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INTRODUCCIÓN.
Existen distintas formas de organizar, controlar y
difundir el conocimiento, es una necesidad fundamental del ser humano y un
derecho al igual que una obligación mantenerse informado del conocimiento que
se da entorno a si mismo, fuera de su entorno y
tiempo. De esta manera a lo largo del tiempo mucha gente se ha interesado y
preocupado por esta necesidad, creando diversas formas para tener alcance a
diversa información.
Existen muchas formas de registrar el conocimiento:
impresos efímeros, obras en los nuevos medios de comunicación, materiales sin
publicar etc. El investigador, el erudito, el maestro, el estudiante han de
disponer de todas las obras relacionadas con el tema que les interese, pues no
es posible tratar un asunto, ni analizarlo, ni aportar un nuevo punto de vista
sobre el mismo, sin tener en cuenta las conclusiones ha que han llegado los
especialistas en esa materia. Por otra parte no tendría tiempo de examinar todo
lo que se publique diariamente sobre ella.
Se debe de tener en cuenta el papel que representan
las bibliografías, las de antes, las de ahora y las futuras. Las bibliografías
son un componente del macrocosmos que constituye nuestro registro del
conocimiento universal. El compilador de una bibliografía necesita conocer las
diversas formas: catálogos de bibliotecas, bibliografías nacionales en curso;
servicios de índices y abstracs, la mayor parte de ellos para publicaciones
periódicas y textos relacionados; guías índices, calendarios y otras
bibliografías que cubren colecciones documentales; bibliografías descriptivas
eruditas; y ensayos bibliográficos.
Estas formas bibliográficas pueden estar accesibles
o bien en libros, o en fichas o en bases de datos automatizadas;
pueden compilarse localmente, cooperativamente o por medio de los que se llaman
servicios bibliográficos.
La elaboración de bibliografías está relacionado con el adelanto industrial tecnológico y
científico de un país.
En la siguiente trabajo
abordaremos un panorama de lo que es la bibliografía, parte de su historia, su
finalidad, tipos al igual que la importancia que tienen todas las personas
involucradas ya sea en su elaboración o uso para su beneficio y difusión.
HISTORIA
DE LA BIBLIOGRAFÍA.
Era característico de muchos textos medievales
bizantinos y musulmanes, el actuar de dos formas el actuar de dos formas, como
exposición y como bibliografía.
Las bibliografías de la Edad Media eran más bien
inventarios de colecciones particulares. Hay que llegar al renacimiento y a la
invención de la imprenta para que se encuentren bibliografías concebidas
principalmente con el propósito de delimitar la literatura sobre materias
específicas: Champier (1506) sobre medicina y Nevizzano (1522) sobre derecho,
Erasmo de Rotterdam (1523) sobre el mismo, Bale (1548) y Doni (1551) sobre las
literaturas nacionales y Gesner (1545-1555) con una bibliografía universal
clasificada por materias. En el siguiente siglo se compiló la primera
bibliografía de bibliografías (Labbé, 1664). En este período aparecieron
también las primeras revistas científicas eruditas y la primera de las Acta,
ensalzando y criticando los éxitos de hombres sabios ante sus semejantes.
En el siglo XIX se hizo patente la necesidad de una
planificación microcósmica, que llevó a realizar grandes índices específicos de
literatura erudita y periódica, tales como los que se compilaron bajo los
auspicios de Royal Society en Londres y por William F. Poole y sus sucesores en
norteamerica y el quimérico proyecto del Instituto Internacional de
Bibliografía de Bruselas.
La época también era propicia para más bibliografías , bibliografías de guías y guías para las
guías. La última gran bibliografía de bibliografías, por Theodore Besterman,
contiene por encima de 117,000 asientos; y de este total está formado por
bibliografías de publicaciones periódicas u otras series o como compilaciones
al final de un libro y publicadas antes de 1963. El Bibliographic index y otras
guías similares citan varios miles de bibliografías nuevas cada año, todas
ellas seleccionada.
Nuestra única bibliografía de bibliografías fue
compilada hace sesenta u ochenta años.
Las bibliografías tienen que seguir apareciendo, ya
que tiene que seguir siendo utilizadas.
La tarea de compilar bibliografías es una
responsabilidad que se deriva de la creencia al valor que tiene proporcionar
acceso a la información. Cualquier texto que sea significativo y lo bastante
substancial para ser publicado, debe ser ampliamente conocido, de forma que
pueda ser consultado. Un texto que no se ha descubierto. Igual que otro que no
este disponible, a todos los efectos prácticos es como si no existiese.
El compilar bibliografías presume una activa
oposición a la censura, entroncada con la importancia de la diversidad humana.
En la evaluación de bibliografías, el adjetivo
consagrado es "útil", con el mismo sentido que las obras de arte
moderno son descritas como "interesantes".
BIBLIOGRAFÍA.
Una bibliografía no se limita ni a la localización
del material que en ella se figura, ni a la descripción de un ejemplar concreto
de cada una de las obras que la biblioteca por azar puede poseer.
El bibliógrafo de hecho tiene que estar relacionado
con la total y vastísima producción de la mente humana sobre el papel, donde
quiera que pueda poner sus manos sobre ella, porque su objetivo no es guiar al
investigador hacia el contenido de una colección sino ayudarle a encontrar en
el inmenso contenido existente que crece año tras año.
A continuación daremos una serie de definiciones
para darse una idea de los diferentes ajustes y precisiones a que se a querido llegar al definir lo que es justamente la
bibliografía.
El termino Bibliografía tiene una connotación muy
amplia para el estudiante o erudito ya que cubre todo el campo de la ciencia de
los libros como entidades físicas: su historia y formas cambiantes
, los materiales y los métodos de su fabricación, su descripción y
compilación en listas.
Bibliografía: (del
griego biblion= libro, grapho= describir) es el conocimiento y descripción de
los libros, de sus ediciones etc.
Como sinónimos de este concepto se han empleado, a
lo largo de la historia de la cultura, otros términos como Bibliotheca,
Catalogum, Repertorium, Registrum, Inventarium e Index, y a su vez el término
bibliografía ha servido para designar diversos conceptos. Antiguamente el término
bibliografía era sinónimo de copista o amanuense. Las primeras personas que se
dedicaron primero a la bibliografía fueron eruditos, que trabajaban aislados y
sin preocuparse por la técnica.
El informe bibliográfico de la UNESCO/biblioteca del
congreso, bibliographical services; their present and possibilities of
improvement por V. W. Clapp (Washington DC, 1950) da como definición:
"técnica de producir sistemáticamente listas descriptivas de documentos
escritos o publicados", sin embargo esta definición no plantea la
diferencia entre la bibliografía misma y la compilación de catálogos de la
biblioteca.
Schneider las diferencia como la académica (en su
sentido literal) y comercial y bibliofílica, atribuyendo a la primera una
relación amplia con la literatura contemporánea y destinada al estudiante, al
investigador y al librero; mientras que la segunda, a la que le preocupan los
ejemplares raros y de anticuario, se dirige al coleccionista que desea cotejar
sus preciosas y preciadas adquisiciones y establecer su identidad en caso de
duda.
Schneider falla ya que el erudito y el bibliotecario
puede recurrir muy bien ala bibliografía bibliofilicas para identificar su
ejemplar o para determinar que texto de entre varios es más antiguo.
Simón Díaz define ala bibliografía en varias
vertientes: como lista de libros, como conocimiento de los manuscritos, como
ciencia del libro, como ciencia de las bibliotecas y como ciencia de los
repertorios.
Bibliografía: como listas de libros.
Entre 1633 y 1634 Naudé y Louis Jacob denominaron
lista de libros, alas relaciones de títulos de libros que eran meramente
descriptivas, elaboradas por eruditos o libreros sin sometimiento a normas de
ninguna especie.
Este significado es el más difundido y el más común;
por ejemplo, en su edición de 1970, el Diccionario de la real Academia
española, proporciona dos significados para bibliografía: el primero, reitera
la idea de que la bibliografía es un simple listado de libros, siendo algo
confuso y discutible; mientras que en el segundo establece la siguiente
variante relación o catálogo de libros o escritos referentes a determinada
materia.
Los estudiosos franceses establecen que aún cuando
la definición de la bibliografía, como un simple listado, no existe como
concepto valido en la literatura del área, sin embargo, es posible encontrarla
de manera vigente en las obras de autores anglosajones, como lo manifiesta
Besterman, en 1935, Clapp, en 1950 o Robinson, 1966.
