Uruguay:
Pulseada geoestratégica
Por Julio A.
Louis
Revivo
mi niñez, por los 40, y a mis padres diciéndome después de cada elección,
cuando socialistas y comunistas recogían escasos votos: "Un día la
izquierda será gobierno".
Ese
día ha llegado: las masas populares han dado el salto cualitativo de rechazar a
los partidos de la burguesía y del imperialismo. El EP-FA-NM (Encuentro
Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría) -fuerza heterogénea, con sucesivas
ampliaciones- surgida desde su seno, los ha volteado.
La
victoria es fruto de más de un siglo de luchas obreras y populares. No
jerarquizar ese mérito es desmerecernos y desmerecer el esfuerzo acumulado por
generaciones. También es fruto de la montaña de mentiras blanqui-coloradas para preservar los
privilegios dominantes y de la magnitud de la crisis del sistema capitalista.
La
probable transición -que no la habrá si predomina la conciliación con el bloque
dominante- se apoya y explica en una reformulación geopolítica. Ambas se
interrelacionan.
No
valen por sí solas las imprescindibles intenciones de transformaciones. Hay que
apoyarlas en una estrategia que establezca, en la situación concreta, quiénes
son los amigos y los enemigos. Errar equivale al suicidio político.
Para
los pueblos de las naciones del Sur (concepto sociológico más que geográfico)
la estrategia (cómo ganar la guerra) se asienta en el correcto análisis del
sistema capitalista y, en nuestro caso, en valorar como imprescindible la unidad latinoamericana. Porque si la
Revolución Socialista sólo será viable cuando asuma dimensión mundial, el marco
en la que germina y se desarrolla es nacional, en el sentido ya de "patria
grande" y no de meras "patrias chicas" fragmentadas por el
imperialismo. La estrategia se
completará con tácticas adecuadas (ganar las batallas de esa guerra),
que viabilizarán nuestro fortalecimiento y debilitamiento del enemigo.
La geopolítica.
A. El concepto de geopolítica.
Vivan
Trías (1922-1980), el más lúcido pensador marxista uruguayo del siglo XX, rastrea
entre los teóricos del imperialismo el concepto de geopolítica para aplicarlo
en aras de la liberación.
"La
geopolítica, en cambio, estudia la influencia de los factores geográficos en la
vida y evolución de los Estados. Y, lo que es singularmente importante, los
estudia con el fin de extraer conclusiones capaces de orientar la política de
los mismos." [...] De modo que, sin desconocer la índole objetiva,
material, de las influencias que ejercen los factores geográficos en la vida de
cada Estado, es evidente que las conclusiones a extraer de su análisis y con el
propósito de delinear su política, dependerán de las clases sociales que lo
controlen." [1]
B. La geopolítica de EE.UU.
"No
cabe ninguna duda de que la geopolítica germana ha sido la más escandalosamente
polémica. Pero también existe una geopolítica británica y, lo que es hoy mucho
más trascendente, una geopolítica norteamericana en pleno desarrollo. [2]
"[...]
Spykman es el geopolítico de la época en que EE.UU. ha copado el centro del
escenario capitalista..." [3]
En
"Estados Unidos frente al mundo" (1942) Spykman concluye que para
obtener sus objetivos debe ser agresivo. Hereda y se basará en la política
británica del equilibrio de poderes.
Trías
explica que en América es vital la integración para EE.UU. y que: "Es natural esperar que las Repúblicas
del sur resistan, con uñas y dientes, tal perspectiva." [4]
Y cita
a Spykman:
"... ninguno de los Estados americanos
se avendría a realizar de grado los cambios imprescindibles para crear esa economía
de tipo regional (...) Únicamente la conquista del hemisferio por Estados
Unidos y la implacable destrucción de las economías regionales ahora existentes
podría realizar la integración necesaria'." [5]
Las
expresiones de Spykman son hoy los lineamientos del ALCA.
C. EE.UU. contra el eje Argentina-Brasil.
En
base a Spykman, EE.UU. elabora su Gran Estrategia. Comprende la necesidad de
alianzas, de satelizar a naciones y de impedir alianzas peligrosas. ¿Cuál en
América del Sur?
"[...] la llave para mantener la
división, la balkanización de la zona, depende del enfrentamiento
Brasil-Argentina". [6] "Se puede decir que sobre [sus
relaciones] descansa toda la estrategia divisionista de las metrópolis y, a la
vez, dialécticamente, toda la esperanza integradora y nacionalista de los
pueblos." [7]
Con
recelos, Argentina y Brasil ensayan acercamientos entre 1930 y 1955, pronto
anulados: Perón impulsa el "ABC", (Argentina-Brasil-Chile) con Vargas
e Ibáñez por los años 50.
Si se
comprende la trascendencia que otorga EE.UU. a tal relación se calibrará el
valor del eje Kirchner-Lula (al que se suma la Venezuela de Chávez). El
"Consenso de Buenos Aires" (opuesto al de Washington) y el
"Acuerdo de Copacabana", priorizan el crecimiento al reclamo de los
acreedores, la defensa del multilateralismo, de la igualdad soberana, del agua,
la lucha contra la pobreza y el Mercosur como proyecto político ampliado en la
Comunidad Sudamericana de Naciones.
No en
vano, el Comandante de las FF.AA. de EE.UU. (Comando Sur), general James Hill
expuso ante el Parlamento:
"Señores:
estamos ante una nueva amenaza emergente en América Latina. Al lado del
narcoterrorismo, de la guerrilla, etc, aparece ahora el populismo radical [...]
Se observa en Haití con Aristide, [...] en Bolivia y [...] en Venezuela [...];
el Consenso de Buenos Aires [...] igualmente es parte de ese problema porque
prioriza los intereses de los países pobres frente a las obligaciones
económicas y democráticas internacionales de esos Estados." [8]
Y
concluye: "[...] no hemos hecho lo suficiente para frenar(lo) [...] lo que
tenemos que hacer es reforzar nuestros lazos tradicionalmente buenos con los
militares latinoamericanos". [9]
D. América Latina en la lucha interimperialista.
La
presente lucha entre las grandes potencias en la región -principalmente entre
EE.UU. y la Unión Europea- debe enfocarse a la luz de hechos que pautan la
realidad mundial.
1º. El sistema capitalista domina
incontrastablemente sin que haya amenaza inmediata de una Revolución
Socialista.
2º. La tendencia histórica a la gestación de una
burguesía trasnacional es un proceso inconcluso, por lo que sectores burgueses
no trasnacionalizados resisten su relegación.
3º. Las luchas interburguesas e interimperialistas
se agudizan. EE.UU., la Unión Europea y Japón disputan la supremacía económica
mundial, mientras China avanza a pasos de siete leguas como potencia no
capitalista. EE.UU. usa la superioridad militar -única indiscutida a su favor-
exacerbando la conflictividad mundial, mientras Rusia, China, Japón, India,
Unión Europea o Brasil promueven la multipolaridad.
