Debate de estrategias

Por Cristina Camusso

 

            El Foro marcó un punto de inflexión. La determinación antiimperialista y los debates en torno al socialismo del siglo XXI tradujeron el revulsivo de un nuevo escenario continental. El pasaje de un cuadro defensivo y de resistencia, a la ofensiva de colocar en el centro de la discusión el problema del poder, la política y la organización. Un proceso de transición multifacético que avanza y devela las falencias y la potencialidad del período abierto.

Si algo quedó claro en las deliberaciones de Caracas es el cierre del ciclo histórico marcado por la caída de la Unión Soviética y su impacto expansivo en todas las geografías, en la desagregación de fuerzas políticas, en el desarme moral de activistas, militantes, intelectuales, en el conjunto de las poblaciones. El aspecto negativo de ese derrumbe permitió la devaluación ideológica, la confusión, el eclecticismo y la desorientación. El plano positivo e imprescindible, el quiebre de la losa del stalinismo sobre las prácticas y las conciencias, encontrará su vitalidad al ubicarse una vez más al socialismo como horizonte de lucha y construcción y al capitalismo como barbarie. En el Poliedro, en un encuentro del presidente Hugo Chávez con movimientos antiimperialistas, la letra y la música de la Internacional reapareció en miles de voces. Los nombres de Fidel, Chávez, sumados ahora al de Evo Morales emergen como figuras motoras de esta etapa.

Detrás de los apoyos y controversias suscitadas ante estos hechos están los problemas de fondo acerca del futuro del Foro: la imposibilidad de continuar con el movimientismo encerrado en su propia identidad, encapsulado como un valor en sí mismo. Una dinámica que lo llevaría a convertirse en un ritual de catarsis colectiva, un festival de colores, artesanías, folklórico y discursivo. O un ámbito de debate y acción, para definir cómo se desarrolla hoy el enfrentamiento conjunto con el imperialismo y las clases dominantes. Los reparos hacia la burocratización del Foro, los riesgos de transformarlo en una nueva Internacional, revelan el peso del pasado pero también el vigor de los aprendizajes de la historia. Y lo hacen en el desafío que no pudo ser acallado pese a las derrotas: la lucha por el poder. Estas polémicas hacen, con todas sus contradicciones, a la génesis del Foro Social Mundial.

El marco bolivariano de este FSM provocó que miles de participantes tomaran contacto con la Revolución. Experiencias como la Parroquia de Coche, con sus Misiones, el Cerro 18, Negro primero con los proyectos de Núcleo Endógeno, Misión Hipólita, Casa de Alimentación, Barrios Adentro y emprendimientos de autogestión y cooperativas, se multiplican a lo largo y ancho de Venezuela. La apertura del Foro coincidió con el lanzamiento de la primera jornada nacional de Parlamento Social de Calle con la consigna “Las comunidades toman la palabra”, hacia la construcción del Parlamento Popular. Una búsqueda de dar un salto cualitativo en el protagonismo, decisión y contraluría popular. En cada terreno se dirime la problemática de la transición al socialismo, la tensión entre avanzar hacia nuevas relaciones sociales o la afirmación de la lógica capitalista. Qué vías conducen hacia una y otra frontera es el debate que tiene hoy la Revolución Bolivariana, acelerado por la constante arremetida del imperialismo. Como caja sonora retumba en todas las latitudes.

Antiglobalización y protesta

            Los antecedentes del FSM están en las múltiples formas de resistencia de los años 90, fundamentalmente en las manifestaciones de protesta de Seattle en 1999 y los movimientos antiglobalización (neoliberal) en Estados Unidos y Europa, donde una diversidad de organizaciones, culturas políticas, movimientos campesinos, de juventud, de mujeres, neoanarquistas, ONG´s, intelectuales, una pluralidad ideológica convergió en las calles. La idea del Foro nace en Europa en el año 2000 en el marco de las reuniones de la ONU y otros organismos multilaterales. Distintas entidades y ONG´s francesas y brasileñas impulsaron la idea de un encuentro paralelo al Foro Económico Mundial que se realiza anualmente en Davos (Suiza) y fue elegida como primer sede del Foro Social Mundial en enero de 2001, la ciudad brasileña de Porto Alegre. 

