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9 de octubre
- LA RENOVACION DE LA CORTE: UNA MEDIDA QUE ANTICIPA LA DESTITUCION El
Senado aprobó la suspensión de Moliné como juez de la Corte - La decisión
se tomó por 40 votos a favor y 18 en contra, luego de discutirse la constitucionalidad
de la medida. La UCR se opuso, pero aclaró que no definía así su posición
en el juicio político. El debate fue moderado. (Carlos Eichelbaum. Clarin)
El Senado finalmente aprobó a medianoche, por 40 votos a favor y 18
en contra, la propuesta de suspender en sus funciones, con carácter
preventivo, al ministro de la Corte Eduardo Moliné O'Connor, mientras
avanza el juicio político en su contra. Fue después de haber escuchado
en la misma sesión la ampliación oral de la defensa por parte del juez
y de sus abogados defensores.
La discusión sobre la suspensión, que había sido solicitada por la comisión
acusadora de la Cámara de Diputados, tenía como eje la constitucionalidad
o inconstitucionalidad del artículo 4 del reglamento especial del Senado,
que es el que autoriza al cuerpo a suspender a un juez sometido a juicio
político.
Con algunas excepciones, como la de Rodolfo Terragno, el bloque de senadores
de la UCR había anticipado desde temprano, ante la prensa, su rechazo
a la suspensión, precisamente por considerarla anticonstitucional.
Durante el debate, los representantes de la UCR —a través del senador
chaqueño Eduardo Moro— se preocuparon por dejar en claro que el
rechazo a la suspensión no implica un prejuzgamiento absolutorio de
Moliné.
La mayoría del PJ, en cambio, decidió respaldar la suspensión en las funciones
de Moliné, que implica también la suspensión del goce de sus haberes.
Esta propuesta del justicialismo fue planteada a través de un proyecto
de resolución presentado por la presidenta de la comisión de Asuntos Constitucionales,
Cristina de Kirchner.
Los defensores del planteo oficialista —la propia Kirchner, Marcelo
López Arias, Malvina Seguí, Liliana Negre de Alonso— también aseguraron
que la medida no implica prejuzgamiento acerca de la sentencia final,
esto es la destitución o no de Moliné.
Como en el caso del bloque radical, en el justicialismo también existían
posiciones disidentes. Especialmente en el caso de senadores ligados
al menemismo, como Eduardo Menem, Angel Pardo o Sonia Escudero.
En los otros bloques, las actitudes respecto de la suspensión estaban
divididas. Aunque entre los representantes de los partidos provinciales,
había una mayoría opuesta a la aplicación de la medida preventiva. Muchos
de los opositores a la suspensión hicieron suyos los argumentos contra
la medida expresados en la sesión por el principal defensor de Moliné,
Gregorio Badeni.
Básicamente, el de la inexistencia de una autorización expresa de la
Constitución a la suspensión —cuando en cambio sí se autoriza
al Consejo de la Magistratura a suspender a un juez "inferior" sometido
a jury de enjuiciamiento—; el de su carácter de prejuzgamiento;
el de violación del principio de inamovilidad de los jueces y el de independencia
de los poderes del Estado.
Fue Pardo, el justicialista de Corrientes, quien con menor disimulo asimiló
su discurso con el de la defensa. Más aún, sostuvo que el juicio a Moliné
es una "persecución de carácter político" que, al conocerse en
el exterior, colocará a la Argentina en la condición de "país bananero".
Esa apelación a la supuesta mala imagen generada por la Argentina a través
del juicio político también fue un eje fundamental de la ampliación
del descargo hecha por el propio Moliné.
El ministro había advertido que su enjuiciamiento provocará una mayor
"inseguridad jurídica" y el alejamiento de los inversores extranjeros.
También enfatizó varias veces que era un "discriminado", porque los cargos
que se le hacen refieren a fallos de la Corte firmados también por
otros ministros que no están sometidos a juicio.
Moliné fue quien cerró, con la presentación más extensa, el tiempo para
ampliar la defensa. Primero había sido el turno de Badeni, quien planteó
una recusación luego rechazada por el Senado contra José Luis Gioja.
El otro defensor, Eduardo Aguirre Obarrio, fue el encargado de desestimar
los cargos concretos contra Moliné, relacionados con las causas Meller,
Macri y Magariños, totalmente "insustanciales" según sus argumentos.
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Moliné O´Connor no probó ni el café ni el agua durante su descargo
en el recinto de la Cámara baja Foto: Mariana Araujo
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9
de octubre de 2003 - Cargos y descargos Causa Magariños. Causa Macri.
Causa Meller. (La Nacion)
Causa Magariños
Qué se le imputa: haberse excedido en sus facultades al aplicarle,
junto a otros siete miembros de la Corte, una sanción disciplinaria
al juez Héctor Magariños por criticar un fallo del tribunal.