Contrario a estos autores, se encuentra la siguiente
definición dada por Cowley: Una simple lista de libros o artículos reunidos sin
propósito crítico, no es Bibliográfica en ningún sentido, aunque pueda ser un
catálogo o repertorio habilidosamente construido. Aunque la diferencia entre
bibliografía y catálogo está, desde luego, en el hecho de que un catálogo se
refiere al contenido de una biblioteca determinada o de un grupo de bibliotecas
y describe sólo los títulos de las obras que pueden encontrarse ahí únicamente.
Una bibliografía no se limita ni a la localización
del material que en una biblioteca exista, ni a la descripción de un título
específico de cada una de las obras que conforman esa biblioteca o las que
pueda poseer. De ahí la afirmación de que los catálogos efectivamente forman
parte de las bibliografías, pero de ninguna manera son sinónimos.
Bibliografía: conocimiento de los manuscritos.
Este significado posee una raíz neoclásica, surgido
de la fusión entre el sentido originario de la palabra griega biblion,
designación del arte y el oficio de los copistas.
Simón Díaz menciona que en 1704, el Dictionarie de
Trévoux define a la bibliografía como el conocimiento e interpretación de los
antiguos manuscritos, sin embargo Diderot y D’Alembert no incluyen el vocablo
en su Encyclopédie (1751), aunque si afirman que Bibliographe es el que está
versado en el conocimiento de los antiguos manuscritos.
La Academia española prescinde del término
bibliografía en su diccionario de autoridades (1726), pero el p. Terreros
retoma este concepto en 1786, de acuerdo con la teoría enciclopedista francesa:
Bibliografía: conocimiento de los manuscritos antiguos, [mientras que]
Escalijero, Sirmondo, Petrarca, Mavilló, fueron notablemente reconocidos en la
bibliografía.
Bibliografía : ciencia del libro.
Este significado tiene su punto de partida en la
definición dad por el Diccionario francés de 1762, y sobre todo, en la obra de
Francois Neé de la Rochelle, Discours sur la science bibliographe (1782). Para
neé la bibliografía es la ciencia del libro y se divide en dos ramas: la que se
refiere al arte tipográfico y la que se refiere al arte del mismo que comprende
su historia, catalogación, clasificación, autores. Esta definición de ciencia
del libro carece, como lo manifiesta Simón Díaz, de finalidad y objeto.
Por otro lado, la Academia Francesa, incluso, la
edición del diccionario de 1762; la bibliografía es el conocimiento de los
libros sobre tal o cual tema, de sus ediciones, de su valor, de su rareza, etc.
Sin aludir para nada a la técnica y a los instrumentos que permiten lograr
semejante conocimiento.
Por su parte, Robinson, en su obra, Systematic
bibliography (1971), reconoce en el término bibliografía una especial
connotación de todo el campo de la ciencia de los libros como entidades
físicas, su historia y formas cambiantes, los materiales y métodos de su
elaboración, su descripción y registro en listas.
Otro autor, Stokes, presenta un panorama evolutivo
del concepto de bibliografía y estudia los tipos más importantes del trabajo
bibliográfico que construye la noción eficaz de la disciplina.
Esta división, apunta Stokes mismo, se ha mantenido
muchos años y ha sido matizada por diversos autores dentro del mundo
anglosajón. Así, Bowers considera en el campo de la bibliografía dos tipos de
actividades: la bibliografía enumerativa o sistemática y la bibliografía
analítica o crítica.
Bibliografía: ciencia de las bibliotecas.
El concepto de bibliografía como ciencia del libro
pasa, por extensión, al de ciencia de las bibliotecas cuando por efecto de la
Revolución Francesa como se anotó con anterioridad, se nacionalizan en Francia
los depósitos de manuscritos y libros de poder de las órdenes religiosas y de
otras corporaciones, y el estado se convierte en un gran poseedor de los fondos
bibliográficos. Para su almacenamiento y proceso se crea en París el Bureau
Central
Bibliographique que cuenta con ocho bibliógrafos
catalogadores de libros.
Como en el caso de la paleografía, cuando la
biblioteconomía se consolido como una disciplina, este hecho acabó con la
confusión de que la bibliografía era "la ciencia de las bibliotecas".
El concepto de bibliografía se redefinió al incrementarse las colecciones
documentales, los archivos y los catálogos impresos de las grandes bibliotecas.
Bibliografía: ciencia de los repertorios.
En 1812, Peignot, en su Répertoire universel de
bibliographie, emplea por primera vez el término bibliología para designar la
ciencia la ciencia del libro y reserva el de bibliografía para una de sus
partes, la que estudia los repertorios. Un año antes, el eminente historiador
Langlois había escrito: La bibliografía es la parte de la ciencia de los libros
que trata de los repertorios y que facilita los medios de preocuparse
información sobre las fuentes.
Reafirmado esta idea, el bibliógrafo alemán
Schneider sostiene que la bibliografía es el conocimiento de los repertorios
bibliográficos y los métodos para su compilación.
Un coloquio celebrado en París por el centro de
Síntesis histórica (1934) estableció entre sus conclusiones que la bibliografía
se reserva la búsqueda y la clasificación de los libros.
Malclés puntualiza: la bibliografía ocupa un sector
se la bibliología o ciencia del libro y se propone buscar, identificar,
describir y clasificar los documentos impresos con el fin de constituir
repertorios adecuados para facilitar el trabajo intelectual.
Por otra parte, los diccionarios en general, definen
a la bibliografía como el arte o la ciencia de la descripción e historia de los
libros (su elaboración, autoría, edición, impresión, publicación) o bien, como
un simple listado de trabajos sobre algún tema o autor.
Otros diccionarios más específicos como Harrod’s
librarian’s glossary agregan: bibliografía es la compilación de libros,
audiovisuales y otras publicaciones arregladas en orden lógico, como autor
título, fecha... .
Otra definición más, sugiere que la bibliografía es
la descripción, conocimiento de libros, de sus ediciones, etc.
En el año de 1886, La Grande Encyclopédie de
Marcellin Berthelot señala, por primera vez, ciertos elementos inherentes al
trabajo bibliográfico. Define la bibliografía como la ciencia de los libros
desde el puntos de vista de su descripción y su
clasificación.
Todos los diccionarios, desde entonces, toman más o
menos esta definición que fue debatida en 1934, en el Centre de Synthése
Historique. Frieden dijo que la bibliografía es la que intenta, en el vasto
terreno de la ciencia del libro, la investigación, la descripción y la
clasificación de los títulos, con miras al uso científico o comercial. Son
estos principios, adaptados además por el bibliógrafo Hernri Stein que hicieron
de la bibliografía la ciencia de los libros desde todos los puntos de vista, y
según su descripción, su catalogación, su clasificación y su uso.
Harmon en su obra Elements of bibliography, comenta
que el término bibliografía connota el sentido de los libros y otros materiales
gráficos. Hablando más específicamente, este estudio abarca el análisis de
estos materiales como fuentes primarias, así como la producción física,
materiales, estructura, publicación y diseminación. El propósito principal de
la bibliografía es localizar e identificar los materiales gráficos, en un ítem.
Agrega también que el estudio de la bibliografía
abarca otro tipo de materiales aparte de los libros, tales como microformas,
fotografías, cintas, videos y otros objetos que pueden ser estudiados
bibliográficamente.
De acuerdo con Harmon, a la bibliografía se le
considera tanto como un arte como una técnica, por ejemplo, se tendría que
hacer distinción entre una bibliografía (técnica) y bibliografía (arte) ya que
en la práctica cotidiana se considera a la bibliografía como una lista de
libros o que sirve para enumerar materiales pero en esta era de la información
la bibliografía ha asumido un papel más amplio que un mero proceso enumerativo.
De manera general, para Harmon, una bibliografía es un instrumento que sirve de
intermediario en la transferencia de información hasta el consumidor último.
Por otra parte Buonocore comenta que hoy la
bibliografía tiene una significación distinta y mucho más compleja, pudiéndose
señalar en los mismos cuatro aspectos: 1. Como disciplina autónoma que aspira a
constituirse en una ciencia, con fundamentos culturales, método especial y
fines propios; 2. Como técnica, la bibliografía es el arte de describir y
anotar los impresos; en este sentido es similar no idéntica- a la catalografía;
3. Como erudición, es el conocimiento de los libros, de su valor intrínseco,
del mérito de sus diversas ediciones; 4. Y por último, como documentos, la
bibliografía consiste en la nómina de escritos o libros referentes a materia
determinada.
