Los del Centro
Las
familias son los espacios donde se presenta la mayor discriminación a
juzgar por las expresiones de los participantes durante los trabajos de
grupo. Además, son los primeros entornos en donde se aprende a
discriminar.
Los
hijos blancos llevan la mejor parte en cuanto a privilegios, cariño y
oportunidades; en algunos casos, son productos de ciertos ‘experimientos
domésticos’ de ‘mejora de la raza’, lo que influye en la elección de la
pareja, además de la elección del grupo de amigos.
Esta
conducta se mantiene en el segundo espacio donde se discrimina, los
centros de estudios, y que se concreta en la elección de los grupos de
trabajo (por color de piel, situación económica, e incluso creencias
religiosas) o el acceso a la oportunidades (los blancos tienen
más acceso. “Los del Centro o las Urbanizaciones” siempre tienen mejor
trato que “los de los Asentamientos Humanos” por su apariencia y su
origen. Los profesores afianzan esta segregación en la forma de expresar
o de conducir la metodología de trabajo de los estudiantes.
Este
aprendizaje se transfiere a los grupos sociales y se retroalimenta en
los medios de comunicación (“[éstos últimos] nos venden un tipo de
belleza”). De hecho, se estima que la mitad de habitantes de la ciudad
tiene acceso a televisión por cable (aunque en realidad, sólo el 20%
sean suscriptores formales de la única operadora local), lo que les
lleva a explorar otros ideales, principalmente en cadenas de películas,
series o deportes.
El
acceso a los trabajos depende de la foto antes que del título, que
también tiene que ver, pero parte de las preferencias se determinan por
los apellidos. Los de origen quechua llevan la peor parte, aunque
compartan espacios físicos con apellidos de origen español (Ej.
Culquicóndor, Llacsahuanga, Lloclla, vs. Merino, Jiménez, Mauricio); los
afro descendientes tampoco gozan de igualdad de oportunidades.
Observamos que en uno de los grupos (recordemos que los participantes
convocados son mayormente estudiantes de últimos años de secundaria y
primeros de superior), costó mucho trabajo que se comenzara a explorar
los espacios de discriminación.
Los
otros espacios donde se percibe discriminación son los escenarios de
acción política partidaria y las fuerzas armadas (“los de la Marina son
más blanquitos; en el Ejército no se nota mucho ahora”, señaló un
participante) y policiales, en el trato entre oficiales y sub-oficiales,
o el acceso a las escuelas de formación.
Cabe
indicar que otros tipos de discriminación que aparecieron son los
referidos a género (hombre con más oportunidades que las mujeres, pero
también una discriminación marcada a los homosexuales y transgénero), la
discapacidad y las creencias personales, especialmente las religiosas,
algunos dijeron que hay demasiadas vírgenes blancas, cuando en realidad,
María de Nazareth era de tez cobriza.
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