Musea
56:51 2000
Algunas
veces uno tiene la oportunidad de escuchar algunos buenos discos, otros regulares, algunos
realmente malos, y otros excelentes, esos que reconfortan descubrir y producen esa
sensaci�n de triunfo para el que lleg� hasta �l de alguna manera. Pero hay
ciertos �lbumes que cuando uno los escucha siente que son trascendentes, que son
importantes m�s all� de sus cualidades musicales particulares. Pueden no ser tan
impactantes como otros. Pueden ser a primera o�da algo herm�ticos. Pueden incluso, por
qu� no, ser atractivos de inmediato. Pero algo en �l trasciende, produce una sensaci�n
que excede el mero placer por las cualidades musicales. Y sin dudas Chilhood�s
End pertenece a este �ltimo grupo.
Esta fabulosa banda venezolana, que viera reeditado su primer disco Atabal
Yamal por Musea poco tiempo atr�s, luego de reunirse para esta ocasi�n
continu� trabajando en nuevo material. El resultado es este brillante disco, que se
convierte sin dudas en uno de los mejores lanzamientos del rock progresivo sudamericano
contempor�neo.
�Por qu� es as�? Tan s�lo basta escuchar cualquier tema para sentirse inmediatamente
impactado. Incluso el breve Tres de poco m�s de un minuto, ofrece un
sonido compacto, en�rgico, para fundirse en Timorato otro gran tema.
Pero todo el �lbum es excelente y m�s all� de grandes temas como Lugar de
Casas Nuevas o la hermosa balada Sin Retorno o el
espectacular Grillos, la obra El Fin de la Infancia,
de m�s de veinticuatro minutos, es el eje central del �lbum. Este tema se divide en
varias secciones, que nos llevan a un mundo m�gico, �nico, b�sicamente debido al muy
buen gusto en los arreglos y la tendencia neocl�sica de la pieza. Esta caracter�stica se
ve acrecentada por la participaci�n en casi todo el disco- del gran Peter
Pejtsik, miembro de After Crying, en cello. Pero el trabajo de la banda en
pleno, Pedro Castillo, Giuglio Cesare Della Noce, Miguel Angel Echevarreneta,
Gerardo Ubieda y Germ�n Landaeta, m�s la producci�n de Alexis Lope-Bello, es
el atractivo principal de este inolvidable disco.
El arte de tapa es sencillamente hermoso y de gran lujo, con una gr�fica cuidada que hace
honor a los m�ritos musicales de Chilhood�s End.
Sin
dudas, un nuevo hito en la m�sica latinoamericana