Cholo
inteligente, negrito lindo
Se
pidió a los participantes que trataran de revertir los insultos que más
les habían impactado con expresiones positivas.
Varias de ellas aluden a la exaltación de las propias capacidades, la
inteligencia y el orgullo por el origen étnico, como protección contra
las agresiones discriminadoras. Hay una persistente invocación a la
meritocracia antes que a la apariencia.
Las
agresiones a la sensibilidad, a juicio de algunos participantes, se
contrarrestarían con el rescate de los valores de las personas, pero aún
se apela a estereotipos positivos para combatirlos (“cholo pero
honrado”), faltando individualizar las virtudes.
En
algunos casos, el orgullo del pasado histórico, o simplemente el orgullo
de pertenecer a un país, parece ofrecer un buen escudo de protección
contra expresiones racistas muy específicas sobre origen incaico. (Vg.
“hijo de Túpac Yupanqui” vs. “Tienes sangre incaica corriendo en tus
venas”).
Cambiar los mensajes racistas implica realimentar el orgullo personal
(casi como una herramienta defensiva), pero aún falta un componente
reintegrador, que permita que todas las personas se vean como iguales.
Algunos participantes plantean una re-nacionalización del pensamiento,
pero siempre mirando los logros foráneos como un referente cultural o de
desarrollo, incluso se cree aún que las oportunidades están allá afuera,
antes que en el espacio circundante. De hecho, falta una exploración más
profunda del pasado cultural local que permita explicar quiénes somos.
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