Qué contestó Moliné: "Dictamos esa resolución
en un momento que tanto la Corte como el Consejo de la Magistratura y
la ley coincidían en que podíamos dictar esa resolución".
"Se dicta la norma conforme la regulación vigente en ese momento
y por una resolución sacada después se la quiere considerar
ilícita e inconstitucional."
Causa Macri
.Qué se le imputa: haber rechazado sin argumento un recurso de
queja del fiscal general de la Nación en contra del sobreseimiento
a directivos de la firma Sevel en una causa por contrabando de 13 mil
automóviles.
Qué contestó Moliné: "Los imputados pagaron
la totalidad de los impuestos adeudados. El tribunal hizo comparecer al
director de la DGI y afirmó bajo juramento que la suma había
sido pagada". "La Cámara de Casación Penal, un
juzgado de Concepción del Uruguay y otro de Paraná declararon
que no medió contrabando. Diecisiete magistrados coinciden en que
no hubo contrabando."
.Causa Meller
.Qué se le imputa: "Legitimar un procedimiento fraudulento"
al convalidar un reclamo de la empresa Meller SA por una deuda de 29 millones
de pesos con la ex empresa estatal Entel por la confección de guías
telefónicas. El monto, actualizado, ascendió a 400 millones,
aunque finalmente no se pagaron por un decreto de Kirchner.
.Qué contestó Moliné: "Con esos 400 millones
de pesos no he tenido nada que ver y está probado no sólo
en la causa judicial sino en un decreto del PEN, el 431 de 2003, que dijo
que la Corte no ha emitido decisión alguna sobre el fondo de la
cuestión".
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9 de octubre - Tensión
y reproches en 67 minutos - Aunque
intentó dar una imagen de fortaleza, sus palabras y gestos desnudaron
impotencia y resentimiento hacia sus acusadores. A Eduardo Moliné O´Connor
los nervios lo traicionaron varias veces en una jornada crucial, en la
que fue suspendido (La Nacion). Llegó
al Senado pasadas las 14 junto a su esposa y sus hijos. Se detuvo a rezar
ante la Virgen del Rosario, a pasos del recinto. Dos horas después, y
junto a sus defensores, Gregorio Badeni, Horacio Aguirre Obarrio y su
hijo Santiago Moliné, se sentó frente a las autoridades de la Cámara alta.
Se lo veía sereno, con las manos entrelazadas, sin prestar atención al
café ni al vaso de agua, que quedarían intocables.
En
los 67 minutos que usó para defenderse habló con sus abogados, y retiró
la vista de sus papeles para destinar una mirada de fuego al diputado Ricardo
Falú, titular de la Comisión de Juicio Político, que llegó a las 18.
.
Tras
defender la actitud de la Corte "para pacificar el país", se quejó de "discriminación"
por parte de los legisladores. "Si me toca irme, lo voy a hacer limpio de
todas estas infamias", dijo, quebrado por la emoción. Los senadores lo escucharon
en silencio.
.
Después
de contestar las acusaciones, volvió a emocionarse: "Los demás jueces son
próceres de la patria, y disfrutan de sus fines de semana. Y yo estoy acá".
Y despertó la reacción de Luis Barrionuevo (PJ-Catamarca), que le hizo un
gesto de desagrado a José Luis Gioja (PJ-San Juan) y se levantó para pedirle
un cigarrillo al bonaerense Antonio Cafiero.
.
A
poco de recobrar el aliento, amenazó a los senadores. "No van a poder dormir
más", pronosticó, mientras la senadora Cristina Kirchner, no podía evitar
un gesto de negación con la cabeza. El discurso fue cerrado por escasos,
pero ruidosos aplausos: los de su familia, en las gradas superiores del
recinto.
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9 de
octubre de 2003 Los cambios en la Justicia: un alegato pleno de argumentos
jurídicos, políticos y personales Moliné: "Es una discriminación política"
Frente a los senadores, el juez defendió su labor y cuestionó que no
se tratara de la misma forma a otros miembros de la Corte El magistrado
indicó que no fue el único que firmó los fallos que lo ponen al borde
de la destitución "Yo estoy aquí y los demás son próceres", dijo en
alusión a sus colegas
(La Nacion) El juez de la Corte Suprema de Justicia Eduardo Moliné
O´Connor pidió sentarse "de cara" a sus jueces
y durante algo más de una hora se defendió ayer con un
alegato cargado de argumentos jurídicos, políticos y personales,
como cuando dijo que tenía "mucho miedo" por el avance
de un juicio político, que descalificó terminantemente.
