mínima influencia en la mentalidad de los obreros. Por su propia esencia, el sectarismo está condenado a la esterilidad" (28/9/1937).

Entonces, la izquierda clasista, socialista, Àcómo se debe parar?
Decíamos en Crítica de Nuestro Tiempo No. 31, página 80, bajo el título Pueblo-Frente, Pueblo-Gobierno.

La relación dialéctica entre el pueblo (el haz de clases, capas y sectores explotados y oprimidos) y el Frente Amplio se ha clarificado en la serie de plebiscitos convocados y/o realizados (no menos de diez desde 1985): todos han sido vanguardizados por las organizaciones sindicales y sociales. El Frente Amplio acompañó las movilizaciones, cuando estaban en curso, muchas veces a regañadientes.

Eso que fue, también será con el gobierno. Conscientes de ello, es que se debe actuar. Empujando al gobierno con acción de masas, desde afuera de él y del FA y empujando desde adentro, desde el gobierno y desde el FA. Automarginarse del gobierno, por sus incoherencias, o por su irreversibilidad neoliberal, es una tontería ultraizquierdista.

Chávez, como también Fidel, ha emitido un mensaje claro: apoyen a Tabaré. Quedarse esperando y sólo criticando lo negativo que haga, es cómodo, fácil y contrarrevolucionario.

Empujar al gobierno con acción de masas desde afuera de él y del FA se efectúa con el llamado al Segundo Congreso del Pueblo convocado por cientos de organizaciones de masas de diverso tipo, tendiente a disputar la hegemonía y la conquista del poder; con la lucha por la anulación de la Ley de Caducidad (admitida por el FA y aplicada por el gobierno) de acuerdo a la convocatoria de miles de ciudadanos, lo que erradicaría la democracia tutelada impuesta, dónde hay desigualdad ciudadana, pues los militares conservan un estatuto diferenciado que los ampara en su criminalidad; con la movilización contra el planteo reaccionario de la Iglesia, del Partido Nacional y del Presidente, en pos de una ley que despenalice el aborto; con la defensa consecuente de las empresas públicas y los recursos naturales; contra el reintento factible de un TLC con EE.UU.

Pero también empujando desde adentro del FA. y del gobierno. Es cierto que los Comités de Base han perdido protagonismo y que las decisiones adoptadas pierden fuerza democrática. Sin embargo, no todos los frenteamplistas todavía lo perciben. Además, con estructura orgánica o sin ella funcionando, está instalada una pulseada dura para elegir al candidato a la presidencia del Frente y al nuevo programa de gobierno. Hacia la interna del FA podrá haber una fórmula presidencial encabezada por Astori. Y se levantará otra, que dada la correlación actual, no podrá desconocer el peso ni del Movimiento de Participación Popular (MPP) ni del Parido Socialista (PS).

Y sea cual sea esa fórmula habrá que apoyarla. Apoyarla librando lucha ideológica contra planteos equivocados, como el expuesto por Mujica (candidato cantado) a favor de un capitalismo bueno, sano, o como se le llame. Habrá que explicar con paciencia que, o se avanza o nos barren, que lograda ya una correlación de clases más favorable, hay que disponerse a la transición de la liberación nacional y popular y encaminarla hacia el socialismo.

Habrá que explicar con paciencia (Áotra vez, la famosa unidad de los contrarios!) que el socialismo no es posible en países aislados, menos en Uruguay, ni en un marco de pobreza. Pero que no sea posible consolidar el socialismo, no es obstáculo para que emprendamos su camino. Frente al capitalismo es equivocado pensar que no lo podemos transformar y en cambio, es acertado sostener que podemos socavarlo creando instrumentos como el Banco del Sur, los Acuerdos Energéticos, el Parlamento del Mercosur y sudamericano, extendiendo el espíritu solidario del Alba, planificando a nivel nacional y regional mediante Estados fuertes, activos, que cada vez más se sustenten en la participación democrática del pueblo explotado y oprimido. Como enseñaron los próceres de la independencia son necesarios en suma, Estados fuertes y la Patria Grande, hoy denominada Unasur.

Sólo que, con la acción nacional uruguaya, argentina o chilena no alcanza. Ha llegado la hora de agrupar -para ser gráfico- una alianza latinoamericana socialista. Alianza amplia, sólo excluyente de los que no se atreven a enfrentarse al capitalismo. No será fácil, y habrá que reflexionar sobre las experiencias de los siglos precedentes, pero América Latina tiene que ponerse al hombro la tarea de reconstruir un auténtico internacionalismo. No hay que ser aventureros, tener bien los pies en la tierra pero aprender a volar. O dicho con palabras de Danton, se necesita "audacia, más audacia, siempre audacia".

30 de septiembre de 2007


 
 
 

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