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SOBORNOS EN EL VIEJO SENADO: LA ESTRATEGIA DEL EX JEFE DE LOS ESPIAS Coimas: Santibañes cree que "algo hubo", pero jura que no fue la SIDE Fernando de Santibañes está preocupado. Ya no es el banquero exitoso de la década pasada ni el hombre más influyente en el gobierno de su amigo, Fernando de la Rúa. Todo ha cambiado en estos años. Los Fernandos ya ni siquiera se ven tan asiduamente en las quintas que tienen en Pilar, uno al lado del otro. De Santibañes pasa ahora la mayoría de su tiempo en sus oficinas de la calle Maipú, en Retiro, junto a sus abogados y a sus asesores de imagen. Allí prepara su nueva batalla diaria: la que lo ha colocado en el centro de las sospechas por el escándalo de las coimas del Senado, las que se habrían pagado para aprobar la Ley de Reforma Laboral en abril del 2000. Dos certezas desliza el ex jefe de la SIDE cuando habla con sus hombres de confianza. La primera es previsible. De Santibañes está seguro de que será uno de los cuatro primeros procesados por el juez Rodolfo Canicoba Corral, algo que a esta altura confirman hasta los meritorios de Tribunales. La otra certeza es más curiosa. De Santibañes suele afirmar suelto de cuerpo que no descarta el pago de las coimas. "Yo creo que algo hubo", es la respuesta que le han escuchado. Claro que ubica esa presunción en el terreno hipotético y enseguida aclara que si hubiera tenido pruebas del delito lo hubiera denunciado. No deja de sorprender la hipótesis de De Santibañes, sobre todo teniendo en cuenta que proyecta una nube negra sobre el Gobierno que él integraba, el mismo que les pedía a los legisladores de la Alianza y del PJ que votaran la Ley de Reforma Laboral. Pero ubica semejante sospecha en la esfera privada y susurra solo dos palabras al rozar la cuestión: empresarios y sindicatos. De todos modos, su preocupa ción está ahora centrada en la causa judicial que reactivó la confesión del arrepentido Mario Pontaquarto. De Santibañes habla de una supuesta conspiración elaborada con ayuda de agentes de la SIDE y alentada a su criterio por el Gobierno. Por eso ha llenado sus oficinas con planillas donde figuran los ingresos y egresos de dinero que tuvo la SIDE durante su gestión de nueve meses. Allí se detallan pagos secretos aunque por montos bastante menores que los cinco millones mencionados por Pontaquarto. "Son pagos por compra de información, por espionaje, cosas de la Triple Frontera", ha dicho. Trata al arrepentido de "pobre tipo" y confía en que los datos falsos de la SIDE lo harán caer en su propia trampa. Igual, reconoce dos encuentros que tuvo con Pontaquarto. Al primero lo ubica en noviembre de 2000 y no le da mayor importancia. Y sobre el segundo, en marzo de 2001, menciona un supuesto pedido de dinero para financiar la publicación de un libro difamatorio contra Chacho Alvarez. Dice que se lo rechazó. De Santibañes extraña sus viajes a Chicago, sus caballos y su empresa de software en Phoenix, Arizona. Pero está obligado a quedarse en Buenos Aires para responderle al juez. "Mi situación se va a resolver en la Cámara o en juicio oral", les ha dicho a los suyos. Igual, ya no parece tan seguro. Por
Fernando Gonzalez, Clarin, Jueves 22 de enero de 2004
SOBORNOS EN EL VIEJO SENADO: LA NOTA YA ESTA EN MANOS DEL JUEZ Pontaquarto reveló la carta en la que envió un aviso a Nosiglia El arrepentido se la dirigió al radical: le advirtió que iba a hacer su confesión. Antes de contar su versión sobre la aprobación de la reforma laboral, Mario Pontaquarto le envió una carta al operador radical Enrique "Coti" Nosiglia. Con fecha 12 de diciembre de 2003, le adelantó que se había decidido a hablar del asunto con la revista txt porque se sentía "solo" y "desgastado". Las dos carillas forman parte, desde ayer, de la causa judicial por las coimas en el Senado. Esta habría sido la respuesta de Pontaquarto a una posible gestión de Nosiglia para evitar que el ex secretario parlamentario confesara lo que sabía. Ambos se conocían desde hacía varios años por su