Un tratadista moderno, Feipel, considera que la
bibliografía puede ser definida como: 1. El arte de descubrir información sobre
libros y transmitirla a otros; 2. Por derivación, el grueso de la literatura
compilada que contiene esta información, y 3. Específicamente, la compilación
de informes sobre libros referente a una persona, lugar, cosa o período en particular .
El término bibliografía es usado en diferentes
formas para denotar el estudio de libros y la descripción de libros. La
bibliografía elabora listados de libros, artículos y otros documentos por
autor, tema y otros accesos, parte importante de esas obras es la elaboración
de sus respectivos índices.
Buckland, puntualiza que la bibliografía es el mejor
término disponible para todos los registros de todos los tipos como fuentes de
acceso: textual, numérica, visual, musical, en todas las formas de medios de
almacenamiento: libros, revistas, microformas, computadoras, discos.
Por otra parte retomando nuevamente a Malclés, puede
conciderarse que la bibliografía es el conocimiento de todos los textos
impresos y está basada en la investigación, transcripción, descripción y
clasificación de esas obras con objeto de elaborar los instrumentos de trabajo
intelectual, llamadas repertorios bibliográficos o bibliografías. Estos repertorios
bibliográficos pueden presentarse en cualquier soporte de información.
Considerando que está es de las definiciones más
completas y de acuerdo con Escamilla, se explica cada uno de los términos que
emplea Malclés: La investigación se lleva al cabo mediante métodos establecidos
por medio de los cuales se descubre la existencia de las obras que han de
quedar incluidas en la bibliografía.
De acuerdo con las definiciones anteriormente
expuestas llego a la conclusión que la bibliografía es el conocimiento de todos
los registros de información presentados en cualquier soporte de
almacenamiento. Este conocimiento, se basa en la investigación, transcripción,
descripción y clasificación.
FINALIDAD
DE LA BIBLIOGRAFÍA.
El propósito de la bibliografía, es ayudar al
investigador a descubrir la existencia o determinar la identidad de los libros
o de otro material documental que pueda serle de interés.
La bibliografía es pues una herramienta básica para
los editores, cuyo fin es proporcionar al lector moderno versiones fidedignas y
comprensibles de lo que los anteriores escribieron. Pero también los
bibliotecarios aspiran a transmitir textos preocupándose por su conservación y
poniéndolos a nuestra disposición; y para llevar acabo este cometido de
forma eficaz- para conocer lo que tienen -, también ellos deben utilizar las
técnicas de la bibliografía.
Si la bibliografía falta en quienes la reciben el animo de usarla, o si la bibliografía en si misma no es
capaz de desafiarlos, se frustra entonces esa intención fundamental.
Para Robinson Anthony Meredith Lewin el propósito de
la bibliografía es ayudar al investigador a descubrir la existencia o
determinar la identidad de los libros o de otro material documental que pueda
serle de interés.
Siendo el punto de partida de todo trabajo de
investigación, la bibliografía se nos presenta como una necesidad económica e
intelectual de primer orden.
Son diversos los servicios que prestan las
bibliografías: sirven para comprobar si es exacto el título del libro, para
conocer el material con que se cuenta al iniciar una investigación, así como
diversos datos importantes en relación con las obras que registran, por
ejemplo, su valor (en caso de que la bibliografía sea crítica.
Las bibliografías proporcionan además, información
histórica y bibliográfica de algún libro raro y datos biográficos del autor de
la obra.
La bibliografía representa un ahorro considerable de
tiempo, esfuerzo y dinero. Katz, el autor de varios libros de Bibliotecología,
menciona que una bibliografía se utiliza para tres procesos básicos:
El autor alemán Schneider señala, como fines de la
bibliografía el recopilar, describir, y ordenar escritos.
Mientras tanto Bowers enfatiza: un aspecto de la
función de la bibliología es investigar la historia de la edición de un libro y
registrar estos descubrimientos en una descripción técnica definitiva que no
sea susceptible de ser cuestionada y sea aceptada de manera internacional. La
bibliografía se enfoca al contenido para investigar cómo surgen las primeras
ediciones y cómo van cambiando a través de ediciones subsecuentes.
TIPOS
DE BIBLIOGRAFÍAS.
Para D. W. Krummel el término bibliografía puede
tener dos definiciones: existe la bibliografía por si misma, una actividad, y
existe una bibliografía que es el resultado de esta actividad.
Para el comprende dos especialidades llamadas
bibliografía sistemática y bibliografía enumerativa. Las dos están muy
relacionados entre si. Algunos autores han propuesto que el bibliógrafo
sistemático estudie la forma de compilar las bibliografías, mientras que el
bibliógrafo enumerativo estudie la utilización de estas bibliografías. Si los
dos tuvieran que distinguirse, esta distinción podría ser el camino de hacerlo.
Al segundo grupo le corresponde el estudio de los
libros como objetos físicos.
La bibliografía analítica que se preocupa de los
caminos que se han seguido para producir libros específicos como objetos
físicos: la bibliografía textual que utiliza estos hallazgos en la importante
tarea de autentificar el contenido; la bibliografía histórica, que examina la
relación entre una civilización y sus libros.
La bibliografía descriptiva que trata de la
especificación de detalles concretos, basados en los métodos de la bibliografía
analítica, y con directrices para la historia de las formas en que fue
presentado al público un determinado grupo de libros.
Como toda la clasificación del conocimiento, que
depende del marco cultural o de erudición que manejan los autores, así también
en el campo de la bibliografía existen diversas tipologías acerca de las áreas
en que se divide.
Para Esdaile y otros destacados bibliógrafos
difieren en los nombres que se les asignan a las áreas de las bibliografías.
Para Esdaile y algunos otros la bibliografía se divide en tres tipos:
analítica, histórica y sistemática.
Por su parte para Greg apoyado por Besterman,
combina la bibliografía analítica e histórica bajo el nombre de crítica.
Robinson en su obra Introducción a la bibliografía
analizando algunas tipologías de la bibliografía, considera que la bibliografía
se divide en dos áreas: generales y especiales.
Malclés por su lado, clasifica a las bibliografías
en cinco áreas: 1. De acuerdo a su contenido, 2. Por su lengua, 3. Su
naturaleza o condiciones de elaboración, 4. Orden de noticias, 5. Forma
externa.
La bibliografía se divide en dos grandes áreas
Bibliografía analítica o crítica y bibliografía enumerativa o sistemática.
Bibliografía analítica o crítica.
Estudia los materiales gráficos como unidades
físicas y objetos materiales. Su objetivo es precisar, identificar y describir
las características tipográficas [y de formato] del material bibliográfico.}
Esta disciplina se ha desarrollado la manera
principal en el siglo XX gracias a eruditos como Pollard, McKerrow y Greg. La
bibliografía analítica se refiere a los libros y no a los manuscritos en si,
pero aunque se hable de libros el bibliógrafo analítico también estudia los
códices, panfletos y hojas volantes.
La bibliografía analítica se divide en varias ramas:
Bibliografía Histórica.
Se refiere a la historia de los libros, de la gente
y de las maquinas que lo produjeron, la bibliografía histórica nos da nuevas
armas para aplicarla a la analítica.
Bibliografía enumerativa o sistemática.
Este tipo de bibliografía estudia los materiales
bibliográficos como unidades intelectuales literarias, es un listado alfabético
o cronológico aunque en muchos casos las entradas son ordenadas
sistemáticamente para un propósito particular como una selección de libros por
materias para formar una bibliografía temática.
Bibliografía Descriptiva.
Tiene como fin identificar el ejemplar ideal y todas
sus variantes. La función principal de la bibliografía descriptiva es la
descripción precisa del material. Analiza el tipo de papel utilizado, las
características físicas del material empleado etc. El bibliógrafo
se enfoca en analizar los datos de impresión y la portada para distinguir entre
copias y ediciones.
Bibliografía textual.
Se refiere al estudio y comparación de textos y su
transmisión a través de ediciones, impresiones, reproducciones, etc. Su
principal función es el estudio de la relación entre el texto impreso y como
fue concebido por su autor.
