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NI
SIQUIERA PODIA VENDER GOLOSINAS
El
local que explotó en Varela no tenía ninguna habilitación
El
intendente sumarió a todos los inspectores y le pidió la
renuncia al director del área.
El
negocio que explotó el viernes en Florencio Varela con un saldo
de cuatro muertos y 18 heridos, no estaba habilitado ni siquiera para
vender golosinas. El local había sido clausurado en octubre por
la municipalidad porque no cumplía con los trámites administrativos.
Así lo confirmó ayer Julio Pereyra, intendente de Florencio
Varela, quien además pidió la renuncia del director de Fiscalización.
"Este
negocio no podía vender ni golosinas al por mayor", le dijo
Pereyra a Clarín. Según consta en los trámites de
fiscalización de la municipalidad, el local "El rey de la
oferta", no cumplía con todos los requisitos que exige el
trámite de habilitación.
Por
eso, en octubre, el juez de faltas del municipio lo clausuró. En
ese operativo, los inspectores colocaron una faja de seguridad. Pero a
los pocos días el local reabrió. "El dueño rompió
la faja y volvió a meterse en el negocio", informaron en la
municipalidad.
Por
este "error", el intendente le pidió la renuncia al director
de Fiscalización local, Gabriel Kell. Fue ayer a primera hora.
El funcionario estaba a cargo de la dirección desde fines de noviembre
de 2001. Además se les inició un sumario administrativo
a los 60 inspectores del distrito.
El
supermercado "El rey de la oferta", que estaba en El Ombú
164 explotó el viernes a las 16.50. Por la detonación murieron
cuatro personas y 18 resultaron heridas. Hasta anoche, ocho continuaban
internadas: cuatro en el hospital Mi Pueblo, de Florencio Varela; otras
tres fueron derivadas al San Martín de La Plata, y una a una clínica
privada de Ramos Mejía.
El
dueño del negocio, Carlos "Ruso" Sotier está acusado
de "estrago culposo agravado". Por ese delito podría
recibir hasta cinco años de prisión. Según dijo el
intendente, los días 19 y 31 de diciembre realizaron dos inspecciones
en el local porque habían recibido denuncias de que allí
se vendía ilegalmente pirotecnia. Pero no encontraron nada. "Lo
inadmisible es que a ninguno de los inspectores se les ocurrió
pedir la habilitación del negocio", señaló Pereyra.
Por
este motivo, el domingo dos inspectores fueron separados de su cargo.
Ambos participaron en los operativos de diciembre y están siendo
investigados para determinar si cometieron alguna negligencia o aceptaron
coimas.
Aunque
aún no se conocen los resultados de las pericias, sospechan que
en el negocio había barriles de pólvora cruda. Ayer los
peritos de la Policía bonaerense terminaron la investigación
que será elevada al fiscal Ricardo Maidana. Hoy se suma a las pericias
personal de Gendarmería.
Por
otra parte, los vecinos perjudicados por la explosión se reunieron
ayer con el intendente. Así acordaron un subsidio de 1.000 pesos
para cada uno. "Analizaremos la mercadería que perdieron los
comerciantes para gestionar una ayuda más", aseguró
Ernesto Bargas, secretario de Gobierno Comunal.
Clarin,
Martes 6 de enero de 2004
Después
de la explosión en el depósito en Florencio Varela
Los vecinos aseguran que hubo más muertes
El fiscal y el intendente afirman que son cuatro los fallecidos
La Justicia imputó ayer a dos inspectores
Podrían pedir hoy la captura del propietario del local de pirotecnia
Removieron del cargo al director de Fiscalización municipal
LA
PLATA.- Mientras un grupo de vecinos de Florencio Varela denunció
ayer que serían siete y no cuatro las personas muertas en la explosión
de un galpón clandestino de pirotecnia, el viernes último,
en la calle Ombú 640 de esa localidad, la Justicia imputó
ayer a los dos inspectores municipales que habrían recibido sobornos
para permitir que el local funcionara.
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En tanto, el intendente local, Julio Pereyra (PJ), y el titular de la
Fiscalía N° 5, Ricardo Maidana, ratificaron que son cuatro
los fallecidos. "Hay dos heridos graves y no hay denuncias sobre
desaparecidos", precisó Maidana. Hubo 16 heridos en total.
.
El fiscal podría elevar en las próximas horas un pedido
de captura contra el responsable del local El Rey de las Ofertas, Carlos
Soutier, según informó una fuente judicial a LA NACION.
Soutier está imputado en la causa caratulada como "estrago
culposo agravado", y en caso de ser condenado le podría caber
una pena de hasta 5 años de prisión.
.
Los dos inspectores, de los que no se difundieron los nombres, quedaron
imputados por incumplimiento de los deberes de funcionario público,
aunque no se descarta que también sean investigados por falsedad
ideológica de instrumento público y sospecha de cohecho.
.
Ayer, un grupo de 200 vecinos se movilizó al lugar del hecho y
al Palacio Municipal para pedir justicia por los muertos y los heridos
a causa de la explosión. Hubo incidentes entre los manifestantes
y las autoridades. El concejal Antonio Suárez (PJ) fue agredido
verbalmente y recibió insultos por parte de vecinos, quienes le
adjudicaron haber amenazado con quitar los beneficios de los planes Jefes
y Jefas de Hogar a quienes participen de la movilización.
