El proceso venezolano, una
expresión nacional de la lucha global de los pueblos contra el imperialismo.
Por Ana Elisa Osorio Granados *
Hoy, cuando
conmemoramos el 85 aniversario del asesinato de Rosa Luxemburgo es para mí un
gran honor hablar ante ustedes, para testimoniar nuestra admiración a la mujer
que con su vida y con su muerte mostró de una manera admirable la síntesis
coherente entre la teoría y la práctica.
Profunda, crítica e incisiva en la discusión
teórica marxista, confrontándola permanentemente con la práctica de la lucha de
clases y activamente comprometida con la agitación y la propaganda para
encender la voluntad política de las masas.
Su capacidad de enfocar la totalidad en el
hecho concreto, situando lo que hoy llamaríamos: “lo global vivido en lo local
y lo local como expresión de lo global”. La vigencia de su método, donde la
economía, la política y la ideología se entrecruzan en un enfoque de la
totalidad, una visión holística, de gran vigencia en nuestros días. Una
búsqueda de profundizar en el conocimiento de las variables subjetivas
presentes en los hechos, como resortes posibles para la movilización y para
enrumbar los cambios.
Un reconocimiento de la capacidad del pueblo
como constructor de alternativas, de organización, de dirección política, en su
propia dinámica, enfrentando la crisis del capitalismo que sufre; pero que le
impele a cambiar. Asimismo el celo porque el partido no reemplace a las fuerzas
del pueblo.
El rescate de la visión de la democracia, como necesidad de las mayorías para el ejercicio de su voluntad de cambio y realización de la soberanía popular, en contra de las falsas concepciones de la democracia, reducida al parlamentarismo (representativo) o al participacionismo, donde las mayorías no deciden, sino que son cooptadas por las fuerzas del capital. Abogaba por el ejercicio de una democracia directa, hoy decimos protagónica, bajo la conducción de las fuerzas del trabajo y del conjunto del pueblo.
Finalmente la profunda convicción de que en el
capitalismo no hay salida para los pueblos, que la barbarie a la que asistimos
en el mundo de hoy, el militarismo como manera de imponer la dominación
económica, la proliferación de guerras localizadas (Afganistán, Irak, los
Balcanes, Palestina...) donde el imperio norteamericano y sus aliados buscan el
control para la ineludible expansión de las ganancias del capital, que se ven
cada vez más restringidas por la expansión de la pobreza, lo que lleva a las
continuas crisis de la economía global, que a su vez se descargan con cada vez
más furor sobre los pueblos del mundo.
Y el colmo de la
barbarie: la destrucción del planeta con el modelo de desarrollo impuesto como
objetivo y que busca ser introyectado como aspiración de la mayor parte de la
humanidad. No hay salida para la vida en el planeta con la expansión del
standard de vida de los países del primer mundo y de nuestras clases medias, si
quisiéramos que este fuera el standard de vida de las mayorías. Y la humanidad
necesita una alternativa al capitalismo. Por eso su insistencia en “Socialismo
o retorno a la barbarie” es cada vez más vigente.
Estos son varios de
los elementos de su pensamiento, que quisiera tener como trasfondo al
comentarles algunos rasgos del proceso que hoy vivimos en Venezuela, porque lo
que allí vivimos tiene mucho que ver, obviamente con el análisis marxista de
los procesos sociales, pero sobre todo, con los aportes de Rosa Luxemburgo.
El
Neoliberalismo provoca cambios, cuando las mayorías despiertan, provocadas por
una vanguardia íntimamente ligada con su pueblo.
De
la economía de la bonanza petrolera, a la crisis.
La economía
venezolana basada en el petróleo, que representa más del 80 % de las
exportaciones del país y el 25,3% del PIB, mantuvo una bonanza económica en el
país, durante los años 60 y 70, debido a las alzas del petróleo en el mercado
mundial, provocadas por las guerras en el Medio Oriente y el fortalecimiento de
la OPEP. Al mismo tiempo que produjo una bonanza económica, se ampliaron las
diferencias entre los sectores más ricos y los más empobrecidos y un importante
crecimiento de las capas medias y profesionales. Prácticamente destruyó la
agricultura y disminuyó la producción industrial interna, transformando al país
en importador de bienes y servicios de consumo. Llegamos a importar más del 70%
de lo que consumíamos. Y se iniciaron planes de construcción de represas,
empresas de acero, aluminio, etc., que hicieron aumentar la deuda del país a
niveles, que sólo podían ser soportados con altos precios petroleros.
Cuando bajaron los precios del petróleo empezó
a sentirse con todo su peso la deuda contraída, que se hacía impagable, se
mostró el desarrollo artificial de la economía y los niveles de empobrecimiento
aumentaron. Y en 1983 comenzó la cadena de devaluaciones de la moneda y altos
niveles de inflación. Por supuesto, más empobrecimiento de la clase obrera y el
pueblo y crisis de las capas medias.
El
imperialismo busca sacar al Estado de la economía. Las privatizaciones y la
crisis.
La receta del Imperio
para las economías que él mismo había llevado a la crisis era la privatización
de toda la vida, esto es el neoliberalismo. Su planteamiento es sacar al Estado
de la economía, privatizar todas sus empresas y servicios y dejar a la oferta y
la demanda del mercado la regulación de las relaciones económicas.
