Feminismo y Movimiento de Mujeres

Tiempo de rebeldías y definiciones

Por Cristina Camusso *

         Más de treinta mil voces unificadas en el grito de “Bush fascista, vos sos el terrorista”, marcharon por el centro de Mar del Plata el domingo 9 de octubre. “Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, la consigna histórica del Movimiento de Mujeres, resonó con igual fuerza en las gargantas femeninas. Una energía en movimiento con debates profundos aún pendientes.

Es la transición de un ciclo que no ha definido cómo se proyecta políticamente en el actual panorama continental. Toda transgresión a las bases patriarcales de la sociedad no puede eludir una clara confrontación con el imperialismo y el capital para ser genuina. Es este debate el que marca fronteras de clase entre las mujeres y se expresa en la parcialización de la opresión en su tratamiento conceptual y práctico. Que no niega la necesidad de estudio sistemático (tráfico, sexualidad, prostitución, entre tantos) de las miserias que hacen a la vigencia del patriarcado, pero devela la ausencia de una perspectiva política capaz de contener la diversidad de resistencias del movimiento. Es el reflejo de la fragmentación social. Coloca en el centro un debate fundamental que tiene su génesis en el período abierto con la salida de las dictaduras militares: la resolución del problema del poder.

En las últimas décadas esta polémica tuvo un signo dominante en las luchas y polémicas latinoamericanas y caribeñas. Fue la polarización entre las posturas favorables a la integración a los gobiernos, tanto de los partidos orgánicos del sistema, como de los llamados progresistas. Militantes honestas fueron ganadas por estas concepciones (un claro ejemplo es la secuencia Frente Grande-Frepaso-Alianza y ahora el kirchnerismo en Argentina) y no faltan las manifestaciones de oportunismo y claudicación. Como contrapartida, se expresan las posiciones autónomas y sus diversos matices, que incluyen la lógica endogámica de los grupos sectarios (1).

De la conciliación de clases al pragmatismo, de la cooptación mediante cargos institucionales, o desde agencias del imperialismo, la inserción orgánica en el poder fue avalada en la medida que empujaba una perspectiva de género. No ha faltado ni falta, el sectarismo de partidos y organizaciones de las izquierdas que reprodujeron en su práctica esquemas y consignas sintonizadas en femenino. El sustento ideológico y político que subyace en esta diáspora es consecuencia del llamado neoliberalismo, la manipulación  informativa y mediática, que sembraron la expropiación material y el derrumbe moral de las masas del continente. La proliferación de ONG´s (si bien es justo señalar que hay diferenciación entre ellas, en objetivos y conductas), los subsidios gubernamentales y  de organismos internacionales, fueron un brazo ejecutor eficaz en la succión de voluntades. Mecanismos todos de domesticación y disciplinamiento de la conciencia política y social que fracturó la visión del cambio totalizador y la Revolución. En su reemplazo asumir el  localismo, la idea de las pequeñas transformaciones, implicó  ingresar al terreno de lo posible. Una falsa división.  Resignación sumisa al poder dominante. La imagen palpable del  reformismo de hoy.

Balances en el feminismo

Las limitaciones y el estancamiento del feminismo se han expresado al conjunto del Movimiento de Mujeres. Los idearios instalados entraron en crisis sin que esa negación tuviera un salto cualitativo. Si bien el fenómeno no es lineal, la participación femenina no ha sido acallada y las mujeres han persistido en doblegar la pobreza, el desempleo y el hambre. En desenmascarar las condiciones laborales, la violencia, los abortos clandestinos, las redes de tráfico de personas, las caras múltiples de la discriminación de género. Venezolanas, bolivianas, brasileñas, uruguayas, argentinas, y tantas, han puesto su impronta en cada país.

Estas realidades atravesaron el reciente X Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe realizado en Sao Paulo entre el 8 y el 11 de octubre del corriente año. Los temas más controversiales e irritativos fueron abordados por alrededor de 1500 feministas procedentes de 26 países de la región y activistas de Estados Unidos y Europa. Los retos del feminismo irrumpieron en una reunión con presencia de activistas brasileñas de los movimientos de mujeres negras, lésbico, de jóvenes, de salud y derechos sexuales y reproductivos, de educación popular, derechos humanos, entre otros. Un eje que surcó las sesiones fue la necesidad de abrir el feminismo de la región a las mujeres de las organizaciones de base, identificadas con el ideario, pero distantes de las llamadas “académicas” o las “grandotas” como son llamadas por las más jóvenes las feministas históricas, o mayores provenientes de la oleada de luchas de los años 60. Un período con peso hegemónico de las capas medias bancas impulsoras de este ciclo. Así se escucharon las peticiones por un compromiso firme del feminismo con las luchas antirracistas, con el movimiento indígena, la radicalización en relación al patriarcado, el capitalismo y el racismo (2).