.
"Lo quisieron linchar", informó Luis Abelardo Quinteros,
padre de una de las víctimas y uno de los vecinos que participaron
de la manifestación. El concejal Suárez negó a LA
NACION haber intimidado a las víctimas de la explosión.
"Jamás emití una sola amenaza", dijo.
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Por su parte, el intendente local, Pereyra, ratificó que desplazó
de su puesto al director de Fiscalización Municipal, Gabriel Kell,
y dispuso la disponibilidad preventiva de otros dos inspectores.
.
Funcionario honesto se busca
"No es fácil encontrar todos los días un hombre profesional,
honesto, que luche contra la corrupción y quiera trabajar por 1200
pesos", dijo Pereyra sobre el reemplazo de Kell.
.
"Es difícil encontrar una persona que se juegue en este trabajo,
porque son sueldos bajos" agregó.
Pereyra reclamó también que se investigue la responsabilidad
que le cabría a la comisaría 2a. de esa jurisdicción
bonaerense en la explosión del depósito clandestino. "Me
parece muy raro que el jefe de calle no supiera lo que estaba ocurriendo",
sembró la duda el jefe comunal durante el encuentro con los vecinos.
.
Pereyra informó que el comercio había sido clausurado el
19 de octubre último. Pero el dueño del local levantó
la faja y lo reabrió, pese a no contar con la habilitación
municipal.
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Las pérdidas monetarias producto de la explosión en el local
clandestino de pirotecnia alcanzarían los 200.000 pesos. Al menos
diez comercios fueron alcanzados por la ola expansiva de la deflagración.
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El fiscal Maidana precisó que las víctimas mortales son:
Mirta Noelia Morales, una mujer de unos 25 años, embarazada de
siete meses, que esperaba un hijo varón; Segundo Loyola García
Vázquez, un odontólogo de aproximadamente 40 años;
Juan Alberto Quinteros, un adolescente de 19 años, y Jorge Benítez,
de 18.
.
Luis Abelardo Quinteros, padre del adolescente muerto, abonó la
teoría de que son siete y no cuatro los muertos producto de la
explosión: "Mi hijo fue uno; el hijo de otro muchacho (Benítez),
dos; la mujer embarazada y su hijo; el dentista que pasaba en bicicleta.
Y otros más tiene que haber. Yo sospecho que fueron por lo menos
siete", dijo Quinteros sin dar más precisiones sobre en qué
basa su afirmación. Martín Lezcano, otro de los manifestantes,
aseguró que otras tres víctimas fatales de la explosión
fueron adolescentes que vivían en la calle, por lo que "ningún
familiar los reclamó".
Los dos hombres acompañaron la marcha hacia la municipalidad, en
la que los vecinos exigieron justicia y reclamaron el alejamiento del
jefe comunal.
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Ayuda oficial
LA PLATA.- El gobernador Felipe Solá anunció ayer que la
provincia ayudará a los damnificados por la explosión del
depósito clandestino de pirotecnia. Pero, al mismo tiempo, exigió
que tanto el propietario del local como aquellos que conocían las
anomalías sean juzgados. "Podemos reconstruir aquello que
ha perdido cada vecino. Pero no podemos reconstruir vidas humanas",
dijo Solá. "Tanto el propietario como aquellos que no denunciaron
en su momento la existencia de anomalías serán juzgados",
subrayó el mandatario bonaerense.
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Octavio
Navarrete, uno de los vecinos damnificados por la explosión
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EL
ACCIDENTE DEL VIERNES DEJO CUATRO MUERTOS Y 18 HERIDOS
Tragedia
en Florencio Varela: separan a dos inspectores por la explosión
del local
Participaron
de los controles al negocio que vendía ilegalmente artículos
de pirotecnia.
Dos
inspectores de la Municipalidad de Florencio Varela fueron separados preventivamente
de sus cargos ayer. Ambos están siendo investigados para determinar
si cometieron alguna negligencia o aceptaron coimas para no clausurar
el depósito de pirotecnia que explotó el viernes, lo que
causó la muerte de cuatro personas y dejó 18 heridos.
El
secretario de Gobierno comunal, Ernesto Bargas, aseguró: "Por
orden del intendente Julio Pereyra, todos los que tenemos algo que ver
con el trabajo de inspección y control de comercios estamos siendo
investigados. Pero ya hay dos inspectores sumariados y separados de sus
cargos. Participaron de los controles al local que explotó, aunque
todavía no podemos asegurar si cometieron alguna negligencia o
acto de corrupción, o si son inocentes".
Esta
no es la primera vez que hay sospechas sobre los inspectores de Florencio
Varela. Bargas recordó: "Nosotros asumimos en noviembre de
2001 y al poco tiempo intervenimos la Dirección de Inspecciones
porque había sospechas de irregularidades de distintos tipos. Dimos
de baja a algunos empleados e iniciamos causas judiciales. Hoy, aunque
el área fue reestructurada, todavía tenemos sumarios en
curso". En la comuna trabajan unos 60 inspectores.
Según
el secretario, "desde unos 20 días antes de las Fiestas veníamos
haciendo controles a comercios y una campaña de difusión
para evitar accidentes. Incluso, secuestramos 400 kilos de cohetes y fuegos
artificiales ilegales, que destruiremos mañana (por hoy)".
