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LA
RENOVACION DE LA CORTE SUPREMA
Moliné
da pelea, aunque en la Corte se reparten sus papeles
El
juez presentará un recurso para que anulen su suspensión,
pero no tendría apoyo.
Silvana
Boschi, Clarin, Sábado 11 de octubre de 2003
Mientras la comisión acusadora de Diputados pretende asegurarse de que
el juez de la Corte Suprema, Eduardo Moliné O'Connor, cumplirá la suspensión
preventiva dispuesta por el Senado, en el alto tribunal habrían decidido
repartir los expedientes en trámite en la vocalía del juez cuestionado,
un gesto claro de que la Corte no tiene previsto —al menos por ahora—
objetar esa suspensión.
Ayer, según fuentes del Tribunal, varios secretarios habrían recibido
la orden de redistribuir los expedientes que Moliné tenía a estudio en
su vocalía, lo que de hecho significa la aceptación de la suspensión dispuesta
el jueves por el Senado.
El juez, quien fue un hombre clave de la llamada "mayoría automática"
que apoyó al menemismo, podría ser destituido en pocas semanas, si los
dos tercios del Senado deciden que existen suficientes causales de remoción.
Por ahora, Moliné está suspendido y sin goce de sueldo, aunque sus abogados
reiteraron que presentarán un recurso ante la Corte, para pedir que declaren
inconstitucional esa medida.
Sin embargo, sus colegas no parecen dispuestos a darle señales de respaldo:
hace un par de semanas hubo silencio ante un pedido de apoyo realizado
en una reunión plenaria por Moliné, y esta semana al menos tres jueces
de la Corte dejaron trascender que podrían excusarse de intervenir ante
una eventual presentación de su colega.
Mientras tanto, la comisión de diputados que preparó la acusación contra
Moliné pediría al Senado que obligue al juez a cumplir con la suspensión.
El diputado nacional José Falú (PJ-Tucumán) señaló ayer a la agencia DYN
que la suspensión es "irrecurrible", aunque la defensa de Moliné pretende
que la Corte, a partir el recurso que presentará en los próximos días,
revoque la sanción contra el juez.
Por otra parte, y para evitar que algunos planteos queden paralizados,
ayer la familia de un ahorrista de más de 70 años que padece alteraciones
mentales, y cuyo depósito quedó atrapado en el corralito, reclamó el sorteo
de conjueces en la Corte para resolver la causa. En la presentación señalaron
que con la suspensión de Moliné y la renuncia, en junio, de Julio Nazareno,
quedan sólo seis miembros en condiciones de votar, ya que el juez Enrique
Petracchi se excusó en todos los expedientes vinculados con el corralito.
El
CELS aclara
El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) sostuvo que es "falsa"
la información sobre su supuesta influencia para promover jueces
a la Corte Suprema. Explicó que el Gobierno se basó en un
proyecto elaborado por el CELS y otras entidades para establecer "un
procedimiento transparente" en la selección de candidatos
al tribunal. "Confundir eso con el trapicheo de cargos es una falta
de respeto que no merecemos", señalaron.
EN
FOCO
Moliné,
Zaffaroni y las paradojas de la Justicia
Por
Julio Blanck, Viernes 10 de octubre de 2003
Eduardo Moliné O'Connor está cayendo en su ley. Llegó a la Corte Suprema
no por sus méritos como jurista, si acaso los tuviera, sino por sus contactos
políticos con el poder menemista. Y se está yendo no por causas jurídicas
sólidas, como algunas que se esgrimieron en el frustrado juicio político
del año pasado, sino por una decisión política de igual intensidad, pero
de sentido contrario a la que lo sostuvo una década en la cima del Poder
Judicial.
Primera paradoja: los que se proclaman cruzados de la depuración de la
Justicia están empleando métodos similares a los que usaron quienes hicieron
de los Tribunales y la política una mescolanza letal para la salud de
la democracia.
Eugenio Zaffaroni, en tanto, se encamina hacia su consagración como juez
de la Corte. Impulsado por el presidente Kirchner y sostenido por entidades
profesionales y figuras de la política y los derechos humanos, ha debido
soportar, sin embargo, una variopinta bandada de impugnaciones. Algunas,
serias y razonables, basadas en su actuación como juez. Y otras, las más
bullangueras, de carácter ideológico. Aquí tuvo protagónismo una caterva
de menemistas y liberales que proclaman la defensa de la República, pero
que cuando les tocó el turno del poder, la vaciaron y envilecieron.
Segunda paradoja: Zaffaroni, que podría llegar a la Corte enancado en
un fuerte apoyo del mundo del Derecho, quedó envuelto ahora en la bruma
de una polémica sobre su socio y asesor, Jacobo Grossman, convicto durante
más de una década por un caso de secuestro emparentado con las guerrillas
de los años 70. Nadie puede ser condenado por sus amigos, dicen bien en
el Gobierno. Pero cuando rindió examen público en el Senado, Zaffaroni
sentó a Grossman a su lado. Fue falta de habilidad política para medir
las tensiones que giran a su alrededor, o lo que es aún peor, simple espíritu
de provocación.