4º. Al día siguiente de la reelección de Bush, la
Bolsa de Nueva York cierra en alza "con destaque para la valorización de
las acciones de las industrias farmacéutica y armamentística" [10] . Aunque el Pentágono reconoce solamente capacidad para enfrentar
dos conflictos a la vez (la resistencia afgana e iraquí ha modificado la
afirmación de múltiples conflictos), la guerra es componente indispensable del
metabolismo imperialista y la competencia por la ganancia requiere desenlaces
extraeconómicos. La `irracionalidad' de los halcones es la racionalidad de
expandir mercados mediante depredaciones sanguinarias. América Latina ya vive
la intervención en Colombia y penden amenazas sobre Cuba, Venezuela, la
Amazonia y los recursos hídricos, mientras en su territorio se instalan bases
militares estadounidenses.
5º. América Latina se conmociona. Cuba se afirma. La
Revolución Bolivariana de Venezuela se profundiza. Brasil experimenta la alianza entre el Partido de
los Trabajadores y poderosos sectores de la burguesía, y asesta -junto al
`Grupo de los 20', y en especial junto a Argentina y Venezuela- derrotas a
EE.UU. La resultante es la confluencia de regímenes distintos: Argentina,
Brasil, Cuba, Venezuela, Uruguay.
La
tendencia regional y mundial -en tanto el gobierno de Bush mantiene su política
de "guerra preventiva", que implica la abolición del derecho
internacional - verifica la coalición de fuerzas políticas y sociales,
compuestas por el conjunto de las víctimas del sistema, aún las de burgueses
relegados. Los líderes de América
Latina y el Caribe deberán evitar la ingenuidad y saber que no se trata de
cambiar de amo. Sea cual sea el inversor la sangría es similar. En el lapso
1995-2000 el ingreso de capitales extranjeros fue de 38.000 millones de
dólares, pero las ganancias enviadas hacia sus casas matrices superaron los
48.000 millones. [11]
¿De
qué modo América Latina puede valerse de la rivalidad interimperialista? Ante
todo diferenciando la estrategia (ganar la guerra) de la táctica (ganar
batallas). Si estratégicamente la lucha
es contra toda explotación y opresión, tácticamente hay que determinar quien es
el enemigo principal, el más intervencionista y belicista. Los pueblos han
expresado que Bush es "el Hitler del siglo XXI". De allí que los
acuerdos tácticos con sus rivales cobran validez. Aunque, como enseña la
historia de Hispanoamérica (Bolívar, etc.) son acuerdos de los que mucho nos
debemos cuidar.
E. Uruguay: de Estado tapón y disolvente a país
articulador.
Uruguay
es continuación-negación dialéctica de la Banda Oriental y de la Provincia
homónima. El proyecto artiguista de una gran Confederación del Plata apunta a
la nación soberana.
Pero
los ingleses imponen su creación de los "Estados tapones", para
amarrar a grandes naciones bajo su patrocinio.
"[...]
los Estados tapones deben reunir 4 condiciones básicas:
a) ser
un Estado situado como una cuña entre dos grandes potencias, de modo que si
pertenece a una de ellas, se produzca un desequilibrio de poder en su favor;
b)
controlar alguna gran vía fluvial para el comercio;
c) no
ser demasiado pequeño, porque puede no ser viable como Estado nacional;
d)
tampoco ser demasiado grande porque puede no necesitar de la tutela inglesa."
[12]
Trías
complementa:
"Se
suele considerar, con ligereza, que la mayoría de estos Estados tapones son
diseños artificiales, inviables como Estados nacionales independientes. No es
así. El Foreing Office, por lo menos en los ejemplos más notorios, no ha hecho
otra cosa que apoyarse en poderosas fuerzas históricas nacionalistas e
independentistas que luchaban desde hacía mucho tiempo para lograr la
soberanía." [13]
Uruguay,
llave del sistema fluvial platense, es la gran creación (1828) pergeñada por Lord
Ponsomby, quien ascendido, participa después de la gestación de Bélgica (1830).
El
Estado Oriental del Uruguay, desgajado de las provincias platenses sin que aún
fuera nación, es tutelado por sus creadores, no sin conflictos como el
conducente a la Guerra Grande. Pero desde el fin de la Guerra de la Triple
Alianza (1870) contra Paraguay, Inglaterra lo tutela hasta que EE.UU. se lo
disputa y quita en el siglo XX.
F. El salto cualitativo de Tabaré Vázquez
Hace
pocos años, el embajador de EE.UU. Cristopher Ashby señaló:
"De
alguna manera Uruguay tiene más influencia con Argentina y Brasil que nosotros
[...] Entendemos mejor el papel que Uruguay ha tomado en esta región. Es más
importante en el Mercosur por la manera que el bloque utiliza para decidir. La
clave de muchas cosas es Brasil, pero la influencia que Uruguay tiene sobre
Brasil y todos los otros países de la región puede ser bastante". [14]
Para
EE.UU. la función de Uruguay es desintegradora. El tono triunfalista de tal
orientación bajo el gobierno del Dr. Jorge Batlle la sintetiza El Observador:
"Parece estar tomando cuerpo una natural alianza uruguaya de hecho con
EE.UU. ante Brasil y Argentina en torno al comercio". [15]
Cuando
blancos y colorados han ignorado el Consenso de Buenos Aires, obstaculizado la
ampliación del Mercosur, y se oponen al Parlamento Sudamericano con visión de
`patria chica', actúan como voceros del imperialismo.
Pero
el gobierno del EP-FA tuerce el rumbo. Tabaré Vázquez al asumir la presidencia
es categórico:
"Valoramos
vuestra actitud (* la de los visitantes extranjeros) y corresponderemos a ella
instrumentando una política exterior independiente, de Estado y basada en : 1º)
la adhesión al derecho internacional y especialmente al pleno respeto de la
soberanía de los Estados, la defensa y promoción de los Derechos Humanos, la
solución pacífica de las controversias, el principio de no intervención, la
autodeterminación de los pueblos, el universalismo en las relaciones
internacionales y la defensa y promoción de la democracia.
Desde
el inicio de nuestro gobierno debe quedar bien claro, lo decimos con respeto,
pero con la máxima firmeza, no toleraremos ingerencias externas en nuestros
asuntos internos [...] 3º. el compromiso con el Mercosur y el carácter
prioritario del proceso de integración como proyecto político estratégico en la
agenda internacional del Uruguay. Lo hemos dicho muchas veces y lo decimos
ahora una vez más: el gobierno que hoy asume quiere más y mejor Mercosur. Un
Mercosur ampliado, redimensionado y fortalecido que será, a su vez, una
plataforma más sólida para lograr una mejor inserción internacional tanto del
bloque en sí como de todos sus integrantes [...] 4º. [...] desarrollaremos
activamente nuestras relaciones con todos los demás países latinoamericanos,
todos sin excepción alguna, pues de todos nos sentimos igualmente hermanos por
nuestra común condición latinoamericana. Aportaremos nuestra convicción y
nuestra voluntad para dar un nuevo impulso a las cumbres iberoamericanas, a la
rápida y mejor concreción del tratado de asociación con la Unión Europea, al
mejor relacionamiento con otros bloques regionales, ya existentes o en
formación, como al desarrollo de la cooperación Sur-Sur". [16]
Son
definiciones el que no se mencione al ALCA, el inmediato restablecimiento de
relaciones con Cuba, el tratado comercial con la República Bolivariana de
Venezuela, y la integración (miembro 21) al Grupo de `los 20' en la
Organización Mundial de Comercio (OMC).