Bargas agregó que los controles se realizaban junto con la Policía
y Defensa Civil.
El
supermercado El Rey de la Oferta, que quedaba en la zona conocida como
Kilómetro 26, explotó el viernes. Se sospecha que en su
interior había barriles de pólvora cruda, que se utilizaba
para fabricar ilegalmente artículos de pirotecnia. Según
fuentes judiciales, los resultados de las pericias para establecer qué
ocurrió recién se conocerían durante esta semana.
Además,
quien fue identificado como propietario del negocio, Carlos "Ruso"
Sotier, está acusado de "estrago culposo agravado", delito
por el que podría recibir hasta cinco años de prisión.
Sotier continúa libre.
Aunque
en la Municipalidad aseguran que no recibieron denuncias de vecinos sobre
ese u otros depósitos ilegales, el propio intendente Pereyra reconoció
que los días 19 y 31 de diciembre hubo inspecciones al local que
explotó, pero que no encontraron nada. Incluso, en el control del
31, Sotier habría impedido el ingreso de los inspectores porque
no tenían un permiso de allanamiento. "No estoy conforme con
la actitud de mis funcionarios, porque no fueron a buscar la orden judicial",
comentó Pereyra. De cualquier forma, en la comuna no supieron confirmar
si los dos inspectores investigados habían participado específicamente
de ese operativo.
Por
otro lado, el intendente recibirá hoy a los principales damnificados
por el accidente. Bargas adelantó: "Son los dueños
de seis comercios pegados al depósito, más algunos vecinos
y los heridos que ya están bien. En principio, nos importa darles
la ayuda médica o el apoyo psicológico que necesiten. Además,
estamos haciendo un estudio para ver qué daños quedaron
en sus edificios, para entregarles subsidios. Y también gestionaremos
con los gobiernos de Provincia y Nación algún tipo de ayuda
financiera para que puedan recuperar la mercadería que perdieron".
Clarin,
lunes 5 de enero de 2004
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DESTRUCCION.
HOY LA COMUNA SE REUNIRA CON VECINOS DAMNIFICADOS. (Foto: Leo Vaca)
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TRAGEDIA
EN FLORENCIO VARELA: CONFIRMARON QUE HUBO CUATRO MUERTOS Y ENTRE LOS HERIDOS
AUN QUEDAN DOS GRAVES, PERO ESTABLES
Investigan
a inspectores por la explosión en el local de pirotecnia
El
intendente Julio Pereyra inició un sumario interno y no descarta
que haya habido negligencia o corrupción. También cree que
en el depósito almacenaban pólvora. La gente denunció
ayer robos.
Hierros
retorcidos, pilas de escombros y la sensación de que ya nada volverá
a ser igual era casi todo lo que quedaba ayer a la tarde frente a la estación
Ardigó en Florencio Varela. El día después de la
explosión del supermercado El Rey de la Oferta multiplicó
las angustias de los vecinos. Se confirmó el número de víctimas
(cuatro muertos incluyendo a una chica embarazada de siete meses y 18
heridos), el intendente acusó a los inspectores que debían
haber controlado al negocio y, encima, la gente denunció robos
en medio del derrumbe.
"Iniciamos
un sumario interno para investigar el rol que tuvieron los inspectores
municipales que hicieron los últimas controles", anticipó
el intendente de Varela, Julio Pereyra. Los vecinos dijeron haber denunciado
varias veces al dueño del local, Ramón Carlos "el ruso"
Sotier (fuentes municipales aclararon que el negocio estaría a
nombre de su mujer) sin que pasara nunca nada. "La última
vez que vinieron inspectores fue el 25", reveló un comerciante
que prefirió no difundir su apellido. Ayer también hubo
versiones no confirmadas de otra inspección el 31, dos días
antes de la explosión.
Ese
día el dueño no habría dejado entrar a los inspectores
a un sector del local y les habría exigido una orden de allanamiento."No
estoy conforme con la actitud de los funcionarios, porque no fueron a
buscar la orden judicial. Algo hubo, prefiero que haya sido negligencia
y no un acto de corrupción, aunque no descarto absolutamente nada",
aseguró Pereyra. El intendente también acusó al dueño
de tener un presunto depósito clandestino de pólvora: "Tenemos
denuncias de que fabricaba petardos, por lo que calculamos que acá
tendría algún barril de pólvora", afirmó.
Cerca
de la medianoche del viernes sacaron el último cadáver de
entre los escombros. De los 18 heridos, al cierre de esta edición,
diez habían sido dados de alta y dos continuaban graves, pero su
estado era estable (ver El barrio...). La calle continuaba vallada. Varios
comerciantes dijeron haber visto gente revolviendo escombros en busca
de mercadería. Y denunciaron robos en una peluquería.
"Enviamos
refuerzos", aseguró el subcomisario Jorge González,
a cargo de la Comisaría 2ª de Varela. Anoche continuaban las
pericias. Fuentes de la investigación confiaron a Clarín
que se estaría por pedir la colaboración a Metrogas para
ver si había alguna conexión clandestina, ya que varios
testigos habrían asegurado haber sentido un fuerte olor a gas.
Anoche, según informaron fuentes policiales, su dueño no
había sido detenido.