Así comenzó el proceso de privatización. Por la
vía de la reducción de los presupuestos estatales para la educación, la salud,
la vivienda, aumentó la exclusión de estos servicios de amplias mayorías, que
fueron asumidos por el capital privado. Aquí se genera fundamentalmente la gran
deuda social que hoy tiene el Estado Venezolano para con su pueblo. La banca,
después de una gran crisis que costó al Estado más de 10 mil millones de
dólares, junto con el acero, las comunicaciones, fue privatizada. Y todas estas
privatizaciones fueron realizadas de la
mano con el gran capital trasnacional. Era el golpe de gracia a las ilusiones
de la social democracia de construir una burguesía nacional.
La flexibilización laboral liquidó las
prestaciones sociales de los trabajadores y aceleró el crecimiento del
desempleo. La clase obrera fue duramente golpeada, porque ante las reacciones
de los trabajadores la represión se generalizó, con la complicidad de la propia
dirección de la CTV (Confederación de Trabajadores de Venezuela), que había
terminado siendo parte del brazo ejecutor de las políticas laborales
neoliberales y de las privatizaciones. Fue el detonante de la ruptura de las
masas obreras con una dirección envilecida.
La crisis del aparato político del Estado
y sus partidos.
El Estado Venezolano
va a cumplir cien años como un estado centralizado. Sólo a inicios del pasado
siglo se creó un ejército nacional y una administración de las finanzas
públicas nacionales, lo que constituye la columna vertebral del Estado burgués.
El Estado Venezolano, fue constituido
históricamente por una élite heredera de los grupos económicos coloniales y de
burguesías emergentes, hijos de europeos, principalmente, impuestos sobre una
inmensa mayoría de la población constituida por el mestizaje, formada bajo la
dominación, al margen de cualquier participación en el poder. Ese Estado se
había construido con algunas ideas importadas desde la experiencia histórica
europea, pero basado en una sociedad con relaciones económicas y sociales muy
diferentes a las sociedades europeas.
Este Estado se debatió desde el siglo XVIII al
XX en guerras civiles, con gobiernos dictatoriales y golpes cívico-militares
continuos. Sólo desde el año 1936 para acá se inicia un período de búsqueda de
construcción de un sistema democrático moderno, que sólo viene a consolidarse a
partir del año 1958, para lo cual se establecen alianzas (lo que se llamó el
Pacto de Punto Fijo, hecho ya en el esquema de la democracia norteamericana, el
bipartidismo). Estas alianzas eran entre los partidos burgueses dominantes, lo
que teje a lo largo de 40 años una cadena de atropellos y complicidades de los
sectores burgueses en el poder, siendo el gobierno el mecanismo de apropiación
de la renta petrolera. Esta estructura de Estado se mantenía en base al
clientelismo. La renta petrolera podía mantener los aparatos de los partidos en
el poder, la estructura sindical de la CTV, la Federación Campesina, las
organizaciones vecinales y por esta vía se aseguraba el control del movimiento
de masas.
Las privatizaciones, la crisis de los ingresos
petroleros y el servicio de la deuda hicieron que este Estado entrara en
crisis. Se inicia un proceso de luchas internas entre los sectores de la
burguesía por los dineros del Estado, se acaba la alianza de los partidos en el
poder y con ello, la descomposición de los mecanismos de control sobre las
masas.
Todos estos elementos constituyen las
condiciones objetivas, que no son sólo nacionales, sino que están vinculadas al
proceso de crisis del capitalismo mundial por la reducción de la tasa de
ganancias en base a la producción y el crecimiento de la especulación
financiera.
La
lucha civil y la rebelión militar: fracaso e inicio del triunfo.
La lucha contra las
privatizaciones a fines de los años 80 y la década de los 90 llevó a aumentar los niveles de
represión. La rebelión de las mayorías por encima de los instrumentos
sindicales, de las organizaciones vecinales y partidarias, ante la nueva negociación
con el FMI, el alza de la gasolina y la especulación con productos de primera
necesidad, llevó al estallido social conocido como el “Caracazo”, a fines de
febrero de 1989. Las masas empobrecidas toman las calles, se multiplican los
saqueos y la represión deja casi 2000 muertos (hasta hoy cifra extraoficial),
enterrados en fosas comunes. El gobierno utilizando al Ejército para masacrar a
su pueblo. Resonaba el mensaje de Bolívar: “maldito el soldado que empuña las
armas contra su pueblo” ¡Cuánto nos recuerdan esos días los procesos vividos en
el último año en Argentina y Bolivia!
En el seno del Ejército Venezolano entre los
oficiales se organizaban pequeños grupos que intentaban un cambio y que fueron
radicalizados y crecieron a raíz de la masacre del “Caracazo” al que fueron
obligados. Es muy importante entender que el Ejército Venezolano, en su gran
mayoría es de extracción popular, ya que para la burguesía, las Fuerzas Armadas
siempre fueron consideradas como sus sirvientes y no significaba ningún honor
para un capitalista tener un hijo soldado, el 95 % de los soldados pertenecen a
los sectores más empobrecidos de la población.
Esta organización en las Fuerzas Armadas, junto
a sectores de la izquierda venezolana, en reorganización desde la derrota de la
lucha guerrillera (años 60-70), donde los jefes políticos negociaron su
pacificación; pero sus cuadros, militantes de apoyo, simpatizantes,
infraestructura etc. fueron abandonados a su suerte y permanecieron insertos en
la población. Juntos, estos dos factores preparan las rebeliones militares del
4 de Febrero y 27 de Noviembre de 1992, que son derrotados en su intento
inmediato, pero es al mismo tiempo el arranque para las masas de un proceso
triunfante. Con el Comandante Hugo Chávez Frías a la cabeza los rebeldes van a
prisión; pero este hecho ha marcado ya la identificación de un líder para las
masas y un catalizador para la construcción de una dirección política, ha
profundizado el debate en las Fuerzas Armadas y ha acelerado el derrumbe del
bipartidismo. De hecho, el gobierno siguiente que gana las elecciones (1993),
al mismo tiempo que es el último esfuerzo de la burguesía por reacomodarse en
el poder y rescatar su gobernabilidad, significa el quiebre del bipartidismo y
un proceso de reagrupación de fuerzas por el cambio.
