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LA
VERDADERA NEGOCIACION DEL CASO RODRIGUEZ El martes a la mañana Jorge "Corcho" Rodríguez tenía entre 160.000 y 170.000 dólares para pagar el rescate de su padre. Sólo restaba que los secuestradores volvieran a comunicarse para acordar el sistema de postas para entregar el dinero. Ese mediodía recibió el llamado que esperaba, pero los captores no se conformaron con lo que les ofrecía. Querían 200.000 dólares. "Conseguí la guita que falta", le dijeron. Pero en el medio de la negociación aparecieron los arrepentidos que dieron el dato para encontrar a Ernesto Rodríguez. Un día después, el miércoles, el caso se resolvió con el allanamiento y las detenciones en la quinta de San Andrés de Giles. Altas fuentes del caso aseguraron a Clarín que Rodríguez siempre tuvo la intención de pagar y que, desde mediados de enero, estaba listo para hacerlo. La semana pasada fueron certificados en actas los números de serie de cada billete que había juntado el empresario para entregar a los secuestradores. Pero el miércoles ya con su padre liberado, en una conferencia de prensa, Rodríguez afirmó que en ningún momento estuvo dispuesto a pagar el rescate. Eso generó un contrapunto entre el empresario y el Gobierno provincial: criticó a Felipe Solá porque consideró que promueve el pago de rescates. De todos modos, la liberación de Ernesto Rodríguez se produjo por un hecho inesperado: el dato concreto que dieron dos arrepentidos de la banda uno de ellos preso, quienes señalaron el lugar donde lo tenían cautivo. La traición se habría producido porque el preso y el informante habrían querido vengarse porque no les habían dado el dinero que les correspondía por otro secuestro. La trama de la negociación comenzó el mismo día del secuestro: el 23 de diciembre. El empresario se enteró que su padre había sido secuestrado cuando estaba en Punta del Este. Enseguida viajó a Buenos Aires y se puso en contacto con los investigadores. Los captores le pedían 300.000 dólares. Lo primero que le preguntaron los investigadores a Rodríguez es si quería pagar: respondió que sí. Le aclararon que no tomara la negociación como un juego y que si les decía a los secuestradores que tenía el dinero, era mejor que lo tuviera. En los 43 días del secuestro, "Corcho" recibió ocho llamados y dos pruebas de vida. Con el correr de los días, la plata que le exigían bajó a 200.000 dólares. Según fuentes del caso, los investigadores tenían 44 pistas y ninguna de ellas los llevaba a San Andrés de Giles. Sospechaban que Jorge "El Jeta" Medina y Horacio "Lala" López estuvieran involucrados, pero no podían dar con ellos. Además, esperaban que Rodríguez pagara el rescate para poder detener a los cobradores y así llegar a la víctima y al resto de la banda. Mientras, en la quinta donde tenían cautivo a Ernesto Rodríguez, la banda ultimaba los detalles para cobrar el rescate: habían decidido que la bolsa con el dinero fuera arrojada desde un tren del ex ferrocarril Belgrano, ramal Villa Rosa. Es por eso que algunas fuentes del caso creen que los miembros más pesados de la banda estaban ese miércoles en la quinta. Clarin, 8 de febrero de 2004
Le echaron la culpa a los muertos Tres
de los seis detenidos acusados de participar en el secuestro de Ernesto
Rodríguez Horacio "Lala" López, Walter Silva
y Daniel Fabra Señorans declararon que los responsables del
secuestro fueron Jorge Medina y Juan José Villegas, los cabecillas
muertos durante el tiroteo en la quinta de San Andrés de Giles.
LOGRO ESCAPAR LUEGO DE DOS HORAS DE CAUTIVERIO Secuestro extorsivo de un joven en Garín La Policía detuvo a un hombre que fue a cobrar el rescate. El cómplice logró huir. Un joven de 19 años fue secuestrado el viernes a la noche en Garín, partido de Escobar. Dos hombres lo interceptaron cuando manejaba su auto y lo mantuvieron cautivo durante dos horas en su vehículo. Pidieron 5.000 pesos de rescate y cuando su padre fue a pagarlo, la Policía logró detener a uno de los secuestradores. El joven logró escapar, librándose de las ataduras, y regresó a su casa. La víctima, de 19 años, conducía su Volkswagen Gol en la localidad de Garín y, al llegar a la calle Chaco al 1200, dos asaltantes lo interceptaron con un Ford Falcon. Según fuentes policiales, uno de los hombres se subió al Gol y ordenó al joven que siguiera manejando. Su cómplice los siguió en el Falcon. Luego, los secuestradores llamaron al padre del chico, le exigieron un rescate de 5.000 pesos y acordaron un punto de encuentro para la entrega del dinero. Desde su casa, en el country Náutico de Escobar, el padre del joven hizo la denuncia en la comisaría 1ª. La DDI de Zárate-Campana montó un operativo para buscar al joven. Mientras, su padre logró juntar 3.500 pesos y fue hasta el lugar acordado. Los policías siguieron la maniobra en un operativo de "entrega controlada". El padre del chico llegó al lugar en su Ford Mondeo y cuando vio a los secuestradores detuvo el auto, pero mantuvo el motor en marcha. Los delincuentes se acercaron y cuando estaban junto a la ventanilla, el hombre apretó el acelerador y huyó a toda velocidad. Parados en medio de la calle, desconcertados, los secuestradores fueron rodeados por la Policía, que sólo pudo detener a uno de ellos. Su cómplice logró huir. El joven secuestrado había sido abandonado en su auto, atado de pies y manos, en las calles Mansilla y Callao, del barrio Las Tunas, en la localidad de General Pacheco. Logró zafarse de las ataduras a las 23 y regresó a su casa, donde lo aguardaba su familia. Clarin, Domingo 8 de febrero de 2004 |
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