TRAGEDIA
EN FLORENCIO VARELA : TESTIMONIOS DE LOS VECINOS DE KILOMETRO 26, DONDE
VOLO EL DEPOSITO
El barrio que está inundado por la tristeza
"Metele derecho después del paredón y salís
directo al kilómetro 26", dice una señora en cuanto
escucha la palabra "explosión". Desde siempre, la estación
Ardigó, la plaza y el puñado de casas de alrededor se llaman
Kilómetro 26, a secas. Un barrio típico del conurbano, lleno
de calles de tierra, talleres mecánicos y gente tomando mate en
la vereda. De ésos en los que nadie nunca imaginaría más
modificaciones que una persiana baja.
Pero la explosión del viernes cambió algo más que
la geografía de casitas bajas. "Lo que vi ahí adentro
no me lo voy a olvidar nunca", dice Oscar López, empleado
de una carnicería de la esquina de El Zonda y El Ombú y
muestra los brazos rasguñados. "Me lo hicieron los chicos
atrapados. Querían que los sacara a todos al mismo tiempo".
El y su compañero Víctor Lafuente fueron los primeros en
llegar al derrumbe. "Vi a la chica de acá a la vuelta quemándose
viva. No teníamos agua y le tiramos gaseosas para que no siguiera
ardiendo. Fueron los minutos más largos de mi vida", cuenta
Víctor.
Ayer cada uno de los que pasaba por la estación conocía
a alguno de los cuatro muertos. Mirta Noelia Morales (25) estaba embarazada
de 7 meses y tomaba mate en el quincho de la casa de su suegra justo detrás
del supermercado. Segundo Loyola García Vázquez era peruano
y dentista y atendía al lado de "El Rey de la Oferta".
Y por las vueltas del azar o el destino, la explosión lo encontró
a menos de una semana de mudarse de consultorio. Luis Quinteros (18) vivía
a pocas cuadras y trabajaba en el supermercado. Pocos sabían qué
había llevado a Jorge Benítez, un nene de 8 años,
a la puerta del local. "Por ahí fue el Ruso (el dueño),
él siempre les daba laburo a los pibes que andaban dando vueltas
por la calle", arriesga Víctor.
A tres cuadras, nadie sabía cómo llorar a Mirta Morales
y al bebé su tercer hijo que iba a tener en dos meses.
"Me fui a Varela, a Solano, a Wilde y hasta a Lanús recorriendo
hospitales. Y estaba a 30 centímetros del piso", cuenta en
un susurro Ismael, su papá. Frente a la estación, Néstor
Brugiatelli (38), papá de tres chicos, lloraba otras angustias.
"Veinte años me costó levantar este negocio y ahora
lo perdí todo", decía señalando un agujero negro,
todo lo que había quedado de su negocio de aberturas. En dos manzanas
a la redonda, casi todos los locales tenían alguna pérdida.
Sus dueños esperan que la Municipalidad ahora cumpla la promesa
de gestionar créditos del Banco Provincia.
Clarin, Domingo 4 de enero de 2004
TRAGEDIA
EN FLORENCIO VARELA: ENTRE LAS VICTIMAS FATALES HAY UNA MUJER EMBARAZADA;
TAMBIEN HUBO 18 HERIDOS, VARIOS GRAVES
Explotó
otro depósito ilegal de pirotecnia: al menos 4 muertos
Fue
en un supermercado que no estaba habilitado para venderla. La onda expansiva
causó derrumbes en casas vecinas. Esta madrugada continuaba la
remoción de escombros: temen que haya más víctimas.
Un supermercado
que vendía pirotecnia en forma ilegal explotó ayer a la
tarde en Florencio Varela. Como consecuencia del estallido, murieron al
menos cuatro personas (dos de ellos adolescentes). La cuarta víctima
fatal es una mujer embarazada que fue encontrada bajo los escombros cerca
de la medianoche, según confirmaron a Clarín fuentes policiales.
Además hubo 18 heridos, 10 de los cuales son menores y otra mujer
embarazada.
La explosión
sucedió a las 16.50 en El Ombú 640, en el sur del Gran Buenos
Aires. Allí funcionaba el Rey de la oferta, un supermercado mayorista
de golosinas. Según aseguró el intendente Julio Pereyra
el local no estaba habilitado para vender pirotecnia. Pero varios vecinos
comentaron a Clarín que el dueño del lugar, un hombre del
que no trascendió el apellido pero que en la zona era conocido
como "el ruso", desde hace varios años vendía
cohetes y bengalas para fin de año.
"Esto
siempre fue un peligro, porque incluso él mismo armaba petardos
con pólvora en el negocio. Hicimos muchísimas denuncias
pero nunca pasó nada", se quejó un vecino que pidió
no revelar su identidad.
Anoche
personal de la Fiscalía 3 de Quilmes y de la Policía bonaerense
seguían haciendo pericias en el lugar para determinar por qué
había explotado el supermercado. Pero según informaron fuentes
de la investigación tres testigos habrían declarado que
cuando se produjo la explosión había olor a gas en la zona.
De acuerdo con esta versión, la detonación se habría
producido mientras el dueño entraba al local con sus dos hijos.
"Aparentemente, habría encendido la luz y voló todo
por el aire", aclararon.
