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Mientras
una versión indicaba ayer que los
secuestradores de Ernesto Rodríguez (74) habían entregado
una "prueba de vida" a su hijo, Jorge "Corcho" Rodríguez,
los investigadores aseguraron en forma oficial que no hubo ninguna novedad
en el caso y negaron que se hayan producido nuevos contactos entre la
banda y los familiares de la víctima.
La
versión decía que desde un auto en movimiento los secuestradores
llamaron ayer a "Corcho" Rodríguez, pareja de la conductora
de tevé Susana Giménez, y lo dejaron hablar unos segundos
con su padre. También se aseguraba que la comunicación se
habría hecho desde la zona de Moreno.
Dos
altas fuentes del caso, sin embargo, desmintieron esta posibilidad. "Están
diciendo cualquier cosa, no hay nada de eso", dijo un vocero. "No
hubo más contactos que el inicial", aseguró otro ante
la consulta de Clarín.
Ernesto
Rodríguez, quien sufre de dolencias cardíacas, fue secuestrado
en la mañana del 23 de diciembre cuando salía de su casa
de General Rodríguez. El hombre iba junto a su mujer en su coche,
un Volkswagen Polo blanco, cuando dos autos se le cruzaron en el camino
y lo capturaron. Fue a unos 80 metros de la subida al Acceso Oeste y a
menos de 120 de la puerta de su quinta, llamada "El Despertar".
La
esposa del hombre fue liberada a pocos metros del lugar de la captura.
A él, en cambio, se lo llevaron en su propio auto, al que luego
abandonaron en la zona de Luján. Poco después, los secuestradores
llamaron al celular de "Corcho" Rodríguez, quien se encontraba
en Punta del Este. Le exigieron 300.000 dólares para liberarlo
y, según se informa oficialmente, no volvieron a llamarlo. Otras
versiones dicen que sí hubo más llamados, y que el novio
de Susana Giménez estaría negociando desde la quinta de
un amigo que queda en el norte del conurbano.
Lo
único que se admitió hasta ahora desde los investigadores
es que se detectó que el primer llamado extorsivo fue realizado
desde un punto ubicado entre Don Torcuato y San Miguel. Esta comunicación
también habría sido realizada desde un teléfono celular
y en movimiento. Es decir, desde algún medio de transporte.
La
estrategia de hablar desde un auto obstaculiza el rastreo que los investigadores
en este caso, Policía Federal y la SIDE pueden hacer
del llamado. Lo único que se puede ubicar es la antena (o celda)
desde la cual se emitió la comunicación, pero no se logran
mayores precisiones. Hasta ahora se hicieron algunos allanamientos no
reconocidos en forma oficial sin éxito.
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