."Acá hay una decisión política tomada y una
decisión respecto de mi persona", acusó el magistrado
ante un Senado casi a pleno que siguió en silencio y con respeto
su descargo, que no obstante no sirvió para cambiar una decisión,
la de su suspensión preventiva, que ya estaba tomada.
.Moliné basó su alegato sobre tres ejes fundamentales:
de que se lo acusa por el contenido de sus sentencias, de que los cargos
de la Cámara de Diputados son "inconsistentes" y de
que es víctima de una "discriminación política",
ya que el resto de los jueces de la Corte que rubricaron con él
los fallos cuestionados no están sometidos a juicio político.
.Como no ocurría desde 1947, cuando fueron destituidos cuatro
miembros de la Corte por un Senado en su totalidad integrado por el
justicialismo, un juez del máximo tribunal volvió a sentarse
ayer a la mesa riñón de la Cámara alta -la misma
que se usa para interpelaciones-, para evitar su destitución
en un juicio político.
.Atento a que su suerte está casi echada, Moliné -que
compareció acompañado por sus abogados Gregorio Badeni,
Eduardo Aguirre Obarrio y su hijo, Sebastián Moliné O´Connor-
se manifestó "pasmado" por lo que estaba viviendo.
."Estoy pintado de alquitrán por difamaciones que no tienen
fundamentos y espero que el Senado no sea cómplice de la maniobra
que se está llevando a cabo", advirtió, antes de
asegurar que tenía "la conciencia tranquila porque he actuado
en beneficio de la Nación".
.En ese sentido, Moliné destacó su tarea en el máximo
tribunal, como cuando dijo que la Corte "pacificó a la sociedad"
con su resolución acerca del conflicto creado en torno del corralito
financiero.
."En vez de darle un martillo, un pico, tal vez una bomba, la Corte
les dio (a los ahorristas) una mesa de entradas para que, por medios
pacíficos, recibieran el reconocimiento de sus derechos",
aseguró.
.Además, destacó que como miembro de la Corte trabajó
"como nadie lo ha hecho". "He firmado 170 mil sentencias
hasta el 31 de diciembre de 2002, y de todas ésas me cuestionan
sólo tres, y por eso estoy sentado acá", agregó.
.Esto le sirvió a Moliné de introducción para entrar
de lleno a cuestionar a la Comisión de Juicio Político
de la Cámara de Diputados.
.Defensa y ataque
.Así, dijo que ese cuerpo lo acusó "sin la prueba
documental mínima" por la causa Macri y que en el caso Meller
no le dejaron ver "ni una hoja" para realizar su defensa.
."Hoy me encuentro acusado ante el Senado, en trance de ser suspendido
y destituido, y hasta el último punto y coma (de las sentencias
objetadas) lo han escrito también mis colegas", afirmó.
.Moliné fue más allá y redobló la apuesta:
"Ellos (el resto de los jueces del tribunal) están tranquilos
proyectando sus fines de semana, mientras que yo los fines de semana
me los tengo que pasar redactando memorandas para mis asesores letrados".
."Yo estoy aquí, y los demás son los próceres
que están en el panteón de la justicia argentina por decir
las mismas cosas", agregó, siempre en alusión al
resto de sus colegas de la Corte.
.Por esta razón, Moliné se consideró víctima
de una "discriminación política".
.El magistrado dedicó el tramo final de su alegato a rebatir
una por una las tres causas (Meller, Magariños y Macri) que integran
la acusación impulsada por la Cámara de Diputados (sobre
lo que se informa en la página 6).
."Saquen Meller, saquen Macri, lo de Magariños, que es una
sanción de dos mil pesos, y no queda nada", sentenció.
.Después, les recordó a los senadores que, "pese
a tener toda la razón", tenía "más miedo
que nunca".
."Estoy con la conciencia limpia y la tranquilidad de que no tengo
nada que esconder. La responsabilidad histórica será individual,
nombre por nombre, no será una responsabilidad de partido",
concluyó Moliné ante los aplausos de su familia, ubicada
en la segunda bandeja de palcos.
.Dos causas nuevas
.La Comisión de Juicio Político de la Cámara de
Diputados se reunirá hoy para sumar otras dos causas nuevas contra
el juez de la Corte Eduardo Moliné O´Connor. Una se refiere
a la sugerencia que habría deslizado este magistrado a sus colegas
de la Corte para que se pronunciaran contra la posibilidad de que el
Congreso suspendiera a un juez del alto tribunal. La otra causa se refiere
a la presunta presión que habría ejercido el juez a dos
empleados del máximo tribunal horas antes de que prestaran testimonio
ante la Comisión de Juicio Político de la Cámara
baja, el año pasado. El dictamen sobre esta causa ya está
listo para ser discutido en el recinto.
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Zaffaroni y la Corte Suprema
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