Una
vanguardia con una ideología rescatada de nuestra propia historia. El árbol de
las tres raíces.
Se va construyendo
así una vanguardia conformada por los sectores militares y sectores civiles de
la izquierda agrupada en el MBR200 (Movimiento Bolivariano Revolucionario 200),
construyendo una ideología basada en la recuperación del pensamiento
Bolivariano, el de Simón Rodríguez y el
del General Ezequiel Zamora. Cada uno representa importantes núcleos de
pensamiento y de práctica política en nuestra historia, de gran conexión con
los intereses de los trabajadores y el pueblo. Esto es lo que se comprende como
el árbol de las tres raíces.
De Bolívar, el
Libertador, asumimos su obra y su discurso antiimperialista: la lucha por la
soberanía nacional asegurada por la soberanía popular, la soberanía siempre
reside intransferiblemente en el pueblo; la integración de los pueblos de
América Latina, en una gran federación de naciones libres, con la justicia y
equidad como base del derecho.
De Simón Rodríguez,
maestro del Libertador, asumimos su clara visión de los rasgos subjetivos de
nuestros pueblos, el mestizaje, la contradicción entre el pueblo que somos y
los esquemas económico políticos que pretenden imponérsenos. Ante esta
disyuntiva plantea la necesidad de la invención de respuestas propias y
adecuadas a nuestras circunstancias. “O inventamos o erramos”. La educación y
el trabajo como base de la construcción de las naciones.
De Zamora, el general
de hombres libres, asumimos su mensaje subversivo contra el latifundio, y la reivindicación
de la tierra y la propiedad para quienes la hacen producir. La reivindicación
de los explotados de la Venezuela de su tiempo.
Con estas banderas, a lo largo de 5 años, esta
vanguardia con el Comandante Hugo Chávez a la cabeza recorre el país.
Proclamando la necesidad de activar el poder soberano del pueblo, llamando a la
Constituyente, en medio de una gran discusión sobre si la vía era participar en
las elecciones, o si era necesario activar una insurrección popular. Triunfa la
tesis que señala el camino de una revolución pacífica y democrática, activando
el poder constituyente. Así se construye una alianza electoral (El Polo
Patriótico) que da el triunfo a los que impulsamos la Revolución Bolivariana
con más de un 52% de los votos, en Diciembre de 1998. Este es un triunfo
apabullante, a pesar de la acción de los medios de comunicación, que pasaron a
ser de verdad los partidos de oposición ante el descalabro de los partidos
políticos. A pesar de haber modificado las reglas del juego electoral, haciendo
antes del tiempo, las elecciones de gobernadores, aplicando fraudes por todas
partes para asegurarse las cuotas de poder que hoy todavía mantienen en algunas
gobernaciones y alcaldías.
Este proceso nos muestra como en medio de la lucha de clases, la ideología se define desde el contexto histórico cultural de las masas, y en ese proceso se construye y redimensiona la dirección política. Todo un tema para la discusión en torno a “La huelga de masas, los sindicatos y el partido” en Rosa Luxemburgo.
Del triunfo electoral a la Constituyente.
La soberanía reside en el pueblo.
La primera acción al
tomar el gobierno el Presidente Chávez fue la convocatoria del poder del pueblo
soberano, a través de un referéndum, para ver si quería discutir una constituyente.
Esta convocatoria sólo tuvo en contra a la minoría de un 20% que representaba
al poder que veía perder sus privilegios. En las sucesivas votaciones, esa
oposición al proceso de cambio estará presente.
Así se convoca a la Constituyente, donde los
constituyentes electos que apoyan la Revolución Bolivariana representan más del
80%.
Una
Constitución construida con el pueblo.
Se discute por todos
lados, desde diversos sectores de la sociedad llegan propuestas. También el
Polo Patriótico tiene proposiciones, los diversos partidos y el propio
Presidente tiene sus planteamientos. En ese proceso se va conformando una
Constitución que hoy es programa de acción para la nación venezolana, normativa
de la República Bolivariana de Venezuela y paradigma para otros pueblos
latinoamericanos y del Caribe.
Allí se declara el reconocimiento de una
sociedad y un Estado multiétnico y pluricultural. Los pueblos indígenas, las
diversas razas, el mestizaje, las mayorías postergadas de siempre pasan a
ocupar un lugar protagónico en la República. Un Estado social de derecho y de
justicia, donde lo prioritario es el interés social y la justicia, bases del
derecho. La democracia participativa y protagónica como superación de la
democracia representativa, la democracia directamente ejercida por el voto, por
las asambleas de ciudadanos con carácter vinculante. La revocatoria del
mandato, los referenda aprobatorios y
abrogatorios. El cúmulo de derechos políticos, económicos, sociales, culturales
y ambientales, como el más amplio compendio en Constitución alguna. La
descentralización del poder hasta las provincias y los municipios y la
desconcentración del poder con el traspaso hasta las organizaciones de
ciudadanos capaces de administrar el bien público en la localidad.