"Lo
que parece irreversiblemente marchito, lo que yace moribundo, es el rol de
Estado `tapón' equilibrante, que fuera esencia de su vida histórica por un
siglo a partir de la ´Triple Alianza`”. [17]
La
predicción de Trías se materializa. La base geopolítica de la soberanía de
Uruguay pasa por la comprensión de su debilidad, inserto entre vecinos fuertes,
y en una región de pugna interimperialista. Por ende no puede desprenderse de
sus vecinos e iniciar un proceso nítidamente diferenciado, salvo para cumplir
el rol de satélite de una potencia. Es la conclusión de más de dos siglos de
historia. Hoy el salto cualitativo es posible por el cambio regional y
continental, por el hecho que gobiernen -con los `peros' que nos merezcan -
Lula y Kirchner. Y desde luego, Chávez.
Ese
inmenso salto cualitativo actual está dado por el pasaje de la condición de
Estado tapón a la de articulador. Sin embargo, la apertura de un nuevo tiempo
no presagia un lecho de rosas. Uruguay no sólo deberá ser símbolo de
integración, sino bregar por una incorporación efectiva en todos los ámbitos. Al
tiempo de promover la unión nacional latinoamericana, deberá defender sus
intereses particulares sin ingenuidad frente a sus poderosos vecinos.
G. El Tratado de Inversiones con EE.UU.
A seis
días de las elecciones el gobierno saliente firma con EE.UU. dos tratados (de
“cielos abiertos” y de inversiones) que adoptan la fórmula del “ALCA ligth”,
opuesta al concepto prevaleciente del Mercosur como espacio de integración
económica y política. El último
"es el primero que EE.UU. negoció en más de 5 años con cualquier país del
mundo aislado de tratativas comerciales más generales". [18]
El tratado acuerda una rápida, adecuada
y efectiva compensación en casos de expropiación y otorga a los inversores el
derecho de reclamar ante tribunales de Derecho Internacional, expresa renuncia
a la soberanía nacional.
Razones,
por demás suficientes, por las cuales Brasil ha declarado inconstitucionales
este tipo de tratados.
Sin
embargo el programa del EP-FA-NM se opone al ALCA.
Y durante el gobierno del doctor Batlle, la bancada
de legisladores del EP-FA votó negativamente tratados de inversiones con México
y Finlandia, como lesivos a la soberanía nacional. Además, el Congreso del FA
aprobó:
"Encomendar
a los organismos de dirección y a la bancada parlamentaria, seguir con especial
atención los intentos del gobierno de procurar un Acuerdo de Libre Comercio con
EE.UU, dentro de las pautas del ALCA, y en especial, acuerdos de inversiones
semejantes al artículo 11 del NAFTA que subordinan a los Estados Nacionales a
las ganancias e intereses de los inversionistas."
La
prensa ha registrado los conflictos del gobierno, aún antes de su ascensión,
acerca del alcance del triunfo del plebiscito del agua -que anula las
concesiones a empresas privadas- y la concesión, a América Móvil en
telecomunicaciones. Pero con ser graves son menores frente al anuncio del
Mmnistro de Economía Danilo Astori de que se ratificaría el tratado bilateral
de inversiones con EE.UU. El planteo de Astori contradice el programa del
EP-FA-NM, socava las bases de la unidad sudamericana y del Mercosur y perpetúa
el rol de estado tapón del país. Es que el tratado bilateral -a semejanza de
otros propuestos por EE.UU. después de que el ALCA fuera frenado- aplica los
lineamientos de aquél en grajeas (una a una con sus socios-dependientes).
Las consecuencias de la ratificación del
tratado alinearía al gobierno de
Vázquez con EE.UU. más profundamente aún que lo hecho por el gobierno de
Batlle, y en contra de sus socios del Mercosur y de la Comunidad Sudamericana.
También
Astori -antes de la asunción de Vázquez ha mostrado escepticismo acerca del
Mercosur, y atribuido responsabilidades a Argentina y Brasil:
“No me puedo
engañar. No puedo aspirar a tener un Parlamento del Mercosur cuando ni siquiera
está funcionando la zona de libre comercio. No me puedo plantear una
integración con los diez países de América del Sur -que estaría muy bien-
cuando entre nosotros nos estamos peleando por un trámite de camión en la
frontera'" [19]
Ante
la gravedad de los juicios del ministro de Economía -a quien la prensa de
derecha llama “el Primer Ministro” asume relevancia marcada el discurso
reafirmatorio citado de Vázquez al asumir la presidencia. Pero también ¿por qué
no?, la insistencia posterior de Astori. [20]
Habrá
que seguir de cerca el tratamiento de este Tratado Bilateral de Inversiones,
como una de las tres claves, junto a la negociación de la deuda externa y la
actitud del gobierno ante la lucha, la organización y la concientización
popular. Es que el gobierno será fiel al programa si enfrenta los obstáculos
que le oponga el bloque dominante y derrota a la línea conciliadora en su seno;
y sólo saldrá adelante si gobierna con el pueblo y para él.
H. La presión creciente de EE.UU.
El
gobierno de Bush sigue de cerca la situación uruguaya. Algunas afirmaciones
revisten singular interés.
-
Tiempo atrás, Roger Noriega dijo:
"Si
esa gente es electa, por supuesto que vamos a trabajar con ellos y respetar el
resultado. Pero creo que es natural que con un movimiento político que se
define a sí mismo en parte por su hostilidad a EE.UU, el relacionamiento sería
inferior al tipo de asociación que tenemos hoy y que tuvimos durante varios
años con el gobierno de Uruguay". [21]
- el
Embajador estadounidense Silverstein en su primera visita al presidente electo
-como el rey absolutista del asteroide 325 de "El Principito" de
Antoine de Saint Exupéry, que daba órdenes de lo que no podía evitar- "dió
la oportunidad" al nuevo gobierno de revisar el tratado. [22]
-
Pocos días antes de las elecciones se conoce que la Fundation Heritage
(republicana) se muestra partidaria de “atraer” a Vázquez y a Astori. La receta
ecuatoriana de captación de Lucio Gutiérrez está en marcha.
