Nuestra integración: ayer y hoy

Por Julio A. Louis

 

         América Latina -concepto de origen francés, que engloba a sus naciones no anglosajonas- reedita la intención integradora de Hispanoamérica (la española) en el siglo XIX.

En ese sentido son importantes los aportes de Mercedes Balech (1) sobre los “elementos favorables” y “las fuerzas centrífugas”, para emplear sus términos. Debemos esforzarnos por desentrañar aquel fracaso y su eventual superación en otro escenario y protagonistas.

Bolívar y Mitre

         La Historia permite la vinculación del ayer y del hoy e ir constantemente de uno al otro.

Parecía una "representación teatral" escribe Simón Bolívar a Francisco Santander, a propósito del Congreso de Tacubaya (hoy, Ciudad de México, 1827) continuación del de Panamá (1826).

         Esa dolorosa reflexión expresa el naufragio del primer  intento de unificación hispanoamericana. Sólo Colombia -la Gran Colombia, abarcativa de los actuales Panamá, Venezuela, Colombia y Ecuador, que  pronto se desintegraría- ratifica las decisiones del Congreso de Panamá. México, el anfitrión, ni asiste, pero sí va como invitado Estados Unidos. Al de Panamá habían asistido Colombia, Guatemala (hoy América Central) y México. E invitados Gran Bretaña y EE.UU., aunque el delegado de éste no llega pues fallece en el viaje. Paraguay estuvo marginado. Y  Chile y las Provincias Unidas -los más pro británicos- no van, ni obviamente, tampoco Brasil, que no es hispanoamericano.

         El Congreso de Panamá había resuelto (a ratificación posterior) hacer más fuertes e indisolubles los vínculos y las relaciones, basarse en un régimen republicano y democrático, comprometerse para que ningún Estado hiciera la paz por separado, garantizar límites y futuros tratados de comercio, proscribir la esclavitud, contemplar la creación de ejército y armada comunes, proponer la liberación de Cuba y Puerto Rico, únicas colonias españolas.

         Pero el ideal permanece irrealizado. Demostrativo de cuán variable es el juicio humano, el Libertador, amado y también  adulado, pasó a ser el “Longaniza”, famoso loco de Bogotá que vestía de militar. Murió tísico, sin dinero para ir a Europa, pero antes vio asesinado a Antonio José de Sucre, su hijo pródigo. Tragedia semejante a la de Tupac Amaru, Toussaint Louverture, Miranda, San Martín, O'Higgins, Artigas.

         El historiador Vedia y Mitre cita y comenta la forma en que Bernardino Rivadavia, uno de los responsables del fracaso, es elogiado por Bartolomé Mitre :

         "(Bolívar) Soñando ser el gran protector o regulador supremo de una hegemonía continental, había convocado su Congreso de anfictiones en Panamá para formar una Confederación americana (...) meditando subordinar a su poderío las Provincias Unidas, conquistar el Paraguay y derribar el único trono levantado en América (...) Estas amenazas y estos proyectos encontraban eco simpático en el partido de oposición en Buenos Aires como en las provincias, cuyos jefes iban a pedir a Bolívar sus inspiraciones en Chuquisaca, mientras su nombre resonaba en los disturbios de Tarija y Córdoba; y la prensa opositora propiciaba su intervención armada, declarando que la República Argentina era incapaz de ser libre y triunfar por sí sola del emperador del Brasil ni organizarse sin el genio de América como por antonomasia se le llamaba.

          Fue entonces que Rivadavia, poniéndose al frente del gobierno supremo de las Provincias Unidas, aceptó el reto y dijo con resolución: “¡Ha llegado el momento de oponer los principios a la espada! Esta actitud salvó en aquella ocasión el porvenir de las instituciones verdaderamente republicanas en la América Meridional".

         Y continúa: "El gobierno argentino, fuerte en sus principios, reaccionó contra el plan absorbente del Congreso de Panamá, compuesto de cinco repúblicas sometidas a la influencia de Bolívar, y el proyecto quedó desautorizado (...) Hasta Colombia, base militar de su gloriosa hegemonía, protestó contra sus planes de engrandecimiento personal, con su Congreso civilmente acaudillado por el vicepresidente Santander, segundo de Bolívar, que era y fue hasta sus últimos días un admirador de Rivadavia". (2)

 

Chávez y Lacalle.

         Opina Hugo Chávez:

"Venezuela ingresó al Mercosur en 2004; nació la Comunidad Suramericana de Naciones, a pesar de que he sido crítico del perfil que se le ha dado inicialmente, pero crítico y todo ahí estamos, porque igual hace cinco años algunos me criticaban porque yo estuve en la Cumbre de las Américas, allá en Canadá y era para hablar sobre todo del Alca y al final fui el único presidente que se opuso al proyecto del Alca.

         En aquel año 2000 y desde entonces comenzamos nuestra campaña anti-Alca, porque el Alca no es sino un proyecto colonialista y fíjense ustedes, nosotros no podemos decir que hemos triunfado, no. Estamos lejos del objetivo, de la meta, de crear un modelo de integración alternativo al que nosotros llamamos Alternativa Bolivariana para la América Latina, el Alba, eso va caminando, avanza, uno quisiera que fuese más rápido, pero hay realidades, hay momentos, hay tiempos, pero sin embargo, fijense ustedes, amaneció el primero de enero de 2005 y el Alca se fue al carajo." (3)

         Con antelación, el presidente venezolano había definido: "El Mercosur tiene que ir hasta el Caribe y el camino para llegar es Venezuela a través de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA)". (4)      

         Opina Luis Alberto Lacalle (en citas tomadas de Búsqueda):

         "Nadie ha tenido más influencia nefasta en la historia que Fidel Castro (...) y le preocupa la influencia de Castro, en el presente y en los próximos años, al haber encontrado un continuador de su obra en la región: el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien podría estar al frente en el futuro de una nueva unidad política supranacional como representa la República Árabe Unida (...). El sucesor de Castro, según el ex presidente Lacalle, es Chávez, quien asume la conducción y, con una correcta adaptación de los instrumentos a la época, promete un socialismo continental y se lanza de lleno a promocionarlo.