Attac fue la organización francesa pionera junto a las organizaciones brasileñas que conformaron el Comité de Organización. A partir de entonces se constituye la Secretaría Internacional del FSM en la que figuran de Brasil, la Central Única de Trabajadores (CUT), Asociación brasileña de empresarios por la ciudadanía, Comisión Brasileña de Justicia y Paz, Movimiento Sin Tierra (MST), Red Social de Justicia y Derechos Humanos entre otros. Desde el primer Foro se creó un Consejo Internacional integrado por las organizaciones fundadoras y por redes, movimientos y organizaciones internacionales como la sección francesa de ATTAC,  Focus on the Global South, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), el Foro Mundial de Alternativas de Vía Campesina, el Jubileo sur de la iglesia católica, el Comité por la Anulación de la deuda del Tercer Mundo, las centrales sindicales  CIOSL y la CMT en un abanico que llegarían a un número cercano a 80.

            La Carta de Principios, que rige el Foro fue aprobada por el Consejo Internacional el 10 de junio de 2001 y plantea entre sus puntos que el FSM es “un proceso de carácter mundial. Todos los acontecimientos que se realicen en nombre de este proceso tendrán una dimensión internacional (...) El FSM no pretende ser una instancia de representación de la sociedad civil mundial (...), las reuniones no tienen carácter deliberante (...), no se constituye en instancia de poder disputado por los participantes (...) El FSM es un espacio pluralista y diverso, no confesional, no gubernamental y que no representa a ningún partido político, y coordina de manera descentralizada y en red a las entidades y movimientos (...) Ni las organizaciones políticas, ni las organizaciones militares pueden participar en el mismo. Pueden ser invitadas a participar, a título personal, personalidades políticas (gobernantes o parlamentarios, que asuman los compromisos de la carta)”.

La restricción a los representantes de partidos políticos y movimientos populares armados de liberación nacional generó reiterados conflictos y se justificó en el principio que establecía que “Los encuentros del FSM son siempre espacios abiertos a quienes deseen de ellos participar, excepto a organizaciones que atenten contra la vida de las personas como método de acción política”. Fue así como se prohibió la presencia de Fidel como representante político, y el comité de Organización excluyó de sus debates a organizaciones revolucionarias como las  FARC y representantes del pueblo vasco, pero aprobó la participación de ministros europeos de Francia, Bélgica o Portugal y del juez español Baltasar Garzón (que avalara reiteradamente posturas antidemocráticas y represivas hacia las organizaciones vascas). Estaban en juego las presiones de la cruzada antiterrosrista de los Estados Unidos luego de los atentados a las torres el 11 de septiembre de 2001. El imperialismo delineaba su política de “guerra preventiva” y la demarcación de los países caratulados como “ejes del mal” estaba en curso.

El espectro político-ideológico contiene también a redes mundiales y continentales, medioambientalistas, grupos autonomistas, los movimientos indígenas de la CONAIE de Ecuador, el zapatismo, la participación de la IV Internacional Secretariado Unificado, sección francesa, Refundación Comunista de Italia, presencia de movimientos culturales, antirracistas, de economía solidaria (1).

            Las formas de financiación del FSM son variadas y en sintonía con su propia composición de clases con un peso relevante en fundaciones y ONG´s. La procedencia incluye a Petrobras, Fundación Ford, Fundaçao Banco do Brasil, Oxfam (ONG de gran renombre en Gran Bretaña cercana a Amnistía Internacional, proveedora de fuertes sumas), organizaciones que disponen de cuantiosos presupuestos al ser financiadas por gobiernos, instituciones y grandes grupos privados (Attac es un claro ejemplo). Otra instancias están dadas por la fundación dirigida por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Canadá, la Fundación Heinrich Boll de Alemania, ligada a su partido Verde, ICCO, organización católica financiada por el gobierno holandés y la Unión Europea, Le Monde Dipomatique,  a modo de ejemplos. Los delegados participantes del Foro deben resolver sus gastos de traslado y permanencia. Muchos integran organizaciones o movimientos receptores de fondos de ONG´s, organismos gubernamentales, sindicales, políticos con nexos en todo el mundo. Esta realidad no excluye otras formas de autogestión para acceder a las jornadas del FSM (2).

