Encuentro hemisférico
de lucha contra el ALCA
Palacio de las Convenciones de La Habana, Cuba
Del 13 al 16 de noviembre de 2001
Por una América nueva e integrada,
para el Desarrollo económico y la justicia social
Convocatoria:
¡Contra la
anexion!
¡Por la
defensa de la soberanía de america latina y el caribe!
¡Por la
lucha contra la exclusión social y la pobreza!
¡Por el
debate popular y el plebiscito!
Las organizaciones cubanas firmantes, en
representación de los trabajadores, estudiantes, campesinos, mujeres, economistas,
periodistas, juristas, investigadores, religiosos, artistas e intelectuales,
convocamos a realizar en La Habana, del 13 al 16 de noviembre de este año, un
Encuentro Hemisférico de Lucha contra el ALCA.
Esta es una convocatoria urgente que
hacemos llegar a todos los países de las Américas, desde el Norte
industrializado hasta la Patagonia, desde las tierras continentales hasta las
islas del Caribe, para dar continuidad en Cuba a la concertación del amplio,
creciente y convergente movimiento que se levanta frente al proyecto de la
llamada Área de Libre Comercio para las Américas.
Nos dirigimos a los sindicalistas,
campesinos, estudiantes, mujeres, académicos, artistas e intelectuales de todo
tipo, a los jóvenes, indígenas, ecologistas, religiosos, empresarios
nacionales; a todas las personalidades políticas y culturales que comparten la
preocupación por el destino de nuestros pueblos.
El debate al que convocamos se inscribe en
la perspectiva de la Segunda Cumbre de los Pueblos de las Américas, realizada
en Quebec, que estremeció al mundo entero con la fuerza de sus argumentos y sus
protestas.
Este diálogo se sitúa, igualmente, en el
cauce del extraordinario movimiento antiglobalización neoliberal que ha
sacudido a Seattle, Davos, Praga, Génova y otros escenarios de lucha popular.
Queremos que sea, sobre todo, un valioso
antecedente de respaldo y movilización, con vista al Foro Social Mundial de
Porto Alegre, Brasil, que se realizará el próximo año.
Es mucho lo que debemos debatir
La conciencia sobre lo que ocurre en el
mundo, sometido al hegemonismo político, económico, militar, cultural e
informativo, ha crecido con fuerza en los últimos años.
El Área de Libre Comercio de las Américas,
proyecto de integración continental, es mucho más que una propuesta de
liberalización comercial como formalmente está anunciada.
El ALCA es un proyecto estratégico
hegemónico de Estados Unidos para consolidar su dominación sobre América Latina
y el Caribe, ampliar sus fronteras económicas y asegurarse un gran mercado
cautivo, eliminando de la competencia a la Unión Europea y al bloque asiático.
Una tecnocracia que actúa virtualmente en
secreto, es la que está decidiendo las normas y las reglas que regularían desde
la reducción de las barreras arancelarias y las políticas de subsidios,
antidumping y medidas compensatorias, hasta temas extremadamente sensibles como
las inversiones, servicios, compras del sector público, acceso a mercados,
agricultura, derecho de propiedad intelectual, protección de los intereses de
las corporaciones particularmente en las áreas farmacéutica y biotecnológica.
El gobierno de Estados Unidos, tan sordo
durante siglos a los justos reclamos de cooperación y relaciones económicas
justas con el resto del continente, ahora se propone de modo precipitado que el
ALCA entre en vigor a partir de 2005.
En abril de este año en Quebec, Canadá,
tuvo lugar la Tercera reunión de jefes de Estados del continente, la cual
continuó a puertas cerradas las negociaciones del acuerdo.
Paralelamente a esta reunión de
mandatarios, en el propio Quebec se realizó la Segunda Cumbre de los Pueblos de
las Américas, la cual sentó pautas en las acciones contra el ALCA que desde
hace varios años vienen realizando organizaciones sociales del Continente en un
esfuerzo mayor de respuesta articulada a este proyecto de dominación
neoliberal.