         El jefe de Estado venezolano tiene a su favor una impecable legitimidad de origen electoral en la base de su poder y, además, tiene a su disposición miles de millones de dólares y que bajo el subsuelo de su país hay un lago de petróleo, el más cercano a los EE.UU. [...] Lacalle no cree descabellado pensar en que Chávez puede ser el futuro líder de una nueva unidad política supranacional, una vez que se muera Castro. [...] Al ex presidente uruguayo lo alarma la expansión y la influencia de Chávez en la región porque viola los principios de no intervención. (5)  

Las fuerzas antagónicas

         Ayer y hoy están los "elementos favorables" y "las fuerzas centrífugas", que representan el sentir de los pueblos y el de las minorías oligárquicas proimperialistas.

         Del fracaso unificador de Bolívar se beneficia Gran Bretaña.     

         ¿Quién venció? El Ministro de Negocios de Francia, Vizconde Chateaubriand, escribió:

         "Al fin de cuentas Inglaterra ha desembolsado una suma real de 7 millones de libras, pero las Repúblicas españolas han quedado hipotecadas en una deuda de 20.978.000 libras" (...). Dirá Vivian Trías: "Resulta de estos hechos que en el momento de la emancipación, las colonias españolas se volvieron una especie de colonias inglesas".(6)  

         ¿Por qué fracasó la unificación? Sin pretender en una frase analizar un complejo tema, es indudable que las clases dominantes criollas con intereses egoístas, compitiendo y no cooperando entre sí, fueron incapaces de romper la dependencia del sistema hegemonizado por Gran Bretaña.

         Una consecuencia fue que hasta 1835 los bolivarianos no pudieron entrar en Venezuela. Se cumplió la predicción de Bolívar quien previó que estratégicamente el enemigo era la potente Gran Bretaña y no la España decadente. Bolívar también vaticinó: “los Estados Unidos parecen destinado a plagar la América de miserias a nombre de la libertad".

         Desde entonces Gran Bretaña, y después EEUU., han dividido para reinar y se han sucedido en el dominio imperial. 

Hacia una interpretación materialista del fracaso.

         Los causales del fracaso son complejos y requieren de un estudio específico. Pero como punto de partida debemos negar el razonamiento mecánico, hecho a nombre del marxismo, cuyos eslabones, siguiendo la caracterización de Luis Vitale son:

I. España era un país feudal.

II. España transplantó al nuevo mundo su sistema medieval y la colonización se hizo bajo el signo feudal. 

III. En América Latina se generó una aristocracia feudal que terminó por independizarse de España.

IV. Esta aristocracia feudal gobernó a los países latinoamericanos durante los siglos XIX y XX, impidiendo el desarrollo capitalista y el surgimiento de una burguesía nacional. Falta por cumplir una etapa capitalista en América Latina.

V. Estrategia política: los partidos populares deben apoyar a la burguesía progresista contra la oligarquía feudal para realizar las tareas democrático-burguesas a través de un Frente de Liberación Nacional." (7)

         La realidad, como siempre, rompe los esquemas apriorísticos, en aras de demostrar tal o cual teoría. Habrá que adentrarse en la especificidad española que la convertía en la nación menos feudal de Europa occidental, diferenciar sistema económico y modo de producción, apelar a la transición entre modos de producción  definidos, estudiar el desarrollo de las fuerzas productivas y las dispares relaciones sociales de producción, distinguir modo de producción y formación social, relacionar las clases sociales (que había) y las castas (que se pensaban, y que, por lo tanto, en cierto modo también existían); comprender el concepto de clase-estamento; en síntesis, recoger el legado de varios pensadores (marxistas y no marxistas) y atreverse a pensar. Que sin pensar, no hallaremos el camino conducente a la Revolución Socialista.

Notas:

1.- Balech Mercedes: “Una posible integración de las colonias españolas en el siglo XIX. Reflexiones acerca de la historia”. Crítica de Nuestro Tiempo 31.

2.- Vedia y Mitre: “Centenario de Rivadavia”, página 258. Reproducido por Jorge Abelardo Ramos. Historia de la Nación Latinoamericana. Tomo I, páginas 286-287. Córdoba 1968.

3.- “Lula y Chávez en el Foro de Porto Alegre. Discursos y Resoluciones”. Introducción y postfacio por Carlos Gaveta y Luis Bilbao. Le Monde Diplomatique, “el Dipló”. Marzo 2005.

4.- “La reunión que no fue”. Ampliación del MERCOSUR en Asunción. Discurso de Chávez. América XXI. Septiembre de 2003, página 34.

5.- “Lacalle advirtió que Chávez, el vicario de Castro, puede convertirse en el líder de una unidad política supranacional”. Búsqueda. Montevideo, 15 de septiembre de 2005, página 4.

6.- Vivian Trías. “Revolución nacional y revolución socialista”. Presente. Una revista de la izquierda nacional. 1, abril de 1962, páginas 7 y 8. El autor no especifica de dónde cita.

7.- Vitale Luis: “¿América Latina, feudal o capitalista? ¿Revolución burguesa o socialista?”. Estrategia.   5. Chile, julio de 1966 (Revista del M.I.R.).

 

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