Un llamado a la reflexión crítica profunda. Los debates feministas han estado por detrás de los fenómenos emergentes con la aceleración de la crisis capitalista y no ha vertebrado las respuestas correspondientes al desafío.

El capitalismo consigue tomar nuestras banderas e integrarlas a sus valores, sus instituciones, sus fuerzas de represión. O nos incorporamos a la igualdad burguesa o peleamos contra la burguesía y el imperialismo. Y cada temática, cada enfrentamiento particular en la cadena de opresión estará enmarcada y será parte de esa estrategia fundamental. Es la hora y es hora de reivindicar la lucha por objetivos totalizadores desde la seriedad y el rigor del análisis concreto del estado de la conciencia social y la realidad de la cual se parte. Y encontrar las vías que permitan recorrer el camino hacia el quiebre con la ideología dominante capitalista y patriarcal. Una elección esquinada, ambigua, temerosa, terminará rozando, con prescindencia de la intención quienes la asuman, una dinámica reaccionaria.

Las imágenes de un marine y una marine posando junto a su presa humana en la cárcel de Abu Ghraib hablan por sí mismas. En Alemania, la postura conservadora de derecha está encarnada en una mujer; un caso patético es la secretaria de Estado estadounidense Condoleeza Rice. Negros/as, minorías, inmigrantes, mujeres, sectores religiosos,  sobre quienes recae opresiones ancestrales tienen delante la decisión de una opción política de hierro: por qué poder lucharán. No hay términos conciliables. Si nuestra lucha no es parte de una propuesta de ruptura frontal, será trastocada y quebrada y será funcional a la lógica del capital. Es el gran reto de la etapa en curso para el feminismo y el Movimiento de Mujeres de la región. 

Argentina: XX Encuentro Nacional

         Alrededor de 32000 mujeres de todo el país debatieron sobre múltiples temas en los 180 talleres desarrollados en Mar del Plata entre los días 8 y 10 de octubre, en el marco del vigésimo Encuentro. Funcionaron entre otras, comisiones de Veinte años de Encuentros y situación del Movimiento de Mujeres; Mujer y Trabajo; Trabajadora rural; Desocupación; Organización barrial y social; Identidad; Feminismo; Estudios de género; Salud; Violencia; Sindicatos; Familia; Sexualidad; Adolescencia y juventud; Anticoncepción y aborto (23 en total) ; Estrategias para el aborto seguro, legal y gratuito; Crisis global; Derechos Humanos; Mujer en situación de prostitución; Salud mental; Cultura y arte; Migraciones; Cooperativismo; Solidaridad e integración latinoamericana; Deuda externa y ALCA. De  los 46 talleres previstos, los desdoblamientos sumaron otras 134 comisiones de trabajo diseminados en 20 escuelas.

         La Comisión Organizadora marplatense abrió con un mensaje emotivo hacia las mujeres. Pero un hecho sería indicativo de tensiones internas en la Comisión, gestiones de la iglesia y posturas conciliadoras. Una de las organizadoras señaló que el aborto no sería un pilar fundamental sobre el que versaría la reunión. La realidad mostró algo diferente. Debajo del escenario, agrupaciones que conforman la Campaña Nacional por el aborto seguro, legal y gratuito identificadas con pañuelos verdes, fueron una presencia pasiva. El intento, explicitado en el programa, de efectuar allí un lanzamiento fue opacado por una apertura excedida en el tiempo. Un video, saludo, espectáculo folklórico y una teatralización de las obreras del pescado demasiado extensa, en cuyo transcurso se fue vaciando el estadio.

         Integrantes de la Comisión reconocieron que la capacidad de alojamiento y aulas en las que funcionaban los talleres fue superada por la magnitud de la participación femenina. Un hecho cuestionado fue la presencia de varones en algunos contingentes de organizaciones políticas y sociales que se alojaban en las instalaciones reservadas. En el plano de la financiación, contaron con un subsidio de la provincia de Buenos Aires, que declaró de interés provincial al XX encuentro y recibieron el apoyo de sindicatos (Municipales, Asociación Bancaria, Asociación Judicial, Luz y Fuerza, Adum, Conadu, CTA, entre otros). También efectuaron peñas, rifas y se vendieron alimentos. La Municipalidad cedió gratuitamente el Polideportivo y el Teatro Colón de la ciudad, donde se desarrollaron la mayoría de los eventos culturales. La agenda incluyó videos, charlas, danzas, obras teatrales, exposición plástica y la Peña del encuentro.

