

La región donde se ubica actualmente la diócesis de Mar del Plata y el Convento San Martín de Porres ha sido fruto de la llamada conquista del desierto iniciada a partir de mediados del siglo XIX. Esta región se pobló de grandes estancias hasta que en 1874 se funda la ciudad de Mar del Plata que deviene un gran balneario llamado a transformarse en el más importante de la Nación. Durante el verano gran parte de la población de Buenos aires se traslada a esta ciudad.
En el año 1953 un grupo de laicos de la ciudad de Mar del Plata se proponen la fundación de un Santuario dedicado a la Virgen del Rosario bajo su advocación de Fátima. Se ofrece al Convento de Buenos Aires, el cual designa al Padre Domingo Orfeo, el hacerse cargo de esta obra. La edificación del santuario va acompañada de una tarea misionera y de colaboración a la obra de las Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena que fundaban en esos años en el mismo lugar su obra de misericordia en favor de la tercera edad. No eran las primeras ya que en 1909 y luego en 1934, las Hermanas Dominicas de la Anunciata habían fundado colegios para niñas en las cercanas ciudades de Necochea y Balcarce.
La llegada del Concilio Vaticano II y la creación de la diócesis de Mar del Plata en 1958, con el proyecto de crear una parroquia en la misma ciudad dedicada a la Virgen de Fátima, transforma el proyecto originario-de gran envergadura- en una simple Capilla consagrada a San Martín de Porres- en esos años canonizado- y casa de descanso de los frailes.
En 1971 fallecen el Padre Orfeo y el Primer obispo de la diócesis Mons. Rau, quién lo sucede Mons. Eduardo Pironio, integrante de la Fraternidad sacerdotal dominicana y futuro Cardenal de la Iglesia.
Ya desde la creación de la diócesis y coincidiendo con lo que se llevaba a cabo en otras ciudades del país se crea la Universidad Católica. El sucesor del Padre Orfeo, el padre Norberto Sorrentino asume por solicitud de Monseñor Pironio el cargo de Rector este centro de estudios. En 1973 con la presencia de delegaciones de todo el país se consagra la Capilla.

Por otro lado la Provincia Argentina de acuerdo a su proyecto de renovación, decide distribuir las etapas de la formación en distintas casas y para tal fin, se elige a Mar del Plata como sede del Noviciado en 1975. Se asignan a cuatro padres entre ellos el Padre Vicente Argumedo, ex-Provincial, nombrado Superior y Maestro de Novicios. En 1976 se inicia el Primer Noviciado, ampliándose la Casa Conventual. Los padres ofrecen su servicio de predicación y enseñanza a la diócesis.
Luego de tres períodos de gobierno, lo sucede Fr. Roberto Quiroga, de 1985 a 1988.
En 1988 se separa el cargo de Superior del de Maestro. Se elige a Fr. Santiago Niklison. En ese año arriba a la diócesis FASTA que crea una nueva universidad católica en la diócesis. De acuerdo a las consignas dadas por los Capítulos Provinciales que buscaban que las etapas de formación se ubicaran en convento formales, se solicita tal elevación para el Noviciado en el año 1990 y se elige a Fr. Santiago Niklison como su Primer Prior. En 1991 se lleva a cabo en este Convento el Capítulo Provincial donde se dan a conocer las líneas de la Nueva Evangelización que encarará la Provincia en el futuro. En 1992 lo sucede Fr. Carlos Azpiroz Costa hasta 1995. En este período se inaugura una nueva ampliación del Convento. En la localidad de Tandil se crea el Colegio Santo Domingo en la Sierra a cargo de laicos dominicos. Desde 1995 a 1998 preside la Comunidad Fr. Manuel Pereyra. En agosto de 1998 se realiza el primer encuentro de la Familia Dominicana de la región.
Desde noviembre de ese mismo año preside la Comunidad Fr. Juan Pablo Corsiglia.
Casa de Formación, centro de espiritualidad y de formación doctrinal, de evangelización y de promoción humana, el Convento San Martín de Porres asume los desafíos de la Iglesia y de la Orden a las puertas del Tercer Milenio.