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VOIVOD
"Phobos"
(Hypnotic Records,1997)
De las bandas que menos supieron interesarme,
una de las que m�s aprend� a respetar. Eso eran los canadienses Voivod para m�.
Y en este momento parte de esa opini�n de semifondo se ahoga en el torbellino de
sensaciones que este "Phobos" me provoca.
Se�ores, esto no es otra cosa que un
MALDITO GRAN DISCO; si no �c�mo demonios se explica que genere tanta angustia, tanto
miedo, euforia, taquicardia, casi en las mismas proporciones y simult�neamente? Yo, que
les hab�a perdido la pisada all� por "Killing Technology", �me perd�
de algo por el camino?, �algun desove de genialidad?,�alguna primera fase de
metamorfosis que permitiera prever este derroche de retorcido talento? No lo s�. S�lo
s� que estos tipos con una negra visi�n del mundo se volvieron expertos en generar
climas espesos, duros, de complejas ejecuciones; que son capaces de utilizar la voz s�lo
como transporte de la palabra, sin darle ni un atisbo de melod�a y sin embargo dejarla
bien incrustada en una ma�ana de guitarras jodidamente certeras y horriblemente bellas.
Como un alma gemela del fabuloso "Grin" de Coroner el �lbum
recrea especialmente climas; atm�sferas concebidas desde la m�s genuinas neurosis
(Dios... p�ngase auriculares y escuchen el tema que d� t�tulo a la placa; sino se les
erizan los pelos de la nuca, est�n leyendo a un mentiroso), d�ganme si el aura de Pink
Floyd o el costado m�s experimental de Deep Purple (aqu�l del tema "Fools"
de "Fireball") no est� presente en "Bacteria", en "The
Tower" o en el portentoso "Catalepsy II", llevado a la tela con
la m�s aguda y fren�tica paleta digna de un Giger atormentado. Entre los elevados
aciertos del disco (impecable producci�n art�stica y t�cnica, composici�n para el
asombro y m�sicos ajustados a la realidad de esta ficci�n) aparece en primer fila la
capacidad de Eric Forrest (bajo y voz), Denis D�mour (guitarras) y Michael
Langevin (bater�a) para, cuando uno empieza a latir al comp�s de un momento,
llevarte a un estado opuesto y as� sucesivamente, administrado s�lo con cuentagotas
distintas drogas ferozmente adictivas y, qu� duda cabe, alucin�genas. Dudo que el
m�dico te lo recete, pero si acaso existen las sanas patolog�as, esta obra maestra del
gran carajo es una de ellas.
Gabriel Ramovecchi
Epopeya
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