Al cierre de las discusiones, la marcha de las participantes por las calles principales de la ciudad repudió la concurrencia del presidente George W. Bush a la Cumbre de las Américas que se realizará el 4 y 5 de noviembre en Mar del Plata. La manifestación pasó frente a Tribunales, el hotel Hermitage (sede de la Cumbre y cercado por la guardia de infantería) y la catedral. En las escalinatas, 150 personas, rezaban con semblante de trance.   Al cerrar el cónclave el día lunes 10, las mujeres reunidas en el Estadio Polideportivo marplatense, por aclamación, otorgaron a Jujuy la sede del siguiente Encuentro. Uno de los objetivos fue respaldar la lucha que allí se libra por la liberación de Romina Tejerina (3).

Las provincias de Córdoba y Catamarca estaban entre las propuestas. En el primer caso, las mujeres que presentaron la provincia explicaron las medidas judiciales que intentaron frenar el Plan Nacional de Salud Reproductiva al prohibir la provisión gratuita de anticonceptivos. El recuerdo del Cordobazo vibró también en la sala. Las catamarqueñas llevaron la memoria del caso de María soledad y su muerte como símbolo de la impunidad de los poderes corruptos. Jujuy pesó más. Zona de humillaciones, donde los patrones mantienen el derecho de pernada. Pero fueron sin duda las palabras de la hermana de Romina Tejerina las que balancearon a favor de esa provincia. No faltó en el Encuentro  la mención a Mar del Plata en cuanto a que registra, desde 1997 a la actualidad, cerca de 97 mujeres asesinadas o desaparecidas, la mayoría de ellas había estado en situación de prostitución. En el año 2001 se creó la fiscalía temática de delitos sexuales. La iglesia presionó y logró su cierre, el argumento oficial fue las limitaciones de presupuesto.

Contenidos y polémicas

         Una vez más, como desde los inicios en 1986, el Encuentro expresó las relaciones de fuerzas sociales y políticas en tensión. Las jornadas estuvieron atenazadas por la inminencia de las elecciones parlamentarias del 23 de octubre pasado, la III Cumbre de los Pueblos y la IV Cumbre de las Américas (con el viaje del presidente de Estados Unidos George W. Bush) con sede en esa misma ciudad y la virulencia de los sectores inquisidores de la iglesia.

La presencia de jóvenes y la composición popular de las participantes (datos verificables desde hace tiempo) han sido datos relevantes. Delegaciones de comunidades indígenas: aymaras, coyas, quechuas, alzaron sus voces con el peso de 500 años de vejaciones.

Esta vez no fueron los desocupados y las piqueteras quienes ocuparon el centro de la escena. Cabe destacar que algunas organizaciones, con habitual participación,  ligadas hoy al kirchnerismo no estuvieron en el Encuentro. Como reflejo de actualidad, fue notable el tema de las luchas reivindicativa salariales, la problemática de los convenios colectivos y la flexibilización laboral, la tercerización y la pelea por acceder a los mejores convenios, la situación de las contratadas y pasantes, común en el empleo estatal. Y la especificidad de género en el marco de la explotación de las patronales.

En las distintas Comisiones expusieron su situación trabajadoras de subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires, las obreras del pescado y la crudeza de las condiciones laborales, las luchas de los petroleros, sus mujeres y sus familias en Comodoro Rivadavia, en Petrominera (Repsol) y Cerro Dragón, por demanda salarial, trabajadoras de la salud, de la educación, desocupadas, denunciaron las particularidades de cada geografía del país y sus formas de resistencia y organización. También universitarias, docentes, independientes, jóvenes, estudiantes, amas de casa, pintaron  la escenografía de un mosaico de experiencias que incorpora cada año las que llegan por primera vez. En una primera comprensión de que las causas de los problemas tiene origen social, y su resolución es colectiva.

La preservación de los pilares del Encuentro: autonomía e independencia, solidaridad y horizontalidad aparece como un sentir colectivo. Ha sido una manera de frenar las distintas formas de aparatismo y maniobras propias de la política burguesa y práctica corriente en amplias franjas de las izquierdas. La circulación de materiales es libre, pero en los talleres el criterio (violentado con frecuencia) es evitar la exhibición de carteles y banderías identificatorias. En la palabra se devela la línea.

