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SECUESTROS
EXTORSIVOS: RESCATARON A SANGRE Y FUEGO AL PADRE DEL EMPRESARIO Y DESBARATARON
UNA SUPERBANDA
Una
mucama, un informante y un preso fueron las piezas clave del caso Rodríguez
La
empleada es buscada por facilitar el secuestro. El informante y el detenido
dijeron dónde estaba. La Policía lo rescató ayer
en San Andrés de Giles: mató a dos secuestradores y hay
dos policías heridos.
Recién
después del largo tiroteo, cuando entraron al desordenado galpón
y encontraron en el fondo a Ernesto Rodríguez, encadenado de pies
y manos a una cama, amordazado, sucio, y con barba de seis semanas, los
policías del Grupo Halcón estuvieron seguros de que el dato
que los había llevado hasta la quinta de San Andrés de Giles
era cierto.
En la historia del primero y el último de los 43 días que
duró el secuestro de Rodríguez —que terminó
con el rescate de la víctima, dos secuestradores muertos, seis
detenidos y dos policías heridos— hay tres personajes clave
de los que hasta ayer nada había trascendido: una empleada que
facilitó la captura y un preso y un informante que, por venganza,
vendieron a una superbanda.
Anoche, en el Ministerio de Justicia bonaerense confirmaron que hay una
orden de captura contra una mucama que trabajaba en la casa de Rodríguez,
quien le habría dado a la banda los datos necesarios para el secuestro.
Un
día antes de Nochebuena Rodríguez, de 74 años, fue
secuestrado a cien metros de su quinta "El Despertar", en General
Rodríguez, cuando iba con su mujer, Irma, en el auto. Jorge Corcho
Rodríguez, el hijo de Ernesto y ex pareja de Susana Giménez,
viajó desde Punta del Este apenas se enteró. Desde el primer
momento, según lo que relató ayer, se puso en contacto con
la Policía Federal y los fiscales Pablo Quiroga y Jorge Sica. Estaban
de acuerdo en un punto básico: pasara lo que pasase no se iba a
pagar el rescate. Y efectivamente no se pagó.
Pero mientras avanzaban en la investigación, necesitaban mantener
abiertas las negociaciones. Hubo alrededor de ocho llamadas de los secuestradores
a Rodríguez hijo. En algunas de ellas les pidió pruebas
de vida —la banda hizo llegar dos casetes de audio con la voz de
Ernesto—; en otras, les dijo que había juntado algo de plata,
hasta unos 30.000 dólares. Nunca se acordó una cita para
el pago.
Los investigadores creen que Ernesto estuvo desde el principio —al
menos 40 de los 43 días— secuestrado en el mismo lugar: la
precaria pieza del galpón donde fue hallado ayer, detrás
de autos robados, un gallinero, un conejero,y objetos en desuso. Casi
todo el tiempo estaba encadenado, amordazado y con un gorro que le tapaba
los ojos.
Le
daban sólo pan, agua y alguna vez mate cocido (bajó 12 kilos),
y a intervalos irregulares, los remedios cardíacos que necesita.
Un tacho de 20 litros era su "baño". Casi siempre lo
dejaban solo, pero cuando los captores aparecían le decían
que iban a cortarle los dedos, lo perturbaban con la radio a todo volumen,
y a veces lo golpeaban.
Mientras, la Fiscalía acumulaba pistas. Una de ellas llevó
a la detención, el 21 de enero, de Jorge Leiva, El Negro Sombra,
un hampón al que la Policía relaciona con varios secuestros.
Sin embargo, la punta del hilo que llevó hasta Rodríguez
surgió en la cárcel de Olmos. El lunes, un preso que esta
allí por una causa por secuestro extorsivo llamó al diputado
Mario Cafiero, le dio algunos datos sobre el secuestro de Rodríguez
y le dijo cómo ubicar a un informante que podía completarlos.
