Fue cabeza de behetrías medievales con gran
importancia política. La importancia de Becerril fue en aumento
desde los siglos XII al XVI. El casco urbano fue un recinto amurallado,
conservando aún una puerta de buen arco de piedra.
En la Plaza Mayor destacan sus soportales porticados
con columnas de piedra, la fuente de piedra y la casa consistorial, del
siglo XIX, de ladrillo rojo y sobre la que destacan una treintena de carteras
en piedra, con inscripciones de máximas morales de convivencia.
La torre de la iglesia de Santa Eugenia se
ha reconstruido en ladrillo. La portada es de estilo isabelino, del XV.
El interior es gótico, con columnas palmeadas; las bóvedas
están rehechas a estilo renacentista. Junto a la pila del agua bendita
hay un sello de indulgencias, en alabastro policromado, muy artístico,
de 1901. El retablo del altar mayor y otros laterales son barrocos churriguerescos.
Destaca un Cristo atado a la columna, obra de Gregorio Fernández.
Lo que más llama la atención es el conjunto de tablas pictóricas
de Pedro Berruguete, que se custodian en la sacristía, en espera
de ubicarlas en un museo que piensan acomodar en breve tiempo.
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Iglesia de Santa María
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Torre de San Martín
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A las afueras de la población se encuentra
el Humilladero, con seis artísticas columnas de piedra tallada,
sosteniendo un baldaquino que forma el dosel del crucero interior. La plataforma
se halla sobre un aljibe o alberca de agua clara, que fluye luego hacia
abrevaderos.
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Humilladero
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