Durante esta Segunda Cumbre de los Pueblos,
convocados por la Alianza Social Continental, convergieron los más diversos
sectores populares, sindicales, ecologistas, mujeres, jóvenes, grupos de
derechos humanos, de solidaridad internacional, de asociaciones indígenas,
campesinos, de estudiantes y de grupos ecuménicos.
La Cumbre de los Pueblos de Quebec concluyó
sin ambigüedades: La lucha contra el ALCA debe continuar en todos los frentes y
cada día deben integrarse más y más sectores.
Como allí se expresó: Otra América es
posible. No hay ALCA sin la participación de los pueblos.
Nunca más debemos admitir un acuerdo a
espaldas de los pueblos.
Fue en aquel foro donde surgió con fuerza
la iniciativa de realizar un plebiscito o consulta con los pueblos, sobre el
ALCA.
A que aspiramos
El universo de fuerzas y personalidades
representadas se ensanchará mucho más, en un marco de amplia pluralidad,
respeto a las opiniones diversas y convergencia hacia el objetivo fundamental
de salvar la independencia, la identidad y el derecho al desarrollo integral y
democrático de nuestros pueblos.
Debemos rebasar el horizonte de la simple
constatación del peligro que nos amenaza, y avanzar hacia propuestas concretas
de integración alternativa.
La movilización popular y la creación de
conciencia son tareas fundamentales en este momento. Aspiramos a que la cita de
La Habana contribuya a la estrategia iniciada para quebrar el muro del
silencio, la desinformación y la manipulación que la prensa transnacional
impone a nuestra causa, y para llevar el esclarecimiento y el debate a las
grandes masas de pueblo que deben decir la última palabra sobre el ALCA.
Los pueblos deben conocer que un proyecto
auspiciado por un gobierno de extrema derecha, que estimula la carrera
armamentista y la represión a escala mundial, cómplice de políticas racistas y
sexistas, enemigo de medidas elementales para la protección del medio ambiente,
no podría traer nada bueno para el conjunto de las Américas.
Es preciso demostrarles con datos y
argumentos irrefutables, que el ALCA significa la absorción total de las
economías de América Latina y el Caribe.
Los pueblos deben saber que las oligarquías
sumisas de América Latina, movidas por sus propios intereses y su ideología
neoliberal, están entregando con este paso la soberanía de sus países a la
anexión virtual con los Estados Unidos, sin importarles el destino de los
pueblos.
El ALCA sería sinónimo de intervencionismo
abierto, represión, y aplicación irrestricta de la doctrina de la «soberanía
limitada» sobre los gobiernos de la región que se sometan a él.
El ALCA consagraría indefinidamente y haría
aún peor el subdesarrollo latinoamericano y caribeño, y la condición de
nuestros países como productores de materias primas y fuente de mano de obra
barata.
El ALCA empeoraría la ya precaria situación
alimentaria de la región y aumentaría el peligro de hambrunas como las que ya
azotan algunas regiones centroamericanas.
El ALCA acabaría con las economías
nacionales y por tanto significaría en cada país la ruina definitiva de los
pequeños y medianos productores y comerciantes y del empresariado nacional, con
el dominio irrestricto de los grandes consorcios norteamericanos.
El ALCA expulsaría de los mercados
latinoamericanos y caribeños a las exportaciones e inversiones europeas y de
otras regiones, lo cual perjudicaría sensiblemente a los trabajadores de esas
áreas.
El ALCA traería aparejado más desempleo,
mayor éxodo rural y urbanismo salvaje en las grandes ciudades, degradación de
las capas medias, polarización extrema de las riquezas e incremento de la
ingobernabilidad y la explosividad social.
El ALCA implicaría más neoliberalismo y,
por tanto, más abandono social, destrucción de lo que quede en pie de los
sistemas de salud, educación y protección a los niños, jubilados y pensionados,
e incremento de problemas sociales como el delito, las drogas y la
prostitución.
El ALCA, como ya se ha demostrado en la
experiencia del TLC entre Estados Unidos, Canadá y México, tampoco beneficiará
a los trabajadores de la principal potencia industrial del continente, muchos
de los cuales continuarán perdiendo sus empleos, haciendo más precarios sus
niveles de vida.