- Derham -número 2 del Departamento de Estado-
declara: "Estamos impresionados por la elección y el tipo de ejercicio
democrático y esperamos trabajar con el nuevo gobierno". [23]
- Los
comentarios de la prensa norteamericana testimonian preocupación:
-
(como en Venezuela, Brasil, Argentina y Ecuador) "el candidato más opuesto
a las políticas de libre mercado apoyadas por Washington derrotó a quienes
apoyaron esas políticas". [24]
- (el
resultado electoral) "priva a EE.UU. de un importante aliado en la
región". [25]
- un
alto funcionario del Departamento de Estado valora el tratamiento que debe dar
EE.UU. al gobierno de Vázquez: "Es algo muy complicado [...] Es un frente
y tenemos que aprender a trabajar con un frente. Estamos aprendiendo." [26]
"Obviamente (Vázquez) tiene la capacidad de
unir varias tendencias como un líder de un frente, dijo después de pensar un
instante. “Esto impresiona...impresiona”. Sin embargo no dudó en afirmar que se
trata de “un líder democrático” del país. “Fue electo democráticamente y para
nosotros eso es importante”, aseguró. [27]
"Un tema sensible en la agenda es el tratado
bilateral de Inversiones [...] El flamante canciller Reinaldo Gargano, ha
planteado renegociar el acuerdo, que otorga garantías especiales a las firmas
estadounidenses que inviertan en el país, pero esa revisión ( que carece del
aval del ministro de Economía, Danilo Astori) provocaría una diferencia con
Washington. Dijo el jerarca del Departamento de Estado: “El tratado ya fue
negociado de buena fe con el gobierno anterior. abrirlo o renegociarlo sería un
cambio." [28]
Después
agrega que la cercanía que Uruguay tenga con Venezuela y Cuba será "un
factor determinante para medir la
relación de su gobierno con la Casa Blanca". Y remata: "Vamos a reaccionar basados en hechos". [29]
- Otto Reich
juzga que "la reanudación de las relaciones diplomáticas (con Cuba) es una
mala señal. Francamente, no vemos que Fidel Castro represente nada positivo
para la región. Dime con quién andas y te diré quieren eres" [30]
- mientras llueven los saludos: Bush a Vázquez, Rice
a Gargano, John Maisto (Embajador de EE.UU. en la O.E.A.) visita a Vázquez. El
Tío Sam sonríe y muestra los dientes.
En
cambio, el gobierno del Dr. Vázquez, es bien recibido por gobiernos de la Unión
Europea, dados los lazos del EP-FA-NM con partidos de ella, entre otros
motivos. Y muy bien por Argentina y Brasil. Esta realidad marca la viable
transición.
La transición. [31]
A. La transición en el marxismo.
Transición
significa pasaje de un Estado a otro. Es un concepto esencial de la dialéctica,
para la cual todo está en constante fluir. Marx y Engels explican que el
capitalismo -aherrojado en sus contradicciones, la mayor de las cuales es la
creación de la clase proletaria, explotada y sepulturera a la vez del sistema-
devendrá en comunismo. Señalan que en esa transición habrá dos fases, que después, la Tercera Internacional,
llamará socialista y comunista respectivamente. El punto de
partida a la fase socialista es la sociedad capitalista avanzada, que genera la
superabundancia de riquezas, la que podrá ser redistribuida a toda la sociedad,
merced principalmente a la sustitución de la propiedad privada por la
socialista de los medios de producción y de cambio.
Lenin
es el primer teórico obligado a extender la transición. Sostuvo que la
Revolucón Rusa sería el primer eslabón de una cadena de revoluciones
proletarias europeas, y que éstas ayudarían a aquélla para paliar la
inferioridad de su base material, propia de una sociedad con menor desarrollo
de las fuerzas productivas que las occidentales. Pero cuando las revoluciones
europeas fracasan -muy especialmente la alemana- mientras se procura su
resurrección y victoria, debe aplicar planes de emergencia en Rusia, que les
permitan a los bolcheviques mantener el poder soviético; medidas que ya no
serán las de la fase socialista, sino que son una previa transición hacia
esa fase, un “Capitalismo de Estado”, reintroduciendo elementos
capitalistas, cuya más prolongada realización es la Nueva Política Económica
(1921-1928).
Después
de él, los dirigentes y vanguardias constructores de revoluciones de los países
coloniales o dependientes (Mao Tse Tung, Ho Chi Minh, Fidel Castro, etc.)
siempre teorizan la transición previa a la fase socialista.
De
todos modos Marx-Engels y sus continuadores, tienen en común que razonan la
transición sobre la base de la conquista del poder por medio de la
violencia revolucionaria. Mao Tse Tung es directo: `El poder nace del fusil'.
B. Nuevo escenario y vigencia de conceptos.
Pero
el ciclo de revoluciones proletarias metropolitanas y/o tercermundistas, sufre
un eclipse prolongado. En América Latina, en particular, después de derrotados
los movimientos revolucionarios (décadas del 60 y 70), se pasa del “asalto a la
fortaleza” enemiga, a rodearla y poner un pie en ella, en el Estado burgués
trasnacionalizado, utilizando el espacio reconquistado de la legalidad
democrática-liberal.
La
lucha de masas -que quiebra a las dictaduras de la Seguridad Nacional- utiliza
los canales abiertos y lleva a los partidos o movimientos populares a obtener
el gobierno, como paso hacia el poder (aunque tendencias conciliadoras ignoren
la distinción entre uno y otro). Se trata de una transición modesta y limitada, desde el gobierno y
proyectada hacia la conquista del poder. Así se empezó en Venezuela, donde
ha avanzado, y está en incierto curso en los países del Cono Sur.
Para
ubicarse es preciso refrescar conceptos viejos aún vigentes. El gobierno actúa
en el régimen político; el régimen está relacionado con el Estado, aunque es
mucho más limitado que éste; por fin, el Estado es parte gravitante -pero no
única- del poder.
Al relacionar conceptos:
a)
En el capitalismo mundializado el poder lo detenta un
complejo económico, político, militar e intelectual, intérprete de los
intereses de la trasnacionalización del capital (el Consenso de Washington es
su principal expresión). El dominio de las trasnacionales se ejerce a través de
las Naciones Unidas, del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional, de
la Organización Mundial del Comercio, de la O.T.A.N. [32]
(ahora tratado de carácter ofensivo a nivel mundial). Este poder trasnacional
ajusta, influye y limita el poder clásico de los Estados nacionales.
b)
El Estado es un
órgano de dominación al servicio de la clase o bloque de clases dominante, a
través de sus instituciones económicas, políticas (con sus relaciones de
legalidad y de propiedad), educativas, judiciales, armadas, policiales y de
comunicación.
Tiene instituciones
permanentes: fuerzas armadas y de seguridad, poder judicial, administración
pública, Banco Central, etc., las cuales en la elección del personal, en la
normativa y en la formación, están ligadas al bloque de clases dominante.
Tienen el monopolio legalizado de la
violencia y el control de las relaciones financieras y económicas básicas del
sistema social; y sus funcionarios se mantienen con independencia de los
regímenes políticos.
Los
Documentos de Santa Fe -expresión de los teóricos imperialistas- procuran
anclar en estas instituciones permanentes el poder efectivo, en tanto son
resortes más estables y difíciles de modificar. Sobre todo de mantener la
influencia rectora de los organismos de crédito y otros de poder mundial,
dominados por el gran capital trasnacional. Y de acotar las potestades de los
gobiernos.
El capitalismo rediseña las funciones del Estado.