            El FSM como fenómeno es parte de una fuerza subterránea vertebrada en respuesta a las consecuencias de la crisis capitalista mundial, que se expandió de manera desigual  y tomó cuerpo tanto en los países centrales como en las regiones saqueadas por los imperialismos. Asumió la forma de movimiento globalifóbico y en ese sentido adoptó en los inicios un fuerte contenido antipartido, antiorganización y en no pocas ocasiones en  colisión con las ideas del marxismo y la Revolución. Expresaba de igual forma el costo de atravesar una de las décadas más contrarrevolucionarias de la historia sin que las masas tuvieran delante un  horizonte anticapitalista y de lucha por el Socialismo.

No obstante también desde el comienzo corrientes revolucionarias fueron parte de ese llamado mundial y la relación de fuerzas internas en el Foro ha expresado la dinámica creciente de confrontación con la política imperialista. En ese sentido los Foros de India en 2003 y de Porto Alegre en 2004, fueron los pasos previos a la efervescencia de Caracas. Mumbai reflejó las discusiones relativas a la eficacia y representatividad del Foro, a la necesidad de superar el escalón de laboratorio de ideas para forjar campañas e iniciativas mundiales de lucha.

En Porto alegre, Brasil, el 30 de enero de 2005, desde el gimnasio Gigantinho, el presidente Hugo Chávez definió una línea para el continente: “Negar los derechos a los pueblos es el camino al salvajismo, el capitalismo es salvajismo. Yo, cada día me convenzo más, capitalismo o socialismo...no tengo la menor duda. Es necesario, decimos y dicen muchos intelectuales del mundo, trascender al capitalismo, pero agrego yo, el capitalismo no se va a trascender por dentro del mismo capitalismo. No. Al capitalismo hay que trascenderlo por la vía del socialismo, por esa vía es que hay que trascender el modelo capitalista, el verdadero socialismo. ¡La igualdad, la justicia!”.

            Algunas disyuntivas han estado inscriptas desde el evento inicial. El economista egipcio Samir Amin expresaba entonces las dificultades para ver en el Foro (3) el nacimiento o no de una nueva izquierda mundial. Y  argumentaba  que no creía que estuvieran dadas las condiciones “para una dirección mundial del tipo de una nueva Internacional. Pero quien sabe algún día (...) creo que esta etapa de financiación del capital, por el irrealismo de sus inversiones no durará. Es ahora, entonces, el momento de pasar de una posición defensiva a otra ofensiva”.  Estas discusiones se precipitaron en el Foro 2006.

Funcionamiento y reflexiones a futuro

         El VI FSM tuvo un carácter policéntrico, con jornadas  en Asia y África, pero fue Caracas sin duda el núcleo fundamental. Con 250 salas disponibles para las conferencias, dos mil actividades previstas y más de 70 mil participantes dispuestos a trabajar sobre los    seis ejes temáticos acordados:  Poder, política y lucha por la emancipación social; Estrategias imperiales y resistencias de los pueblos; Recursos y derechos por la vida; Alternativas al modelo civilizatorio y depredador; Diversidades, identidades y cosmovisiones en movimiento; Trabajo y explotación y reproducción de la vida; Comunicación, cultura y educación; Dinámica y alternativas democratizadoras. Las delegaciones más numerosas fueron las de Colombia, Brasil y Estados Unidos. Como parte de la labor complementaria se armaron diez Carpas Temáticas y Solidarias dedicadas Cuba, a los pueblos de Estados Unidos, Mercosur, Alba, Espacio Brasil, Movimientos Campesinos y los Campamentos de la Juventud se establecieron en Parque Los Caobos y Vinicio Adames. Los medios de comunicación descalificaron las jornadas  y apelaron a las calumnias (que el gobierno había pagado viaje y alojamiento de los participantes) y a la acusación grotesca como forma de manipulación.