Por
Elena Peralta, Clarin, Domingo 4 de enero de 2004
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EL
DIA DESPUES. EL HUECO Y LOS ESCOMBROS TRAS EL DERRUMBE POR LA EXPLOSION
DEL DEPOSITO DE PIROTECNIA. (Foto: Leo Vaca)
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Cinco
heridos continúan internados
De los 17 heridos que llegaron anteanoche al hospital Mi Pueblo, de Florencio
Varela, cuatro fueron derivados a otros hospitales y el resto fue dado
de alta entre anoche y esta madrugada, informó el director asociado
del hospital, Vicente Ierace.
La única que permanece internada allí es Carla Morales,
de dos años, con una fractura doble en la pierna izquierda. Los
médicos dijeron que está en observación.
Su mamá es Paola Perdomo, de 32 años, que sufrió
una fractura de cráneo y otra en el brazo derecho, por lo que fue
trasladada anteanoche al hospital Evita, de Lanús, donde permanece
en terapia intensiva. "Está mejor, con un cuadro de contusión
cerebral, sin hematoma", dijo la médica que la atiende. "Se
encuentra estable y en observación, pero en los momentos en que
recupera la conciencia no tiene capacidad de relatar nada."
Hugo Luna, de 15 años, también debió ser trasladado,
ya que los explosivos le causaron quemaduras graves en el 50% de su cuerpo
y una fractura expuesta de húmero. Ayer a la mañana fue
sometido a una cirugía menor y permanece internado en la clínica
privada AMTA, de Ciudadela, todavía inestable y con asistencia
respiratoria, informó la médica Yanina Asquimeyer.
Soledad Soutier tiene 6 años y sigue internada en el Hospital de
Niños de La Plata, con doble fractura expuesta en las piernas.
Adriana Bauza, de 17 años, sufrió quemaduras graves en ambas
piernas, por lo que sigue internada en el Pabellón de Quemados
del hospital San Martín, de La Plata.
Los heridos fueron atendidos y trasladados por el Servicio Integrado de
Emergencia Sanitaria (SIES), una red que conecta los hospitales y ambulancias
de nueve municipios que van desde Florencio Varela hasta Ezeiza.
La
Nacion, 4 de enero de 2004
En
Florencio Varela: tras el estallido en un supermercado
Investigan si hubo coimas a inspectores
El intendente Julio Pereyra sospecha de los empleados municipales; creen
que en el lugar había una fábrica clandestina
El jefe comunal ordenó la realización de un sumario administrativo
El dueño del local cuya explosión causó cuatro muertes
fue imputado, pero sigue en libertad
El intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra (PJ), reconoció
ayer que es posible que un grupo de inspectores de la comuna que él
conduce "haya cobrado coimas o actuado de manera negligente"
por no advertir sobre la sospecha del almacenamiento de elementos pirotécnicos
de dudoso origen en el supermercado que estalló anteayer y donde
cuatro personas murieron y otras 17 resultaron heridas.
El fiscal que entiende en la causa, Ricardo Maidana, también indicó
a LA NACION que la hipótesis de la investigación "podría
basarse en un depósito en el que se fabricaban elementos de pirotecnia".
Y confirmó que el dueño del establecimiento, identificado
como Carlos Soutier, quedó imputado, aunque no detenido, como autor
penalmente responsable del delito de estrago culposo agravado. De ser
hallado culpable, el comerciante podría recibir una pena de hasta
cinco años de prisión.
Maidana adelantó, además, que en las primeras pruebas tomadas
ayer en el lugar se encontraron restos de explosivos y una importante
cantidad de pólvora, no así garrafas de gas, como trascendió
poco después del estallido.
El intendente de Florencio Varela, a su vez, ordenó la instrucción
de un sumario administrativo entre los empleados que trabajaron en los
controles de venta de pirotecnia.
"Es preciso investigar por qué los inspectores (que días
atrás habían visitado el local) no avisaron que el dueño
del negocio no les dejó revisar todo el lugar", dijo Pereyra.
Según contó el jefe del gobierno de Florencio Varela, los
agentes municipales habían visitado en dos oportunidades el supermercado
El Rey de las Ofertas, situado en la zona conocida como Kilómetro
26.
La primera inspección la realizaron el 19 de diciembre último,
y según sostuvo el intendente no se constataron irregularidades
en el comercio, que había sido habilitado tres años antes
como mayorista de golosinas.
El segundo control fue el 31 de diciembre, apenas dos días antes
de la explosión.
Según la versión del jefe comunal, cuando los inspectores
llegaron al lugar fueron atendidos por Soutier, pero sólo lograron
recorrer parte del salón de ventas y no la parte trasera del depósito,
donde supuestamente se produjo la explosión.
"Recién el viernes, tras el estallido, me informaron que el
dueño les dijo que sólo podrían tener acceso a otro
sector del local con una orden de allanamiento. No entiendo por qué
los inspectores no pidieron esa orden. A mí nunca me llegó
esa solicitud."
Para Pereyra, "las coimas, la negligencia o la complicidad de los
inspectores" están dentro de las posibilidades que debe investigar.
Ayer trascendió que Martín Lescano, un vecino de Florencio
Varela, había presentado ante el intendente una denuncia, días
antes del estallido, en la que advertía sobre el peligro de una
explosión. "Por intermedio de la presente le comunico arbitre
lo antes posible medios para evitar una tragedia", advertía
el escrito.
El titular del Ejecutivo municipal, sin embargo, dijo desconocer esa misiva.
"En la mesa de entradas de la comuna no existe registro de la entrega
de esa carta", dijo.
