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HAGGARD
"Awaking
The Centuries"
(Drakkar, 2000)
El anterior de estos alemanes "And
Thou Shalt Trust ... The Seer", pas� a la historia como uno de los
emprendimientos m�s osados y llamativos dentro del g�nero. Y no s�lo por la particular
combinaci�n de m�sica cl�sica, domo y death metal, sino por los medios utilizados para
lograr tales fines: algo m�s de una veintena de m�sicos munidos de instrumentos
cl�sicos y contempor�neos. En el caso de este "Awaking The Centuries",
la experiencia se repite, y los violines, violoncellos, cuernos franceses, arpas, flautas
y oboes, sin mencionar a los nueve miembros del Moscow Radio Choir, resuenan una
vez m�s por doquier, embelleciendo las violentas descargas con las cuales la secci�n
"tradicional" del grupo (es decir, voz cavernosa, bajo, guitarra y bater�a)
arremete despu�s de cada interludio cl�sico (a los cuales se le suman una breve intro y
un pr�logo compuestos originalmente por Rachmaninov). Por supuesto, el factor
sorpresa ya no es el mismo, y de hecho las posibilidades creativas inherentes a la
combinaci�n de semejante cantidad de instrumentos y voces, como ocurr�a anteriormente,
no fueron aprovechadas al m�ximo.
Con todo "Awaking The
Centuries" posee un gancho tan inesperado como irresistible. Todas las virtudes
expuestas en el pasado parecieran haber sido resaltadas considerablemente, bastando apenas
unos segundos de la magn�fica "Heavenly Damnation" para confirmarlo.
Asimismo, persisten los excesos guturales que la garganta de Asis Nasseri regurgita
entre tanta euforia celestial, pero curiosamente constituyen uno de los atributos que
mayor energ�a y dinamismo le aportan a la propuesta del grupo, contrarrestando
efectivamente las incursiones de una soprano que hace lo suyo con pasional perfecci�n.
Para colmo, estamos ante un �lbum conceptual basado en la vida de Nostradamus,
t�pico que si bien ya fue tratado antes en numerosas ocasiones, consigue terminar de
"redondear" la atm�sfera de misticismo medieval que la placa destila en sus
escasos pero definitivamente satisfactorios 37 minutos. Una obra singular, sin dudas, pero
despu�s de tanto elogio, no hace falta ser vidente para predecir una segura
recomendaci�n.
Esteban Medaglia
Epopeya
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