Los consejos locales
de planificación como elemento participativo y contralor en las políticas
públicas locales y regionales. El apoyo y estatuto preferencial de la economía
social, la democracia económica basada en organizaciones productivas colectivas
y comunitarias, la autogestión y la cogestión como formas de profundizarla. La
propiedad privada limitada por el bien público y el interés colectivo. La
reserva al Estado de las industrias y recursos estratégicos de la nación. La
seguridad social para todos los ciudadanos y sistema único de salud, financiado
por los contribuyentes y por los excedentes bancarios. La construcción del
poder ciudadano: La Fiscalía General, la Contraloría y la Defensoría del
pueblo, como instrumentos para profundizar la defensa de los ciudadanos y la
controlaría social. En fin un programa para la transformación de la República y
la construcción de otro modelo de desarrollo, alternativo al capitalismo
neoliberal.
Por primera vez en
Venezuela una Constitución es construida con el pueblo y votada por él. Y hoy
la mayor parte de los venezolanos la tienen como guía.
A continuación todos los poderes son sometidos
a relegitimación y el Presidente Hugo Chávez Frías es reelecto con un
porcentaje mayor de votos y con márgenes de oposición de un 30%.
Es la profundización de la democracia para la
clase trabajadora y el pueblo la posibilidad de ejercer su poder, diríamos con
Rosa Luxemburgo.
Inauguración
de un proceso constituyente que aún no termina.
Al ser sometida la
Constitución a la aprobación de las mayorías y al ser promulgada por el
soberano se abre el verdadero proceso constituyente, que consiste en la
reconstrucción del Estado, a partir de ese nuevo programa. Supone adecuar las
nuevas leyes, sustituir aquellas que coliden con la nueva Constitución y poner
esas leyes en práctica, un proceso largo en el cual los sectores que rechazan
los cambios, desde el exterior del país y desde el interior, han actuado para
evitar a toda costa su concreción. La nueva Asamblea Nacional confirió al
Presidente poderes especiales para redactar, consultar a la población y promulgar las leyes. Así se
promulgaron las 41 leyes para las cuales había sido habilitado el Presidente.
La
alianza cívico militar y el Plan Bolívar 2000.
Al momento de aprobar
la nueva Constitución en Diciembre de 1999 se desató el desastre del Edo. Vargas. Mas de
20.000 muertos y la necesidad de atender a decenas de miles de refugiados y su
reubicación en diversas regiones del país. Esto supuso una gran tragedia y al
mismo tiempo una gran exigencia económica no prevista; pero al mismo tiempo fue
una gran oportunidad para la acción conjunta del pueblo y la Fuerza Armada. El
presidente Chávez como Comandante en Jefe de la Fuerza Armada las asoció a
programas urgentes que permitieran avanzar en el pago de la deuda social con la
población, atención a la salud, mejorar la infraestructura rural, la vivienda
urbana, el transporte aéreo a regiones remotas incomunicadas en el país, lo que
permitió un fortalecimiento de la relación cívico militar, implicó a las
fuerzas armadas en una labor social, lo que corresponde a una nueva visión de
la seguridad nacional, que no está reducida al uso de las armas, o para
proteger las fronteras, sino que implica la
seguridad integral del pueblo.
Las leyes promulgadas por el Presidente y los
deslindes.
Principales
leyes y rupturas.
Las leyes promulgadas y consultadas en
asambleas del pueblo, de diversos grupos sociales, según fuera el objeto de la
Ley, produjeron inmediatamente las rupturas de sectores que habían sido siempre
opuestos a los cambios y de factores aliados en el proceso hasta entonces; pero
que al ver el contenido de las leyes se dieron cuenta que enfrentaba sus
intereses particulares.
Así,
la
Ley de Minas e Hidrocarburos, que reserva al Estado la explotación de los
hidrocarburos, que aumenta los impuestos de las empresas trasnacionales y
limita el tipo de concesiones provocó la ruptura de las empresas
norteamericanas y sus aliados internos. Había sectores aliados del capital
trasnacional que trabajan desde dentro, hacía años para debilitar a PDVSA
(industria estatal petrolera), aumentando sus costos y trasladando
progresivamente sectores claves de la industria a las trasnacionales,
principalmente norteamericanas, preparando su privatización. El presidente
Chávez había dedicado importantes esfuerzos al inicio de su mandato a recuperar
la unidad de la OPEP, esto lo llevó a contactar a todos los jefes de Estado de
esos países, también a los Presidentes de Irak e Irán. La sed de petróleo norteamericana y su
pretexto antiterrorista a partir del 11 de septiembre arreciaron la crítica del
gobierno norteamericano y desencadenó el proceso de desestabilización del
gobierno venezolano. El Presidente Chávez fue de los pocos jefes de Estado del
mundo que cuestionó los bombardeos a Afganistán, señalando que al terrorismo
privado no se le puede responder con el terrorismo de Estado.
La
Ley de Tierras, que crea impuestos a las tierras
improductivas, que promueve la entrega de tierras a los campesinos con un
programa de créditos y asistencia técnica, promoviendo la justicia social hacia
los campesinos, la seguridad alimentaria del país y el planteamiento de un
desarrollo endógeno. Recordemos que Venezuela importa más del 70% de lo que
consume, incluida la alimentación. Hoy son 2 millones 265 mil hectáreas
entregadas en uso para 160 mil campesinos y sus descendientes. Esto tocó
importantes intereses del latifundio y sectores de la burguesía agraria, que en
sus inicios habían apoyado el proyecto bolivariano. La pretensión de sectores que
rodearon al Presidente para impedir cambios profundos en el país comenzó a desmoronarse
y esto provocó importantes rupturas en el sector civil y militar.
La
Ley de pesca, que prohíbe la pesca de arrastre antes de 6
millas de la costa favorece a millares de pescadores artesanales y protege los
mares de la depredación ambiental que esa pesca produce, por supuesto que eso
toca importantes intereses de las empresas pesqueras.