Pereyra señaló que junto con la investigación que
se inició desde el municipio se giraron al fiscal los expedientes
para que se interrogue no sólo sobre las causas del estallido,
sino también sobre los operativos que se realizaron los días
previos.
Tanto el fiscal Maidana como el intendente coincidieron en que entre los
restos que dejó el estallido se encontró pirotecnia y una
importante cantidad de pólvora esparcida, sobre todo en lo que
fue la parte posterior del comercio, ahora derrumbada.
"Para nosotros, era pólvora en crudo para armas. Y ésa
es la primera impresión de los técnicos, pero lo que más
quiero es apoyar en la causa y que se aclare todo rápidamente."
Mientras, el fiscal insistió: "No se descarta que haya sido
esa pólvora usada para fabricar elementos, aunque ya dejamos de
lado la hipótesis de que podría haberse originado un escape".
Maidana adelantó que desde mañana se iniciarán estudios
en un laboratorio químico con las prendas de las víctimas
y los restos de mampostería. Mientras tanto, hasta anoche los peritos
continuaban trabajando en el lugar en la recolección de pruebas
y encargaron un informe a Metrogas sobre un posible escape.
Los vecinos y propietarios de los locales que fueron afectados por el
estallido serán ayudados por el municipio con subsidios y asistencia
social, por lo que las autoridades de Florencio Varela encargaron un estudio
para determinar el impacto socioeconómico sufrido en la zona. Además,
mañana, a las 9, serán recibidos por los funcionarios locales.
Por Verónica Suppo, La Nacion, 4 de enero
de 2004
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El
local de Francisco Ojeda quedó totalmente destruido (La Nacion)
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Sin
ayuda, los vecinos tuvieron que remover solos los escombros
La municipalidad retiró las grúas que trabajaban en el lugar
El área quedó custodiada por unos pocos hombres de la comisaría
de la zona
Los damnificados reclaman ayuda para reconstruir lo dañado
Más peritajes
La indignación se apoderó de los vecinos de Florencio Varela
damnificados por la explosión del supermercado mayorista que anteanoche
causó cuatro muertos y 17 heridos. El día después
los encontró unidos pero furiosos con el dueño del local
y con las autoridades municipales, ya que tuvieron que continuar por sus
propios medios con las tareas de remoción y limpieza, a la espera
de una solución.
"Es una vergüenza que nos dejen solos. Nadie se ha acercado
a darnos una mano. Nos quedamos sin nada. El intendente prometió
ayudarnos y no apareció", dijo a LA NACION Francisco Ojeda,
dueño del local de telas que quedó devastado por la explosión,
mientras, entre los escombros de lo que alguna vez fue su negocio, intentaba
sacar retazos de ropa incinerados y parte de las estanterías quemadas.
A su lado trabajaban cinco mujeres y seis hombres que, a fuerza de pico
y pala, removían ladrillos y trozos de la losa derrumbada.
Ojeda cree que la pérdida que sufrió supera los 200.000
pesos. "Esto es mi vida, ¿me pagarán algún día
todo lo que perdí?", se pregunta.
Cuando los socorristas se retiraron, a las seis de la mañana de
ayer, un grupo de policías cercó el lugar, pero los vecinos
igual ingresaron y comenzaron a remover la mampostería destruida
por la explosión.
A partir de ese momento las dos grúas, las 19 dotaciones de bomberos
y los 200 policías que inicialmente participaron de las tareas
de rescate se redujeron sólo al personal de la comisaría
2a. de Florencio Varela.
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El
supermercado destruido donde se hallo gran cantidad de polvora (La
Nacion)
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"Hay que esperar"
"No podemos hacer nada más. Entendemos los reclamos, pero
hay que esperar y darle tiempo a la Justicia para que actúe. El
control lo debe ejercer la policía", comentó Gabriel
Siffredi, subsecretario de Gobierno de la Municipalidad de Florencio Varela.
Entre la gente del lugar había niños que jugaban sobre los
techos y los muros que, a duras penas, se mantenían en pie.
"Las paredes se pueden caer en cualquier momento. Están colgando.
Los pisos parecen una alfombra de ladrillos, vidrios, piedras y mugre",
dijo Agustín Rey, de 35 años, mientras su hijo tiraba petardos
y recolectaba bolsas de cereales azucarados que se desparramaron luego
de la explosión.
Javier Serra, de 24 años, dueño del quiosco ubicado junto
al supermercado, retiraba los restos de las puertas y las ventanas destruidas
de su local de aberturas cuando sufrió una herida en el pie y un
golpe en la cabeza. Inmediatamente un vecino se acercó con gasas
y alcohol, ya que no lograron localizar ningún servicio de emergencia
que circulara por la zona.
Franco Risso, director de Defensa Civil de la comuna, dijo que sólo
cuando se terminen los peritajes el área de servicio público
municipal volverá a la zona para colaborar con los vecinos en la
limpieza y remoción de escombros.
"Va a ser difícil remover todo esto solos. También
tememos que por la noche se produzcan nuevos saqueos", dijo Norma
Camacho, otra vecina.
Por el momento, la gente del lugar intenta colaborar como puede. Esperan
una solución concreta y que las tareas de auxilio retomen el rumbo.