La bibliografía enumerativa se relaciona con el acto
de comunicación en todos sus aspectos: con la localización, identificación,
descripción, y clasificación de documentos; la impresión y la edición; con los
libros de arte, con el robo de libros coleccionables y en un sentido más
especializado, con la aplicación formal de principios bibliográficos de
ordenamiento. Su principal objetivo es recolectar y listar información sobre
libros individuales y su material relacionado, teniendo un orden lógico y útil.
Tipos de bibliografías enumerativas y
sistemáticas.
Las clases más prominentes que se incluyen obras que
hablan de él y obras que son hechas por el autor, es decir, dos partes.
Es una compilación de
bibliografías como fuente primaria de información y son especialmente útiles
como un medio para tener acceso a algunas áreas del conocimiento que no han
sido estudiadas exhaustivamente.
Son listas en forma de
inventario sobre los títulos o acervo de una institución.
Reseñan los libros de más
divulgación sobre algún tema, para introducir al mismo, sin embargo, no son
estrictamente bibliografías temáticas. Existen dos tipos principales de dichas
guías: 1. El libro de texto, 2. El libro de referencia.
Lista de obras producidas
en una nación determinada, eventualmente incluye obras impresas en otras
naciones pero que se refieren a la nación o a sus hombres.
Presentan los mejores
libros sobre una materia específica. Son muy útiles para la selección del
material retrospectivo que puede ser adquirido por bibliotecas pequeñas.
Lista de materiales sobre
un asunto especifico, este tipo puede ser retrospectiva o
actualizada, exhaustiva o selectiva.
Son listas de materiales
utilizadas en el comercio editorial que incluye la información necesaria para
la compra y veta de libros o de cualquier otro tipo de material bibliográfico.
f) Bibliografías
universales.
Lista de materiales
publicados en cualquier país , sin restricciones de
tiempo, espacio, idioma, tema, o país etc.
Son creadas por coleccionistas particulares de
libros.
Observamos que muchas bibliografías comparten
características comunes dependiendo de la finalidad del trabajo del espectador
como dar a conocer un producto que sea coherente y exacto para que pueda
cumplir su objetivo de sistematización del conocimiento.
CREADORES
Y USUARIOS DE LA BIBLIOGRAFÍA.
La mayoría de la gente cree que el trabajo del
bibliógrafo consiste solamente el la compilación de bibliografías acerca de
diversos temas. Tal como se observa a lo largo de la historia de la
bibliografía, hacia el siglo XIX, la mayoría de los bibliógrafos se encargaron de
compilar listas de obras y manuscritos.
Sin embargo, en las primeras décadas del siglo XX y
con la llegada de la nueva bibliografía y sus pioneros Greg, Duff, Pollard,
McKerrow, y otros los biógrafos expandieron sus actividades a nuevas áreas y el
estudio de la bibliografía se desarrollo como una disciplina altamente
especializada y técnica.
En el nivel profesional la mayor parte de las
actividades de los bibliógrafos están estrechamente relacionados con la
Bibliotecología, la comercialización de libros, el proceso editorial, las
industrias relacionadas con la imprenta, la indización y resúmenes, la
investigación erudita relacionada con la transmisión de textos y con la crítica
literaria, existe una escasez notable en el estudio del bibliógrafo como profesional
y como bibliógrafo.
Si se considera que la bibliografía, como afirma
Escamilla, es el punto de partida de todo trabajo de investigación, esta
actividad, la realiza todo investigador, maestro, estudiante, ya que necesita
informarse previamente, acerca de los recursos que puedan existir, sobre el
tema que se esta investigando, es decir el patrimonio literario y científico de
la humanidad acumulada por los escritores de todos los tiempos y de todos los
países.
Los bibliotecólogos como bibliógrafos.
Muchos bibliotecólogos ya sea en bibliotecas
públicas, escolares, universitarias o especializadas, participan en el
desarrollo de colecciones, el bibliotecólogo puede revisar las bibliografías
sistemáticas y/o críticas así como el catálogo de la biblioteca, lo cual le
señalara los puntos débiles fuertes de la colección. En su calidad de
bibliógrafo auxiliara a los usuarios en la obtención de la información.
Barbarena establece una tipología de la función del
bibliotecólogo de consulta como bibliógrafo, estableciendo los siguientes
niveles: 1. El bibliógrafo tradicional, 2. Bibliógrafo de transición y el 3.
Tecno-bibliógrafo.
Además el bibliotecólogo ha de poseer suficientes
conocimientos bibliográficos para poder evaluar con un criterio propio lo que
lee en las bibliografías y en los artículos bibliográficos.
Así también, Bowers puntualiza el bibliotecario o
bibliógrafo es el intermediario necesario entre el libro y el erudito.
Apoyándose en las guías disponibles, el bibliotecario reforzara el conocimiento
sobre lo que es conveniente para los investigadores o eruditos.
Vendedores de libros como bibliógrafos.
El conocimiento y la experiencia en el uso de
herramientas bibliográficas son esenciales , se debe
considerar la bibliografía del comercio editorial, las bibliografías por autor
y las bibliografías por materia. Es el tipo de bibliografías que se conocen como
editoriales.
Eruditos como bibliógrafos.
En el campo bibliográfico los eruditos
frecuentemente centran su atención en la elaboración de bibliografías
analíticas, pueden proporcionar una identificación positiva y confiable de los
libros. Los eruditos-bibliógrafos deben estar familiarizados con las
características físicas.
Poseen un conocimiento que amplia de manera notable
el conocimiento de libros raros o de ediciones fuera de imprenta y las
circunstancias que han contribuido a su rareza. Tienen que conocer a cerca de
los diversos tipos y fraudes literarios ,ediciones
piratas, y ediciones secretamente editadas por un editor no autorizado.
Características y cualidades del bibliógrafo.
El trabajo bibliográfico demanda una forma especial
de pensamiento y ciertas cualidades que ningún curso o experiencia pueden
sustituir.
Cualquier persona que desee elaborar un trabajo
bibliográfico debe tener las siguientes características.
Usuario de las bibliografías.
Las bibliografías son generalmente utilizadas por
los investigadores expertos en alguna materia, estudiantes, bibliotecólogos,
profesores vendedores de libros.
Para el estudiante y el profesor, la bibliografía le
servirá de apoyo académico en el desarrollo de cada una de sus materias o
asignaturas.
Al bibliotecólogo le servirá como herramienta de
consulta y de investigación al igual que para el desarrollo de colecciones, las
bibliografías, adquisición de materiales, etc.
En el caso de los vendedores de libros, estos se
apoyan en catálogos comerciales y en bibliografías. También los bibliógrafos
son usuarios potenciales en la consulta de las bibliografías.
Asimismo algunos escritores han inclinado su talento
a la creación de obras donde encontramos que los personajes en que gira la
trama son los libros o la búsqueda de estos por ejemplo la obra llamada Ex
Libris de Ross King, Londres de 1660. La siniestra Lady Marchamont encarga a un
vendedor de libros, Isaac Inchbold, la búsqueda de un texto hermético titulado
El laberinto del mundo, desaparecido de la inmensa biblioteca de su padre
durante los saqueos de la guerra civil. La única pista de que dispone el
desconcertado librero es un ex libris, propiedad del difunto dueño de la
biblioteca, Sir Ambrose de Pennington, coleccionista de ejemplares de todas las
cortes europeas. King mantiene una sorprendente tensión narrativa haciendo gala
de una documentación y ambientación impecables.
En la Obra de Umberto Eco El péndulo de Foucault se
pone nuevamente la intervención de personas relacionadas con obras y busqueda
de las mismas son tres intelectuales que trabajan en una editorial de Milán
establece contacto con autores interesados en las ciencias ocultas, las
sociedades secretas y las conjuras cósmicas. En un primer momento dicha
relación se mantiene estrictamente profesional, pero poco a poco van
estrechándose los laxos. Editores y autores inventan juntos, por puro juego, un
complejo plan, urdido supuestamente por los templarios siete siglos atrás. Pero
alguien toma demasiado enserio el juego, y todos ellos se verán inmersos en una
inquietante pesadilla.
La que propiamente no es una bibliografía sin
embargo nos da muchas referencias para abordar una amplia gama de conocimiento
es una obra de Dietrich Schwanitz con su obra La Cultura: todo lo que hay que
saber.