La
Ley de costas, que reserva a la utilidad pública el uso de
las playas del país, que toca intereses de sectores que a nombre del turismo
han privatizado las playas y beneficia al uso de toda la población de las
playas que antes eran monopolio privado.
La Ley de microfinanzas
y sus bancos: el Fondo de Microfinanzas, el Banco del Pueblo y el Banco de la
Mujer, que han impulsado las posibilidades económicas de los sectores más
empobrecidos, con créditos pequeños con bajo interés y han dado a la mujer una
relevancia en el proceso con una participación muy importante.
Así leyes como las de
tributación, de licitaciones, de carrera
administrativa, la ley de bancos, de aduanas, de demarcación de tierras
indígenas. Y otras que están en discusión como la Ley de Pueblos Indígenas, la Ley del Ambiente, la Ley de Aguas, de
Participación Ciudadana, la Ley de la Seguridad Social, fueron creando
deslindes con diversos sectores económicos que vieron agudizadas sus
contradicciones con los intereses de las mayorías.
Algunas de estas leyes ni siquiera
representaban cambios radicales, simplemente ordenaban el aparato jurídico del
país; pero hay que entender que en nuestro país la burguesía siempre fabricó
las leyes a su medida o creó siempre la manera legal de evadirlas. Y ha contado
hasta hoy con jueces a su servicio.
Estos conflictos y deslindes se dan en el marco del capitalismo global: cualquier reivindicación hoy de la soberanía nacional se transforma en una posición antiimperialista y automáticamente se transforma en anticapitalista, porque la única forma de ser hoy el capitalismo es ser imperialista. La batalla por la soberanía popular es el frente interno más importante en este proceso, ya que es allí donde la profundización de la democracia enfrenta las aspiraciones de las mayorías a los intereses de la clase capitalista. La alianza cívico-militar y el amplio juego democrático con intervención directa de las mayorías son los factores fundamentales en la lucha que hoy libramos. Veamos como se ha estructurado esta lucha a partir de los deslindes vividos.
La
conspiración externa e interna.
Ya he comentado la
presencia norteamericana en la conspiración, denunciada en diversas
oportunidades por los diputados bolivarianos y del Congreso norteamericano,
fundamentalmente por intereses petroleros, pero también por las repercusiones
del proceso venezolano en el nuevo despertar de Latinoamérica y el Caribe. La
participación del gobierno español por sus intereses en el sector bancario y
las apetencias petroleras.
También el papel de
los medios de comunicación nacionales actuando como partido político y como
manipulador de toda la información e incluso de presión contra sectores de
oposición que quisieron participar en algún diálogo con el gobierno. Ciertas
agencias internacionales también sirvieron para transmitir al mundo la imagen
de que vivíamos bajo un gobierno autoritario, cuando la realidad es que nunca
en nuestra historia las mayorías del pueblo venezolano vivieron tanta
democracia y tanta participación en el poder.
El poder judicial y
las fiscalías, en gran parte en manos de la oposición, las policías de gobernaciones
y alcaldías de la reacción eran y son instrumentos de la conspiración. Altos
representantes de la Jerarquía Católica que veían en peligro su tradicional
financiamiento por parte del Estado sumaban sus aparatos para provocar la
desestabilización. Todos estos instrumentos manejados por los grupos económicos
que provocaban la desinversión, impulsaban la fuga de divisas y el cierre de
empresas, se expresaron orgánicamente en el paro patronal de diciembre 2001,
que constituyó un fracaso desde el punto de vista de los trabajadores, quienes
no acataron el llamado al paro de los empresarios y la cúpula de la
confederación sindical; pero ese paro, manipulado por los medios, inició una
escalada mediática que llevó a la confusión a importantes sectores de las capas
medias, calentando el ambiente en medio de marchas y campañas de atemorización
de la población, hasta desembocar en el golpe de estado del 11 de abril del
2002.
El
golpe de Estado de abril 2002.
En este ambiente, con un paro petrolero
intentado y fracasado, llevaron a una importante manifestación con gente traída
de todo el país, montaron el escenario, desviando la manifestación para
intentar tomar el Palacio de Gobierno. Orquestaron una masacre, con
francotiradores y en complicidad con el alto mando militar, que había
deslindado con el Gobierno, hicieron preso al Presidente e instauraron un
gobierno de facto, que inmediatamente disolvió todos los poderes del Estado e
inició una feroz persecución contra las fuerzas constituyentes. Si hubo 12 asesinados
por los francotiradores el día 11 de Abril, en los dos días siguientes pasaron
de 60 los asesinados en las calles, todos de fuerzas leales al gobierno
constitucional. Los canales de TV sólo trasmitían el video manipulado sobre los
muertos en Puente Llaguno, la autoproclamación del nuevo gobierno, el asalto a
la Embajada de Cuba y posteriormente, cuando se inicia la reconquista del
gobierno por el pueblo y las fuerzas armadas constitucionalistas, sólo
trasmitieron comics. Los dueños de los medios decidieron que la Revolución no
sería trasmitida por TV.
La respuesta
contundente del pueblo con la movilización de millones de ciudadanos y sus
Fuerzas Armadas en todo el país, hizo que los golpistas alcanzaran su objetivo
sólo por 2 días. Así se inició un proceso de profundización de los cambios, el
fortalecimiento de la alianza cívico militar, el pase a retiro de todos los
mandos militares implicados en el golpe, la multiplicación de la organización
de las masas, el avance en la
construcción del poder local económico y político, la creación de medios de
comunicación alternativos, la discusión a nivel de las masas sobre el petróleo
y las implicaciones del complot petrolero internacional. Aún así el Tribunal Supremo de Justicia
dictaminó que no había habido golpe de Estado sino vació de poder, abriendo la
posibilidad de que las fuerzas fascistas internacionales y nacionales
prepararan el nuevo golpe.