.Por Pablo Mannino, La Nacion 4 de enero de 2004
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HUECO
CON ESCOMBROS. ASI QUEDO EL SUPERMERCADO. DONDE ESTAN LOS BOMBEROS
SE LEVANTABA ANTES DE LA EXPLOSION UN EDIFICIO DE DOS PLANTAS. (Foto:
Fernando De la Orden)
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Ni
el dueño del negocio ni sus hijos sufrieron heridas. Pero el fiscal
de Quilmes Ricardo Maidana informó que hubo tres muertos: un odontólogo
que tenía su consultorio en la casa de al lado y al que se le cayó
una pared encima por la explosión, y dos jóvenes de 14 y
18 años, uno de los cuales trabajaba en el local.
Además
hubo 18 heridos, 2 de ellos muy graves y 4 con quemaduras en más
del 50% de su cuerpo. Una de las atendidas fue Carina Anríquez
(29), embarazada de 7 meses, quien sólo tuvo golpes leves y fue
dada de alta a las pocas horas. Anoche sólo continuaban internadas
en el hospital de Varela 5 personas. El resto había sido trasladado
a distintos hospitales.
Tan
sólo hace 12 días ocurrió un caso similar en Wilde.
Ayer a la tarde la escena en El Ombú al 600, a una cuadra de las
vías del ferrocarril Roca y en un típico barrio de clase
media, era caótica. Del supermercado sólo quedaba un agujero
repleto de escombros y las dos casas contiguas estaban destruidas. La
explosión fue tan grande que rompió los vidrios de las ventanas
de toda la manzana y se oyó a varias cuadras de distancia.
Incluso
los primeros policías que llegaron (de la comisaría de Varela
Sur, a unos 100 metros del lugar) lo hicieron por el estruendo. "Primero
se escuchó un ruido grande y seco y después una serie de
detonaciones aisladas; deben haber sido los petardos que tenía
guardados adentro", contó Alberto, otro vecino.
La
onda expansiva desparramó escombros por todo el barrio. En la cuadra
comentaban que fue tan fuerte, que habría arrastrado a un hombre
que pasaba caminando frente al local unos 50 metros hasta una pequeña
plazoleta frente al negocio, y a una camioneta que estaba estacionada
en la puerta, dos cuadras, hasta las vías. Intervinieron 12 dotaciones
de bomberos de Lanús, Avellaneda, Quilmes y Berazategui, Defensa
Civil de Varela y un equipo de la Guardia de Emergencia del Gobierno porteño.
La
causa fue caratulada como "homicidio triple y lesiones múltiples",
pero según trascendió el dueño del local
no habría quedado detenido. Esta madrugada continuaba la remoción
de escombros.
Clarin,
por Constanza Durán y Elena Peralta. Sábado 3 de enero de
2004
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VICTIMA.
LA POLICIA BONAERENSE Y LOS BOMBEROS RETIRAN DE LOS ESCOMBROS UNO
DE LOS CUERPOS. (Foto: GUILLERMO VIANA / TELAM)
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PUNTO
DE VISTA
Volvieron a fallar los controles
Por Daniel Aller. [email protected]
Hace 12
días pasó en Wilde. Ayer, en Florencio Varela. Las palabras,
muchas veces, sirven para intentar encontrarle una explicación
a lo ocurrido. Pero no alivian el dolor. Y hay ocasiones en las que hasta
provocan el efecto contrario. El intendente Julio Pereyra se apresuró
a justificar que debido a denuncias vecinales advirtiendo sobre la tenencia
de pirotecnia en el depósito que explotó, el lugar había
sido inspeccionado en varias oportunidades. Y precisó que nunca
fue clausurado porque jamás se halló allí nada. Lo
que aún no alcanzó a aclarar, y la gente debe saber, es
de qué manera y con qué rigurosidad se hicieron los controles.
Ni cómo aparecieron esos artículos en un local habilitado
como supermercado de golosinas. Todavía tiene la palabra.
En
Vicente López
A mediados de noviembre el Concejo Deliberante de Vicente López
prohibió la venta y el depósito de pirotecnia. Pero la semana
pasada la Justicia dictó una medida cautelar y suspendió
la aplicación de la ordenanza.
TRAGEDIA
EN FLORENCIO VARELA: TESTIMONIOS DE LOS VECINOS DE LA CALLE OMBU
"Una
densa cortina de humo no nos dejaba ver ni respirar"
Osvaldo
Navarrete charlaba con su mujer en la cocina de la casa que tienen en
El Ombú al 600, Florencio Varela. De golpe escuchó una explosión
que lo ensordeció. Y toda la vivienda empezó a temblar.
La familia Navarrete vive al lado del supermercado que explotó
ayer.
Osvaldo
cuenta que a esa primera explosión le siguieron varias más.
"Vinieron unas 40 detonaciones en cadena", dice angustiado mientras
ve cómo los bomberos van y vienen con mangueras y herramientas,
se mueven las retroexcavadoras y los voluntarios de Defensa Civil ayudan
con los escombros.
Angustiado,
el hombre comenta: "Fue un segundo lo que nos salvó la vida".
En ese instante, él y su mujer, Fátima, decidieron salir
a la calle. Buscaron a sus hijas Larissa (17) y Natalia (19). A la más
grande tuvieron que bajarla entre los tres en brazos porque estaba desmayada
por la onda expansiva de la detonación.