También le avisó que no pedía nada a cambio. El preso
buscaba vengarse de la banda y especialmente de uno de sus integrantes,
Lala, porque tenía cuentas pendientes con él, tal vez de
dinero.
Cafiero
le avisó al ministro de Seguridad bonaerense, Raúl Rivara,
y éste a Sica. El mismo lunes, en una estación de servicio
del conurbano, Sica; el jefe de la DDI de Matanza, comisario Sergio Vargas,
y un funcionario del Ministerio de Seguridad se encontraron con el informante,
que también tenía los mismos motivos para vengarse de la
banda.
"El lugar donde puede estar Corcho padre es en la ruta 7 pasando
el kilómetro 96, la tercera entrada a mano izquierda, que tiene
un poste de luz", les dijo el informante, al que los investigadores
llaman Chompiras. Les dio teléfonos y direcciones de sospechosos
que, según Sica, figuraban en sus investigaciones.
El martes a la tarde una discreta avanzada policial relevó el lugar
mediante pasadas por la ruta 7. Mientras, 120 policías del Grupo
Halcón y brigadas de la Bonaerense eran citados para un operativo.
La mayoría sólo supo a las 2 de la mañana, cuando
partieron a Giles, de qué se trataba.
Llegaron
a las cuatro, antes del amanecer, y dejaron los vehículos lejos.
Recién a las 6.20 los integrantes del Grupo Halcón cruzaron
la tranquera de madera con el cartel "Terminantemente prohibida la
entrada".
Apenas la atravesaron empezaron a dispararles desde la casa. Otro grupo
de policías, que estaba allanando al mismo tiempo otra casa a 300
metros, corrió a sumar fuerzas. Después de diez minutos
de feroz tiroteo, los policías entraron a la casa y detuvieron
a Horacio Lala López (36); Daniel Fabre Señorans (37) y
Walter Silva (29). Otros dos miembros de la superbanda, Jorge El Jeta
Medina, y Juan José Villegas, estaban muertos a balazos junto a
una ventana.
Dos policías resultaron heridos: el sargento Marcelo Gómez,
quien recibió un balazo en el brazo derecho y perdió mucha
sangre (más tarde lo operaron en el Hospital Churruca, y anoche
se informó que permanecía grave), y el suboficial Francisco
Ríos.
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| FIN
DE LA PESADILLA. ERNESTO RODRIGUEZ, ACOMPAÑADO POR SU MUJER
Y EL MEDICO ALFREDO CAHE, SALE DE LA FISCALIA ANTISECUESTRO, EN
SAN ISIDRO. LUEGO QUEDARIA INTERNADO EN UNA CLINICA PORTEÑA.
(Foto: Juan Marcelo Baiardi) |
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Los
policías que entraron al galpón encontraron a Ernesto Rodríguez
encadenado a una cama, aturdido, en calzoncillos y cubierto por una frazada.
Un médico le dio los primeros auxilios, y un par de horas después
su hijo Jorge llegó al lugar, de donde salieron juntos.
Los investigadores creen que entre los detenidos y los muertos están
casi todos los líderes de la superbanda. ¿Por qué
los encontraron juntos? "Desde que detuvimos a Leiva se sentían
acorralados, incluso el sábado uno de ellos estuvo a minutos de
caer preso, por eso se agruparon en la quinta", argumentó
una fuente.
Además de los nombrados, fueron detenidos Juan Carlos Caciaro (33),
un hombre que estuvo 29 meses en la Prefectura Naval y fue dado de baja
en 1991, y una pareja que estaba en una casa vecina y se sospecha que
pudo haber servido de apoyo a la banda. En el procedimiento se secuestraron
cuatro autos, una moto, un fusil FAL (los investigadores sospechan que
la misma arma pudo ser utilizada en el secuestro de Pablo Belluscio),
una escopeta 12.70 y seis armas de mano, y droga para uso personal.