Este libro aborda los episodios remotos y centrales
del Antiguo y Nuevo testamento; la emergencia de los estados y la epopeya de la
modernización, las revoluciones, la democracia; la evolución de la literatura,
el arte y la música a través de sus grandes obras; el desarrollo de la ciencia
y la filosofía, el campo de batallas de las ideologías, cosmogonías y teorías;
pero también la educación que dan los libros, los colegios o universidades, los
periódicos y los foros de opinión. Un cuadro cronológico, una breve relación de
los libros que han cambiado el mundo, consejos de lectura y un CD con
fragmentos de las piezas musicales más destacadas de la historia aumentan la
utilidad de esta obra imprescindible.
CONCLUSIONES.
Lo anterior lleva a la conclusión de que la
bibliografía permite al investigador, al erudito etc.: confrontar los
resultados a que lleguen sus trabajos, así como la originalidad de sus tesis.
Además de hecho que el investigador pueda enterarse rápidamente de todo lo
escrito sobre el asunto que le interesa, lo que presenta para él un ahorro
considerable de tiempo, esfuerzo y dinero.
Los compiladores recurren a menudo a técnicas
específicas la mayor parte en los campos de la biblioteconomía y ciencia de la
información o temas de proceso, presentación y publicación que están muy
desarrolladas por sí mismas.
Los lectores deberán estar atentos a las secciones
interpoladas de referencias bibliográficas que se han añadido.
En la practica
bibliotecaria, la bibliografía ocupa un lugar destacado. Así, de acuerdo con
Chubarian, La biblioteca actúa como un ejemplo práctico y vivo del concepto de
bibliografía. Se puede decir que una bibliografía es sistemática en su ordenamiento
como lo es de manera real la colección de una biblioteca.
La bibliografía y la Bibliotecología se enriquecen
mutuamente cuando la segunda apoya a la bibliografía de manera efectiva, pues
la Bibliotecología permite la diseminación masiva de la producción
bibliográfica.
Por otro lado, entre las disciplinas que se
relacionan con la bibliografía y que tienen en común el estudio del libro, se
puede tomar en cuenta la bibliofília, la bibliología, la bibliotécnia, la
biblioteconomía, la bibliognosia, la bibliosofía,
Y la bibliosociología.
REFERENCIAS.
Notas al pie
Puede que la figura del autor quede totalmente relegada y nunca más
se le tome en cuenta en un futuro, pero nunca se podrá acabar con el sujeto que
necesita expresar. El hipertexto
le ayuda al deconstructivismo y a las teorías de la recepción, en cuanto le da
una supremacía al lector, al realizar la metáfora de la construcción del texto
a través de la interpretación. Entendiendo la relación autor-lector, como una
relación de poder, se puede decir que el hipertexto democratiza el texto y
legitima cualquier lectura. Pero limitar las relaciones entre autor, texto y
lector, a una relación de poder es cerrar el campo visual a otras perspectivas.
Para el autor de cualquier obra estética, el lector-público es
importante por más que no le importe lo que se entienda de su obra. Al fin y al
cabo está creando para otros, y su creación necesita de un “otro” para
completarse. De no ser así, bastaría con que imaginara la obra. En el hecho de
crear se implica la expresión, el deseo de perpetuar una sensación, una idea o
un sentimiento, lo cual es imposible si nadie tiene acceso a la obra. El
hipermedia está condicionado por un medio de comunicación en donde el público
es el principal objetivo, por lo cual el lector tiene mucha más importancia
aquí para el autor, que la puede tener en un libro impreso. Necesita tener en
cuenta al lector
para la escritura, para las imágenes, para los enlaces, para el diseño de las
lexias y del sistema. El texto
mismo debe ser creado a partir de la intencionalidad del autor y
del papel fundamental que juega el lector en el hipermedia. Más que ningún otro
texto, el hipermedia necesita del lector para ser completado, y esto debe
haberlo interiorizado el autor antes de crear.
El recorrido del lector se basa en permanentes decisiones, es una
apuesta constante donde todo lo que ocurre es lectura. En el viaje a través del
hipermedia el lector está en constante peligro de perderse o, incómodo por el
rumbo tomado pensando en que otro hubiera sido un mejor camino, puede sentirse
frustrado; pero no por el sistema sino por su propia lectura. El lector tiene
que asumir sus actos y decisiones, es dueño total de su lectura y es de su
propia vivencia, más que en cualquier otro medio, que parte su interpretación
del hipermedia.
El texto presenta un inicio pero no un final, que es determinado
únicamente por el lector. Técnicamente el hipermedia no tendría que tener una
lexia inicial, pero siempre habrá una que sea leída primero que las otras, y
así esta no sea la misma para dos lecturas, será la inicial de esa lectura.
Normalmente los proto-hipermedias como los de Eastgate, tienen por lexia inicial un mapa del sistema. Los mapas
se consideran por fuera de la ficción, luego al ser lo primero que ve el
lector, puede escoger por qué lexia va a empezar su recorrido. Los proto-hipermedias
en internet por lo general no traen mapas, sino una lexia determinada como el
inicio.
El autor es el arquitecto, que puede tener a su cargo una serie de
obreros o puede ser él mismo el obrero. Si se decide por lo primero dirigiría
un grupo donde alguien escribiría algo parecido a un guión, otro se encargaría
de las imágenes, posiblemente habría otro personaje encargado del sonido, uno
más que programaría los enlaces, un diseñador gráfico que haría el papel de
director de fotografía, y lo que denominamos autor sería una especie de
director, que imprimiría a cada uno de los trabajos las relaciones pertinentes
para lograr un hipermedia literario.
Más difícil parece ser que el autor sea a un mismo tiempo,
guionista, fotógrafo, diseñador y programador, en un trabajo individual como el
del escritor o el pintor. Pero al detenernos en lo que ha pasado con los
materiales que involucran palabras, imágenes y sonidos, como el teatro, el
cine, las instalaciones e incluso el body art, no sólo integran estos elementos
sino también sus oficios. Lo que ocurra en este campo no lo podremos determinar
aún, éstas son sólo dos posibilidades en las que puede quedar configurado el
autor de hipermedia desde el texto-objeto.
De los
dos polos de la comunicación literaria, el polo del autor fue sufriendo
transformaciones en la teoría con el correr de los años: desde la concepción
tradicional de la crítica biográfica preformalista para la cual un texto es
reflejo de la vida y el sentir de su autor (sujeto empírico, real) hasta la
concepción del autor como instancia exclusivamente textual. Michel Foucault en
¿Qué es un autor? analiza la desaparición de la noción de "autor" en
la actualidad en relación con el desplazamiento de la noción de
"obra" a la de "escritura". Plantea que el "nombre de
autor" pasó a ser una "función" que manifiesta el estatuto de su
discurso en el interior de una sociedad: las cartas privadas, los contratos,
los panfletos tienen redactores, pero no "autores": El nombre de
autor no está situado en el estado civil de los hombres, tampoco está situado
en la ficción de la obra, está situado en la ruptura que instaura cierto tipo
de discursos y su modo de ser singular. [...] La función autor es por lo tanto
característica del modo de existencia de ciertos discursos en el interior de
una sociedad. En cualquier texto (un enunciado) hay ciertos signos que remiten
al autor (al locutor en la enunciación): los pronombres personales, los
adverbios de lugar y tiempo, la conjugación verbal. Pero en los textos literarios
remiten a una instancia textual: la voz de un narrador o de un yo poético que
puede estar más o menos distante del escritor e incluso variar a lo largo del
texto. En los textos literarios el sujeto de la enunciación no es el sujeto
empírico, real. Resume Foucault:
(...) la función autor está ligada al sistema jurídico institucional
que ciñe, determina, articula, el universo de los discursos; ella no se ejerce
de manera uniforme y de la misma forma en todos los discursos en todas las
épocas y en todas las formas de civilización; ella no se define por la
atribución espontánea de un discurso a su productor, sino por una serie de
operaciones específicas y complejas; ella no remite pura y simplemente a un
individuo real, ella puede dar lugar simultáneamente a muchos egos, a muchas
posiciones-sujetos que diferentes clases de individuos pueden llegar a ocupar.