Persiste el encierro en determinadas temáticas casi como especializaciones en sí mismas, suele responder a lineamientos  pautados por la ligazón a organismos mundiales o gubernamentales. El rasgo de institucionalidad define los límites de la confrontación y la necesidad de diferenciación visible a través de colores y otros signos,  refiere a esos parámetros. No niega valor a múltiples luchas encaradas en las que participan mujeres comprometidas desde años en el Movimiento. Pero las banderas históricas tienen raíces y continuidad en la dura pelea de las feministas y distintas organizaciones sociales y políticas a través del tiempo. Rescatar esa línea evita ver las reivindicaciones como estamentos estancos y favorece la consolidación de lo que verdaderamente es temible para el poder capitalista y patriarcal: la fuerza de la unidad, de un tronco  con múltiples brazos abordando temáticas y problemas diversos. Y esos brazos como parte de una estrategia que abraza al continente.

 Los talleres de Anticoncepción y aborto

La dinámica adquirida en los últimos tres años requiere tomar decisiones. Instalados a partir de 1989 en el Encuentro de Rosario (previamente el tema era abordado en las comisiones de Salud y en los talleres autoconvocados), el objetivo ha sido intercambiar y contrastar diversas realidades y delinear estrategias orientadas a la legalización a nivel nacional y en permanente coordinación con los movimientos de mujeres latinoamericanos y caribeños que empujan en sus países este derecho. La Campaña Nacional por el aborto seguro, legal y gratuito, hoy en plena actividad, surgió como parte de un plan de acción nacional elaborado colectivamente en el taller “Estrategias para la legalización del aborto” que desde hace dos años está incluido en la agenda de los Encuentros.

         La complejidad del tema con sus cargas culturales, la manipulación ideológica y las provocaciones de la iglesia, entrecruzan aspectos delicados y peligrosos.

Educación sexual, información, implementación de la ley de salud reproductiva a nivel nacional, aborto seguro, legal y gratuito como parte de la política de salud pública, constituyen una totalidad y una reivindicación central para el ejercicio pleno de las libertades civiles y democráticas. No es solo eso. Para las mujeres el derecho al aborto se inscribe en el respeto a su cuerpo y el derecho a opción como persona en el ejercicio de la sexualidad humana.

         Es una bandera de lucha de los movimientos feministas y de mujeres del continente. La campaña 28 de septiembre, Día de la acción por la legalización del aborto en América Latina y el Caribe, surgida en el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe realizado en San Bernardo, Argentina en 1990, con la participación de mujeres de Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, se mantiene vigente en toda su magnitud. En noviembre de 1992 se realizó una reunión de organizaciones latinoamericanas de mujeres sobre “Situación del aborto en América Latina, perspectivas y estrategias”, en Lima, Perú, donde se evaluó la importancia de difundir la información sobre el aborto en la región y la necesidad de trazar un panorama regional acerca de su tratamiento jurídico, decisivo para planificar estrategias para su legalización.

         En varios países de Latinoamérica como Brasil, Uruguay, Venezuela y Argentina el tema está en debate.

         Una de las ópticas en las cuales se afirman estas discusiones es la sanitaria, desde el punto de vista de los problemas de costo y rentabilidad que implica a las instituciones de salud públicas las cifras de casos que llegan con cuadros graves de infección y riesgo de muerte. La despenalización significaría una reducción del cuadro, junto a la educación sexual desde las escuelas (resistido por la iglesia) y la implementación de la ley de salud reproductiva (con severas dificultades de aplicación en distintas provincias y una sostenida embestida clerical). Una línea de gobierno se enmarca en esta perspectiva. Es también la visión de organismos internacionales, fundaciones, ONG´s que alientan esta línea de acción. Estas visiones no ahondan en las raíces de la opresión de género ni en el carácter político y social que atraviesa la temática.

         Por su parte, el imperialismo se ha apropiado de estas banderas para ligarlas a políticas poblacionales de control de la natalidad. Igualmente tramposa es la vinculación del aborto a la pobreza, a la imposibilidad de los sectores populares de sostener familias numerosas. La responsabilidad de la marginalización, el hambre, la degradación, está en  el funcionamiento normal del sistema capitalista (4).

         El desembarco de la iglesia a partir del Encuentro de Rosario en el año 2003 ha promovido discusiones no saldadas. El método empleado por los sectores clericales más reaccionarios es de provocación, violencia, sabotajes (Mendoza en 2004). Mar del Plata asistió a la provocación montada en la calle, frente a la escuela donde funcionaban los talleres de Anticoncepción y aborto, por un grupo de más de 100 católicos, en su mayoría varones, que gritaban en un intento de ingresar al establecimiento. Fueron frenados por las mujeres (5). 