El Estado fuerte, lejos de ser anacrónico, se
convierte en su objetivo fundamental, aunque su protagonismo difiere si se
trata de estados imperialistas o dependientes.
En los
países imperialistas el Estado interviene para salvar las multinacionales y
evitar el colapso de los sistemas financieros; estimula la competencia contra
otros países imperialistas; conquista mercados exteriores y protege los
locales; liberaliza el comercio y regula las inversiones; fija aranceles y
subsidios protectores de su producción; afirma la expansión de las
trasnacionales a través del rol político y militar ofensivo; ajusta sus
estrategias con los medios de comunicación, etc.
En los
países dependientes, el Estado interviene protegiendo los intereses de la nueva
clase capitalista trasnacional -la que incluye a altos funcionarios
políticos y militares- ligada a los círculos financieros internacionales, con
cuentas de banco e inversiones en el extranjero e involucrada en el mercado de
exportación. La alianza o interacción entre la clase capitalista trasnacional y
los poderes imperialistas, produce la llamada globalización; en realidad emerge
una mayor dependencia, vía del rol hegemónico de esa clase.
Así,
el Estado dependiente es fuerte para asegurar los objetivos imperialistas,
merced a la contrarrevolución neoliberal, manifestada en las privatizaciones (con firme intervención
suya), en los ajustes estructurales, en la flexibilización laboral, en la
desregulación financiera. Si bien el Estado se debilita y achica en las
funciones clásicas de los llamados Estados de Bienestar (salud, educación,
seguridad social), es en estas funciones, activo, intervencionista y represivo.
c) El régimen se constituye con las
instituciones políticas temporales que elaboran cotidianamente la política a
través del Presidente, del Poder Legislativo, de los Intendentes y los
legislativos departamentales o provinciales. Está inserto en las reglas y
relaciones de clases existentes al interior del Estado. Incluye, por lo tanto,
al gobierno.
Normalmente
la crisis política surge cuando el régimen entra en conflicto con la estructura
clasista y de propiedad del Estado. Se resuelve a favor del régimen, si se
cambia revolucionariamente la naturaleza de clase del Estado; o a favor del
Estado, si se derroca al régimen.
O sea,
el Estado aporta la estructura a largo plazo, en la cual operan las políticas
del régimen. Sus instituciones tienen un relativo grado de autonomía e
independencia de los regímenes. Y sus jerarquías responden a las conexiones
históricas con el bloque dominante. El carácter de clase del Estado no cambia,
excepto con la Revolución. A su vez, el régimen político depende y se inserta
en el Estado; y su poder se ve limitado por el marco de clases preestablecido. [33]
d) Los regímenes políticos al servicio de las clases o bloques de
clases dominantes han ido variando: absolutismo, dictadura militar,
bonapartismo, fascismo, democracia, etc.
La democracia
es un concepto histórico-concreto, de clase, y no abstracto, atemporal, al
margen de las clases. El origen griego de la palabra democracia verifica su
nacimiento en una sociedad y un Estado esclavistas. Con el desarrollo de los
burgos modernos, la burguesía adopta formas democráticas cambiantes, según las
correlaciones de clases concretas. La más conocida y de larga duración, ha sido
la democracia liberal. No obstante, la represión de las dictaduras de la
Seguridad Nacional determina que el `regreso a la democracia', -posible por la
resistencia civil- fuera acotado y tutelado por las FF.AA., otrora vehículo del
golpismo.
Si la
democracia liberal ha asegurado en paz el control político de la burguesía, la
democracia tutelada (admitida en países periféricos del sistema capitalista)
cumple el rol clásico de la liberal, pero asentada en la desigualdad jurídica
de sus ciudadanos, en la impunidad de los victimarios de las dictaduras
seguristas.
e) Para las tendencias marxistas el acceso al gobierno no se limita
a una mera alternancia de partidos socialdemócratas con los conservadores, en
que aquéllos administran la crisis un tiempo. El objetivo más profundo es el
poder y su conquista abarca un período prolongado, en el cual el bloque
político-social alternativo, tiene que disputarle también la hegemonía
ideológica al bloque del gran capital. Para ello se apuesta al desarrollo
autonómico de las intersociales, cooperativas, sindicatos, entidades
culturales, ecologistas, deportivas, de minorías marginadas, etc.
En cambio, si las tendencias a la
conciliación con el bloque dominante triunfasen, no habría transición; y las
posibilidades de que triunfen, existen. El "cambio de gobierno" se
limitaría a la alternancia al estilo europeo.
En
síntesis: vale afirmar que el gobierno, y más ampliamente, el régimen político
puede no controlar al Estado; (como no lo controla en Uruguay) y es posible que
se dé - si choca con el Estado y el poder dominante- que, junto al movimiento
popular, luche por transformar revolucionariamente al Estado, para lograr el
poder y una nueva hegemonía.
C. La transición uruguaya.
Desde
América del Sur y con proyección mundial, el proceso venezolano ilustra como
desde el gobierno un movimiento antiimperialista conquista posiciones de poder
mediante pasos sucesivos, cuya clave es la inserción profunda en el pueblo. Ha
modificado la constitución, ganado a las fuerzas armadas y avanza en una dirección revolucionaria.
La
transición uruguaya, avanzar desde el gobierno al poder, sería exitosa si
consiguiese: a) el pasaje de Uruguay de la condición de Estado tapón a la de
articulador del bloque sudamericano; b) la renegociación favorable de la impagable deuda externa en
los términos actuales; c) la defensa de las empresas públicas y de los recursos
del país -primero el agua- en consonancia con los veredictos populares de los
plebiscitos de 1992 y de 2003; d) la
democratización de la sociedad y del estado; e) el funcionamiento del Uruguay
productivo; e) la ejecución urgente de un plan de emergencia social.
No es
ni una Revolución Socialista, ni siquiera una transición de `Nueva Democracia'
o de `Revolución Nacional y Popular' previas, pero si son pasos hacia una
correlación de clases que abra el cauce hacia transformaciones más profundas.
¿Continuismo o transición?
A. ¿La deuda externa o la social?.
La
disyuntiva de Uruguay no difiere de la regional, aunque tiene sus
especificidades: en el gobierno hay una pugna entre dos tendencias, de
perspectivas antagónicas. Además, al gobierno lo enfrenta la oposición
blanquicolorada, que expresa políticamente a la mitad de la ciudadanía y que es previsible que se endurezca (ya critica
"el monopolio del partido único", "la dictadura perfecta",
etc.) A su vez, tiene fuerte incidencia en las instituciones permanentes del
Estado.
El
gobierno había acordado con la oposición su presencia en los organismos de
contralor, entes autónomos y servicios descentralizados, para fiscalizar y no
para cogobernar. Pero, primero el Partido Colorado y después el Nacional, se
han negado a integrar los entes y los servicios descentralizados; además, la
oposición blanca gobernará la mayoría de las Intendencias.