Fátima
y Natalia tenían cortes en todo el cuerpo porque estallaron los
vidrios de la ventana. La familia bajó las escaleras vive
en un primer piso, y salió a la vereda. "Una densa cortina
de humo no nos dejaba ver ni respirar", recuerda el hombre.
Recién
cuando salieron a la calle entendieron qué había pasa do.
"Todos los años en este local venden pirotecnia, esto fue
una tragedia, podrían haber muerto muchos chicos", dice Osvaldo,
y desliza: "Espero que mis mujeres estén bien, las llevaron
a las tres al hospital. Me quedé para ver qué pasa".
A
un costado, Lidia de Vaca no puede frenar la angustia. "Me salvé
de milagro", repite la mujer a cada rato. Lidia es dueña de
la peluquería que está a unos 10 metros del mercado que
se derrumbó. Tenía que abrir el negocio a las 16.30 pero
un llamado telefónico la retuvo en su casa.
"Escuché
la explosión y reaccioné a los cinco minutos, cuando vi
a los vecinos que corrían hacia aquí", explica la mujer
y agrega: "La peluquería quedó destruida". Una
de las paredes voló, los vidrios explotaron y los espejos se rompieron.
Mariana
del Río, vecina de la zona, escuchó la explosión
justo cuando salía de su casa. Ella vive a tres cuadras del local.
"Fue un ruido tan fuerte que creí que había pasado
algo en mi cocina", cuenta la mujer. Su hija, de apenas 2 años,
se asustó tanto que empezó a llorar.
Algo
parecido le ocurrió a Martín Gómez: "Estaba
tomando unos mates y sentí la explosión. Salí como
loco a la calle a buscar a mi nene de cuatro años que jugaba en
la puerta con sus hermanos".
Hace
12 días pasó en Wilde
Hace
apenas 12 días, el 22 de diciembre, "Pesca Tony", un
negocio de cámping en el bulevar Las Flores, pleno centro de Wilde,
voló por el aire.
Como producto de la explosión murió el dueño del
local, Antonio Crevacuore (52). Su hijo de 16 años, una chica de
22 y otros dos adolescentes sufrieron heridas leves. La explosión
fue tan fuerte que la reja del negocio apareció a diez metros,
explotaron los vidrios de las ventanas de toda la manzana y las dos casas
linderas quedaron completamente destruidas. El horario en el que sucedió
impidió que se convirtiera en una tragedia aún mayor. Fue
a las 15, mientras el negocio estaba cerrado por la siesta y de casualidad
pasaba poca gente por la calle y no hubo más víctimas.
El negocio estaba instalado en una casa de dos plantas en la que además
funcionaba un instituto de idiomas y danzas: ese día por la tarde
se iba a hacer la fiesta de fin de curso.
Según informaron voceros de la Municipalidad de Avellaneda, el
comercio sólo estaba habilitado para vender artículos de
pesca, pero no estaba autorizado a vender pirotecnia. Los vecinos denunciaron
que desde hacía varios años vendían pirotecnia para
las Fiestas. Algunos aseguraron, además, que llenaban garrafas
de gas
Los
heridos
Al cierre de esta edición, los heridos eran: Soledad Soutier (6),
Hugo Luna (15), Paola Perdomo (32), Juan Alderete (15), Carmen González
(43), Mario Castaño (37), Gabriela Cantoni (14), Melanie Solís
(5), Adriana Bauza (17), Laura Siterkof (51), Carla Morales (2), Magdalena
Riveros (56), Hugo Luna (15), Iván Ovelac (12) y Natalia Navarrete
(19). Juan Santillán (43), Fátima Becerra (44) y Carina
Anríquez (29) fueron dados de alta, cinco seguían internados
y el resto fue trasladado.
Clarin,
Sábado 3 de enero de 2004
Voló
un depósito clandestino de pirotecnia en Florencio Varela
Hubo 4 muertos y 17 heridos, 4 de ellos en estado crítico
Creen que en el lugar también había garrafas de gas
Más de 200 socorristas buscaban sobrevivientes bajo toneladas de
escombros
Saquearon dos locales
Un
depósito clandestino de pirotecnia situado en los fondos de un
supermercado mayorista de Florencio Varela estalló y provocó
la muerte de cuatro personas y heridas graves a otras 17, mientras socorristas
buscaban anoche con perros por lo menos a dos desaparecidos bajo toneladas
de escombros esparcidos en media manzana.
.
La explosión que, se sospecha, ocurrió por la combinación
de los fuegos artificiales con el estallido de garrafas de gas, se produjo
a las 16.30 en los fondos del supermercado El Rey de las Ofertas, situado
en las calles El Ombú y El Zonda, de la zona conocida como Kilómetro
26, del partido de Florencio Varela.
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Tras el estallido, una losa de 300 metros cuadrados que cubría
el local se desplomó sobre clientes y la detonación destruyó
al menos nueve locales vecinos, las paredes de por lo menos dos casas
linderas y todos los vidrios de la manzana. Dos grúas municipales
y 19 dotaciones de bomberos trabajaron para despejar los escombros.
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Unos 200 policías, mezclados con empleados municipales y vecinos,
se desesperaban por remover piedras y ladrillos, al tiempo que perros
entrenados especialmente buscaban sobrevivientes entre los escombros.
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Otros vecinos, en cambio, se olvidaron de la solidaridad y saquearon un
local de venta de aberturas y una peluquería.
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