militancia en el radicalismo. Aunque durante el gobierno de la Alianza sólo ocupó cargos partidarios, Nosiglia fue mencionado en el expediente como uno de los negociadores informales para la sanción de la ley laboral. En la carta a la que tuvo acceso Clarín Pontaquarto lo define como "un buen amigo". Y lo despega de cualquier sospecha de soborno: "Te involucraron sin ninguna razón." En una de las declaraciones indagatorias, un representante de la Oficina Anticorrupción, Juan Carlos Duré, le preguntó a Pontaquarto por este punto; la respuesta fue similar. Pontaquarto sí nombra a algunos ex senadores justicialistas: Alberto Tell, José Luis Gioja, Ricado Branda y Carlos Verna. Sostiene que le habían prometido "un trabajo" como presunta compensación por trasladar las valijas de las coimas un puesto en la delegación de la SIDE en París y que nunca le cumplieron. En el manuscrito también se habla de "promesas de nuestros correligionarios". Y de "blanquear la situación de Alcides López, (Raúl) Galván y (Javier) Meneghini", ex senadores radicales que fueron indagados y hoy gozan de una falta de mérito. "Pensé largamente esta decisión. El cansancio moral y el poder volver a mirar a mis hijos a sus ojos, como así también el firme compromiso de mi familia y muchos amigos, me hizo tomar la decisión", le explica Pontaquarto al "Coti" Nosiglia. La despedida, antes del agradecimiento y de "un abrazo", es pura comprensión: "Espero que sepas entender y (pero) si no lo hicieras, lo comprendería". En las próximas semanas, Nosiglia podría ser citado a declarar como testigo y la carta sería sometida a pericias caligráficas. Pablo Abiad, Clarin, Jueves 22 de enero de 2004 INVESTIGAN COMUNICACIONES DE GENOUD Y SANTIBAÑES Nuevas llamadas cruzadas bajo la mirada del juez El juez Rodolfo Canicoba Corral encontró nuevas pruebas contra el ex senador radical José Genoud y el jefe de Inteligencia de la Alianza, Fernando de Santibañes. Son varios llamados telefónicos entre estrechos colaboradores de ambos y el "arrepentido", que coinciden con momentos clave del supuesto reparto de coimas para la aprobación de la Reforma Laboral. Estos contactos van a ser mencionados en la resolución que el juez va a firmar antes del fin de semana, procesando a Genoud, Santibañes y a los otros dos imputados: el ex senador peronista Emilio Cantarero y el autoincriminado ex secretario legislativo, Mario Pontaquarto. Todos van a quedar acusados de cohecho. Los llamados que complican a Genoud fueron realizados por un secretario suyo, Nelson Reinoso. Del celular de éste de característica 15-4478 se discó dos veces el móvil de Pontaquarto. Según confiaron a Clarín fuentes de la investigación, fue a las 10 y 11 de la noche del miércoles 26 de abril de 2000: el mismo día que el Senado sancionó la polémica ley. Los investigadores creen que este puede ser otro indicio del arreglo que Pontaquarto y Genoud habrían hecho para encontrarse la mañana siguiente en el Congreso. El arrepentido dice que, ese jueves 27, le dio a su ex jefe 700 mil pesos de los 5 millones que se habrían pagado de coimas; Genoud, que ayer recusó al juez, al igual que Santibañes, desmiente todo esto. Reinoso ya declaró en la causa. Si bien admitió contactos frecuentes con Pontaquarto, negó cualquier relación con sobornos. La nueva prueba contra Santibañes tiene que ver con su asistente, Gladys Mota, ya denunciada por falso testimonio. Según infomes que la SIDE aportó a la causa, esta mujer fue quien recibió a Pontaquarto dos veces en la central de Inteligencia: el martes 18 de abril día de la supuesta entrega del dinero de las coimas y el martes 22 de agosto de 2001. Santibañes lo niega. Ahora
se supo que en la causa también figuran llamados entre un móvil
de Mota que empieza con 15-4992 y otro que el "arrepentido"
señaló ayer como suyo, comenzado en 15-4184. Esas comunicaciones
fueron el mismo martes 18. La defensa de Santibañes dice que, si
ese número fuera realmente de Pontaquarto, era él quien
llamaba a Mota. |
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