De
predominar las tendencias del gobierno proclives a las transformaciones (`país
productivo', fomento a la producción nacional, a las pequeñas y medianas
empresas, al cooperativismo, `justicia social', `más y mejor Mercosur', convenios
con diversas naciones del mundo, atención prioritaria a `la deuda social',
etc., el proceso enfilaría a realizar los anhelos de las mayorías en el sentido
de que los dominados y explotados se conviertan en dominadores y se acabe la
explotación... esto es, a la larga al socialismo.
De
predominar las tendencias conciliadoras del gobierno, con políticas que no
difieren de las habidas (atraer como sea inversiones extranjeras, tratado de
inversión con EE.UU., combatir los `corporativismos' (si se trata de intereses
de los trabajadores o de la pequeña burguesía), relaciones `cordiales' con los
instituciones financieras internacionales, etc., el proceso terminaría en la
ejecución de `las reformas estructurales' (privatizaciones,
desmonopolizaciones, desregulaciones) que los partidos tradicionales no
lograron por la resistencia popular y la oposición del EP-FA.
El
frágil equilibrio del gobierno, expresado en su integración y en las complejas
negociaciones previas, difícilmente coexista largo tiempo. El Plan Nacional de
Emergencia Social (PANES) está "fuera de discusión", se ha dicho, y
se le ha previsto por dos años y medio (los plazos tienden a alargarse)
mientras se crean fuentes de trabajo, pero el margen estrecho de maniobra que
conceden las instituciones financieras internacionales, amenaza todo el planteo
y la atención de `la deuda social'.
Las
cifras ilustran la contradicción entre priorizar una u otra deuda: la externa y
la social.
- el déficit fiscal del año 2003 fue del 4.6% del
PBI, y en 2004, del 2.1%, La discusión es que el FMI exige un superávit del 4%,
mientras el gobierno (precaviéndose de contingencias desfavorables) propone el
3.5% [34].
En ambos casos, el Presupuesto no permitirá la satisfacción de `la deuda
social'.
- el FMI exige que Uruguay pague. La deuda externa
ha aumentado 50% en 4 años. Por intereses se han pago en 1998, 372 millones de
dólares y en el 2003, 650 millones, el 8 y el 22 por ciento respectivamente del
presupuesto. Pero la deuda pública es de 13.428 millones de dólares,
equivalente al PBI de 2004. Y en el quinquenio se deberá pagar 6552 millones de
dólares de amortizaciones y 2567 de intereses.
En el
gobierno hay opiniones enfrentadas. Mientras para Mujica "la deuda no tiene otra salida que le hagan un corte
porque es impagable" [35]
, Astori sostiene que "no vamos a plantear quitas de la deuda, vamos a
intentar aliviar los vencimientos que tenemos para los próximos años" [36]
.
"La emergencia social" se representa por
estos datos:
- los desocupados son más de 200.000, los
trabajadores precarios son casi 500.000 y los subempleados 200.000. Total: más de 900.000 en un país
con poco más de tres millones. [37]
- los pobres
han pasado de 420.000 a 850.000 en cinco años [38].
Según los criterios empleados hay casi un millón [39] , o "de haber continuado utilizando el Instituto Nacional de
Estadística la metodología vigente hasta 1997, serían más de 40 por ciento los
uruguayos que caen bajo la línea de pobreza". [40] Ésta afecta más a niños y adolescentes. Son
pobres 123.000 menores de 6 años, y 250.000, entre 6 y 17 años. El 54% de los
niños nacen en hogares pobres. UNICEF dice que están desnutridos el 10% de los
menores de un año y el 16% de los de dos. Los que sufren la indigencia han
pasado de 37.000 a 92.000 en tres años.
- ¿Cuántos son los emigrados? Según el EP-FA-NM
"hay más de 300.000 viviendo en el exterior. Se han ido más de 100.000
jóvenes, profesionales y familias enteras, en los últimos tres años. Casi un 9%
de la población vive en el exterior" [41]
; 150.000 están indocumentados. Se van
tantos como nacen. De acuerdo a la tipificación de Naciones Unidas, Uruguay
entra en la categoría de "país desmembrado".
Este año se debate el presupuesto quinquenal.
"No parece demasiado audaz pronosticar que el
primero de los conflictos que conmueva al gabinete se sustancia alrededor del
tema de los recursos y se desarrolle durante la discusión del presupuesto
quinquenal." [42]
Las
otras presiones de ls instituciones financieras internacionales -además del
pago de la deuda y del tratado de inversiones con EE.UU.- giran en torno a la
aplicación del plebiscito del agua, la insistencia para asociar ANCAP con
privados, la mayor flexibilización laboral, la restricción a la seguridad
social, la venta de activos públicos.
Dos protagonistas son vitales: el Presidente Tabaré
Vázquez por su liderazgo y el pueblo.
B. Las
dos Biblias de Tabaré.
Tabaré
ha expresado que su gobierno tendrá "dos Biblias": la Constitución y
el programa del EP-FA-NM.
La
fuerza del gobierno es considerable. Cuenta con mayorías parlamentarias. Sólo
de 30 a 40 leyes exigen mayorías especiales que no posee. Una de ellas es el
"voto epistolar" para los uruguayos que todavía no han perdido la
ciudadanía por emigrar, y que es una piedra angular para reinsertar al "departamento
número 20" (Uruguay tiene 19), ferozmente resistida por los partidos
tradicionales, porque saben que entre los expulsados por motivos económicos, el
EP-FA-NM tiene amplia mayoría. Tampoco el gobierno puede resolver con sus votos
la integración de la Corte Electoral y el Tribunal de Cuentas que requieren los
dos tercios de los integrantes de la Asamblea General, y que de no lograrse,
mantiene en funciones a los que ya están. Y ya recibe presiones. [43]
El
peso del gobierno se incrementará con las elecciones municipales del 8 de mayo.
A la segura victoria en los principales departamentos (Montevideo y Canelones
(en éste por primera vez), puede sumarle otras seis o siete.
Si el
programa se aplica, se chocará con el bloque dominante, por más
"aggiornado" o lavado que aquél esté respecto al fundacional de 1971.
Será la `revolución política y social' anunciada por Vázquez, y que además del
replanteo internacional ya bosquejado, propone:
a) Un país productivo. Define entre sus
principales puntos, que "El Estado buscará solucionar el problema de la
carga de la Deuda Externa, sin allanarse ante imposiciones o condicionamientos
de los organismos internacionales"; que el objetivo central será crear
fuentes de trabajo y reactivar el aparato productivo; que el Estado tendrá un
rol activo en materia de política de tierras, industria, investigación
científica y tecnológica; que una Ley de Negociación Colectiva establecerá el
marco adecuado para el desarrollo de relaciones laborales; que habrá una
reforma del sistema financiero, fortaleciendo a la banca pública y controlando
especialmente la especulación y fuga de capitales; que se reformará el sistema
tributario basado en el impuesto a la renta de las personas físicas; que se
fomentará el cooperativismo.