En el otro extremo, el polo del lector sé problematizó,
fundamentalmente, en dos sentidos: a) la consideración del lector como
"público consumidor", con un "horizonte de expectativas"
distinto para cada época, inmerso -a partir de la sociedad capitalista- en las
leyes de determinado "mercado literario"; b) el lector como instancia
textual que se realiza en un conjunto de estructuras que permiten que un texto
dado sea leído de un modo y no de otro. En esta línea se inscriben los
conceptos de Iser de "lector implícito" y el "lector
modelo" de Eco. El lector como instancia textual es una estructura
interpretativa unida al mecanismo de producción de un texto, diferente del
lector empírico o real, encargado de actualizarla. Un texto provee al lector un
conjunto de significantes y espacios en blanco, "vacíos" de "no
dicho" que la interpretación actualiza no arbitrariamente sino según las
previsiones del texto mismo. Las consignas de comprensión del libro del alumno
están orientadas a la diferenciación entre el autor real y el autor como
instancia textual (narrador, sujeto lírico), partiendo de la consideración
sociocultural de qué es considerado "literario" en cada época. La
actualización de saberes previos -que incluye proporcionar, en los casos en que
se crea necesario, informaciones nuevas o recordarlas- y la orientación de la
lectura -para acercar la "competencia enciclopédica" de los chicos a
aquellas competencias que el texto prevé para ser interpretado en su potencial
múltiple de sentidos -, son otras de las estrategias supuestas en las
actividades para "acortar" (teniendo en cuenta siempre la selección
de textos y la edad de los alumnos) la distancia entre el lector real y el
"lector modelo".
La segunda -y hasta aquí,
al menos- última revolución en la historia del libro es la que se dio con la
aparición digital del libro. Este cambio de la cultura de la imprenta - como se dio en llamar al desarrollo de la
historia durante el lapso comprendido entre los siglos XV y
fines del XX- a la cultura
electromagnética, implicó varias transformaciones. Se modificaron el
soporte y el modo de acceso al libro, y junto con esto, llegaron nuevas formas
narrativas y nuevos posicionamientos del lector y del autor. El texto dado a
luz por las nuevas tecnologías ya no es secuencial, que es lo mismo que decir
que ya no impone una lectura lineal. El hipertexto (que es, para definirlo con
palabras simples, una serie de bloques de texto conectados entre sí por nexos
que posibilitan a los usuarios diferentes itinerarios) es, por el contrario,
potencialmente multidireccional. El
lector no se somete a la disposición planteada por el autor, sino que elige qué
trayectos recorre entre los que se ofrecen. Por supuesto, esto afecta a la
producción de sentido. El lector conecta el texto con otros, e interactúa en el
encadenamiento de contenidos. Se convierte en un lector sumamente activo, que
establece puentes según sus intereses y plantea espacios alternativos. Dice
Roland Barthes en S/Z (1970) que
"el objetivo de la obra literaria consiste en hacer del lector no un
consumidor, sino un productor del texto. El lector no queda atrapado por
ninguna organización ni jerarquía...". Esta expresión referida a la
literatura resulta vigente para contar lo que se torna posible hoy gracias a la
aplicación de las nuevas tecnologías al campo cultural. La digitalización de
los textos ha traído profundos cambios que implican un progreso en muchos sentidos, si se piensa en que acerca a los
usuarios grandes y variadas cantidades de información, permite a los lectores
multiplicar los trayectos de lectura, fomenta su creatividad, vuelven
accesibles los costos de edición y, en consecuencia, los costos de los libros. Cumple,
en definitiva, con parte de los ideales de la democratización de la cultura y
se conduce con el concepto - cada vez más incorporado por los intelectuales- de
conocimiento como construcción conjunta, social.
Los orígenes de este
concepto se remontan al año de 1945, durante la segunda guerra mundial
empezaron a generarse grandes cantidades de información.
Vanner Bush, consejero
científico del presidente de estado unidos Roosvelt,
fue uno de los primeros que se percato de este hecho. Para Buch esto suponía un
grave problema, ya que los métodos de recuperación de información existentes no
habían sido ideados para tratar cantidades masivas de documentación.
Bush ideo el sistema memex ( MEMory Extender System), pensando
en solucionar los problemas que planteaban los métodos de indización del
momento. Un memex es una máquina en la que un individuo puede almacenar su
información, libros, datos, etc., y que está mecanizada de forma que se pueda
consultar con rapidez y flexibiblidad. Un memex funciona a modo de suplemento
de la memoria. Memex contendría, además de una gran biblioteca de documentos,
documentación personal, como notas, apuntes, fotografías, etc. El sistema se
compondría de varias pantallas y tendría la capacidad de crear enlaces entre
dos puntos cualesquiera de los documentos almacenados. La caracteristica
principal de memex era su capacidad para unir pares de elementos de forma
distinta a los métodoa de indización asociativa en la que se puede conseguir de
cualquier elemento seleccione otro automáticamente.
El sistema memex no se
llegó a construir, aunque Bush teorizaba acerca de la posibilidad de que esta
maquinaria pudiera llegarse a desarrollar utilizando microfichas y tecnología
de los años cuarenta. La idea de utilizar los ordenadores para almacenar
asociaciones, entre distintas piezas de información dio lugar, veinte años más
tarde, alas primeras experimentaciones de hipertexto.
Más tarde en los años
sesenta, Douglas Engelbart, continuando con las ideas de Bush, diseño el
sistema NLS (oNLine System) basado en la idea de trasladar el
asociacionismo de la mente humana al ordenador. Este permitia a sus usuarios
crear documentos electrónicos basados en conceptos relacionados, construir
jerarquías de información, y colaborar con otros usuarios en el desarrollo de
la documentación. El trabajo efectuado por Engelbart se concidera basico en los
sitemas de ordenadores personales, como son el tratamiento de textos, el correo
electrónico, los sistemas de ventanas y el ratón.
El NLS se convirtió en lo
que se podría conciderar el primer sistema de hipertexto real. Consistía en
ficheros organizados en segmentos de hasta 3,000 palabras que podrían enlazarse
tanto jerárquicamente como no. El objetivo de dicho sistema es aumentar, por
medio de tecnología, las capacidades de la mente humana. De tal manera que a
este sistema central contribuyen dos subsistemas: El sistema humano (son las
estructuras socioculturales soporte de las actividades humanas, las
potencialidades iniciales y su ampliación mediante la formación y educación. El
sistema de herramientas es el conjunto de medios disponibles para el ejercicio
de las actividades humanas.
También el los años
sesenta se iniciaron las investigaciones de Theodor Nelson, que acuño el
término hipertexto y llevo a cabo uno de los proyectos de hipertexto más
avanzados y ambiciosos: Xanadu
. Su finalidad era la creación de un sistema de hipertexto universal
para publicaciones que relacionara, variara basándose en que una idea, un
concepto, una información, nos pueden llevar a otras ideas o documentos, y
estos a su vez a otros, etc. Esta es la idea básica de todo sistema de
hipertexto. Los usuarios de un fichero
de una biblioteca han hecho esto mismo desde siempre. La novedad del hipertexto
reside, en parte, en el tratamiento electrónico de información que permite, por
otro lado, almacenar grandes volúmenes de información, y, por otro lado, crear
una red de posibles asociaciones infinitas.
Theodor definió al
hipertexto como escritura no secuencial es decir, la escritura tradicional es
secuencial por dos razones. Primero, se deriva del discurso hablado, que es
secuencial y segundo, porque los libros están escritos para leerse en forma
secuencial. Sin embargo, las estructuras de las ideas no son lineales. Están
interrelacionadas en múltiples direcciones. Y cuando escribimos siempre
tratamos de relacionar cosas de forma no secuencial.
Xanadu empezó en 1960
Nelson llamo a su proyecto Xanadu por
ser el nombre usado tradicionalmente para designar el lugar mágico de la
memoria literaria (magic place of literary memory, mencionado en el poema Kubla
Khan. De samuel Taylor Coleridge)
El hipertexto es un
sistema basado en la idea de que el pensamiento humano funciona mediante
asociaciones. Un sistema de hipertexto aprovecha las ventajas que proporciona
el almacenamiento electrónico de información para solventar las limitaciones
impuestas por naturaleza lineal del texto impreso, la información se puede
organizar de dos maneras: lineal y jerárquica. En un sistema de hipertexto,
palabras, frases o documentos, en toda su extensión se asocian con información
del mismo o de otros documentos, mediante enlaces o vínculos entre distintas
partes de información, que son los nudos.
La estructuración de un
sistema de hipertexto puede representarse en forma de una red donde los
distintos nudos corresponden a toda parte informativa susceptible de ser
asociada, y los enlaces a asociaciones específicas entre las distintas partes de información. Cualquier palabra, frase o párrafos,
etc.