La programación cultural fue exhaustiva y difícil de abarcar con propuestas de exposiciones permanentes, arte, murales, audiovisuales, conciertos, caravanas, teatro. Los Movimientos contra la guerra y de repudio a Bush, (con la presencia de la madre del marine muerto en Irak, Cindy Sheenan que encabezara en su país un fuerte movimiento contra la política de Estados Unidos), tuvieron un impacto notorio en la prensa y un accionar constante dentro del Foro. Así también el nutrido arco de movimientos campesinos, de culturas originarias, de mujeres, contra el ALCA y los tratados bilaterales de libre comercio, el medio ambiente, deuda externa, desbordaron en un abanico de disertaciones  no siempre realizadas y múltiples actuaciones públicas.

            En el marco de las tareas tuvo lugar el 28 de enero en una de las salas del complejo Celarg el capítulo Venezuela del Seminario Construcción del Socialismo en América Latina, de Bolívar, Artigas y San Martín al siglo XXI. La actividad había sido acordada en los Seminarios previos realizados en Uruguay y Argentina en junio y noviembre de 2005 y contó como expositores al profesor Daniel Hernández, venezolano y por Argentina a la vicedirectora de Crítica de Nuestro Tiempo. Fue también organizadora del Seminario la revista América XXI. Ante una concurrencia de jóvenes de distintos países, estudiantes universitarios y miembros de movimientos sociales, los panelistas recapitularon la secuencia de estos debates, surgidos en ocasión de asumir Tabaré Vázquez la presidencia de Uruguay y constituirse el Frente Amplio en gobierno en marzo de 2005, una ocasión que impulsó a sectores políticos, sociales y personalidades a hacer propio el mensaje del presidente Hugo Chávez sobre la necesidad de inventar el socialismo y señalar que la República Bolivariana de Venezuela apuntaba en esa dirección. Al rescatar la labor realizada presentaron el Llamamiento de Montevideo y la Declaración de Buenos Aires como soportes políticos para un Programa de Acción continental sobre la plataforma del Alba. Así también quedaron planteados los temas teóricos polémicos que deben afrontar los marxistas y revolucionarios en el momento actual, los efectos de la caída de la URSS y países del Este, la aplicación de las categorías a la complejidad concreta de los pueblos latinoamericanos y caribeños, el significado del socialismo, entendido no sólo en cuanto socialización de los medios de producción, sino también socialización del poder político y la cultura, el dilema de la alineación humana y el significado profundo de la conciencia en cualquier proyecto emancipador.

La Marcha  hasta la Calle de los Próceres y el Festival de apertura dieron el tono de diversidad del Foro  al igual que el cierre en el Poliedro.  Sesionaron Foros previos sobre Salud, Educación, Vivienda con declaraciones y propuestas de acción coordinada. El presidente bolivariano  tuvo dos encuentros: con los Movimientos Antiimperialistas en el Poliedro y con movimientos sociales en el Círculo Militar. La primera ocasión plantó de manera descarnada el debate sobre el futuro del Foro y un llamado enfático y dramático a dar pasos para la conformación de un Frente Antiimperialista Mundial (ver discurso Hugo Chávez).

            Entre las resultantes del FSM está planteada una convocatoria al V Encuentro Hemisférico de Movimientos Sociales, Redes y organizaciones que luchan contra el ALCA y porque una América mejor sea posible que tendrá lugar en La Habana, Cuba del 26 al 29 de abril del corriente año y la Alianza  Social Continental elaboró Conclusiones y un Plan de Acción 2006 (ver textos). La magnitud de los temas allí propuestos y los objetivos planteados conllevan la verdadera problemática: con qué fuerza se llevará adelante la “agenda de resistencia/defensiva y de la consolidación de una agenda ofensiva”. Ese nudo es la base de toda intervención política genuina en la realidad de los pueblos. He ahí el vigor de las palabras de Chávez. Más aún, Venezuela materializa la lucha de clases en la  confrontación creciente entre reforma y Revolución. La resolución no recae solo en el terreno bolivariano. Es un imperativo para las fuerzas de resistencia de todos los continentes.

 

Notas:

1.- ¿Qué es el Foro Social Mundial?, Ricardo Abreu. Correspondencias Internacionales nº 5, 2003

2.- El giro de Mumbai. Correspondencias Internacionales nº 6, 2004.

3.- Entrevista a Samir Amin, Clarín, suplemento Zona, 4 de febrero de 2001. 

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