El ALCA, bajo estas premisas, significaría
un desastre ecológico de proporciones incalculables para toda la humanidad, que
ya se encuentra ante el fenómeno de devastaciones irreversibles del medio
ambiente.
El ALCA implicaría la sentencia de muerte
para las comunidades indígenas, sus espacios, lenguas, tradiciones y culturas
originales.
El ALCA profundizaría la ya crítica
situación de la mujer latinoamericana y caribeña, carente de numerosos derechos
y víctima de la discriminación y las políticas sexistas en el trabajo, la vida
política y social, y en el seno de la familia.
El ALCA abriría aún más las puertas a la
penetración de la pseudocultura de masas norteamericana, al dominio aún mayor
de las transnacionales de la comunicación y la información, y conduciría
inexorablemente a la pérdida de nuestras identidades nacionales, al
empobrecimiento general de nuestra cultura, y a la «norteamericanización» de
todo el continente. Dejaríamos de ser nosotros mismos y seríamos colonizados
nuevamente.
La agenda de La Habana
No puede haber anexión si hay plebiscito, y
ningún plebiscito podrá ser manipulado si hay debate popular y amplia
información.
Este Encuentro se propone, por tanto,
analizar en plenario, con el máximo de divulgación posible, un amplio temario
dirigido a evaluar las amenazas del ALCA para los pueblos de América Latina, el
Caribe y Norteamérica y trazar las vías hacia otros modos de integración
basados en la democracia, el humanismo, la justicia social y la defensa del
medio ambiente.
Temas
· El ALCA y la integración económica de
América Latina y el Caribe. La integración subordinada a Estados Unidos bajo
principios de política neoliberal. Comercio, inversiones, finanzas, propiedad
intelectual, relaciones laborales y medio ambiente.
· El ALCA y la independencia y soberanía de
América Latina y el Caribe. La lucha política e ideológica contra el ALCA.
Papel de los medios de comunicación, las organizaciones y movimientos sociales,
y los parlamentos en esta lucha.
· Realización de plebiscitos nacionales
para decidir sobre la participación en el ALCA.
· El ALCA como profundización de la
política neoliberal en América Latina y el Caribe. Pobreza y desigualdad
social. Desempleo, informalización y precarización del trabajo. Urbanismo y
problemas sociales. Los pueblos indígenas. Racismo y sexismo.
· El ALCA y la agresión al medio ambiente.
· El ALCA como amenaza a la identidad
cultural de los pueblos de América Latina y el Caribe.
· La lucha contra el ALCA: unidad y
coordinación de los diferentes movimientos y fuerzas que se incorporan a esta
causa.
· Declaración y Plan de Acción frente al
ALCA.
La Habana,
Cuba, agosto 31 del 2001
Central de
Trabajadores de Cuba (CTC); Federacion Estudiantil Universitaria (FEU);
Federacion Estudiantil de la Enseñanza Media (FEEM); Asociacion Nacional de
Agricultores Pequeños (ANAP); Federacion de Mujeres Cubanas (fmc); Centro de
Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM); Asociacion Nacional de
Economistas y Contadores de Cuba (ANEC); Unión de Periodistas de Cuba (UPEC); Unión
Nacional de Juristas de Cuba (UNJC); Uunión Nacional de Escritores y Artistas
de Cuba (UNEAC); Consejo Ecuménico de Cuba; Centro Memorial Martin Luther King;
Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).
Planilla de inscripción
Encuentro hemisférico
de lucha contra el alca
Ciudad de La Habana,
cuba, 13 al 16 de noviembre del 2001
«Por una
América Nueva e Integrada, para el Desarrollo Económico y la Justicia Social»
Organización o
institución :
País:Teléfono:
Fax::
Correo
electrónico:
Nombres y
apellidos de del (o los) representantes que solicitan asistir:
1.-
2.-
3.-
...
Devolver a
través de la siguiente dirección electrónica: [email protected]
Ó
[email protected] Para más información, dirigirse a Leonel González González.
Comité Organizador del Encuentro hemisférico de lucha contra el ALCA
La inscripción
vence el 31 de octubre del 2001