b) La democratización de la Sociedad y del
Estado. Define el fortalecimiento de las empresas públicas estratégicas; la
democratización de los medios de comunicación y de formación;
la participación de la sociedad en la vida política,
creando Juntas Locales en ciudades y pueblos, previstas en la constitución; la
aprobación del voto desde el exterior y la progresiva reintegración de los
emigrados a la vida del país; la promoción de auditorías en todos los
organismos estatales y el fin del clientelismo, la corrupción y los abusos; el
cumplimiento del artículo 4o. de la Ley de Caducidad, que esclarezca las
desapariciones, y el respeto íntegro a la Ley; la condena al terrorismo de
Estado; la aplicación de las conclusiones y recomendaciones aprobadas en
organismos internacionales sobre derechos humanos; el establecimiento de una
política nacional de Defensa, opuesta a la Doctrina de la Seguridad Nacional;
la conversión de las FF.AA. en un cuerpo profesional efectivamente subordinado
al poder civil, depurado de responsables de crímenes, redimensionado y dotado
de vínculos sub-regionales y latinoamericanos, con otra visión a la de EE.UU.;
por ejemplo, sin participar en maniobras que no reflejen el interés del país,
aunque sean gratuitas.
c) Las políticas sociales. Define la atención
prioritaria al tercio que vive en la pobreza; la urgencia de un Plan Nacional
de Alimentación; la constitución de un Sistema Nacional Integrado de Salud,
coordinando a la salud pública y la privada, con participación de trabajadores
y usuarios; la reorientación educativa en base al consenso y la participación
de los involucrados y la formación de un Sistema Unico de Educación; la
aprobación de un Plan Nacional de Vivienda, priorizando a los más carenciados.
La
aplicación del programa fortalecería al bloque social dominado porque
revertiría la tendencia a la desocupación, la pobreza y la emigración. Cuenta,
en favor de su aplicación, con un marco regional favorable, con la decisión del
Poder Ejecutivo, con la mayoría absoluta de las Cámaras (si el voto del
EP-FA-NM es disciplinado) y factiblemente con las principales intendencias,
además del abrumador apoyo obrero y popular. Cuenta en contra con la parcial
oposición de sectores del mismo gobierno, con `zonas grises' de indefinición en
temas tales como seguridad social, reforma educativa, o concesiones a privados,
con la hostilidad de EE.UU., con la presión
de las instituciones financieras internacionales, con la agresividad de
círculos militares y con el endurecimiento de la oposición.
C. El
pueblo, ese convidado de piedra.
Es dable resaltar los siguientes aspectos:
1º)
Jamás
un gobierno ha despertado tanto apoyo y esperanzas como éste. La tapa del
semanario "Brecha" -dos niños pobres riendo y pintados con los
colores del Frente- simbolizan el clima nacional. Quien no comprenda el
profundo sacudimiento de clases existente no comprende nada. En tal sentido es
muy expresiva la nota titulada "Entre los nuevos legisladores hay
camioneros, pintores de obra, vendedores ambulantes, cocineros y diez por
ciento de abogados. Hasta organizadores de hurgadores" [44];
nota que describe el desuso de la corbata y el uso del termo y del mate en las
sesiones, y la reflexión de un trajeado diputado blanco: "Esto parece la
toma del Palacio" (en alusión a la de Pando de los tupamaros en 1969). [45]
2º) El núcleo básico del proletariado se ha
debilitado y la clase sufre profundas transformaciones. El haz de trabajadores
y explotados es diverso y difícil de organizar y concientizar. Por
consiguiente, para impulsar el proceso revolucionario es preciso atender a su
desarrollo cuantitativo y cualitativo: a la satisfacción de sus necesidades
básicas, a la organización de sindicatos, a la potenciación de su lucha,
conciencia y acción política.
3º)
El
retroceso ideológico - con hegemonía del liberalismo burgués sobre el marxismo
- que tuvo su broche de oro en el Congrreso del F.A. de 2003, se apoya y explica
precisamente en esa debilidad del proletariado.
4º) Las
transformaciones del sistema perjudican no sólo a la pequeña burguesía, sino a
sectores burgueses. De allí que el gobierno se apoya en un amplio espectro
social: asalariados urbanos y rurales, trabajadores independientes
(feriantes, cuentapropistas, ambulantes, etc.), desocupados, pequeños y
medianos propietarios, y sectores
burgueses.
5º) Las
masas populares no tienen conciencia revolucionaria, todavía, es decir
que no están decididas a la revolución, que es la imposición de
transformaciones profundas -enfrentando a la violencia imperialista-burguesa
que se descargará para defender sus privilegios- con su propia violencia. Pero
que carezcan de esa conciencia no empequeñece su formidable paso de maduración,
base para el salto cualitativo revolucionario.
D. Pueblo-Frente,
pueblo-gobierno.
La
relación dialéctica entre el pueblo (el haz de clases, capas y sectores
explotados y oprimidos) y el Frente Amplio se ha clarificado en la serie de
plebiscitos convocados y/o realizados (no menos de diez desde 1985): todos han
sido vanguardizados por las organizaciones sindicales y sociales. El Frente
Amplio acompañó las movilizaciones, cuando estaban en curso, muchas veces a
regañadientes.
Eso
que fue, también será con el gobierno. Concientes de ello, es que
se debe actuar. Empujando al gobierno con acción de masas, desde "afuera"
de él y del FA y empujando desde "adentro", desde el gobierno y desde
el FA. Automarginarse del gobierno, por sus incoherencias, o por su
"irreversibilidad" neoliberal, es una tontería ultraizquierdista.
Chávez,
como también Fidel, ha emitido un mensaje claro: apoyen a Tabaré. Quedarse
esperando y sólo criticando lo negativo que haga, es cómodo, fácil y
contrarrevolucionario.
Es
lógico prever que el pueblo redoble el combate por la unidad sudamericana y
latinoamericana, por la defensa de las empresas y recursos públicos, por la
sindicalización (por primera vez se ha creado un sindicato de policías), por la
lucha salarial, por la tierra (desde el norte se anuncia una marcha por salario
y tierras), por la mejoría de la enseñanza y la salud pública, etc. Por
modestos que sean los logros obtenidos, el bloque dominante resistirá y la
radicalización de la lucha de clases puede llevar a una crisis revolucionaria,
como en otras partes del continente y del mundo. Crisis que resuelve la
cuestión del poder, a favor de la revolución o de la contrarrevolución.
Es
previsible un largo período de transición por la posesión del poder económico,
de los medios masivos de comunicación y de la estructura estatal que pertenecen
al bloque dominante (trasnacionales, instituciones financieras internacionales,
burguesía asociada a ellos, testaferros). Un período de convergencia del
gobierno y de las masas populares, del cual puede emerger el fortalecimiento de
los trabajadores, de las clases y sectores oprimidos y de los sectores burgueses no
trasnacionalizados. Si se alora que para gobernar, y avanzar hacia
transformaciones antiimperialistas y de contenido socialista, se necesita a las
grandes mayorías, a las que habrá que convencer con audacia y sin impaciencias.