Recurrieron a la intervención de la OEA, buscando crear las condiciones para la aplicación a Venezuela de la Carta Democrática. Se estableció una mesa de diálogo y negociación, que vino a llegar a acuerdos sólo después del fracaso del sabotaje petrolero.
El
sabotaje petrolero.
El golpe que se buscaba asestar ahora era el golpe económico. Había que
estrangular la economía. Pensaron que cerrando las empresas privadas, parando
la industria petrolera, boicoteando sus instalaciones, cerrando la navegación
harían renunciar al presidente. Pensaron que en término de 5 días o una semana
habrían logrado su propósito, para ello contaron con la alta gerencia de PDVSA,
quienes al decretar el paro enviaron a sus casas a los profesionales medios y
los trabajadores que no querían abandonar sus labores fueron sacados por los
cuerpos de seguridad de la empresa y se les impidió el ingreso, la gerencia
media y profesional se vio arrastrada por resguardar privilegios: Las altas
sumas de dinero que devengaban, sueldos de hasta U$S 200.000 al año, junto a
otra cantidad de beneficios sociales, en un país donde el salario mínimo es
aproximadamente de U$S 1.900 al año. Estos privilegios estaban en peligro
porque si no obedecían a la alta gerencia serían despedidos o marginados. PDVSA
era un Estado dentro del Estado y pensaron que el gobierno caería.
Muchas pequeñas y medianas empresas fueron
arrastradas al paro por presiones de los grandes propietarios, o los
abastecedores de materias primas y esto hizo que muchas empresas quebraran. Prometieron
pagar los salarios a los trabajadores y al final los despidieron. El desempleo
subió de 14% a 20,3 %. La retoma de PDVSA sólo fue posible a los 25 días de
haberse iniciado el paro, con las masas de los trabajadores, el pueblo y la
Fuerza Armada fue posible quebrar el sabotaje. Sólo a los 3 meses pudo
restablecerse la producción. Durante tres meses la población no tenía gasolina
para el transporte, ni gas para la comida, resistió con valor y gran
solidaridad. El suministro racionado, que paralizó casi todo el resto de la
industria, sólo pudo hacerse gracias a la solidaridad internacional de Brasil,
otros países de la OPEP, en términos de combustible y el suministro de
alimentos a compras de emergencia que hubo que hacer a países amigos. El país
vivió el año 2003, los 12 meses, con el ingreso de 9 meses, y aún así la
capacidad de resistencia del pueblo aumentó y a lo largo de este año hubo que
desarrollar planes sociales de emergencia para asistir al pueblo por las
consecuencias del duro golpe económico. El paro supuso un costo a la nación
aproximado de 12 mil millones de dólares.
El resultado de la retoma de PDVSA es que,
por primera vez el Estado tiene control real sobre la industria y se ha
quebrado el trabajo solapado para la privatización de la empresa. Los
negociados descubiertos dentro de la empresa, con trasnacionales que operaban
dentro de ella han sido cortados. Los 14 mil despedidos mostraron que había
personal financiado sin ser necesario, que había negocios banales y superfluos.
Hoy el costo de producción por barril se ha reducido en un 40% y estos son
ingresos que han ayudado a salir más rápidamente de la crisis. Hoy la empresa
está en sus niveles de producción y exportación normal y la economía venezolana
que decayó este año en –8% empieza en diciembre a tener crecimiento positivo.
Hoy los trabajadores participan y estructuran la cogestión de la empresa y se
propicia la vinculación con el desarrollo de las comunidades. Después del golpe
de abril 2002 y del sabotaje petrolero de diciembre-marzo 2003, el apoyo del
pueblo al gobierno y a su presidente se incrementó y hoy tiene un apoyo
superior al 50% de la población, después de 5 años de gobierno, que han
significado 5 años de lucha continua y de dificultades económicas para las
mayorías.
El poder
dual: La acción desde los ministerios y las misiones.
Intentar los cambios con las
mayorías, en un proceso constitucional, pacífico y democrático supone que el
viejo Estado convive con lo nuevo que está naciendo y que lo nuevo debe surgir
producto de la movilización y lucha de las mayorías, en combinación con los
sectores revolucionarios en el gobierno, esto es el poder dual que se da en
nuestro proceso.
Los Ministerios y la mayor parte de los trabajadores de la
administración pública representan todavía la paralización burocrática que le
fue implantado a lo largo de más de 60 años. Los mecanismos de decisión y
participación en la administración pública y su real servicio al pueblo son
deficientes. La Ley de Carrera Administrativa asegura la estabilidad a los
trabajadores y gran parte de ellos están allí por el clientelismo de los
anteriores gobiernos. Cada gobierno daba trabajo a sus afiliados políticos,
incluso se inventaban los cargos y hoy muchos de esos trabajadores son parte de
la oposición que sabotea continuamente la gestión pública. Esto dificulta hacer
marchar los planes de gobierno, a través de las estructuras ministeriales, o
por la cultura y los mecanismos burocráticos o por el sabotaje, además de la
cultura de la corrupción también presente.
Incentivar
la organización y la participación popular.
