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El
secuestro del padre de Jorge Rodríguez
Un preso aportó datos desde la cárcel
Creen que el hijo del cautivo está realizando una negociación
secreta; apareció el dueño del auto utilizado en el secuestro
Hubo contactos entre el empresario y funcionarios del Gobierno
El novio de Susana Giménez está actuando solo y sin dar
intervención a las autoridades
Esperan más llamadas
Un hombre preso en la cárcel de Ezeiza ofreció ayer dar
información y datos precisos sobre la banda que mantiene secuestrado
desde el 23 del corriente a Ernesto Rodríguez, de 74 años,
padre de Jorge "Corcho" Rodríguez, dijeron a LA NACION
fuentes allegadas a la investigación.
El detenido se comunicó desde su celda con un diario (que no es
LA NACION) y se ofreció a brindar información. El hombre
fue puesto en contacto con el fiscal federal Jorge Sica, titular de la
Oficina Antisecuestros que creó recientemente la Procuración
General de la Nación en el norte del conurbano, donde ocurre la
mayoría de estos casos.
No obstante, los investigadores tomaron con cautela los indicios que brindó
el detenido y señalaron que se están tratando de verificar.
Las cárceles suelen ser grandes usinas de información del
submundo del crimen. Y esto lo saben bien en el Servicio Penitenciario
Federal, que hace inteligencia allí para prevenir futuros hechos
delictivos. No obstante, estos datos no son siempre de primera mano y
muchos de ellos sólo buscan mejorar la situación de detención
de algunos de los presos.
"La declaración del preso es un dato más, nada determinante",
dijo a LA NACION un allegado a la causa.
En tanto, Jorge Rodríguez está aislado, en la casa de un
amigo en un barrio cerrado, escondido de la prensa.
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Rodriguez,
a su llegada desde Punta del Este
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Los
investigadores insisten en que la familia sólo recibió una
llamada, la mañana del 23 del actual, en la que pidieron un rescate
que sería de entre 300.000 y 900.000 dólares, según
distintas fuentes de la Policía Federal.
No obstante, sospechan que hubo otras comunicaciones paralelas entre Rodríguez
y algunos de los integrantes de la banda, de la que los investigadores
no tienen otra información. En esas comunicaciones, los secuestradores
habrían amenazado con mutilar al cautivo, según dijo anoche
un allegado al empresario.
Rodríguez, que fue ejecutivo de Hard Communication, empresa especializada
en el tema de telecomunicaciones, se estaría manejando en forma
independiente de los investigadores de la SIDE y de la Policía
Federal y bonaerense que están abocados al caso. "Usualmente
hay un hombre nuestro junto a los familiares para guiarlos y asesorarlos.
Pero en esta situación no tenemos esa posibilidad", se sinceró
anoche a LA NACION uno de los investigadores.
Rodríguez, novio de Susana Giménez, tiene aceitados vínculos
con el mundo de la farándula, el ambiente político y fluidos
contactos en el mundo empresarial. Uno de sus amigos, con quien mantiene
contacto, es Hugo Franco, el ex titular de Migraciones durante el gobierno
de Carlos Menem .
Rodríguez se contactó también el primer día
del secuestro con el vicepresidente Daniel Scioli, quien se puso a su
disposición. El funcionario le relató además su experiencia
cuando sufrió, tiempo atrás, el secuestro de un hermano.
Quien ayer aseguró que el gobierno se comunicó con Rodríguez
para brindarle su apoyo y poner los recursos del Estado a su disposición
fue el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
"Nos hemos comunicado con los familiares de Rodríguez para
expresarles nuestro apoyo y, en caso de que necesitaran algo, ponernos
a su disposición", indicó Fernández al hablar
por la emisora FM Hit.
Según dijo el funcionario, el caso es investigado por la Policía
Federal debido a que "la naturaleza del delito es federal",
aunque haya sido cometido en jurisdicción bonaerense. En rigor,
esto no es así, pues muchos secuestros extorsivos son investigados
por la policía de la provincia de Buenos Aires.
En forma paralela a la investigación de la Policía Federal,
la división bonaerense realiza sus trabajos sobre la zona donde
fue secuestrado el cautivo, sobre la Autopista del Oeste, a la salida
de la casa quinta El Despertar, de General Rodríguez. El cautivo
iba con su segunda esposa, Irma, cuando fue encerrado por ocupantes de
un Renault Clio que era robado. Los delincuentes usaban un pañuelo
rojo que les cubría el rostro.
Ayer, el dueño del Clio se presentó en la comisaría
de General Rodríguez para reconocer el vehículo que, dijo,
le robaron a su esposa el 8 del corriente en San Miguel. Víctor
Hugo Carballo explicó que su mujer, Cristina Cáceres, de
47 años, regresaba a su casa luego de asistir a un recital de Luis
Miguel, en el estadio de Vélez Sarsfield, cuando fue asaltada,
pero dijo que no podría reconocer a los delincuentes en caso de
volver a verlos.
Por
Hernán Cappiello, La Nacion, 27 de diciembre de 2003
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