El gobierno tendrá el apoyo popular,
pero también su oposición si se aleja de él. Para acicatearlo será principal el
combate de ideas, una de las formas de la lucha de clases, tanto en el
movimiento sindical y social como en el EP-FA-NM. Es que el gobierno deberá
enfrentarse al bloque de poder dominante, so pena de traicionarse. Por ende la
lucha contra la conciliación de clases deberá ser la nota dominante de
las fuerzas obrero-populares y de las tendencias marxistas. Sin olvidar que en el gobierno hay una orientación
marcada hacia la conciliación con el enemigo. Las piruetas para evadir el
veredicto sobre el plebiscito del agua, la admisión de la Telefonía Móvil
desconociendo al Congreso del Frente, el debate sobre la aprobación del Tratado
Bilateral de Inversiones con EE.UU., la designacióm como Ministro de un
ex-Gerente de la Texaco, el envío de más tropas uruguayas a Haití, la
continuidad de la reforma educativa, etc. marcan la conciliación. Hoy por hoy,
el peligro mayor.
Tampoco minimicemos el obstáculo representado
por el ultraizquierdismo, cuyo propósito es `demostrar' que el gobierno del
EP-FA-NM ya es otra expresión del neoliberalismo. De momento es ínfimo y está
aislado. Cuando algunos de sus teóricos, opinan sobre la
"irreversibilidad" del curso social liberal, obedecen a la aprobación
de sectas externas o internas, pero desconocen el curso zigzagueante de los
hechos o que el gobierno está en disputa. Nada hoy es irreversible.
Por
último, mientras los trabajadores y explotados hacemos la experiencia de
gobierno, nos corresponde a los revolucionarios marxistas una profunda
autocrítica acerca de la debilidad presente y también, repensar la estrategia y
la táctica, para forjar una potente fuerza
con definiciones y prácticas antiimperialistas, proyectada al
socialismo.
La
situación se definirá a escala
continental. Los procesos "nacionales" aislados y victoriosos son
inviables, y menos en el pequeño Uruguay. La Comunidad Sudamericana favorecerá
las posibilidades del proceso de transición.
En
síntesis: ni se está en vísperas de la Revolución Socialista ni de su fase
previa. Sí se asiste al salto cualitativo dado por el hecho que la fuerza
política surgida de y sostenida por las clases populares, accede al gobierno.
Acceso viable por la realidad continental y regional, porque gobiernan Fidel,
Chávez, Lula y Kirchner. La geopolítica facilita la transición, y ésta se apoya
en aquélla.
La
Historia enseña que en crisis como éstas, si las fuerzas políticas del
movimiento obrero y popular, y también las fuerzas sociales, no las resuelven y
se avanza en sentido revolucionario, la resuelve la contrarrevolución fascista,
revestida de cualquier "doctrina" de ocasión.
Marzo de 2005.
[1]
"Imperialismo y geopolítica en América Latina.". Cap. 1
"Imperialismo y geopolítica". Tomo 11. Ediciones de la Banda
Oriental. Serie Patria Grande. Uruguay. 1989. Págs. Págs. 17 y 18.
[12] Vivian Trías. "El Imperio Británico en la
cuenca del Plata". Tomo 2. Selección de obras. Ediciones de la Banda
Oriental. Pág. 83.
[17] Vivian Trías. "Uruguay y sus claves
geopolíticas". Tomo 8. Ediciones de la Banda Oriental. 1990. Pág. 106.
[19] "Astori: Mercosur debe superar `vacíos' antes
de impulsar Parlamento y acuerdo sudamericano". Búsqueda. 30.12.2004.
[20] "Astori reforzó posición de Economía en cuanto
superó la crisis por Cofac".
"[...] Astori fue interrogado
respecto a si el gobierno mantendrá o no el tratado de protección de inversiones
acordado con Estados Unidos.
El ministro respondió que él estaba
totalmente de acuerdo con ese tratado, aunque algunos legisladores dijeron que
habían escuchado, además, que iba a pedirle al Parlamento que lo ratificara y
lo mantuviera
El canciller Reinaldo Gargano, en
una reciente visita a Brasil preparando el viaje del presidente Tabaré Vázquez,
había asegurado que el tratado iba a ser derogado, o que se lo miraría con
atención para modificarlo." "Ultimas Noticias". 18 de marzo de
2005. Pág. 13.
[22] Declaraciones a la prensa del 11.XI.2004.
Los tratados requieren aprobación
legislativa, la que no ha llegado.
[23]
"EE.UU. no advierte `ninguna razón' que impida una relación
constructiva con Tabaré Vázquez". Búsqueda". 4.11.2004.
[26] "EE.UU. no olvida `la historia' pero apuesta a
entenderse con la izquierda uruguaya y espera reaccionar en base a
hechos", desde Washington, Gerardo Lissardy, corresponsanl
"Búsqueda". 3 de marzo de 2005.
[31] Esta 2a. parte la he reproducido, prácticamente en su totalidad, del artículo
"Uruguay: geopolítica y transición", enviado a la Revista Anales
(Administración Nacional de la Enseñanza Pública) de Uruguay, del 15.XI. 2004.
[33] James Petras. "Globaloney. El lenguaje
imperial, los intelectuales y la izquierda". Colección Herramienta.
Editorial Antídoto. Buenos Aires. 2000.
Este aporte es la base de estos
pasajes de mi exposición.
[39] Reinaldo Gargano, "Una luz al final del
túnel". Le Monde Diplomatique, el Dipló. Julio 2004. pág. 15.
[42] "Los inicios de una compleja
negociación". Jaime Behar. Suplemento Económico de "Brecha". 23
de febrero de 2005.
[43] "Sin embargo, el gobierno no es omnipotente,
aunque así se sienta. Entre los asuntos que lo obligan a acordar con los demás
sectores se cuenta la integración del Tribunal de cuentas y de la Corte
Electoral. En nuestra opinión, la oposición debería reservarse en el primero la
mayoría de la representación - eventualmente, manteniendo su actual
composición- pues, al haber quedado excluida de la administración, el Tribunal
se convierte en un órgano indispensable de control de la legalidad de los
gastos y, en general, de la disposición de los recursos públicos. Por supuesto,
por el bien del país, y no de la oposición." "Hacia un gobierno de
partido". Pablo Abdala, dirigente del Partido Nacional. "Ultimas Noticias.
18 de marzo ded 2005. Pág. 24.
[46] Julio A. Louis (1938) es egresado del Instituto de
Profesores Artigas (1968) y actual Profesor de Historia Americana en él. Ha
ejercido la docencia en Enseñanza Secundaria, en Historia de las Ideas de la
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de la República y en
Didáctica de la Historia en el I.P.A.
Para el presente
artículo de "ANALES" el autor ha utilizado fragmentos de su autoría
bajo su firma, de la recopilación de documentos al IV Congreso del Frente
Amplio (21-22-23 de setiembre de 2001), de "La República" (3 de marzo
y 21 de abril de 2004), de "Siete sobre Siete" (13 de setiembre de
2004) y del prólogo de "Le Monde Diplomatique", "el Dipló"
("Uruguay decide su futuro. ?Y si gana el Frente Amplio?". Buenos
Aires. Setiembre de 2004).