En tanto, para ocupar el sitio que quedará vacante en la Corte cuando
termine el descabezamiento de Moliné, lo único seguro a esta altura es
que será postulada una mujer. Quienes dicen conocer la entretela de este
asunto, sostienen además que será del interior del país. La más mencionada
hoy es Ana María Figueroa, abogada de Rosario, vinculada a casos de violencia
policial contra adolescentes y promovida desde organismos de derechos
humanos como el CELS, de fuerte llegada a la cercanía presidencial.
Tercera paradoja: si esto es así, y sin demérito para los postulados,
convendría preguntarse si lo que está haciendo el Gobierno no es otra
cosa que promover la formación de una nueva mayoría automática, sólo que
de signo propio.
Demasiadas paradojas para suponer que el saneamiento de la Justicia, una
tarea en la que Kirchner parece honestamente embarcado, esté yendo por
el mejor camino.
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SUSPENDIDO. EDUARDO MOLINE O'CONNOR, EL MIERCOLES, LUEGO DE DECLARAR
ANTE EL SENADO. (Foto: Diego Fernández Otero)
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LA
RENOVACION DE LA CORTE
La
última carta de Moliné: quiere que la Corte anule su suspensión
El
juez reiteró que no piensa renunciar, y que presentará un
recurso ante la Corte Suprema. Pero en el Tribunal varios de sus colegas
creen que no deben intervenir en el caso.
Silvana
Boschi, Viernes 10 de octubre de 2003
El juez de la Corte Suprema, Eduardo Moliné O'Connor, reiteró ayer que
no renunciará a su cargo, y que presentará un recurso para que sus colegas
del Tribunal anulen por inconstitucional la suspensión dispuesta por el
Senado.
Aunque, según fuentes de la Corte, al menos tres de los jueces consideran
que "deberían excusarse" de intervenir en el planteo, por lo que correspondería
designar conjueces. Esa es la manera formal en que algunos miembros de
la Corte podría negarle apoyo a Moliné, algo que ya ocurrió hace un par
se semanas, cuando el juez reclamó la solidaridad de sus pares ante la
inminencia de su destitución.
Ayer, el abogado defensor de Moliné, Gregorio Badeni, confirmó que presentarán
un recurso ante la Corte Suprema, y posteriormente ante la Corte Interamericana
de Derechos Humanos (CIDH).
"Hasta que la suspensión no quede firme, no se cumple; de modo que una
vez que llegue la notificación, habrá un plazo de 10 días hábiles en el
que interpondremos un recurso extraordinario ante el Senado para que lo
eleve a la Corte Suprema, con el fin de que deje sin efecto la suspensión
por ser una medida inconstitucional", señaló el abogado en declaraciones
a Télam.
Moliné se convirtió el jueves en el primer miembro de la Corte Suprema
suspendido en sus funciones mientras se sustancia el proceso de juicio
político, que podría terminar con su destitución.
"No estoy dispuesto a renunciar" señaló Moliné ayer, en declaraciones
a radio Mitre, aunque aclaró que "nada es absoluto", con lo que no descartó
la posibilidad de cambiar de criterio.
La Corte se reunirá el martes, y podría avanzar sobre la situación de
Moliné, aunque el recurso todavía no fue enviado. Sin embargo, el clima
en el Tribunal no es el más propicio para el juez suspendido.
La segunda embestida oficial contra un integrante de la Corte —la
primera fue contra Julio Nazareno, quien terminó renunciando— provocó
un efecto contrario a lo que había ocurrido el año pasado, cuando se pidió
el juicio político de todos los miembros del Tribunal. En ese momento,
los jueces de la Corte se abroquelaron frente a lo que consideraron un
ataque político.
Pero ahora la situación es otra: ni la caída en desgracia de Nazareno
ni la de Moliné lograron provocar una reacción en cadena por parte de
los otros miembros del Tribunal.
Por otra parte, ayer la comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados
decidió por unanimidad abrir a prueba dos nuevas denuncias contra Moliné,
por haber ejercido supuesta "presión moral" sobre otros miembros de la
Corte, con el fin de evitar que el Senado lo suspendiera preventivamente.
En el marco de esas denuncias, la comisión decidió citar como testigos
a los periodistas de los tres diarios que informaron sobre el tema, entre
ellos Clarín.
"La
mayoría automática es un mito"
El
juez de la Corte, Eduardo Moliné O'Connor, dijo ayer que la llamada
"mayoría automática" que apoyó los intereses
del menemismo "es uno de esos mitos que hay en este país".
En
declaraciones a radio Mitre, Moliné mencionó algunos ejemplos:
dijo que el recurso de "per saltum" para destrabar la privatización
de Aerolíneas Argentinas "lo proyectó el doctor (Enrique)
Petracchi" y "el caso Peralta (que convalidó el plan
Bonex) lo proyectó el doctor (Carlos) Fayt".
"Ese
no fue mi voto, nunca participé de esa doctrina. Mi voto se fundó
en la falta de legitimación. Los que firmaron esa sentencia fueron
otros", señaló el juez, en relación al fallo
que dió luz verde al gobierno de Carlos Menem para privatizar la
línea de bandera.
Sobre
la existencia de la llamada "mayoría automática"
en la que no se incluye a Fayt, Petracchi, Augusto Belluscio ni
al ahora ex juez Gustavo Bossert Moliné señaló
que "aquí se ha formado un mito: que había un grupo
de personas" que "sacaba todas las sentencias según la
conveniencia del presidente pero eso es falso".
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