Por eso la tarea fundamental
era impulsar el desarrollo de las organizaciones populares, que han sido base
para la movilización y respuesta del pueblo. Así surgieron decenas de miles de
círculos bolivarianos, así se formó UNT, la Unión Nacional de Trabajadores, que
deslindó de la Central Sindical patronal, así nació la Fuerza Bolivariana de
Trabajadores, los campesinos, los pescadores, los estudiantes, las mujeres, se
fortaleció el Movimiento Indígena, la Clase Media en Positivo, las fuerzas de
la economía social, más de 7 mil cooperativas en 5 años. Múltiples formas
organizativas del movimiento social, que en los momentos de mayor confrontación
han sido el baluarte de la defensa de ese proceso. Vincular la acción de los
Ministerios a la acción local de estos grupos y movimientos ha sido tarea
importante para sobrepasar las trabas burocráticas, por ejemplo, en vinculación
con el Ministerio de Ambiente, del que hago parte, se han desarrollado
centenares de experiencias, de brigadas de protección ambiental, las mesas de
agua para discutir y tomar decisiones sobre la problemática del agua en las
comunidades, la protección de las cuencas, los viveros comunitarios, la
reforestación a través de organizaciones comunitarias locales, las
organizaciones ecológicas productivas, los modelos de desarrollo local
sustentable. Es una fuerte lucha superar la planificación hecha desde los
escritorios, sin el pueblo, para pasar a involucrar a las comunidades y
sectores sociales en la consulta y ejecución de todo proyecto de desarrollo.
Las
misiones como alternativa bolivariana para saldar la deuda social y aumentar el
poder del pueblo.
En la construcción del otro
poder, el Presidente con el equipo de gobierno ha buscado alternativas para
avanzar en el saldo de la gran deuda social del Estado Venezolano y así han
nacido las misiones, que se caracterizan por encontrar caminos rápidos de
acción masiva en la atención a la población con su propia participación.
La Misión Barrio Adentro. Hoy, gracias a un convenio
con la hermana República de Cuba, hay 10.200 médicos cubanos en los sectores
más pobres del país, junto a algunos médicos venezolanos que se han sumado, que
atienden a 12 millones de venezolanos, que antes no tenían ningún acceso a una
atención primaria de salud. Ellos viven en las casas de los vecinos en los
barrios, sus consultorios están en casas de los mismos pobladores, o en
escuelas, o ambulatorios que ahora se construyen en forma masiva en las
comunidades. Está siendo la base para la construcción de la Red Nacional de
Atención Primaria de Salud. A causa de la oposición de algunos dirigentes del
gremio médico, la población ha salido a la defensa de ese derecho conquistado.
Misión
Robinson, Misión Ribas, Misión Sucre.
Todas en el terreno educativo. La Misión Robinson
para los analfabetos y continuará hasta terminar la educación primaria. En 6
meses se ha alfabetizado a un millón de analfabetas. Venezuela, en algunos
meses no tendrá una persona adulta que no sepa leer y escribir. La Misión Ribas
para la educación secundaria. Fueron censados 1.300.000 que no habían logrado terminar
la secundaria, ya hay 400 mil que iniciaron sus estudios en diversos centros de
estudio, en espacios alternativos, con estudiantes facilitadores, de los cuales hay 100 mil estudiantes becados.
Los otros irán incorporándose a la educación a razón de 200 mil cada tres
meses.
La Misión Sucre para los que
no pudieron ingresar a la universidad o la abandonaron, ya han sido censados
566 mil y ya han comenzado el ciclo introductorio 70 mil. Los demás seguirán
ingresando por lotes cada 3 meses. La Misión Sucre salda la gran deuda que
provocó la privatización y elitización de nuestras universidades, además se
impulsó la Universidad Bolivariana donde irán a participar muchos de los
egresados de la Misión Ribas.
Aquí quiero hacer un sincero
reconocimiento y agradecimiento al pueblo y gobierno de Cuba. Ellos han
aportado su metodología, los equipos y materiales para la realización de estas
misiones. El pueblo venezolano tiene hoy una gran deuda con el pueblo y el
gobierno cubano por esta gran muestra de solidaridad revolucionaria.
Misión Guaicaipuro, dirigida a los pueblos indígenas, asumiendo como prioridad la titularidad de sus tierras. La atención urgente a los mas empobrecidos con programas de asistencia y el objetivo de realizar 600 proyectos de desarrollo etnocultural en pequeñas poblaciones. En el país hay más de 500 mil indígenas y 33 etnias.Misión Cristo para la lucha contra la pobreza, la Misión Zamora para la reforma agraria y el desarrollo rural.
La
construcción de la dirección política.
Desde la constitución del
MBR200, pasando por el Polo Patriótico como coalición electoral liderada por el
MVR (Movimiento V República), el Comando de la Revolución, el Frente de
Movimientos Sociales, la Coordinación de las Misiones, y siempre bajo el
liderazgo indiscutible del Presidente Hugo Chávez Frías, han sido momentos que
han ayudado a la formación de una dirección del proceso. No es un partido
único, pero caminamos hacia una mayor unificación de la dirección, en la medida
que el mismo proceso va decantándola y que la comprensión y ejecución del
Programa, que es la Constitución, va desarrollándose.
El momento político que vivimos.
El
Referéndum Revocatorio, una decisión constitucional.
El referéndum revocatorio es
fruto de una propuesta del propio Presidente de la República a la Asamblea
Constituyente, el cual fue rechazado por la oposición, ante el temor del
control social sobre el poder. Se trata que, después de la mitad del período de
gobierno, el pueblo pueda ser consultado sobre su gestión, siempre y cuando lo
exija el 20 % de los votantes del país. La oposición ha usado el referéndum
como elemento movilizador, solicitándolo antes de que el Sr. Presidente Hugo
Chávez cumpla la mitad del mandato, como instrumento preparatorio a los dos
golpes intentados. Ahora lo intenta nuevamente. Por su parte las fuerzas del
cambio intentan el revocatorio de los diputados que traicionaron el proyecto y
que en medio de las rupturas provocadas por las nuevas leyes pasaron a ser
parte de la oposición.