         Adoptar una posición implica diferenciar democracia y democratismo. La defensa de los Encuentros de la participación abierta, horizontal, sin freno a contener diferencias ha sido el marco de los Encuentros. Pero estas reuniones han tenido un encuadre  político y de género, por encima de cualquier diferencia e identidades ideológica. El enfrentamiento al neoliberalismo, al saqueo de los centros imperialistas, la memoria de los desaparecidos en la dictadura, junto al repudio a las leyes que impedían el juicio y castigo a los culpables. La defensa de los derechos humanos, la solidaridad latinoamericana, contra la militarización imperialista, contra la invasión a Irak. Cada Encuentro ha tomado, de acuerdo a los momentos, un claro pronunciamiento contra el avasallamiento imperialista en el mundo. Y han sostenido como punto de partida, como plataforma que dio vida a estos eventos el enfrentamiento a la naturalización del lugar de las mujeres en la sociedad, el derecho a la sexualidad y la revelación de todas las formas de violencia y subordinación.

         La batalla campal en que se han convertido estos talleres, con la presencia de mujeres orgánicas de la iglesia, preparadas y estructuradas para romper el debate e imponer que sus ideas queden plasmadas y sean leídas en las conclusiones exige determinaciones a  futuro. La tolerancia no es signo de actitud democrática, sino de debilidad y genuflexión ante sectores de poder fascistas y reaccionarios. No hay espacio para la ingenuidad ni la conciliación. Es una polémica abierta que debe resolver el Movimiento de Mujeres y frente al cual en primer lugar deben tomar posición las feministas. Porque en el tono de esa resolución se definirán rumbos políticos en el conjunto del accionar.

         Tráfico y prostitución son otros nudos que bifurcan posiciones. Los datos son conocidos. El crecimiento del tráfico de mujeres, de niñas y niños explotados sexualmente en el mundo, la pornografía, la comercialización por internet y celulares personales. Las líneas que impulsan la legalización del comercio sexual, las distinciones entre prostitución libre y forzada, el impulso a leyes que protejan la venta del cuerpo bajo la formulación de “trabajar libremente” (Davida; Red nacional brasilera de Profesionales del

Sexo; sectores de la Asociación de Mujeres Meretrices-AMMAR, ligadas a la CTA), encubren bajo una fachada progresiva, la legitimación de la esclavitud ancestral de las mujeres, ahora bajo la forma de mercancía. Sí debe ser inclaudicable deber ser la defensa de las mujeres en situación de prostitución frente a las redes, proxenetas, persecución y represión policial, cuidados de su salud, etc.

En el estado de prostitución y el tráfico se concentran la historia de la opresión femenina en la conceptualización del cuerpo objeto, la doble sexualidad para varón y mujer  y se sacraliza la noción de mercancía en su forma más extrema y degradada, la apropiación rentable del cuerpo. Como el capital iguala en lo peor, el cuerpo masculino está ya integrado en la lógica de la ganancia. La forma brutal y extendida del tráfico internacionalizado habla de la fase por la que atraviesa el sistema en su conjunto, muestra hasta dónde se ha extendido el concepto de mercancía para que esta realidad sea posible. A su vez la demanda de esas mercancías denuncian qué construcción de hombres y de sociedades se están forjando en el despuntar del siglo XXI.

Las concepciones dividen aguas. Entre el reformismo cosmético que institucionaliza en el sistema capitalista a través de la legalidad burguesa y la confrontación a una sociedad basada en el lucro como ordenador del trabajo, la vida y las conciencias.

Es un combate de ideas, de políticas y de organización. Un destino continental que tiene propuestas trazadas. La Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) es incluyente, para la conquista de nuestras banderas históricas como trabajadoras y mujeres.

 

* Informes: Susana Pérez Miquel -  Alejandra Waigandt

 

Notas:

1.- El Espejo, edición extra. N° 156, 4 de octubre de 2005

2.- Radio Internacional Feminista (FIRE), difundida por RIMA, 10 de octubre de 2005. “ALAI-Amlatina”, Los caminos del feminismo latinoamericano, Dafne Sabanes Plou, 18 de octubre de 2005.

3.- Romina Tejerina es la joven jujeña presa, cuya historia trágica, la de un embarazo por violación (con el violador libre), sintetiza los vacíos en el derecho, las carencias sociales, económicas y culturales, las formas más aberrantes de la violencia, el miedo, el atraso, la pobreza y la hipocresía de la sociedad.

4.- Crítica N° 30 (abril-septiembre de 2004), Aborto: reivindicación clave, Cristina Camusso, página 66.

5.- Atlantic, diario de Mar del Plata, lunes 10 de octubre de 2005

        

 

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