Los sistemas de hipertexto,
va dirigido, principalmente, a los alumnos de diplomaturas de biblioteconomía y
documentación, los cuales necesitan de una importante preparación tecnológica
que les permita, en un futuro inmediato, atender a las demandas de una
profesión vinculada estrechamente al desarrollo de las tecnologías de la
información y de la comunicación.
Este sistema es u punto clave de investigación
en el ámbito documental, ya que se espera que estos, junto con las tecnologías
ópticas, nos conduzcan a un proceso nuevo de control, almacenamiento y
recuperación de la información.
Bibliografía: Caridad,
Mercedes. Los sistemas de hipertexto e hipermedios. España: Fundaciòn German
Ruiz Sánchez.1991.153pp.
Durante el Positivismo del siglo XIX
se intento poner en orden la vastisima ladera bibliográfica, desatendida,
secreta, denostada y, a trechos de ciertas intelectualidades,
clandestina y reprobable. Surgieron los vademécumes iniciales: ingleses,
alemanes, franceses y se avanzo en desvelar las obras innombrables, los autores
malditos, los textos prohibidos, las ediciones ignotas. Se siguió en las clasificaciones, los modelos, las corrientes
se investigaron los topoi, las deudas venales, los motivos; pero siempre fuera
de las fronteras patrias.
La carencia de nuestras bibliotecas
de los textos que una personalidad histórica había arrojado al ruedo desde los
orígenes de nuestra cultura, la sistemática ocultación del consumo erótico, la
desviación que suponía su estudio era el exponente irónico de un fenómeno que
se desarrollaba literaria y plásticamente a las espaldas de los bienpensantes
de la idiosincrasia.
Para realizar la creación de una
biblioteca o bibliografía erótica requiere de tenacidad y paciencia a prueba de
voluntades: libros inasequibles, referencias dificultosas, citas de citas,
etc., y siempre fuera de nuestras fronteras bibliotecarias y bibliográficas,
analizar los registros, ordenar su importancia clasificar sus materias, tareas
que implican un tiempo, una constancia y un entusiasmo encomiable.
Delimitar el campo, los campos, de
estudio, pespuntear la vastedad de la materia, unir contenidos y así conseguir
analizar y delimitar todo este dominio inabarcable.
Las bibliografías de erótica y curiosa
permanecieron hasta hace unos treinta años como un territorio extraño visitado
casi exclusivamente por coleccionistas bibliófilos
La paulatina desinhibición en amplios
estratos de la sociedad permite en estos últimos años valorar este rico legado
bibliográfico como una interesante fuente documental y bibliográfica para
ampliar nuestros conocimientos de una parte no despreciable de la historia de
la Literatura. La atención que suscita esta abandonada parcela alcanza no solo
a los filólogos, sino también otro tipo de investigadores (sociólogos,
psicólogos, penalistas, folkloristas, sexólogos, bibliotecólogos, etc.) podrían
ensanchar su campo de observación al consultar estos repertorios y libros que
se recuperan y registran. Cualquiera de las bibliografías de erótica al uso,
encontraremos, junto a los clásicos de la literatura erótica de todos los
tiempos, un número no escaso de obras de contenido antropológico, tratados de
ocultismo, manuales de confesión y una muestra abundante de lo que Alex Comfort
llamaba anxiety makers (tratados criptocientíficos sobre el onanismo, panfletos
divulgativos de educación sexual, divagaciones morales, etc.).
Lo poco que se sabe de colecciones y
coleccionistas de libros eróticos, es a
través de los escasos catálogos de subastas, la mayoría del siglo XIX, en los
que por excepción se permitió que figurasen los libros eróticos. Uno de los
primeros fue el Verzeichniss einer Sammlung, etc., de C. G. Guenter (Dresden,
1824, reimpreso en 1862 por su interés bibliográfico), compuesto en su mayor
parte de libros eróticos y sotádicos (llamados así por Sotades, el primer autor
de erótica de quien queda mención, aunque nada de sus escritos salvo unos
cuantos fragmentos poéticos). La sección de facetiae de estos excepcionales
catálogos de subasta o de los libreros especializados continúan siendo la mejor
fuente de información bibliográfica estos catálogos continúan siendo una buena
fuente de información bibliográfica al igual que el hinterland de la
escatología.
Una de las mejores colecciones de
este tipo en Inglaterra, fue la de George Daniel, subastado por Sotheby en
Londres, en 1864, cuyo catálogo impreso incluye artículos tan singulares como
el No. 607 Pene Peregrino, Nuevo Cancionero Vivaracho (Peregrine Penis, New
Frisky Songster, 1794) y un grupo de guirnaldas poéticas de verso popular.
Otros dos catálogos de subastas,
bastante explícitos para esta época fueron el de la Biblioteca de George
Holliday, vendida por Bouton en Nueva York en 1870; y el de la Biblioteca
Curiosa, o la Biblioteca de Andrew Odell, vendida por Bangs en 1878.
Entre los últimos de estos catálogos
publicados en Francia, estuvo el Catalogue...composant le cabinet de M.L.C.,
1876. La primera bibliografía publicada de literatura erótica y festiva, en la
década de 1860-70, con el nombre de Bibliographie des ouvrages relatifs a
l'amour, por el conde de I (el editor de erótica Jules Gay) con la ayuda de
muchos coleccionistas. Después fue ampliada por J. Lemonnyer 1894-1900, bajo
esta forma sigue siendo la principal bibliografía erótica francesa e italiana.
No se ha publicado una obra específicamente dedicada a la literatura erótica en
habla inglesa.
Las Notas sobre libros curiosos y
raros del autor que sé autodenominó Pisanus Fraxi, impresas originalmente en
ediciones privadas bajo el disfraz de prohivitivos títulos latinos para los
tres volúmenes: Index Librorum Prohibitorum (1877), Centuria Librorum
Absconditorum (1879), Catena Librorum Tacendorum (1885) reimpreso mediante
fotofacsímil (Londres, 1960 y Nueva York, 1962) Pisanus Fraxi (Henry Spencer
Ashbee, su verdadero nombre) se propuso simplemente describir y citar
copiosamente, algunos de los muchos centenares de libros eróticos en diversas
lenguas que habían pasado por sus manos y por las manos de sus amigos, durante una
larga y asidua carrera como coleccionistas, precisamente de la erótica.
El trabajo de Ashbee tomó como modelo
tres importantes bibliografías anotadas de comienzos del siglo pasado, que son
obras maestras del género: Mélanges tirés d'une petite bibliotéque, por charles
Nodier (París, 1829; suplementada sustanciosamente en el catálogo de la
subasta Nodier, Description raisonnée,
etc.,1844) cuyo título se burla cortésmente de las Mélanges tirés d'une grande
bibliothéque de un predecesor; asimismo el Analectabiblion, ou extraits
critiques de divers livres rares, oubliés ou peu connus, por el Márques D. R.
(es decir , Du Roure; 2 vols., París, 1836-37; suplementado también en el
catálogo de subasta, bajo las iniciales M.L.M.D.R., París: Jannet, 1848).
Lo que tienen de excepcional todas
estas obras, era que en su tiempo se estaban convirtiendo en una catalogación inanimada e interminable de
títulos, editores, fechas y solo aveces foliaciones debido a la presión de la
enorme y creciente producción internacional de libros, que exige como mínimo
estos índices.
La mayoría de los libros eróticos de
siglos anteriores han desaparecido casi completamente, o están por desaparecer.
Un número extraordinariamente grande de obras eróticas, en todos los idiomas,
son conocidas solo por sus títulos o bien por una copia impresa ocasional y a
menudo única.
El mundo escondido de la literatura
erótica presenta el más arduo desafío al bibliógrafo, mucho más difícil que el
de los incunables del siglo quince y el de las publicaciones secretas de
controversias religiosas y políticas. Todos estos géneros comparten hasta
cierto punto el mismo curioso anonimato, apareciendo originalmente sin ninguna
indicación impresa sobre lugar o fecha de publicación o lugar y fecha
fantásticamente disfrazados y falsificados sin ninguna indicación satisfactoria
de los nombres reales de los autores, editores e impresos. Los autores y
editores de literatura erótica jamás abandonaron sus escondites, al menos por
lo que respecta a las civilizaciones occidentales, hasta hace muy poco, y sólo
el accidente de un encuentro con la policía y los tribunales hace que alguna
vez salgan siquiera fugazmente a la luz.