SECUESTROS
EXTORSIVOS: INTEGRANTES DE AL MENOS DOS BANDAS SE INTERCAMBIAN PARA CADA
GOLPE
Una superbanda de estructura móvil que tiene lazos familiares
El grupo de Horacio "Lala" López está vinculado
con el de "El Negro Sombra". Sus jefes obtienen los datos para
cometer los secuestros y reparten o invierten los rescates.
Horacio
"Lala" López. "El Caja" Fernández. Sergio
Orlando Leiva Pérez, más conocido como "El Negro Sombra".
Jorge Luis "Jeta" Medina. Los cuatro nombres aparecen una y
otra vez en causas judiciales e investigaciones policiales, siempre alrededor
del mismo tema: el negocio de los secuestros extorsivos.
Sus identidades y las de muchos de sus familiares y allegados se entrecruzan
en expedientes de al menos ocho secuestros registrados en los últimos
meses. Forman una superbanda que tiene una característica: su estructura
no es rígida sino móvil: integrantes de al menos dos bandas
se intercambian para cada golpe.
Sus jefes son los que obtienen la información para cometer los
delitos o "protección" (de ahí vienen los indicios
sobre complicidad con policías corruptos). Son los que reparten
la plata de los rescates o la invierten. Ellos, más que responder
a una jerarquía rígida forman una especie de comisión
de hampones, que a veces trabajan juntos (sobre todo en grandes golpes)
y otras no.
Por
lo pronto "Lala", "El Caja" "Jeta" y "El
Negro Sombra" comparten algunas características: ninguno llega
a los 40 años de edad (Medina tenía 23 y el resto poco más
de 30) y su pasado inmediato —condenas incluidas— se relaciona
sobre todo con robos y homicidios en ocasión de robo.
"Lala", un hombre fuerte en la Villa San Cayetano, en Beccar,
tiene influencia sobre un grupo o banda. Fue detenido ayer en San Andrés
de Giles durante el rescate de Ernesto Rodríguez. Sobre él
ya pesaban dos pedidos de captura por los secuestros de Pablo Belluscio
y Mirta Fernández. A ambos les cortaron un dedo durante su cautiverio.
Lo mismo ocurrió en un tercer caso que tuvo como víctima
al padre de un narco de la zona norte.
"El Negro Sombra" es considerado más que como un hombre
de acción con dominio en la Villa San Pablo del Talar. Lo sorprendió
la Policía el miércoles 21 de enero en Don Torcuato cuando
iba en un remís rumbo a un flamante "aguantadero".
La
Justicia lo indagó inmediatamente como sospechoso del secuestro
de Rodríguez, pero el fiscal Jorge Sica asegura que tiene casi
todo preparado para imputarlo también en el caso de Fernández
y Belluscio.
El "Jeta" Medina —que murió ayer al tirotearse
con la Policía— era un importante cómplice de "El
Negro Sombra". Salió libre de Olmos en 2000 luego de ser detenido
por una tentativa de robo.
En el 2002 se lo vinculó con el secuestro del empresario Elio Brozzoni,
capturado a fines del 2002 en un restorán de Maschwitz y liberado
25 días después tras el pago de 270.000 pesos.
En
cuanto al "Caja" Fernández, fue capturado en noviembre del
2003 en un hotel de General Pacheco, acusado de liderar el secuestro de Facundo
Laffont.
Uno de sus hermanos —conocido como "El Corta Fernández"
(es hijo de diferente padre y se llama Néstor Ariel Villar)—
cayó el lunes en los operativos que terminaron con el rescate de Cristina
Taborda, esposa del director de la AFIP Pergamino. En esos allanamientos se
encontró dinero que había sido pagado (marcado) en un segundo
caso, el del secuestro de Ana Coisne, ocurrido en octubre de 2003 en Pilar.
A esto se suma que el nombre del "Caja" Fernández fue relacionado
por fuentes de la División Antisecuestros de la Bonaerense con los
casos de Rubén Astrada y Carlos Cirielli, los mismos casos en los cuales
uno de los investigados es "El Negro Sombra".
Clarin,
5 de febrero de 2004
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