Un pretexto para el nuevo golpe de estado: el fraude y la
desestabilización.
Ante el fracaso y la frustración desencadenada
en las filas de la oposición intentan nuevamente usar el referéndum para
recuperar sus fuerzas. Han recurrido a todo tipo de fraudes para recolectar el
20% de las firmas: firmando por los difuntos, firmando con cédulas de otras
personas producto del robo, firmas de no inscritos en el Registro Electoral,
amenazas a los trabajadores de ser echados del empleo en la empresa privada si
no llevaban el certificado de haber firmado, chantaje para la atención en los
hospitales, ancianatos y hasta psiquiátricos controlados por gobernadores y
alcaldes de la oposición. Ha sido el fraude tradicional que permitió a la
derecha ganar elecciones y permanecer en el poder más de 40 años, provocando
además abstenciones superiores al 30%, al generar en la población la
desconfianza de los procesos electorales. Todo esto debe ser analizado por el
CNE (Consejo Nacional Electoral); pero al final sólo podrá ser verificada la
firma o quizás la huella digital. Ellos legalmente no han recogido el 20% de
las firmas; pero, ¿quién verificará las firmas? ¿Quién transcribirá los datos?
Por esas vías del fraude y la conspiración es posible que tengamos que ir a un
referéndum revocatorio. El pueblo venezolano se apresta a una nueva e
importante batalla.
Es innegable el avance
político de las mayorías y el desarrollo de su capacidad organizativa, muchas
veces por encima de los que fungen de dirección en algunos procesos. En la
lucha por los revocatorios se dará una nueva prueba de está capacidad. Hay
dificultades en la cuestión electoral, porque muchos de los más excluidos del
sistema, que hoy son los beneficiarios de este proceso, nunca votaron o habían
rechazado toda salida electoral a su situación y estos son hoy importante
factor de decisión y necesitan ser integrados al Registro Electoral Permanente.
Pero las fuerzas del pueblo, a través de sus múltiples formas organizativas
serán los que hoy den esta importante batalla por evitar la interrupción del
proceso. Sabemos que detrás de la oposición interna hay importantes fuerzas
trasnacionales y Estados imperiales financiando el retorno a la economía y
democracia neoliberal; pero sabemos que esta batalla de hoy es realmente una
batalla por la paz. Si las fuerzas de la reacción retoman el poder será la
implantación del fascismo; porque ellos saben que ya Venezuela no será
gobernable en el marco de una democracia burguesa tradicional o neoliberal.
Crecimiento de la solidaridad internacional.
La Revolución
Bolivariana y sus repercusiones continentales.
Sabemos
que cuando el proceso de la Revolución Bolivariana empezó en nuestro país era
muy difícil de entender por los pueblos formados en la visión democrática
burguesa, donde “militar” suena a dictadura y autoritarismo, los mismos
sectores progresistas y de izquierda del mundo reaccionaron con gran
escepticismo. Hoy, en la medida que ha ido avanzando nuestro proceso, los
pueblos que empeñan su vida en un cambio de sistema y de civilización han ido
entendiendo y apoyándolo.
A la solidaridad demostrada por el pueblo y
gobierno cubano, el pueblo y gobierno brasilero, se han sumado importantes movimientos
sociales del mundo, que hoy apoyan la Revolución Bolivariana porque la
entienden como una expresión nacional de la lucha de los pueblos contra el
imperialismo. Basta ver la cantidad de grupos bolivarianos que se expanden por
el mundo para contrarrestar la manipulación mediática, asegurar una información
real y promover el apoyo hacia la Revolución Venezolana. Mi presencia hoy ante
ustedes es una muestra del crecimiento de la solidaridad internacional hacia el
proceso bolivariano.
Los
pueblos de Argentina, Bolivia, Uruguay, Ecuador, República Dominicana, El
Salvador, Colombia y otros, que se debaten en luchas por frenar a la vorágine
neoliberal toman aliento de nuestra experiencia. La posición venezolana sobre
el ALCA (Alianza de Libre Comercio de las Américas), y la contrapropuesta del
ALBA (Alianza Bolivariana de América Latina y el Caribe) va teniendo cada vez
más resonancia en nuestros pueblos. La fusión de la Comunidad Andina con el
MERCOSUR son importantes avances en la integración de nuestros pueblos.
Estamos conscientes que el avance de la
Revolución Bolivariana está íntimamente condicionado por el avance de la
resistencia y la lucha en los diversos pueblos del mundo. La intervención de
los sectores de poder norteamericanos en nuestro país sería mucho más agresiva,
sino fuera por la lucha que hoy libra el glorioso pueblo de Irak contra la
invasión norteamericana y de sus aliados.
Sabemos
que al imperialismo norteamericano no le complacen los avances de la Revolución
Bolivariana; pero sabemos y ellos lo saben, que la lucha global de los pueblos
contra el imperialismo crece y que es indetenible.
Hoy la memoria de Rosa Luxemburgo y sus ideas
se expresan en el avance de los pueblos, a través de las múltiples luchas y
foros mundiales que sostienen la necesidad de la construcción de otro mundo o
el retorno a la barbarie.
Gracias
por la solidaridad y la capacidad de resistencia de ustedes, que viven y luchan en medio de
uno de los importantes centros del poder mundial.
* Ministra del Ambiente y de los Recursos Naturales de la República
Bolivariana de Venezuela
Berlín,
09-01-2004