Los últimos escritos eróticos que se publicaron abiertamente en occidente,
los cuales únicamente diríamos que eran chascarrillos populares sin malicia,
sin que nadie pudiera conciderarlos moralmente malos, fueron los libros de
chistes de toda Europa, comenzando por el Flacetierum liber, de Poggio (escrito
en 1451, como se señala en su número 240; publicado por primera vez cerca de
1470, y traducido al inglés por Liseux, París, 1879). La obra fue confiscada y
en gran parte destruida, y la concesión de licencias y la censura de libros,
antes y despues de su publicación, se rigieron a partir de ese año, 1526 (Antiguo
Calendario) en italia, por la deliberación del consejo de los diez (Consiglio
Dei Dieci) de Venecia, la capital impresora, a 29 de enero de 1527:
No podrá imprimirse, ni después de
haber sido impreso, publicarse obra o libro ninguno compuesto recientemente y
no impreso anteriormente a menos que haya previamente obtenido el permiso de
los jefes de este Consejo, mediante una terminación firmada de su puño y letra.
Al mostrar la organización española
de Inquisición el camino hacia el control religioso represivo, ello condujo, de
inmediato, por otra parte, a las modernas leyes sobre el privilegio de los
impresores y el derecho de autor, y por otra parte, a la institución de la
censura católico romana, cuyo funcionamiento se vio así facilitado, con su Index
Librorum Prohibitorum (1559) varias décadas más tarde; cuyo título Ashbee
plagiaría luego con delicada ironía. Habiendo llegado a prohibirse la
publicación legal de obras eróticas y burlescas, comenzó de inmediato su
publicación secreta. A principio de la década de 1530, la impresión secreta y
ocasionalmente semi-pública de prosa y versos eróticos y burlescos se habían
hecho cosa corriente, para los bibliógrafos de literatura erótica existe sólo
una ayuda real, y ella es la pura y simple necesidad, por parte de los editores
de erótica, de anunciar sus mercancias, generalmente mediante la publicación de
obras semieróticas, científico sexuales, o tan solo galantes.
Algunos libros eróticos escapan incluso al
método de la identificación por el estilo tipográfico. Se trata
particularmente, de las autobiografías eróticas y eyaculaciones poéticas
privadas de aficiones, impresas privadamente por o para los autores mismos, de
ordinario en ediciones muy pequeñas contrariamente a las ediciones falsamente
limitadas y fraudulentamente numeradas de muchas publicaciones eróticas y faux
luxe.
En Francia, la reputación literaria
de los grandes autores como Alfred de Musset, Théophile Gautier, Henry Monnier,
Mauppassant, Verlaine, Pierre Louys y muchos otros, nunca se ha visto en verdad
seriamente perjudicada, entre los lectores que tengan alguna pretensión de
cultura, por el hecho de saber que los romances eróticos, dramas breves,
entremeses y poemas que previamente y en ediciones limitadísimas circulan bajo
estos nombres ilustres, son, con toda probabilidad, las autenticas juvenilia, o
las bagatelas de horas más tardías de distracción de estos autores, por otras
obras más serias. Muy al contrario, los collectionneurs enragés de las obras de
estos autores tienen un ansia especial por llegar a poseer las ediciones
originales de estas obras eróticas, precisamente, en las cuales sus autores
favoritos se muestran por una vez como hombres completos, sin la acostumbrada
hoja de parra que adorna sus figuras académicas y sus manifestaciones públicas.
En los países anglosajones, lo
contrario es cierto: cualquier identificación con la literatura erótica
significaría invariablemente una sentencia desastrosa para cualquier escritor
famoso, o personalidad de la vida pública o profesional, hasta la reciente
apararición de James Joyce, D.H. Lawrence y Henry Miller; todos los cuales sin
embargo, sufrieron ostracismos de todas clases por la "obscenidad" de
su obra.
La llamada Bibliographie galante del
Paris- Galant es por cierto solo un catálogo de libros altamente eróticos y de flagelantismo, ofrecidos a la venta, a precios
marcados por Daragon. Es particularmente abundante en saldos de existencias y
restos de otros editores, dado a menudo con franqueza sus fechas de
publicación, y retrocediendo hasta los años 1870. Es el único catálogo público
de esta especie que se conozca, hasta los recientes de ciudades mexicanas
fronterizas con los estados unidos, disponiéndose de todos los demás, enviados
por correo desde direcciones postales en París, Alemania, España y,
anteriormente, Cuba.
La literatura erótica tiene la suerte
de contar con excelentes bibliografías en casi todas las lenguas importantes
salvo inglés. Para el frances están la Bibliographie des ouvrages relatifs á
lámour, de Gay y Lemonnyer (1894-1900), el Enfer de la Bibliothéque Nationale
de Apollinaire Fleuret-Perceau (1913), que describe meticulosamente el
contenido del infierno de la biblioteca nacional francesa y también la
Bibliographie du roman erotique aux XIXéme siécle (1930) del propio Perceau.
Para el alemán, domina la Bibliotheca Germanorum erotica et curiosa, de Haynd,
Gotendorf y Englisch (1912-29), también bilder-Lexikon der Erotik (1928-31)
editado por Leo Schidrowitz, que esta bajo el cuidado editorial del dr. Hans
Giese.
Retomando, una de las primeras obras
eróticas perseguidas con dureza en
Inglaterra, Gonosologium Novum or a new system of all the secret infirmities...(Londres, 1709) es tan solo un tratado de medicina que
toca algunos aspectos de la sexualidad y no precisamente en tono apologético. Lo
mismo sucede con las obras de casuista Thomas Sánchez, De Sancto Matrimonio
Sacramento...(Madrid, 1592) impresindible en cualquier
bibliografía de erótica que se precise y que cuyo contenido se limita a una cierta
delectatio morosa a la hora, de explicar cuándo y cómo se comete pecado. Todo
esto indica una gran variedad de estímulos, una saludable relatividad en la
expresión del erotismo que viene a depender unas veces de la intención del
autor, otras de la mente del lector y las más, de la voluntad del censor.
Antecedentes de apuntes de referencia
obligados es el excelente estudio de Terence J. Deakin, Catalogi Librorum
Eroticorum. Acritical bibliography of erotic bibliographies and book catalogues
(Londres, 1964). Al parecer esta es la única obra que se ocupa monográficamente
del estudio de los catálogos eróticos. El librito de Deakin prodigio de rigor y
erudición, ofrece información de primera mano en la mayoria de las obras que
registra. El Catalogi recoge 78 entradas de las que 47 son bibliografías strictu
sensu. El resto de los útimos recoge sólo en parte un listado de obras eróticas
o bien son antologías que incluyen información bibliográfica, ensayos de
diverso signo o estudios monográficos.
En cualquier caso la compilación de
Deakin supera en cantida y calidad el número de bibliografías de erótica
recogidas en otras bibliografías generales: Vallee, Leon, Bibliographi de
bibliographies, Catalogue de Bibliographies générales et particuliéres par
l'ordre alphabétique...(1883-1887); Bohatta-Hodes,
Internationale Bibliographie der bibliographies... (Frankfurt, 1950) o las más
conocidas en Besterman.
Esto es en buena parte, lo que ha
ocurrido es que la mayoría de los libros eróticos de siglos pasados han desaparecido
casi del todo, hecho del que vale la pena subrayar una vez más. A muchos se les
conoce solo por ejemplares únicos, frecuentemente de una reimpresión o edición
posterior, y a más solo se les conoce a través de referencias acerca de sus títulos,
sin nada más, en bibliografías viejas y manuscritas, o en los expedientes judiciales
de los juicios contra quienes los publicaron. Si los buenos libros de siglos
pasados son escasos, los libros "malos" de los mismos siglos son más
raros debido a su destrucción continua por parte de sus lectores como a
confiscación oficial.
Tal es el motivo principal por el que
el investigador de erótica se va haciendo ahora cada vez más difícil e
ilimitadamente costoso. Hoy en día, casi nadie más que la clase acomodada
pueden darse el lujo de coleccionar nada en este terreno, excepto esos tomos voluminosos,
ilustrados y cuasi-científicos en alemán, que son una lata enorme; y la
miserable producción actual de pornografía, que no interesa en absoluto
coleccionar a las personas de buen gusto.
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ENSAYOS REALIZADOS POR MARLENE
BARRERA DÌAZ, JULIO 2003